*****Hola, ante todo, siento haber tardado más de lo habitual. He estado un poco ida leyendo y viendo animes. Espero que os guste este capítulo, vienen momentos complicados para la pareja ^^. Muchas gracias por las reviews, me hacen muchísima ilusión.*****

8

Navegaban a través de un mar completamente en calma, no soplaba ni una pizca de viento. Por un momento se plantearon si habían llegado al Calm Belt por accidente, pero no había ni rastro de reyes marinos.

Se dirigían hacia Doom, la isla en la que, según las informaciones de Shakky, ocurrían acontecimientos extraños. Chiaki le había comentado a Shanks lo que había descubierto, y aunque a este no le hacía demasiada gracia la idea de que Chiaki encontrase una forma de volver a su mundo y de esta forma abandonarlos, consideró que la joven tenía todo el derecho de intentar volver al lugar al que pertenecía.

Y así se hallaban en aquellos momentos, en un mar totalmente plano, silencioso y sin rastro de viento que empujase el Red Force.

-Esto es rarísimo.- comentó Shanks mirando a su alrededor.- Es propio del Calm Belt y es evidente que no es allí donde nos encontramos.

Además de la insoportable calma, hacía un calor de mil demonios. Toda la tripulación iba sin apenas ropa, Chiaki llevaba el sujetador y los shorts vaqueros con los que había aparecido hacía dos años.

Shanks por su parte, aunque se había quitado la capa, su blanca camisa cubría su cuerpo, no le gustaba dejar al aire su carencia de brazo izquierdo.

-Si seguimos mucho tiempo así, a mí me va a dar una lipotimia.- se quejó Chiaki. Este sopor y esta calma son insufribles, si no muero por lo primero, me volveré loca por lo segundo.

-¿No podrías hacer flotar el barco y sacarlo de aquí?- preguntó Rockstar esperanzado.

-Aún no controlo mi habilidad hasta ese punto, me falta entrenamiento y lo más probable sería que terminásemos todos en el mar con el barco sobre nuestras cabezas. Y teniendo en cuenta que hay varios usuarios de la fruta aquí, no creo que sea una perspectiva agradable para nadie.- respondió apenada Chiaki.

-No os preocupéis, el sistema de propulsión está casi arreglado.- dijo Jackson, el mecánico del barco.

Tras varias horas de espera en las que Chiaki se entretuvo observando los admirables músculos en movimiento del mecánico de melena rubia y ojos celestes, el barco por fin se puso en marcha para alivio de todos, que querían salir de una vez por todas de aquel bochorno insoportable.

Shanks se alegró doblemente, pues no soportaba las caras de lascivia de algunos de sus piratas al observar el cuerpo de Chiaki tan ligero de ropa, y estaba a punto de golpearles a todos. Era la única mujer en el barco, y eso se hacía notar para disgusto del pelirrojo.

-Podrías cubrirte un poquito más, desvergonzada.- murmuró con fastidio al oído de la muchacha.

Chiaki le miró estupefacta.

-Y me llama desvergonzada el que se sube a la habitación a una pelandusca para hacer dios sabe qué cosas- le espetó alejándose hacia la esquina opuesta del barco.

-¿De qué narices habla?- le preguntó confuso a Beckman, que había escuchado la conversación con aire divertido.

-Creo que la señorita Chiaki ha supuesto más cosas de las que realmente ha visto.- comentó sin aclararle nada a su capitán.

-Desde luego, no hay quien os entienda.- bufó el pelirrojo molesto.

Una vez dicho esto, se encerró de morros en su camarote.

Beckman se acercó a Chiaki, harto de las disputas entre ella y el capitán.

-¿Sabes que aquella noche Shanks iba borracho como una cuba?- preguntó despreocupadamente.

Chiaki lo miró confusa.

-La muchacha rubia bajó segundos después de que tú salieses de la taberna, anunciando que nuestro apuesto capitán se había quedado dormido como un tronco.

-¡Como si me importara!- exclamó Chiaki, que se había ruborizado hasta las orejas.

Beckman se alejó soltando una carcajada. "Lo que me faltaba, hacer de Celestino entre estos dos tontainas."

Desde aquel momento, la relación de Chiaki y Shanks se deshizo de aquella tensión latente que la atenazaba, volvieron a ser los de antes, discutiendo, bromeando y con sus ocasionales muestras de afecto que les era inevitable prodigarse cuando bajaban la guardia.

La cercanía a Doom se hacía patente, pues de ella salían unos destellos cegadores del mismo tipo que Chiaki había visto cuando fue transportada a aquella realidad. Estaba realmente nerviosa, quería saber cómo y por qué había llegado allí y aquella isla era la única pista que tenía para averiguarlo.

La noche antes de llegar por fin a la isla, Chiaki se hallaba apoyada en una de las barandillas del barco observando el mar pensativa, podía ser que aquella fuese la última noche que pasase en aquel barco si resultaba encontrar la forma de volver a su casa en Doom. Una sensación de vértigo y malestar se instaló en su estómago, la sola idea de abandonar aquella vida, de que todos desapareciesen para siempre, de no volver a Shanks, hizo que se le inundasen los ojos de lágrimas sin poder hacer nada para contenerse.

Por una parte deseaba quedarse en aquel barco por siempre, pero sabía que sus padres podrían estar muy preocupados al no saber qué había sido de ella, pocas cosas echaba de menos de su antigua vida, algunos amigos y a su madre sobre todo. Pero por esas pocas personas merecía la pena volver, necesitaban una explicación.

Después de unos minutos dando rienda suelta a sus lágrimas, notó unos pasos a su espalda, y enjugándose los ojos se giró.

Allí estaba él, el motivo principal por el que no quería marcharse, sus ojos brillaban en la oscuridad, y sus cabellos de fuego se mecían al viento. Chiaki sintió que el mundo se desintegraba cuando él se acercó lentamente a ella.

Chiaki fue a abrir la boca para decir algo, pero su capitán la silenció colocando su dedo índice en sus labios haciendo que su corazón comenzase a latir desbocado. Tras unos segundos en esa posición, bajó el brazo y lo colocó en su cintura atrayéndola hacia sí, la miró fijamente a los ojos y finalmente la besó. Fue un beso pasional, ardiente y desesperado. Un beso posesivo que le decía: "No me dejes, no ahora."

La joven se aferró a él con desesperación, jamás la habían besado así. Jamás se había sentido tan profundamente unida a alguien, con tanto miedo de perderlo para siempre. Ya no podía negárselo más a sí misma, estaba perdidamente enamorada de Shanks.

Estuvieron un buen raro al abrigo de la noche, explorándose mutuamente, llegó un momento en el que Shanks sintió que no podía más, que no podía conformarse con sólo eso y, alzándola con su poderoso brazo, la metió en el camarote y le hizo el amor durante toda la noche. Recorrió cada milímetro de su cuerpo con la lengua y las manos, hizo que cada porción de piel de la pirata ardiese, que sus caderas se arqueasen de placer, consiguió varios arañazos en la espalda debido a la pasión que la joven sentía por él y él no podía esperar más, tras llevarla al orgasmo, él mismo no pudo contenerse y estalló de placer cayendo rendido sobre ella.

El resto de la noche la pasaron abrazados, con ocasionales caricias y apretones posesivos, con mucho miedo a lo que les deparase el día siguiente. Separarse después de haber descubierto la magnitud del placer que podían llegar a sentir el uno con el otro, se les hacía insoportable.

-No quiero que te vayas.- por fin Shanks se atrevió a expresar lo que se le pasaba por la cabeza durante todos esos días de viaje.- No sé si podré concebir una vida sin ti a mi lado después de haber admitido todo esto.

Chiaki le miró apenada.

-Tengo allí a mi familia, a amigos a los que dar explicaciones. No me puedo quedar aquí pensando que están muertos de preocupación por mi causa.

-Lo sé pequeña.- dijo acariciándole el pelo- Lo sé… No te puedo pedir que te quedes, pero necesitaba decirte esto. En el caso de que no nos volvamos a ver, quiero que sepas que nunca habrá para mí nadie como tú.

Chiaki se apretó más contra su cuerpo, acariciando su duro pecho y enterrando la cara en su cuello.

Las lágrimas de Chiaki recorrieron la piel de Shanks.

La hora llegaría pronto, los primeros rayos de luz comenzaban a abrirse paso en el cielo.