"Inudrabbles"

VIII. MALENTENDIDO

Inuyasha, sintiéndose furioso y totalmente destrozado por dentro, salió de aquel salón y caminó hacia la salida de la universidad con pasos apresurados. Sentía su corazón latiendo dolorosamente rápido. La escena que recién había visto, lo había dejado ciertamente impactado y sobretodo, decepcionado.

-¡Inuyasha, espera! –escuchó la voz de Kagome a sus espaldas, pero no detuvo su andar -¡Por favor, no te vayas!

-¡Déjame en paz! –gritó él al sentir las pequeñas manos de la chica sujetándolo de un brazo en un intento por frenarlo. Inuyasha se zafó de dicho agarre en un brusco movimiento y giró su cuerpo hacia su dirección.

Kagome contuvo la respiración al ver la forma en la que el joven la miraba. Sus intensos ojos ambarinos, siempre con un deje de picardía y determinación, ahora la observaban con frustración y una tremenda rabia contenida.

-Inuyasha, escúchame, lo que sucedió no es lo que…

-¡No! –bramó encarándola, sin dejarla terminar de hablar -¡Lárgate con él!, ¡No me interesa!

-¡Déjame explicarte! –exclamó la joven con el mismo tono desesperado y sintiendo sus ojos humedecerse -¡No es lo que parece!... ¡Todo es un malentendido, entiéndelo, si tan sólo me permitieras hablar...!

-¡¿Por qué, Kagome?! –Inuyasha explotó, en una clara evidencia de querer desahogarse –¡¿Por qué con él?!... ¡¿Es porque siempre te regala esas ridículas flores y te dedica estúpidos poemas cursis!

-¿Qué dices?

-¡¿O es porque todo el día te está persiguiendo por el campus como el maldito lobo rabioso que es?!... ¡Maldita sea, es un imbécil! –insistió alterado y tal como era su costumbre, empezó a maldecir. Sólo que ésta vez, sus palabras penetraban el corazón de Kagome como martillazos -¡Pero más imbécil he sido yo al pensar que tú me…!

Inuyasha dejó de hablar abruptamente antes de terminar la frase y la miró con aún más cólera.

-Inuyasha, por favor…

-¿Sabes qué?, no me importa, quédate con el idiota de Kouga, no te necesito –dijo él con todo el rencor que pudo antes de girar sobre sus talones y disponerse a marcharse. Pero antes de dar un paso, Kagome corrió hasta estar nuevamente frente a él, y en un impulso, se puso de puntillas y lo besó en los labios sin siquiera dudarlo un instante. Sorprendiéndolo en el acto.

El chico al principio quiso apartarla por pura indignación, pero después de unos segundos, mandó todo al demonio y sujetó posesivamente la cintura de la joven, intensificando el gesto. A pesar de todo, estaba enamorado.

-¿Qué demonios pretendes, Kagome? –mencionó él cuando se separaron, mirándola con cansancio y seriedad.

-Lo que viste… –habló ella –Fue un error… Estoy cansada de que Kouga insista en querer conquistarme, por eso fui a verlo después de clases, quería pedirle que dejara de buscarme, pero me besó inesperadamente justo cuando tú entrabas al salón.

Inuyasha frunció el ceño, tratando de entender las palabras de la chica. Y al comprender, sintió una refrescante sensación de alivio recorriendo su cuerpo.

-Entonces… –dudó un segundo –¿No hay nada entre ustedes?

-¡Claro que no, tonto! –gritó ahora Kagome con molestia, para después sonrojarse –Yo…yo con quien quiero estar, es contigo.

Nuevamente el corazón del joven palpitó con fuerza, pero ésta vez de pura emoción. Con suavidad, acarició instintivamente una de las mejillas de ella y atrajo su rostro hacia sí una vez más. Claro que todo no se podía quedar así nada más, ya se encargaría de arreglar ciertos asuntos con el estúpido lobo. Pero en ese momento, nada era más importante que sentir los labios de Kagome sobre los suyos.

FIN DEL DRABBLE 8


¡Feliz día de San Valentín!, Nada como una pequeña dosis de Inuyasha y Kagome para animar un poco éste día tan especial ¿o no?.

En fin, espero que les haya gustado éste UA.

Que tengan un feliz sábado. Saludos.