Perdón por la tardanza. Gracias por leer, comentar y seguir esta historia...
Shugo Chara no me pertenece.
Lulú estaba nerviosa, Kairi su marido no había regresado a dormir a casa y Tadase no dejaba de llamar. Malditos fueran sus amigos, a ella no le gustaba que se juntara con todos ellos. Sentía pena por Yaya, ya que sabía que Kairi se enredo con ella sólo para olvidarse de Hinamori Amu, ya que Kairi la amaba desde siempre.
Con Tadase todo era perfecto, era buen amante, conocía todas las técnicas para complacer a una mujer como ella y Yaya solamente era una niña, no era como ella... Quiso jugar, hizo que Tadase se acostara con ella una y otra vez, ni su luna de miel había sido tan candente como una hora con Tadase, él si que sabía...
Ahora estaba embarazada y si, era de Tadase. Y ahora Kairi lo sabía y solo Dios sabía donde estaba y que había hecho... De seguro lo mismo que ella con su amante, lo cual la molestaba bastante y la hacía enfurecer... No quería el divorcio, amaba a su esposo pero deseaba al otro. Y así que Tadase sentía algo por ella, se lo demostraba con cada rose de su piel, cada contacto era la gloria.
Su embarazo era un modo de retener a su esposo, usaría al niño par retenerlo a su lado, le diría que el bebe era suyo y la palabra de ella era la ley... Y kairi la idolatraba con todo su ser. Ella hizo que olvidara Amu, aunque su amistad parecía fuerte.
Kairi estaba muy pensativo, ¿Qué había hecho? Se acostó con Yaya, lo peor era que no se arrepentía nada. Yaya había crecido desde cuando alió con él. Pero no podía usarla, le dolía la traición de Lulú, pero mas le dolería perder la amistad que le costó tanto cultiva con Yaya después de su fallida relación que amenazó con separarlo para siempre de ella y ahora sucedía esto.
No se lo podría perdonar si esto sucedía, ella era importante para él. Lo fue siempre, sabía que se había equivocado bastante. El estaba equivocado, siempre lo estuvo.
Le dolía la cabeza, ambos vestidos solamente con su desnudez y era sexy, excitante y por sobre todo lo encendía por completo... Si se iría al infierno que tenga verdaderos motivos para hacerlo y por entonces sintió la inquietas y traviesas manos de su compañera justo ahí, tocándolo como a él le gustaba.
La sonrisa traviesa de ella, su rostro de ángel transformándose en uno de completa malicia para desaparecer hacia abajo.
Sabía lo que aria y no la detuvo, sólo quería disfrutar y cuando sintió su boca allí, fue la gloría, la mismísima gloria.
Ella lo hacía perfecto, por instinto llevo sus manos a la cabeza de ella y para castigarle ella se detuvo.
—Haz sido un niño muy malo, malo, malo...—Dijo Yaya para mirarlo con sus ojos con un tono muy oscuro y ese brillo prometedor en ellos. Kairi sintió todo su cuerpo estremecerse de placer. Oh si, claro que si. Ya había olvidado que se sentía ser amado de verdad.
Continuara.
