Capítulo 8: "Charla frente al lago"

El sol se asomó por las colinas haciendo aparecer un nuevo día. Kagome abrió los ojos con dificultad, pestañeando varias veces para poder ver mejor. Se incorporó apenas adolorida a causa de la mala posición. Estiró los brazos y bostezo. Miró todo a su alrededor. Sus amigos aún dormían. Bien, se levantó y se alejó. Iría a dar una vuelta, tenía que aclarar su mente. Caminó sin dirección hasta que chocó contra alguien. Levantó la vista y se sorprendió de ver a Kikyo que la observaba con el ceño fruncido. Parecía estar bastante enojada. Kagome bajó la vista, sin saber que decir. La sacerdotisa se acercó desafiante con claras intenciones de intimidarla.

- ¿Qué haces aquí?, creo que fui bastante clara cuando te dije que te alejaras de Inuyasha, porque él era feliz conmigo... – Recordó de mala manera.

Kagome cerró los ojos y suspiró. Nuevamente la miró, pero de una forma distinta. Sí, ella lo recordaba y le causaba mucha tristeza el ver a Kikyo de esa forma, ya que, la recordaba con una buena persona en la otra vida, a pesar de todo. Se sintió mal por eso. Kikyo siguió mirándola.

- Kikyo... ¿podemos... hablar un momento?- La sacerdotisa se sorprendió ante el pedido de la chica y luego de eso la siguió. Ambas llegaron a un pequeño lago y se sentaron en la orilla. Estuvieron varios minutos en silencio, sin saber que decirse. Kagome tomó aire- escucha... yo.. quiero hablar contigo... sobre Inuyasha... – Murmuró.

- ¿Y qué es lo que quieres?- Preguntó de mal modo.

- Yo... sé que Inuyasha... es muy importante para ti... porque... lo amas¿cierto?...

- Sí... – Suspiró Kikyo con nostalgia olvidando el rencor.

- Lo sé... porque yo también lo amo... y comprendo lo que sientes... ya que yo... me sentía de la misma manera cada vez que él te prefería antes que a mí... – Kikyo la miró sin comprender- ambas... sufrimos por Inuyasha... y es algo inevitable... -

- ¿Acaso... tú sabes algo que yo no sé... ?- Investigó la sacerdotisa con curiosidad.

- Voy a contarte... algo...

En ese momento todo el rencor que Kikyo tenía se esfumó y toda la inseguridad y el miedo de Kagome quedaron el olvido. La joven le contó la vida de Inuyasha, la de ellas. A veces sonreían, otra lloraban, se enojaban y discutían, pero no dejaban de perder aquel respeto que de pronto había nacido entre ellas. Poco a poco, la historia iba llegando a su fin, hasta el momento en el que Kikyo le confesó lo que había hecho con Inuyasha.

- Yo... es cierto, utilice la perla para borrar sus recuerdos, pero.. era porque estaba celosa, porque no me hacía la idea de que Inuyasha estuviera con otra mujer, porque me ponía triste y porque tenía miedo... – Confesó con una mano en su corazón y cerrando los ojos.

- Te entiendo... muchas veces... muchas veces sentí lo mismo, sabía que el lazo que había entre Inuyasha y tú no se podía romper, ya que, era algo muy fuerte... y eso me dolía, porque a pesar de todo lo que había pasado entre ustedes, se seguían amando... y no podía soportarlo, era... demasiado doloroso... – Respondió ella con algo de vergüenza al descubrir sus sentimientos ante Kikyo de esa manera.

- Ya veo...

Se quedaron en silencio. Era mucho lo que ahora sabían de ambas, era más costoso poder seguir hablando. Ambas comprendían lo que la otra sentía y también compartían los sentimientos, ya que, eran los mismos. Como si de pronto, hubieran podido contarse todo lo que les pasaba.

- Kikyo... yo... Inuyasha... Inuyasha te ama...

- Y también te ama a ti... – Contrarrestó ella- a pesar de que borré sus recuerdos... él sigue sintiendo algo por ti... yo... siento mucho lo que hice... siento mucho haber borrado los recuerdos de Inuyasha... intentaré hacer lo posible para que vuelva a ser el que era... – Musitó sintiéndose culpable y una mala persona.

- Gracias... pero, una vez que Inuyasha sea el mismo, hay que darle tiempo para que aclare su mente y su corazón... de lo contrario, será muy difícil tanto para él como para nosotras... – Comentó pensando en el hanyou.

- Soy... una mala persona... – Sollozó Kikyo con dolor.

- No... Kikyo... tú... no eres una mala persona... solo... hiciste eso porque estabas confundida y porque te sentía mal, estabas herida y te comprendo... creo que Inuyasha también lo hará... – Animó Kagome con una sonrisa.

- No... Inuyasha no va a perdonarme lo que hice...

- Escucha... Inuyasha te ama... perdonaría todo de ti, de hecho, siempre lo ha hecho, a pesar de todo... – Acotó con algo de dolor al saber que era la verdad.

Kikyo la observó fijamente. ¡Cuánto se había equivocado con ella!, no era la persona que creía. Era totalmente sincera al decirle que Inuyasha la amaba, era... un chica diferente. Y sí, Inuyasha tenía razón, era una buena persona y... era su reencarnación en la otra vida que llevaban, cuando ella estaba muerta. Sonrió apenas, ya que ella no sonreía seguido, le costaba mostrarse sincera y expresar lo que sentía. Le tomó las dos manos y Kagome la miró sorprendida de lo que estaba haciendo, a pesar de todo.

- Gracias... yo... eres una persona muy distinta a la que creía... por eso... te pido perdón por aquella vez que te traté tan mal y que te dije tantas mentiras... perdóname... – Dijo con la mirada baja.

- Descuida... tú... también debes perdonarme... ya que, muchas veces... hasta llegué a odiarte y a tenerte muchos celos... – Confesó sintiéndose patética.

- Creo... que yo también te tengo celos... ya que, eres una persona sincera, y no te cuesta decir lo que sientes, ahora entiendo porque Inuyasha está enamorado de ti... – Acotó con sinceridad.

- Ambas tenemos muchas cualidades por las cuales Inuyasha se enamoró de nosotras... cada una tiene algo especial que lo cautivó... por eso, es que debemos dejarlo... decidir tranquilo... y no molestarlo... que él decida solo...

- Sí... es lo mejor... – Ambas estuvieron otros minutos en silencio- Kagome... quiero reparar mi error, quiero que Inuyasha vuelva a recordarte a ti y a tus amigos... pero... no sé como hacerlo... -

- Em... pues... yo tampoco lo sé... sinceramente... Inuyasha me dijo... -

Calló al instante. Kikyo la miró sin comprender. ¿Estaría bien decirle que Inuyasha le había dicho que revirtiera el poder de la perla¿estaría bien decirle que lo vio y habló con él sin que ella se enterara?. Esas y muchas otras preguntas rondaban su mente¿qué tenía que hacer?, no sabía.

- ¿Inuyasha te dijo...¿a qué te refieres?- Preguntó la otra confundida.

- Ah... me refiero a que... eh... pienso que si Inuyasha estuviera aquí, lo más probable es que me hubiera dicho... que revirtiéramos el poder de la perla- Mintió. El hanyou tenía razón... era una mentirosa.

- Tienes razón... pero... ¿de qué manera puede hacerse eso?- Dudó Kikyo llevándose un dedo a la cara.

- Pues... contrarrestando el deseo... – La sacerdotisa la miró sin comprender y entonces Kagome sonrió- me refiero a que... tendríamos que combatir fuego con fuego... – Explicó.

- ¿Quieres decir que tendríamos que combatir el poder de la perla con el poder de la perla?- Repitió confundida que antes.

- Eso creo...

- Pero... solo existe una perla... y... yo la utilice para eso... que... ya sabes- Musitó con vergüenza.

-Es cierto... entonces... ¿cómo podremos... combatir el poder de la perla?... Inuyasha... por favor... ayúdame... –¿Cómo iba a poder combatir con la perla?... a menos... de que tuviera otra perla, pero eso... era imposible, debería crear una nueva... y... – un momento- Susurró- yo... tal vez... -

Se llevó una mano a un costado de su cuerpo. Cuando ella vino al Sengoku, la perla estaba en su interior¿sería posible... qué estuviera nuevamente dentro suyo?... Pero... no, no podía ser, ya que, al Kikyo morir con la joya, esta se había metido en su cuerpo al nacer... aunque... ¿si estaba adentro de ella?... no perdía nada con intentarlo, después de todo, no se le ocurría nada mejor.

- ¿Qué sucede?- Preguntó Kikyo.

- Creo... creo que tengo una idea, pero necesito... necesito ayuda para esto... – Comentó.

- Pues cuentas conmigo... dime que es lo que necesitas...

- Necesito... que convenzas a Inuyasha de que me ataque... – Pidió seriamente.

- Pero... ¿qué estás diciendo?... no podría... – Se negó Kikyo.

- Escucha... estoy pensando que tal vez... tenga la perla dentro de mi interior... pero necesito que algún monstruo me haga daño, aquí- Dijo mostrándole el lugar- y por eso... si Inuyasha pudiera... hacerlo con sus garras... -

- ¡Podría matarte!... Inuyasha no mide su fuerza, además... ahora no se acuerda de ti... lo más probable es que... -

- Escucha... tienes que confiar en mí... inventa algo para que Inuyasha me persiga, luego yo haré el resto... no te preocupes por eso... – Kikyo la miró sin convencerse del todo. Kagome suspiró- Kikyo... haz lo que te pido... creo que es la única manera... y estoy segura de que nada va a salir mal... -

- Kagome...

La chica le sonrió dulcemente y transmitiéndole algo de confianza. Kikyo suspiró vencida y Kagome supo que la había convencido. Se levantó de un salto y Kikyo la imitó, solo que de manera menos activa. Ambas se miraron unos momentos más, en silencio. Se sentían... tan... distintas. Finalmente Kagome tomó las manos de la sacerdotisa que no dijo absolutamente nada.

- Puedes quedarte tranquila... todo va a estar bien... además... confío en ti- Confesó, extrañada de sus propias palabras. En otros momentos, no se fiaba de Kikyo, pero ahora... era todo tan diferente.

- De acuerdo... haré... lo que pueda... pero... ¿qué puedo decirle a él para que haga lo que tú dices?...

- Dile... que yo... ¡quiero matarte¡así es!, Inuyasha no podrá permitirlo, de esa manera él me buscará– Comentó un poco insegura.

- No... yo no podría decirle eso... es muy arriesgado... no sé de que será capaz... – Dudó la sacerdotisa.

-Tampoco yo... Tranquila... no debes preocuparte... estará bien, hazlo... – Animó, al mismo tiempo que lo intentaba con ella misma.

- Yo...

- Kikyo... te lo ruego... es lo único que podemos hacer... – Comentó esta vez seriamente.

- Esta bien... lo haré... dime... ¿cuándo quieres que lo haga?- Preguntó no muy convencida.

- Ahora iré por Sango y el monje Miroku para contarles... por la tarde, tienes que hacerlo por la tarde... – Ordenó.

- Esta bien... – Respondió.

- Bueno, nos veremos... muchas gracias Kikyo... jamás... olvidaré esto, eres... una buena persona... – Acotó Kagome con una amplia sonrisa.

- Sí... también tú...

Sonrieron y luego de eso, cada una se fue por su lado. Kagome iba llegando al campamento y como era de esperarse cuando estaba cerca escuchó unos tremendos gritos. Se asustó y corrió hasta el lugar lo más rápido que pudo. Una vez ahí vio a Sango que gritaba mientras que Miroku trataba de defenderse.

- ¡¡Es usted un atrevido!!... ¡monje pervertido!- Bramó la castaña con una vena en la cabeza.

- No, espera Sango... es que... es mi mano... tiene vida propia... no puedo controlarla... – Se explicó el monje.

- ¡¡Pues yo le enseñaré como monje aprovechado!!- Tronó sacando el boomerang.

Luego de eso, ambos corrían en círculos. Miroku con sus manos en alto y rogando que se calmara. Sango, furiosa con su boomerang, que de vez en cuando, movía intentando alcanzar al joven. Kagome los miró con una pequeña gota en la cabeza, podían estar en mundos diferentes, pero eso no impedía que siguieran siendo los mismos.

- Hola... disculpen... estoy buscando una aldea que tenga plantas medicinales, es que se me acabaron... – Comentó un pequeño pelirrojo que acaba de llegar y se asustó al ver la escena.

- ¡¡Shippo!!- Gritó Kagome abrazando al pequeño zorrito.

- ¡Ay!... pero... ¿tú quién eres?- Preguntó el pequeño asustado.

- Eso no importa... me llamo Kagome... – Dijo con una sonrisa.

- ¿Kagome?...

- Sí, y ella es Sango, él es el monje Miroku y ella es Kirara... – Comentó con una amplia sonrisa.

- Ah... vaya... – Respondió el pequeño un poco confundido. A decir verdad, todo se le hacía bastante familiar, pero no comprendía el motivo. Kagome le contó todo y sin decir nada se quedó con sus nuevos amigos.

- Y bien Kagome... ¿qué es lo que tenías que decirnos?- Investigó Sango.

- Escuchen, hablé con Kikyo... – Todos la miraron sorprendidos- descuiden... no me hizo nada, al contrario, que hablamos y arreglamos varias cosas... pero eso no es lo importante... lo que quiero decirles... es que creemos haber encontrado una solución para todo esto... -

- ¿En verdad?... ¿de qué se trata?... – Miroku se puso atento a lo que seguía.

- Es así... amigos, Kikyo utilizó la perla de Shikon para borrar los recuerdos de Inuyasha, por eso como es. Para revertir ese poder, tenemos que igualar la fuerza de la joya, no me pregunten como, pero creo que en mi interior hay otra perla de Shikon, la cual podría revertir el deseo de Kikyo... – Comentó rápidamente- pero para eso, necesito que alguien me haga una herida aquí... – Dijo mostrando el lugar- le dije a Kikyo... que le dijera a Inuyasha que yo quiero matarla, para que él me hiera en este lugar... y así poder hacerlo... -

- Pero Kagome... ¡¡eso es una locura!!... ¡¡podría matarte!!- Gritó el pequeño Shippo.

- Es cierto Kagome... ¡¡no puedes hacerlo!!- Negó Sango a modo de desaprobación.

- Señorita Kagome... me parece que no es correcto... – Apoyó Miroku- su vida podría correr peligro... -

- No... ustedes no entienden... Inuyasha... podrá no ser el mismo de antes... pero... en él, aún sigue viviendo aquel Inuyasha que conocemos... además... él juró que siempre iba a protegerme... por eso... confío en Inuyasha y que no me hará daño, no más de lo necesario... por eso, necesito que me apoyen y que me entiendan... yo... quiero ver de nuevo a Inuyasha... lo quiero... como antes... – Sollozó.

Hubo unos minutos de silencio en los cuales ninguno dijo nada. Miroku levantó la cabeza que mantenía fija en el suelo y miró a sus amigos, luego a Kagome que seguía sollozando. Ella apenas levantó la vista y los miró a todos. Sango suspiró y Shippo no dijo más nada.

- Señorita... si esa es su decisión, nosotros... vamos a apoyarla... – Aseguró Miroku.

- Sí Kagome, vamos a apoyarte en esto... como tú lo has hecho con nosotros- Coincidió Sango dándole una mirada cómplice al monje Miroku que se la devolvió.

- Así es, siempre estaremos a tu lado... – Dijo Shippo feliz y subiéndose a su hombro.

- Gracias... amigos...

Ya estaba llegando el atardecer. El sol se escondía rápidamente y el cielo comenzaba a teñirse de distintos colores. Kagome se estremeció. Miró todo y sintió la mirada de sus amigos sobre ella. Sí, Kikyo seguramente estaría hablando con Inuyasha, y él no tardaría en salir en su busca, y también la encontraría rápidamente. Kagome suspiró conteniendo los nervios e intentando parecer tranquila. Tenía miedo, sí, en el fondo estaba asustada de que las cosas no salieran como ella planeaba. ¿Y si Inuyasha se sobrepasaba?. Movió la cabeza a ambos lados intentando espantar aquellos pensamientos y la inseguridad de su corazón. No podía dejarse dominar.

-Inuyasha... por favor... ayúdame...

Continuará...

N/A: Hola amigas!! Espero que les haya gustado el capítulo!. Bueno, como verán, últimamente no me peleé con Kikyo, como suelo hacerlo. Es más... llegué a quererla un poquito... no como la pareja de Inuyasha, pero sí como personaje. Jejeje, no, no la pareja es Inuyasha y Kagome por siempre. Espero por sus reviews y gracias Kiomi, Saku-Kag15, Bela, Peko-Chan, Paula, Kimi-Solo-Duerme, Friaya, Kariko, Kagome Kamiya, Setsuna 17, Refira M, CherryMosh, Linakro, Nvelle de Telleyrand, Einafets, Daniithap-Chan, Inu Diana, Kata, Emihiromi y Carmen Taisho por el apoyo incondicional!! Las amo y les deseo lo mejor de lo mejor!!

Kag-