Bueno para empezar, mis disculpas por la tardanza, no era broma qu estoy jodidamente ocupada

Este capítulo es el más extenso que he escrito, y trate de hacerlo mas descriptivo por lo corto que se me hacía leerlo.

Gracias por estar leyendo hasta ahora! Me siento muy honrada haha * llorando de felicidad*

y gracias por sus reviews!

gracias a anlu20 por leer mi historia todo este tiempo, creo que fuiste de las primeras :D

a rukia Kuchiki White moon, que bueno que te gustó el capítulo pasado :) primera que me dice que hizo fangirling hehe

A chapmantomoko también, a 1234567 XD haha y lo siento, en mi traducción de bleach aparecía Inue, pero ya veo que si es con una o intercalada.

a butter que bueno que te guste. a Majrob igual un besote XD

Si pueden seguir dejando reviews se los agradesco, si tienen ideas me las mandan a mi pagina de tumblr que dejare en mi cuenta

y ahora disfruten el capítulo de 8566 palabras :O


No quisiera recordar

Una calmada mañana pasaba por la ciudad de Karakura. El sol brillaba con todo su esplendor y parecía que el día sería hermoso y tranquilo, incluso podías oír a las aves volando y cantando por el lugar. La tensión que solía amanecer en las mañanas por cada persona que debía levantarse para trabajar no parecía existir en ese momento, ni siquiera los niños parecían lloriquear por ser obligados a dejar sus sueños y confort para ir a la escuela. Si, parecía que el día iba a ser uno de esos buenos que se veían muy rara vez. Pero por supuesto, la tensión decidió colocarse en un lugar específico dejando a toda persona alrededor nerviosa y con deseos de estar lejos de ahí. La zona deseosa de evacuación: el metro.

Miradas se cruzaban mientras se lanzaban preguntas que no podían ser respondidas: "Pero qué le pasa a esta mujer?" "Qué diablos está pensando al traer tantas cosas?" "Ni idea, debe ser una feria de libros de su preparatoria?"

Y ahí, en medio del metro, se encontraba Inoue Orihime, cargada de libros hasta el tope. Al entrar al tren que la llevaría a su ruta escolar, muchos observaron con tensión a la chica, al ver cómo además de su mochila llena, llevaba en sus brazos tantos libros que le llegaban a cubrir la cabeza y un poco más arriba. Su rostro no era posible de ver en medio de tantos libros, una señora tuvo compasión por ella y le cedió su puesto en el tren, y ahora la imagen se veía peor: Un montón de libros sentados con piernas. Y se preguntarán... que estará haciendo la princesa con tantos libros?

Cuando por fin llegó a la estación donde se suponía debía bajarse, para sorpresa de quienes pensaban que no podría siquiera levantarse llevando tantas cosas en sus brazos, se levantó con fuerzas inhumanas y que sacó de quién sabe dónde, para comenzar su ruta y caminar hacia su preparatoria. Por supuesto una chica torpe siempre será torpe. Durante por lo que fueron unos interminables 15 minutos, la chica caía y caía sin parar, los libros se estaban arrugando de tanto caer y ella se estaba comenzando a lastimar las piernas. Sentía como se le iba la fuerza, pero de repente todo el peso de los libros en sus manos se fue cuando simplemente alguien decidió levantarlos.

-Es..esto está jodidamente pesado! Cómo diablos cargaste esto hasta aquí?- e..esa voz! Tan extremadamente familiar para ella, tan extremadamente sexy! Inoue volteó a ver al hombre que emitió esa voz, y ahí estaba frente a ella: Kurosaki Ichigo, su hombre ideal! Y estaba justo frente a ella, el simple hecho de compartir su aire la ponía nerviosa, y por eso, su respiración se aceleró. "El dióxido de carbono de Kurosaki-kun,,," pensaba mientras inhalaba a super velocidad.

-Esclavo! Ayúdale a levantarse! la pobre esté hiper ventilando por el sobre esfuerzo de traer tantos libros!- Y esa voz era... Kuchiki-san? Acaso había venido junto con Kurosaki?

-Joder, deja de darme órdenes!- Ichigo agarró a Inue del brazo y la levantó sin la más mínima delicadeza- Ey Inoue estás bien?

-Ahh Kurosaki-kun... sí- Estaba demasiado cerca! Su cara debía de estar de un rojo hirviendo. La chica giró para ver a otro lado, casualmente donde estaba su amiga pelinegra. Entonces comenzó a fulminarla con la mirada. órdenes? Esclavo?

-Si te doy órdenes es por que puedo hacerlo!-

- No es necesario añadir la parte de esclavo!-

- No aceptas derrota fácilmente esclavo?-

El torneo de master-sama! Bingo, ya lo recordaba, por eso era que le llamaba así. Cómo pudo olvidarlo si había pasado un día antes? Y además de que todas las vergüenzas se le vinieron encima después de haber sostenido la mano de Kurosaki-kun por tanto tiempo.

-Ey Inue por qué cargas tantos libros? Que yo sepa no son necesarios ninguno de estos- interrumpe Kuchiki sus pensamientos

-Ah sobre eso! Es que pensaba dárselos a un amigo- dijo sonriente recomponiendo su postura

-Oh ya veo. En ese caso.. esclavo! Ayudala a llevarlos a su clase!-

-Que no me digas esclavo enana!- y como de reflejo, esquivó el puñetazo, mas recibió una patada- si si! ya los llevo!

Ichigo comenzó a llevar los incontables y pesados libros en sus brazos mientras caminaba hacia el aula de Inue, estaban tan pesados, que incluso ÉL, estaba comenzando a doblar su espalda y sentir como se encogía unos centímetros, era como recibir un balde de gravedad extra encima. De verdad, cómo rayos Inue llevó eso por todo el camino? Cuando la chica finalmente se dio cuenta de lo que ocurría a su alrededor, como si hubiera sido un rayo le quitó los libros al chico en cuestión de segundos y se apartó unos cuantos metros dejando a unos extrañados Rukia e Ichigo con cara de -qué-rayos-estás-haciendo?- pintada en sus rostros.

-Ah! Esto... yo puedo llevarlos por mi cuenta! Los veo en el almuerzo!- la chica nerviosa echó a correr sin dejar a los chicos tiempo de contestar.

-Pero qué rayos acaba de pasar?- pregunta Rukia con sus ojos confundidos

-Ni idea...-

Inue con sus libros en brazos pasaba atrayendo la atención de los pocos muchachos que había en esas horas tempranas en la preparatoria, lo único que veían ellos era un montón de libros corriendo por los pasillos nerviosamente.

-Pero que rayos acabo de hacer?- se preguntaba la chica con las mejillas coloradas. El nerviosismo que le provocó estar cerca de Ichigo por más de cinco minutos la hizo de repente arrebatarle los libros que ÉL estaba ayudando a llevar, pudo haber pasado más tiempo con él! Pero no, esos estúpidos nervios la impulsaron a correr como si no hubiera un mañana con una pila de libros que pesaban como 10 kg de piedra enorme!

La chica no pudo evitar sentarse por un momento en medio del primer pasillo desocupado que encontró para calmar su pulso y poder continuar su viaje tranquila. Dejó salir de sus labios un largo suspiro mientras observaba a sus alrededores. No había absolutamente nadie, y apenas si podías escuchar las voces de los alumnos que estaban entrando y estaban afuera.

Inue se incorporó y miró por la ventana del pasillo que daba al campus de afuera. Rostros de alumnos que no conocía venían e iban sin notar su existencia. Para ellos no había pasado absolutamente nada. Era como si el hecho de que ella estuviera perdidamente enamorada solo la afectara a ella, y así era.

La peli naranja posó sus ojos en una pareja que pasó frente a ella. Sus rostros sonrojados, sus risitas nerviosas, sus miradas de carió y... sus manos entrelazadas. Todo. Ella quería sentir todo eso. Levantó su mano a la altura de sus hombros y dejó su mirada vagar en ella, lo único que pasaba por su mente era el rostro de Ichigo mientras imaginaba que se sentiría entrelazar sus dedos con los de él.

Alzó su otra mano a la misma altura mientras enlazaba sus propios dedos. Algún día, en definitiva, el calor que sentía dentro de ella saldría a la luz y ella se le confesaría. Y si todo era bueno y el momento el correcto, y todo marchaba bien entre ambos, él extendería su mano hacia ella. Todo parecía perfecto en su imaginación, pero había un problema en la realidad.

La existencia de otra persona que apareció de la nada y logró obtener una relación tan cercana a Ichigo como la que ella había intentado construir durante todos esos años. En tan poco tiempo, lo había logrado. Cómo? No lograba entenderlo.

-Fuuu...- suspiró de nuevo la chica mientras tomaba de nuevo sus libros y volvía a la marcha- espero que esto no sea algo de qué preocuparme.- dijo antes de volver a su destino.

Con los libros de nuevo en brazos y su vista cegada, comenzó a caminar de nuevo. Comenzó a caer haciendo que ella empezara a tambalearse de un lado a otro para conseguir mantener su equilibrio, se tambaleaba de un lado a otro sin parar. Estaba a punto de caer!

ya sin poder evitarlo más, esperó por su caída al ir perdiendo su equilibrio. Entonces ocurrió algo peor: Había chocado de frente con alguien.


oooooooooooooooooooooooooooooooooo-(Este será el cambio de escena ya que la maldita linea de cambio no aparece)-ooooooooooooooooooooooooooooo

-Espero que pases un buen día, y no olvides lo que tienes que hacer Ulquiorra-san- dijo un profesor volviendo a ver la espalda del Ciffer salir de su oficina. El tipo sólo asintió mientras dejaba al hombre hablando solo a sus espaldas. La puerta cerró tras él mientras él solo caminó por el pasillo sin ver atrás.

Debía seguir órdenes, debía escuchar a esa persona incluso si no lo deseaba. Su simple existencia representaba una molestia para él, el tener que escucharlo, que obedecer, que esperar un poco más de tiempo para poder hacer lo que él quisiera hacer por su cuenta. Así eran las cosas desde que lo recordaba: seguir órdenes, escuchar, no hablar si no te lo indicaban. Era una molestia.

Todo en ese mundo representaba una molestia para él. Las personas que lo rodeaban no eran la excepción, hablaban libremente de sentimientos, sentían odio, tristeza, celos y... amor. De todos los sentimientos que habían, ese era el que tenía menos lógica. Estar atado a alguien sin alguna razón aparente? Solo por que se desee estarlo? Sonaba ridículo, como algo lejano que tal vez nunca podría sentir. El Ciffer, ignorando su molestia comenzó a andar de nuevo.

Sin prestar atención al pasillo por el que andaba, se encaminó a su salón de clases. Ya habiendo dejado la furia de la sala del profesor, volvió a sus cabales y simplemente siguió como si nada hubiera pasado. Su propósito era mantener la mente en blanco.

Silencio, calma. Por qué debía ser roto de repente? Como si el universo hubiera planeado algo contra él, una pila de libros que parecían moverse por sí mismos, andaban tambaleándose por el pasillo a punto de caer.

Quien llevaba ese montón de libros también era una molestia, el Ciffer solo podía escuchar como la figura escondida tras esos libros gritaba mientras parecía que iba a caer, cosa que él deseaba que pasara por el ruido que había y estaba haciendo. Ulquiorra se dispuso a ignorar la pila de libros, y sólo siguió recto sin prestar atención a esa persona.

De repente, contra todo improvisto de dirección que había hecho él, la figura llena de libros se desequilibró y llegó a darle a él, causando que un montón de libros cayeran en su rostro... Jodidamente pesados. Pudo sentir como su expresión de seriedad en su rostro fue casi rota para ser reemplazada con ira, pudo sentir como la sangre comenzaba a hervirlo y; dispuesto a golpear al causante de ese dolor en su cara, se incorporó con sus brazos para dirigir su golpe.

-Ah! Lo siento mucho!- dijo una voz femenina que se le hizo conocida e hizo desaparecer sus deseos de golpear - perdóneme por favor!- la chica se arrodilló y puso su rostro en el piso en señal de arrepentimiento.

-Mujer. Qué diablos haces?- Pudo reconocer a la chica como Inoue Orihime, quien el día anterior había pasado la mañana hablando con él de temas sin relevancia y de medicina.

-Ulquiorra-kun?- dijo sin haber esperado que llegara a golpearlo justamente a él. El chico trataba de levantarse - D..déjame ayudarte! Lamento mucho esto.-

El chico ya incorporado volvió a ver a la muchacha. Estaba muy cerca de él mirándolo con preocupación, ella se levantó rápido para estirarle una mano que él inmediatamente rechazó. –jum. – dijo fríamente. Observó todo el desorden que había dejado alrededor, los libros en el suelo de un tamaño extremadamente grande. –Para qué los libros, mujer?

-Ah… los tenía que dar a un amigo- dijo apenada. –Eran demasiados pero me las ingenié para traerlos todos conmigo… aunque eran muy pesados para mí. – dijo mientras pasaba un brazo por detrás de la cabeza y se rascaba.

-Sabías que las posibilidades de que cayeras por el peso de los libros sobre tu cuerpo eran de 99 sobre 1?- dijo el Ciffer al observar que toda probabilidad de llegar sano y salvo a la preparatoria llevando esos libros era casi nula. La chica sólo volvió a ver al piso incluso más apenada y asintió. Parecía que quiso probarse físicamente a sí misma.

-Si! Pero eso… es que deseaba entregarlos a toda costa!- dijo con una actitud emocionada sacada de la nada, haciendo al Ciffer retroceder unos pasos por la sorpresa.- Espero que sean de ayuda hehe- su sonrisa se hizo incluso más amplia, intrigando al de ojos verdes. Volvió a mirar de reojo a la chica. Su cara estaba llena de emoción, parecía como si viviera feliz desde el momento en que había nacido, pero lo que más le llamó la atención de ella fueron sus rodillas; estaban heridas y rojas. De seguro había caído en el trayecto a la preparatoria.

-Llevabas cargando todo eso desde tu casa mujer?- dijo el Ciffer mirando todavía sus rodillas.

La chica siguió la línea de su mirada para encontrárselo mirando sus piernas. Por instinto, se las cubrió con sus manos apenada. Pero luego sintió sus rodillas, le dolían mucho y ardían, acaso Ulquiorra había notado que se las había dañado? –emm..sí.

Ahora la atención de Ulquiorra se centró en los libros que ella cargaba. Buscando la portada en alguno de ellos que estuviera cerrado para ver su título. Consiguió ubicar uno en medio de la montaña de libros regados en el piso y leyó: Medicina moderna escrito en él. Eso solo lo dejó pensando.. para.. qué amigo estaba llevando esos libros?

-a Tu amigo le gusta la medicina?-

-Ulquiorra-kun estos libros los traje para ti!- dijo la chica sonriendo incluso con más alegría que antes.

El chico miró a su alrededor. Levantó varios libros que tuvo a su alcance para mirar su portada. Anatomía humana, la medicina y sus avances, La ciencia del cuerpo humano, estudie medicina fácilmente. A donde fuera que mirara sólo pudo leer medicina o algo relacionado con ella. Debía estar bromeando. Le estaban diciendo… que la mujer que tenía al frente y recién había conocido, había cargado por lo menos 20 libros del doble de su tamaño y peso por el metro, y todo l trayecto a la preparatoria, mas los pasillos y el camino de su casa al metro también; solo para entregarle a él los libros que le había prometido? No podía ser posible cierto? Nadie con un poco de inteligencia haría eso.

-Todos los trajiste para mí?- preguntó el Ciffer para asegurarse.

-Sí! Ayer me dijiste que te gustaba la medicina y verás, yo no necesito nada de esto, de hecho creo que le darás un mejor uso.- Inoue se puso las manos en la espalda intentó estirarse un poco. Obviamente le dolía el cuerpo entero por todo lo que había cargado.

-No crees que son demasiados para llevar por mi cuenta?-

-Hehe lo pensé, lo lamento de verdad. Pero si quieres puedo ayudarte a llevarlos a tu casa, sé que no debí traerlos todos de golpe pero Ulquiorra-kun, te veías muy bien leyendo sobre la medicina que pensé que debía de darte esto lo antes posible.-

Acaso era estúpida? Él era alguien que apenas si había conocido el día anterior, ni siquiera le había hablado por mucho tiempo y aun así… aun así se tomó el tiempo de traerle esa pesadilla de libros. Volvió a verla fijamente, era ruidosa, era hiper activa, era habladora... era molesta. Todo su ser era molesto, pero era la primer persona molesta que le llamó la atención de esa manera.

-Me los llevo.- dijo tomando todos los libros con un solo brazo. Aunque estaba pesado, él no era débil.

-Ul..quiorra-kun! Déjame ayudarte.-

-No hace falta.- el chico comenzó a andar, mas giró la cabeza y movió sus labios- Gracias.

Y asi de sencillo siguió caminando. Orihime Inoue quedó en shock, no esperó esa respuesta del chico frío, mas lo que le hizo quedar aún mas sorprendida fue que al decirlo, aunque su expresión seguía tan seria como siempre, sus ojos reflejaron lo que para ella fue una sonrisa oculta.

-Ulq...-

-VEN AQUÍ MALDITO BASTARDO!- se escuchó a lo lejos siendo interrumpida. La chica giró su cabeza para ver de dónde provenía el grito

-NO ME JODAS! NI CREAS QUE HARÉ ESO!- Ichigo?

-YO GANÉ! ANDA VEN AQUÍ ESCLAVO COBARDE!-

Y más veloz que un rayo, Kurosaki Ichigo, siendo perseguido por Kuchiki Rukia pasaron volando junto a Inoue. Cierto. El primer día de castigo había comenzado.


oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo oooooooooo

Kuchiki Rukia estaba sentada en su escritorio con una expresión molesta. A su lado, el maldito bastardo de pelo anaranjado con un chichón en su cabeza. Podías decir con soo ver de lejos que había recibido una paliza de la chica y ahora ambos estaban molestos e ignorándose.. sin mencionar maldiciéndose por lo bajo el uno al otro. La lección entera pasaron viendo hacia el otro lado mientras tomaban las notas de la clase, dejando al aula entera en tensión por sus auras asesinas, incluso Ukitake sensei se sintió afectado por sus actitudes.

Cuando al fin la clase acabó, Tatsuki llegó volando al lugar donde ambos se fulminaban con la miraba.

-Bien bien... por favor aléjense el uno del otro y explíquenme el por qué están molestos- dijo mientras alejaba sus rostros que inconscientemente se acercaban como signo de busca pleitos.

-Por que este maldito esclavo no desea hacer lo que le ordeno!- dijo molesta Rukia

-Por que esta enana del demonio me quiere obligar a decirle Kuchiki-sama!-

-Pues adivina quién perdió el torneo ayer?-

-Por ayudarte maldición!

-Nadie te pidió que me ayudaras!-

-Lo tomaré en cuenta para la próxima!-

Ambos chicos estaban a punto de tomar el cuello del otro y estrangularse, demonios, Tatsuki tendría que vigilarlos? -Ey ya apártense! Primero.. Ichigo, tú aceptaste la apuesta ahora cumple con tu castigo. Segundo, Rukia, no lo obligues a hacer cosas muy vergonzosas... hay un límite para esto.-

-p..pero!- comenzó a replicar ella mas fue silenciada con un dedo de Tatsuki en la boca.

-Así que Kurosaki no aceptará las consecuencias de sus actos como un hombre? Pero que vergüenza de ser humano- dijo Ishida que aparece de la anda frente a los muchachos irritando a un ya de por sí molesto Ichigo.

-Maldito cuatro ojos quién te pidió tu opinión?-

-Yo puedo darla si lo deseo-

los chicos se posicionaron uno frente a otro como tal vaquero sacando su pistola en un duelo, podías sentir incluso la música del viejo oeste salir de la nada.. curioso no?

-Kurosaki-kun, Ishida-kun, vamos a comer! No peleen- dijo Inoue al ver la escena que se formaba en la clase del muchacho peli naranja. Al final, Mizuiro, Chad, y Tatsuki arrastraron a los 3 jóvenes que deseaban asesinarse del aula hacia la azotea del edificio para llevarlos a respirar aire fresco y controlar sus neuronas.

A rastras... los 3 se fueron arriba y se sentaron al fin recobrando la calma. Que buena forma de empezar el día no? Cuando al fin todos se sentaron, asegurándose de mantener a Rukia, Ishida e Ichigo lejos del otro, apareció un hiper activo Keigo jodiendo el ambiente recién recobrado.

-I-CHI-GO!- dijo mientras saltaba a abrazar al aludido.

-No me jodas- dijo él fríamente mientras golpeaba al chico sin siquiera mirarlo.

-Ahhh! Ichigo es cruel!- Keigo notó como las miradas asesinas de sus amigos se posaban en él dejándolo nervioso - qué? Qué hice?

-Nada Keigo.. solo cállate y siéntate.- ordenó Tatsuki

-Kuchiki-san, qué vas a comer hoy?- preguntó una antojada Inoue

-Umm... por lo que veo ni-sama me mandó un bento. Puedo darte un poco si quieres- dijo ofreciéndole un poco a la chica y al fin olvidando que estaba molesta con Ichigo.

-Ahh.. Grashfias Kufchiri-fan(Gracias Kuchiki-san) - dijo con la boca llena la chica.

-Oye Rukia... por cierto, por qué tu hermano es quien te manda los almuerzos? No es común ver a un hombre hacer eso- dijo curioso Mizuiro.

Ichigo comenzó a sentir el ambiente pesado, y enseguida su atención se concentró en la conversación, como si lo que fueran a decir en ese momento fuera incluso más importante que vivir.

-Y bien Rukia? Yo también tengo curiosidad por saber porqué tu hermano te prepara los almuerzos.- menciona Tatsuki curiosa.

Ichigo giró para ver a Rukia, que estaba mirando el suelo, parecía que quería evitar la pregunta.

Rukia, acomodando su bento en el suelo, se limpia la boca para poder hablar y mira a los chicos.. tenía que elegir bien las palabras, para no decir cosas que ellos no debían saber. -Bueno... es que vivo sola con mi hermano y nunca aprendí a cocinar bien, mi hermano dijo que sería mas económico que me hiciera los almuerzos a que los comprara aquí, así que me los hace todas las mañanas en vista de que no puedo cocinar- dijo sin vergüenza alguna por no saberlo.

-Vives sola con tu hermano Kuchiki-san?- pregunta Inue, Rukia asiente

-Entonces estás en tu casa sola hasta que tu hermano vuelva de trabajar Rukia-chan?- pregunta con chispas en los ojos Keigo. De nuevo ella asiente- BIEN! Entonces que te parece si voy a tu casa después de clases a partir de ahora eh? Y por supuesto solo estaríamos nosotros dos, SOLOS, debería visitarte de vez en cuando- dice con el tono pervertido que preocupa a todos y enfatizando la palabra Solos para asegurarse de que le dieran la autorización solo a él.

-Oye aléjate pedazo de pervertido...- dice Ichigo al ver las intenciones de Keigo

-Si si! No he hecho nada, ya me alejo...- cual cachorro asustado de un monstruo, Keigo se alejó de Rukia por las miradas de Ichigo.

-Lo siento Keigo, de igual modo no me quedaría en la clase contigo sola hehe- dice Rukia dejando a un Keigo llorando en el lugar donde estaba sentado. Que injusta era la vida para él.

-Bueno entonces... tus padres también llegan tarde en la noche Rukia?- prosigue Mizuiro con las preguntas.

Parecía que no se iba a librar de esta, que lo único que quedaba era responder. Comenzó a sentir cómo sus hombros se le pusieron rígidos mientras bajaba la cabeza y pensaba qué podría responderles a sus amigos. Ni siquiera ella podía hablar de eso con su hermano, tenía que elegir que respuestas podrían evitar lo más posible una profundización en el tema. Ichigo miró a la enana, sintiendo como el remordimiento empezaba a entrar en su pecho, a pesar de no estar seguro, creía que sabía la respuesta a esa pregunta, mas las esperanzas de que así no fuera estaban aún presentes, demonios, cómo deseaba no saber la respuesta... como esperaba que no fuera lo que él pensaba que era. La chica inhaló un poco de aire y tomó algo de valor para hablar.

-Bueno sobre eso...es que ellos... bueno, mis- dijo pausadamente- padres y mi hermana, murieron hace mucho tiempo.- No pudo evitar sentir como el des confort la inundaba. Sus amigos, quienes la estaban mirando fijamente con curiosidad antes, habían vuelto sus cabezas para mirar a otro lado en respuesta por la posición que ella había tomado por la pregunta. ¿Y ahora qué se suponía que debían decir? El ambiente era claramente disconforme. Incómodo. Aunque ciertas personas no se dan cuenta de ello.

-Lo siento mucho por eso Kuchiki-san, mi hermano mayor también murió hace mucho sabes?- dice Inoue tratando de animarla, aunque lo mejor hubiera sido simplemente cambiar el tema.- cómo sucedió eso por cierto?

Ichigo apretó los puños. No quería escucharlo, y jamás pensó que alguien después de ver cómo se estaba poniendo Rukia iba a atreverse a preguntarle. ¿Cómo no veía su reacción y lo que dolía a ella hablar de ese tema?

-Bueno, ni-sama dijo que fue un accidente de tránsito- Las manos de Ichigo se apretaron ahora incluso más de lo que estaban. ¿No era una coincidencia verdad? Había recibido la respuesta que no quería escuchar, la confirmación a sus sospechas. Todos estaban callados y volviendo a ver sus manos o a otro lugar, ahora incluso Inoue sabía que ella estaba siendo afectada por el recuerdo. –Pero… ¡fue hace mucho tiempo! ¡Y ya casi ni lo recuerdo así que no es nada de qué preocuparse!

Rukia pasó una mano detrás de su cabeza para rascarla, intentando hacer que todos olvidaran el tema lo antes posible. Ichigo sintió que si no escapaba de ahí lo antes posible, todo iba a colapsar en cualquier segundo. Antes de hacer algo, notó como Ishida lo miraba de reojo. Reflejaba preocupación y tristeza en su cara, como si comprendiera lo que sentía Ichigo en ese momento. Eso hizo que el peli naranja se recobrara un poco y observara a la enana. Ahora su cara mantenía una sonrisa forzada, no quiero que me compadezcan. Aun recordando algo doloroso, ella seguía sonriéndole a todos. No se preocupen por mí.

Ni Inoue, ni Ishida, Mizuiro, Tatsuki o Keigo siguieron preguntando más. Chad, quien estaba al fondo escuchando levantó la vista. –Pues tu hermano hizo un gran trabajo con la comida- dice este último sorprendiendo a Rukia, quien nunca lo había escuchado hablar.

Inoue, observando las intenciones del chico, tomó una bola de arroz del bento de Rukia y se lo metió a la boca incluso cuando era más grande que esta. –Fshi, efshta delifshiofo (Sí, está delicioso)- dice con la boca llena haciendo a Rukia reír fuertemente. Por lo menos no estaba sola en ese momento. Por lo menos ellos estaban ahí.

Más aun había alguien que deseaba escapar de ahí lo más pronto posible.

-De igual modo, ese tipo no debe ser muy listo. ¿Te da un bento pero nada de tomar? ¿Acaso es idiota?- dice Ichigo recibiendo un golpe de Rukia con la tapa del envase de su bento. El chico se levanta sobándose la zona afectada.

-Jajaja Kurosaki-kun, tienes razón, me falta algo para tomar. ¿Por qué no me traes un refresco ahora que estás levantado? Y que sea el MÁS caro por favor- dice esta con la voz fingida que tanto irritaba al peli naranja

-Si, si. Claro. Chibi-sama.- el chico dice sin protestar mientras se levantaba y apresuraba el paso para evitar recibir otro golpe en la cara.

Todos observan como el chico se largaba del lugar sin protestar. Lo creyeron incómodo por cómo había girado la situación, tal vez haciéndole un favor a su amiga que estaba todavía afectada por la conversación a la que fue jalada. Por eso no le prestaron atención, ni a él ni a su rostro, ni a cómo le temblaban las manos. Bueno, casi todos. Ishida observó cómo su mejor amigo se iba del lugar en ese estado; podía no estar viéndolo pero sabía la expresión que él tenía en ese momento. Ahora comprendía por qué, parecía a la vez feliz y triste al lado de Rukia cuando lo miraba. Cuando al principio creyó que era solo su imaginación, terminó descubriendo lo cruda que era la verdad, lo crudo que era el destino.

Ichigo bajó las escaleras de la azotea sintiendo como sus piernas podían dejar de funcionar en el instante en que se detuviera, por eso no se detuvo, ni siquiera se molestó en ir por el refresco que Rukia le había pedido, simplemente vagó por ahí buscando un lugar donde calmarse.

El día anterior, había recordado un sueño, un sueño que no tenía desde hace mucho tiempo y había preferido olvidar. Volver a vivirlo después de tanto tiempo, ¿quizá solo surgió sin motivo alguno?. Esa era su esperanza.

Dentro de él, algo le dijo desde el principio, desde que había conocido a Rukia, que la había visto en algún lugar antes. Ichigo, rápidamente entró al baño de hombres para encerrarse en uno de los compartimientos de sanitario. Se sentó sobre la tapa y colocó su cabeza entre sus manos sintiendo como su acelerada respiración dejaba salir unos gemidos de su garganta y cómo su rostro se hacía más pálido por cada minuto que pasaba. Pudo escuchar a otras personas entrar al baño y hablar. Pero no le importó.

-ey las chicas de nuestro grado no están nada mal.- decía una de las personas

-Sí. Yo creo que Inue está muy buena ¿no?

Había recordado cuatro cuerpos sin vida, había recordado 2 cuerpos en shock. A dos niños. Uno era él mismo y el otro… una niña. ¿Quiénes habían muerto? ¿Por qué no pudo simplemente olvidarlo? Una persona era su propia madre, cuyo cuerpo sin vida estaba al lado de él, las otras personas eran desconocidas, pero la niña que lloraba sabía muy bien quienes eran, y él recordaba sus rostros completamente. Eran dos adultos, una mujer de pelo castaño y un hombre con el cabello negro, y otra mujer menor que las otras personas pero muy parecida a la niña que estaba llorando.

-Ahh yo prefiero a las chicas más pequeñas-

-tienes gustos muy extraños. ¿Y en este caso quién sería tu tipo?-

Entonces ocurrió lo peor: el rostro nublado de la niña que lloraba, el rostro que Ichigo no deseaba encarar jamás; se aclaró mostrando unas facetas muy familiares.

-Rukia Kuchiki.

Ichigo dejó caer su cabeza en sus piernas, se dejó mirar el piso, sus pies. Escuchar las voces de los alumnos alejarse lentamente. Se dejó sentir unas gotas tibias invadir sus ojos, pero nunca las dejó salir.

Estuvo ahí un buen tiempo. Quizás diez minutos, quizás más. No quería pensar en nada pero aun así lo hacía, ahora lo recordaba todo, ahora lo sabía todo mientras ella no sabía nada. Ahora lo sabía, por esa misma razón, debía levantarse y seguir. No la debía dejar sola. No quería esconderse y evitar encararla. No a ella, quien sufría en silencio y mostraba una sonrisa amable a sus amigos aun con esos recuerdos dolorosos. No pensaba verla sufrir sola.

Ichigo abrió la puerta del baño y salió del lugar lo más rápido que pudo. Pasó entre varios alumnos golpeando a algunos, incluso a uno peli celeste. Lo más rápido que podía. Lo más rápido que era, fue a comprar un refresco de Chappy, el más grande que había en la máquina. El timbre de vuelta de clases sonó, mas no le importaba llegar tarde incluso si estaba del otro lado de la clase a la que debía llegar. Ichigo corrió a toda velocidad en el momento en que tomó el refresco de la máquina, y se dirigió a la clase donde la enana lo debía estar esperando con la bebida, donde debía estar preguntándose por su tardanza.

Al mismo tiempo, unos minutos antes

En el otro lado de la preparatoria.


-Ah maldición, soportar toda esa hablada de porquería y además ir a Estudios Sociales después del receso… que porquería.- decía un chico con el cabello azul/celeste. Caminaba junto con otros tipos de cabellos inusuales y apellidos difíciles.

-Tú detestas toda materia en la que te vaya mal… es decir todas- le remataba una chica morena y con el pelo rubio recogido en dos colas por la parte de atrás.

-Déjalo ser Hallibel, un idiota siempre será un idiota- esta vez lo decía un tipo con el cabello rosado que obviamente demostraba desprecio hacia el tipo de pelo celeste. El ofendido agarró el cuello de su camisa mostrándole los dientes como lo haría una pantera. Los estudiantes que miraban se sintieron atemorizados por esa mirada, pero el tipo de cabello rosado no se afectó ni un poco por la expresión, ni le cambió el semblante. Solo lo miró fríamente.

-Cállense ambos, sobre todo tú. Pink. –le escupió al tipo literalmente.

-No armes un lío cuando venimos de ver al consejero de la prepa, levantarás sospechas Grimjoww. – una mano lo separó del tipo de pelos rosados. Este último con una sonrisa de superioridad simplemente bufó y le dio la espalda mientras seguía su camino. Como detestaba Grimjoww a ese tipo. Mientras Hallibel, quien los había separado, soltó al peli celeste como si se tratara de una mugre e imitó al despreciado Pink al caminar.

Grimjoww solo frunció el ceño. Volteo a ver atrás buscando a Ulquiorra, a quien recurría si estaba muy molesto para desahogarse, mas el maldito emo ni siquiera estaba prestando atención a lo que pasaba al frente de él, sostenía en sus manos un libro de medicina que había sacado de quien sabe dónde… porque en la oficina del consejero no lo traía consigo. Todos ellos venían de la oficina del consejero escolar Aizen Sousuke. Los chicos en la escuela notaban cómo los extranjeros iban muy a menudo a donde este profesor, los rumores eran de que se debía al comportamiento de busca pleitos de Grimjoww que afectaba también a sus compañeros, mas no se sabían exactamente los verdaderos motivos de las visitas constantes.

El Jaeggerjaquez miraba a Ulquiorra con fastidio. Parecía inmerso en su lectura. Pero ese libro de medicina; que bien sabía Grimjoww que Ulquiorra amaba; no lo había visto antes entre la estantería de libros que el Ciffer tenía con estos libros no muy abundantes. Buscó debajo de la portada para observar el nombre de una persona desconocida escrita en él como su propietario. ¿Ulquiorra había pedido prestado un libro? Eso era inusual, él siempre los compraba.

-Ulquiorra, a pesar de que estés leyendo andas más callado que de costumbre- dijo el Jaeggerjaquez que bien sabía que Ulquiorra nunca se sumergía por completo en sus lecturas y normalmente emitía un insulto en las conversaciones de los extranjeros- ¿Enamorado el emo?

El Ciffer sólo le dio una mirada de desprecio por la mención de aquel sentimiento y cerró el libro que leía. –No seas estúpido, gatita.-

De lo que había dicho el Jaeggerjaquez no todo era mentira, él estaba más callado que de costumbre. Y todo por culpa del propietario del libro que tenía en sus manos. Por culpa de esa mujer no lograba meterse por completo en la lectura como normalmente lo hacía y tuvo que poner toda su atención al libro. No podía dejar de pensar en lo molesta que ella era.

-Cuida tus palabras maldito emo.- Le arremata el Jaeggerjaquez.

¿Qué era Ulquiorra para él? No era un enemigo, mas tampoco lo consideraba un amigo por completo. Le tenía respeto, y de vez en cuando temor; no le caía bien pero no lo detestaba. Era quizás un hermano de esos que dices odiar y a la vez no lo haces.

Los dos tipos siguieron caminando con el grupo hasta la mitad del camino, donde todos se separaron. Podían venir del mismo maldito infierno, conocerse desde la maldita infancia, estar todo el maldito tiempo en el mismo maldito lugar juntos, pero se detestaban. Solo habían algunos que se llevaban bien con unos pocos entre ellos, y en el medio estaban Ulquiorra Y Grimjoww que no se decidían si se llevaban bien o mal.

Y por fin, todos tomaron rutas alternas y distintas. Grimjoww acabó caminando solo, pero no le tomaba importancia. Anduvo por el pasillo consiguiendo que quienes estaban cerca se le alejaran como de costumbre, mas de seguro la enana no lo hubiera evadido y simplemente hubiera mantenido ese orgullo junto con ella pasando a su lado como si él fuera una persona normal. Y ahí empezó a invadir sus pensamientos de nuevo, esa maldita enana que no salió de su mente por el fin de semana.

"Cómo puedes hablar así de quien está siempre a tu lado? Yo no soy una persona vacía. Date cuenta de lo que tienes ahora, porque cuando lo pierdas será muy doloroso." La conversación entera, sus palabras, andaban dando vueltas por su cabeza. Nunca le habían dicho algo así.

Quería verla. La curiosidad, que eso debía ser lo que le estaba pasando, hacía desear al chico ver a la pelinegra. Ahora tenía una ruta a dónde ir. El Jaeggerjack se dispuso a ir a la clase de la chica (que ahora sabía cuál era por medios desconocidos).Mientras estaba en su marcha, un tipo lo empujó mientras pasaba corriendo. El maldito tenía agallas para tocarlo a él y tras de todo no voltear a ver. Y ahora peor, la cabellera del tipo fue reconocida por Grimjoww. Kurosaki Ichigo, el peli naranja que lo fastidió la otra vez mientras hablaba con Rukia, pensaba perseguirlo para darle una golpiza, pero se veía agitado y de esas que no importaba lo que le dijeras, no te iba a devolver los golpes. Nada divertido. Lo qué fuera que pasara por la mente de Kurosaki le importaba un carajo, así que lo dejó ir.

Ahora fue de vuelta a buscar a la chica de ojos violetas. Por mera coincidencia, se la topó en el pasillo de espaldas a él. Perfecto. Como mera pantera acechando una presa, se acercó precavido para atacar a la chica.

-Maldito Ichigo, perdiéndose sin traer mi bebida- salió de su boca, deteniendo el ataque del chico. La mención del Kurosaki enfureció a Grimjoww, tener que ser recordado de esa molesta existencia justo cuando iba a hacer una jugada… eso baja el ego.

-Quieres una bebida gatita?- le dijo calmado al oído. La chica se estremeció ante la voz que estaba tan cerca de ella y de nuevo, se asustó ante su presencia.

Siempre que veía al descarado ese, se pegaba un susto de muerte, ¿Por qué no podía saludar cómo una persona normal? Rukia aun asustada, se hizo hacia atrás mientras encaraba la chico. La expresión de presa asustada en los ojos de la chica era justo lo que Grimjoww quería ver al principio, por lo que una sonrisa lujuriosa apareció en sus labios alarmando más a la chica que, inconscientemente, prendía en fuego al Jaeggerjaquez.

.Jajaja, tranquila gatita no muerdo.-le dice mientras colocaba una mano en su cabello despeinándolo y tratando de controlar sus instintos.

-Te doy un consejo Grimjoww: Saluda como una persona normal.-

-Así pierde la gracia!- Grimjoww volvió a ver a la chica que tenía en frente. Rukia no parecía darle mucha atención al muchacho, sus ojos estaban viéndolo, pero su mente divagaba en otro lugar. era más como si estuviera buscando a alguien, a que este apareciera, y ese comportamiento no le gustó para nada a Grimjoww. La chica miró por encima del hombro del Jaeggerjaquez aun buscando algo entre las personas que venían y se iban por el pasillo, haciendo que finalmente Grimjoww se desesperara y tomara los hombros de la chica para sacudirla un poco.

Rukia estaba sorprendida por la reacción, así que volvió a posar sus ojos en el chico quien le miraba con fastidio para luego calmar su expresión cuando se topó con sus orbes violetas. Había algo en esos ojos que le hacían sentirse tranquilo mientras se perdía entre ellos justo como lo estaba haciendo en ese momento mientras la chica no notaba el efecto que producía en él. La quería, la quería para él. Tenía que ser suya.

Rukia comenzaba a sentir como las manos del chico se apretaban más en sus hombros mientras su expresión calmada se concentraba en ella, aunque solo confundía a la chica que acababa de verlo un poco agitado. El peliazul se comenzó a acercar más a Rukia, mientras las distancias entre sus rostros se hacían más cortas, Rukia notando como se inclinaba el chico, se hizo un paso hacia atrás mostrándose incómoda con lo que estaba haciendo él. Si no se equivocaba, él estaba tratando de besarla! Y de ninguna manera se lo permitiría, y menos si no estaba ni siquiera enamorada de él.

-Grimjoww, estás lastimándome- menciona la morena consiguiendo que el chico suavizara el apriete de sus hombros. - Qué pasa? ¿Por qué me moviste ahora?-

El Jaeggerjaquez solo miró hacia el otro lado ocultando su recién obtenido rubor, todo lo que acababa de hacer lo hizo sin pensar haciendo que la chica se apartara. Eso estaba completamente mal, su ligue que ya estaba completamente planeado no debía ser así, si él hubiera seguido su estúpido plan incluso hubiera conseguido que fuera ella quien lo besaría. O al menos eso era lo que sucedía con sus otras presas femeninas cada vez que se proponía atraparlas.

-Nada, me duele un poco la cabeza. - mintió el peliazul, aunque la pelinegra no le creyó ni una palabra. - Pero ignorando eso, a quién estás buscando preciosa? Te noto más distraída que de lo usual.

-Recuerdas al idiota con cabello naranja con el que casi te peleas un día en el pasillo?- decía Rukia mostrando lo molesta que le ponía solamente recordar ese día, en el que ambos chicos habían actuado tan inmaduramente, y en el que... Ichigo la había defendido.- Bueno, a ese idiota. Creo que lo hice sentirse incómodo con una idiotez que dije, solo quiero cerciorarme de que no sea por eso.-

-Ni te molestes por ese imbécil,- la simple mención del peli naranja le ponía los pelos de punta a Grimjoww, ese idiota no le caía para nada bien aunque no tenía muchos motivos para odiarlo. De hecho ni siquiera sabía por qué lo odiaba, y ahora que Rukia hablase de él...- Si se sintió incómodo fue su problema no tuyo.

Rukia, haciendo un puchero y cruzando sus brazos, miro con contrariedad al chico aunque el efecto en su cara fue opuesto al deseado, ya que la hizo ver tierna frente al peliazul. -A que sí verdad? Pero me preocupa que ese idiota ande por ahí con lástima por mí o algo por el estilo solo por lo que dije...-

A grimjoww le amargaba que estuvieran hablando del chico ese, el idiota que minutos atrás pasó corriendo cerca de él golpeándolo. De hecho, ahora que lo recordaba, parecía rígido y afectado cuando lo vió pasar, por ello no se molestó en atacarlo como lo habría hecho incluso de haber sido Ulquiorra, bueno, eso solo cuando Ulquiorra no estaba de malas. En esas el Ciffer daba MUCHO miedo. Ya cansado de hablar del chico con nombre de fresa, rebuscó en medio de inútiles temas de conversación para hablar con la enana, mas no podía pensar en alguno rápidamente. Esa enana lo ponía muy nervioso, ni siquiera podía escoger bien las palabras que le iba a decir, de hecho no sabía que hacer. Rebuscaba, pensaba, observaba en los confines de su imaginación tratando de encontrar algún tema.¡ Lo que fuera! Su cerebro estaba por explotar como si hubiera estado resolviendo un problema de matemáticas muy difícil, y Rukia se estaba asustando con él. Ese día estaba actuando extraño.

-Ey.. Rukia.- logró articular finalmente Grimjoww de sus labios- qué te parece si vamos a caminar después de clases?- Eso era! Ligar! La mejor opción para ambos según él. Era un puto genio!.

Rukia abrió sus ojos como platos ante sus palabras, así que estaba tratando de ligar con ella? La chica miró la cara del peliazul, se le notaba extremadamente nervioso haciéndose ver lindo inconscientemente. Un total tsundere. -Bien, no creo que haya problema, no tengo trabajos ni nada. - quizás debería darle una oportunidad al chico?

Y la sorpresa y felicidad que irradió Grimjoww en ese momento no pudo ser descrita. Aunque en su cara salió una sonrisa sexy y retadora, de sus ojos podías ver nervios y alegría. EL chico quedó de verla a la salida del día siguiente, y moviéndose como un robot trató de articular algo más. Un completo tsundere, el rey de los tsunderes. Pensaba Rukia.

-No creas tampoco que dejaré que hagas algo raro oyes?- trató Rukia de proseguir con la conversación, mas no pudo dar todo de sí en ello, aún no aparecía Ichigo y estaba ya muy inquietada por ello.

-Si seguro, aunque dudo que te resistas a mí- dijo el Jaeggerjaquez recobrando su actitud de peligroso y atrevido, como él mismo se consideraba. – Es más, incluso podríamos…-

Trató de terminar la frase, pero el timbre del colegio sonó interrumpiéndolo. Genial. Ahora debía lidiar con el profesor Kyoraku ebrio hablando de estudios sociales, nada podía ser mejor que eso. Incluso ahora que había finalmente logrado hablar con Rukia.

-Bien Grimjoww, yo ya estoy en mi clase, pero la tuya está en otro lado así que muévete!- Le dice al notar que el chico se dejaba llevar por las tentaciones de saltarse una clase como si fuera a ir al propio infierno, en donde debía sentarse a escuchar a otro idiota hablar de un tema que no le interesaba nada. Al final, se rindió y sus pies se emprendieron marcha, aunque su mente y espíritu se quedaron atrás. Antes de perder de vista a la ojivioleta, echó un vistazo a la enana y sonrió.

-te veo mañana preciosa- dice este antes de partir.

Rukia ignorando ese comentario, se adentró al aula en la que habría de dar clases la profesora Soi Fon, de matemáticas. Rukia se dirigió a su escritorio y se acomodó en él, sin dejar de ver ni un solo momento al pupitre vacío de al lado. Esperaba que Ichigo estuviera llegando tarde, que fuera solo eso. Todos los alumnos habían entrado ya a su clase, no faltaba nadie, excepto el más llamativo de todos.

Keigo miraba extrañado el pupitre vacío de Rukia, su amigo no había vuelto a faltar a clases desde que Rukia le golpeaba por hacer eso. Quizás fue afectado por el tema del que hablaban antes? Pero no parecía posible. Su amigo no era tan sensible, o al menos nunca pareció serlo. Su vista fue a dar a la preciosa chica de cabello negro que miraba todavía hacia la puerta, esperando a que ese idiota apareciera. Intentó captar la atención de la enana haciendo malabares con sus manos, para que su vista se fijara en él, más la chica no respondía. Incluso le lanzó bolitas de papel, pero ella estaba cual serpiente intrigada por la música, estaba al punto de levantarse y gritar su nombre para ver si ella llegaba a notarlo; pero ella bajó su cabeza con la mirada triste, incluso más triste que cuando relataba la historia en el receso.

Tal vez no debí decir nada después de todo. Pensaba Rukia. Keigo comprendió lo que su mente pensaba y solo volvió a ver hacia la puerta, como esperando que Ichigo realmente apareciera, mas los minutos pasaban y el chico no aparecía, había ganado una tardía segura.

-¿Están todos presentes el día de hoy?- pregunta Soi Fon mirando alrededor. Detiene la vista en el pupitre vacío al lado de la Kuchiki, recordando como un peli naranja testarudo solía estar sentado en ella. –Así que Kurosaki no está, escapar de clases, tzk. No crean que lo dejaré pasar el examen si sigue así- prosiguió.

La maestra comenzó a sacar sus notas para comenzar la clase, y borró el pizarrón proponiéndose escribir en el él para dar la materia que le correspondía. Y así empezó a redactar la teoría de los triángulos equiláteros y sus áreas, sin notar como una enana por primera vez no estaba prestando atención en su clase. Ella aún estaba esperando que apareciera, pero ahora sus esperanzas eran casi nulas.

La morena esta vez volvió la vista hacia la ventana que estaba a su lado, mirando los árboles de sakura que no tardarían mucho en florecer. Dejó su mente divagar en recuerdos y en el peli naranja, al que de seguro había hecho la idea de que ella debía seguir sufriendo, que debía tenerle lástima. Que debía de darle las mismas miradas que le daban los miembros de su familia, como si fuera una escoria que tuvo una mala vida. Pero Ichigo no era así. Ichigo NO podía ser así.

El viento entró por una de las celosías de la ventana, con un resoplido sobre el rostro de la pelinegra, moviendo sus mechones alrededor de su cara al tiempo que un aroma dulce empapaba a la chica de miel. Y en medio del silencio que ella misma había creado a su alrededor, la puerta de la clase s abrió de golpe.

Todos estaban sorprendidos, incluso la profesora que no se asustaba fácilmente. Un chico de cabellos naranjas empapado en sudor había abierto la puerta de golpe, dirigiendo su mirada hacia la morena. Los chicos encontraron los ojos del otro, los de ella, sorprendidos, los de él, sonrientes. Se adentró al aula y agachó su rostro en busca de aire, mientras respiraba entrecortadamente evidenciando que había corrido hacia ahí.

Desde el momento en que pasó por el umbral de la puerta, el corazón de Rukia se detuvo. Estaba inmensamente feliz cuando lo miró a los ojos y no vio lástima en ellos. El chico finalmente se incorporó mirando a sus compañeros que dejaban escapar risitas de ellos mientras miraban al chico. Luego notó como un borrador de pizarra le caía en la cara.

-Kurosaki Ichigo, tiene idea de la hora a la que llegó a mi clase?- Soi Fon estaba furiosa, no solo por la tardía del chico, también por el susto de muerte que le había dado. Ichigo se sobó su recién lastimada nariz mientras agachaba su cara mostrando sus más sinceras disculpas.

-Lo siento profesora, estaba del otro lado del colegio. – se disculpaba el fresita. Luego incorporó una mano en uno de sus bolsillos mientras sacaba una foto de uno de estos. – Tome, en señal de disculpas.- le extendió la foto a la profesora.

-Qué rayos es esto?- dijo esta arrebatándole la foto. La profesora posó sus ojos en la foto al mismo tiempo que su pálido rostro se teñía de un color rojo como un tomate. Una reacción inesperada. –Yo…yoruichi-sama! De dónde sacaste esto?-

-Era amiga de mi madre….- dijo el chico rascándose la cabeza.

-Bien, por esta vez te la perdono, pero no se repetirá!- dijo Soi Fon mientras guardaba la foto como si se tratara de un tesoro. Ichigo le dedicó un simple "Arigato gosaimasu" y se dirigió a su pupitre.

Rukia no había apartado la vista del chico ni un momento, y sin darse cuenta también lo miraba mientras él se acercaba. El chico tomó asiento al lado de ella como si nada hubiera pasado y sacó su cosas de matemáticas. Rukia estaba por preguntarle donde estaba, pero Ichigo se le adelantó como leyendo sus pensamientos y sacó de su bolsillo un jugo. Lo colocó en el pupitre de la morena mientras ella lo inspeccionaba detenidamente.

No era un jugo normal, era un refresco de Chappy, quizá el más grande y caro de la máquina de bebidas. Pero eso no era todo, también había un colgante para celular del conejo al lado del jugo. Rukia miró al chico a su lado confusa, para encontrarse con esos ojos de color miel que la miraban sonriendo. El pulso se le aceleró. Él estaba animándola, él estaba con ella. El muchacho movió sus labios para dejar escapar una gran sonrisa de su rostro, haciendo que la chica sintiera como su temperatura se elevara.

Rukia le susurró un "Gracias" al chico mientras tomaba el colgante y lo juntaba a su pecho como algo atesorado. Y de nuevo, los ojos de ambos se encontraron, acelerando sus pulsos y haciendo emitir a Rukia, la sonrisa más hermosa que Ichigo jamás hubiera visto, quedando grabada en su mente.

Y por ese momento, se dejaron inundar por la felicidad que acababan de recibir.


Y bueno eso fue todo... ¿Qué le spareció?

En en proximo capitulo hare mas esclavo al pobre de Ichigo, asi como veran como siguen las cosas con Grimjoww. (Si me culpan por hacer Grimruki es por MaferKp, esa niña me metió en esto haha) Pero soy más Ichiruki que Grimruki así que no se preocupen

Y veran talvez en el proximo o en el otro al fin un giro en la historia :D

Se despide Luci-sama! Recuerden estudiar niñ s! XD

Dejen sus reviews.