Aquel lugar era el más romántico en que hubiera estado Beca, y no solía ser de las que le gustaba ese tipo de cosas, pero compartirlo con su pelirroja preferida lo cambiaba todo y que Chloe hubiera elegido aquel lugar, lo hacía aún era más especial.

En aquel jardín en la azotea de un edificio, sentadas bajo la luz de la luna, completamente a solas, como si nada más existiera... apreciando el silencio, porque ninguna se atrevía a expresar sus sentimientos.

- ¿Te gusta este lugar? - preguntó Chloe, finalmente, aunque algo nerviosa.

- No... - Beca vio la decepción en el rostro de su amiga – No me gusta, me encanta – sonrió, cambiando por completo el gesto de la pelirroja - Sé que siempre me hago la dura, pero aquí no puedo.

- ¡Sabía que te encantaría! - afirmó muy contenta.

- ¿Cómo descubriste este sitio? -preguntó interesada, alzando una ceja y demostrando que estaba realmente intrigada.

- Aub... - le contestó, aunque su voz sonó algo triste – Aubrey descubrió este lugar hace tiempo. Aquí pasábamos muchas horas hablando, pero nunca había compartido este lugar con nadie más... Sólo ella y yo y nuestros secretos de aca-hermanas - sonrió.

- Me siento afortunada – se sinceró, y su corazón se aceleró cuando su amiga le cogió de la mano.

- No podía compartirlo con nadie más – Beca se atrevió a dar un paso más y sostuvo las manos de Chloe entre las suyas.

- Chloe... - su nombre surgió como un susurro, para sorpresa incluso de la DJ.

- Dime Beca – tragó saliva, completamente nerviosa.

Era aquel momento o nunca. En aquel lugar romántico, bajo la lluvia, después de una cena en la que se lo habían pasado fenomenal, y en que ambas habían podido sentir aquella magia que se creaba entre ellas. Ambas lo sintieron hacía unas noches, frente al fuego, junto al resto de las Bellas, pero aquel no fue el momento para confesarse y después de lo ocurrido con Aubrey y Stacie, tampoco había sido momento para hablar. Tragó saliva, y se dijo así misma que podía con aquella situación.

- Sabes que ya no estoy con Jesse desde hace mucho tiempo...

- Lo sé – contestó algo confusa – Me habéis dicho ambos que sólo sois muy buenos amigos... ¿pero a qué viene...?

- Tú y yo... tenemos algo especial – apreció – Desde hace tiempo...

- Será la ducha... - bromeó Chloe casi a punto de sufrir un ataque, porque aquella conversación había derivado en algo importante, viendo lo nerviosa que se había puesto su amiga.

Ambas se rieron al recordar lo acontecido hacía casi cuatro años, habían cambiado mucho desde aquel momento en que la pelirroja se metió en la ducha, cuando Beca cantaba Titanium. Su primer dúo, el primer momento en que ambas notaron su conexión.

- Chloe, he estado pensando mucho últimamente – acarició las manos de Chloe – Más de lo normal, sobretodo después de lo que ha pasado con Aubrey, y lo cierto es que no me perdonaría, si dejase pasar el año y ambas nos graduásemos, sin confesarte lo que siento por ti – Beca dijo lo último de carrerilla, porque sabía que si no lo hacía así, no sería capaz de hacerlo de ningún modo.

- ¡Wow!¡Wow!- exclamó Chloe abanicándose con sus propias manos, completamente en shock, con sus ojos casi desorbitados por la sorpresa - ¡No puedo creer que...!

- Perdón Chloe, creo que lo he malinterpretado todo... - bajó la cabeza, confundida por la reacción de su amiga.

- ¿Malinterpretar? - las dos estaban bastante desconcertadas, así que alguna debía arreglar aquella situación.

- Me gustas Chloe, pero te acepto como amiga, sé que tú no sientes lo mismo... - negó con la cabeza.

- ¿De verdad? - preguntó mirándola a los ojos – Llevo enamorada de ti desde el primer año que compartimos como Bellas, y mis sentimientos sólo han ido creciendo y creciendo... ¿y crees qué yo no...?

Se hizo el silencio, ambas se quedaron mirando, casi deseando confirmar que aquello era cierto, y lo era, se reflejaba en ambas.

- Creo que hemos hablado demasiado, ¿no crees? – las dos sonrieron cómplices.

- Estoy harta de hablar – confesó Chloe con una enorme sonrisa, subiéndose encima de las piernas de Beca con cuidado – Prefiero solucionar este malentendido de otra forma – afirmó acercándose a los labios de Beca - ¿Puedo? - pidió permiso nerviosa. Había soñado tantas veces con aquel momento, que aun le parecía irreal.

- Me volvería loca si no lo hicieras... - susurró sintiendo que un calor le recorría todo el cuerpo.

Ambas se besaron y compartieron aquel momento, sorprendiéndose de la pasión que ambas se otorgaban, después de tantos años de espera.

- Me he equivocado – dijo Beca, cuando se separó para tomar aire y Chloe la miró extrañada y casi dolida – Me refiero a qué, te dije que me volvería loca si no me besabas, pero me he vuelto loca al sentir tus labios con los míos, loca y adicta a ellos, he de añadir – le guiñó el ojo, de un modo seductor.

- Quién me iba a decir a mí, que Beca Mitchell sería tan romántica – dijo besándola de nuevo.

X-x-x-x-x

Mientras, a esas horas de la madrugada, en la habitación de Aubrey, volvió a sonar el móvil, interrumpiendo el placido sueño en que estaba, después de días sin dormir. Pensando que sería alguna de las chicas enviando un whatsapp, en modo de broma, no dudo en leer el mensaje, pero no era ninguna de las Bellas... bueno, en realidad sí, era de su capitana.

- "Hola Stacie. Sé que no debo escribirte, después de todo. Pero esta noche he podido estar a solas, y he estado viendo vídeos de Das Sound Machine, estoy analizando y creo que sé como ganarles"

Leyó el mensaje, lo normal era que se hubiera dirigido a Chloe, Beca o incluso Amy, que eran las capitanas, pero a ella... le había sorprendido. Pensó en que escribir, pero

"Aca-capitana, pensaba que ya no querías formar parte de las Bellas"

"Stacie, que no vaya a la competición no quiere decir que no quiera lo mejor para vosotras. ¿Habéis visto al grupo?"

"Mañana los vamos a ir a ver en directo"

"Son muy buenos, pero parecen más un ejercito que un grupo de canto, se saben sus coreografías a la perfección, pero creo que esa rubia estirada que les dirige, no puede con la diversidad de las Bellas"

"¡Traición! ¿Estás dirigiendo a los Das Sound Machine?" (envió todos los iconos de sorpresa que encontró, de algún modo, aún le era fácil bromear de aquella forma)

"Aca-perdona?" (le envió un icono de enfado)

""Rubia estirada que les dirige", podría ser una descripción de la antigua Aubrey" - se rió de su ocurrencia y se lo envió deseando recibir su respuesta, que no tardó en llegar.

" Tienes suerte de que no esté allí ahora mismo Stacie Conrad. Si estuviera, no te escaparías de esta, tan fácilmente, cazadora "

Stacie leyó el mensaje con detenimiento y se decidió a contestar con total sinceridad.

"¿De verdad lo piensas? No tengo ninguna suerte de que no estés aquí Aubrey. ¡Ojala sufriera tu ira en persona! Ojala cerrase los ojos, los volviese a abrir y estuvieses aquí... No hay nada que desearía más que eso"

"Sabes que no puedo, aunque quisiera"

"Te vuelves a equivocar. Hasta el día de hoy, no sé nada en lo que te hayas rendido Aubrey. Siempre has luchado por lo que has querido, y siempre lo has conseguido. Huir no es propio de ti. Sabes que esta situación no es lo que deseas, si no, no hubieras estado estudiando a los Das Sound Machine y a esa rubia estirada o como sea. No es propio de ti mentir tan descaradamente, sabiendo que te conozco"

"Quizá ya no sea la misma Aubrey que conociste"

"Espero que vuelvas a equivocarte, porque tú perteneces al escenario en la competición mundial en Copenhague. Mereces estar más que ninguna de nosotras, eres la capitana de las Bellas"

"¿Cuándo te entrará en tu cabeza dura de científica que Beca es vuestra capitana?"

"Beca nos dio algo que nos faltaba, es mi mejor amiga y es una buena capitana, pero no seríamos nada si Chloe y tú no nos hubierais unido. Sabes que guardo tu pañuelo, y sabes que deberías estar en ese escenario, llevando el maldito pañuelo... ¡Reacciona, por favor! No dejes que nadie te diga que este no es tu mundo, sabes que lo es"

"Lo siento Stacie... no debería de haberte molestado. Buenas noches"

Ya no dio tiempo a escribirle una respuesta en aquel momento, porque se había desconectado. Aubrey era la que no lo entendía. Stacie hubiera dado todo, para que la capitana que eligió a cada una de ellas, estuviera en el escenario en el mundial con el grupo que formó. Habían ganado mucho sin ella, pero no ganarían ese campeonato, no sin Aubrey. Además la necesitaba en su vida, no se rendiría tan fácilmente. Alargo el brazo y cogió el cojín de la almohada, se lo puso en la cara y escondió un grito de impotencia por aquella situación que le superaba.