Dios mío, sé que ha pasado mucho tiempo, casi dos semanas desde que os prometí una actualización, pero realmente casi no he tenido tiempo para ponerme a escribir. Espero que esto no vuelva a pasar en el futuro. Pero como recompensa os traigo un capítulo un poco más largo de lo habitual y que espero que os merezca la pena.
Muchas gracias a los que me leéis y mucho más a los que comentáis. Ya sabéis que cualquier crítica es bienvenida.
Recuerdo que esta historia contiene algunas escenas un poco fuertes, si lo leéis es bajo vuestra responsabilidad.
De nuevo, los personajes no me pertenecen, solo la historia.
~ El baile no miente ~
Llegué a casa muy cansada, aquel día había sido demasiado para mí. Al abrir la puerta me encontré a Alice sentada en la cocina con dos copas y una botella de vino, al verme alzó la vista y me sonrió. Yo le devolví el gesto ya que necesitaba aquello: una conversación con mi mejor amiga.
"¿Estás preparada para contarme lo que pasó esta tarde?"
"Ay Alice" me dejé caer en la silla con un suspiro "Ese chico me está volviendo loca, ni siquiera sé lo que está pasando"
"Empieza por el principio"
Le conté a mi amiga todo; como nos habíamos conocido, lo estúpidamente que me había comportado, lo que me hacía sentir. Alice me había escuchado pacientemente aunque a veces yo no supiera expresarme con claridad, pues ni siquiera entendía lo que me estaba ocurriendo.
"Pero entonces, ¿te besó?" preguntó Alice sorprendida, había llegado a la parte del almacén y ya íbamos por la segunda botella de vino "Eso significa que le gustas"
"No Alice, tan solo me besó porque sabía cuanto me había molestado que no lo hubiera hecho cuando me acompañó a casa. Tuve el premio de consolación"
"Vamos Bella, ¿por qué crees eso? ¿Por qué no puedes admitir que simplemente le gustas?"
Me quedé callada unos instantes pues no estaba segura de querer contarle aquello a Alice.
"Bella..." me pidió sabiendo que le ocultaba lago.
"Me da miedo" me llevé las manos a la cara "Quiero decir, es prácticamente un desconocido para mí y mira como me siento. Además creo que hay algo oscuro en él, no me preguntes el qué porque no sabría explicártelo. De todas maneras, después de haber salido corriendo de esa manera no creo que vuelva a verlo" Di un largo sorbo a mi copa de vino "Ay, todo era más sencillo con Jacob"
"Y más aburrido" Alice sonrió brevemente antes de ponerse seria de nuevo "¿Has sabido algo más de él?"
Negué con la cabeza "No. Pero creo que debería hablar con él, me porté fatal la última vez que nos vimos"
"No. Fue él el que se portó mal"
"Ya lo sé, pero no sé, no quiero que todo acabe de esta manera. Fue mi amigo durante mucho tiempo, compartimos muchas cosas. Creo que al menos deberíamos tener una conversación civilizada"
"Está bien" de repente su rostro se iluminó "¿Sabes qué? Rosalie llamó hace un par de horas, va a traer a la fiesta de Halloween a su rollo o novio o lo que sea. Lo que me recuerda que tenemos que probarte el disfraz"
"Oh, no" me quejé "¿Podemos dejarlo para el fin de semana?" La fiesta no es hasta el miércoles y estoy segura de que has hecho un trabajo estupendo. Además estoy muy cansada"
"Está bien, pero ya sabes que soy inmune a tus halagos" me dijo mientras me señalaba un el dedo índice.
El fin de semana transcurrió tal y como tenía pensado. Viernes y sábado trabajé de 7:00 a 12:00 y el resto del tiempo me lo pasé encerrada en la habitación haciendo un trabajo para la clase del señor Carter que me estaba llevando más tiempo del que pensaba.
Lo cierto es que aquel ritmo era agotador y estaba empezando a notar que cada día estaba más y más cansada. Las pesadillas continuaban acechándome y más de una noche la había pasado en blanco por temor a ellas. Además había continuado adelgazando, a pesar de que comía bien y eso hacía que me sintiera muy débil.
Pero sabía que la cosa mejoraría, ya había comenzado a a hacerlo a pesar de que últimamente casi todo me diera igual, pero eso era mejor que el dolor insoportable. Sin duda prefería no sentir.
El domingo por la tarde Alice asomó su cabecita por la puerta de mi dormitorio. Había estado evitando aquello todo el fin de semana.
"Pasa, estoy preparada para la tortura" suspiré y me levanté del atestado escritorio.
Alice posó una bolsa en la cama y como mucho cuidado sacó lo que había dentro. Habíamos acordado que yo fuera disfrazada de la novia cadáver, aunque debería decir que fue toda idea de mi amiga. Lo cierto es que a mí aquellas cosas no me entusiasmaban pero se había convertido en una especie de tradición; Alice hacía los trajes y yo accedía a ir a la fiesta.
"Alice. Esta vez te has superado, ¿cuánto tiempo te ha llevado hacerlo? Yo esperaba otra cosa"
"Lo sé, preferirías llevar una sábana encima, ¿no?"
Aquel vestido era precioso, blanco (¡cómo no!), el cuerpo del vestido era de una tela más dura y parecía tener incrustados brillantes, la falda larga era de una tela suave y ligera y con una gran abertura por el centro; y la cola y los bajos parecían más desgastados. En definitiva era igual que el de la película y estaba encantada.
"Pruébatelo"
Cogí el vestido con cuidado, tenía miedo de estropearlo. Aquello no era un disfraz era un vestido de verdad.
"¡Un momento!" Alice me detuvo y sacó otra cosa de aquella gran bolsa.
¡Un corsé!
"Alice..."
"Si no te lo pones el vestido no quedará bien, además acentuará tu cintura"
Accedí a que Alice me pusiera aquel corsé con el que apenas podía respirar, tardamos más de diez minutos debido a aquellos estúpidos lazos y botones que eran interminables. Me puse el vestido y vi que Alice me miraba con la boca abierta.
"Es perfecto" se llevó un dedo a los labios, parecía pensativa "Pero falta una cosa"
Resoplé "Estuvimos de acuerdo en que nada de velo"
"Me refería a los zapatos. Los que llevaste el día de tu cumpleaños servirán"
"Ay Alice, me estuvieron doliendo los pies una semana" Pero sabía que una vez más aquella era una batalla perdida, Alice no toleraría que algo quedara mal en lo que había resultado su obra maestra.
El resto de la semana pasó sin sobresaltos, dedicada por entero a mi rutina habitual. Apenas había salido de mi cuarto pues aún no había terminado aquel estúpido trabajo que no parecía tener fin. Tampoco había visto mucho a Alice, quien también se había encerrado en su cuarto para terminar los últimos arreglos de nuestros disfraces de Halloween.
Miré a través de la ventana del salón el cielo y di un trago a mi café.
"Parece que va a hacer una buena noche. Incluso no creo que haga mucho frío"
"Mejor" Alice apenas levantó su vista para mirarme, estaba muy concentrada planchado la ropa "Rosalie llegará en una hora así que será mejor que te vayas duchando y poniéndote la ropa"
Asentí y me dirigí al cuarto de baño. No tenía muchas ganas de salir esa noche, pero necesitaba un descanso de tanto trabajo, apenas podía sostenerme en pie y había decidido que el día siguiente lo dedicaría en exclusiva a descansar, necesitaba aquello. Ya había terminado el trabajo para la clase del señor Carter y tenía que celebrarlo.
Me relajé en la ducha y desde ahí oí llegar el sonido de la música que siempre ponía Alice mientras se preparara, era una especie de ritual para ella. Decía que aquellas canciones le animaban y yo me contagié de esa sensación.
Cuando salí del cuarto de baño estaba decidida, aquella noche me lo pasaría bien.
Alice me ayudó a ponerme el corsé, yo sola no podía hacer nada y le hice prometer que no iría a pasar la noche a casa de Jasper, sino no iba a tener forma de sacarme aquello. Me ajusté el vestido y por primera vez me miré en el espejo.
"Wow" estaba impresionada "Alice es perfecto. Si alguna vez me caso me harás tu el traje"
"Hecho" exclamó emocionada mientras dada saltitos alrededor. Me pasó un pequeño paquete, lo abrí y había unas medias con un ligero "No tienes porqué ponértelo pero son claras por lo que parecerás más blanca aún. Además con la abertura de la falda te vendrá bien para no pasar mucho frío"
Cogí lo que me dio, nunca me había puesto nada parecido a aquello pero las llevaría, al fin y al cabo era la noche de Halloween, qué importaba lo que hiciera.
El timbre sonó y fui corriendo a abrir la puerta. Me quedé impresionada al ver a Rosalie, llevaba un traje de cuero negro ceñido cada centímetro a sus sugerentes curvas, su pelo rubio era mucho más voluminoso de lo que lo solía llevar y encima de su cabeza llevaba una diadema que imitaban las orejas de gato. Sus ojos azules quedaban enmarcados por mucha sombra negra y gran abundancia de eyeliner y rimmel. Estaba fantástica.
"Estás impresionante"
"Estás impresionante"
Las dos nos reímos al decir la misma frase.
Rosalie traía una bolsa con un montón de maquillaje, tenía que dejarme como una muerta viviente. Lo cierto es que después de tres cuartos de hora estaba fantástica. Rosalie apenas me había aplicado algunos polvos más claros que mi piel y con un juego de sombras parecía que realmente estaba en mis huesos. Por último dibujó algunas cicatrices que rellenó con una pasta extraña. Sin duda estaba genial, nunca había llevado un disfraz así.
Aún estuvimos esperando por Alice otros veinte minutos. Cuando salió Rosalie y yo estallamos en una única carcajada. Siempre habíamos bromeado con ella acerca de lo mucho que se parecía a un pequeño duende, ya no solo por su aspecto sino porque siempre estaba planeando algo. Llevaba un vestido de rallas de todos los colores inimaginables, de los que colgaba algún que otro cascabel. Las medias eran aún más delirantes, apenas podía identificar de que color eran, sus zapatos eras asombrosos, de un verde brillante, que terminaban en punta pero de tacón y que no parecían para nada ridículos. Y en su cabeza su pelo estaba aún más de punta que de costumbre, debía haberse aplicado muchísima espuma. Pero lo mejor era su maquillaje: también muy colorido que le daba un aspecto juvenil y travieso, pero también inexplicablemente sexy.
"Estás fantástica Alice" no pude dejar de maravillarme, aquella chica hacía milagros con sus manos y un trozo de tela.
Cogimos un taxi y nos dirigimos al piso de Jessica. Allí se celebraba la fiesta, en el ático de su edificio e iba a ser una grande pues la habían organizado ella y tres de sus vecinos. Cuando llegamos el ático estaba lleno de gente, pero de entre todos ellos reconocimos a Jasper quien estaba hablando con Jessica.
"Lo suyo va muy en serio" me comentó burlona Rosalie mientras señalaba a Jasper quien también se había disfrazo de duende, pero no solo eso, era exactamente el mismo traje.
"Oh calla" me reí mientras le daba un suave codazo en las costillas "¿Qué hay de tí? ¿Conoceremos por fin a Don Desconocido?"
"Llegará en cualquier momento"
Y si no conociera lo suficientemente bien a Rose se diría que estaba nerviosa.
Jasper, Alice, Rose y yo nos colocamos cerca de una de las mesas donde estaban las bebidas, además desde allí teníamos una visión de toda la azotea así que hicimos lo que parecía ya una tradición en Halloween; puntuar los disfraces de los demás.
"Aquel grupito que van disfrazados de tetris se merecen un ocho" apuntó Alice.
"De ninguna manera" respondió Rosalie "un ocho para la reina de corazones y su séquito"
Todos asentimos ante aquellos disfraces "Vale tenemos ganadores esta noche" dije antes de dar un sorbo a mi copa.
Jasper abrió mucho los ojos al igual que su boca, parecía fascinado "Eso es un diez, es el mejor Rambo que he visto jamás, los músculos son de verdad"
Todos miramos hacía la dirección que sus ojos señalaban y Rosalie alzó su mano para atraer su atención.
"Es Emmet" dijo sonriendo abiertamente.
"¿Y quién coño es Emmet?" Alice parecía perdida.
Aquel chico todo músculos cogió a Rose de la cintura y la elevó por encima del suelo en un abrazo que sin duda le estaba dejando sin respiración.
Cuando la soltó nos miró a todos con una sonrisa. Y aunque no estaba muy segura creía que lo había visto antes. Repasé en mi mente todas las caras y nombres de los que podía acordarme. Entonces vi que me miraba fijamente y me sonreía.
"Hola Isabella"
"¿Os conocéis?" preguntó Rosalie sorprendida.
Y entonces me di cuenta, era el chico que había estado con Edward en el bar aquella noche. En ese momento un pensamiento aterrador cruzó mi mente, igual él también había venido esta noche. No tardé mucho en averiguarlo.
"Estás jodidamente espectacular esta noche" un aliento caliente golpeó mi nuca y su voz hizo que cada partícula de mi cuerpo se pusiera alerta.
Me giré despacio pues no estaba segura de si iba a poder mirarlo y mantenerme calmada.
"¿Te va la necrofilia?" le dije señalando una de las cicatrices que Rose había dibujado sobre mi cuello.
Sonrió y nos quedamos mirándonos a los ojos durante unos segundos. Me sentía realmente idiota en su presencia, tenía que alejarme de él.
Me giré de nuevo hacía mis amigos, las presentaciones continuaban pues Lauren y Jessica se habían unido a nosotros. Emmet presentó a Edward a todo el mundo y Alice arqueó una ceja en mi dirección.
Por suerte no me tuve que preocupar mucho por Edward pues un chico al que parecía conocer se había acercado hasta él y ahora hablaban muy lejos de donde nos encontrábamos.
Me relajé un poquito y disfruté de la fiesta tanto como pude. Emmet parecía haberse integrado muy bien pues no paraba de hacer bromas que hicieron que se nos saltasen las lágrimas. Sin duda no se parecía en nada a todos los tíos con los que Rosalie había salido en el pasado, a pesar de su apariencia dura era muy cariñoso con nuestra amiga y estaba atento a cada gesto de ella. Parecía adorarla.
Después de que pasara una hora sin ver a Edward lo busqué con la vista por toda la fiesta y ahí estaba, riendo rodeado por un grupo de chicas y entre ellas estaba Lauren. Todas llevaban vestidos a los que les faltaban varios centímetros de tela.
"Deberías verte la cara" Alice había aparecido a mi lado.
"Me preocupo por su seguridad"
"¿Y eso por qué?"
"Alice, ¿no lo ves? Todas ellas le miran como si se lo fueran a comer con los ojos. Estoy segura que en cualquier momento se van a abalanzar encima de él y montarán una orgía."
"¿Por qué simplemente no admites que estás celosa?"
"Te odio" le dije entornando los ojos en su dirección.
En ese momento comenzaron a sonar las primeras notas de Chelsea dagger. Alice y yo emitimos un pequeño grito de emoción mientras Rosalie corriendo se acercaba hasta donde estábamos con la misma cara que debíamos tener nosotras.
Esa era nuestra canción, habíamos creado un baile especial una noche en una fiesta en una fraternidad el primer año de universidad, fue la noche en que Rosalie se hizo nuestra amiga. Aunque llamar aquello un baile era un gran eufemismo: tan solo nos movíamos mientras sacudíamos la cabeza, dábamos algunas palmadas e imitábamos el movimiento de alguien tocando la batería. Era ridículo, parecíamos idiotas pero era un momento especial para nosotras aunque no sabía explicar porqué.
Así que esa noche también bailamos esa canción sin importar absolutamente nada más. Cuando terminamos todo el mundo parecía estar mirándonos y estallaron en un aplauso. Yo inmediatamente me sonrojé pues odiaba ser el centro de atención, pero Rose y Alice cogieron cada una una de mis manos para agradecer los aplausos.
Jasper llegó en ese momento y miró a Alice con un brillo malicioso en sus ojos.
"Tengo que ir al baño, ¿me acompañas?" le dijo seductoramente.
"¡Oh vamos!" exclamó Rosalie "Estáis enfermos"
"Parecéis animales" dije con una sonrisita.
Jasper y Alice prácticamente se fueron corriendo, mientras Emmet se acercó a Rosalie la cogió entre sus enormes brazos y la besó profundamente. Hice girar mis ojos y me fui a buscar otra bebida. Mike me interceptó por el camino.
"Wow Bella, ese baile fue increíble"
"Gracias"
"Estaba pensado que... quizá tu y yo..." se frotó la nunca con una de sus manos, parecía nervioso "Que quizá podríamos salir un día"
"Creo que aún es demasiado pronto, no creo que sea una buena idea. Ya sabes..."
"Claro, no te preocupes. Tómate el tiempo que necesites"
Jessica se acercó hasta nosotros y reclamó la atención de Mike cogiéndole del brazo. Suspiré aliviada pues no quería ser desagradable con Mike, además sabía que Jessica tenía una especie de cuelgue con él. Lo arrastró para que bailara con ella. Había llegado ese momento de la noche en el que el DJ tan solo pone canciones lentas para que las parejas bailen y se metan algo de mano.
Seguí mi camino hasta la mesa donde estaban las bebidas. Mezclé un poco de vodka con un refresco de naranja. Esa noche lo estaba haciendo muy bien, el alcohol había hecho que mi ánimo mejorara pero no estaba borracha, era plenamente consciente de lo que sucedía, no como la noche de mi cumpleaños.
"Hola" Edward había aparecido a mi lado como un recuerdo de aquella noche.
"Hola" me giré para mirarle. ¿Cómo podía resistirme a él? Estaba muy guapo con su jersey de punto negro y sus pantalones vaqueros. "No vas disfrazado"
"Muy observadora" me dedicó una de sus sonrisas de medio lado. Puse los ojos en blanco "No me gustan estas cosas, pero tu estás fantástica"
"Eso ya me lo has dicho"
"¿Por qué la novia cadáver?"
"Es mi película favorita. Me parece una historia de amor perfecta"
"Pero la chica no consigue al chico"
"Eso no es lo importante" le dije sacudiendo la cabeza "Es sobre el sacrificio que eres capaz de hacer por alguien, el mayor de todos ellos. No importa lo que tu quieras porque es más importante su felicidad"
"Te pareces a ella" me dijo con una voz muy profunda y mirándome directamente a los ojos.
"¿Sí? Es todo cosa de Alice, siempre me hace ella los disfraces. Aunque debo decir que el de este año me gusta mucho más que los anteriores"
"¿Por qué?"
"Siempre me hacía trajes demasiado provocativos. El año que me hizo uno de enfermera cachonda dije basta y desde entonces yo escojo y ella diseña"
Edward se rió. "Seguro que estarías perfecta igualmente. ¿Por qué no te gustan esos disfraces?"
"Haces muchas preguntas Edward"
"Eres una persona muy interesante Isabella"
Nos quedamos ahí parados en silencio sin decir nada. Apenas podía articular una palabra en su presencia y aquella corta conversación parecía haber consumido todas mis energías. Además tampoco me atrevía a mirarle a los ojos pues no sabía lo que aquellos orbes verdes podían despertar en mí.
Así que intenté centrarme en cualquier otra cosa y lo único que encontré fue sus carnosos labios. Unos labios que hacía tan solo unos días habían estado sobre los míos y con los que había fantaseado todos estos días.
Dance me to the end of love de Leonard Cohen comenzó a sonar en ese momento y sin ser consciente la tarareré, echaba de menos la música.
"¿Quieres bailar conmigo Isabella?"
" Si quieres salir de aquí sin ningún rasguño de esta fiesta te recomendaría que no bailaras conmigo. Apuesto a que si te piso con estos zapatos te puedo atravesar el pie"
Rió mientras me cogía la mano "Correré el riesgo"
"Me encanta esta canción" dije mientras colocaba una mano sobre uno de sus hombros y el ponía una mano en mi espalda. La sensación de estar sostenida por él era increíblemente relajante. Cerré los ojos para disfrutar de aquello y de la ronca y dulce voz de Cohen.
"A mi también"
"Por cierto puedes llamarme Bella, así me llaman mis amigos"
"¿Soy tu amigo?" me dijo mientras me acercaba más a su cuerpo.
"Por ahora conocidos. Por fin hoy hemos hablado durante más de diez minutos" bromeé para intentar alejar aquella tensión que volvía a sentir en mi estómago.
"Bueno, ante tal honor permitiré que me hagas una pregunta"
"¿Sólo una? Tu me has hecho unas cuantas, ¿no es un trato un poco injusto?"
"¿Así es cómo quieres malgastar tu pregunta?" me miró fijamente mientras me hacía girar una vez "Estoy seguro de que puedes hacerlo mejor"
Entrecerré mis ojos en un gesto de esfuerzo mental. Edward era todo un misterio para mí, uno tan grande que no sabía por donde debía empezar.
"¿Por qué me besaste el otro día?" las palabras salieron de mi boca sin que pudiera detenerlas, con él a mi alrededor sentía que era incapaz de controlar mis funciones motores.
"Quería hacerlo" me sonrió mientras clavaba sus ojos en mis pupilas "Además lo has puesto tan difícil que la gratificación es aún mayor"
"Así que eso es. Soy un trofeo, ¿no?"
"Bella..." me hizo girar una vez más y volvió a colocar su mano en la parte baja de mi espalda apretándome mucho más a él, así pude sentir su erección contra mi estómago. Mis mejillas se encendieron automáticamente "Deseaba hacerlo y deseo hacerlo. Ahora"
Descendió su cara hacía la mía y con sus labios cogió mi labio inferior, su beso era delicado no como la otra vez y muy placentero, gemí ante esa sensación y el aprovechó ese momento para deslizar su lengua en el interior de mi boca y entonces la naturaleza de aquel beso cambió y se hizo mucho más profundo. Mi lengua se enroscaba con la suya mientras que sus dos manos se clavaron en mi espalda sujetándome bien fuerte. Sentía que las piernas me temblaban y que me quedaba sin aliento. Su boca se alejó de la mía para darme un beso húmedo en mi garganta lo que hizo que mi piel se pusiera de gallina.
"¿Nos vamos?" me preguntó y me pareció que sus ojos ardían.
"Sí" respondí apenas en un susurro sin ni siquiera pensarlo.
Me cogió de la mano y salimos lo más pronto que pudimos de aquel edificio. Le prometí a Alice que iría más tarde para casa y que no se preocupara.
Cuando estábamos en la calle esperando por un taxi Edward se giró y se colocó justo enfrente de mí.
"Necesito que sepas una cosa antes de hacer nada" asentí ante su mirada interrogante "No me acuesto más de tres veces con ninguna chica. Nunca" Parecía esperar que saliera corriendo o algo por el estilo.
Yo sonreí "Qué pretencioso. ¿Qué te hace pensar que voy a querer acostarme contigo después de esta noche"
"Lo harás créeme" me susurró en un oído "Y me tomo esa respuesta como un sí"
Un taxi se paró justo delante de nosotros y nos metimos inmediatamente en él, por suerte no tuve que hacer los malabarismos de las veces anteriores para poder acceder a él. Edward colocó su chaqueta negra de cuero encima de mis rodillas y le dio al taxista la dirección de su casa. Tardaríamos más de veinte minutos en llegar pues estábamos en el otro extremo de la ciudad y había bastante tráfico para ser de noche.
Inmediatamente Edward tomó mi cara entre sus manos y la giró para poder besarme, más urgente y apasionado que la otra vez. Me encantaba aquella sensación de sentirme tan deseada por un hombre como él. Deslizó una de sus manos por mi cuerpo y la situó debajo de su chaqueta y de la tela de mi vestido, cogió uno de mis muslos haciendo que la piel que el tocaba ardiera y me obligó a que separara ligeramente mis piernas.
"Necesito que respondas a lo que te pregunte, pero sobre todo que estés muy callada" me susurró con voz ronca después de separar sus labios de los míos. Asentí ligeramente.
Subió su mano aún más y continuó obligándome a que separara aún más mis piernas. Nerviosa miré hacía el conductor, pero parecía muy concentrado en el tráfico, y además la chaqueta tapaba cualquier movimiento de Edward.
"¿Qué prefieres?" me preguntó mientras colocaba su mano en la intersección de mis piernas y yo gemía ligeramente. "¿Esto?" apartó ligeramente la tela de mis braguitas para presionar mi clítoris.
Yo mordí mi labio ante su toque.
"¿O esto?" introdujo uno de sus dedos en mí. Yo no pude evitarlo y gemí fuerte por lo que Edward me besó para esconder el sonido.
Cuando se apartó volvió a clavar sus ojos en los míos. Yo no sabía lo que estaba pasando, no entendía lo que me estaba preguntando.
"¿Cómo te corres antes Bella?" me murmuró de nuevo en mi oído.
"No lo sé"
"¿Cómo que no lo sabes?" parecía realmente sorprendido.
"Nunca he tenido un orgasmo" no sabía por qué le estaba contando aquello, era algo de lo que me avergonzaba pero sus ojos me impelían a hacerlo y yo no podía detener mis palabras y menos en un momento así. Pero ahí estaba de nuevo mi problema, el mismo del que me había acusado Jacob.
"¿Eres virgen?" y ahora parecía horrorizado.
Sacudí mi cabeza de forma negativa "No. Solo creo que soy asexual o algo así"
Edward se rió muy fuerte y volvió a colocar su mano entre mis piernas e inclinó su cabeza contra mi cuello. "No Bella, te aseguro que no lo eres. Mira lo húmeda que estás"
Y en ese momento volvió a colocar su dedo contra mi clítoris solo que esta vez comenzó a acariciarlo haciendo círculos, al principio de forma suave y lenta pero cada vez con más energía. Sentí una sensación extraña, como si cada una de las partes de mi cuerpo se despertaran al mismo tiempo y se encendieran provocando que un fuego se extendiera por mi cuerpo mientras él seguía masajeando aquel pequeño punto. Apenas podía contener los gemidos que salían de mi garganta así que busqué sus labios para poder descargarme sobre su boca. Coloqué una de mis manos sobre su nuca y lo atraje hacía mí.
Entonces deslizó uno de sus dedos en mi interior, lo que provocó tal sacudida en mí que lo atraje aún más. Un sonido de placer se escapó de su boca lo que hizo que aún sintiera más aquel dedo que metía y sacaba de mí cada vez más deprisa. Sentí como un nudo se forma en la parte baja de mi vientre y era de alguna manera doloroso pero también muy placentero. En ese momento con su dedo gordo volvió a acariciar mi clítoris aunque sin dejar de usar los otros dedos. Ese placer doloroso era casi insoportable y noté como cada parte de mi cuerpo se tensaba.
Edward abandonó mi beso y me susurró "Ahora" y apretó aún más fuerte aquella parte de mí.
Y en ese momento sentí como cada una de las partes de mi cuerpo se abandonaba a aquella sensación poderosa que me recorría y me quemaba por completo. Mordí mi labio inferior mientras sentía toda aquella tensión desvanecerse junto con mis fuerzas. Mi respiración era agitada, como si hubiera estado contenido el aliento durante todos aquellos minutos. Miré a Edward sonrojada, no podía creer que hubiéramos hecho aquello en un taxi, delante de otra persona.
"¿Lo ves?" me dijo con una sonrisa.
Yo asentí casi sin fuerzas. Había tenido mi primer orgasmo.
