Notas de la Autora:

Disculpen la tardanza, pero la escuela y el trabajo me tienen demorada, además eso de hacer tesis es horrible.

T_T

Pero al menos luego de un tiempo ausente, regreso con este capítulo. Que da inicio después descubrir que el joven terrateniente era el culpable de todos esos actos contra madres e hijos, se comienza la cuenta regresiva del final de esta historia.

Recuerden que si esta historia es publicada fuera de fanfiction (y la otra página que subo) con otro seudónimo que no sea Sango Nube o Sango_Nube, avísenme porque es: ¡ Plagio!

Sin más espero les agrade, saludos a todas y todos lectores que siguen mi historia, en especial a: fifiabbs, Sango Sarait. The NN, Sango Chan, Yumipon y Kasaki-chan.

No olviden dejen sus comentarios y nos vemos en el final!

Capítulo VIII: La verdad sale a luz

Esa mañana Miroku despertó temprano comenzó a levantarse del futon, encontrándose a su bella exterminadora dormida a su lado y recordaba lo apasionada que fue su bella durmiente con él. La inocencia de Sango, ya había sido corrompida por su cuerpo, el no dudo en ayudarle a tener más deseo haciéndole el amor y esperaba pronto tener a su la sorpresa de ser padre como su maestro pensaba. Mientras se vistió rápidamente, despidiéndose de un dulce beso de su amada, salió de la habitación y fue al encuentro con su maestro Mushin y a Hachi para pedirles que cuidaran de su prometida.

Aún seguía bastante preocupado sobre el diario de su abuelo, en donde relataba varias situaciones peligrosas que cuando era un joven monje y hasta el nacimiento de su padre. Busco a Kirara, para luego montarla y dirigirse volando hacia el castillo de su rival terrateniente.

XXX

Era muy temprano en la mañana Kagome se despertó entre los brazos de su marido aprisionándola, beso dulcemente sus labios y el solo respondió girándose a un lado. Aún continuaba preocupada sobre sus amigos y en como el terrateniente no parecía afectado por su ausencia.

Decidió emprender a paso lento un pequeño camino hacia el baño, amaneció un poco mareada así que una ducha fría le sentaría bastante bien y se sorprendió de no ver a la joven sirvienta que ayer los atendió en sus habitaciones.

Al llegar al sitio observo la tina de madera, comenzó a prepararla con sus jabones y esencias que adoraba comprar en su época. Al terminar comenzó a despojarse lentamente de su traje de sacerdotisa y seguido de su ropa interior inocentemente, sin saber que unos ojos llenos de lujuria la observaban.

XXX

Kuranosuke pensando una idea para secuestrar y abusar de Kagome, sabía que era custodiada por su marido el hanyou, pero era obvio que necesitaba de su energía. Sería mucho más difícil tocar ese delicioso cuerpo que lo hacía estremecer, era obvio que no era virgen… pero su corazón puro de sacerdotisa era lo que complementaba su ser y la energía del pequeño feto que tenía en su vientre delataba un ser muy poderoso.

Tratando de pasar desapercibido se puso tras una pared del baño donde había un agujero, observó como ella se despojaba lentamente del kimono, mostrando una esbelta figura, unos pequeños senos blancos y nada parecida a la voluptuosa que tenía la castaña.

La chica comenzó a limpiar su cuerpo con una esponja, lentamente mientras el terrateniente se excitaba aún más con aquella vista, -maldito, hanyou- dijo para sí mismo y con su mano abría la cinta de su yukata y tomaba con sus manos su miembro. Comenzó a masturbarse viendo aquel cuerpo, su vista comenzó a ser nublada por la lujuria y dispuesto a disfrutar a un más, decidió salir de su escondite para tomar por sorpresa a la azabache.

Ella estaba dando la espalda cuando ingreso al baño, ella parecía tan sumisa y relajada que no detecto cuando el trabo la puerta. Sin pensar en dos se colocó cerca, tomando una cubeta la golpeo en la cabeza y con un ágil movimiento provocando que Kagome cayera al suelo.

El terrateniente tomo en sus brazos el cuerpo de la sacerdotisa inconsciente, abrió la puerta del baño y la llevo con prisa a su recamara.

Kagome comenzó a recuperar la conciencia, pero se sintió incapaz de moverse algo parecía estorbar y cuando por fin abrió los ojos descubrió una figura sobre ella. El dueño de esta la intentaba tomar por la fuerza, cubriendo con sus dedos la boca de la chica y ella lo mordió, gritando a todo volumen ¡Inuyasha, ayúdame!

La pelinegra sintió entre sus piernas el miembro del joven terrateniente, no podía dejar de pensar en su mente como todas esas jóvenes habían sido las abusadas por un hombre que estimaban. Recordó en instantes como lo había conocido, pretendiente de su amiga Sango y rival de Miroku recordando las palabras.

"Un hombre de buenos sentimientos, nunca lastimaría o seria infiel a una mujer".

-¡Eres una zorra igual que todas, Kagome!- provocando mayor forcejeo a la chica y con rudeza siguió intentando penetrarla, pero no podía por una barrera que impedia tocar su intimidad.

-Suéltame, maldito- decía arañando su rostro y continuaba gritándole a su marido- ¡Inuyasha, ayúdame!

-Jamás, Kagome- dirigiéndole una mirada asesina- Te prometo, fornicarte con cuidado, por tu hijo.

-¿Bebe?- grito asustada, todos esos meses cuidándose con Inuyasha y solo una vez.

-Descuida, cuando me alimente de la energía de tu hijo- lamiendo la oreja de la azabache- Prometo soltarte y devolverte al hanyou.

De repente, una fuerza aventó al terrateniente al piso y puso observar a su esposo frente a ella, él se quitó la parte superior de su traje, para cubrir ágilmente la desnudez de su mujer.

-¡Inuyasha!- exclamo su esposa, abrazándose de su hombro.

-Kagome huye de aquí- ella ágilmente salió del lugar y el agresor comenzó a incorporarse del golpe del hanyou- ¿Quién eres, maldito?

-Vaya Inuyasha, no puedo engañarte a ti, hijo del gran señor del norte-decía una voz sobrenatural.

XXX

Asustada aun Kagome salió a la entrada del lugar, levantando su vista observo al monje Miroku llegar junto a Kirara y luego de explicarle unos minutos lo acontecido, le pidió que fuera al templo de su maestro para que estuviera acompañada y estuviera al lado de Sango.

Asintiendo la azabache, se montó en la gatita y se marchó del lugar, mientras el monje dirigía su camino hacia el cuarto del terrateniente notando una presencia obscura, era el demonio que aterrorizaba el castillo.

-Inuyasha- grito el monje.

-Llegas tarde, Miroku- grito desvainando su espada-Acabemos con el maldito.

-Maldito, bastardo- decía el terrateniente-Vaya tenemos al nieto de la eminencia Miatsu en persona.

- Maldito, demonio ¿de donde conoces a mi abuelo?- decía rabiando- ¿Qué relación tienes con el joven Takeda?

- Veras monje, te lo contaré- riendo macabramente- Todo empezó hace unos meses.

Flash Back

Cuando llegue a este castillo, el joven terrateniente estaba bastante triste, sin olvidar aun las palabras de Sango "Aun tengo asuntos pendientes que resolver, Joven Takeda".

El continuaba mirando por la ventana, observando su tristeza con melancolía aun teniendo un castillo, la castaña prefería y no el amor que el dinero. Pero aquella guerra cruel que amenazaba su pueblo, había dejado varios de sus súbditos enfermos, he incluso él pese a sus veintiún años se sentía débil ante esa enfermedad que le consumía su juventud y aun no podía dejarse morir.

Su cuerpo comenzó a dejar de responderle, volvió a vomitar sangre, sabía que era su fin al tener Tuberculosis, dejaría pronto el mundo sin poder hacer mucho por su vida.

-Muajaja- alguien comenzó a reír- Eres patético, Kuranosuke.

El quedo horrorizado al ver la sombra de su padre fallecido frente a él.

-¿Padre?- decía confundido el castaño- Ya estás muerto, desde ocho años… ¡Muestra tu forma demonio!

Mientras el castaño trataba de tomar su espada el demonio frente a él cambio su forma a la de un anciano carcomido, deforme de apariencia monstruosa y ojos rojos.

-Joven Takeda, ¿No habías notado, mi presencia?- riendo.

-Ahora cuéntame, maldito… ¿Qué buscas de mí?

-Te lo contaré, al cabo no vivirás mucho- sonriendo perversamente.

Relato del demonio: "Yo era un joven comerciante hace cincuenta años. En ese tiempo me enamore de una chica de cabello negro y ojos záfiros, ella era muy elegante y distinguida… Pero ella estaba enamorada de un patético monje infiel y estafador llamado Miatsu, con el tiempo comenzó a cortejarla y dejo de hacerlo hasta que la embarazo, continuo sus andanzas engañándola con cualquier mujer.

Ella lo perdonaba, hasta él fue seducido por un demonio llamado Naraku que maldijo su familia. Al final ella dio a luz a un Varón, siguiendo la maldición de la familia del Houshi (solo tener varones) y ella fue absorbida por el agujero negro de su propio hijo recién nacido.

En cambio a ese monje no le importo, continuo sus aventuras y hasta que un dia con el tiempo comencé rezarle a un poderoso demonio, que me ayudaría a acabar con Miatsu. Solo si a cambio de secuestrar vírgenes, violarlas y preñarlas para absorber su energía.

Gracias a eso, sería más fuerte y disfrutar de profanar su pureza, lo que no tuve con Hina".

-¿Qué deseas de mí, maldito?- intentando desenfundar su espalda.

-Tu cuerpo, joven terrateniente- sonriendo- Al morir tú, mi ser lo ocupara y seré atractivo, rico, poderoso y poder tener a cualquier mujer… En especial, te prometo que tomare la virginidad de Sango, lo hare en tu honor y ya que ella es importante para ti…

- ¡No dejaré que la toques, maldito!- decía el terrateniente abalanzándose, pero un mareo provoco que soltara su espada y segundos después fue atravesado en el corazón por ella- San- go- yo- te….

Fin de Flash Back

Miroku e Inuyasha quedaron aterrados acerca de esa historia, el joven terrateniente era una víctima inocente y él fue asesinado por el demonio que ahora había suplantado su lugar.

Tenían que pensar en ¿cómo terminar con este horrible ser y dejar descansar su alma?