Esto es milagroso: yo, actualizando dos fics en menos de una semana xD…soy grosa. Bien, les agradezco los reviews a: nallemit, Irethi, sanny-potter, kamy-evans18, viktor jos krum, antuchis, NenaOrion, Nimue-Tarrazo, Luna WP, Sowelu, Helen Nicked Lupin, est-potter y monse evans. Muchísimas gracias de verdad!..
Otra cosa: en cuanto ala casa de Ted, hay un empate xD. Dos me dijeron huff, dos me dijeron gry. Y yo decidé que: o desempatamos, es decir, se ponen las pilas y todos opinan, o pongo que Ted tenga cualidades tanto de Huff como de Gry…y nunca digo de qué casa es. Es obvio que yo lo pondría en Gryffindor, pero sería injusto para los que quieren que sea Hufflepuff. Así que espero que me digan qué opinan.
Les aviso que el cap es largo. Así que tómense un tiempo para poder leerlo.
NO LEAS ESTE FIC SI NO LEISTE HP7…PELIGRO DE SPOILERS.
Capítulo 8: Inolvidable.
Llegaron a Grimmauld Place en un numeroso grupo de magos. Tras entrar todos a la casa uno por uno, se instalaron en la sala, callados.
Ted se sentó sobre el sofá con pesadez y suspiró hastiado cuando todas las miradas se posaron en él, como si en cualquier momento se fuese a lanzar por la ventana o una cosa parecida.
-¿Todo bien Teddy?-la voz de Hermione lo hizo quitar la vista de la ventana y fijar sus ojos miel sobre la mujer que lo observaba con preocupación. Él sonrió muy a su pesar.
-Sí tía, todo bien-susurró, mirándose las manos.
-¿Quieres hablar de algo..?-esta vez fue Ron el que lo sacó de sus pensamientos.
-No-
-Pero Teddy...-
-De veras, no quiero hablar-masculló Ted. Se acarició el cabello en un gesto desesperado-sólo...sólo déjenme tranquilo-Hermione abrió la boca para replicar, tan típico de ella, pero Harry la silenció con una mirada. Ella hizo una mueca.
-Oh, está bien-farfulló resignada, y se sentó junto a Ginny en el sofá.
Ted suspiró de forma prolongada y, notando que el silencio que se formaba en aquel lugar le molestaba, se levantó del sofá y, en tres zancadas, se dirigió hacia las escaleras. Su mirada se cruzó con la de Lily al llegar al barandal, y se observaron detenidamente durante algunos segundos.
-¿Te encuentras bien Ted?-la voz de ella sonó temblorosa, mientras él avanzaba por las escaleras hacia el segundo piso.
-Sí Lily, estoy bien-susurró Ted, dándole la espalda a la jovencita. Subió los escalones, alejándose de la muchacha pelirroja, sin notar cómo los castaños ojos de ella seguían todo su recorrido hacia el pasillo.
Lily suspiró tristemente cuando Ted desapareció tras llegar el segundo piso. Apoyó su cabeza sobre sus rodillas, mientras los adultos en la sala de estar hablaban en murmullos. Suspiró hondamente.
-¿Lil?-el rostro de Rose se asomó a través del umbral que daba al vestíbulo, y las dos pelirrojas se miraron.-¿Sucede algo?-Lily negó con la cabeza, mientras Rose se acercaba a ella y se sentaba a su lado.
-No...no sucede na...-
-Oh vamos Lily-la interrumpió Hugo, apareciendo luego de atravesar la oscuridad, cruzando el umbral-te conocemos-
-Sí, dinos-Lily suspiró mientras observaba a sus dos expectantes y ansiosos primos.
-De acuerdo, pero en mi cuarto-susurró, levantándose del escalón con rapidez, y subiendo al segundo piso, seguida por los dos chicos Weasley. Caminaron con lentitud por el corredor, siendo observados por los cuadros a ambos lados de ellos.
Lily se detuvo lentamente frente a la puerta del cuarto en donde sabía que se encontraba Ted. Suspiró mientras apoyaba el oído sobre la madera, como si aquella puerta fuese parte del hombre que se encontraba en la habitación.
-Por los pantalones de Merlín-masculló Hugo-no...no te puede gustar tanto-Rose lo calló con una mirada. Hugo tragó saliva al ver en su hermana el típico gesto de su madre cuando estaba a punto de perder los estribos.
-No hables aquí de eso-murmuró Rose, tomándolo de la oreja y tironeándosela-no seas idiota-
-De acuerdo-dijo Hugo, soltándose bruscamente de Rose, y sobándose el lóbulo de la oreja.
-Vamos a mi cuarto-susurró Lily, sin darle importancia a que los dos hermanos Weasley se estuvieran a punto de agarrar a los puñetazos.
-De acuerdo, vamos-dijo Rose, mientras tironeaba del cabello rojizo de Hugo. Él chilló de dolor cuando ella le pellizcó la espalda, y ambos caminaron tras Lily. La pelirroja abrió la puerta de su cuarto y entró a la habitación, mientras Hugo y Rose continuaban peleándose.
-Mueve tu trasero Hugo-dijo Rose, mientras él se interponía a que ella entrara al cuarto de Lily.
-Mueve tú el tuyo, que es enorme-replicó él.- Has crecido gorda-
Rose chilló enojada. Hugo era enorme a su lado, tenía la típica contextura física de los Weasley, altos y delgados. Se parecía tanto a Ron.
-Ay..ay no-dijo Hugo, tocándose el pecho.
-¿Qué te pasa?-preguntó Lily con preocupación. Hugo sonrió abiertamente.
-La gravedad-dijo él, mientras poco a poco se iba inclinando hacia el suelo, cayendo sobre Rose.-La gravedad...me atrae...-
-Ya basta Hugo...eso es imposible-masculló Rose, mientras iba cayendo al suelo con el cuerpo de Hugo sobre el de ella.
-Claro que no...es posible...el otro día me pasó-dijo él divertido-ay...no puedo evitarlo-PUMMM. Hugo cayó pesadamente sobre el cuerpo de Rose, y ella comenzó a chillar enojada.
-Merlín-suspiró Lily, mientras Hugo se reía lo más pícaro, y Rose luchaba por quitárselo de encima.
-AAAAAAAAAAAAAAAAH-Lily dio un respingo y miró a los hermanos Weasley.
-No..suéltame..no Rose...niña mala-chilló Hugo, intentando desprenderse a Rose de su brazo, que lo mordía como si fuese un pedazo de carne recién cocida.
-Ya basta chicos-dijo Lily suspirando. La verdad que esos dos le recordaban a ella y a James cuando peleaban. Aunque ella y James se peleaban peor...llegaban a lanzarse hechizos. Recordaba las veces que habían ido a San Mungo de urgencia, con sus padres furiosos y preocupados.
-Bien-dijo Rose, soltando a su hermano, dejándole una terrible marca de dientes en el brazo.
Hugo se sobó el brazo con expresión adolorida.
-Seguro que ahora me infecto-
-Cállate idiota-masculló Rose, yendo hacia la cama, en donde Lily se encontraba sentada.
-Ya Lil-dijo Hugo, mirándose el brazo, que palpitaba-cuéntanos qué te sucede-Lily suspiró, mientras jugueteaba con el edredón lila de su cama.
-Creo que me estoy enamorando-
-¿Crees?-preguntaron los chicos Weasley a dúo. Lily puso los ojos en blanco. Eso era lo que más odiaba de los dos hermanos: que eran iguales, pensaban igual, hablaban igual y si no fuera porque eran de distinto género, serían clones.
-Sí..creo-
-¿Y por qué crees?-preguntó Hugo-¿acaso no estás segura de lo que sientes?-Lily volvió a suspirar, mientras se restregaba las manos.
-No estoy segura de...-se quedó pensativa durante un microsegundo-de querer confesar y admitir lo que siento por...-fue en ese momento que golpearon a la puerta, y los tres dieron un respingo.
-¿Quién rayos es?-masculló Hugo, mirando a las dos chicas.
-Soy Ted-respondió divertido quien se encontraba del otro lado. Lily se sonrojó excesivamente al saber que Ted se encontraba en el pasillo, tocando a su puerta.
-¿Qué necesitas Ted?-preguntó ella, sintiendo a su corazón dando unas volteretas dignas de un cirquero. Se sonrojó más violentamente cuando Rose y Hugo sonrieron burlones.
-Necesitaba saber si podías prestarme pluma y pergamino-Lily abrió la puerta, y vislumbró el rostro de Ted al entornarla.
-Hola Ted-susurró ella con voz babosa. Merlín, no pudo evitarlo. Él frunció el ceño y la miró fijamente. Fue recién en ese entonces, en que Lily se percató de las fachas de Ted. Merlín...una ráfaga violenta de calor corporal la sofocó al notar que él estaba sin remera.
-Puedes..prestarme...-
-Sí sí-dijo ella, mientras el cuerpo le temblaba. Caminó con pasos flojos por su cuarto, tropezándose con todo lo que tenía a su paso. Jamás ningún hombre, bah, ningún chico, había logrado tal efecto en ella. Pero había una ligera diferencia: y era que Ted era realmente un hombre, capaz de provocar efectos diversos y terribles en las mujeres. Lily sabía que él resultaba atractivo a la mayoría, y eso la hizo tragar saliva ruidosamente. Ted estaría con cualquier mujer..no con una niña de diecisiete años. Abrió su cajón y tomó pergamino y pluma. Volteó, entregándole a Ted lo que llevaba en las manos.
-Gracias Lily..qué linda eres-dijo Ted. Lily se sintió golpeada, y sonrió como boba.
Él tomó lo que ella le entregaba con una hermosa sonrisa que a Lily la dejó aturdida durante varios minutos.
-Merlín, todavía no se le va la cara de idiota-masculló Hugo luego de que Ted desapareciera de la habitación, mirando detenidamente a la ahora autista Lily Potter.
-Sí..esa cara de idiota no se la quitarás con nada-terció Rose divertida. Chasqueó los dedos frente al rostro de Lily, pero la pelirroja no percibió lo que ella hacía-ey Lily-un almohadazo se estampó sobre el rostro pecoso de la chica, y recién en ese instante Lily miró a Hugo, fulminándolo con la mirada.
-Idiota-masculló ella, y él sonrió divertido.
-Pero fue por una causa justa-terció Hugo, encogiéndose de hombros. Lily se quedó pensativa algunos segundos-¿pensando en Teddy?-ella se sonrojó excesivamente cuando Hugo habló.
-Pues..sí-susurró ella, sonrojándose-no sé qué voy a hacer-
-Pues dile lo que sientes-dijo Rose. Lily la fulminó con la mirada, y Rose vio en su prima a su tía Ginny. Y a su abuela Molly...Merlín¡qué horror!.
-Como si fuera tan fácil, Rose-masculló Lily, abrazando su almohada-no...¿cómo rayos le digo al ahijado de mi padre que me gusta?-suspiró, y escondió el rostro en la almohada-no..imposible..no puedo decírselo-
-¿Y vas a guardártelo para siempre?-terció Hugo. Lily asomó sus ojos sobre la almohada-no puedes...es imposible..nadie puede mantener en secreto un sentimiento real de amor-Rose miró a su hermano enarcando una ceja.
-¿Desde cuándo tienes pensamientos tan profundos?-preguntó-no..mejor aún..¿desde cuándo piensas?-Hugo le hizo una seña grosera con el dedo mayor-hazlo de nuevo y te lo arranco-
-Ya no empiecen de nuevo a pelear-chilló Lily-por favor..aquí hay un problema-se señaló a sí misma, y los dos hermanos Weasley decidieron que pelearían luego. Ya tendrían tiempo de matarse cuando llegaran a la casa.
-Mira Lil..tú lo pones como si fuera un problema-dijo Hugo-solo tú tienes la solución..y ya sabes cuál es-Lily miró fijamente el edredón, aún abrazando su almohada.
-Pero..-balbuceó ella.
-Pero nada-dijo Hugo, cruzándose de brazos-ve y díselo...a menos que no seas una gryffindor-
-Sí soy una gryffindor-terció Lily-pero me da miedo su rechazo-
-Nunca te ha importado eso-dijo Rose, asombrada-no te importará ahora-Lily se sentó de chinito en su cama, aún con la almohada entre los brazos.
-Es distinto-terció-antes no me habían gustado hombres de verdad...que fueran ahijados de mi padre y que me llevaran diez años-cerró los ojos.-No puedo decirle..-susurró con voz temblorosa. Sus primos la miraron suspicaces.
-Sí puedes...-dijo Rose. Tocaron a la puerta justo en e instante en que Lily pensaba responder que no, que no podía, porque le era muy difícil hablar claramente teniendo a Ted cerca...mucho más difícil iba a ser decirle: "hey Ted, quiero que sepas que me gustas".
-¿Qué pasa?-preguntó Lily.
-Lily...¿están mis hijos contigo?-
-Sí tía-respondió Lily, mientras volvía a su posición abrazando la almohada. La puerta se abrió y Hermione entró al cuarto.
-¿Vamos a casa chicos?-
-Sí mamá-dijeron a dúo, levantándose de sus lugares. Se despidieron de Lily, mirándola con expresiones serias.
-Sí puedes Lily-dijo Hugo antes de cerrar la puerta tras él. Lily se mantuvo acostada en su cama, con la almohada sobre su pecho, pensativa. Decirle a Ted lo que estaba comenzando a sentir sería absurdo, porque ni siquiera estaba segura de sentir algo realmente fuerte como para tildarlo de "amor". Él le atraía, y era cierto que cada vez que lo veía tenía que contenerse para no lanzársele encima..pero...¿podía llamar a eso amor?. Decidió levantarse de su cama y hacer algo...aunque sea leer un libro...lo que sea, con tal de sacarse de la cabeza el rostro risueño de Ted, o su cuerpo. Se mordió el labio mientras caminaba por el pasillo. Oyó una ducha al pasar por el cuarto de Ted, y se detuvo, observando la puerta. Enarcó una ceja, mirando a los lados. Decidió entrar al cuarto. No para ver a Ted..no..¿cómo creen?...sino para...bueno...pasar. Entró al cuarto, procurando no hacer ruido. Bien, la habitación estaba vacía, ya que Ted se encontraba en el sanitario dándose una ducha. Se dijo a sí misma que no debía entrar al sanitario, porque eso sí sería comprometedor. Así que, luego de tomar aire hondamente y hacer ooom, se acercó a un pequeño escritorio contra la pared, en donde se encontraban el pergamino y la pluma que le había prestado a Ted. Miró detenidamente el pergamino escrito, y no pudo contener su curiosidad. Así que lo tomó y, cerciorándose de que Ted aún estuviera bañándose (el solo hecho de pensar en él bajo el agua la hizo sonrojar hasta las entrañas), se dispuso a leer. La letra de Ted era prolija y sumamente legible. Sonrió, imaginándose que él le escribía Te amo en un pedazo de papel, con esa letra hermosa y rústica. Ey, que soñar no costaba nada. Centró su vista sobre el pergamino, y comenzó a leer.
"Nathaniel". Lily enarcó una ceja el leer aquel nombre tan extraño... "por aquí todo marcha bien..bueno...en realidad nada anda bien porque ya te has enterado lo que ocurrió, te conté que debía venir a Inglaterra a sepultar a mi abuela". Lily se restregó los ojos, que le escocían. "Bien..no sé qué decirte, solo que mi padrino insiste en que me quede, pero él sabe bien que no puedo por razones personales". ¿Razones personales?...¿acaso eso significaba que Ted...tenía una mujer en Italia?. "Solo quiero que sepas que en cuanto pueda volveré...por ahora no puedo hacer nada, y aún no sé si me quedaré definitivamente aquí".. Lily se mantuvo tan ocupada leyendo aquello varias veces, que no percibió que la puerta del sanitario se abría. El hombre que salió del baño la miró odiosamente.
-¿Qué haces?-masculló Ted, y Lily dio un respingo, lanzando el pergamino por los aires. Volteó nerviosa. Se quedó boquiabierta al ver el espectáculo frente a ella. Ted se encontraba..desnudo y solo con una toalla rodeándole la cintura. Llevaba el cabello húmedo, y por su piel pálida caían impertinentes gotas, enmarcando los músculos masculinos con alevosía y fervor.
-Yo...er...yo...-Lily miró el pergamino, que había terminado en el suelo, y tragó saliva. Merlín, ese cuerpo húmedo y candente la estaba volviendo paranoica. Carraspeó.
-Lily...¿qué hacías hurgando en mis cosas?-preguntó Ted, acercándose, provocando que Lily se sintiera aún peor. Se sonrojó. No podía evitar sentirse como una llamarada. No..no quería tocarlo, Merlín, tenía uno de los pectorales masculinos tan cerca.
-Yo..Ted...-él miró el pergamino que se encontraba en el suelo.
-Vete Lily-dijo con voz seria-debo vestirme-Lily se mordió el labio al mirarlo.
-¿Estás enojado?-Ted la miró frunciendo el entrecejo.
-No-ella volvió a morderse el labio.
-No te creo...no me mientas...yo..no era mi intención...-
-Sí, como digas-terció Ted-vete-ella tragó saliva y salió del cuarto con paso cabizbajo. Se sobresaltó cuando la puerta se cerró tras ella de un azote. Suspiró. Apoyó la cabeza contra la madera, pensando. ¿Cuáles podían ser las razones de Ted para no quedarse?..su corazón dio un vuelco y se encogió. ¿Acaso una mujer?¿Ted tenía una mujer en Italia?. ¿Llorar o no llorar?. Tenía tantas ganas de lanzarse sobre su cama y despotricar contra todo el mundo conocido. Se restregó los ojos al notar que una silueta se acercaba hacia donde ella se encontraba. Al cruzar la oscuridad y ser iluminado por los candelabros en las paredes, Lily pudo ver el rostro preocupado de su padre, quien la observaba detenidamente.
-¿Cielo?-Lily tragó saliva cuando Harry se acercó y le tomó el mentón-¿qué tienes?-
-Me..me siento mal pá...solo eso-susurró ella, bajando la mirada. Harry tenía el mismo poder extrasensorial de Albus: percibía lo que los demás sentían con solo echarles un vistazo.
-Anda Lil..a papá no le mientas-Lily sonrió tenuemente. Harry todavía tenía la mala costumbre de tratarla como a una niña chiquita.
-Es...que...em..Ted se enfadó conmigo por hurgar en sus cosas-vio cómo las cejas de su padre se fruncían.
-¿Y por qué hurgaste en sus cosas?-Lily suspiró.
-Fue..fue un accidente-masculló con desesperación-entré al cuarto y sobre el escritorio había una carta..no puedes culparme por ser curiosa-Harry la miró con suspicacia. Segundos después sonrió.
-Entonces intenta no volver a hacerlo-dijo, rodeando los hombros femeninos con su brazo.
-Pero no puedes culparme por ser curiosa-chilló Lily indignada. Harry sonrió dulcemente al ver en Lily los mismos poderes de convicción de Ginny.
-La curiosidad no es pecado. Pero tenemos que ser cautos con ella, claro…-dijo sonriente. Lily lo miró con expresión de no entender. (N/A: Dumbly te banco xDD).-Por cierto pá-dijo ella mientras seguía a su padre al despacho-er...¿por qué crees que Ted no quiere quedarse?-Harry, que se encontraba agachado frente a su escritorio, buscando vaya a saber qué, se irguió de golpe y miró a su hija con expresión de nada. Lily tuvo la loca idea de salir huyendo en ese mismo instante.
-Pues..no...no tengo idea-Lily frunció los labios y el entrecejo. Su padre no era bueno mintiendo.
-Sí sabes-masculló, siguiéndolo por el despacho.
-No, no lo sé Lily-auch. Cuando le decía Lily, era mejor correr.
-Pero pá...-Harry volteó repentinamente, y Lily se encogió al verlo tan alto e imponente. Su padre sabía ser atemorizante.
-Lily Ginevra, no preguntes cosas que no te incumben-sentenció él, y Lily se restregó las manos.
-No es para que te enojes-susurró ella, apelando a quebrantar las debilidades de su padre. Hizo puchero y se restregó los ojos cuando Harry volteó a mirarla. Lo vio suspirar y morderse el labio enternecido.
-Aww, amorcito-dijo Harry, abrazándola. Lily sonrió y lo abrazó por la cintura. Tal vez muchos la tildarían de zorra por hacer eso, pero adoraba hacer que su padre se tornara débil ante ella. No porque fuera cínica, sino porque él siempre terminaba abrazándola o llenándola de besos. –Chiquita, no puedo hablar de cosas que no te interesan..tú eres demasiado joven para preocuparte por esos temas-Lily hizo puchero. Claro que le interesaba saber si Ted tenía una mujer en Italia...por lo menos sabría si tenía competencia..y también sabría a qué atenerse. Pero obviamente que su padre no debía enterarse que ella sentía cosas por Ted. No..debía ser cautelosa. Ya se imaginaba lo que Harry podía llegar a hacer si se enteraba. Una fea imagen mental de Harry tomando a Ted del cuello y asesinándolo con un Avada Kedavra al grito de "corruptor de menores" le nubló el pensamiento. Sacudió la cabeza. No creía a su padre capaz en hacerle algo malo al ahijado...¿o sí?.
-¿Ya pasó cariño?- la voz de Harry la sacó de su ensimismamiento, y levantó la mirada para encontrarse con los ojos verdes de su padre observarla detenidamente.
-Sí pá, ya pasó-susurró ella mientras Harry le acariciaba el mentón.
-¿Hay algo que quieras contarme?-preguntó Harry. Lily levanto las cejas. Carraspeó.
-No-mintió descaradamente. No podía contarle. Harry era celoso. Muy celoso. Ella era su princesa, y que supiera que le gustaba un hombre le provocaría estrés. Más estrés, aclaremos.-Me..me voy-
-Como quieras hijita-dijo Harry, soltando a la joven pelirroja. La vio salir con paso vacilante, y frunció el ceño. (N/A: muhahahahahah xD).
Ginny observó a su hija entrar a la cocina con el ceño fruncido.
-Cariño, avísales a tu padre, a tus hermanos y a Ted que ya está lista la cena-Lily miró a su madre con expresión ida.
-Er...de acuerdo-respondió, saliendo de la cocina. ¿A quién avisarle primero?¿a Ted.., a su padre o a sus hermanos?. Bien, decidió que avisaría al que durmiera en el primer cuarto. Casi se lanza por las escaleras al cerciorarse de que el primer cuarto era en el que dormía Ted. Tragó saliva al detenerse frente a la puerta. Tocó, esperando ansiosa a que Ted abriera. La puerta se abrió segundos después, y vislumbró le expresión fastidiada del joven Lupin.
-¿Qué quieres?-preguntó Ted. Lily miró al suelo. Seguía enfadado con ella.
-Mamá dice que ya está la cena-susurró cohibida-y ahora me voy...les avisaré a mis hermanos y a mi padre-oyó que Ted suspiraba.
-Gracias por avisar-ella asintió con la cabeza, con la firme convicción de huir despavorida-por cierto Lily...perdóname por haberme enojado-Lily dio un respingo y levantó la mirada para encontrarse con un rostro bonito, masculino y risueño observándola. Se sonrojó.
-No..er...yo..no debí...-él sonrió dulcemente.
-Nos vemos en la cena-dijo Ted, mientras Lily intentaba contener las ganas que tenía de saltar por todo el corredor.
-Sí, claro-dijo ella, riendo con una risa tonta. La puerta se cerró tras Ted, y ella comenzó a saltar por el pasillo.
Así que varios minutos después, los seis se encontraban en la cocina cenando.
-Mañana es primero de septiembre-dijo James sonriente, mientras su madre le servía los fideos con salsa que había preparado.
-¿Y qué tiene eso de bueno?-masculló Albus, mientras él y Harry jugaban a una pulseada china.-Aggg..siempre me ganas-chilló cuando su padre atrapó su dedo pulgar. Harry sonrió satisfecho.
-Es una porquería de juego-dijo Ginny-no tienes por qué enfadarte Al-
-Pues lo bueno que tiene es que mañana es la inauguración de la tienda del tío George-dijo James rebosante de felicidad-y yo trabajaré con él-
-Te va a explotar-dijo Harry, para luego sonreírle a Ginny y acariciarle la mano, agradeciéndole que le sirviera la comida. Ella se sentó a su lado y se dispuso a comer como los demás miembros de la familia.
-Pues..-susurró Lily, revolviendo sus fideos-yo creo que vas a divertirte mucho...imagínate-
-Sí...repleto de bromas...atiborrado de alumnos de Hogwarts-dijo Albus.
-De alumnas de Hogwarts, hermanito-dijo James-el tío George tiene todo calculado-Albus hizo una mueca, y tanto Ginny como Harry rieron.-Así que espero que todos ustedes estén mañana en Hogsmeade para la inauguración- lo dijo con voz amenazante.
-Si no vamos ¿qué nos harás?-fue Ted el que hizo la pregunta. Lily lo miró risueña mientras intentaba pinchar los fideos con el tenedor, pero lo único que logró fue agujerear la mano de Albus, que chilló de dolor.
-Oh...lo siento Al-dijo ella, sonrojándose hasta el alma. El color de sus mejillas equiparaba con creces el de su cabello. Albus movió frenéticamente su mano a los lados.
-Mi manito-lloriqueó, y Harry tomó la mano que él zarandeaba y la acarició dulcemente.
-No seas llorón-masculló James al ver la escena.
-Ya, no pasó nada-dijo Harry sonriente, mientras Albus ponía una expresión de cervatillo triste (N/A: awww, Bambi xD). Harry tomó la mejilla de su hijo y la apretó-ya niñito consentido, no es para tanto-
-Bueno-susurró. Harry sonrió enternecido y se dispuso a seguir comiendo.
-Deberías dejar de tratarlos como niños-murmuró Ginny cuando sus tres hijos y Ted comenzaron a hablar sobre quidditch. Harry se encogió de hombros.
-Ya lo sé-masculló, mirando fijamente su copa repleta de zumo de calabaza-pero no puedo evitarlo-Ginny se mordió el labio.
-Si quieres buscamos otro-dijo ella con picardía, y Harry por poco se atraganta con su propia saliva.
-¿Buscar otro qué?-el rostro de Ginny se veía sonrosado y risueño.
-Otro bebé-dijo ella. Se hizo el silencio en la mesa, y los tres hijos del matrimonio los miraron como si se hubiesen vuelto locos.
-¿Qué has dicho?-la voz de James sonó desesperada. Harry se sentía como en el limbo, y Ginny sonreía abiertamente.
-¿Otro bebé?-preguntó Albus.
-¿Están dementes?-chilló Lily-yo no quiero hermanos menores...-su cara empalideció-mucho menos hermanas-Ted enarcó una ceja y la observó indignado.
-Déjenme decirles inadaptados sociales-los tres Potter lo miraron-que si sus padres deciden tener otro hijo solo les incumbirá a ellos..no a ustedes..y en todo caso Lily-ella se sintió como un ser despreciable al ver la mirada gélida que él le lanzó-deberías dejar de ser tan caprichosa y empezar a comportarte como una mujer-
-Ted-dijo Harry frunciendo el ceño. El joven Lupin lo miró-no le faltes el respeto a mi hija-Ted bajó la cabeza.
-Lo siento tío-susurró-estoy un tanto alterado-Harry lo miró comprensivamente.
-Me imagino por qué-dijo sonriendo-ya no te preocupes tanto-Lily estaba muy tentada de preguntar qué era aquello que tenía tan preocupado a Ted. Pero se contuvo...no podía dejar entrever más lo que sentía por él.
-Además...ustedes..son estériles...¿cierto?-dijo James. Harry y Ginny se miraron y no lograron contener la risa-¿eso qué significa?-Ted sonrió divertido.
-Que no James-James puso cara de miedo-tu padre tiene cuarenta y cuatro años, y tu madre cuarenta y tres...-hizo una expresión concentrada-quiere decir que tienen por lo menos diez años más para tener hijos-James lloriqueó.
-A mi no me molestaría-dijo Albus.
-A mi sí-masculló Lily.
-Yo antes me suicido-terció James cruzándose de brazos. Ginny rió divertida, mientras Harry sudaba frío.
-Niños, su padre y yo ya estamos cansados de criar hijos..ahora esperamos que lleguen los nietos-
-Prefiero tener hermanos ahora que lo pienso-dijo James cuando su madre lo miró frunciendo el entrecejo-sueña si crees que voy a casarme...yo seré libre como el tío Sirius-
-Pues yo no tendría problema en casarme-susurró Albus sonrojándose, pensando en su hermosa Gwen, vestida con un largo y bonito vestido blanco. Y los niños y las niñas que
tendrían...suspiró...serían una familia más que hermosa.
Lily levantó las cejas.
-Yo no me casaría-Ginny la miró como si se hubiese vuelto loca.
-Pero cielo..debe ser muy lindo ver a una hija casarse-dijo Ginny. Suspiró-con lo que me gustaría verte casándote-Harry hizo señas de vómito. James y Albus rieron.
-Haces bien hija-dijo él. Ginny apretó los puños.
-HARRY JAMES POTTER-Harry por poco se cae de la silla-no..no te atrevas-él la miró levantando las cejas.
-¿Que no me atreva a qué?-
-A decirle a nuestra única hija que no se case-Harry hizo una mueca.
-Ginny...vives en el pasado-dijo Harry-las mujeres ahora hacen carreras y...-
-Y se casan-dijo Ginny. –No te hagas el liberal..bien que cuando éramos jóvenes querías casarte conmigo y yo ni siquiera había terminado la escuela-Harry sonrió perverso.
-Pero me quería casar contigo para hacerlo por todos los rincones sin que tus padres nos vigilaran-
-HARRY-chilló ella sonrojada, mientras él reía divertido.
-Y también porque te amo amorcito-dijo Harry risueño, tomando a Ginny de la cintura y sentándola sobre sus rodillas-y tenía muchas pero muchas ganas de llenarte de hijos-Ginny se sonrojó a más no poder, mientras Harry reía. James hizo muecas de asco, mientras Albus sonreía y Ted levantaba las cejas. Lily puso los ojos en blanco.
-Me casaré solo si estoy realmente enamorada-dijo, deteniendo la discusión de sus padres. Le lanzó una fugaz mirada a Ted.
-Oh bueno-dijo Ginny-si..tienes que estar enamorada-sonrió cuando Harry le mordió la oreja-como yo lo estoy de este tarado-
-¿Tarado?-preguntó Harry ofendido-¿no prefieres decirme: hermoso y guapetón hombre de ojos verdes?-
-No Harry-respondió ella riendo.
-Mala-
-Bueeeno..nosotros nos vamos a dormir-dijo James-asquerosos-
-Sí, hasta mañana-dijo Albus-me tengo que levantar temprano-
-Yo...yo tengo que hacer huevo-dijo Lily sonriente-pero me voy a descansar-
-Hasta mañana tíos-dijo Ted. Les guiñó el ojo-no hagan ruido-Ginny se mordió el labio y Harry sonrió con solemnidad.
-¿Les hacemos caso?-preguntó él cuando los cuatro jóvenes salieron de la cocina. Ginny lo miró sonrojada.
-¿En no hacer ruido?-Harry sonrió-estás loco...-
Esa mañana se despertó por los trines de los pájaros en su ventana. Merlín, él que era tan ecologista, pero no le gustaba que lo despertaran tan temprano en la mañana. Se sentó sobre su cama y bostezó, rascándose el pecho. Alguien tocó a su puerta cuando volteó en la cama y decidió que seguiría durmiendo.
-Albus, cariño-Ginny entró a su cuarto, mientras él se tapaba la cabeza con la almohada. Oyó el sonido de las cortinas al abrirse, y el sol entró por completo en su cuarto.
-Mamá-chilló él cuando su madre lo destapó y le quitó la almohada de la cara.
-Anda Albus-dijo Ginny, palmeándolo en el trasero-debes levantarte cielo-él dio vuelta en la cama, mirando el techo.
-Pero ¿por qué?-chilló él, mientras su madre lo tomaba de la mano y lo obligaba a levantarse.
-Tienes que ir a trabajar-dijo Ginny, levantando la ropa sucia del suelo.
Albus se rascó la cabeza, y fue en ese mismo instante en que recordó a Gwen, y dio un respingo. Se levantó de la cama con brusquedad, cayendo estruendosamente al suelo al enroscarse con la sábana.
-Auch..Al-dijo Ginny-tranquilo..todavía tienes tiempo de llegar-
-Es que...-Albus salió del baño en calzoncillos-no..no quiero...ir sucio-Ginny sonrió enternecida al reconocer en su hijo a Harry. Eran tan idénticos. Se sentía muy orgullosa de tener un hijo igual a su marido. Siempre había deseado eso desde la primera vez que había quedado encinta. Aunque James también era igual a Harry..pero con errores deliberados.
-Tu padre preparará el desayuno-dijo antes de salir al pasillo-no tardes-y cerró la puerta tras ella.
Albus se bañó y vistió en décimas de segundo, y corrió por el pasillo hacia la cocina.
-Ya estoy-sus padres lo miraron asombrados.
-Vaya...-dijo Ginny, mientras Harry le servía té-no has tardado nada-Albus se acomodó el cabello húmedo y se sonrojó cuando Harry lo miró burlón.
-No..no he tardado nada-susurró ruborizado, sentándose pesadamente sobre la silla, intentando rehuir de la mirada socarrona de Harry.
-Lily-fue recién en ese momento en que Albus notó la presencia de su hermana, de pie junto al fregadero. Lily miró a su madre con expresión adormilada-despierta a Ted y dile que baje a desayunar-Albus percibió el sonrojo que aparecía en las mejillas de Lily por una simple razón: cuando se sonrojaba, sus orejas también lo hacían. Una herencia del abuelo Arthur. Enarcó una ceja cuando Lily asintió con la cabeza y, con manos temblorosas, dejaba los vasos dentro del lavabo y salía de la cocina. ¿Lily siempre era así de nerviosa o sólo cuando nombraban a Ted?. Hizo una mueca. Ya lo averiguaría.
Entonces fue así que Lily se dirigió con paso lento hacia el cuarto en donde dormía Ted. El pasillo estaba tenuemente iluminado por los rayos del sol, que entraban a través de la rendija de una ventana al final del corredor. Tomó aire hondamente al llegar frente a la puerta. Merlín, se sentía tan nerviosa. Carraspeó al notar que sus manos le sudaban. Sacudió la cabeza, intentando tranquilizarse. Golpeó a la puerta con los nudillos, y se restregó las manos. Tan nerviosa por nada. Luego de estar varios segundos de pie frente a la puerta, nadie respondió. Así que decidió entrar. Abrió la puerta lentamente, procurando ser cautelosa y evitar llevarse sorpresas. El cuarto se encontraba a oscuras, a no ser que contáramos con los pocos rayos de sol que entraban por las persianas. Esperó a que sus ojos se acostumbraran a la penumbra, y miró a los lados. Y allí lo vio, acostado en la cama, durmiendo plácidamente. Se mordió el labio mientras se acercaba. Se apoyó contra la madera del dosel, y lo miró. Era tan guapo. Llevaba el cabello castaño lacio despeinado y con el flequillo hacia un costado. Estaba completamente destapado, y dormía sin remera. Su torso subía y bajaba lentamente debido a la respiración acompasada. Lily vislumbró una fina línea oscura partiendo del ombligo masculino hacia..bueno...ya ustedes imaginarán. Sonrió mientras lo observaba dormir tranquilamente. Miró el cuarto, intentando contener las ganas de acostarse en la cama y dormir a su lado. Fue entonces que vislumbró un sobre. Se cercioró de que Ted continuara durmiendo cuando decidió acercarse hacia el escritorio. Tomó el sobre entre sus manos, y leyó, "Ted Remus Lupin, Londres, Inglaterra". Lily frunció el ceño mientras observaba el papel amarillento. Supuso que Ted no podía darle la dirección a aquel a quien la había escrito. Se sintió muy tentada de abrir y leer, pero fue en ese instante en que Ted hizo un sonido, y ella soltó el sobre, dejándolo sobre el escritorio. Ted la miró con expresión adormilada, y Lily se mordió el labio con fiereza al tener una imagen mental de Ted despertándola en las mañanas, diciéndole "hola mi amor".
-¿Lily?-preguntó él con voz ronca, mientras se restregaba los ojos-¿qué haces aquí?-ella miró al suelo intentando esconder su sonrojo.
-Mamá dice que ya está el desayuno-susurró ella-y...bueno...quiere que bajes a la cocina-Ted enfocó la vista y la observó detenidamente. Estaba en camisón..un camisón un tanto impúdico para una jovencita de diecisiete años. Demasiado..cernido al cuerpo. Aunque...se maravilló de las formas femeninas. Tenía un cuerpo delgado y bien formado, y estaba muy bien proporcionada. Tomó aire hondamente y se abrazó las rodillas. Lily era una muchacha hermosa pero siempre se obligaba a sí mismo a repetirse que era la condenada hija de Harry. La niña a la que él le llevaba diez años, esa niña que usaba trenzas y él decía que parecía un colador. Aquella misma niña se había transformado en una incitante, exuberante y provocativa mujer. Merlín, tenía que irse de allí antes de que sus más bajos instintos despertaran. Aunque él era un hombre correcto, tal como había sido en vida Remus Lupin. La miró. No podía evitar pensar en que era una muchachita preciosa cada vez que la miraba. Carraspeó.
-Yo..me visto y voy-dijo. Ella sonrió. Ted no supo por qué los ojos castaños de ella brillaron de tal forma, y sonrió mientras ella salía al pasillo. Se encontró de pronto solo en la habitación.-Ted, tenemos un problema-
El desayuno fue tranquilo, aunque él se sentía un tanto incómodo por la carta que le habían mandado. Suspiró.
-¿Teddy?-él levantó la mirada y miró a su padrino.-¿Qué tienes?-él negó con la cabeza.
-Nada...-respondió, revolviendo incansablemente su té-nada tío, en serio-Harry lo escudriñó con su penetrante mirada verdosa-está bien-masculló hastiado. Miró detenidamente a los intensos ojos verdes de Harry-..hay..hay problemas en Italia-Harry enarcó una ceja.
-¿Qué tipo de problemas?-Lily intentó parecer interesada en su té, pero se mantenía escuchando la conversación atentamente.
-Económicos-respondió Ted cabizbajo. Harry hizo una mueca.
-Dime cuánto quieres-dijo. Ted lo miró con indignación.
-No tío..no es nece...-
-¿Cuánto quieres Teddy?-preguntó Harry, con esa voz tan suya que daba a entender que no iba a haber nada que lo hiciera cambiar de opinión. Ted bajó los hombros, pareciendo un gatito triste.
Lily se mordió el labio mientras escondía su rostro tras la taza de té.
-Trescientos galeones-susurró Ted. Harry enarcó una ceja.
-Bien-respondió él, mientras volvía a su desayuno.
-Pero tío..-comenzó Ted. Harry lo fulminó con la mirada.
-No te atrevas a decir que no necesitas dinero-masculló furioso-Ted, no seas como tu padre ¿quieres?-Ted bajó la cabeza.
-Pero...-
-Teddy...déjame ayudarte..-dijo Harry dulcemente.
-Pero no quiero vivir de tu caridad tío..ya me siento bastante mal viviendo bajo tu techo como para que ahora me prestes dinero...-Harry sonrió.
-Para eso estamos los padres ¿no?-Ted levantó la mirada, observando fijamente al hombre que le sonreía. Algo muy dentro suyo comenzó a resquebrajarse, y sus ojos comenzaron a arderle.
-Sí, supongo-susurró con voz crispada.
-Prácticamente soy como tu padre Ted...te crié-dijo Harry con vehemencia-déjame ayudarte-Ted sollozó, y se tapó el rostro con ambas manos. Lily miró a su padre con el ceño fruncido, enojada por haber hecho llorar a Ted. Harry sonrió.
-Ya Teddy, tranquilo-dijo él, levantándose de su lugar y yendo hasta el joven que se limpiaba las lágrimas-tú no estás solo-lo abrazó-tienes que saber eso-
-Sí lo sé-dijo, comenzando a hipar. Harry sonrió al recordar a Tonks hipando como loca cada vez que lloraba-pero no puedo evitar sentirme mal...siempre hice todo solo..y ahora...-Harry apretó el hombro de su ahijado.
-Ahora estoy yo...-volvió a abrazarlo.
-Bueno...-dijo Ginny, cortando el momento entre su marido y Ted-ya terminen de desayunar-Harry sonrió al notar que los ojos de su esposa se veían brillantes. Estaba intentando no lanzarse a llorar.
-Por cierto-dijo él, sentándose nuevamente a la mesa, y tomando el poco té que quedaba en su taza.-Te voy a conseguí empleo-Ted miró a su padrino con la boca abierta.
-¿Qué?-preguntó. O más bien escupió-¿empleo?-
-Sabes lo que es eso ¿verdad?-preguntó Harry a punto de lanzarse a reír. Ted parpadeó con expresión confusa.
-Sí..pero...ya sabes lo que sucedió la última vez que...-Harry lo calló con una seña de la mano.
-No se diga más-sentenció-te conseguiré empleo..no puedes vivir toda la vida de arriba-sonrió abiertamente cuando Ted lo miró con sorna.
-Ay sí, mi vida fue y es la de un rey-masculló Ted, apoyando su cabeza sobre la palma de su mano.
Durante algunos segundos se hizo el silencio en el lugar, mientras se disponían a desayunar.
-Bien-dijo Albus de repente, carraspeando-yo..me tengo que ir-se sonrojó excesivamente cuando su padre fijó la mirada en él y sonrió de manera burlona. Carraspeó y tragó saliva mientras se levantaba de la silla y salía de la cocina.
-Hasta más tarde Al-dijo Ginny. Él se detuvo tras cruzar el umbral de la cocina, y volteó a mirar a su madre-recuerda que la inauguración de la tienda de George es a las tres-Albus asintió con la cabeza, y volteó la entrada de la casa. Salió a la calle, acomodándose la campera sobre el cuerpo. Ya comenzaba a hacer frío y los días se tornaban cada vez más grises. Caminó con paso ligero hacia la librería, sabiendo que volvería a ver a Gwen, y esperaba con ansias poder volver a besarla...y darle ese beso real tan anhelado. Miró detenidamente la puerta de vidrio de la librería, y tomó aire. Se ponía nervioso de solo pensar en que la vería de nuevo. Entró, oyendo el típico y molesto sonidito de la campanita. Miró a su alrededor. Alex y Emily lo saludaron haciendo frenéticas señas con la mano, y Ofelia le sonrió al verlo. Solo William lo miró suspicaz, como si él fuese un enemigo potencial o un insecto al que debía pisotear por ser peligroso y venenoso.
-Albus-Ofelia se le acercó en el mismo momento en que él dejaba su bolso y su campera sobre el perchero-necesito que hagas unas diligencias-él enarcó una ceja.
-¿Diligencias?-
-Sí..una clienta...er...que es muy anciana...quiere que le lleves estos libros-le mostró una pila que tenía por lo menos quince libros. Albus empalideció.
-¿Y cómo quiere que los lleve?-preguntó con voz desmayada. Ofelia sonrió.
-Los llevarás en bicicleta Albus cielo-dijo dulcemente. Albus hizo puchero-tranquilo..vive aquí a unas cuadras-él asintió con la cabeza.
-¿Ella debe pagarme?-preguntó, mientras Ofelia le entregaba su campera y su bolso.
-No..ya pagó estos libros-respondió la mujer pelirroja-que tengas suerte-le entregó una papel con una dirección. Grimmauld Place 34. Hizo una mueca. Tenía un trayecto un tanto largo.
-Er...señora Adams-Ofelia lo miró atentamente, mientras acomodaba los libros sobre una enorme canasta que colgaba del manubrio-¿y Gwen?-ay¿por qué tenía que sonrojarse?.
-Está enferma en casa-Albus tragó saliva.
-Oh-miró nuevamente el papel-bien-dijo él-no tardo-
-Tómate el tiempo que quieras-dijo Ofelia sonriendo-no te preocupes por llegar tarde aquí...intenta volver antes del cierre para almorzar-
-De acuerdo señora Adams-dijo Albus, subiéndose a la bicicleta. Saludó con la mano a Ofelia, y comenzó a atravesar la calle, pensando en que esa mañana sería terrible. Aunque no notó la mirada triunfante que Ofelia les lanzaba a Alex y Emily.
Pues fue así que el pobrecito Albus fue explotado hasta la muerte. No, no es cierto. Bromeo. El pobre muchachito Potter anduvo en esa bicicleta destartalada y oxidada hasta la número treinta y cuatro de Grimmauld Place. No fue difícil llegar allí, porque Grimmauld era una calle que no tenía cortadas, por lo que su camino fue completamente recto. Aunque de vez en cuando tuvo que tener cuidado de que ningún automóvil lo atropellara. Tenía la cabeza en cualquier lado. No podía pensar en otra cosa mas que en Gwen, y en que la pobrecita estuviera enferma en su casa. Deseaba verla, abrazarla...Suspiró, tenía muchas ganas de tenerla cerca.
Se detuvo de golpe al notar que una de las casas tenía el número treinta y uno, y observó a la cuadra de enfrente. Merlín, la bicicleta pesaba de tanto libro que llevaba encima. Suspiró cansado. Se detuvo frente a una casa blanca y rústica. Tenía un pequeño jardín delantero, y en las ventanas colgaban macetas con racimos de rosas. Grimmauld Place 34. Era una casa demasiado bonita para ser la de una anciana. Se acercó a la reja, y tocó el timbre que colgaba a un lado de la verja. Esperó impaciente. Se sobresaltó al oír el ladrido de un perro, y miró detenidamente al animal. Hizo una mueca y sonrió al ver que el perro era un cocker de cabello rubio.
-Ay, qué bonito-dijo, agachándose e intentando acariciar la cabeza del animal. Fue en ese momento que la puerta se abrió. Albus se irguió de golpe, y observó detenidamente a las personas que lo miraban desde el umbral, como si él fuese un marciano.
-Er..hola-dijo él, mirando fijamente a las dos niñas que lo observaban-soy Albus-la puerta se cerró de golpe. Él enarcó una ceja. Segundos después, la puerta volvió a abrirse y una niña de enrulados cabellos rojos salió de la casa con pasos rápidos y cortos.
-Hola Albus-dijo ella mientras le abría la verja. El perro cocker seguía ladrando cuando Albus entró al jardín delantero, siguiendo a la muchachita.
-Ya basta Canela-chilló la jovencita al perro, que saltaba alrededor de Albus. Él sonrió al oír aquel nombre.
-Qué bonito nombre tiene tu perro-
-Perra..es hembra-
-Oh sí-dijo él sonriendo. Canela lo olió durante varios segundos y luego intentó lanzársele encima¿pero qué podía hacer la pobre perra frente a un hombre de casi metro ochenta?.
-Ven Albus..entra-dijo la niña, tomándolo de la mano y guiándolo hacia la casa.
-Espera...yo vine a traer libros que...que tu abuela compró-ya se encontraba dentro del vestíbulo cuando dijo eso, y la pequeña muchacha pelirroja lo miró frunciendo el ceño. Albus percibió que esos ojos azules ya los había visto en otra parte.
-¿Abuela?-preguntó ella consternada-aquí no vive ninguna abuela...somos solos mis padres, mis hermanas y yo-Albus frunció el entrecejo.
-Pero...la dueña de la librería me dio esta dirección-la jovencita levantó las cejas y luego sonrió.
-Mi madre es la dueña de la librería-
MOMENTO. ¿Su madre?. Miró alrededor. Había otra niña pelirroja observándolo desde el sofá.
-Tú...-se atragantó al darse cuenta en donde estaba.
-Soy Samantha...la hija de Ofelia-Albus se sonrojó excesivamente. Dos opciones: u Ofelia le había dado mal la dirección...y él, por obra del Destino, había terminado en la bendita casa de Gwen, u...Ofelia le había dado la dirección adrede para que él y la muchacha se vieran. Esa perspectiva lo hizo feliz, y sonrió como bobalicón. Ofelia estaba de su lado.
-Pues...er..yo...-balbuceó.
-¿Sam?-Albus dio un respingo al oír la voz de Gwen proveniente desde el segundo piso.-¿Quién vino?-
-Albus-chilló Samantha. En el segundo piso se hizo el silencio, y luego unos fuertes y rápidos pasos se dirigieron hacia las escaleras. Y fue allí en donde la vio. En camisón, despeinada, y con la nariz enrojecida. La vio abrir los ojos asustada, y luego voltear y correr nuevamente hacia el cuarto.
-¿Qué le pasa?-preguntó él, más para sí mismo que para alguien más. Samantha sonrió.
-Le gustas...y se ve como un zombi-respondió ella. Albus la miró detenidamente al oírla reír. Sonrió. Era una muy bonita niña pelirroja de ojos azules...se mordió el labio al imaginarse así a sus hijas. Sí, sí, demasiado rápido, pero él no podía evitar esperanzarse con poder casarse con Gwen y poblar la tierra de niñas pelirrojas de ojos azules y muchachitos de cabellos negros y ojos verdes.
-Sube-dijo la otra niña que se encontraba sentada en el sofá.
-Pero...-
-Oh anda-dijo Samantha-nosotras somos buenas y no seríamos capaces de interrumpir-Albus sonrió.
-Gwen nos mataría..por eso-dijo la otra niña, que Albus supo que debía ser Hanna. Tenía expresión de haberse levantado hacía pocos minutos, y llevaba una larga trenza en su lacio cabello rojo.
-Pues...-
-Sube Albus-dijo Hanna con su voz chillona y de niña pequeñita.
-De acuerdo-dijo él-er...-
-Nos llamas si necesitas algo-dijo Samantha-ya soy bastante grande como para...-
-¿Qué edad tienes?-preguntó él, interrumpiéndola.
-Diez-respondió ella, inflando el pecho-y mi hermana tiene seis-Albus sonrió.-Anda, sube, no me hagas enojar-él asintió con la cabeza, y las dos niñas lo empujaron, no literalmente, lo empujaron de verdad, hacia el comienzo de las escaleras.
-Tercera puerta a la izquierda-dijo Samantha cuando él decidió dirigirse a ver a Gwen. Sonrió complacido. Subió hacia el segundo piso con paso lento. Tomó aire hondamente, sintiendo sus nervios carcomerlo por dentro. Le temblaba todo el cuerpo cuando llegó a la tercer puerta a la izquierda. La observó detenidamente. Era blanca y sobre ella se encontraba un cartel repleto de mariposas y corazones que decía Gwen. Sonrió, para luego morderse el labio. ¿Tocar o no tocar?. Entrar de improviso y de repente sería demasiado impetuoso, y él no era así. Y tal vez tocar a la puerta provocaría que ella no le abriera. Se rascó la cabeza, pensativo. Suspiró, y apoyó la cabeza sobre la puerta. Tocó con los nudillos, muy despacio. Esperó impacientemente a ver el rostro de Gwen tras la puerta.
-¿Quién es?-Albus por poco se pone a saltar como canguro al oír la voz femenina. Apoyó su cara sobre la puerta.
-Soy yo Gwen-oyó un fuerte estruendo perpetrarse dentro de la habitación, y se sobresaltó.
-¿Gwen?-
-No Al, vete-dijo ella. Albus suspiró. Ella no podía estar pidiéndole que se fuera, si lo que más quería era verla...aunque estuviera en camisón, despeinada, con aliento de dragón...
-¿Te sientes bien?-preguntó, apoyándose contra la puerta. Nadie le respondió aquella vez-¿Gwen? Por favor, ábreme-suspiró tristemente-necesito verte-fue apenas milésimas de segundo después de eso que la puerta se abrió, y Albus pudo ver el rostro cansado de Gwen. Ella tragó saliva y miró al suelo.
-Hola Al-susurró. Él la miró como si nunca la hubiese visto antes.
-Hola-dijo Albus con voz desmayada. Merlín, el corazón se le saldría por la boca.
-¿Quieres pasar?-preguntó Gwen, dejándole el paso. Él entró al cuarto cruzando el umbral, y miró detenidamente la habitación.
-Tienes un cuarto muy bonito...aunque demasiado rosa-la miró en ese instante. Se encontraba parada contra la pared con las piernas cruzadas y los brazos en la espalda, mirándolo con expresión apenada y cohibida.
-Siento..siento que...-ella carraspeó. Albus se acercó y la tomó de las manos. Los ojos de ella brillaban cuando se miraron a los ojos.
-Te ves linda-dijo él, besándola dulcemente en la mejilla. Ese simple roce lo encendió de pies a cabeza. Gwen lo empujó levemente, y lo miró con el entrecejo fruncido.
-Eres un mentiroso Potter-masculló, simulando estar enojada. Sonrió-eres malo mintiendo-
-No es mentira-terció Albus. Su nariz rozó la de ella cuando la obligó a levantar la mirada. Le acarició el mentón con su pulgar. Anhelaba un beso, y si tenía que robárselo, lo haría. La besó dulcemente en los labios.
-Yo..Al...yo tengo que estar acostada-ella corrió el rostro hacia un lado cuando él intentó volver a besarla. Albus hizo puchero.
-Eres mala conmigo-Gwen se mordió el labio.
-No quiero contagiarte-pero a él qué le importaba contagiarse, si lo que más quería era que ella compartiera sus gérmenes con él..sí, eso sonó horrible, pero él quería un beso. Besarla como se debía, dejarla extasiada, saciar sus deseos...dormir tranquilo en la noche, recordando la suavidad de la boca femenina.
-No me importa-terció Albus, terco como...solo un Potter podía ser. Gwen se acercó a la cama y se acostó en ella, arropándose con las sábanas y el edredón. Albus suspiró-¿quieres que te traiga un té?-ella sonrió enternecida.
-No Al, gracias-se miraron durante algunos segundos. Ella rehuyó de la intensa mirada verde de él, sonrojándose-¿cómo..cómo conseguiste la dirección?-
-Tu madre-ella dio un respingo.
-¿Mi madre?-preguntó consternada-¿mi madre te dio la dirección?-Albus asintió con la cabeza-vaya-
-Parece que tu madre me tiene aprecio-
-Nadie puede no tenerte aprecio Al-dijo Gwen ruborizada-eres...muy querible-él sonrió.
-Sí...-una pregunta le palpitaba en el pecho cuando ella levantó la mirada y lo observó-¿tú me quieres?-ella se sonrojó y bajó la mirada.
-Ya te he dicho que sí-Albus se mordió el labio, sintiendo a su estómago retorcerse violentamente.
-¿Tanto como para ser mi novia?-Gwen levantó la mirada del edredón. Albus sentía que se iba a morir de los nervios si ella no respondía con rapidez.
-Pues..yo...-ella se mordió el labio y luego sonrió. Justo en el instante en que abrió la boca para responder, tocaron a la puerta. Albus maldijo a su mala suerte y al mundo entero por semejante interrupción. Mataría a quien entrara por aquella puerta.
-¿Gwen?-dijeron del otro lado. Ella suspiró.
-¿Qué quieres Sam?-la puerta se abrió, y las dos hermanitas de Gwen entraron al cuarto.
-Teléfono-dijo Sam-es mamá-Gwen tomó, según pudo notar Albus, eso que su hermana le entregaba, y se lo puso contra la oreja.
-¿Mamá?-Gwen sonrió-sí, estoy bien...-frunció el ceño-sí, Albus está aquí-hizo una mueca-de acuerdo, ya le digo-cortó la conversación y le devolvió el teléfono a su hermana. Miró a Albus-mamá dice que vayas-él asintió con la cabeza. Gwen miró a su hermana-puedes irte Sam-la niña pelirroja dio un respingo.
-De acuerdo-volteó hacia el pasillo.
-Está bien guapo-susurró Hanna, que se escondía tras Samantha. Gwen puso expresión indignada al oír aquello.
-Oigan-chilló ella, y sus dos hermanitas rieron pícaras.-Niñas pervertidas-Albus caminó hacia la puerta, seguido de Gwen. Ella asintió con la cabeza, y se levantó de la cama.
-Te acompaño a la puerta-dijo, calzándose las pantuflas.
-No Gwen..tú debes...-
-Te acompaño-dijo ella con terquedad. –Vamos, no seas quisquilloso-ambos salieron al pasillo, y bajaron las escaleras. Sam y Hanna estaban sentadas en el sofá, mirando ansiosas cualquier cosa que pudiese ocurrir entre Gwen y Albus. Él sonrió al verlas, y ellas se escondieron rápidamente tras el respaldo del sofá.
-Tus hermanas son preciosas-dijo él cuando ambos se detuvieron frente a la puerta. Gwen sonrió.
-Son un poco molestas-susurró. Albus la miró fijamente, deleitándose con las formas que el camisón pronunciaba. Suspiró.
-Bien, me voy-dijo, tomando el picaporte de la puerta.
-Tal vez nos veamos mañana-susurró ella cuando él cruzó el umbral. Albus volteó, completamente decidido a hacer algo que tenía deseos de cumplir desde la primera vez que la había visto. La determinación gryffindor era tremenda en su pecho, y su cerebro la decía que lo hiciera "ahora o nunca".
-Por cierto-dijo, deteniéndose de golpe y mirándola desde muy cerca-me olvido de algo-
-¿Ah sí?-preguntó ella-¿qué?-él se mordió el labio.
-Esto-la tomó fuertemente del mentón y, acorralándola contra la pared, la besó. Pero no fue un beso como los anteriores, castos y tranquilos, fue terriblemente salvaje, ansioso. Y así era como se sentía él, completamente a merced de su instinto. La besó como jamás había besado a nadie. Era como si en la boca de ella estuviera el oxígeno que necesitaban sus pulmones, la esencia vital que lo hacía vivir. Si alguien tuviese el tupé de preguntarle cómo se sentía, él respondería que se sentía como un cable electrificado, ya que pudo jurar que de sus dedos salían chispas rojas, verdes, azules, de todos los colores. Pero lo mejor de todo no fue que él por fin había decidido ser impetuoso, sino que ella respondió con las mismas ganas. Y así estuvieron varios minutos, devorándose, sabiendo que si no se detenían en ese mismo momento, nada ni nadie podría detenerlos después, ya que tanto Albus como Gwen pensaban en ir sigilosamente al segundo piso y encerrarse en el cuarto de ella. Él gruñó cuando decidieron separarse. La miró. Ella aún mantenía los ojos cerrados, recordando el sabor de sus labios. Albus se mordió el labio, y la abrazó, para luego volver a besarla en los labios, pero esta vez de forma dulce y conciliadora.
-Al...-suspiró ella sobre sus labios. Él no podía parar de besarla, ella era suya, era su propiedad...de él. Se abrazaron, aspirando sus aromas, extasiándose con el perfume del otro.
-Por Dios-dijo alguien en alguna parte de la casa. Ambos dieron un respingo, y miraron hacia un costado. Samantha y Hanna los miraban boquiabiertas. Gwen se sonrojó, y Albus sonrió como disculpa.
-Vaaaaaaaaya-dijo Hanna-así que eso es besar-Gwen carraspeó, y se acomodó el cabello, más despeinado y enmarañado que minutos antes.
-Bueno..yo me voy-dijo Albus, mientras Hanna y Sam lo miraban maravilladas.
-¿Es tu novio Gwen?-preguntó Samantha, siguiendo a su hermana mayor.
-No Sam-respondió ella, sonrojada.
-¿Y cuándo piensas ser su novia Gwen?-preguntó Hanna. Gwen se mordió el labio cuando Albus la miró esperanzado.
-Pues...-
-Me voy-dijo Albus-hasta luego Gwen-sonrió y la besó suavemente en los labios, mientras Hanna y Sam reían con picardía-hasta luego niñas-
-Adiós Al-dijeron las jovencitas a dúo, y él salió de la casa con paso firme. La puerta se cerró tras él, y fue en ese instante en que, mientras recordaba el beso que se habían dado con Gwen, que Canela se le lanzó encima y lo baboseó todo.
-Auch, Canela-dijo él, sentándose en el suelo y acariciando a la perra cocker-eres igual de bonita que tus dueñas-Canela ladró y meneó la cola.
Albus sonrió, mientras se levantaba. Caminó con paso firme hacia la verja. Merlín, no podía sentirse más feliz...era como si hubiese tomado un caldero entero de Felix Felicis. Ay, cuando llegara a su casa y le contara a su padre.
Llegó hasta la bicicleta, acostada contra la verja, y se subió sobre ella, dispuesto a volver a la librería y agradecerle de mil formas a Ofelia lo que había hecho. Pero fue en ese momento en que vislumbró que la puerta de la casa se abría, y de ella salía Gwen, corriendo como alma que lleva el diablo. Bajó de la destartalada bicicleta, y abrió los brazos para recibir a Gwen cuando ella se le lanzó encima.
-Quiero ser tu novia Al-dijo ella, besándolo suavemente. No..ese debía de ser el mejor día de su vida, tal vez los ángeles estuviesen sonriéndole o...no sé..cualquier cosa que estuviera de su lado se lo agradecería por siempre.
-¿En serio?-preguntó él luego de que se besaran ansiosamente.
-Sí...-
-Sé mi novia Gwen-dijo él, con la sensación de felicidad más enorme que alguna vez había sentido.
-Ya dije que sí Albus-y volvieron a besarse, mientras él caía lentamente contra la verja, y Gwen terminaba sentada sobre él. Sí...ese día alguien estaba a su favor.
OoOOoO
Hogsmeade era un atolladero de personas. Merlín, se sentía muy nervioso. Todos estaban allí, expectantes, a que la nueva tienda de George Weasley fuese inaugurada. Tomó aire y suspiró, intentando calmarse. Quería gritar, huir, saltar...quería de una vez por todas poder estar ya dentro de la tienda, trabajando. Sí, aunque sonara extraño, él, James Sirius Potter, quería trabajar. Dio un respingo cuando George lo llamó para que abrieran.
-Abre tú tío..me siento muy nervioso-dijo él, restregándose las manos. George sonrió y se acercó a la puerta, en donde se podía ver, del otro lado, una gran cantidad de personas esperando a que abriera la tienda. Era un acontecimiento nacional que George y Ron Weasley abrieran una nueva tienda de chascos. Eran muy famosos por sus artefactos de bromas. Segundos después, una gran multitud entró al lugar, atiborrándolo por completo. Todo se llevó a cabo con normalidad. La mayoría de las personas allí presentes eran adultas, y eso era una tranquilidad, ya que los niños estaban en ese mismo momento yendo hacia Hogwarts.
-James...hola-James levantó la mirada y se encontró con el rostro risueño de Albus.
-Hola Al-respondió él. Lo miró detenidamente, mientras cobraba a las personas frente a la caja-¿qué te sucedió que llevas esa cara?-Albus se mordió el labio.
-Pues...estoy de novio-la expresión de James, un poema.
-¿Fuiste capaz de eso?-masculló con indignación. Miró a Ron y le hizo señas. Salió de detrás de la caja, mientras el pelirrojo lo reemplazaba.
-Merlín Al..no puedes hacer eso-dijo con desesperación. Pero parecía que Albus no lo oía, su expresión se veía completamente ida y ausente.-Estás pensando en ella en vez de escucharme-afirmó enojado.
-¿Qué me decías?-preguntó Albus, luego de que James chasqueara los dedos frente a su rostro. James suspiró hastiado.
-Nada...eres un idiota-se quedaron en silencio, observando la enorme cantidad de personas dentro del lugar. Oyeron una exclamación enojada, y vislumbraron el rojizo cabello de Rose, que insultaba y maldecía a alguien. Segundos después, notaron una cabellera rubia.
-¿Scorpius?-fue Albus quien lanzó la pregunta al ver al joven de cabello platinado que caminaba con paso firme hacia la puerta.
-¿Quién es ese?-preguntó James. Albus lo miró como si fuese demente.
-Scorpius-respondió él. James levantó las cejas-Scorpius Malfoy-
-Oh-dijo, acariciándose la barbilla-¿qué crees que hacía por aquí..?-
-LO ODIO, QUIERO MATARLO..YA BASTANTE CON SOPORTARLO EN LA ACADEMIA DE MEDIMAGOS COMO PARA QUE ENCIMA APAREZCA POR LA TIENDA DE MI PADRE-ambos se miraron asustados, para luego voltear a mirar a Rose, que gritaba a todo pulmón toda clase de improperios contra Scorpius, mientras Lily intentaba no quedar sorda al estar de pie junto a ella. Hugo suspiró cansinamente.
-Ya cállate Rose..no es para tan...-
-CLARO QUE SÍ...ES UN PEDANTE IDIOTA QUE LO ÚNICO QUE SABE HACER ES JODERME-Hugo volvió a suspirar.
-Si no dejas de gritar, espantarás a los clientes-dijo Ron, interviniendo en la discusión. Rose se mordió el labio furiosa.
-ME VOY ENTONCES-chilló, saliendo de la tienda enojada, mientras Hugo y Lily la seguían.
-Vaya-dijo James estupefacto-Rosi tiene pulmones-Albus sonrió. James lo golpeó fuertemente en el hombro-cuéntame-
-No puedo contártelo aquí-susurró Albus-hay mucha gente y..-vislumbró un lacio y largo cabello rojizo-está mamá-James sonrió divertido.
-Bueno, vamos afuera-dijo risueño. Ambos chicos salieron de la tienda, siendo observados por varias miradas...sí, qué creían¿que los hijos de Harry Potter no iban a ser expectantemente observados?..sueñen. Así que ambos se quedaron de pie junto a la puerta de la tienda, en silencio.
James hizo una mueca.
-Así que estás de novio-lo dijo como si fuese una blasfemia-te has vuelto loco-sentenció, mirando a su hermano. Albus suspiró.
-Estoy enamorado-afirmó, cruzándose de brazos-no tiene nada de malo...-la expresión de James lo hizo callar.
-¿Se lo has dicho a alguien más?-preguntó James, rodeando los hombros de Albus con su brazo.
-Sí, a papá-
-¿Y él qué dijo?-Albus sonrió.
-Me felicitó..se puso muy feliz-James puso los ojos en blanco.
-Era obvio, papá es tan patético como tú-
-Oye-chilló Albus. James rió divertido.
-¿Quieres tomar algo?-preguntó, señalando las Tres Escobas. Albus hizo una mueca.
-De acuerdo, vamos-juntos caminaron hacia el bar, esquivando a algunas brujas que se les habían cruzado en el camino. Entraron a Las Tres Escobas con cautela, intentando no hacer ni un ruido.
-¿Tú no deberías estar estudiando?-masculló James al ver a Rose sentada en una de las mesas cercanas a la puerta. Ella hizo una mueca.
-¿Tú no deberías estar trabajando?-James sonrió.
-Estamos a mano parece-respondió él, sentándose junto a ella, y mirando a Lily y a Hugo.
-Tú eres pequeña para tomar cerveza-terció James, señalando a Lily. Ella le hizo una seña grosera con el dedo mayor.
-Tú no eres tan grande-
-Soy más grande que tú-dijo James con terquedad, quitándole a Lily el vaso de cerveza.
-Oye, déjame en paz-
-James, déjala tranquila-susurró Albus-ya es mayor de edad-
-De acuerdo-dijo James, soltando al vaso que Lily tironeaba, lo que provocó que la cerveza se derramara sobre el torso de la pelirroja. Ella chilló enojada, y lanzó el vaso contra la cabeza de James.
-AUCH-bramó James-estúpida-
-Tú estúpido, mira lo que has hecho-chilló, señalándose.
-Bueeno-dijo James inocentemente-esto te sucedió por estar ebria-
-NO ESTOY EBRIA-gritó enojada-aaaaaaaaagggg...Rose, Hugo, nos vamos-se levantó de su asiento, mientras sus dos primos la seguían. Pero algo, o mejor dicho alguien, interrumpió su caminata hacia la puerta.
-Me parece que aquí no hay que gritar-esa voz arrastrada y baja la puso los pelos de punta a Rose, que cerró los puños. Volteó.
-Malfoy-masculló, apretando los dientes. Él le sonrió con arrogancia.
-Me lo tendría que haber imaginado...Weasley-Rose tuvo que ser atajada por Hugo para no lanzársele encima a Scorpius. Ya vería ese lo que una Weasley podía hacer. Le dejaría la cara llena de dedos.
-Yo...yo...-
-No tienes que darle explicaciones de nada Rosi-dijo Hugo-tranquilízate-Rose miró a Scorpius con odio, y le hizo un corte de mangas (N/A: espero que entiendan eso). Él levantó sus rubias cejas en un gesto ególatra.
-Más respeto con el nuevo dueño de este bar-dijo él con una sonrisa. Los cinco abrieron las bocas.
-¿Qué?-masculló Hugo indignado-Merlín, no pienso volver a pisar este lugar-
-Mejor para mi si así lo haces Weasley-dijo Scorpius. Se acomodó su cernida túnica negra, y miró detenidamente a James. El joven Potter frunció el ceño. Los ojos grises de Scorpius le resultaron muy familiares.
-¿Te gusto Potter?-masculló Scorpius. James sonrió de soslayo.
-¿Sabes que sí?-dijo burlón, y Scorpius hizo una mueca hastiada.
-Me voy-
-Hazlo-terció James, cruzándose de brazos.
-Nos volveremos a ver-
-Para nuestra desgracia Malfoy-susurró Albus. Scorpius lo fulminó con su mirada. Caminó en varias zancadas a la puerta, y salió luego de dar un portazo.
-Idiota-susurró Rose. Su cara se puso roja-quiero golpear a alguien-Hugo y Lily se alejaron un par de centímetros de ella.
-Mejor salgamos-dijo Hugo, tomando a su hermana de los hombros-en cualquier momento va a matar a alguien y no quiero ser testigo...aunque tampoco quiero ser yo-los tres salieron del bar, mientras Albus y James se disponían a pagar lo que habían consumido.
-Bien...vayámo...-James se quedó callado de golpe. Había visto a alguien conocido unos metros a la izquierda. Oyó una risa. Merlín, era ella. –Merlín-
-¿Qué ocurre James?-preguntó Albus, dispuesto a irse.
-Es ella-dijo James. Albus levantó las cejas al oír que la voz de su hermano había sonado desmayada.
-¿Ella?-James señaló a una muchacha de cabello negro largo que los observaba. Albus levantó las cejas.
-Es hermosa-
-Sí, y es mía-dijo James. Albus frunció el ceño.
-Yo estoy de novio James-terció-además...no es mi tipo-ella había sonreído al reconocerlos. –Me parece que tu chica quiere que vayas con ella-dijo Albus divertido, cuando la joven morena había hecho señas. James frunció el entrecejo.
-No, mejor vayámonos-
-¿Qué?-chilló Albus-pero...pero...-James lo tomó de la muñeca y lo zarandeó.
-Tú no entiendes Al...a veces hay que hacerse desear un poco...y yo soy muy deseable-
-Tú eres un idiota-masculló Albus mientras era arrastrado por James hacia la puerta. Salieron a la calle.-No te entiendo-
-Ya lo entenderás...ella no es una mujer común-caminaron hacia la tienda del tío George, que quedaba en frente. Entraron al lugar, cerciorándose de que aún quedaban muchas personas dentro.
-Vaya, parece que nos está yendo bien-dijo James asombrado cuando un grupo de adultos pasó a su lado con los brazos repletos de artefactos de bromas.
-Yo creo que esos están robando-dijo Albus.
-No, tranquilo, ya pagaron-dijo Ron cuando ambos se quedaron de pie junto a la caja.
-QUITEN SUS MANOS DE SOBRE MI MARIDO-los dos jóvenes Potter se miraron y luego observaron la expresión furiosa de Ginny. ¿La vena le estallaría?-ÉL NO ESTÁ A LA VENTA-
-Mamá está estresada-dijo James divertido.
-Parece que sí-James rió al ver que su madre golpeaba a una mujer con su bolso. Merlín, esa mujer era de armas tomar.
-Ginny, aquí la violencia no-la voz de George llegó hasta ellos-o tendré que sacarte afu...-
-A MI NADIE VA A SACARME AFUERA-bramó Ginny-estas zorras toquetean a MI marido-
-Ya basta Gin-fue Harry el que habló-cielo, vamos a casa-la tomó de los hombros. Ginny tomó aire varias veces.
-De acuerdo, vamos-James rió, observando el trayecto de sus padres hacia la puerta. Su sonrisa se desvaneció al observar a la chica que lo miraba desde el otro lado de la vidriera. Ella lo miró con arrogancia, y caminó alejándose de la tienda. Él siguió todo el recorrido que ella hacía hasta que la vio desaparecer. Se mordió el labio. Dio un paso, pero alguien lo tomó de la mano.
-¿A dónde vas?-preguntó Albus cuando él se dio la vuelta para desmayar de un golpe a quien se atrevía a detenerlo.
-A perseguirla-
-¿No era que debías hacerte desear?-James sonrió.
-Ya lo hice-dijo-me siguió hasta la tienda..¿no te parece suficiente?-Albus suspiró cansinamente.
-Voy contigo-dijo cuando James caminó hacia la puerta.
-De acuerdo-ambos salieron de la tienda. Ya en la calle, James miró a su alrededor, intentando encontrar a su bella Venus de cabello negro. Y allí la vio, de pie con un largo y cernido vestido gris, mirándolo y riéndose de su expresión. Él sonrió, y se acercó a ella.
-Así que haciéndote el difícil Potter-dijo la chica cuando él llegó junto a ella. James sonrió mientras la observaba.
-Hay mujeres que son así-dijo con sensualidad-les gustan los retos-ella lo tomó de las solapas de la túnica, y lo acercó a su cuerpo. Las manos masculinas terminaron en la cintura de la chica.
-Tú no eres un reto para mí-susurró ella, rozando sus labios con los de él.-Yo te voy a tener entre mis brazos cuando yo quiera...-
-¿Y cuándo será eso?-preguntó James, mientras ella lo tomaba de la mano y lo guiaba hacia el campo más allá del pueblo.
-Dile a tu hermano que no nos siga-ordenó la joven-no quiero que vea cosas que no debe ver-James se detuvo de golpe, y la acercó a él tironeando del brazo femenino.
-Nada va a ocurrir...no hasta que sepa tu nombre-ella levantó las cejas.
-¿Necesitas saber mi nombre para..?-James puso su dedo sobre los carnosos labios femeninos, pintados con un intenso rouge rojo. Merlín, se veían tan apetecibles, como una madura manzana colgando de un árbol.
-Necesito saber el nombre de la chica a la que le haga el amor-ella abrió los ojos estupefacta, y James se regocijó sobremanera cuando las mejillas pálidas de la joven se tornaron carmesí. Era hermosa.
-Eres un idiota Potter-masculló ella enojada. –Tú y yo no...-
-Eso está por verse-dijo él desafiante-ya lo verás...serás mía y suspirarás mi nombre entre unas cálidas sábanas...-
-CÁLLATE-bramó ella. Lo amenazó con el puño-no dudaré en golpearte Potter..no te pases de la raya-
-¿Necesitan ayuda?-Albus llegó hasta ellos, cruzando la hierba. James sonrió mientras lo miraba.
-No hermano, nada-respondió él, mientras la chica morena intentaba golpearlo. James la tomó de las muñecas y la acorraló, apretándola contra él. –Eres hermosa-ella sopló uno de los cabellos que caían sobre su frente. Lo empujó con fuerza.
-Opino lo mismo-James la miró dubitativo.
-¿Que soy hermoso?-ella sonrió maléfica.
-Que soy hermosa-dijo, acariciando un largo mechón de cabello lacio y oscuro. Rió cuando James hizo una mueca de disgusto.
Albus suspiró. Merlín, esos dos estaban locos. Recordó a Gwen y sonrió embobado, mientras James y la chica hablaban, separados por apenas centímetros. Él sabía que su hermano James era impetuoso, impulsivo y cuando algo se le metía entre ceja y ceja, nadie se lo quitaba..pero esto era distinto. Nunca había visto a su hermano así, tan enloquecido por una chica...y una chica que lo trataba mal. Hizo una mueca. James era algo masoquista. Dio un respingo cuando alguien le tocó el hombro. Volteó rápidamente, desenvainando la varita. Se encontró con una clara mirada verde que lo observaba como si él fuese un pedazo de chocolate. Tenía un cabello largo negro y enrulado, y unos rasgos finos y marcados. Ella sonreía mientras él la miraba.
-No es necesario que me apuntes con...esa varita Potter-dijo la joven que lo miraba-sería genial que me apuntaras con la otra-Albus frunció el ceño al entender la indirecta. Sonrió con falsedad. La joven también sonrió, pero de forma malévola-así que tú eres Severus Potter-
-Albus Severus Potter...y si no te molesta, dime Albus-ella se mordió el labio.
-Como tú digas...Severus-dijo ella, mientras se alejaba de él y caminaba hacia la pareja. Albus gruñó. Odiaba que lo llamaran Severus. Sabía la historia de aquel hombre, y a pesar de que Harry siempre le había dicho que al final había sido un hombre bueno, no aceptaba que lo llamaran así.
-Hola chicos-dijo ella acercándose a James y la otra joven. James la miró frunciendo el ceño, pero la morena le sonrió.
-Se las presento..ella es mi prima...-se miraron-Bellatrix es su nombre-James y Albus se miraron frunciendo los ceños.
-Claro Druella..Bellatrix es mi nombre-la morena miró a su prima con el ceño fruncido.
-¿Druella es tu nombre?-masculló James asombrado. Si esa era la forma en que debería llamarla, lo haría con gusto. Tener esa incertidumbre sobre quién era ella lo tenía loco y ansioso. Quería saber cómo llamarla.
Albus frunció el entrecejo mientras miraba a las dos chicas. Tenían algunos rasgos parecidos, como la nariz y la redondez del mentón...pero...algo le decía que esos nombres eran falsos.
-No te creo-dijo, mientras se cruzaba de brazos-tu nombre no puede ser Druella...tu rostro me resulta familiar-la joven de ojos grises lo fulminó con la mirada, y Bellatrix lo miró con ansias.
-Pues..digamos que esos son nuestros apodos-dijo ella sonriente. Tenía unos muy bonitos dientes-¿tú no tienes apodo Severus?-Albus apretó los dientes, y James rió por lo bajo.
-Sí tengo...pero no te lo diré-pensó en sapo chueco, el apodo que le había dado Ted como nombre en clave..o en Al, el diminutivo de su nombre. Pero era mejor no decirlo.
-Tal vez tu apodo sea: hermoso gryffindor de ojos verdes-dijo Bellatrix, mientras la otra morena sonreía.
-No-dijo Albus con furia-ese no es mi apodo-
-¿Puedo decirte Sev?-
-No-
-Pues entonces te diré Sev-dijo ella sonriendo. Albus suspiró con cansancio. La joven se mordió el labio, y Albus enarcó una ceja. Merlín, ni que él fuera...comida para que lo mirase así.-Bien Druella...creo que tenemos que irnos-la morena miró a James.
-Nos volveremos a ver esclavo-dijo ella mientras la acariciaba el lóbulo de la oreja-te lo prometo-él sonrió encantado.
-Dame un beso de despedida...no sé cuándo volveré a verte-ella sonrió sensualmente.
-¿Un beso?-preguntó maliciosamente. Lo miró, tomándolo del cuello de la toga, y se puso en puntas de pie, dispuesta a besarlo. Pero en el instante en que los labios de ambos estaban a punto de encontrarse, ella corrió el rostro hacia un costado, y James terminó besándole la mejilla.
-Tendrás que esperar para que te dé un beso Potter-dijo ella mordiéndose el labio.
-¿No quieres que yo te dé un beso Sev?-Albus miró con rapidez a la joven que le sonreía.
-No gracias-
-Al tiene novia-dijo James. Bellatrix levantó las cejas y miró a Albus indignada.
-No puede ser...¿y quién es la zorra?-Albus frunció el ceño.
-Una chica muggle que vive cerca de nuestra casa-Albus fulminó a James con la mirada. No era necesario darle tanta información a esas dos desconocidas.
-Una...¿una sangre sucia?-chilló Bellatrix furiosa-aaaag, qué horror...-
-No te atrevas a llamar a mi novia sangre sucia-bramó Albus-no te doy el derecho y no te lo daré-
-Ya tranquilo Al-dijo James-no te sulfures-
-Bien..nosotras nos vamos-dijo la morena de ojos grises. Le estampó un beso a James en la mejilla, dejándole la marca del rouge sobre la piel. James sonrió embobado. –Adiós...esclavo mío-ambas chicas desaparecieron cruzando hacia el pueblo.
-No me lavaré la cara nunca más-susurró James, tocándose la mejilla.
-¿Esclavo?-preguntó Albus cuando comenzaron a caminar hacia la tienda del tío George.
-Sí...ella me dice así-
-Es horrible que te diga así-dijo con indignación-no...¿no tienes orgullo?-
-El orgullo me lo meto ya sabes dónde con una mujer así-dijo James con vehemencia.
Albus suspiró. James no tenía remedio. Y era terco como él solo.
-Bien..quiero ir a casa...¿vamos?-James asintió con la cabeza. Segundos después, ambos se encontraban caminando por Grimmauld Place. Entraron a la casa, lanzándose sobre el sofá de la sala de estar.
-¿Cómo la pasaron?-la voz de Harry los hizo mirar hacia la cocina.
-Bien-dijo Albus-James la pasó mejor que yo-Harry frunció el entrecejo, mientras James le propinaba un fuerte codazo en las costillas a su hermano.
-¿Por..por qué?-
-Porque..porque trabajó..dos segundos..pero trabajó-dijo Albus rápidamente. Harry sonrió y se sentó frente a ellos.
-¿Cómo está mamá?-preguntó James.
-Más tranquila..está durmiendo-respondió Harry, apoyando sobre la mesita de cristal una bandeja con una tetera y tres tazas-¿quieren?-
-Por favor-dijo James.
-¿Al?-él negó con la cabeza.
-Quiero biscochos-dijo Albus. Se quedaron en silencio mientras James y Harry tomaban té, y Albus devoraba los biscochos.
-Por cierto pá...hay algo..hay algo que quiero preguntarte-Harry miró a James con atención.-Es...es sobre una persona-James tomó aire-¿tú...tú conoces a alguien llamada Bellatrix?-Harry escupió el té que estaba bebiendo, y miró a James como si él hubiese blasfemado a los gritos.
-Nunca digas ese nombre aquí-Albus y James miraron hacia al penumbra del vestíbulo, y vislumbraron la silueta de Ted cuado él se dejó iluminar por la luz de la sala de estar.
-¿Qué...qué dije?-preguntó James, mientras Harry se limpiaba el té derramado con lentitud.
-Bellatrix Lestrange asesinó a Nymphadora Tonks en la batalla de Hogwarts-respondió con voz de ultratumba-nadie más se ha llamado así-
-Entonces yo tenía razón..esos nombres eran falsos-dijo Albus. Pero James no escuchaba, sino que miraba a Ted.
-Yo no sabía Ted-
-Descuida-respondió el joven Lupin.
-Pero...si nadie más se ha llamado así...-conjeturó Albus-¿cómo puede ser?-Harry se levantó de golpe del sofá.
-Síganme-ordenó, y tanto James como Albus se levantaron bruscamente. Ambos siguieron a Harry hacia el tercer piso de la casa. Se detuvieron frente a una puerta desvencijada y sucia.
-Esta puerta siempre ha estado cerrada-dijo James-no vendrás a abrirla ahora-Harry sacó su varita del bolsillo y la introdujo dentro de la cerradura. Abrió la puerta, mientras ésta hacía un gran rechinido. Miró a sus hijos sonriendo satisfecho.
-Entren-dijo-tú también Ted-Ted suspiró enojado.
-Esto es...-comenzó Albus.
-Un árbol genealógico-terminó Harry, mientras sus dos hijos miraban el cuarto.
-¿Un cuarto con..un árbol genealógico?-James miró hacia el comienzo del tapiz.
-¿Toujor Pours?-
-Siempre puros...es el árbol genealógico de la familia Black-dijo Harry. Caminó dentro del cuarto-quiero que vean esto-señaló la foto de una mujer.
-Bellatrix Black-leyeron Albus y James.
-Se casó con Rodolphus Lestrange..era mortífaga-dijo Harry, mientras observaba de vez en cuando a Ted, que miraba el suelo mientras él hablaba.
-¿Ahí se encontraba Sirius pá?-preguntó Albus, señalando un agujero en el tapiz.
-Sí-respondió Harry con voz entrecortada. Albus miró detenidamente la pared.
-¿No has intentado sacarlo?-
-Sí..pero no lo logramos...así que decidimos cerrar este cuarto y no usarlo jamás-dijo Harry, observando a su alrededor.
-James..mira esto-dijo Albus, señalando un nombre sobre el de Bellatrix.
-Druella Rosier-leyó James. Miró a su hermano con la boca abierta-¿Druella?-
-Y mira esto-dijo Albus, señalando la línea de los últimos descendientes de Druella. Draco Malfoy.
-Es una maldita Malfoy-susurró James-es una Malfoy-el pecho se le llenó de gozo..pero al mismo tiempo de algo frío y pesado.
-Druella Rosier era mi bisabuela-dijo Ted-¿qué ocurrió con ella?-James negó con la cabeza, mientras su cerebro procesaba la información con velocidad. Los ojos grises de la chica le eran familiares...la vio en el funeral de Andrómeda, junto a Draco Malfoy, Scorpius y Narcisa...se ponía de nombre clave Druella...Merlín..
-Tú deberías estar es este tapiz..¿verdad Ted?-
-Es mejor así-
-Oye..mira, hay un Potter-dijo Albus, intentando que James quitara esa expresión.
-Sí...nosotros somos parientes de los Black..mi abuela-Harry señaló el nombre Dorea.
-Vaya-dijo James. Suspiró. Era una Malfoy, ya todo le cuadraba. Y le habia mentido al decirle el nombre. Frunció el ceño.
-Al...¿tú recuerdas el nombre de la hija de Malfoy?-preguntó, apoyándose contra la pared. Harry y Ted habían salido del cuarto, y por fin él había podido hablar a solas con su hermano.
-Pues no...nunca le presté demasiado atención-respondió Albus-¿realmente crees que ella sea una Malfoy?-
-Sí-dijo James-ya todo me cuadra-su cerebro hizo un clic-además..Scorpius estaba en Hogsmeade..-recordó algo-cuando la conocí, ella habia ido a Las Tres Escobas a hablar con Rosmerta...y hoy Scorpius dijo que él era el nuevo dueño del bar...-Albus hizo una mueca.
-¿Entonces tu chica es una Malfoy?-preguntó asombrado-Merlín, no tienes idea en lo que te estás metiendo-James sonrió mientras ponía sus manos detrás de su nuca.
-Me gustan los retos-Albus suspiró cansinamente-y me gusta ella-se mordió el labio-y le juré que sería mía-sonrió-y lo será...no por nada soy James Sirius Potter-rió al ver la expresión de su hermano. Y juntos salieron del cuarto, cerrando la puerta con lentitud.
OoOOoO OoOOoO OoOOoO OoOOoO OoOOoO OoOOoO OoOOoO OoOOoO OoOOoO
Nota de Autora:
He volvido xD..na mentira..he vuelto. Que se creen? Que soy tan bruta?..pues no.
Bien, espero que les haya gustado. Sí..la chica de James es una Malfoy, no creo que deba decir más…aunque todavía no saben el nombre xD…muahhahahahha..ya lo sabrán…
Tal vez quieran saber qué esconde Ted..ya sabrán también, todo a su debido momento…
Y sí, apareció Scorpius xD…pues a él le tengo preparado algo también…
Sé que les habrá gustado lo ocurrido entre Albus y Gwen, no saben lo que me encantó escribir esa escena, y eso que yo pensaba hacerlos sufrir un poco más xD…sí, soy mala..y los que leyeron mis fics anteriores lo saben!!!…jajajajajaja…
Bien, ya saben: REVIEWS!!!!…
Nos vemos!