Habían pasado ya 5 horas del accidente de aquella mañana y ahora sentada en el alfeizar de la ventana observando el atardecer desde la torre de astronomía, quería y necesitaba estar sola, con tan solo recordar aquellos momentos en que estuvo a punto de beber la sangre de una persona sin importar que fuera el insoportable de Malfoy se le removía todo en el estomago y sentía un nudo en la garganta mientras las lagrimas amenazaban con salir de sus ojos.
Ashley y Demian habían pasado todo el tiempo distrayéndola con bromas y chistes, pero era inevitable que esas imágenes siguieran ahí atormendandola, estaba clara que muy pronto sucedería que tendría que ir madurando en cuanto a su fase de transformación, la cual ya comenzaba con su 4ta etapa.
Sintió el ruido de pasos, alguien subiendo las escaleras de la torre, ¿Quien vendría a esta hora y justamente a esta torre?, se preguntaba internamente, su respuesta vino cuando una rubia con el uniforme de ravenclaw se asomaba por la puerta de entrada.
-Vaya pensé que era la única que venía hasta acá-Dijo Luna mirando con ternura a Hermione
-¿Luna que haces aquí?-pregunto la castaña- deberías estar en la cena.
-Te preguntaría lo mismo, pero me parece un poco descolocado- Luna se sentó al lado de ella acompañándola mirando ya los últimos rayos del día antes de dar paso a la noche-vengo aquí a pensar de vez en cuando, aclarar la mente estar sola algunas veces ayuda-sonrió mas para ella misma que para su amiga.
-Ya veo... Luna no sé si me entiendas, pero en estos momentos me siento fuera de este mundo, siento que ya no soy la misma- Las lagrimas de Hermione resbalan por su mejilla- Tengo miedo de lo que pueda pasar.
-No soy la indicada para hablarte sobre eso, pero en mi opinión hay algunos cambios que son para mejor, que nos muestran más de la vida misma- la rubia la miraba con un semblante poco característico de ella, la miraba fijamente y con mucha seriedad en el asunto- no te asuste y deja que las cosas sigan su rumbo, me debo marchar Hermione cuenta conmigo para lo que quieras.- y con esto se marcho del lugar dejando a su amiga pensativa.
En otro lado del castillo, el príncipe de slytherin despertaba con un enorme dolor de cabeza y lo más extraño es que no recordaba nada, solamente el momento en que se levantaba en la mañana y luego su mente se volvía una blanco total. Era extraño, su compañero de cuarto Theodoro Nott entraba por la puerta justo en ese momento quizás preguntándole obtendría respuestas
-Hermano menos mal que despiertas, pero bueno si te ha caído una rama de sauce quien no se levanta tarde-dijo Theo, sorprendiendo al rubio "¿Me callo una rama de sauce?" Pensó estaba verdaderamente confundido, si sentía un dolor extraño en la cabeza, se paró de la cama y se situó al frente del espejo de cuerpo completo que había en su habitación y se vio no observo ningún moretón en su cabeza ningún indicio que le hubiera caído aquella supuesta rama encima, solo tenía una pequeña cortada en su mejilla derecha.
-¿Como sabes que me he golpeado la cabeza con aquella rama?-Draco quería información por muy pequeña que fuera.
-No me sorprende que no te acuerdes, esta chica... Mm la nueva amiguita de Granger... Arista Vansilk te encontró tirado cerca del lago y al lado la rama que te golpeo, te llevo a la enfermería y ahí te atendieron aunque tu seguías inconsciente por el golpe, la enfermera Pomfrey me mando a llamar y me lo conto todo según lo que le dijo Vansilk a ella.-Le explico el castaño
-¿Esa chica me llevo sola a la enfermería?-A Draco no le cuadraba muy bien esa historia
-Yo también me había preguntado lo mismo al principio cuando te vi en la cama de la enfermería, pero según la enfermera Arista fue acompañada por el otro amigo de Granger el Ravenclaw ese te cargaba.-Finalizo Nott, pudo ver que su amigo y casi hermano le preocupaba algo, pero quizás no era momento de preguntarle nada y dejarlo descansar total fue un día muy largo para todos.
El blondo se volvió a recostar luego de comer un poco de la bandeja de comida que le había traído Theo luego de la cena, trataba de encontrarle lógica a lo que le había contado su amigo, pero muchas cosas no encajaban y lo peor era que sus recuerdos no volvían a él así que eso no lo ayudaba en nada, al final se quedo dormido nuevamente y en sus sueños lo único que se visualizaba eran unos ojos pintados de color carmesí.
Habían pasado ya dos semanas del pequeño accidente en los terrenos y el ambiente en las horas de clase que tocaban con slytherin se sentía tenso y pesado especialmente por la incomodidad que sentía la castaña al sentir la mirada gris de Malfoy en su espalda "¿habrá recordado lo que paso?" Pensó la muchacha, aunque inmediatamente negó esa posibilidad, muy pocos y casi ninguno a los que se les había borrado la memoria podían recordar aunque fuera el mas mínimo detalle, según palabras dichas por sus tres amigos. Aun así sentía miedo, por primera vez tenía miedo y justamente de lo que el idiota de Malfoy estuviera pensando porque era seguro que algo buscaba, decidió que hablaría con Ashley sobre el asunto no quería incomodar a Arista sabia de lo que quizás era capaz de hacer a alguien que todavía recordara lo sucedido y los resultados no eran muy buenos. Justamente caminando a clases de Snape se encontró con Harry y Ron extrañaba hablar con ellos como antes, aun viendo que venían acompañados por Ginny que venía colgada del brazo del ajabarde, esta miraba o mejor dicho analizaba a Hermione de pies a cabeza, la castaña ignoro el gesto de su "amiga" no sabía en qué momento se abrió esa brecha tan grande en lo que antes fue su amistad, quizás fuera envidia o celos de algo que no existía, pero luego de la guerra y de el funeral de sus padres todo cambio con la pelirroja.
Luego de la clases de pociones volvía a su sala común para darse una buena ducha, las mazmorras parecían un horno sin contar el vapor que todos los calderos emanaban; al entrar a la sala casi se desmaya al ver quien se encontraba sentado en una de las butacas negras.
-Hola pequeña, ¿como te ha ido?-pregunto el joven
-¿Que haces aquí? ¿Como has entrado?-pregunto Hermione con miles de sensaciones sorpresa, confusión y aunque no lo quisiera admitir quizás un poco de alegría al ver su rostro.- Etiro... ¿porque estas aquí?
