Disclaimer: TMNT no me pertenecen ellos son propiedad de la autoría creativa de Kevin Eastman y Peter Laird.
N/A: No hay mucho que comentar, salo: El final esta próximo.
El Secreto del Sensei
Una hoja de papel anexada a un folder cayó frente al líder del grupo quien se encontraba tomando otra taza de café, del sobresalto de no sentir a uno de sus hermanos entrar tan temprano a la cocina casi derrama el líquido contenido dentro.
— ¿Esto es…?
—Un contrato.
Leonardo arqueo una ceja, de nuevo lo interrumpían a un cuarto para las cinco ¿Nadie dormía en esa casa? Bueno él era el que se trasnochaba por un café.
—Contrato…— repitió asimilando las consecuencias que podrían venir con esa hoja de papel.
—Soy tu segundo candidato a convivencia — Leo dejo su tasa apoyada en la mesa y lo vio con cierto brillo de regocijo, había tenido que pelear con Rafael para que aceptara un dia de calidad con su alumno. Ciertamente que Donatello haya ido por su voluntad era un avance— El muchacho no tiene un tutor legal al cual le pueda explicar el acuerdo entre las partes, si voy a convivir con el hoy necesito permisos específicos, después de todo: El si es un ser humano en el vasto sentido del término y puede que lo que hagamos el dia de hoy sea peligroso. No quiero daños y prejuicios a mi larga lista de antecedentes.
— ¿Qué demonios tienes planeado hacer Donatello? — se exalto el líder del grupo casi atragantándose con su café.
—Léelo, tú los asilaste y por lo tanto el niño está bajo tu custodia.
—Eso solo se aplica a menores de edad Donatello-san— ambos quelonios giraron a la puerta de la cocina y allí estaba Gabriel viéndolo casi podría decirse que enojado— Cumpliré veinte años dentro de poco, puedo encargarme de mi capacidad de obrar.
— ¿Tienes diecinueve años? — Donatello estaba perplejo— ¿Por qué no me dijiste? — esa pregunta fue para el líder.
—Si te lo dije— su voz sonaba cansada y comenzaba a pensar que la cocina era un punto de reunión.
—Y yo se lo he repetido varias veces…— el ex ninja del Pie únicamente se acerco a la mesa y con un semblante amable le pidió que le entregara a él, el papel— ¿Me permite?
—Claro…— Donatello sin estar muy seguro ya que fue muy explicito en los daños colaterales que podría provocar su convivencia en el contrato le entrego el folder, estaba seguro de que el muchacho se sobresaltaría.
Pero no fue así, le hecho una ojeada extremadamente rápida el papel, no le tomo más de un segundo asimilar cada línea y la única gesticulación que hizo fue un ''no está mal'' con la cabeza y luego le regreso el contrato.
— ¿Seré su asistente en el laboratorio? — Sonrió casi emocionado— No hay problema.
— ¿Estas realmente de acuerdo? ¿O no leíste bien el cochino papel? — Don no podía creer que ESTUVIERA aceptando.
—Dame eso— expreso el líder y comenzó a leer lo más rápido que podía, para su desgracia entendió todos los términos— ¡Esto está terminantemente prohibido! — grito sobresaltando y escandalizado— ¡¿Exposición a radiación, probabilidad de pérdida de miembros, contacto con cepas de patógenos, riesgo de esterilización sistémica, quemaduras por plasma, PRESTARSE COMO SUJETO DE PRUEBAS?! — releía solo algunas de las cosas de naturaleza más letal— ¡Aquí dice que la parte firmante conocida como el tutor de Gabriel Abdulmalak está de acuerdo con los términos establecidos en este convenio y no habrá derecho a réplica mas las que sean establecidas por la Ley! ¡Así que lo prohíbo terminantemente!
—Leonardo Sensei…es mi Maestro de artes marciales no mi padre y aun si lo fuera legalmente hubiese perdido la patria potestad sobre mi persona a los dieciocho años.
Leonardo se quedo de piedra.
—Es su decisión Leo, tiene todo el derecho, ser mi asistente sin sueldo por un dia no le hará daño, solo especifique los riesgos del trabajo— continuo Donatello agradecido de que el muchacho tuviera la capacidad de entenderlo— ¿En serio comprendiste cada termino que use? Porque el que te pueda generar disfunción eréctil…ni yo me atrevería.
—Se que usted toma más precauciones que cualquier científico Donatello-san sin mencionar que ya conozco su laboratorio de memoria, creo que nadie más en el Clan ha pasado tanto tiempo dentro como lo he estado yo.
— ¡Esto…esto! — Gabriel intento calmar a su Maestro.
—Sensei por favor tranquilícese ¿Debo traerle alguna pastilla? — sin más el muchacho fue a la alacena y le dio un par de calmantes a su Maestro quien lo veía como queriendo asfixiarlo, pero se tomo las condenas pastillas.
—Toma— Don le extendió un bolígrafo a Gabriel y este firmo el contrato— Esto es solo un formalismo, solo quería algo para que Leo no anduviera diciendo que no acepto un juego sucio.
—Juego sucio o no yo soy quien lo jugara no el Maestro y además suena divertido.
— ¿Sabías que puse todo eso adrede y aun así aceptas? Si que estas dispuesto a que confraternicemos.
—Se que usted es indiferente conmigo y no me molestaría pasar de molestia a el simple alumno de su hermano en el mejor de los casos— sonrió y se tomo la molestia de mirarle unos segundos al de morado.
—Tu discípulo sabe su lugar Leonardo— tomo sus cosas y estaba dispuesto a retirarse— A las ocho en punto en el laboratorio.
—Hai Donatello-san— volvió a sonreírle con respeto y Don se alejo sin esa molestia que sentía antes.
En ese momento, cuando Gabriel le hizo una reverencia a su Maestro quien aun lucia hiperventilado y se fue a dormir dos horas más para estar puntual, Splinter venia entrando con toda tranquilidad.
—Mmm… ¿Dónde he visto esa cara de preocupación neurótica antes? — Splinter le acaricio la cabeza a su hijo y se sirvió del café que aun estaba caliente en la estufa— Bueno creo que es la cara que te ganas cuando el más responsable a tu cuidado se ofrece a ser parte de los experimentos del chico que tiene a Galileo como su héroe personal solamente para cumplir con un deber personal…o solo para que no use a nadie más de conejillo de indias…— El Sensei Splinter estaba riéndose bajito pero Leonardo lo veía con una cara de asesino serial que solo le provocaba mas risa.
—Maestro Splinter…las indirectas están de mas ¿No puede darme un consejo papá? — le suplico ya sirviéndose otra taza de café.
—Por supuesto hijo mío— en ese momento Leonardo sintió que alma volvía a su cuerpo— Acostúmbrate.
Y se le cayó la cara al pobre chico de azul.
— ¿Ese es su súper consejo Maestro? — Leo ahogo con su bebida una vez mas pregúntale si hablaba en serio.
—El dia que te toque criar a cuatro hijos sabrás a lo que me refiero, por ahora no te preocupes tanto por el joven Gabriel. Está en buenas manos…espero no haya explosiones químicas— Leo comenzó a hiperventilarse— Jeje…eh hijo será mejor que vengas a meditar conmigo…— Splinter ya sudando una gota estilo anime se llevo a su hijo la más lejos que pudo del laboratorio…si tenía que poner todo su incienso lo haría, Leonardo era primerizo en eso de enseñar y aunque lo hiciera bien debía comprender que el temor del Maestro sobre su alumno era casi como ser padre o hermano.
Ocho en punto de la mañana, Donatello venia caminando acompasado y luciendo solo una bata de laboratorio y ojeando unos papeles anexados a unos folders. No había subido la vista hasta que estuvo en la compuerta del laboratorio.
—Eres puntual muchacho.
—Me lo dicen siempre— Gabriel había llegado hace veinte minutos, no haría esperar a Donatello, sabía que Rafael era voluble pero Don era un maniático del trabajo, eso le saco una conclusión: No tolera retrasos, no tolera fallas, no tolera negligencias y no tolera preguntas carentes de razón lógica o bases argumentadas. Era el científico del Clan, probablemente un empirista nato. No hablaría hasta que él se lo pidiera si le veía algo de estrés.
Una vez que el más inteligente hubiese ingresado la clave para abrir la compuerta sintieron el frio del interior del inmaculado laboratorio.
— ¿En qué le puedo servir de ayuda hoy? — pregunto cortésmente el ex ninja.
—Primero que nada, he postergado análisis importantes por lo incidente de las jugarretas…— Donatello ya estaba examinando gérmenes en un microscopio y anoto algo luego de esto— Quisiera que aceptaras mis disculpas. No es propio de mí actuar como los inmaduros de mis hermanos.
—No se preocupe, tampoco es propio de mi seguir esos juegos...quizás solo fue histeria en masa— hablo al aire no tenían nada que perdonarse pues el de morado aunque amenazante nunca quiso pelear con él.
—Eres un joven sensato…— Don se rio por lo bajo, en realidad solo estaba enojado consigo mismo por ser tan idiota— Escogí el que fueras mi asistente porque nadie aparte de Leonardo puede serlo, pero el solo soporta hasta ciertos puntos.
—Debo considerarlo un privilegio entonces— Gabriel sonrió sinceramente ante esto.
—Eh si claro si tu quieres…— Donatello se había abochornado un poco— Cuando les especifico los riesgos a mis hermanos o salen corriendo o me llaman científico loco— comenzó a remover cosas en sus escritorios y el muchacho tras él veía todo interesado, hasta que puso mas atención a la pared que estaba a su izquierda, se extendía por varios metros y no había un solo espacio que no tuviera un titulo.
Títulos académicos. Y de universidades sumamente prestigiosas.
— ¿Puedo hacer una pregunta?
—Adelante— Donatello veía como progresaban sus virus y por la cara que puso tuvo que tomar un laser de plasma y deshacerse de la cepa antes de que comenzara una segunda peste negra.
— ¿Cuántos doctorados tiene? — Gabriel no dejaba de leer impresionado los títulos que poseía el de morado.
—Bueno alrededor de ciento cincuenta— este seguía haciendo anotaciones rápidas de tubos de precipitación.
— ¿Es neurocirujano? — Gabriel trago duro.
—Pues sí, cardiólogo también, tengo un doctorado en oncología y tuve que acceder a la pediatría y…
—Perdón por la interrupción pero…es un doctor consumado en demasiadas ramas… ¿Cómo hizo para…?
—Bueno, ser alumno por internet y las pruebas presenciales son cortesía de Casey, le facilito un auricular para decirle que contestar y las pruebas de campo son más difíciles ya que cuando obtuve el título de médico forense tuve que sobornarlo y hacer que un exoesqueleto le controlara los brazos mientras yo ''operaba'' al cadáver y sus brazos se movían a mi voluntad. Jeje fue extremadamente gracioso— Donatello adoraba contar esas anécdotas pero probablemente Gabriel se estuviera aburriendo.
Su sorpresa fue enorme cuando lo vio sentado a su lado con cara de querer seguir escuchando más.
— ¿Y cómo obtuvo el de mecánica cuántica? ¿El de astrofísica también? — Don no sabía cómo responder, pero supuso que podía contar las versiones largas.
—No te incomoda el léxico científico ¿O sí?
—Para nada, dure mucho tiempo asistiendo al cuerpo de inteligencia del Pie era la mejor hora del dia…me saltaba todas las cenas solo para ir a ayudar como asistente.
Aunque el viniese de un sitio horrendo, parece que encontraba algo de luz en algo que le interesaba. La ciencia.
—Bien pues…cuando me comencé a interesar en la física cuántica fue por un evento extraño hace unos años. Digamos que mis hermanos y yo fuimos enviados a diferentes dimensiones una vez. El trauma provocado en mi me hizo querer aprender todo de eso…
Así mientras Gabriel le pasa herramientas ya vestido para evitar que cualquier cosa pudiese dañarle Donatello seguía contando la historia sin fin de todos sus títulos.
En realidad nunca había tenido a alguien que comprendiera en su totalidad todo lo que contaba como una crónica afamada.
—Su vida Senpai es como una maravillosa historia de ciencia ficción.
Cuando había oído eso simplemente pensó que podía pedirle que le asistiera más seguido. Varios pecho a tierra por explosiones, que Gabriel diera sus opiniones con respecto a ciertas mesclas y que no precipitara a una velocidad tan baja ciertos tubos le ayudaron a equilibrar su trabajo y sin darse cuenta ya llevaban la mitad del dia juntos.
Leonardo entro al laboratorio a eso de las tres de la tarde, preocupado porque ninguno había comido nada en todo el dia. Solo se gano que una cosa peluda le saltara a la cara por fortuna lo esquivo.
—¡Abajo la cabeza Leo atacara a los ojos directamente! — Donatello salía de detrás de un escritorio con un extraño mini-rayo laser en la mano y tenia la bata de laboratorio chamuscada.
— ¡Sensei debió haberlo visto antes de inyectarle el suero! — Gabriel agacho la cabeza— ¡Era un hurón común y corriente! — la cosa peluda que aseguraban era un hurón seguía saltando por toda la extensa habitación— ¡Dio un resultado mejor de lo previsto!
— ¡¿Qué le hicieron a la pobre creatura?! — Leonardo tuvo que noquear al animal con el mango de una de sus katanas. Estaba respirando agitado.
—Leo…— Don bajo los hombros entristecido— Arruinaste el experimento con Flypi— Gabriel solo contuvo la risa mientras recogía al animal de suelo.
— ¿Flypi? — Leonardo le pregunto con una cara digna de un Oscar a su discípulo este reía por lo bajo.
—Sí, le dije que ese nombre no iba acorde con el hurón pero Donatello-san insistía, también le dije que era muy pronto para el suero…— la creatura que parecía una especie de chupa cabras peludo comenzó a removerse ansioso entre los brazos del más joven, sorprendentemente cambio de apariencia hasta ser de nuevo algo más parecido al supuesto mamífero que era antes— Ya, ¿Ve Donatello-san? Flypi no está listo para el suero número cuatro.
— ¿Pero entonces como voy a descubrir la cura para…?— Donatello vio como Leonardo entornaba los ojos enojado— Jeje…ponlo en la jaula por favor.
—Hai…— dijo Gabriel quien era ya amigo del hurón quien veía a Leonardo con cierto rencor.
— ¿No te dije hace seis meses que nada de experimentos con animales? — el líder se veía algo frustrado ante la desobediencia de su hermano.
—Creí que solo hablabas de Rafael.
Gabriel intento no seguir riéndose.
—Oigan, han estado mucho tiempo aquí…no han comido nada y…
—No se preocupe Sensei— comenzó Gabriel a excusar a su Senpai— Donatello-san…previo que nos quedaríamos aquí todo el dia y trajo algo de comer para ambos.
— ¿Qué comieron exactamente? — Leonardo no les creía ni lo que traían puesto.
—Comida de astro-nautas…— dijo tomando un sobre sellado de un estante que estaba cerca lo abrió y un polvo negro se apreciaba dentro— ¿Quiere probar el hígado deshidratado? — Le ofreció la bolsa y Leonardo se turbo un poco, le rechazo de buena gana la supuesta bolsa con comida deshidratada y se fue de allí viendo como había aumentado la cantidad de inventos y esqueletos de armas que estaban en gestación en los escritorios y mesas de trabajo.
—Wow…— espeto Don asombrado— ¿Leo te creyó lo de la comida deshidratada? — Gabriel solo se sumió de hombros— Gracias por no delatarme— le puso una mano al hombro— ¡PERO! ¡Es que comprenderás que la Ciencia jamás…!
—Jamás descansa— completo la frase el menor de los dos muy risueño.
—Exacto, ¿Cómo lo supiste?
—Digamos que los científicos del Pie…— hacia ademanes con las manos intento buscar la palabra correcta para expresarse— Eran quizás demasiado fanáticos en su campo de trabajo…en especial si USTED les daba días y días de trabajo con sus inventos y lo de sus gusanos rastreadores y virus informáticos…se hizo casi un lema entre ellos.
—Vaya si que les di trabajo ¿No? — Don comenzó a teclear a un ritmo imposible varios teclados de varios súper-computadores, tenía que ingresar los códigos de enfriamiento de sus virus cada hora desde que iniciaron o muy probablemente se infiltraría en toda la red mundial convirtiendo en confeti cualquier cosa que usara algoritmos y señales radiales ¿Para qué lo quería? Sabotaje para ciertos grupos y aliens que se pudieran presentar.
—Bueno, ¿Qué sigue? — el muchacho se veía entusiasmado.
—Bueno te recomendaría sellar de nuevo esa bolsa si le cae agua nos arriesgamos a que deshidrate dentro vuelvan a la vida y te dejen como un montón de huesos…— Gabriel cerro la bolsa y se limpio las manos en la bata así no hubiera tocado absolutamente nada.
— ¿Qué tiene allí? — pregunto espantado, y casi no queriendo que le contestaran.
—Pues cuando tenía ocho años me encapriche con que quería monos marinos…pero se infiltro ADN de piraña amazónica y por ese tiempo el múgateno aun hacia pequeños estragos a nivel unicelular en el ambiente…te puedes imaginar que era lo que salió de esa bolsa.
—Ok…— ahora si preguntaría antes de tocar cualquier cosa.
Treinta minutos después de que Donatello saboreara la victoria sobre las leyes de la ética experimentando en cepas de virus con Gabriel enfundado en un traje herméticamente sellado, el muchacho se encontraba haciendo el papeleo.
— ¿Donatello-san en qué orden decimal van estos papeles?/ ¿Es realmente necesario especificar cómo se reprodujo la bacteria en este manuscrito?/¡Esto es genial! ¿Cómo no había oído antes de la creación de partículas a partir de los átomos de las que estaban muertas? — las preguntas del chico eran ocasionales pero muy relajantes, quizá lo haría su asistente permanente si todo seguía bien.
Dos horas más tarde casi al final del dia de su convivencia y que Gabriel hubiera pensado ''¿Y al que le vieron cara de terrorista fue a mi?'' luego de tener que leer la lista kilométrica de todos los datos satelitales que poseía Donatello en su base de datos de la computadora maestra, el chico se dio cuenta de que todavía había unos archivos que clasificar. Apenas tomo dichos papeles se quedo estático.
—Donatello-san…— dijo casi murmurando.
— ¿Si Gabriel? — le dijo sin despegar la vista de su amadísimo microscopio, sus bacterias se habían rendido ante su nueva penicilina experimental— ¿Ocurre algo?
—Estos papeles sobre el escritorio…son registros médicos.
—Pues si— Donatello se quito los lentes de aumento que aun así tenia que usar con el microscopio al crear nano-bacterias, su tono era serio. Demasiado serio casi como si hubiera usado una careta toda la tarde— Tu registro medico para ser exactos…solo que creo que hay un problema…¿No es así? — el de morado dejo que su bata ondulara en el aire con un aire de misterio y cinismo propios de el cuando descubría algo quizás demasiado interesante, sacando una de sus manos de sus bolsillos abrió las páginas del registro— ¿Lo notas?
—Este registro…— Gabriel oscureció la mirada por completo. Ese papel, era una sola hoja.
Era insólito, alguien de sus edad debía tener un VERDADERO expediente, debían ser cientos de páginas considerando la cantidad de heridas que poseía del pasado del presente, donde vivió que hizo, cuantos dientes se le cayeron durante su vida y cuantas veces fue al maldito dentista. Todo debería estar allí.
Pero solo había una sola hoja, casi como si fuera un recién nacido.
—Gabriel no te acusare de nada…pero si te preguntare… ¿Por qué no tienes expediente de vida? No tienes registros médicos en ninguna base de datos en el planeta, me encargue de hackear todas las computadoras vía satélite incluso depure el sistema del Pie al menos setecientas veces y nada…— Donatello se cruzo de brazos mientras el muchacho se notaba demacrado— No estás en ningún registro civil en el planeta, literalmente es como si no…— Donatello no encontraba las palabras.
— ¿Cómo si no existiera legalmente en ningún contexto? Salvo el físico. Obvio— termino con desgana el muchacho de cabello negro y piel mulata, vio directamente a los ojos al hermano de su Maestro— Este registro ¿Lo hizo usted?
—Por supuesto…es el primer documento que da fe de que estas con vida y está escrito a mano porque simplemente no puedo ingresar a mi base de datos la ''identidad'' de un hombre que no se, si es quien dice ser. Sería ilegal en demasiadas formas.
—Kiff-Jajaajajajaja— comenzó a reír algo efusivo el mas joven Don no entendió nada, limpiándose los lacrimales el chico tomo asiento desganado pero con una sonrisa— Si, Gabriel David Abdulmalak no existe en ningún registro en el planeta…pero si es mi verdadero nombre y mi verdadero apellido…— apunto a su cabeza con el índice señalizando su cerebro— Esta todo aquí.
—¿Podrías contarme el porqué de esto? — Don tomo asiento junto a el.
—Claro ¿Por qué no? — soltó irónico— Me sacara la información sea como sea, mejor a voluntad que volver a estar bajo efectos de drogas, le temo más a las de usted que a las de Leonardo Sensei…— Donatello bufo divertido y Gabriel se hizo a la idea de que tendría que decirle lo que esperaba oír— Mi madre me dio a luz lo mas clandestinamente que pudo, por lo mismo nunca figure en los registros civiles de Arabia Saudita…solo viví con ella hasta que a los cinco años la asesinaron…— Don pensó que nunca debió haber preguntado— Los registros de mi madre fueron borrados cuando Shredder tomo mi custodia, el estaba reclutando a la gente de un poderoso líder religioso que le debía dinero. Éramos nosotros o el, no le fue difícil decidir, luego me entere que ALQAEDA lo habría eliminado por eso…si alguna vez existió un registro mío o de algún familiar fueron borrados.
— ¿Todos los hombres del Pie…?— exteriorizo su pregunta que muy amablemente el muchacho contesto.
—Ninguno tiene algún registro, somos fantasmas para cualquier gobierno— frunció el ceño recordando todo lo vivido en el Clan anterior— Yo diría que más del 60% del Clan del Pie está conformado por huérfanos, el resto también esta indocumentado y los que si llegaron a tener algún contacto con otras personas también se les fueron borrados sus datos, yo procure jamás olvidar mi nombre…ni el apellido de mi madre…
—¿Cómo se refiere Karai a sus adeptos? — Don seguiría formulando preguntas. Y Gabriel seguiría contestándolas. Así hasta que acabaran el dia.
—Los que tienen la fortuna de que se les llame por un nombre son los guerreros de alto nivel. Los demás éramos simples números. Tal cual una cárcel— medito un poco lo antes dicho— Además todos tuvimos miles de nombres apellidos, edades, nacionalidades distintas en servicio, simple infiltración. La rutina, con el tiempo muchos olvidan su nombre real adrede al considerarlo innecesario.
— ¿Cómo que aceptan tales tratos? Sigo sin comprender esa parte…no hay ganancia alguna para ustedes.
— ¿Por qué le llaman padre a Splinter-sama? — soltó de repente.
— ¿Qué quieres decir? El nos crio obviamente…
—No solo los crio— le vio casi inquisidor, pero el odio no era para el, era para ese Clan que desearía quemar hasta sus cimientos— Splinter-sama los rescato de morir, les dio techo, cuidado, protección, alimento, educación…— bajo la cabeza— Si el gano el titulo de padre por eso, ese mismo escenario es el del Pie…se nos otorgo todo eso y a cambio nuestra vida era de ellos.
Don trago grueso.
—¿Me estás diciendo que…?— Don se cubrió la boca conmocionado— ¿Los adoctrinan en condiciones infrahumanas porque les inducen la idea de que les deben la vida desde niños?
—Pues si— el chico se veía turbado por dentro— Todo lo que conocí del mundo era el mundo que ellos crearon ¿Qué hay mas obediente que un adepto que CRIAS para que te adoren bajo conceptos falsos? Es morboso, si yo lo creí fervientemente hasta hace unos meses cuando nuestra líder decidió matarme solo como anzuelo ¿Cuántos asesinos entrenados casi desde la cuna no hay con un lavado cerebral? — miro al techo despreocupado— Le agradezco a Karai el haberme dado por muerto…necesitaba eso para abrir los ojos, pero de todas formas la pagara realmente caro.
—Lamento haberte incomodado— Gabriel le sonrió enérgicamente.
—Pues yo le agradezco con mi alma este simple trozo de papel…— le dijo recogiendo el expediente que contenía horripilantes datos de su persona. Pero era SU persona— Es el primer manifiesto de que estoy vivo para alguien. Agradezco que allá sido usted…odio ver la mirada preocupada de mi Sensei cada vez que le digo algo personal es raro es como si le doliera.
—Je, Leo tiene esa manía— Don estaba sumamente avergonzado, sus pómulos estaban rojo, aquel muchacho decía unas cosas para con los demás, o muy gentiles, muy inocentes y a veces muy sanguinolentas pero todas causaban un fuerte impacto personal— Eres…
— ¿Incorregible? Eso he oído Donatello-san— le correspondió con una sonrisa.
—Chico, puedes decirme Don si quieres…digo, si mi nuevo asistente me anduviera llamando Donatello-san todo el rato sentiría que si soy un científico loco ¿Tendría que llamarte Igor entonces? — le sonrió de vuelta, había un cariño especial en esa sonrisa.
Gabriel estaba mudo.
— ¿A-asistente? ¿Eso quiere decir que…?— Donatello le extendió la mano esperando que la estrechara.
—Convivencia completada Gabriel, tienes mi confianza— dicho esto el muchacho le apretó la mano sumamente emocionado. No esperaba que Don lo atrajera y le tomara del cuello amistosamente— ¡Ahora chico maravilla tenemos una hora más antes de que Leonardo venga a ver si no te he desintegrado! ¡LA CIENCIA NO PUEDE ESPERARNOS!
—Jejeje ¡Preparare el café!
— ¡Bien dicho!
Ninguna fuerza los pudo sacar del laboratorio hasta las doce en punto de la noche. Por un lado Leonardo estaba contento de que otro de sus hermanos haya aceptado a su pupilo. Por otro estaba sulfurándose de lo lindo ya había descubierto que ese par solo estaba alimentándose de café y alterando ADN.
Leo les dejo advertido que no quería explosiones a las tres de la mañana o habría consecuencias graves. Una vez hecho esto se dirigió hasta su habitación pero antes de llegar observo a Miguel Ángel apoyado de mala gana junto a su puerta.
—Ni pienses que voy a participar de esto…— el de anaranjado no quería ni verlo. Pero tenía que hablar con él.
—Mike…— Leo lo observo al menor de sus hermanos cansado y dedicándole esa mirada paternalista suya— Hermano no puedes tenerle rencor por cosas que no ha hecho.
Leonardo se tenso un poco al sentir el brusco cambio en el aura de Mike la cual volvía a ser perversa.
— ¿Ah no? — le contesto sarcástico— Puede que el chico sea buen material para Rafa y sus salidas y que le sirva de saco de boxeo y puede también que sea acomedido con el cerebrito y lo haya comprado… ¡Pero te garantizo que nada bueno saldrá de tenerlo cerca ni a diez metros de mi y…!— Mike se quedo de piedra cuando Leonardo ya lo tenía entre sus brazos en un abrazo protector. El menor del clan dejo la careta de demonio que traía y paso a poner una expresión avergonzada mientras abrazaba a su hermano mayor.
— ¿Por qué tan celoso Mike? — Leo solo sonreía sabía que su hermanito no quería compartirlo.
Este solamente se dedico a gruñir dentro de ese abrazo, Leonardo era una especie de oso de felpa gigante para él y no quería andarlo prestando.
— ¡Jajajaja!
— ¡Deja de reírte Leo! — Le espeto mientras disolvía el abrazo malcriadamente y se cruzaba de brazos— ¡Esto es serio!
—Mike nada de lo que haces es serio… ¿Dale una oportunidad si? — le palmeo la cabeza a su hermanito y le puso una mirada suplicante— ¿Por tu hermano si Mikey?
—Agh, está bien…— Leo se sintió ganador— Pero no se la pondré fácil.
Leo negó cansado, Mike quizás nunca fuera a crecer por completo si tenía a su consentidor particular al lado el cual era el mismo, eso era una desventaja…aunque si dejaba de consentir a alguno de sus parientes quizás el entrara en crisis. La costumbre.
Mañana sin dudas iba a ser un dia para recordar entre los dos menores del Clan.
…
El dia comenzó casi como cualquier otro, solo que con un descubrimiento asombroso.
Leonardo no era el único con sangre de diplomático en la familia. Miguel Ángel había logrado, sorprendentemente que el líder no aceptara un 'de ocho a ocho' para él como a sus hermanos…Gabriel tendría de cinco de la tarde a ocho de la noche para convivir con Mike.
Solo tres horas juntos, claro a cambio de que Miguel Ángel aceptara que si hacia bien lo que él le pidiera en ese lapso tan corto de tiempo: Iba a abandonar todos sus celos mal infundados, aceptaría a Gabriel en el circulo y pediría las respectivas disculpas.
Le daba mucha ventaja y a la vez muchísima desventaja al ex ninja…pues no sabía que podría tener su Senpai en mente.
Leonardo le dejo el resto a la habilidad de su discípulo.
El dia paso tranquilamente, Rafael había aprovechado que su hermano menor no estaría acaparando al nuevo integrante del grupo paso la mañana entrenando con el muchacho. Luego de que ambos estuvieran satisfechos con los resultados de intercambiar conocimientos de lucha Gabriel fue a parar la mayor parte de la tarde en el laboratorio haciendo el papeleo y pasándole distintas herramientas a Donatello.
Leonardo veía como armonizaba más la guarida…pero eso le sonaba a la calma antes de la tormenta, eran quince para las cinco y Leo estaba nervioso.
Mike bajo las escaleras exterminando toda armonía, todos se tensaron en la sala al ver al quelonio de naranja bajar con tanta parsimonia y con ropa humana cubriéndolo.
—Hey chico maravilla…creo que nos toca convivir ¿No? — dijo observando su reloj faltaban cinco segundos para la hora pautada— Justamente…ahora. Bien vámonos.
Todos se quedaron viéndolo expectantes.
— ¿A dónde tienes planeado ir Miguel Ángel? — Splinter estaba dudando seriamente del proceder de su hijo menor.
—Planeo un paseo al aire libre nocturno con Gabito ¿No es así mocoso? — eso había sido aterrador, primero un tono meloso como la mismísima melaza y luego un tono grueso y despectivo de un segundo para el otro. Mike andaba bipolar.
—Por supuesto.
Todos se le quedaron viendo ahora al ex ninja del Pie.
— ¿Estas totalmente seguro? — comenzó Rafael— Probablemente Mike te guie a un callejón oscuro y luego solo sepamos de ti en los obituarios del New York Times…
— ¡RAFA! — le gritaron todos a excepción de los menores de la casa.
—Existe esa posibilidad Rafael-san pero hoy debo hacer lo que Miguel-san diga— dijo sonriendo, a Mike no le agrado para nada— Nos vemos más tarde— le hizo una reverencia a todos los presentes y tomando un suéter con capucha de un mueble decidió que tenía que seguir a su Senpai de anaranjado.
Tenían caminando por el alcantarillado unos veinte minutos ninguno había emitido sonido alguno más que el de sus respiraciones. Eso hasta que Miguel Ángel paro abruptamente su caminar haciendo que Gabriel se estrellara contra su duro caparazón.
—Prueba numero uno: Por lo que resta de la hora es decir tienes hasta las seis en punto para encontrarme. Si fallas olvídate de las dos horas restantes— cuando termino de hablar se giro a verlo venenosamente— Leonardo dice que tienes prohibido rastrear mi Chakra así que el único que jugara sucio aquí seré yo— le hizo una señal con la mano de despedida y arrojo una bomba de humo.
Gabriel apenas y procesaba lo que dijo, salió del humo para darse cuenta de que su Senpai había desaparecido.
No podía rastrearlo…¿Cómo lo encontraría?
—Haber Gabriel…tienes que pensar…piensa…— se estaba jalando del cabello, pasaron diez minutos de incertidumbre cuando comenzó a recordar escenas de los días anteriores.
¿Qué podía darle una pista del paradero de Miguel Ángel?
Lo había estudiado algo tenía que darle una pista. A su Senpai le apasionaban deportes extremos, tenía un record impresionante en los Arcade's de la guarida. Adoraba la pizza…
Utilizo todos los datos personales para buscar a Miguel, no estaba en la tienda de videos, no estaba en las pizzerías adyacentes, no estaba en la tienda de comics. Llego a estar sumamente cansado de tanto correr de un lado al otro sin rastrearlo…tenía cinco minutos y ya se había dado por vencido, planeaba regresar a la alcantarilla cuando quito la tapa del alcantarillado por donde había salido un maullido le dio la bienvenida.
Un gato de pelaje naranja salió trepando y comenzó a frotarse contra sus pies muy feliz de verlo.
— ¿Klunk? — el gato de su Senpai había ido hasta la alcantarilla, y tenia una nota amarrada al collar. Dudo un poco pero la tomo— Quizá esto te ayude— leyó, reconocería la caligrafía en cualquier lado— Leonardo Sensei…¿Mando al gato como mi ayuda? — Tomo al animal que estaba muy feliz restregándose contra sus pies y mientras este ronroneaba Gabriel recordó algo— Klunk…¿Tu dueño no te dio de comer hoy o sí? — como esperando que el gato le respondiera este solo le maulló.
Bingo.
Más tarde a diez segundos para las seis Mike maldecía su suerte al ver que Gabriel llegaba a la tienda de mascotas jadeando. Lo atrapo.
— ¿Cómo demonios diste conmigo? — Mike estaba molesto y llevaba consigo una bolsa de comida para gatos.
—Meeeow.
—Traicionado hasta por mi propio gato…— Mike y Klunk se dedicaron miradas molestas un momento— Bien súper gato ninja si eso piensas arrastraras TU comida hasta la guarida— le ''contesto al gato''
— ¡Meow! — ''contesto'' molesto Klunk yéndose dignamente arrastrando la relativamente pequeña bolsa de comida en dirección a la guarida al parecer.
—Eh…— Gabriel quería abstenerse de preguntar.
—Ni siquiera abras la boca— le contesto Mike a Gabriel— Como tuviste la osadía de pasar la maldita prueba tendrás que pasar la siguiente.
—Miguel-san no veo porque no hemos de llevarnos bien…— se masajeaba el cuello el muchacho humano cansado.
—Y yo no te veo moviéndote, rápido toma— le entrego una lista…una larga lista con números telefónicos.
— ¿Qué debo hacer con estos números? — pregunto muy anonadado.
—Donatello tiene en su base de datos la profesión de todos en el país…incluidos números telefónicos. Estos mi ''estimado'' karate kid son los números de las personas a las cuales les tendrás que hacer bromas por teléfono…tienes hasta las siete como veras lo que le debes decir a cada persona está a un lado del numero.
Luego de eso le paso una bolsa con monedas y encerró al muchacho en una cabina telefónica mientras él hacía guardia.
— ¡Miguel-san! ¡ESTO ES UNA MALCRIADEZ! — Gabriel no encontraba sentido a nada— Además nunca he hecho tamaña bobería como bromas telefónicas…
—Tienes cuarenta minutos…
Gabriel resignado marco el primer número.
—Miguel Ángel-san…— dijo luego de acabar con la estúpida broma.
— ¿Qué demonios quieres? — le respondió secamente aun dándole la espalda.
—Dígame que no le acabo de decir a Barack Obama un chiste racista…
—Ok no lo hiciste.
— ¡AY POR EL AMOR DE CRISTO! — Gabriel entro en crisis una muy fea crisis.
— ¡SIGUE MARCANDO!
— ¡¿DE QUIEN SON ESTOS NUMEROS!?
— ¡ME VOY ENTONCES!
—OK, OK— Gabriel no tuvo más opción.
A un minuto para las siete termino con la cara extremadamente roja.
—No puedo creerlo…— Mike estaba ebullendo.
—Le dije al Ministro de Defensa la cosa más obscena que se que le paso a usted por la cabeza, me hice pasar por la amante de un hombre que no conozco solo para hacer enfurecer a su mujer, le hable a un total de veinticinco transexuales para una cita falsa conmigo ¡Y LLAME A LEONARDO SENSEI DICIENDOLE QUE ESTABA EBRIO EN UN CLUB EN TIME SQUARE! — se cubrió la cara avergonzado— ¡SI NO LE ACLARO NADA SERAN QUINIENTAS VUELTAS AL DOJO!
— ¡JAJAJAAJAJAJAJAJA! — Mike reía sinceramente— ¡Dios no puedo creer que lo hicieraaaas! ¡ES QUE TIENES QUE VER TU CARA! ¿Dónde quedo el niño correcto? — Gabriel sintió severas ganas de atacarlo— BIEN. Pasaste…— le dijo con un tono misterioso— Pero ni siquiera tu podrás con la última prueba.
— ¿Qué demonios tiene en mente ahora? — Gabriel en realidad no queria saber.
— ¿Has tratado con los Dragones Purpura no?
Diez minutos después estaban en un bar de mala muerte. Mike le había especificado que tendría los próximos cuarenta minutos para fastidiar a los Dragones Purpura fingiendo ser un policía encubierto. El objetivo era darles una paliza mientras Mike solamente observaba.
—Entonces todos en este bar…— Comenzó Gabriel con la cara descompuesta.
—Todos…miembros activos de los Dragones Purpura— rio por lo bajo, estaban en la barra.
—Jejeje…— Mike lo vio raro.
— ¿De qué te estás riendo? — Mike no podía dar crédito a su razón, le había entregado una placa falsa al chico y este parecía más fresco que una maldita lechuga.
—Pff…no pudo ajajaja darme una prueba más fácil…— el chico solo le sonrió algo cínico— ¿Quiere que los confunda con dos identidades falsas? Pues lo hare.
Antes de que Miguel le objetara algo el muchacho cambio su amable expresión por una que francamente le dio miedo, el brillo en los ojos de Gabriel desapareció por completo. Si no lo conociera diría que estaba al lado de un adicto al crack en esa barra.
Casi le hizo una metamorfosis a su cara, ojos desvanecidos, mantenía sus mejillas hundidas hacia adentro para dar la imagen de la falta de alimento y su caminar era pendular y enfermizo. Pero que buen actor era. Miguel se le quedo viendo como se acercaba a un grupo que estaba fumando hierba.
Un tipo con cara de enfermo y un dragón tatuado en la cara se le quedo viendo.
—¿Qué mierda quieres mocoso?
Gabriel ladeo la cabeza como si no enfocara lo que veía y le dedico una mirada obscena.
— ¿Venden? — dijo con voz sedosa y cínica.
Los tres hombres que estaban fumando porros despreocupadamente se vieron entre sí. Luego a él.
Un sujeto con Rastas hasta media espalda y un dragón en el cuello le hablo:
— ¿Tienes con qué? Porque se nota que no has inhalado nada en un rato…
—…Tengo…— paso el dorso de su mano por su nariz haciendo como que la tenia congestionada y debía seguir inhalando algo, llevaba un rato frotándola para que se viera mas roja— ¿Cuánto por cien?
— ¿De cocaína? — el tipo de Rastas y otro con la cara cortada lo apreciaron— Trescientos dólares…
—Jejeje No creo que tengas esa cantidad pequeño bastardo…— al tipo con la cara cortada le tiraron los trescientos requerido al regazo.
—Dame mi maldita dosis ¿Quieres cara cortada? — el cambio de animo fue muy realista el muchacho hablaba en serio según ellos.
—Dáselos de una vez…— hablo el de Rastas.
—Toma…espero te de una sobre dosis— el tipo con la cara cortada de un lado le entrego cien gramos de cocaína procesada y Gabriel cambio el ceño de nuevo ahora su rostro lucia sano.
—Gracias por delatarse caballeros…— apenas tuvo el paquete saco la placa falsa los tres traficantes se quedaron estáticos— ¡Policía de New York! ¡TODO EL MUNDO QUIETO! — todos en el bar aguantaron la risa.
— ¿Uno de los de azul encubierto…? Y en medio de nuestro bar…— comenzó alguien.
—Si esta encubierto quiere decir que no está armado…— dijo otro.
—Y creo que somos cuarenta contra uno ¿No? — finalizo el tipo con Rastas.
—Bien caballeros aunque el titulo no les quede…— dijo Gabriel engreídamente— Creo que o se entregan por las buenas o por las malas…
—¿Y tu quien te has creído mocoso encubierto? — un tipo había sacado una pistola, calibre 36 y le apunto al cuello.
Mike estaba con la boca abierta…
—Hump ¿Quién sabe? — Gabriel de un vertiginoso y casi imposible movimiento le quito la pistola y le disparo al muslo sin contemplaciones— La otra cara de la Justicia quizás…
— ¡AAAAAAAH! ¡EL MALDITO ME DISPARO! — todos se pusieron alertas, todo mundo saco un sin número de armas y la pelea colectiva comenzó.
Mike en ningún momento le dijo que podía manipular armas de fuego, pero apenas la cosa se puso seria estaban los dos detrás de la barra por un breve instante.
— ¡ESTAS LOCO GABRIEL! — reía casi lunático Miguel.
— ¡USTED FUE EL DE LA COCHINA IDEA! ¡Ya noquee a veinte tipos vámonos!
— ¡Te quedan cinco minutos Gabo, si no olvídalo!
—¿Pone alguna condición para acabar este absurdo? — le reto el muchacho de cabello negro.
—No ¿Por qué?
—Bien…— todavía tenía el arma…
— ¿Cuándo te volviste franco tirador? — Mike no podía creerlo, 16 balas inmovilizaron a 16 hombres. Lástima que los últimos cuatro sí que dieron pelea. Bueno estaban dando pelea Miguel se tuvo que meter.
Había un par de sujetos que no estaban dando tregua, ambos con rasgos medio orientales. Comenzaron a gritarse entre sí cosas que Miguel no entendió para nada.
Pero por desgracia Gabriel sí.
— ¡Teníamos la encomienda de hacer detonar este lugar, la familia del Rabino vive en el último piso!
— ¡Ya lo sé maldita sea! ¡LOS HAREMOS CENIZAS A ELLOS TAMBIEN!
— ¡¿Qué se están gritando este par de locos?! — Mike estaba asustándose, ambos hombres mulatos estaban por detonar el edificio que tenía el bar como la plata baja.
Gabriel les respondió a ellos en vez de a Miguel.
— ¡Que ni se les ocurra malditos radicales! — les grito en árabe para sorpresa de ese par.
— ¡¿Quién jodidos eres muchacho?! — le grito el mayor de los dos, lucía una espesa barba.
— ¡ABORRESCO EL REGIMEN DE LOS SOLDADOS DE ALA ASI QUE MEJOR OLVIDENSE DE SU MALDITA BOMBA! — Gabriel se les adelanto como un relámpago y los tomo de la camisa a los dos, sintió los puntos correctos en sus chalecos y sorprendentemente desactivo los dispositivos.
— ¡¿Cómo supiste donde apretar?!
— ¡TRAIDOR! — Comenzó uno que se había quedado sumamente perplejo— ¡TRAIDOR! ¡ESO ERES BASTARDO! ¡TEN POR SEGURO QUE TE RASTREAREMOS!
— ¿Sin nombre? Además aunque tuvieran eso…dudo que hallen al- — Hablando de sorpresas.
— ¡GABRIEL ABDULMALAK DEJA DE HABLAR CON ESE PAR! ¡SON LAS OCHO YA PASASTE LARGUEMONOS! ¡LA POLICIA JODER! — Mike se lo llevo a rastras.
Gabriel no le dio mucha importancia a que le revelaran su nombre pues, el no figuraba en ningún registro y mucho menos en el de AL QAEDA.
Al llegar a la guarida Mike estaba exhausto. Igual Gabriel.
—Pase… ¿O no? — pregunto muy nervioso.
— ¿Qué paso con esos tipos? — pregunto a su vez Mike.
—Querían hacer estallar el edificio…una familia de algún Rabino de la zona…— dijo al aire, sabía que Miguel no lo aceptaría.
— ¿Arriesgaste tu bienestar…por gente que no conoces? — Mike estaba impresionado.
—Pues si supongo…
—…— medito un poco— Bien…creo que acabo la guerra. Convivencia finalizada— Mike le sonrió y Gabriel sintió que tenía una nueva oportunidad.
Cinco días después toda la comunidad musulmán a nivel internacional estaba colapsada. Jeques, líderes religiosos, hombres bomba, terroristas de todos tipos, concejales de poblados.
Todos estaban buscando la identidad de Abdulmalak. A quien había traicionado, quien le encomendó una misión que obviamente no cumplió.
Era un despatriado para ellos un grandísimo hereje.
— ¡NO TENEMOS IDEA!/NO TENEMOS A NADIE TAN JOVEN COMO DICEN REGISTRADO/ ESE APELLIDO ME ES DESCONOCIDO/ APENAS LO ENCUENTREN DEZOLLENLO/ DEBERAN CORTARLE LOS MIEMBROS/DECAPITENLO/MUEVAN TODO ESTADOS UNIDOS PERO ENCUENTREN ESE HEREJE/ NO ES DE LOS NUESTROS/ NUNCA LO TUVIMOS— eran muchas de las señales emitidas. Nadie sabía quién era.
Hasta que una transmisión le llego a la sede central de la organización terrorista. Una mujer Japonesa estaba en la pantalla.
—/Un gusto…me presento ante ustedes Soy Karai Saki del Clan del Pie, hemos tenido conexiones antes…el sujeto que buscan no es de los suyos…pero tienen razón en algo: ES UN TRAIDOR/
N/A: HASTA LA PROXIMAAAAAAAAAAAAAAA.
