Este capítulo salió de una conversación con InWhite, así que le debemos la mitad a ella (aunque siento que ha quedado algo más flojo de lo que debiera). Espero que no sea un fail, quería que le quedara un aire bonito, como de niños hablando con otros niños más pequeños, y creyéndose responsables éstos. No sé, yo le atribuyo un aire inocente *risas*.
A petición de Haruhi Bondevik.
Disclaimer: Hetalia Axis Powers y todos sus personajes son propiedad de Hidekaz Himaruya.
Liberis Causa
Capítulo 8: El Hechizo de la Bruja
Personajes: Dinamarca, Islandia & Noruega
—¡Cuéntame el cuento, va!
—¿Ah, sí? ¿Un cuento? ¿Qué tipo de cuento, guerrero Island? –preguntó el danés entre socarradas risas, terminando su postre mientras el muchacho se revolvía subido en su espalda– ¡Ajá! ¡Ya sé, uno de terror y batallas!
—¡Nooo! –exclamó el menor tapándole por error los ojos al joven Dinamarca con sus dos manitas, y cerrando los propios con fuerza.
—¿Nooo? ¡Entonces, una empalagosa historia de amor! –amenazó tirando del pie de Islandia y alzándolo colgado cabeza abajo frente a sí– ¿Con un beso?
—¡Nooo! –rio el muchacho, tratando desesperadamente de liberarse de su captor.
—Mmmm... ¡Ja! ¡Ya sé!
El danés lanzó al chico al aire y volvió a agarrarlo entre los brazos, haciendo gala de su habitual irresponsabilidad. Después, con la impunidad que corresponde al mismísimo Rey del Norte, se llevó de un bocado un trocito del bollo de Islandia.
—¡Ey! ¡Esto es mío!
—... ¿Quieres que te cuente la historia de cuando una vez navegando en barco caí prendado de una sirena?
—¿Sirenas?
—Claro, sirenas; de bella voz, hermoso rostro, cabello fantástico, ojos de estrellas... que enamoran a los marineros que en su camino se cruzan.
—¿Como mi hermano?
—¿Norge es una sirena? –rio Dinamarca. Se detuvo, sin embargo, un momento–. Claro que, con esa cara tan fina... y ese pelo tan jodida y envidiablemente suave...
—Y tiene piernas como de cola –añadió el crío convencido, abriendo mucho los ojos y los brazos. Eso sí, sin soltar lo que quedaba de su bollo.
—Piernas como de cola –asintió Dinamarca siguiéndole la corriente–. Pero, ¿cómo las consiguió? ¿Haría algún trato con una bruja del mar, como en el cuento? La legendaria sirena que enamorada de un príncipe hizo un trato con la bruja del mar, a fin de obtener piernas y pagando como precio su voz.
—¡Me sé ese cuento! Algún día debería alguien de escribirlo...
—¿Ah, sí? ¿Qué otra condición puso entonces la bruja para la bella sirena enamorada, guerrero Island?
—Debía lograr el beso del verdadero amor, que el príncipe la amara y se casara con ella.
—Eeeeeeso es. La poción que le dio la bruja le hacía doler las piernas como si mil cuchillos las atravesaran cada vez que bailaba o caminaba. El príncipe pronto comenzó a caer enamorado de la tan bella joven, pero entonces su padre le comunica que ha de casarse con la princesa del reino vecino. El príncipe no quiere, pero entonces descubre que esa princesa es quien él cree que lo rescató cuando su barco se hundió (aunque tú y yo sabemos que fue la bella sirenita), así que se enamora y se casa con ella.
—¿Y entonces?¿Y entonces? –preguntó Islandia tirándole de la ropa, aunque bien sabía lo que ocurría en el acostumbrado cuento de Dinamarca.
—El corazón de la sirenita se rompe en mil pedazos, y llora y sufre viendo que la muerte la espera, que se convertiría en espuma de mar. Sus hermanas aparecen y le hacen saber que si mata al príncipe con un cuchillo que han conseguido de la bruja a cambio de su pelo, ella puede acaso salvarse y ser sirena de nuevo. ¿Qué hizo entonces la bella sirena?
—Se acercó de noche hasta la cama del príncipe y su esposa para matarlo, pero no puede hacerlo... porque aún lo ama.
—La pobre se lanza al mar donde se convierte en espuma, pero en vez de dejar de existir se convierte en una hija del aire con 300 años de periodo para hacer el bien y obtener así un alma –terminó. Se hizo un silencio entre ambos, interrumpido únicamente por el masticar del más pequeño. Entonces, a Dinamarca le surgió una duda–. Oye, y tu hermano, ¿qué le ofreció a la bruja a cambio de dejar de ser sirena? Porque voz tiene, la usa poco, pero vaya que la esgrime...
—¿Bróðir? ¡La bruja le hizo chico! O eso me cuenta él –meditó llevándose el índice a la boca como con duda.
Dinamarca rio con ganas ante la cantidad de tonterías que le contaba su mejor amigo a su hermano, conociéndolo. Seguro que le contaba todas esas historias con la misma cara con la que daba los buenos días o mandaba a cualquiera a tomar vientos.
—¡Ja, ja! Así que antes Noruega era una bella sirena y ahora es todo un guerrero... ¡Menudo cambio! ¿Y qué crees que sería la condición que le impuso la bruja? ¿A quién querría conquistar?
—No lo sé, dice que después apareciste tú. ¡Oh no! ¡Danmörk! ¡Yo no quiero que mi hermano se convierta en espuma! –afirmó el pequeño con los ojos súbitamente inundados en lágrimas y tirando del pantalón del danés.
—¡Tranquilo, guerrero Island! No pasará nada... Tranquilo, chico, tranquilo. ¡Pero bueno, no llores! A ver... ¡ya sé! Vamos a arreglar esto. ¡Norge! –llamó.
—¿Hmm? ¿Qué hacéis? –preguntó con una ceja alzada el recién llegado al ver la tan extraña estampa.
—Hacer que te quedes con nosotros –sonrió el Rey del Norte, poniéndose de pie al tiempo que le guiñaba un ojo al guerrero Island y le hacía un amago para que observara. Tomó entonces la cara de Noruega tan delicadamente como sus ásperas manos eran capaces de hacerlo–, dándote el beso del verdadero amor.
Y, suavemente y sin que Noruega pudiera entender nada de lo que pasaba, los labios de ambos se unieron en un extraño beso. De repente, como volviendo de la burbuja en la que estaba, le espetó que qué hacía y le dio una bofetada, pero para entonces hacía ya varios segundos que Dinamarca se había separado de él.
—¿Te ha llegado algo? He puesto en él todas las ganas que tengo de que permanezcas siempre a mi lado, Norge –sonrió mirándole a los ojos.
—Eres un inútil, no me ha llegado nada. ¡Y no vuelvas a hacer algo así! –anunció enfadado. Salió de la habitación dando un portazo, tras el cual se dejó caer lentamente al suelo apoyado en la puerta, notablemente ruborizado y llevándose la mano derecha a los labios–... Bror idiota.
Dinamarca colocó los brazos en jarras y, satisfecho, miró al pequeño Islandia ignorando la marca rojiza de su rostro.
—¡Hemos roto el hechizo de la bruja!
E Islandia, contento, sonrió.
El Hechizo de la Bruja - Fin
Traducción de palabras nórdicas:
Island = Islandia (Danés)
Norge = Noruega (Danés)
Bróðir = Hermano (Islandés)
Danmörk = Dinamarca (Islandés)
Bror = Hermano (Noruego)
Es algo muy soft y algo bobo, más de lo que pretendía para un DenNor. Suelo utilizar el término 'Guerrero Ice' como la forma en la que el gran Dinamarca llama al pequeño Islandia, imaginándome a éste como realmente un niño pequeño que admira lo fuertes guerreros que son sus compañeros (que quiere aprender, y tal), pero decidí ser más literariamente correcta y escribi Island entero.
El cuento del que hablan es La Sirenita de Hans Christian Andersen, pero como para la época en la que se escribió ya eran mayores lo hice sentir como una leyenda popular. Siento si la incongruencia histórica ofende a alguien *reverencia*.
Realmente siento que Dinamarca estima mucho a Noruega, y también a Islandia. Me da esa sensación de guerrero fuerte que en el fondo tiene el corazón enorme, que quiere y aprecia a sus compañeros (con lo de Suecia no me voy a meter): son una familia. Me los imagino volviendo de una batalla y echándose a jugar con el pequeño Islandia mientras Noruega lo mira todo con un amago de sonrisa (es Noruega al fin y al cabo, las expresiones no son cosa suya). Perdonad esto que os he soltado así, es cosa de mi fangirl mental en modo pastel. Las guerras las dejamos para otro día *risas*.
Recordad que podéis hacer peticiones, acaso si queréis puede ser sobre hechos concretos o históricos en vez de personajes. Yo prometo esforzarme e intentarlo (o intentar intentarlo, al menos...)
Bou.
