N/A: ¡Yay, terminé el cap y ya lo subo! No os quejareis de que tardé en actualizar ¿eh? Ahorita respondo los reviews:

cami: Me alegra que te gustara el cap, actualizo lo más pronto que puedo :) Gracias por el review.

burbuja: Lo sé, pero no sé que me dio que la puse así…. Pero bueno, ya dije que iba a hacer un posible reencuentro en futuros caps. Me alegra que te gustara, gracias por el review.

mai: No te preocupes, me alegra que te guste :) Intento actualizar lo antes que puedo. Gracias por el review.

JimmyXCindy: Ok, pues tal vez sea Melanie, supongo que le hará ilusión saber que va a ser tía (a ver cómo me las ingenio para meterla en el Fic, jajaja…) Y sí, me dejaste un poco asustadita con lo de perder el bebé, yo, desde luego, no voy a escribir eso… Como tú dices, mejor que tengan uno jajaja. Gracias por el review.

ICarly no es mío:

Narra Carly

De nuevo me encontraba en el servicio del instituto. Sam tuvo que salir corriendo nada más entrar en la cafetería, ya os podéis imaginar por qué, y yo, como buena amiga, la acompañé.

Esperaba que en esta semana las nauseas se volviesen más esporádicas, pero, para la mala suerte de Sam, se habían intensificado. Odiaba ver a mí amiga tan enferma, era como si el bebé la estuviese matando.

Después de cinco minutos de amarga espera, mi mejor amiga salió del cubículo, con un aspecto espantoso.

Ninguna de nosotras dijo nada, ella se limitó a lavarse las manos, para luego abandonar el servicio cabizbaja. Y yo no hice nada más que seguirla.

La rubia caminaba a grandes zancadas, con una de sus manos en el estómago, como si le siguiese doliendo, y, cuando llegó a la cafetería, pasó de largo y tomó rumbo a la biblioteca.

- ¿Dónde vas?- Le pregunté.

La ojiazul se giró y me miró con sus hermosos ojos apagados.

- A la biblioteca- Respondió con voz débil.

- ¿A la biblioteca?-

- ¿Dónde demonios quieres que vaya? ¡Es la hora de comer y no puedo ir a la cafetería! Me encuentro horrible…- Las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos, comprendía cómo se sentía: Frustrada y cansada. Yo también lo estaría si tuviese que vomitar cada vez que oliese la comida.

- ¿Te acompaño?-

- Vuelve a la cafetería con los otros, estoy bien…-

Y a continuación dio media vuelta y se marchó.

Narra Sam

Seguí mí camino, suerte que Carly no me seguía, y me metí en la biblioteca, esperando poder pasar un rato a solas.

Rebusqué entre los libros de las estanterías; Tampoco es que esperase encontrar ninguna buena lectura, pero supongo que esto es mejor que estar encerrada en un baño vomitando ¿no?

Uno de ellos captó mi atención: "Todo lo que necesitas saber sobre el embarazo y parto". Desde luego que no me esperaba encontrar un libro así en la biblioteca de un instituto… Supongo que la Ted estaba en lo cierto en que "no seré la primera adolescente embarazada y tampoco la última".

Lo cogí, me senté en una de las mesas y ojeé las páginas. Leía algunos fragmentos del texto, pero lo que captaba mi atención eran las fotografías. En las últimas páginas, había una de una mujer de nueve meses de embarazo; su barriga era realmente enorme. Aquello me hizo pensar en cómo me vería yo cuándo estuviese a punto de dar a luz.

Continué pasando las páginas, que ahora eran ocupadas por bebés recién nacidos. Eran tan adorables… Al final de la página, había una fotografía de un bebé que tenía un breve texto debajo; Hablaba sobre una extraña anomalía del ADN, que haría que el bebé muriese a los pocos días de vida.

No pude contener las lágrimas ¿Cómo podía ser la vida tan cruel? Los padres debían de estar destrozados: No quiero ni pensar como me sentiría yo en esa situación…

Cerré el estúpido libro, pero en mi cabeza continuaba dándole vueltas a la idea de que nuestro hijo pudiese nacer con algún tipo de enfermedad o trastorno. Froté mi pequeña barriga, como si quisiese tranquilizar al bebé, pero la que estaba aterrada era yo…

El timbre sonó, indicando la vuelta a clases e interrumpiendo mis pensamientos. Me encaminé hacía el aula de historia, sin esperar a ninguno de mis amigos, ni siquiera a Freddie.

Me sentía horrible, y, como la camisa que llevaba puesta empezaba a quedarme justa, ejercía presión sobre mi adolorido estómago, y eso no me ayudaba demasiado.

Fue extraño llegar a la clase y ver que era la única alumna. Me senté en mi sitio y enterré la cabeza entre los brazos, tratando de descansar.

El aula fue recuperando su habitual bullicio a medida que los alumnos iban llegando, pero yo estaba demasiado exhausta para levantarme y hablar con algunos compañeros, tal y como solía hacer. Ni siquiera erguí la cabeza cuando Freddie se sentó a mí lado.

- Hey, Sam, ¿Cómo estás?- Me preguntó.

- Bien- Respondí sin cambiar de posición.

- Oh, es que como te habías saltado la hora de la comida, pues…-

- Freddie, estoy bien-

- Claro…-

La señorita Ackerman cruzó la puerta con una sonrisa deslumbrante.

- Wow profe, ¿A quién se ha ligado esta vez?- Preguntó Louis, uno de los chicos de la primera fila.

La señorita Ackerman sonrió aún más, y le respondió.

- Al profesor de trigonometría, ¡Es tan sexy!- Y luego dejó escapar un suspiro.

En ese mismo instante, su teléfono comenzó a sonar.

- ¿Diga?- Respondió ella colocándose el aparato en la oreja- Sí, ¿Qué pasa amor?... ¡¿Qué?! ¡¿Cómo que me dejas?! ¡Yo te dejo a ti, maldito capullo!- Y dicho esto lanzó el móvil contra la pared, haciendo que se rompiera en mil pedazos. Y luego comenzó a llorar.

Narra Freddie

Teníamos a la profesora acurrucada en un rincón en posición fetal. Ya llevaba cincuenta minutos así, y la cosa no parecía mejorar.

- Emmm… Profe, tenemos que dar la materia- Le recordó Gibby.

Ackerman se incorporó lentamente, caminó dificultosamente y se sentó en la silla detrás de su mesa.

- Abrid el libro en la página doscientos noventa y ocho- Ordenó.

- Pero, profe, vamos en la ochenta y…- Intentó corregirla Adam, pero ella lo cortó inmediatamente:

- ¡Cierra el pico! ¡Examen el martes, el que no lo sepa que se lo aprenda!- Gritó enfadada- Y ahora vamos a leer todos las siete últimas páginas.

Pero la campana sonó, arruinando sus planes.

La profesora empezó a llorar de nuevo.

- ¿Por qué todo me sale mal?-

Los alumnos tomamos nuestras cosas y abandonamos el aula. Ackerman está como una cabra.

Caminé junto con Sam por el pasillo, íbamos en completo silencio. Ella estaba otra vez pálida, debía de sentirse horrible; debí haberme quedado con ella, y no irme con Gibby a la cafetería. Ahora me sentía la peor persona del mundo.

- Enserio, ¿estás bien?- Le pregunté preocupado.

La rubia asintió débilmente.

- Sabes que puedes decirme si te encuentras mal, si algo te duele, si algo te preocupa… Cualquier cosa, encontraremos la manera de solucionarlo-

- Es sólo que…- Hizo una pequeña pausa y tomó una gran bocanada de aire- Hoy leí un libro en la biblioteca… En una de las páginas hablaba sobre un bebé con una anomalía en el ADN que haría que muriese a los pocos días de nacer, y entonces pensé en nuestro hijo… Porque yo no quiero que le pase eso…- Sam estaba ya entre mis brazos, sollozando.

- Sammy, Dios, no le va a pasar eso…-

- ¿Cómo lo sabes?- Preguntó con voz rota.

Suspiré pesadamente: Me dolía que ella tuviese en parte la razón, quiero decir, cabía la posibilidad de que nuestro bebé tuviese una enfermedad mortal, y también Sam podía sufrir un aborto o incluso llegar a morir en el parto… Son riesgos, el riesgo siempre está ahí, pero no te vas a pasar toda la vida pesando en todo lo malo que te puede ocurrir.

- No lo sé, cariño, no lo sé… No pienses en eso, piensa en otras cosas más positivas, como… Mmm… Pues nombres para el bebé, si será niño o niña… Pero no en que sí se va a morir, porque eso amarga a cualquiera…-

- Ya lo sé, pero ahora que lo leí, no se me va de la cabeza. Por más que lo intente, sigue ahí-

No sabía qué hacer para animarla. Las estúpidas nauseas la habían atacado de nuevo y ahora esto… Odiaba verla sufrir, odiaba verla enferma, odiaba verla triste y odiaba verla preocupada.

La abrecé con fuerza y acaricié su cabello, dejando que sus sollozos se ahogaran contra mi pecho.

- ¿Sam?-

- ¿Qué?- Me alegre de ver que su voz ya no sonaba rota.

- ¿Cuándo tienes la cita con la doctora?-

- Mmm… Dentro de… Tres semanas, creo… Pregúntale a la loca de tu madre, ella seguro que sabe…-

- Ok…. ¡Ah! Por cierto, esta mañana mi mamá tenía un pequeño rasguño en la mano derecha, ¿tienes idea de lo que le pudo pasar?-

- Pues… Bueno, ella quería que me tomase las pastillas esas de vitaminas, y yo no, porque saben muy mal…. Y sin querer le arañé-

Y sonreí. Sí, sonreí, Sam es así. Y me gusta que sea así. Por algo me enamore de ella ¿no?

La cogí en brazos y la besé. Ella pronto correspondió al beso. Quise ir a por más, pero por desgracia, el señor Howard nos vio.

- ¡¿Pero qué demonios están haciendo en mi pasillo?! ¡¿Se creen acaso que esto es un descampado en el que puedan besuquearse?!-

Bajé a Sam, pero aún así el señor Howard nos siguió mirando mal… ¿Acaso yo no la había visto a él besuquearse en la sala de profesores con la señorita Briggs?

- Ya, ¿y cuándo usted se besa con Briggs?- Le preguntó la rubia.

La cara del profesor se puso roja.

- ¡Cállate! ¡A clase, ya!- Le ordenó.

Y eso hizo que todos los allí presentes estallasen en risas.

- Profe, es hora de irse a casa…- Le dijo el gordito.

La cara del profesor fue épica.

Sam todavía seguía riéndose de camino a casa… Echaba de menos el sonido de su risa.

N/A: ¡Matadme! De nuevo hago el capítulo corto, pero es que ando poco inspirada… Pero aun así dejad review, y también dame ideas, porfa. Y no os olvidéis de decirme quién queréis que aparezca en capítulos futuros, quién queréis que se entere de que Sam está embarazada y cuántos hijos/as deberían tener (mirad la Nota de Autor al final del capítulo siete).

Gracias a todos/as por el review, nos veos en el próximo cap.