Culpa

- Dijiste que solo tenía que usar este disfraz de pingüino hasta el concierto - replicó el menor con notable enojo y una vena saltándole en la frente - Así que por que demonios tuve que estar usándolo toda la tarde!?

- Ya te dije que era para una entrevista con la prensa, tenías que verte bien.

- Y no pude usar un jodido traje normal? O mejor aún, mi propia ropa?

Ambos hermanos se encontraban en una antesala del Coliseo, donde estaban recuperándose después de una entrevista con la prensa ya que, al saber de la repentina aparición del hijo pródigo de los Evans, no tardaron ni dos minutos en ir a las Vegas, solicitando audiencia con los jóvenes músicos.

- Tu ropa normal no hubiera estado bien vista, además de que está siendo lavada por encargo mio y algún otro traje, no tuvimos tiempo de ir a conseguirte uno; ayer yo estuve ocupado y hoy en la mañana desapareciste para ir a jugar en los casinos gastando todo lo que pudiste.

- Y no pudiste prestarme uno tuyo?

- Te hubiera quedado demasiado grande - respondió burlón el mayor, mientras se ponía de pie e iba hacia la puerta donde se encontraba Jules; el Evans mayor habló con su chófer y regreso donde su hermano quien estaba peleándose con la pajarita que llevaba al cuello y que se encontraba asfixiándolo. Wes suspiró y ayudo al menor a quitarse el moño - Listo.

- Quien te dijo que necesitaba tu ayuda! - se quejó Soul mientras recobraba el color.

- Señor Evans - llamó el chófer - Ya está lista la mesa.

- Muy bien, gracias Jules.

El chico guadaña enarcó una ceja.

- Nos han traído la comida Soul - dijo con un toque de bula, haciendo que el menor se molestara, antes de que este reclamara, continuó - Fue cortesía de los anfitriones, para antes de que inicie el concierto.

Nuevamente, antes de que el Eater pudiera decir algo, su estómago decidió interrumpirlo con un fuerte gruñido que se escuchó por toda la habitación. Wes trató de reprimir su risa, pero no tuvo mucho éxito en ello; su hermano solo lo miro con odio antes de levantarse, deshacerse del saco de pingüino el cual colocó con cierto cuidado en el sillón, quedando solo con su chaleco y se dirigió a la puerta por donde había entrado Jules.

- Tengo hambre - dijo el menor al momento de abrir la puerta. Su contrario lo imitó, dejando de lado su saco y dirigiéndose a la puerta por la que había desaparecido Soul.

Después de una abundante y deliciosa comida y con una panza satisfecha, Soul y Wes se encontraban en el camerino que les habían dispuesto durante su estadía.

- Ah! Hace tiempo que no comía así - dijo el albino menor, sentado en un diván mientras limpiaba sus dientes con un palillo - Y cómo se me había olvidado desayunar, me vino muy bien está comida.

- No habías desayunado? - Wes se dio vuelta para mirar de manera reprobatoria así hermano.

- Te dije que se me olvidó - se defendió el menor.

- Como se te puede olvidar desayunar? - se sobó el puente delantero nariz - Como sea - suspiró resignado - Será mejor darnos prisa, nosotros salimos en diez minutos.

Mientras decía esto, el mayor arrojó hacia su contrario el saco que había dejado en la estancia.

Soul miró de mala gana el traje pero igual se lo colocó con cuidado ya que sabía que si lo llegaba a arrugar, maltratar o ensuciar, su hermano lo mataría de un solo golpe; esto debido a que el mayor, a pesar de su apariencia tranquila y un tanto despreocupada, sabía defensa personal. De un solo golpe él caería noqueado al suelo. Tal y como lo haría Maka con ayuda de alguna enciclopedia.

"Maka" en la mente del menor, apareció la imagen de su técnico. Ya casi habían pasado 48 horas desde que la vio por última a las afueras de Shibusen.

Negó con la cabeza, tratando de retirar a su técnico de su mente; no debía de pensar en ello o lo distraería, además, la vería después, no?

- Joven Evans - un sujeto con unos audífonos en la cabeza, una tabla en la mano que contenía el programa de los conciertos del día y un radio en la mano, entró en el camerino - Sale en dos minutos.

Y dicho esto, salió apresuradamente de ahí, gritando a los empleados que encontraba por el pasillo.

- En marcha Soul - Wes salió por la puerta, siendo seguido por el chico guadaña.

A diferencia del día anterior, cuando habían tocado al anochecer, todo se encontraba bañado por la luz crepuscular, aunque de manera menos atractiva que cuando las luces de neón y los reflectores hacían su aparición en el cielo nocturno de las Vegas.

- Bien - dijo el joven arma tronando se los dedos y sonriendo de manera torcida, antes de salir a escena - Es hora de acabar con esto!

Ninguno de los presentes daba merito a lo que estaba pasando en la televisión. En la pantalla aparecía el famoso Coliseo de las Vegas en donde el concierto estaba por empezar; un concierto protagonizado ni más ni menos que por Soul. Los comentaristas seguían hablando de aquella reunión tan especial entre los hermanos Evans.

- Que demonios está pasando aquí!? - Black*Star rompió el silencio, llamando la atención de todos sus amigos - Por que demonios está Soul en television y yo no!?

Apenas terminó de hablar, una sucesión de golpes propinados por Maka, Liz, Patty, Tsubaki e incluso Chrona; o más bien, por Ragnarog lo noquearon en un instante.

- Que hace Soul en la television!? - preguntó Liz lanzando de lado el busto de algún filosofo desconocido que había tomado para golpear al ninja mientras miraba atentamente la pantalla.

- Está en las Vegas! - exclamó Patty, riendo - A puesto a que está apostando! - se rió de su propio comentario.

- A caso no dijo que estaba con su hermano? Y que regresaran a Londres? - mencionó Tsubaki, volteando a ver a Maka.

La joven técnico no apartaba la mirada del televisor. Quería que fuera un error, que aquel chico albino que sonreía de manera extraña a las cámaras mientras se acercaba al centro del escenario fuera otra persona totalmente diferente. Pero no, era él y al parecer sus más grandes temores se estaban haciendo realidad.

"...Después de el concierto que en breves momentos dará inicio, ambos hermanos regresaran a Londres..." - las palabras de la comentarista se repetían una y otra vez en su cabeza. "...Ambos hermanos regresaran a Londres" - Él se iría para siempre.

Sus ojos se volvieron a llenar de lágrimas, tal como hicieron momentos antes cuando se encontraba con Shinigami-sama aunque esta vez, sin importarle el hecho de que sus amigos la vieran.

Lo había arruinado todo. Por discutir, por no disculparse, por no ir a buscarlo. Ahora Soul se iría a Londres con su familia a tener una vida llena de lujos y comodidades dignas de la realeza, -según le había comentado alguna vez el muchacho de cabellos blancos al hablar de su antigua vida- algo que en Death City, jamás podría conseguir, mucho menos a su lado.

- En serio la familia de Soul es tan famosa? ¿Y que no Soul se apellida "Eater"? - Liz voltéo a ver a la peliceniza.

Lágrimas caían de los ojos jade de la chica, quien se cubrió la boca, tratando de no demostrar que estaba herida, cosa que no logró.

- Maka! - Tsubaki fue donde su amiga para abrazarla. Liz y Chrona se les unieron en el abrazo que duró unos cuantos segundos - Esto tiene que ser una especie malentendido - volvió su mirada al televisor.

- No lo es - la voz entrecortada de la técnico de guadaña llamó la atención de todos - Se va a ir, y todo esto es por mi culpa. De haberme disculpado con él.. de haber ido a buscarlo cuando no apareció anoche en el departamento...

- Oh! Ni se te ocurra hacerte la mártir! - Liz miró a la joven con desapruebo - Tu no tienes la culpa de nada!

- Pero Liz...

- Pero nada - la interrumpió tomándolo con fuerza de la mano - En este mismo instante iremos a ese lugar en las Vegas y le pediremos una explicación a ese tarado presumido.

- Pero Liz, como planeas llegar hasta allá? - cuestiono Tsubaki; a pesar de que ella quería saber tanto como Liz, el que estaba haciendo él joven de dientes de piraña en aquel lugar, sabía que no llegarían a pie o en el tren de Death City, debido a que este daba un rodeo por aquella ciudad, lo que los dejaría demasiado lejos como para alcanzar al Eater.

Liz Por su lado, se detuvo en el umbral de la puerta a recapacitar. La pelinegra tenía razón. Aún aunque tomaran el tren no llegarían a tiempo y tampoco contaban con algún otro medio de transporte, o si?

- Ya lo tengo! - gritó, mientras corría hacia la entrada donde el Shinigami menor se encontraba aún desmayado y con la cara pintarrajeada.

La pistola mayor soltó la mano de Maka a quien había llevado casi arrastrando con ella. Dió unas palmadas al rostro del pelinegro, tratando de hacerlo reaccionar.

- Vamos Kid! - dijo casi gritando - Este no es momento para que te quedes dormido en mitad de la casa!

Acto seguido, la menor de las Thompson se acercó a su hermana y a su técnico con un enorme jarrón de flores para después vaciar su contenido sobre el Shinigami. Éste despertó de manera abrupta, con un grito escandaloso que fue silenciado por Liz.

- Quieres cerrar la boca - dijo de manera autoritaria mientras sujetaba de la ropa al joven técnico - Ahora escúchame bien Kid, tienes alguna manera de que podamos llegar a las Vegas en poco tiempo!?

El de ojos ambarinos la miró con una mezcla de miedo y duda a cerca de lo que había ocurrido después de que perdiera el conocimiento; trató de encontrar una respuesta rápida a la petición de su arma.

- Está el auto de papá, aunque no creo que nos permita...

- Donde esta!? - lo interrumpió Liz, sujetando aún más fuerte la ropa del Shinigami, casi alzándolo del suelo.

- En la parte de atrás, pero no creo que...

No lo dejo terminar, lo soltó de la nada y volvió a tomar la mano de la joven peliceniza.

- Todos al garaje ahora!