Adoro las vacaciones, se que prometí aprovecharlas para actualizar pero surgió una salida inesperada… además como tantas personitas actualizaron y publicaron me quede absorta en algunas lecturas… sin embargo el aire del campo me hizo bien aquí les dejo otro capitulo.
Aclaraciones:
Sailor moon y sus personajes no me pertenecen, son obra de la grandiosa Naoko Takeuchi, la historia bueno… esa si es mía.
Los textos en cursiva son pensamientos.
Los puntos indican cambios de escenario.
Disfruten la lectura y comenten…
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Cap. 6: Verdades
Michiru dirigió su vista sorprendida hacia la figura que acababa de asomarse por la puerta del baño, comenzó a mirarla de abajo hacia arriba como si temiera encontrarse con la verdad que querían revelarle sus ojos. Pudo ver un par de delgadas y atléticas piernas, subiendo su mirada un poco más se encontró con el extremo de la bata de baño que le permitía divisar unas estrechas caderas, continuo subiendo la vista hasta que vio un corto cinturón, que impedía que la bata se abriera, enmarcando una cintura obviamente femenina. Esto hizo que Michiru empezara a cuestionarse seriamente si debía continuar subiendo la vista o si debía dejar todo como un mal entendido. Tomando valor, la peli verde continuo subiendo la mirada, la silueta femenina se completo en su mente cuando pudo ver el inicio de unos pechos en el escote de la bata. Pasando saliva Michiru decidió ver directamente a aquella persona que tenia enfrente.
Al encontrarse con esa interrogante e intensa mirada azul, Haruka no supo que decir, y aunque hubiera sabido probablemente las palabras no hubieran salido de su boca, el creciente palpitar en su pecho y el nudo en su garganta se lo impedirían. Hay frente a ella estaba Michiru, interrogante, pidiéndole una explicación, o más bien pidiéndole que le negara lo que sus ojos veían, que dijera que todo esto era simplemente, una mala broma.
Haruka se quedo estática, esperando a que Michiru articulara palabra alguna, esperando que le reclamara. Lamentablemente para la rubia el reclamo llego de una forma diferente, Michiru le propino una fuerte bofetada en la mejilla derecha. Haruka, en modo autómata llevo su mano a la zona golpeada. Lentamente, levanto la mirada para encontrarse con los profundos ojos de la ninfa del mar, los cuales ahora parecían una estremecedora tormenta a punto de desatar su furia. La mirada de Michiru era intensa y cargada de ira, pero, aunque Haruka no lo supiera, la ira de Michiru no iba dirigida hacia la mujer que tenia enfrente, aquel sentimiento iba dirigido contra si misma… contra la parte de ella que se había negado a ver la verdad y se había dejado engañar de una manera tan cínica y descarada.
Haruka solo agacho la mirada, cuando lo hizo pudo ver como los pies de Michiru comenzaron a moverse, dirigiéndose hacia la salida a toda prisa. La rubia levanto la mirada, pudo ver a la chica del cabello aguamarina cerrar la puerta con fuerza mientras tras de si dejaba una brillante estela producto de las lagrimas que se escapaban de sus ojos. La corredora solo pudo sentir un par de tibias lagrimas correr por sus mejillas, su más grande temor se había echo realidad.
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Ayame regreso al departamento exhausta, tirando sobre el sofá su abrigo y su bolso, la pelinegra entro a su hogar con cierto temor en su corazón. Tenía un mal presentimiento, sabia que algo malo había sucedido, solo esperaba que Haruka estuviera bien. Su preocupación aumento cuando no encontró a la rubia por ninguna parte.
Ayame caminaba de un lado a otro del pasillo mientras llamaba al celular de Haruka por veinteava vez tratando de saber su paradero, buzón de mensajes de nuevo. Se detuvo mientras cortaba la llamada. A pesar de haber recorrido el pasillo innumerables veces, solo entonces se percato de que aquella preciada fotografía se encontraba hacia abajo, levantándola con cuidado la pelinegra la miro con nostalgia y preocupación a la vez.
No era costumbre en Haruka irse sin decir nada, siempre se aseguraba de dejar una nota o un mensaje para no alertar a Ayame. Eran las 10:35 p.m. y aun no habían señales de la rubia. Ayame había bajado a la recepción hace unas horas con la esperanza de que alguien supiera algo de su hermana. Según el portero Haruka había salido en su motocicleta un poco antes de las 11 a.m.
La pelinegra daba vueltas por la sala con los brazos cruzados, hace horas que lo hacia, si seguía así iba a agujerar el piso, sin embargo su preocupación era demasiada como para pensar en eso. Debes en cuando miraba expectante su celular, esperando una llamada de la rubia o de alguien que supiera de su paradero… nada aun. Era frustrante el no poder hacer nada, no podía salir a la calle y ponerse a buscarla por todas las calles de Tokio, lo único que podía hacer la angustiada chica era esperar… nada más.
El timbre sonó, sin pensarlo siquiera la pelinegra se dirigió hacia la puerta a toda velocidad, abriendo de par en par, esperando que fuera Haruka para descargar sobre ella toda la angustia que le había causado. Sin embargo no era la rubia quien se encontraba en el pórtico, una alta mujer de cabellos verdosos y ojos carmín observaba a la joven pelinegra interrogante.
-¿Setsu?- preguntó Ayame sin creer lo que veía.
-Vaya… aun te acuerdas de mí, pequeña- dijo Setsuna mientras alborotaba el cabello de la chica.
-No me digas así…- dijo Ayame mientras arreglaba su cabello -sabes que detesto que tú y Haruka… Haruka…- suspiró mientras agachaba la mirada. Setsuna se percato inmediatamente de la preocupación de la muchacha.
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Por los innumerables pasillos de la enorme mansión Kaioh paseaba Takeshi muy preocupado, no había visto a Michiru desde que se encerró en su habitación. La situación empezaba a preocupar al castaño ¿Cómo era posible que el humor de su prima hubiera cambio tanto en tan poco tiempo?
***FLASH BACK***
-¿Y porque tan contenta?- preguntó Takeshi a su prima mientras entraba en la habitación, observando atentamente como Michiru peinaba con esmero su hermosa cabellera aguamarina.
-Nada en especial… es un bonito día, ¿no lo crees?- una sonrisa se dibujo en el rostro de la peli verde mientras se ponía de pie frente al espejo, analizando detenidamente su aspecto.
-Sabes que no puedes engañarme…- Takeshi se cruzo de brazos mientras levantaba una ceja –Algo te tiene muy contenta últimamente… más bien ALGUIEN- dijo serio el muchacho, acentuando la ultima palabra.
-Te estas imaginando cosas… - respondió sonrojada Michiru. Al percatarse de su sonrojo Takeshi sonrió para sus adentros, aunque no lo admitiera, Haruka le parecía una muy buena persona.
Michiru tomo su mochila y se dirigió hacia la puerta de la habitación mientras Takeshi seguía observándola.
-¿A dónde vas?- preguntó extrañado.
-A casa de Haruka… debemos terminar el proyecto- respondió Michiru tratando de actuar naturalmente.
-Haruka… ahora entiendo- una sonrisa algo picara se dibujo en el rostro del castaño. Michiru se sonrojo aun más, sin embargo no se daba por vencida.
-¿Quieres acompañarme? Seguramente podrás ver a Ayame…- los papeles cambiaron, mientras Michiru sonreía Takeshi se encontraba completamente ruborizado.
-Por supuesto que no… como dijiste es un día demasiado bello, no quiero arruinarlo viendo a la presumida- Takeshi desvió la mirada. Michiru rió ligeramente ante la actitud de su primo.
-Después no digas que no te invito a ninguna parte- con una sonrisa dibujada en el rostro Michiru salió de la habitación.
***FIN FLASH BACK***
-Si le hiciste algo Tenoh… me las vas a pagar- el rencor se pudo divisar momentáneamente en los ojos del muchacho.
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La luna se posaba en lo más alto del cielo, anunciando el transcurrir de la noche. La intensa mirada verde de Haruka se posaba sobre esta, percatándose de lo tarde que era. Sabia que debía regresar a casa, sabia de debía alejarse de ese lugar, al permanecer allí solo se hacia más daño, sin embargo esto estaba lejos de importarle.
Los recuerdos iban y venían al igual que las olas del mar frente a ella. Desde que conoció a Michiru Kaioh se sentía extrañamente feliz, como nunca creyó volver a estarlo. Un recuerdo en especial iba y venia a su mente con mayor intensidad, uno que extrañamente había ocurrido en el mismo lugar en que se encontraba.
Una playa, ya por la hora vacía, le recordaba el intenso deseo que había sentido hace casi una semana, el incesante deseo que probar los dulces labios de la que ahora consideraba su mejor amiga. No, Michiru era más que una simple amiga, no sabia exactamente como describirlo pero estaba segura de que sus sentimientos hacia la chica de cabellos marinos ya no cabían en tan bajo concepto, era algo más. A pesar de tener algunas de las características comunes la constante necesidad de tenerla cerca era algo que no cavia en el significado de amistad, la constante necesidad de sentirla a su lado estaba muy lejos de ese contexto.
Sin importar lo que sintiera en este momento, sin importar su confusión, estaba segura de algo, debía recuperarla a como diera lugar. La idea de ir a casa Michiru en ese mismo instante cruzó la mente de la rubia, pero desistió de ella inmediatamente, debía dejar que las cosas se enfriaran, debía darle tiempo a Michiru para asimilar la verdad y tomar sus propias decisiones al respecto .
Sintió sus ojos cerrarse, necesitaba descansar. Haruka se levanto de la arena y subió de nuevo a su motocicleta, emprendiendo el viaje de regreso a casa.
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En una habitación de aspecto marino, se encontraba la bella violinista, centrada en sus pensamientos mantenía la mirada fija en aquel cuadro que había pintado hace algunos años ya. Apreciando los trazos como si tratase de descifrar la intención del autor de tan misteriosa obra. Tratando de encontrar la intención oculta de cada pincelada. Tratando inútilmente de justificar el parecido del ángel plasmado en aquel cuadro con la persona que ahora paseaba por su vida, trayendo a alegrías, y ahora, una inmensa tristeza.
-¿Por qué? ¿Por qué me mentiste?... ¿Por qué no me di cuenta antes de... desarrollar este sentimiento? ¿Por qué…?- se preguntaba Michiru una y otra vez mientras una traicionera lagrima se escapaba de sus ojos. Recargo su cabeza sobre sus manos mientras dejaba escapar el resto sus lágrimas. -¿Por qué no puedo odiarte por esto?- pronuncio entre sollozos la peli verde.
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Setsuna coloco la bandeja en la mesa de centro que se encontraba en la sala, sirvió té en ambas tazas y le ofreció una a la angustiada chica.
-Lo siento Setsuna, tú eres la visita, debería ser yo quien te atienda- Ayame se encontraba sentada en el sofá viendo a la nada.
-En este momento no estas en condiciones de hacerlo, lo mejor es que tomes algo de té y te vallas a la cama. Yo esperare a Haruka para darle su merecido.- Setsuna sonrió al ver que había logrado sacarle una pequeña risa a la joven.
De repente la puerta se abrió, Haruka entro en el departamento con la mirada baja, completamente perdida en sus pensamientos. Ayame se levanto inmediatamente y corrió a abrazarla, la retuvo entre sus brazos como tratando de evitar que volviera a marcharse. Haruka sostuvo a su hermana entre sus brazos con igual intensidad.
-Perdóname- dijo en susurro cerca del oído de Ayame, beso su frente y dirigió su vista al frente encontrándose con la aunque firme, preocupada mirada carmín de Setsuna.
-Pensé que ya no vendrías- dijo Haruka con una sonrisa fingida –Lamento haberlas preocupado-
-Baka…- Ayame miro seriamente a Haruka –¿Estas bien?- preguntó preocupada.
-Tranquila… ve a dormir que mañana tenemos escuela- sabiendo bien que su hermana no quería hablar del tema Ayame asintió para luego dirigirse hacia su habitación.
Setsuna miraba preocupada a su amiga, sabia que no era común en ella ese tipo de irresponsabilidad. Haruka Tenoh podía ser irresponsable con sus deberes y demás pero jamás lo era con Ayame como era posible que se hubiera ido sin decir nada.
-¿Qué sucedió? Tú no eres así Haruka- preguntó seria la peli verde.
-Setsuna… ¿crees que soy mala persona?- Setsuna se impresiono por la pregunta de su amiga.
-Haruka… tú eres una persona maravillosa, aunque con tu comportamiento de ahorita no lo demostraste- Haruka rió ante el comentario de Setsuna. Un sonrojo tiño su rostro cuando sintió la mano de esta posarse sobre su mejilla, justo donde Michiru la había golpeado. –¿Qué sucedió?- preguntó nuevamente Setsuna.
La noche transcurrió lenta mientras Haruka le comentaba a Setsuna lo ocurrido, como su vida había cambiado después de conocer a Michiru y el resiente problema producto de haberle ocultado la verdad.
Setsuna sentía la ira en su interior crecer a medida que Haruka le contaba lo maravillosa que era Michiru Kaioh. El sentimiento oculto en su corazón volvía a jugarle las mismas malas pasadas que años atrás cuando compartió los momentos más memorables de su vida con su mejor amiga, Haruka Tenoh. El doble sentido de su regreso surco por su mente mientras mordía sus labios tratando de contener la tristeza de su alma.
-Yo no sé como… pero creo que… tal vez… si me estoy enamorando de ella- por una razón desconocida, incluso para la propia Haruka, siempre podía ser sincera con Setsuna, desde que eran niñas Setsuna era quien conocía sus más profundos secretos y le aconsejaba.
-Parece que alguien ha logrado robarle el corazón al "gran Haruka Tenoh"- al igual que en años pasados, Setsuna ocultaba sus sentimientos hacia su amiga con una sonrisa y un buen consejo –Si de verdad la quieres debes disculparte con ella y admitir que debiste ser sincera desde el principio- Haruka asintió convencida –Además… debes prometerle que nunca más volverás a mentirle y cumplirlo… si vuelves a regarla será mucho más difícil para ella perdonarte-
-Gracias… Setsuna- Haruka sonrió y abrazo a su amiga con mucho cariño. Setsuna se aferro más fuerte a Haruka por un momento.-Te extrañe mucho- una traicionera lagrima se deslizo por la mejilla de Setsuna.
-Y yo a ti- dijo Setsuna aun sujeta de Haruka –Más de lo que crees-
Ninguna se percato de que eran observadas por una curiosa muchacha que se suponía debía estar durmiendo hace unas horas. –Setsu…- Ayame suspiro tras percatarse de que los sentimientos de la mujer hacia su hermana no habían cambiado.
CONTINUARA…
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Bueno se que no hubieron muchos diálogos pero espero que les guste… parece que la competencia por Haruka recién comienza… . anótenme…. No mentiras….jejeje
¿Setsuna le confesará a Haruka sus sentimientos o Michiru le ganara la carrera? ¿Ayame elegirá un bando a se limitara a ser espectadora? ¿Takeshi se vengara de Haruka? Pero creo que la pregunta más importante es… ¿Michiru perdonara a Haruka? Y si la perdona ¿Olvidara sus sentimientos o los tomara en cuenta? Véanlo en el próximo capitulo…. (debería hacer la propaganda…jejeje)
Por cierto para aquellos que se interesaron por los fics de Setsuna y Darién les notifico que ya fueron publicados en la cuenta de mi mejor amiga Guardiana Plut… échenme una visita y dejen un review plis…
.net/s/6635300/1/Sentimiento_Secreto
Hasta la próxima
Ja-ne
