Título: Theatre Club

Los personajes no me pertenecen y escribo esto sin fines de lucro, por diversión.

Resumen: La vida de Dean Winchester da un giro cuando lo obligan a entrar al club de teatro para tener puntos extra, ser parte del club cambia mucho a Dean. Y así es como descubre a su propio acosador de ojos (demasiado) azules del cual se hace muy amigo. #SalvenALasAbejas #TodosAmanASammy #NoALaBrotherzone

N/A: Es mi primer Destiel (el primero que escribo el segundo que subo) y cualquier corrección se permite y consejos también son valorados. Solo que sea con respeto.

Aclaraciones: En este Au Dean y Sam se llevan menos de cuatro años, más o menos dos.

Advertencias: Malas palabras. Adolescentes hormonales probablemente. Bullying a un personaje (Ruby) Todos x un personaje (Sam) un personaje enamorado y rechazado (Gabriel) y Castiel quedando en la brotherzone

Capítulo 8

La gente tenía su personaje preferido seleccionado y tendrían que audicionar para conseguirlo, a Castiel le palpito rápido el corazón cuando al escenario subió Dean.

— Te apuesto a que va a audicionar para Jensen.

— Bueno, ambos se hacen los machotes. Pero aún así, Cas, no hay forma de que lo conozcas tanto ni aunque tengas la bola de cristal en tus manos, no puedes estar tan seguro… —empezó a retarlo Meg, pero su discurso fue interrumpido por el profesor.

— Bien, Dean, ¿Puedo saber a qué personaje quieres interpretar y porque?

— Me gustaría interpretar a Jensen. Porque… bueno, sinceramente es un personaje con el que me siento un poco identificado. — a Dean no le gustaba hablar de su vida privada, se veía incómodo con ello.

Castiel miró triunfante a Meg sin poder resistirlo. Ella blanqueó sus ojos.

— Suerte.

— Lo conozco, Meg, ya te lo había dicho.

— ¿Elegiste una escena que te gustaría interpretar?

— Si. Cuando Jensen le cuenta a Jared lo que vivió en el infierno.

El profesor Shurley parecía gratamente sorprendido con esa respuesta.

— Esa es una escena bastante difícil y complicada.

— Es la que quiero hacer.

— Adelante.

Dean dejó de ser Dean para ser Jensen, pero igual a Cas se le infló el corazón. Se sorprendió por la transparencia de las emociones que reflejaba el Winchester. Cuando Castiel lo veía así, quebrado, solo quería subir a la plataforma y enterrar la cabeza del rubio en su pecho, reconfortarlo, darle apoyo. Pero sabía que no podía y aunque eso lo mata, lo acepta.

Después de esa audición estaba claro quién sería Dean.

Cas también tenía un personaje con el que se sentía identificado. Su preferido era Jensen, pero Misha era el ángel del señor, a quien Cas está más capacitado para interpretar, una pobre criatura celestial que no entendía para nada las costumbres de los humanos, pero intentaba con todas sus fuerzas.

Que había caído por un único humano al que adoraba.

La seriedad característica de Misha, su inexpresividad, le daba puntos a Castiel para poder realizar su papel mejor.

Cas no está muy convencido pero Meg dice que la audición salió excelente y le aseguró a Novak que obtendría el papel.

Ah, y tenía mucho que ver con que Dean haría el papel de Jensen, ya que el romance en la obra es acerca de Misha y Jensen.

Así que si, Cas tenía que ser Misha.

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Dos clases más tarde, el profesor había elegido ya quién interpretaría a qué personaje. Todos estaban nerviosos, ansiosos por saber que les tocaría. Se sentía la tensión en el ambiente, pues había chicos muy competitivos.

Cas estaba nervioso, no porque realmente el papel le importara tanto, más bien porque no quería que nadie hiciera de Misha si Jensen era Dean. Y Dios, Dean tenía que ser Jensen porque el papel le quedaba como anillo al dedo.

Por eso no se sorprendió nada cuando escuchó al profesor decir:

— Bueno, los dos papeles protagónicos los consiguieron —Becky palmeo su asiento para aumentar aún más el ambiente ansioso — Los hermanos Winchester. Dean será Jensen y Sam será Jared, felicidades, chicos.

A Meg le tocó ser un demonio. Cas no estaba impresionado, aunque si lo estuvo cuando Chuck le dio el papel de Misha, el ángel del señor.

— Parece que hoy es tu día de suerte, angelito. Vas a ser la pareja de tu crush. —Meg le guiño el ojo sinvergüenza y Cas se tapó el rostro sonrojado.

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— Veo a cierto cazador de monstruos acercándose y tengo que retirarme, ya sabes Clarence, soy un demonio y me asusta lo que pueda hacerme. Pero como eres un ángel del señor, no debes preocuparte.

Castiel se tomó su tiempo para entender las palabras de su mejor amiga mientras la veía irse, pero no le dio mucho tiempo para reaccionar y contuvo en su garganta el gemido de sorpresa que quiso salir de sus labios al sentir una mano en su hombro apoyarse con brusquedad.

— ¡Hola, Cas!

Dean Winchester estaba hablándole.

Hablándole a él, y no lo hacía por obligación o por cordialidad, bueno, eso esperaba Cas.

— Hola, Dean.

Mantuvo su postura de completa seriedad.

—Hombre, ¡no te metas tanto en el papel que esto no es un ensayo! — por supuesto que Dean bromeaba, así lo hizo saber su sonrisa y Castiel se la devolvió, delicada como si pudiera quebrarse.

Los ensayos habían sido pocos hasta ahora pero duros, Chuck era un profesor brillante, relajado, feliz porque amaba su empleo, pero se habían topado de bruces contra Shurley, un profesor completamente severo, estricto e inflexible, la mayor parte del tiempo estresado porque la obra de fin de año para él era lo más importante. La evaluación final de todos sus alumnos. Y todo dependía de la dedicación que pudiera cada uno, la actitud de los alumnos, qué tanto podían memorizar sus diálogos y qué tan atentos estaban a las indicaciones del profesor.

— La costumbre. Creo que es culpa del profesor Shurley por ayudarme a meterme tanto en el papel. — Cas intento hacer una broma. Usualmente no era bueno en ello pero una sonrisa de Dean valió la pena el intento.

— Si, el profesor cambió mucho desde principio de año. Ahora esta insoportable… y eso que es uno de mis profesores favoritos, yo lo defiendo.

— Si, te entiendo. A mí también me agrada a pesar del maltrato psicológico.

Lo dijo como una broma que no sabía si le caería mal a Dean, al parecer no porque estalló en carcajadas.

— Hey, quería preguntarte…

— ¿Si, Dean?

— Si querías salir conmigo a alguna parte el sábado. — el Winchester rascó su nuca con incomodidad y Cas se sentía morir. —digo, vamos a pasar mucho tiempo juntos, porque también estaba pensando que las escenas que tenemos juntos las podemos practicar en mi casa, o en la tuya, como prefieras. Pero Cas, me gustaría…

— Encantado. — se apresuró a contestar Castiel antes de que el rubio se arrepintiera de sus actos. — lo siento, te interrumpí. Dime.

— Me gustaría conocerte. —dijo, mirándolo a los ojos, estaba un poco nervioso pero seguro, no había vacilado al decirlo. — Pareces una buena persona, y me encantaría ser tu amigo, si me lo permites.

¿Cómo no iba a permitírselo? Por más que fuera una salida de amigos y no una cita. Nunca una cita.

Pero al demonio, iba a salir con Dean Winchester.

.

El viernes fue un día frustrante, por lo menos para Meg porque todo el bendito día se la pasó en casa de su amigo mientras este le hablaba de sus preocupaciones, nervioso, y se quejaba de que no sabía que ropa ponerse.

— ¿No sabes que escoger? Mami Meg se ocupará de ti Cassy, tu guardarropa está lleno de ropa para mojigato, ¿Suéteres de abuelo? ¿Una gabardina beige, Cas, en serio? ¿Cuántos años tienes, diecisiete o cuarenta? Seguro pareces un contable con esto puesto. —dijo Meg molestándolo mientras tiraba su ropa por todos lados en su habitación, mientras que Castiel, a quien le tranquiliza el orden, levanta todo y se pone a doblar prenda por prenda. — Esto. Definitivamente está belleza.

Es un pantalón de jean desgastado, ¿Que tenía de bonito? Era viejo y ya Castiel casi no lo usaba porque le apretaba demasiado en lugares donde prefería sentirse cómodo.

— Es demasiado apretado, olvídalo Meg.

— ¡No! Tienes que usarlo justamente porque es apretado. Para vender la mercancía hay que mostrarla, Cas, y te aseguro que una vez que Dean te vea el trasero con estos jeans puestos caerá por ti. Confía en mí.

Cas giró los ojos, preguntándose porque seguía siendo amigo de una pervertida como Meg.

La remera la escogieron entre los dos, una simple pero era linda, llegaron a un acuerdo aunque Castiel quería usar una camisa y un suéter y Meg quería que él usara una remera con escote en V. Cas se negó a la orden de Meg porque si usaba eso su homosexualidad se vería a kilómetros y no es que eso le molestara, pero si Dean lo notaba y decidía alejarse, Castiel no lo soportaría. Mejor prevenir que lamentar, ¿No?

Al final del día, Meg le dió un besito en la mejilla, deseándole suerte.

— Ya sabes todos mis consejos. Actúa normal, calmado. Relájate, le vas a encantar, y si no le gustas es porque es un estúpido de primera y no te merece, Clarence. ¿Entiendes? Te irá bien, pequeño unicornio.

— ¿No era un ángel?

— Puedes ser las dos cosas.

Y entonces Cas entendió porque seguía siendo amigo de esa pervertida.

La mañana del sábado fue una avalancha de emociones, Castiel estaba tan ansioso que hasta se comía las uñas. Habían quedado en que Dean lo buscaría a las doce para ir a comer, Cas se levantó a las diez y fue a la cocina a desayunar, se encontró con su familia y le avisó a su padre que no comería en casa, que iría con un amigo, entonces Lucifer y Balthazar empezaron a burlarse de él, a preguntarle quién era su novio. Por lo general Castiel los ignoraba pero ese día era diferente, todo era diferente. Se sonrojó mientras tomaba su tostada y se iba a su habitación, desde ahí pudo escuchar como su padre les reprochaba a sus hermanos su comportamiento infantil.

Desde que se había levantado, Cas se sentía enfermo, mal del estómago y no parecían mariposas, sinceramente, más que nada parecían abejas en todo su vientre. Sentía ganas de vomitar de los nervios, quería que todo saliera perfecto. Cuando dieron las once y cuarto en su reloj empezó a vestirse, quizá se echó más loción de lo que debería e intentó peinar sus salvajes cabellos más de lo que usualmente trataba.

A las doce y cinco sintió la bocina de un auto en la calle y entonces bajó con tanta prisa que ni siquiera se fijó si se olvidaba algo.

Justo sintió el timbre sonar al abrir la puerta y encontrarse cara a cara con esos ojos que lo dejaban sin habla y boquiabierto.

— ¡Dean!

— ¡Cas!

Hablaron a la vez, Dean tenía una sonrisa matadora de verdadera felicidad y Cas una parecida, menos sensual, más sincera y abierta, pero una tan adorable que enamoraba, sin dudas.

Castiel escuchó unos pasos por la escalera, y eso fue lo que lo sacó de su estado de hipnosis, empujó a Dean y cerró la puerta con fuerza tras sus espaldas, temiendo escuchar la burla de alguno de sus hermanos mayores.

— ¿Pasa algo? Te ves tenso…

— Nada, lo siento, es sólo que no quiero que mis hermanos nos vean.

Ante la ceja derecha levemente levantada de Dean, Cas se tuvo que explicar.

— Posiblemente se burlarían de mí y dirían que estamos saliendo. Porque son tontos.

Tontos era un insulto suave pero muy fuerte para usarlo contra sus hermanos, por lo menos para Castiel.

Lo más probable es que Dean no entendiera bien, ya que se estaba perdiendo la mitad del chiste (él no sabía de la inclinación sexual de Castiel, como sus hermanos) y sin embargo el rubio se rio como si fuera una buena broma.

— ¿Tienes un lugar pensado para comer? —preguntó Dean.

— ¿Yo tenía que escoger el lugar? —Cas sonaba con pánico, Dean negó suavemente con la cabeza.

— Menos mal que no lo hiciste porque tengo un lugar perfecto. Ven, te llevaré con mi bebé

Empezaron a caminar y Cas la vió, él sabía mucho de coches, y ese auto estaba demasiado bien cuidado. Así que las palabras simplemente salieron de su boca sin poder retener ninguna y sin importarle quedar como un completo nerd frente a Dean:

—Vaya, tienes un Chevrolet Impala 1967, que es la cuarta generación del modelo, misma que se comercializó de 1965 a 1970. Esta generación tuvo disponible las variantes SS (Super Sport) por lo que los enormes V8 de 427 pulgadas cúbicas y 385 hp aunque hubo variantes de hasta 425hp. Y es una belleza.

Aclaró Cas, lo dijo totalmente en serio, lo pensaba, el auto era bello, aunque, bueno sí, se declara culpable, en parte lo dijo porque sabía que halagando a su bebé tendría unos puntos más con Dean. Cas tenía una memoria prodigiosa, casi fotográfica, podía recordar números y datos, que según sus hermanos y Meg eran inútiles y aburridos, pero a Castiel le gustaba saberlos, por si acaso. Además, investigó la historia del Chevy Impala 67 sabiendo cuánto el Winchester adora su coche. El rubio lo miraba impresionado, abrió y cerró la boca, y lo único que pudo decir es:

— Amigo, ¿Sabes de coches?

La historia de los coches es fascinante, aunque a todos les importa más como se ve superficialmente un auto a cuáles son sus inicios.

— Sé todo de coches… excepto cómo manejar uno. —aceptó con cierta vergüenza en su voz Castiel.

— Viejo, serías mi chica perfecta.

Y Cas sabía que no tenía que ilusionarse con esas palabras y sabía que iba a ganarse un regaño de Meg por ilusionarse con esas palabras, sabía que Dean lo había dicho como broma pero él no había podido evitarlo. Se había ilusionado.

Si él fuera una chica…

Dean le abrió la puerta del copiloto, sólo buena educación, pensó Cas, y el Winchester arrancó el auto.

— ¿Te molesta que ponga música? De todos modos lo haré. Así que di que no. —Dean le sacó la lengua y Cas sonrió entretenido.

— Que problemático.

— Lo sé, pero eso atrae a las nenas, así que me quedo con mi actitud problemática y sexy.

Prendió la radio y entonces sonó "Back in Black" de AC/DC. Y Dean no se reprimió, cantó a todo lo que le daban los pulmones hasta que su garganta ardió, así de tanta era la pasión que tenía y además, desafinar para que Castiel se divirtiera era algo que le agradaba.

Cuando la canción terminó, miró a Castiel, quien, a pesar de tener una sonrisa en los labios no parecía tener idea de que canción era.

— ¿En serio? ¿Nada de rock? ¿Rock clásico? ¿No te gusta?

— No es que no me guste, nunca he escuchado nada más que música clásica y música religiosa. —Cas parecía uno de esos sujetos de la alta sociedad, pero era de clase media. Su padre era quien elegía lo que escuchaban.

— ¿En serio? —Y Dean parecía incrédulo. — ¿Ni siquiera escuchaste nombrar alguna banda? ¿AC/DC? ¿Los Rolling Stones? ¿Led Zeppelin?

Cas movió su cabeza de un lado a otro, negando suavemente, y Dean, con los ojos fijos en la carretera, asintió de forma seca. Lo miro de reojo y con mucha seriedad le dijo:

— Bueno, vamos a tener que corregir eso con suma urgencia.

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A Castiel le gustaban las hamburguesas con queso. Eran su comida preferida, porque hace unos largos años atrás las había probado con su mejor amigo, Dean. Había sido la mejor salida de juegos de la historia, a sus cinco años. — Esto… me hace muy feliz. —dijo, con una sonrisa sincera, Cas, mientras se metía otro bocado de su deliciosa hamburguesa con bacón y extra queso.

Le hacía feliz la hamburguesa.

Y le hacía todavía más feliz estar en una cita con Dean Winchester.

Después de viajar un par de kilómetros por la carretera, terminaron en una cafetería donde servían las mejores hamburguesas que Cas hubiera probado en su existencia.

Dean giró los ojos ante su comentario pero internamente sonreía con triunfo y satisfacción.

— Sabía que te gustaría. Quiero decir, este es un lugar genial.

Aquí trabajaban Jo y Ellen Harvelle, quienes eran cómo una familia para Dean. Cas no pasó por alto esto y sonrió. Se sentía como si lo hubiera llevado ahí para buscar la aprobación de dos mujeres importantes en la vida de Dean, como para que ellas evaluaran si era digno o no del Winchester y después le comentaran su opinión a este. Así que Castiel trato de ser educado y mostrar lo mejor de sí.

— Y, tenemos muchas cosas que hacer después de esto. — le comento Dean y Cas lo miró inclinando su cabeza como cada vez que le decían algo que escapaba de su entendimiento.

— ¿Que debemos hacer, Dean?

— Ir a buscarte ropa nueva. Y por ello me refiero a remeras guay, para que seas un chico muy cool. Esa remera es muy sobria y no me dice nada.

Al principio Cas se alteró de que no le haya gustado la ropa que había escogido, pero después sonrió porque eso significaban cosas buenas: Más tiempo con Dean Winchester.

— Bien, andando.

Justo antes de pararse de su asiento, Dean limpió suavemente un poco de kétchup de la mejilla levemente rasposa de Cas, en un gesto muy íntimo y suave que dejó a Castiel con las piernas temblando como si fueran de gelatina.