Algo nuevo
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Hinata se sentía cohibida, en un instante, placentero instante, el ambiente en aquel departamento cambió radicalmente, los integrantes de la banda habían llegado al igual que algunas personas más, ahora notaba con más claridad el reducido tamaño de aquel departamento; el guitarrista había llegado agitado y Naruto se burlo de que el moreno algún día moriría intentando escapar del "chicle", el otro moreno de la banda discutía con una rubia sobre porqué no paso por ella, en otro espacio un chico con capucha y lentes oscuros estaba tranquilo recargado en la pared, el barullo estaba de la pequeña estancia a la cocineta haciendo que el espacio se sintiera un tanto claustrofobico.
-¿Y esta?- el baterista miraba a Hinata con curiosidad.
-Pero que modales Kiba, ella es Hinata- Naruto como si con eso bastara para explicar.
-De nuevo- el rubio comenzó a reír, aquel castaño lo miro irritado.
-Si que eres lento, Ella es Hinata- las últimas palabras las dijo tan lento como si a Kiba le costará comprender cada una.
-¡Pedazo de subnormal!- grito molesto el de marcas en las mejillas -me refiero a ¿quién rallos es Hinata?
-Pues ella- Naruto se tomaba el estómago por tanto reír.
La forma tan fuerte de reír del compañero de Gaara incomodaba a Hinata, hasta el momento en que unos fuertes brazos la rodearon por los hombros.
-Ella es mía- dijo Gaara de lo más natural.
La rubia se acercó a ella como inspeccionándola.
-Parece que tienes enamorado a mi hermano- la Hyuga se sonrojó al máximo.
"¿E...namo...rado de m...i?" Penso Hinata, eso le parecía improbable y muy bochornoso también.
-Más te vale no asustar a esta, es adorable- la expresión de la rubia era como si hubiera visto a un pequeño cachorro hacer una graciosada.
-¿Veremos películas o sólo estamos aquí para ver cuanto le dirá esta chica a Gaara?- hablo el guitarrista, desviando la atención a la verdadera razón del porque estaban ahí.
De alguna manera todos se acomodaron en la pequeña estancia, algunos en el piso y otros en los sillones, los platones con botana rondaban de mano en mano y de vez en cuando alguna petición por pausar la película por necesidad de ir al baño daban motivo a abuchear a alguien. Pero nada de eso le importaba a Gaara que deleitaba sus ojos con aquella morena que dormía tranquila en sus brazos, ignorando el ruido que los rodeaba, estaba sentado en el borde del sillón con aquella pequeña chica sentada en sus piernas y su cabeza recargada en su hombro, gracias a la poca luz que brindaba la pantalla podía ver a medias los rasgos de su rostro. No usaba ropa ajustada ni diminuta como en aquellos clubes y fiestas donde la banda se presentaba, tenía una sudadera lila que le quedaba algo holgada y unos pantalones poco ajustados, su cabello suelto y un tanto despeinado y aún así le parecía la chica más bella y cautivadora que jamás vio en su vida.
Pasaban de las 12 am cuando terminaron con la selección de películas, todos se estiraban antes de retirarse a sus respectivas viviendas, la banda saldría en unas horas más de gira. Gaara llevo en brazos a su pequeña chica a su dormitorio y la recostó en la cama.
-Ya sabes que no puedes obligarla- la voz de su hermana sonó en la puerta.
-Pensé que ya te ibas- fue su forma de decir "no te metas".
-Venía a despedirme- la rubia llego hasta donde su hermano -más te vale que uses la cabeza.
-Como digas- al ser mayor la chica parecía sentirse con el derecho de decirle que hacer.
-Hablo en cerio Gaara, a simple vista se ve que es mucho menor que tú y al verla tan tímida esta noche debe ser una consentida- su hermano le vio molesto -mi punto es, que te puedes meter en problemas si no piensas lo que haces; sus padres se preocuparán si no llega a dormir sólo por un capricho de un chico mayor que ella.
-Lo se- aún así nada de lo que dijera su hermana lo haría retroceder, no esta noche.
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La madrugada avanzaba y Hinata seguía durmiendo, tenía un rato que se movía en la cama y por sí sola se despertó, a Gaara lo cautivo ver abrirse con pereza a aquellos ojos blanquecinos frente a él.
-Gaara- murmuro su chica antes de cerrar de nuevo sus ojos -¡Gaara!
El grito que dio Hinata lo asusto aunque su expresión no lo mostró, Hinata miraba todo oscuro, no parecía la estancia, no había ruido alguno más que un ronquido lejano, deba ser tarde, se alarmo bajo esa conclusión. Salió de la cama, palpó sus piernas y para su sorpresa se encontraba desnuda.
-¿Mi móvil?- dijo ignorando el punto de no traer ropa.
-En el buró.
Hinata fue hasta el y lo tomo en sus manos, se asusto cuando vio 3 llamadas pérdidas y 2 mensajes de Neji, lo desbloqueo y leyó los mensajes: "decidí ir a las aguas termales con Tenten, ¿estarás bien sola?", "vamos de salida, volveré mañana temprano, lo prometo". Suspiró relajando su cuerpo de la tensión de hace unos instantes; miro al pelirrojo que se encontraba un en la cama tan tranquilo, mirándola. El frío hizo presencia consciente en su cuerpo y se metió de inmediato a la cama a taparse con la cobija.
-Gaara, ¿por qué lo hiciste?- su voz sonó como una reprimenda al estilo de una madre dulce.
-Quería una noche contigo- dijo sin arrepentimiento alguno.
Ella lo sabía, él lo pedía siempre.
-Lo se pero...
-Te llevare a casa- Gaara hizo ademan de levantarse pero Hinata lo detuvo del brazo.
-Ya es muy tarde- y se ruborizo ante las ganas que ella también tenía de estar con él.
-¿Estas molesta?- a Gaara siempre le ha costado leer a las personas.
-Sólo... bueno...- ella hizo una pausa -a m...i pr...imo n...o...
-Lo se- la ojiblanco bajo la mirada avergonzada por la situación -pero no me apartare de ti hasta que tú no me lo pidas.
-Deberíamos dormir- buscaba cambiar el tema, le gustaba y abochornaba esa frase tan sincera que dijo.
-Ya dormí un par de horas- contesto acariciando la mejilla de su chica.
-No es bueno que duermas tan poco- dijo la Hyuga con preocupación.
-Esta bien, no suelo dormir mucho.
Hinata se quedo pensando un rato hasta que se le ocurrió una forma de ayudar a su pelirrojo a dormir, extendió sus brazos, Gaara lo tomo como una invitación a otra cosa muy diferente de lo que realmente Hinata quería tratar y se abalanzó a los pechos de ella comenzando a besarlos con ánimo, eso sonrojo a la chica.
-Es...per...a- apenas pudo decir -no e...s para es...o, quiero que duermas conmigo.
-Esta bien, no me iré de aquí.
Gaara estuvo a punto de retirarse de esa zona del cuerpo de ella, pero Hinata lo impidió rodeándole con sus brazos la cabeza y acariciando su cabellera rojiza. Era extraño como esa caricia suya lo arrullaba, su aroma suave lo embriagaba, la sujeto con procesión de la cintura y se dejo llevar al sueño con aquella chica, su chica haciéndole esos mimos.
