Buenas tardes queridos Lectores.

-Oye Arnold es propiedad de Craig Bartlett. Que disfruten el capítulo.

Crisis Económica: Plan de Ataque

Autora: Kennet M.

Tiempo: La llamada Pobreza

Capítulo 7: Misión: Buscando a Timberly

Las mañanas no podían ser más normales. El autobús escolar dio las típicas vueltas recogiendo a todos los niños que se iban acomodando uno tras otro en los asientos que tomaban desde que entraron al primer grado junto a sus frecuentes amigos. La charla matutina se centraba en diferentes cosas pero casi todas llegaban en algún punto a girar en torno a la niña genio del salón, Phoebe, de quien se sabía por rumores había sufrido un grave accidente que la mantendría sin jornada escolar por días.

-¡Que suerte!, ya quiero que me pase algo parecido para no tener que volver a clase.- Opinaba Harold sentado junto a Stinky y atrás iba Sid por cierto con varios moretones cubiertos parcialmente con venditas.

-Yo prefiero cualquier otra cosa, el dolor de los golpes de ese nivel no te dejan mover de la cama y es aburrido. – Decía el muchacho con toda sabiduría.

-¿Y a ti que te paso Sid?.- Preguntó Stinky.

-No es algo que quiera recordar, muchas gracias.- Resoplo Sid sin ganas de memorar lo acontecido con Pataki.

Más atrás, Rhonda Lloyd llevaba un sombrero más que grande que claramente no hacía otra cosa que llamar la atención, seguro que eso no le molestaba pero tampoco era su intención.

-Rhonda, le tapas el sol a mi tarántula.- Fue el comentario de Nadine, mientras que Sheena desde atrás miraba con curiosidad el sombrero.

-Que lastima Nadine, pero por si no haz notado trato de salvar mi vida.- Comentó sarcástica la chica, la aludida solo rodo sus ojos y se giro un poco para entablar conversación con Sheena.

-¡Amo tu sombrero, es hermoso, lo mejor que puede haber sobre tu cabecita aunque prefiero tu cabello mi diosa… jajajaja!.- Reía Curly locamente haciendo que la heredera de los Lloyd considerara la opción de morir como una más viable.

Y más atrás sentados tranquilamente iban el niño Jhojanssen y su amigo Arnold, mirando el sol ascendiendo a lo alto en el cielo a través de la ventana.

-¿Estas seguro?.- Preguntó el moreno por tercera vez.

-Completamente.- Respondió el rubio quien decidió mirar al frente, un poco nervioso, atormentado, quizá desilusionado o emocionado, no tenía ni idea de que sentía. Solo sabía que esperaba que el bus se detuviera para que Helga subiera.

Y el bus se detuvo. La rubia ascendió con su cara de pocos amigos empujando a Breiny de cualquier manera que le interrumpía la ruta, sentándose sola en el puesto donde debería estar Phoebe. Arnold trago saliva, habían sido días un poco caóticos pero en todos había terminado preguntándose: "¿quién eres Helga en realidad?"

-Esto es una locura, estas cavando tu propia tumba, pero es un buen momento, suerte viejo.- Le comentó Gerald con justa razón, técnicamente no sabía en que se estaba metiendo y temía estúpidamente ser rechazado, se supone que si le ofrecía otra solución para su estéreo sería mejor pero ni siquiera él se había sentado a pensar en otra solución y tampoco se preguntaba mucho porque ella le propuso justamente eso.

-Si…- Arnold suspiro y se puso de pie, varios ojos lo siguieron con interés. –Si muero a mi tierna edad, te pido que escribas mi historia.- Gerald sonrío divertido.

-Claro amigo, esto está de película aunque soy mal escritor, quizá una canción.- Propuso el moreno divertido.

-Gracias.- Sonrío forzadamente Arnold dirigiéndose a donde estaba Helga, pero la sonrisa no le duro un minuto.

-¿Qué quieres cabeza de balón?.- Decir que se desconcertó fue poco. Él no se había sentado a pensar mucho en el asunto pero nada más de haber escrito aquella nota lo tenía nervioso, mientras que la rubia estaba fresca como una lechuga. Arnold se sentó a su lado sin pedir permiso.

-¿Te llego el sobre de ayer?.- Peguntó directamente tratando de ser "profesional" como decía la chica.

-Por supuesto melenudo y déjame decirte que tienes síndrome de Down, ¿cómo se te puede ocurrir tal cosa?. –Arnold abrió la boca molesto y frunció el ceño.

-¡Tu fuiste la que propuso tal cosa, no yo, ya te había dicho que prefiero estar con cualquier chica menos contigo!.- Arnold no entendía, nunca había comprendido como era que Pataki lo sacaba tan fácil de tus casillas.

-Por supuesto que preferirías estar con cualquier chica, porque todas son muy normales y aburridas vamos a ver: Mira a Rhonda, tan elegante, simpática, falsa; es bastante alcanzable a mi parecer, Nadine: Es un fenómeno con todas las debilidades de una chica, si vas y le dices que te gusta cae como una tonta porque eres un chico amable y esas tonterías, cualquier chica busca eso. Y Lila, el amor de tu vida, es demasiado normal, se parece mucho a ti, la única razón por la que no te pone atención es porque sabe que si quiere ser feliz necesita algo diferente.- Helga sonrío hipócritamente y miro por la ventana. –Yo no propuse ser tu novia seriamente Arnoldo, últimamente solo escuchas lo que quieres escuchar.- La rubia no estaba mirando a Arnold pero su rostro tenía un rastro de tristeza un poco evidente.

-No eres quien para catalogar a las personas, o sus gustos Helga.- Susurro Arnold molesto, ella no podía estar diciendo esas tonterías de que entendía todo, incluso lo de Lila y eso le dolió.

-Exacto, tienes razón, pero a lo que quería llegar es que TÚ, Arnold no entiendes que no soy alguien alcanzable para nadie, menos para tí- Y Arnold por fin entendió. Helga, era demasiado diferente a cualquier chica, Helga tenía tantos matices que catalogarla como "a la fenómeno de los insectos, la moda, o los modales" era imposible, Helga como pensó era todo un enigma, inalcanzable quizá, y si era o no alcanzable para él no importaba: ¿verdad?.

"O quizás si".

-Acepta el trato y deja de ponerme problema de una vez.- Rugió Arnold molesto.

-Ya tranquilo.- Helga lo miro sonriendo. –Bien, acepto la patraña, es mas te tengo un premio: Si eres buen novio voy a ir metiendo el dinero de tu estéreo en sobres y te lo mando a tu casa, si voy a hacer esto me tengo que divertir.- Arnold abrió la boca sorprendido.

-¿Qué?- Arnold se acerco a Helga molesto encarándola. -¿Acaso quieres jugar conmigo además de que me rompiste el estéreo, no tienes vergüenza Helga?. – Es decir ahora tenía que ganarse su estéreo siendo un buen novio, ¿cómo se supone que iba a ser buen novio de una niña que ni siquiera cooperaba?, porque era mas que obvio que no iba a cooperar.

-Ese es tu asunto, no mío. – Y Helga río con suficiencia. –Entonces, ¿es un trato?.- Las conversaciones con esta chica eran locas, totalmente locas, se iba a morir de seguir a este ritmo, le iba dar un paro cardiaco.

-Es un trato.- Suspiro Arnold estrechando la mano de la rubia y sonrío pero de eso él no se dio cuenta.

-¿Y ahora qué?.- Preguntó la rubia pasados algunos minutos.

-No sé. – Respondió él sinceramente, a Lila podía llevarla al cine o a otra chica normal podía llevarla a dar un paseo por el parque. ¿Qué se suponía que podía hacer con la rubia?. –Primero que nada Helga, debes hablar con tu padre, no puedes seguir manteniendo tu casa, apenas eres una niña.- Hablo recordando que Phoebe con algunas trampas de su parte al fin le había contado la verdad, o media verdad.

-Te tengo noticias genio. – Helga lo miro directamente. –Bob no está en la ciudad, no contesta el celular y se supone que serás mi novio no mi ángel de la guarda.- Replico ella cruzándose de brazos.

-Pues vas a tener que acostumbrarte y poner de tu parte porque ser un buen novio implica ser tu ángel de la guarda.- Dijo Arnold con suficiencia.

-Vaya, si que sabes fingir, te haz ganado el dólar del día.- Replico la muchacha.

-Eres una niña fastidiosa e imposible.- Suspiro Arnold bajándose del asiento para regresar al lado de Gerald.

-Y acabas de perderlo Melenudo.- El rubio rodó los ojos, en vez de recuperar el estéreo iba terminar endeudado, quizá debió pensarse mejor la idea de buscar otra solución para recuperarlo.


Rhonda había optado por quitarse el sombrero cuando Curly lo babeo y había tenido la esperanza de que su sueño con Helga no fuese más que una pesadilla. Pero no, la rubia la había abordado y le había dicho: "Sé que iniciaste un chisme en mi contra princesa, espero que estés dispuesta a pagar por él". En un momento pensó que era una amenaza vacía pero al fin había entendido que se había hecho:

-Ilusiones.- Entre sus dedos tenía escrita una nota de la matona del lugar que acaba de tirarle:

"Haces lo que te digo o te ira mal."

Ir hasta donde estaba y decirle que no era quien para amenazar a Rhonda Lloyd era lo mismo que decirle: "acepto la paliza-maldad-broma-dañada de zapatos que quieras hacerme", ahora bien no sabía muy bien porque Helga la quería matar, o bueno quizá si sabía.

"¿Qué es lo que quieres Helga?"

Escribió de vuelta y lanzo el papelito consciente de que su vida estaba a punto de cambiar sin exagerar.

"Buena princesa. ¿Qué sabes de Mrs. Dana?, si lo sabes dime sino averígualo como sea."

Rhonda leyó la nota, trato de recordar el nombre porque se le hacia familiar pero no daba con él, hasta que de repente en una de sus fiestas, alguien importante se la había presentado.

"Es la niña mas popular de sexto, su familia es muy adinerada y reconocida, se apellida Artois, Dana de Artois. ¿Por qué la pregunta?".

A Rhonda que empezaba más a intrigarle la razón por la cual alguien como Helga podría interesarse en una chica como Dana, olvido por un instante que la estaban usando para sacarle información.

"No te interesa. ¿Estás segura que es adinerada?, ¿Tratas con ella?.

La chica a la moda frunció el ceño, era el colmo que no le digiera para que le estaba preguntado todo eso.

"Por supuesto que es adinerada, espero que no olvides en que clase de circulo se mueven los Lloyd. Y si, trato a veces en las fiestas con ella."

La respuesta a su última nota dejo a Rhonda impactada, técnicamente Helga le estaba ordenando vigilar a esa chica y también la amenazaba que de no hacerlo o comentar con alguien lo que le estaba pidiendo la iba a colgar del asta de la bandera de la escuela. Esa niña era una psicópata.

El receso llegó minutos después. Helga salió de forma despreocupada del salón como era de esperarse, sola, sin reparar en nadie a su alrededor. La ausencia de Phoebe significaba su soledad en la vida estudiantil, aun así más que en cualquier otro momento eso era bastante malo, por el simple hecho de que estaba confundida. Siempre había tenido los sueños, las fantasías, las acciones correctas para el instante en el que ella fuese la novia de Arnold, pero ahora entendía que sus alucinaciones locas no podían estar más lejos de la realidad. "Mi espíritu romántico choca con mi espíritu rebelde". Sabía, había entendido que aun con intereses de por medio: el estéreo, ésta era la oportunidad mas clara y espléndida que se le había presentado, que, después de analizar toda la noche encontró la forma de hacer parecer a Arnold que era él, el que quería a toda costa proceder con "el noviazgo" y parece que lo había logrado: Ella había dicho que no quería ser su novia pero técnicamente luego se lo aceptó como pago al estéreo con la excusa débil de divertirse con ello, tenía que admitirlo, era una genio, había protegido su orgullo de: "Helga superior en todo" a la vez que hacía realidad su mas oscuro deseo.

-Claro, una genio.- Susurro a medio pasillo con voz sarcástica. Era tan genio que seguía usando pantomimas para ocultar lo evidente y era tan rebelde que su mayor acto heroico consistía en haberse retractado de su confesión de industrias futuro apenas tuvo la oportunidad, en sí era una cobarde que en vez de decirle al idiota de Arnold que así a él no le gustase ella si quería ser su novia, que iba a demostrarle que tan grande era lo que sentía por él sin importarle que fuese por una obligación, que iba a ser su novia sin importar los motivos y punto, que era ella solo ella la de la idea sin mas adornos y no más que hablar, había hecho exactamente lo contrario. Su orgullo solo le había servido para ayudarle a invertir los papeles dejando a Arnold como un estúpido desesperado.

-Él debe ser buen novio. ¿Pero en que rayos estaba pensando?; Dios, no puedes cortarme por una vez en la vida la lengua haber si dejo de hacer tonterías.- Su inteligencia se esfumaba cuando más la necesitaba, pero el cabezón tenía la culpa. "¿Qué necesidad tenía de recordarme que prefiere a cualquier otra que a mí". No es como sino lo supiera. Desde hacía muchos años sabía que probablemente él la odiaba y con justa razón pero también era muy cierto que no la conocía en lo mas mínimo, no sabía nada de ella como para meterla entre las peores personas de la faz de la tierra.

-¡Oh Melenudo sin cerebro, ni siquiera te tomas el mísero tiempo de conocerme!.- Le reclamó al relicario que había sacado hacía un minuto, lo miraba con ojos soñadores y teatralmente melancólicos. -¡Ah es un buen insulto, lo recordare!- Dijo más animada.

-Por favor director Wartz, es urgente, déjeme salir de la escuela, mi abuelo ya le ha dicho que no hay problema con ello.- Helga guardo rápidamente el relicario y se deslizo hasta el bote de basura más cercano a la oficina del director, adentro, a puerta entreabierta estaba nada más y nada menos que su cabeza de balón, "Ahora oficialmente mi novio"; con el director quien se creía rey en la escuela.

-Estas en jornada escolar jovencito, pronto serán exámenes finales e ir a perseguir a tu amigo no es una excusa razonable. Tú no eres pariente ni nada por el estilo del joven Jhojanssen así que no insistas, regresa al receso en el patio.- Helga notó como su amado trataba de protestar pero al final suspirando de desconsuelo salió vencido de la oficina, ella se irguió rápidamente notando que era muy tarde para ocultarse.

-Siempre podrías escaparte.- Pronunció como si nada mirando las uñas de las manos, recostada en la pared.

-No es buen momento, Helga.- Respondió este recostándose en la pared a un lado de ella.

-Lo digo enserio.- Replico ella calmadamente. – Pero no es lugar para explicar con detalles.- La chica hizo un gesto indicando a Wartz con fastidio que adentro de su oficina comenzaba a cantar.

-¿Qué interés tendrías en ayudarme?.- Indagó el muchacho siguiendo a su "novia" que se alejaba a paso lento por el pasillo, la verdad es que si estaba algo desesperado por salir.

-Bastantes, melenudo, pero igual no tengo porque contarte.- Respondió burlona y con ese toque de superioridad que le era tan característico.

-¿Vas a pedirme algo después, verdad?, te aprovechas de todo- Arnold estaba muy serio, parecía profundamente preocupado cosa que no era nada habitual en él, aunque claro a estas alturas esos cambios venían con mas frecuencia.

-Te estas volviendo amargado cabeza de balón.- Respondió Helga increíblemente serena, hasta su ceño fruncido se aligero un poco.

-Puede ser tu culpa Helga.- Comentó él con sinceridad.

-Una agradable noticia.- Fue lo que ella dijo sarcásticamente mientras abría la puerta de un cuartito de limpieza que no se usaba. Él la miró confundido. -¡Piensas quedarte parado ahí todo el día o vas a entrar!- Semi gritó ella impaciente y él entró mientras rodaba los ojos.

-¿Qué hacemos aquí?.- Preguntó al ver que la rubia entraba y cerraba tras de sí la puerta quedando en casi total oscuridad.

-Te voy a asesinar. – Contestó ella muy seria caminando hacía al fondo del cuartito como si se lo conociera de memoria. -¡Eres idiota o que!, ¿qué crees que hago?, sacarte de la escuela, ¿acaso no fue eso lo que propuse cabezón?.- Helga rió por la idiotez del chico mientras levantaba al parecer una compuerta del suelo.

-No puede ser.- El rubio ignorando los insultos de su "sarcásticamente amada novia" pudo distinguir después de que Helga encendió una linterna puesta ventajosamente en el lugar, que la compuerta daba a un tipo de pasadizo inferior.

-Si que puede, ahora baja que no tenemos todo el día.- El muchacho observo las escaleras hechas de un tipo de cuerda fina que descendían, pareció pensarse la situación.

-Si salgo de la escuela me meteré en más problemas. No es lo correcto, debo tratar de convencer al director Wartz.- Aun así el chico estaba asombrado, ¿cómo era que había un pasadizo secreto como ese?.

-Arnold, Arnold… cuando lo logres serás un anciano con la cabeza achatada que habrá perdido su forma, tu cabello será cenizo y las arrugas cubrirán todo tu rostro, casi como una banana podrida, además de que lo habrás logrado porque el director Wartz habrá muerto.- Ante el pensamiento Helga río con ganas mientras que el joven palideció, eso era un destino horrible.

-Bien, aunque sigo sin confiarme de tus intenciones, ni siquiera haz preguntado porque quiero salir.- El cabezón derrotado descendió sin dificultad por las escaleras y cuando estuvo a bajo cayo en la cuenta de que Helga debió bajar primero, era una chica después de todo… "y su novia…"

-A claro, si ¿por qué quieres salir?.- Preguntó con falso interés, de forma burlona y de nuevo en su postura superior cayendo a su lado, demostrando una vez más que podía valerse muy bien por si misma.

-Eres imposible.- Helga sonrío en el acto, él la había mirado y sonreído también con falsa complicidad. Incluso parecía que ya no estaba tan preocupado y eso la hizo sentirse feliz, mejor dicho dichosa. –Timberly. – Soltó de repente y su rostro volvió a ensombrecerse aun cuando algo de luz llegaba a su rostro.

-¿Me engañas tan pronto cabeza de balón?, ¿quieres morir o algo así?, o de plano no quieres recuperar tu estéreo- Helga se había cruzado de brazos y lo miraba con el ceño fruncido. Arnold parpadeo, una, dos, tres veces y se hecho a reír. -¡De que demonios te ríes Melenudo!- Sintió deseos de golpearlo, se burlaba de ella y se sentía avergonzada.

-Ya… JAJAJAJA… no Helga, es la hermanita de Gerald.- El rubio decidió tratar de contener la risa, realmente no sabía bien porque se reía. Quizá era porque Helga estaba… "celosa", eran novios de mentiras y todo pero ella estaba celosa. ¿O eran novios de verdad?; ya ni sabía y apenas llevaban unas horas con el asunto.

-No te des aires de importante, ¡camina!.- Ordenó ella yendo al frente bastante molesta y un poco sonrojada. ¿Quién demonios era Timberly?, como sino tuviera suficiente con Lila y justo ahora.

Arnold caminó tras ella más tranquilo, sonriendo levemente.

-Entonces significa que me ayudaras a buscarla.- Sentencio notando como ella era la mas interesada en salir.

-¿Buscarla?, ¿acaso es tan estúpida como para perderse?.- Preguntó fastidiada doblando a la izquierda en el dichoso pasadizo.

-Es una niña pequeña, Helga.- Entonces la rubia se detuvo de golpe con gesto desconcertado en el rostro y Arnold entrecerró los ojos mientras sonreía aun más. Estaba disfrutando la situación, que lo culparan por eso pero se divertía.

-¿Pequeña?.- Murmuro Helga sin poder moverse de su sitio, sintiéndose completamente idiota. Él pasó de largo notando como habían llegado a otra escalera, vio una escotilla entonces empezó a subir.

-Exactamente, pequeña.- Abrió la escotilla, y notó como ésta daba a un callejón. ¿Quién diría que en la escuela habría algo así?, si un ladrón la encontraba podría saquear fácilmente la escuela. –Hay que decirle al director Wartz que existe esto, puede ser peligroso.- Y la rubia pareció reaccionar.

-¿Estás loco?- Helga comenzó a subir aceptando sin darse cuenta la mano que Arnold le estiraba para ayudarla a salir. –Si abres la boca te meteré pirañas en el pantalón. – El muchacho la miro cansado y ella con furia fingida. Sus manos se mantuvieron unidas pero ninguno de los dos reparo en ello.

-Estarás de acuerdo en que es un acceso demasiado fácil para cualquier ladrón.- Replicó él.

-Serás tu entonces quien cargue con los castigos, no yo. Fuera de que te ayudo a salir piensas delatarme, que mal novio eres realmente Melenudo.- A pesar de que su intención había sido decirlo en broma como acostumbraba hacerlo, realmente a la chica le salió la expresión de forma muy sincera, tanto que Arnold abrió los ojos y la chica reparo en las manos. Se miraron al mismo tiempo y, segundos después ella se soltó de forma brusca. –Bien, ¿dónde puede estar la mocosa?.- Preguntó sin interés aparente, pero claro que todo lo que le molestara a su amado le importaba y haría cualquier cosa para ayudarlo, más sino tenía que esconderse.

-Gerald dijo que la buscaría en el centro comercial, deberíamos ir por los videojuegos.- Propuso él.

-Claro, es una excelente idea seguramente la enana vuela y se puede subir a las maquinas a jugar con su estatura, además de que debe ser millonaria, ¡eres todo un genio!.- Se mofó ella con sarcasmo, pero él ya la estaba arrastrando. –Bien, vamos.- Completo la chica aunque ya no importaba porque iban o iban y ya Arnold lo había decidido.


Gerald por su parte había salido como un loco de la escuela apenas su hermano había llamado angustiado. La pequeña descendiente de los Jhojanssen según lo informado por su maestra no había llegado a clase, quizá no se hubiesen enterado si la profesora no hubiese llamado a preguntar la falta de la pequeña que era tan disciplinada. La cosa es que su madre había dejado a Timberly en la puerta de la escuela en la mañana, el asunto es que la niña debería estar en la escuela pero no estaba.

Rápidamente el moreno reviso todo el centro comercial pasándose por la sección de peluches, divisando salas de cine con películas cursis, en el área de juegos para bebes pero nada. Su hermano también buscaba, su madre, su padre estaba dejando el trabajo en ese momento para unirse en la búsqueda o informar a la policía, todo era un caos. Su mente de niño maquinaba a una velocidad increíble conspiraciones, quizá un loco se la había llevado y le causaba un temor horrible pensar en dicho asunto. De repente, como jamás le había pasado cayó sobre sus hombros una realidad, la realidad de que era el hermano mayor de esa niña fastidiosa y que era su deber, no, su obligación cuidarla. Sintió ese deber cuando Arnold le gritó de aquella forma a la pequeña, percibió que si bien su amigo no lo había hecho con intención podría existir ese alguien con intenciones de dañar a Timberly en un futuro, en algún momento y solo había una persona sobre la tierra con el deber de protegerla: Él.

Pero había fallado. No se lo perdonaba.

"Busca ahora, acúsate después".

Era mucho tiempo. Desde la mañana no se sabía nada de ella, pero aun así Gerald angustiado como no lo había estado nunca salió corriendo en dirección a la escuela de Timberly a buscar en los alrededores.

Helga y Arnold por su parte habían dejado la sección de video juegos y corrían por el parque que estaba cerca mirando y buscando en todos lados. De manera rápida Arnold le había contado a la rubia que el día anterior le había gritado a Timberly y después de muchas sátiras habían concordado que quizá se sintiese aburrida y había decidido no ir a la escuela. Arnold se sentía culpable, Helga frustrada porque estaba buscando a una niña que no conocía lo que retrasaba la búsqueda.

-Separémonos melenudo.- Le propuso después de casi dos horas sin resultado.

-No la conoces Helga- Replicó Arnold mirando detrás de un árbol.

-Olvidas que soy una profesional en esto, ya me las arreglare, igual ir así solo nos retrasa, nos vemos aquí en media hora. – Sin darle tiempo a objetar, Helga se perdió a una velocidad increíble por la calle de la derecha y el chico resoplo yendo por la otra.

Gerald estaba cansado. Las cuadras alrededor de la escuela de su hermanita eran un laberinto y las personas a las que le preguntaban solo le respondían que el único lugar donde podría encontrar a una niña con esas características y a esa hora era en la escuela donde debería estar él lo que lo llenaba de impotencia. Tomó aire pare seguir corriendo de regreso. ¿A dónde?, ni el mismo sabía, todo lo que se le ocurría era ir a su casa, quizá su familia había tenido mas suerte. Doblo una esquina con toda la energía que le quedaba cuando chocó repentinamente con alguien.

-Lo siento.- Se disculpo sin mirar a la persona atropellada y se puso de pie para seguir corriendo.

-¡Gerald!- Le gritó Arnold y el moreno se detuvo.

-¿Qué haces fuera de la escuela viejo?.- Le preguntó a su amigo quien también tenía fachas de haber estado corriendo.

-Me escape para ayudarte a buscar a Timberly…- Arnold se encorvo colocando las manos sobre las rodillas para tomar aire. -¿Ha habido suerte?.- Le preguntó aspirando todo el aire que pudo.

-Nada, voy a mi casa ahora, quizá los demás.- No tuvieron que decir mas, ambos reanudaron la carrera juntos. –Gracias por tu ayuda amigo, pero… ¿Cómo que te escapaste?, tendrás problemas... ¿Y cómo lograste salir?.- El moreno jadeaba al correr pero su nivel de tensión era más alto que el de Arnold lo que sin duda le daba más resistencia.

-Helga me ayudo, de hecho me ayuda a buscar a Timberly.- Respondió éste a media voz, se iba a morir de cansancio.

-La arpía tiene corazón.- Trató de hacer una de sus típicas frases pero realmente solo podía pensar en su hermana. Siguieron corriendo sin pronunciar más palabras que las que le lanzaban a la gente preguntando si habían visto a la pequeña recibiendo a cada paso una negativa o respuestas inconclusas, lo que estaba poniendo a Gerald al bordo de un colapso mental. Pronto tuvieron que empezar a caminar, estaban agotados y Arnold trataba de alentar a su amigo que cada vez se veía peor.

-¡Eh!... ¡Aquí par de idiotas!.- La voz hizo que ambos voltearan, estaban cerca del muelle donde estaba Helga alzando la mano para llamar su atención, y a un lado de ella sentada muy cerca de la rubia: la pequeña.

-¡TIMBERLY!.- Gerald con fuerzas renovadas cruzo el espacio que lo separaba de su hermana en menos de un minuto y la alzo en brazos abrazándola con fuerza.

-Estas pegajoso Gerald.- Se quejo ésta con justa razón pero el moreno no parecía escucharla.

-¿Dónde te habías metido?, Estábamos muy preocupados, ¿Qué paso?.- Él dejo a la pequeña en el suelo y la niña abrió la boca con los ojos llorosos por el regaño y miro a Helga la que la miraba ahora de pie impasible.

-Lo siento hermano.- Se disculpo ella y luego miro a Arnold. –Lo siento.- Parecía ser muy consciente de lo que había ocasionado.

-Melenudo, le debes una disculpa a la enana.- Dijo Helga como si nada y ambos amigos miraron a Helga como si estuviese diciendo algo prohibido. -¿Qué?.- Preguntó ésta molesta mirándolo a los dos. –También puedo decir cosas como esas ¿saben?- Obligándose a no pensar que había llegado el fin del mundo, Arnold con toda la sabiduría para su tierna edad pronto recibió el perdón de la pequeña y la promesa de no escaparse nunca más, sino de hablar, recurrir, preguntar.

-Además si me escapo de nuevo la Señorita Helga me lanzará a los tiburones.- Soltó con una carcajada dulce la damita.

-¡No le vas a tocar un solo cabello a mi hermana!- Saltó al instante Gerald.

-No habrá necesidad Geraldo, ¿verdad?.- La pregunta iba para Timberly quien asintió feliz.

-Vayamos a casa, nuestros padres están muy preocupados.- Dijo el moreno tomando de la mano a su hermana quien le iba pidiendo que le ayudara porque no quería ser castigada.

Atrás Helga iba al lado de Arnold con aparente desinterés, pero claro muy orgullosa de su hallazgo aunque había sido accidental.

- Eres una buena chica Helga.- Soltó de repente el muchacho. Ella dejo de caminar avergonzándose y sintiéndose demasiado feliz, pero al momento se sacudió sonriendo.

-Por supuesto, espero que acepten ambos la propuesta de Phoebe sin chistar, sería lo menos que podrían hacer por mí, ¿no crees?.- Hablo con falsa inocencia.

-El costo a cambio, no podía faltar.- Dijo Arnold con sarcasmo. –Eres una novia muy problemática.- Completo sonriendo levemente y mirándola de reojo. Helga también sonrío, mirándolo de la misma manera.


No debería decir esto pero, me gusto mucho el capitulo XD Bueno ya a responder sus review que me motivan a escribir.

Myriamj: Es enserio, aceptó el trato XD y Helga tuvo una larga noche pero no se ha vuelto loca, sigue siendo muy lista. Creo que las cosas mejoraran o quien sabe. En éste capitulo he hecho sufrir a Gerald jaja, hago sufrir a todo el mundo. Bueno espero te guste el capi y gracias por el apoyo. Chau.

Sams Brook: Me alegra mucho que te gusten los capítulos. Arnold lentamente pone los pies en la tierra jaja, pero aun sigue un poco extraviado. Sí, efectivamente va haber mucha acción con lo de los sobres ya que la personalidad de estos personajes dice claramente que solo se acercan si hay problemas, es por eso que les hago tantas cosas malas muajajaja. Espero disfrutes el largo capitulo y por comentar.

Eleonor Pataki: Bueno, ya puedes empezar con el altar XD, solo ten cuidado de que Helga no lo descubra jajaja. Exactamente, la idea de un noviazgo de novios era una de las ideas, idea que cuadraría muy bien con los dos. Haber que te parece como se desarrolla el "noviazgo". Espero te agrade.

Zombie M-Fowl: Sé, el capitulo anterior fui contra Helga, éste contra Gerald y Rhonda. Bueno, en cuanto a la mafia, es una de las cosas que me gusta de oye Arnold, hay de todo, hasta extraterrestres y una anciana gatubela jaja, me da mucha libertad de imaginar, así que ¿la escuela es un centro de mafiosos XD?, si puede ser. Ojala también te guste éste.

Massy13: Bienvenida chica. Que bueno que me dejas tu review, te lo agradezco. Según Arnold, accedió para recuperar su estéreo, pero no sé, Eleonor tiene una versión diferente XD. Jajaa mentiras, no juego, seguro Eleonor tiene razón. Gracias por leer y comentar.

Letifiesta: Gracias por comentar.

A todos los demás que pasan a leer, muchas gracias.

Hasta la Próxima