Hola! Realmente siento muchísimo la tardanza. He estado con demasiados problemas últimamente y es bueno olvidar algunas cuántas cosas. Espero que hayan pasado unas fiestas increíbles. Respecto al fic: "Reencuentro con una vieja amiga de la infancia", estoy terminando el nuevo capíulo. Muchas gracias por haber sido pacientes y una vez siento mucho la tardanza.

Muy bien, disfrútenlo.


Where she belongs 8

¿Recuerdan que al principio les había dicho que estaba enterrado en mierda? Bien, finalmente les explicaré por qué:

Problema número uno: Noodle era mucho más joven que yo. Haciendo uso de las matemáticas, hmmm, pues… es veinte años menor que yo. Bueno, en realidad veinticuatro años. Sí, lo sé; ese es un gran problema.

Problema número dos: Las relaciones entre los miembros de banda estaban obsoletas. No se suponen que deberían ocurrir jamás. Además, Gorillaz es como una familia y que uno de nosotros salga con Noodle es algo extraño.

Problema número tres: Si llegan a atraparme saliendo con Noodle, soy hombre muerto. Russel me asesinaría, 2D me diría uno de sus estúpidos discursos, y los paparazzi nos estarían acechando todo el maldito tiempo. Si algo de eso llegara a ocurrir, me encerraría en mi Winnebago por el resto de mi vida y no saldría de allí jamás.

Entonces, ¿cómo solucionar el problema, sin que ninguno de los otros estalle? Pues para ser honesto no lo sé. Es imposible. No quiero que ninguno de estos problemas recaiga sobre Noodle. Es mía. No pienso dejarla ir nunca. Tal vez suene algo obsesivo, pero no me importa. Al diablo Russel; al diablo 2D; al diablo con todos. Noodle es mía.

XXX

-Está bien 2D-san.

Pude oír la voz de Noodle en el vestíbulo en cuanto salí del ascensor.

Y oí un llanto. Era 2D. Me di cuenta al instante debido a que eso es algo muy usual en el idiota. Me acerqué un poco hacia el sillón, que estaba de espaldas a mí, y miré a ambos. Estaban sentados cerca el uno del otro, mientras 2D lloraba y se sorbía la nariz para ahogar el sollozo, Noodle le acariciaba suavemente la espalda.

Oh, olvidé mencionarlo, lo he golpeado hace unos instantes. No pueden culparme; 2D es insoportable. Dijo algo estúpido sobre Noodle…. que tal linda era, y eso me enfureció. Como sea, se lo merecía. Estaba muy molesto por aquel comentario que lo repitió unas cuantas veces sólo porque no he visto a Noodle recientemente. No creo que me haya estado evitando a propósito, pero tal vez lo estaba haciendo para no levantar sospechas. De todos modos la hecho de menos.

Gruñí en voz baja, acercándome a ambos por detrás.

-¿Qué sucede ahora con face-ache?- pregunté, apoyando una mano en el respaldo del sofá.

Noodle giró la cabeza y me miró. Sus ojos eran dos rendijas.

-Tú- al oír su respuesta, la miré con los ojos entrecerrados.

-¿Qué he hecho ahora, amor?- pregunté, tratando con todas mis fuerzas estar calmado. Apreté con fuerza la mano y pude sentir cómo mis uñas perforaban la tela del sofá.

-Lo sabes perfectamente- murmuró.

Apreté la mandíbula con fuerza.

-Él es el que…- dejé la frase son terminar porque 2D se volvió para mirarme. Sus labios temblaban suavemente mientras clavaba sus oscuros y profundos ojos en los míos. Me di cuenta de que estaba haciendo un terrible esfuerzo por ocultar los sollozos, lo cual era inevitable.

Sobre su pálido rostro, en su mejilla izquierda, tenía un enorme y oscuro moretón. Tenía otros golpes y cortes por todo el cuerpo, pero no podía verlos porque la ropa los cubría.

-Por Satán…- susurré completamente sorprendido. Honestamente nunca pensé que aquella piña le fuera a dejar un moretón así.

2D asintió con la cabeza y cerró los ojos con fuerza. Las lágrimas comenzaron a escurrirse por sus mejillas y dejó escapar un leve gemido.

-Exactamente.- murmuró Noodle apartando la vista de mí y envolviendo su brazo alrededor de los hombro del idiota- Murdoc-kun, debemos hablar. Ahora.

Le dio unas suaves palmaditas en el hombro a 2D y se bajó del sofá. Rodeó el sillón y al pasar junto a mí me tomó de la mano con fuerza. Realmente dolía y estuve a punto de decirle que me soltara, pero no lo hice. Esta vez sabía que debía mantener la boca cerrada. Ella estaba MUY enojada.

Me arrastró hacia el interior del ascensor, y una vez que estuvimos dentro, las puertas se cerraron detrás de nosotros. Me soltó la mano y comencé a frotármela al instante mientras observaba como ella se paraba frente de mí y se cruzaba de brazos.

Me rasqué la nuca, sin saber qué decir al respecto. La miré a los ojos y dejé que ella comience.

-Realmente se ve muy mal.- dijo con brusquedad.

-Bueno, ¿qué otra cosa querías que haga? Él…

Me hizo callar con un ademán. Me crucé de brazos al igual que ella y traté de contener mi enojo lo mejor que pude.

-Lo golpeaste muy fuerte- agregó.

-¿Qué se supone que deba decir sobre eso? – pregunté exasperado.- ¡No puedo decir nada!- tenía ganas de golpear a alguien así que decidí quedarme de brazos cruzados, sujetando mis temblorosas manos debajo de mis axilas.

-No ha dejado de llorar desde que me desperté esta mañana- dijo, mirándome fijamente a los ojos.

Puse los ojos en blanco.

-Es un maldito galli…

-Sé lo que dijo- dijo repentinamente en un tono que se podía oír una pizca de diversión.- Me dijo que estaba ebrio.

-¡Eso no le da el derecho para decir lo que dijo sobre tí!- grité. Mis ganas de golpear a alguien iban en aumento. Detrás de mí, en la pared del elevador, había una baranda de hierro; decidí sujetarme de esta con ambas manos y la apreté con todas mis fuerzas.

-Me sorprende que lo hayas dejado hablar tanto- murmuró con una sonrisa en sus labios.

La miré horrorizado.

-¡No intentes hacerme sentir culpable, Noodle!- exclamé, enojado.

-Dice que realmente lo siente.-su tono de voz cambió repentinamente por uno más suave y gentil; estaba tratando de convencerme para que fuera a hablar con él.- Escucha, ve y háblale, Murdoc-kun. Sólo discúlpate, ¿por favor?

Lo sabía, sabía que me pediría que hable con él. La miré con una ceja alzada y desvié la vista hacia el suelo.

-Iba a ir de todos modos- dije en voz baja, mirándola nuevamente a los ojos.

Noodle me dedicó una sonrisa y abrió la boca.

-Por cierto- comenzó-,siento mucho que últimamente te haya estado evitando, pero emm, ¿cómo lo digo…?- miró el piso en busca de las palabras adecuadas.

-Russel te está vigilando, ¿no?- pregunté convencido de que sería eso.

Asintió con la cabeza, cambiando el peso de su cuerpo desde la punta de los dedos de los pies hacia sus talones. Se meció ligeramente, tratando de ocultar su rostro.

-Aun así, te he echado de menos.

Sonriendo ligeramente, la tomé suavemente por la barbilla, obligándola a mirarme y suavemente me incliné hacia su rostro. Rocé mis labios con los suyos y le di un tierno beso. Le di un pequeño beso en la frente y me aparté de ella.

-Aun estoy aquí- reí entre dientes.- Visita el Winnebago pronto, ¿de acuerdo?

Asintió con la cabeza y me dedicó una hermosa sonrisa. Le guiñé un ojo mientras oprimía el botón que abre las puertas del elevador, y comencé a caminar lentamente hacia el vestíbulo.

2D aun seguía sentado en el mismo lugar, pero había cambiado su posición; ahora abrazaba sus piernas contra su pecho mientras su cabeza estaba ligeramente apoyada sobre sus rodillas. Su sollozo apenas era audible, caminé lo más silenciosamente posible hacia él para no asustarlo. Me quedé de pie en frente de él a la espera de que me viera. Por el rabillo del ojo, pude ver a Noodle pasar rápidamente por el pasillo y perderse en la oscuridad. Conociéndola, sabía que lo más probable era que se haya quedado allí escondida escuchando todo.

Suspiré y bajé la vista hacia 2D; sorprendentemente él tenía sus oscuros ojos clavados en mí. Parecía preocupado.

-Noodle quiere que… que hablemos sobre lo que ocurrió anoche- murmuré, mirando el enorme moretón de su mejilla.

2D se hizo a un lado, dejándome un poco más de sitio en el sofá.

-Gracias- dije mientras me sentaba.

Ambos suspiramos al mismo tiempo y miramos hacia otro lado. El silencio incómodo cada vez crecía más y más.

-Entonceeeeessss…. ¿por dónde empezamos? – pregunté sintiéndome algo incómodo. Dejé escapar un largo suspiro y lo miré; sus oscuros ojos estaban clavados en los míos. Se encogió de hombros al mismo tiempo en que me recostaba levemente contra el respaldo del sillón. –De acuerdo, aquí. – suspiré y me vi obligado a proseguir a regañadientes. –Lo siento. No debí haber reaccionado de la forma en que lo hice.

Una sonrisa se dibujó en las comisuras de sus labios; nunca había oído una disculpa proveniente de mí.

-Gracias- su voz era casi un susurro- Yo también lo siento. No… no debí haber dicho esas cosas sobre Noodle. No fue mi intención.

-Lo sé, está bien.- dije con brusquedad. En realidad, no estaba bien. Realmente quería explicarle que no lo estaba, pero decidí no decirle nada.

-¿En- entonces estamos bien?- tartamudeó, mirándome con temor por mi reacción.

-Claro- me encogí de hombros y señalé el moretón de su mejilla.

Me sonrió a medias.

-Sólo me duele cuando…- sonrió un poco más, pero al hacer eso cerró los ojos con fuerza y dejó escapar un leve jadeo- … sonrío. Pero estoy bien. Ya has dicho suficiente; no te preocupes.- dijo, sonriendo a medias a causa del dolor.

Le dediqué mi sonrisa más falsa y me puse de pie. Me despedí de él con un leve movimiento de cabeza y comencé a caminar hacia el oscuro pasillo que se dirigía al aparcamiento que era por donde había visto a Noodle. Estaba ansioso por encontrarla; estaba completamente seguro que en cuanto doblara la esquina la encontraría. Y así fue, en cuanto me interné en el pasillo, la vi de pie recostada contra la pared, silbando inocentemente.

Le dediqué una radiante sonrisa.

-Noodle.

Levantó la vista hacia mi dirección y me sonrió con inocencia.

-Eres una chica muy graciosa, ¿no es así?- le pregunté sonriendo, mientras la señalaba.

-¿Crees que lo soy ahora?- preguntó con un dejo de sonrisa en su voz. Luego puso cara de sorpresa y me miró con los ojos muy abiertos.- ¿Acaso he dicho una broma y no lo supe?

-Estabas escuchando- reí, acercándome un poco más a ella.

Me miró a los ojos y comenzó a hacer pucheros.

-Claro que no. ¿Cómo puedes pensar semejante cosa de mí?

Reí por lo bajo y la tomé con ambas manos por la cintura, provocando que la distancia que nos separaba fuera nula. Soltó un leve jadeo y se sonrojó ligeramente.

-Eres muy tierna.- le aseguré.

Se mordió el labio inferior y miró hacia el piso.

-De acuerdo, sí estaba escuchando- admitió casi en un susurro.- Y lo siento por eso, pero sólo lo hacía porque estaba preocupada por la seguridad de 2D.

-No te preocupes, cariño.

Volvió a morderse el labio inferior y comenzó a mirar por encima de mi hombro, como si quisiera ver otra cosa además de mi rostro.

-¿Qué sucede?- bromeé, fingiendo preocupación.

-Tengo miedo.-murmuró preocupada.

-¿Por 2D? Como ya he dicho, él está bien, muñeca. Incluso él ha dicho….

-Tengo miedo de Russel. No de 2D- me interrumpió en mitad de la frase.

-¿De Russel? ¿Por qué?

-Tú sabes por qué-por fin me miró a los ojos, pude ver que realmente estaba preocupada.

-Oh- asentí con la cabeza al entenderlo. Si Russel me llegaba a encontrar en alguna posición sospechosa mientras estaba con Noodle, era hombre muerto.- Mira- la liberé de mi agarre y le rodeé los hombros con mi brazo. –ignora eso por un momento, ¿de acuerdo? Tomémoslo con calma… no tenemos por qué preocuparnos en absoluto. ¿Quieres ir al Winnebago para poder hablar un poco más?

XXX

-Ven aquí- la llamé, abriendo la nevera.

Muy bien, Noodle y yo estábamos en el Winnie, pasando algo de tiempo, juntos. Sólo hablábamos. No estaba solamente interesado en "hacerlo", si entiendes a qué me refiero. Simplemente Noodle y el Winnebago no van juntos. Debía cuidar de ella, y lo curioso de esto era que sentía que si tenía una aventura por una noche, no me sentiría bien conmigo mismo. No estaba tan ansioso por tener sexo con ella, de todos modos ella era muy joven aun.

Pude oír sus pasos acercándose a mí; el silencio incómodo cada vez crecía más. Saqué una botella de cerveza y la destapé con la mano.

-Ten, -dije tendiéndole la botella- bebe un trago.

-No, no puedo- dijo, apartando la botella de enfrente de ella.

-Sólo un trago, cariño- sonreí- Dime a qué sabe.

-Bueno, no lo sé- me devolvió la sonrisa.- ¿A qué sabe para ti?

-Sabe bien.- dije, aun sujetando la botella cerca de su rostro.

-Quiero que tengas en cuenta que me fío de tu palabra, Murdoc-kun.- sonrió y tomó la botella con ambas manos. La miró unos leves segundos, como si estuviera indecisa si debía hacerlo o no, y luego se la llevó a los labios. Dio un pequeño trago y me devolvió la botella con brusquedad. Noodle cerró los ojos con fuerza al tragar.

-Es… ¡repugnante!- exclamó, tosiendo con fuerza. Reí, y le di un buen trago a la cerveza.

-Es adictivo.- sonreí. Me di la vuelta y volví a colocar la botella en la nevera- No seas como yo. No es algo bueno, amor.

Entonces sentí que unos brazos me rodeaban por atrás la cintura y la oí susurrar.

-Me gustas tal y como eres, Murdoc-kun.

-Me alegra oír eso, pero puedo hacerte una larga lista de los defectos.- dije mientras me daba la vuelta y le devolvía el abrazo. Sentir su cálido aliento traspasar la tela de la camisa contra mi hombro, me dio un leve escalofrío.

-Todo el mundo tiene defectos.- dijo con toda la simpleza del mundo, apartándose de mí para poder mirarme a los ojos. -Nadie es perfecto.

-Tú lo eres.- le dije con una resplandeciente sonrisa en mis labios. Bajé la vista hacia sus manos y se las tomé.

-No digas eso- dijo, ocultando el rostro contra mi pecho mientras me abrazaba por la cintura. Sentí que un sentimiento extraño que nunca antes había sentido por otra mujer, me invadía completamente. Sentí como si me derritiera bajo el calor de su cuerpo. Estaba rebosante de felicidad, pero mantuve la calma.

-Sólo digo la verdad, muñeca.- dije mientras exhalaba. El calor del cuerpo de Noodle me abrasaba.

Se separó de mí unos leves instantes y me miró a los ojos. Pude ver que estaba preocupada por algo; en el momento justo en que le iba a preguntar, apoyó la frente contra mi pecho lo cual no me permitía verle el rostro.

-Russel me asesinará.- afirmó. Iba a abrir la boca para decirle algo, pero ella levantó la cabeza, me rodeó el cuello y me estampó un beso; lo hizo con tanta rapidez que me quedé atónito por unos leves segundos. Su beso era suave, pero decidido. Me hubiera gustado que haya durado más, pero sólo duró unos segundos.

La rodeé por la cintura y le bese la mejilla.

-Él no te hará nada, amor.- le di otro beso en la nariz- Además, no te matará a ti, sino a mí.

Dejó escapar un leve suspiro y me dio un pequeño beso en los labios.

-Cierto.

La miré de manera juguetona y comencé a besar la suave piel de su cuello.

-Él nunca me podrá apartar de ti, muñeca.- murmuré contra la piel de su cuello. Se estremeció ligeramente y sonreí.-Eres mía.-lamí suavemente su cuello y pude sentir que se estremeció más.

-Sólo tuya- ronroneó mientras le seguía besando el cuello con delicadeza.- Realmente estoy feliz. Espero que todo esto sea real.

-Lo es.-afirmé, apartándome de su cuello y mirándola a los ojos.-Nunca antes conocí a alguien como tú. Nunca te usaría; tú no eres como las demás. Eres muy valiosa para mí.

-¿Soy un juguete?- preguntó en un suave murmullo.

-Claro que no- negué, sacudiendo la cabeza.- Eres mi chica.

Me dedicó una radiante sonrisa y me abrazó con fuerza.

-Te amo.

Sonreí de lado y le besé la cabeza.

Sentí que cada vez me estaba conectando más y más con ella, lo podía sentir en mi interior. Me di cuenta de que ella también se dio cuenta. Cada vez deseábamos pasar más tiempo juntos, conocernos más… Sonreí por mi progreso. Sin embargo, esto cada vez me está enterrando más y más en esa mierda que les había dicho. Maldita sea, ahora debo moverme con más cuidado, ¿verdad?