Suspiro exhausta, llego muy entrada la noche a casa, notando que nuevamente todos aquellos hombres estaban jugando Naipes junto a su padre. El olor a alcohol inundo sus fosas nasales y tan solo pudo hacer una mueca de asco. Paso directo a su habitación sin prestarles mas atención de la necesaria.

-Compa, ¿y esa mocosa? - escucho preguntar a uno de ellos.

-solo un estorbo que recogí de las calles, no le hagan caso.

No le sorprendió su respuesta.