¿Le gusto?
Se preguntó escéptico. ¿Entonces era por eso que no podía decirlo? ¿Se sentía dividida por sus dos identidades? ¿Se le hacía confuso su alter-ego?
¿Le gusto?
Volviendo de nuevo a la pregunta inicial. Gritando de euforia y sonriendo enormemente.
¡Le gusto! ¡Por fin!
Pellizcándose una y otra vez.
¡No era un sueño!
¡Le gusto!
Comenzando a bailar su baile de la victoria. Moviendo brazos y piernas como sus caderas.
...
Ladybug había llegado a su habitación sin eliminar el color rojo de su cara.
¡Lo había dicho! ¡Le había dicho que le gustaba Adrien! ¡Ya no había vuelta atrás!
Suspiro y se recostó, recordando como las pupilas de Chat se habían dilatado, deseando en su corazón que las cosas con ella no se vuelvan raras. Después de todo, ella pensaba que había confesado que le gustaba el novio de su compañero.
...
Alya ahora miraba a los dos individuos con una clara incertidumbre.
¿Que había pasado?
Marinette y Adrien no estaban como antes tan deprimidos que parecían querer morir.
No.
Adrien estaba con una cara de idiota -perdón- de feliz cumpleaños. Y Marinette como si quisiera meterse en un agujero muy oscuro y profundo.
Sin embargo, esta vez, no se iba a quedar callada.
— ¡Marinette! ¡Adrien! —Llamó ganando su atención— ¿Que les sucede?
Al hacer esa pregunta Marinette se llevó las dos palmas a su cara, ocultando del mundo. Haciendo más y más pequeña. Se había hecho un ovillo y Adrien seguía con la misma sonrisa de idiota ignorando lo oído.
Alya se palmeó la frente. Ahora mirándolos como si se hubieran vuelto locos.
"¿Que había pasado?"
Al parecer, se iba a quedar con la incertidumbre.
