Etto... realmente pido disculpas por el retraso, pero me deprimí mucho. Cyn estoy mas mal que antes pero se que por algo pasan las cosas... Kisa... este era tu regalo de cumple... algo atrasado, pero aquí te va. Espero que mi estado de humor no haya afectado el capi. Disfrútenlo y nos vemos abajito

Capitulo 8: Antesala de una Leyenda

Después de quedarse dormida en el regazo de Inuyasha, logro dormir muy bien, levantándose antes para admirarlo dormir. Suspiro y se quedo viendo los rayos intensos de ese día... Su día... sonrió y recordó las últimas prácticas con Kaede. Esa señora se había vuelto un tipo de abuela para ella en tan poco tiempo y pues le ayudo a reconocer su misión: ayudar a Inuyasha en cualquier momento, pasara lo que pasara. Su estomago gruño pidiendo alimento y se sonrojo. Lo mejor sería despertarlo e ir a buscar un buen desayuno.

El lugar a donde sería la competencia era el polígono de tiro de Tokio (¿? No pregunten donde esa; que ni yo se XD) y solo un pequeño grupo de alumnos del instituto irían, claro que el ojidorado tuvo que recurrir a la ayuda de su padre para que le incluyesen en la lista.

Ese era su día... por primera vez los ojos de muchos estaban sobre ella y una sensación de euforia se apoderó completamente de ella. Era la primera vez que su instituto asistía a esa competición. A pesar de la histeria de sus amigas para "calmarla" estaba muy serena. Vio a Inuyasha apoyándola muy de cerca... todo lo que tenia que hacer era seguir las palabras de Kaede...

"todo es cuestión de actitud y tu tienes mucho de eso, agregando que eres una sacerdotisa"

Ese primer día lo supo, algo que interiormente ya lo sabia, pero que le costaba mucho aceptar... sacerdotisas en pleno auge de la tecnología... era un pensamiento ya desechado por su mente. Desde ahí... su técnica había mejorado muchísimo.

Fue pasando las preliminares... poco a poco fue escalando hasta llegar al grupo de las 10 mejores... ella era la única de primer año... y hasta en ese momento sintió miedo... una corriente helada paso muy cerca de ella, haciéndola tiritar, miro hacia donde había venido y... nada; las demás estaban como si nada y hasta la miraron raro por su reacción.

Inuyasha también sintió lo mismo, mezclado con un aroma a incienso... se froto la nariz para quitarse el aroma y este desapareció en el momento en que Kikyo se sentó a su lado...



Hola Inuyasha... ¿qué haces?

Kikyo... – siseo, esperaba no encontrársela ahí... - ¿no deberías estar allá abajo animando? – quería quitársela de encima lo antes posible. Algo le estaba mareando y sospechaba de ella.

Si... es cierto, pero pensé que te agradaría verme... no me digas que no me extrañas...

Por favor... déjate de cosas, sabes bien que no quiero nada contigo... – esto indigno a la chica, la cual nunca se había rebajado a suplicar

Muy bien... si eso quieres... – se dio media vuelta y siguió gesticulando muy bajito - ... pero pagaras muy caro el haberme despreciado...

Tal vez seas tu quien lo lamente – dijo este sin volverla a ver... Myoga era muy bueno con enseñarle a descubrir sus habilidades... – deja de amenazar así... a veces las cosas se revierten... – Kikyo se quedo helada con lo que él le dijo... ¿es que era acaso que supiese escuchar como un Hanyou? Él sintió el cambio de su habitual frialdad a algo que denomino... miedo. Sin pensarlo mucho... se rio por lo bajo, tal vez con ese susto dejaba de molestar.

Kikyo no regreso con las otras porristas, fue en busca de Naraku, necesitaba decirle que... que necesidad tienes de él... se detuvo en seco y pensó mejor las cosas... así las cosas estarían un poco mas parejas, por mas daño que le hiciera, en el fondo; aun seguía con su plan de llevárselo al infierno...

Aunque fuera su reencarnación...

Por todo el alboroto del campeonato, tuvo la excusa perfecta para faltar a clases e ir en busca de la Shikon al templo. El lugar estaba solo y encontrar la habitación de la sacerdotisa no fue difícil...

Busco cautelosamente por todo el espacio, pero para su mala suerte, la perla no estaba en ningún lugar...

El templo... puede que este ahí...

Bajo lo más rápido que pudo y llego al otro lugar... nada... ni un rastro de un altar o algo... un escalofrió recorrió su cuerpo y lo que tanto temió le lleno la mente...

¿Y si la perla había desaparecido junto con el cuerpo de Kikyo?

Eso no puede ser... Kikyo dijo que al morir, la perla iría directamente a su reencarnación... iría a Kagome... solo falta saber donde esta...



Por más vueltas que le dio a las demás habitaciones a la casa, ni una pista... lo mejor sería regresar al instituto... a ver como le iba a la pequeña sacerdotisa.

Tal vez después de conseguir la perla, no estaría mal aprovechar sus poderes...

Vio al gato regordete maullando cuando salía de la casa, no le tomo importancia y fue bajando las gradas una a una... de todas maneras... sus recuerdos volvieron como una bomba al ver al antiguo árbol... ah... el árbol, que recuerdos le traía eso... fue ahí mismo donde puso a prueba que dos seres de distintas razas no podían convivir...

Que irónico sería poner a prueba a Kagome con Inuyasha... y que ellos no lo pasasen... sería una dulce venganza...

Además de Kagome había otra chica que le hacia competencia, se llamaba Miharu e iba a tercero. Por los comentarios que logro escuchar, ella era la campeona estudiantil y a al vez estaba en competiciones nacionales. Solo ellas dos se hacían la competencia.

Para el publico en general, la clara favorita era Miharu, pero en el fondo estaban cautivados por la menor... por Higurashi, que a pesar de su corta edad le pisaba los talones y en algunos tiros ganaba mas puntos que la campeona. La chica de ojos rosa la miraba entre asustada y admirada por el atrevimiento a quererla vencer.

Higurashi, ¿no? – le dijo Miharu cuando estaban descansando de la primera de tres rondas - ¿de donde eres?

Pues no entiendo tu pregunta... soy de Tokio si es lo que quieres saber... – le dijo arreglando sus flechas y viendo de reojo a Inuyasha

Eres muy joven para ser tan experta... ¿quién te entrena?

El profesor de arquería – dijo. De ninguna manera diría que Kaede le había ayudado muchísimo para mejorar la técnica.

Pues te deseo lo mejor... se ve que tienes futuro y me encantaría que tuviéramos una buena pelea – extendiéndole la mano – que gane la mejor...

Si... – la pelinegra estrecho la mano y sin saber como, le quedo claro que sus deseos eran verdaderos. – y dime Kagome...

Entonces tu dime Miharu...

Con eso disipo el nerviosismo y ambas dieron un mejor espectáculo en la segunda ronda... aunque tanto para la sacerdotisa como para Inuyasha el ambiente se volvió algo pesado... y ambos dieron por que... Naraku, al cual no vieron durante todo el día, andaba rondando. Sabían que se traía algo malo, ya que no era la 

primera vez que sentía lo mismo. El ojidorado tomo precaución al ver la preocupación de la chica, se levanto y saliendo de las graderías fue a donde este estaba.

Taisho...

Naraku... ¿extraño verte por aquí? Solo unos cuantos estudiantes fuimos invitados... – era obvio que él no estaba en esos estudiantes - ¿qué buscas?

Lo que ni te imaginas... y por tu propio bien... será que no te metas – le amenazo siseando la voz. Se cruzo de brazos y una sonrisa socarrona afloró – bueno... como que el ambiente esta cambiando, ¿no? – y en cuestión de minutos el radiante sol fue cubierto por varias nubes negras... como si fuera a llover... ¿en verano?

Inuyasha volvió a ver al cielo por el repentino cambio y al volver a mirar a Naraku... este ya no estaba... en eso la primera necesidad fue encontrar a Kagome, ya que un fuerte viento se hizo presente y todos los asistentes al lugar buscaban la manera de salir de ahí... la encontró en el mismo lugar donde estaba haciendo sus tiros, en compañía de Miharu. Ambas estaban tranquilas entre tanto alboroto.

Inu... ¿qué esta pasando? – lo dijo estando en sus brazos y para que su compañera no escuchara

Debe ser Naraku... es como si controlara el cli... ¿pero que rayos? – sostuvo mas fuerte a Kagome y esta le tomo la mano a la otra arquera... estaba temblando y a pesar de estar acostumbrados a tantos movimientos telúricos... este no era normal – tenemos que salir de aquí... ahora – y juntos con las dos chicas salieron de ahí, siendo vistos muy de cerca por al mirada siniestra de Naraku que se carcajeaba por verles tan asustados, callándose en seco al ver algo que no se esperaba. En el bolsillo del traje de Kagome, una tenue luz rosa.

La Shikon no Tama... – debía saberlo... como su guardiana, tenia que andarlo muy cerca para... mantenerlo purificado. Hoy si sus planes irían viento en popa. Las piezas estaban colocadas y solo faltaba esparcirlas a su favor – esto será mas fácil...

De la misma manera en como el cielo se oscureció, volvió a su tiente anterior, como si nada hubiese pasado. A esa altura de la mañana ya iban en la última etapa de tiros y solo quedaban en disputa Kagome y Miharu. Ambas se dieron suerte con al mirada, pero Kagome estaba mas que segura que ganaría por los últimos puntos que llevaba de delantera y Miharu estaba contenta por que perdería con una gran 

arquera. Y los 5 tiros finales arrojaron los resultados: 1587 a 1688. 101 puntos más y una nueva campeona.

Las chicas se fundieron en un largo abrazo y luego fue la premiación. Un lindo trofeo con una pequeña arquera en la cúspide y muchos aplausos se dejaron escuchar. Terminado la premiación se fue junto a Inuyasha sin antes pedir el teléfono y correo a su nueva amiga.

¿crees que vuelva a pasar?

No lo se... lo único seguro es que hay que estar preparados para lo que sea.

Hai... – dijo al chica sin perder de vista ningún detalle extraño que ocurriera a su alrededor.

Momentos más tarde se encontraron con su familia, la cual la felicito y la llevaron a Comer. Estando ya en el lugar, se dio cuenta que su grupo de amigas estaban ahí, esperándola para celebrar. Como Sango a cualquier lugar que iba, siempre estaba Miroku (como una sombra), no le quedo más remedio que dejar a Rin en medio de los dos; un tipo de chaperona en el siglo XXI. Aun seguía enfadada, aunque debía admitir que en ese tiempo de alejamiento, el reconocido mujeriego, solo la acechaba a ella y Kagome se lo hacia saber a cada rato. Solo era cuestión de tiempo para que lo perdonara y recuperara la confianza perdida.

Ese fue el día exacto en que Rin vio por primera vez a Sesshomaru Taisho. Este por encargo de su padre, fue a buscar a su hermano a ese lugar; ya conociendo a Kagome no el fue difícil encontrar quien le dijera donde estaba.

Rin que acababa de salir del tocador con Sango se pregunto quien sería ese hombre tan guapo y cuando sus ojos cruzaron la mirada, esta se ruborizo y halando a la castaña fue a darse aire afuera.

¿qué te pasa Rin? Estas más roja que un tomate... – dijo la amiga y enseguida cayo en cuenta del mutismo de la otra – ¿no me digas que no conocías al hermano mayor de Inuyasha? – Rin negó con la cabeza – bien, se ve que te impresiono mucho... y para no ser mal tercio... me retiro – dejando a la chica sola

Pero por... que... – tartamudeo al verse sola con... ¿Sesshomaru? Miro hacia otro lado, quizás no era a ella a quien buscaba, pero al oír su saludo, confirmo sus sospechas.

Disculpa, creo que no hemos sido presentados... Sesshomaru Taisho – le dijo muy serio y esperando a que ella contestase, le extendió la mano, esta se puso nerviosa y le estrecho mano, la cual se veía pequeña



Mucho gusto, Rin Yamato y creo que busca a su hermano, ¿no? Pues están en la parte trasera dándole una malteada a Kagome... – esto fue lo primero que dijo y no era lo que deseaba decir... rayos, estropeo la oportunidad de conocerlo más.

Es cierto, lo busco; pero ahora ahí algo de mayor importancia – saco una tarjeta de su saco y se la entrego – me gustaría verte de nuevo – le tomo la mano y depositando un suave beso se dio la vuelta en busca de Inuyasha.

La Shikon estaba junto a Kagome a toda hora y eso lo noto Naraku al seguirlos con uno de sus insectos. Necesitaba la perla y sabia las formas de lograr asustarla. De todas maneras, nadie podía ser tan puro y tan calmado como para no sentir el miedo. Kagome era muy sentimental y manipular sus sentimientos sería fácil, pero primero tendría que meterse en sueños para crearle pesadillas y así acercarse a la perla. Un simple roce de sus dedos, harían la diferencia.

Con la perla ya impura, le sería muy difícil volverla a su estado normal. Ya que esta no contaba con los conocimientos para tal ritual.

Esa misma noche llevaría a cabo la primera parte de su plan: volver impura la perla y el caos regresaría a esa época, ahí sería su oportunidad de tomar lo que desde su inicio debió ser suyo.

Dejo que la noche cayera lentamente, de todas maneras no estaba apurado y posado en las afueras del templo que seguía sin habitantes por las celebraciones, le dio el tiempo suficiente para hacer realidad sus deseos en la mente. El ruido de un auto le alerto. Eran los Higurashi que volvían al hogar pasadas las 10. De seguro irán a la cama dentro de poco... así que después de un momento de que subieran el sin numero de gradas él las recorrió lentamente hasta quedar posado bajo la copa del árbol sagrado y la negrura de la noche el oculto muy bien.

A las 10:30 ya todo estaba en silencio y era la hora de actuar. Sigilosamente se deslizo por la casa, encontrando la puerta trasera abierta. Como un felino ingreso a la casa sin hacer el menor ruido y conociendo el camino se metió a la habitación de la miko. Esta yacía sobre la cama y una ligera sabana le arropaba. La parte humana demando tomarla, pero la demoniaca le retuvo. Eso sería después, cuando fuera dueño del mundo. Busco con la mirada la perla y no obtuvo resultado, así que utilizo la oscuridad para que la pureza de la Shikon saliera a relucir; demostrando su ubicación. Estaba entre la prenda inferior de ella y pues haciéndola caer en descanso con polvos deslizo sus dedos por la esfera. Hasta que esta estuviera completamente oscura podría demandarla, antes; le ocasionaría la muerte. Con el 

leve toque sintió como si le arrancasen la vida, estuvo a, punto de dar un grito de dolor, pero al ver que la zona donde la toco se volvió mas oscura salió de la casa más que satisfecho. No importaba dar un poco de su vida o energía a comparación de lo que mas tarde lograría.

Salió del templo con una primera señal. Una llovizna en pleno verano le cayó de lleno sobre el cuerpo.

Su venganza muy pronto se cumpliría... solo era cuestión de que la perla se inundara del odio y codicia del mundo que le rodeaba.

Desde ese momento... la perla de Shikon... quedo manchada por la codicia de Naraku.

Continuara...

Es algo corto, pero es que si sigo, me saldría de lo planeado y lo bueno quiero que quede para el otro capi.

Estoy más que loca y pues aun sigo sin levantar animo. El viernes tengo parcial y estas tres semanas que le siguen estarán de lo más locas... después de eso... Vacación... hasta el otro año... Wii

Cuídense y nos estamos viendo por aquí y en otros fics.