Sano & Salvo

Me dio la sensación de haber dormido por días. Dentro de mí caja pensadora revoloteaban unos sueños de colores y unas pesadillas a blanco y negro, entremezclados como un par de huevos revueltos. Cuando me despierto, entreabriendo los ojitos. Parpadeé varias veces. Mi visión continuaba nítida. Eso quiere decir que no amanecí tronado. El viento soplaba helado abriendo y cerrando las ventanas al unísono. Por el chirriante sonido que me despertó, me temo que hay otra fuga de gas. Estiro los dedos en busca de una funda de lona que apenas alcanzaba a proteger mi cuerpo completo. Fue cuando percibí algo de luz. Apoyé mi codo de mi colchón viejo mientras echaba una mirada a la ventana, si algo me contentaba de esto es que tenía una vista completica de todo todito CosmosXiaolin. Eran las ocho apenitas.

Me levanto hacia lo que antes era la bañera. Inicialmente funcionaba con servicio eléctrico como si es, pero desde que éste edificio cerró... Ya no traen más agua por ese maravilloso sistema de tuberías. Originalmente a lo que llamo hogar era un orfanato, o como yo le decía "la cárcel de los curitas" donde solíamos vivir. Exactamente me ubico en una de las zonas más puretas de la ciudad. Acto seguido me desprendo de mí única prenda de vestir y entro a la bañera. Cojo una de las cubetas de agua caliente y me la echo toda. Me restriego con una esponja de cerdas duras que con mucho cariño me había regalado Megui la última vez que nos vimos, con el fin de quitarme la tierra y el pesgoste del sudor al que llego a casa todas las noches. Para el final siempre dejo un mini lapsus de tiempo para restregarme la calva. Y es que... ¿Sabéis el tiempo que paso tratando de hacer que esta calva amarilla brille?

Salí luego de hacer mis necesidades. ¡Mí llave! Aún después de tantos años me resulta tan incómodo orinar en un balde. Decidí ponerme uno de los conjuntos decentes que Megan me había comprado especialmente para mí, no me los había puesto ya que me late la pena de comportarme como un chulo. Pero yo llevo ya alrededor de cinco meses sin lavar esa única prenda que me ha visto todo el mundo. Era una camiseta negra de mezclilla mangas cortas, chaleco desgarrado en las mangas con unas muñequeras, unos leones (bueno, Megan les dice jeans) y unos pisos (Megan les llama zapatos deportivos). Solo faltaban las medias, las que tengo ya están rajadas. Pero qué va. Apenas terminé de vestirme me acerqué a una de mis cajas de madera para examinar la mercancía: Únicamente tenía un viejo revólver. Es una pieza invaluable que había extraído de un camión.

Dios mío, lo que me faltaba: Estar en el estereque. Necesitaba buscar nuevas piezas para vender o no tendré comida para el día de hoy y ya me rugía la pancita, ayer no cené. Solté un berrinche. No creo que nadie estuviera interesado en esta baratija, en cualquier caso quizá debería hacer el intento. Antes de salir a la calle siempre salía con el equipo de casa por si acasito: Una pistola de modelo estándar con mango, gatillo y cañón, fácil de esconder en mis ropas. Tenía otras monstruosidades, pero no eran de mi pertenencia sino que me las había entregado mí jefe. Mi última parada del día era una efigie de una virgen a la que siempre procuro mantener sus velas encendidas y todo el tiempo ando barriéndole el volvo. ¡Polvo ay que ideas las mías! Siempre estaba en su pedestal rodeada de imágenes de santitos para que la protegieran con los brazos abiertos para perdonar a todo mundo, en su cuello guindaba un crucifijo de madera con una cadena roñosa que... Como no encontraba lugar en donde ponerla, se me ocurrió dejarla ahí. Y antes de recuperarla, me persignaba y le rezaba. Curiosamente no había olvidado los rezos de las monjitas.

-Ay, mi señora no sea mala conmigo que usted sabe que yo siempre he limpiado esto con todo el cariño que siento por usted y nunca le he sido infiel; le vuelvo a rogar que no me desampare jamás, por favor, ahora que ya no tengo a la madre superiora solamente la tengo a usted; le ruego por lo que más quiera que me siga dando el valor; me asegure este trabajo que podría cambiar por completo mi vida… Y cuando me lo vuelva a encontrar que no me baje la mano cuando le vaya disparar y que el tiro le dé justo por donde le deba llegar.

Volví a persignarme y salí a la calle. Un lugar donde no encontrarían a hombres y mujeres con caras tan hundidas y hombros encogidos, un lugar en donde nunca verían tanta mugre.


Originalmente este edificio, podría decirse que, tenía vida propia. Los niños inundaban los rincones de una inmaculada alegría contagiosa. La cárcel de los curitas era espaciosa con muchas recámaras donde dormían los demás y hasta los propios curitas, cada habitación disponía de cuartos de baños, el edificio dispone de una planta y un primer piso que es donde todos dormimos. ¡Ah! Casi se me olvida donde la Madre Superiora nos lideraba y llamaba a los niños cuando fuera el momento mágico en que nuestras vidas podrían ser acogidas por familias llenas de amor. En el piso de abajo está la cocina y un comedor gigantismo. También está el cuarto de servicio donde nos lavan la ropa, tenían guardadas utensilios para limpiar y otras cosas. Y una puerta que nos conduce al sótano donde depositábamos cosas por pura emergencia. Les daría el número exacto, pero no sé contar.

Yo era muy intrépido y no podía quedarme quieto, casi siempre me la pasaba en el jardín jugando. Mostraba mucha disciplina con ellas. A pesar que ahí era burda de estrictos, nos profesaban mucho cariño. Enseñaban cosas chidas. Como leer y escribir. Dolorosamente yo no pude culminar mí enseñanza. Así que no sé leer ni escribir. Soy alfabeto... ¿O era un analfabeto? No me acuerdo. Nunca supe cómo ocurrió la porquería, empero la cárcel de curitas ya tenía problemas desde siempre solo que iban de mal en peor. Pero me dolía en el alma tener que abandonar ese lugar. Básicamente yo nací en la cárcel. Que linda es mi historia. Mi madre estaba recluida en una prisión para mujeres embarazada de mí, pero no pudo llegar al hospital y tuvo que parir ahí. Ningún pariente de mi mamá o papá (si es que tengo) vino por mí y el estado se tuvo que ocupar por mí y, como resultado me envió a la cárcel de curitas. A veces me escapaba de la cárcel de los curitas cruzando hábilmente por una alambrada metálica rematada con unos bucles de alambre de espino. Me tumbaba boca abajo y me arrastraba para salir. Mi intención era buscar un empleo para recolectar suficiente dinero para sacar a mi mami de la cárcel pero nunca tuve suerte.

En la cárcel de curitas conocí una vez a un hombre que en mis tiempos de niño era el Ministro de Relaciones Interiores, su nombre era Fung. Era muy bueno conmigo. Siempre que venía traía juguetes para nosotros y a mí me tenía cierto cariño especial. Su último regalo fue un juguete especial llamado Guanti. Tenía la vaga esperanza de que algún día pudiera estar en un señor tan bueno como él, pero no tenía intenciones de reclamar la "ampolla" ya que quería usar el de mí mamá o papá, si es que tenía los pantalones bien puestos para buscarme. Un día de esos en que él vino, me trajo éste crucifijo que estoy usando. Lo vi charlando con la Madre Superiora sobre los problemas económicos. Yo, de metido, me puse a escuchar tras la puerta. Me descubrieron raramente porque soy el más veloz y fuerte de los chicos, obvio ya que he estado afuera. Y ella con voz dulce me mandó a buscar la encomienda en un abasto. Yo fui alegremente, me pude salir por la puerta como Dios manda y me dirigí al abasto. La dirección no me sirvió de mucho, ya que había estado antes. Y fue ahí donde volví a verlo: Era un muchacho de piel olivácea, cabello negro crespo, ojos negros y delgado. Lo había visto anteriormente.

Él creía que era medio pendejo, pero yo sabía a qué se dedicaba él y su grupo de amigos. Y apenas salí de terminar de hacer las compras, no tardó de buscarme líos. Burlándose de mí apariencia porque en aquel entonces tenía ropa limpia y, aparte que no comprendía a las personas compactas y amarillas como yo. Claramente pude haberlo vencido, sin embargo, peleaba contra siete muchachones más grandes que yo y al final terminé siendo pateado por él. Con su séquito inmovilizando mis extremidades. De la pelea un ojo me salió morado y el labio inferior se me partió, sin mencionar los golpes... Para ser peleadores callejeros, debí admitir que son muy buenos. Pero para ese entonces no tenía idea que ese ojo dolería menos de la noticia que me iba a enterar en esa misma tarde.


Nuevamente deambulaba por el mercado negro. Era una zona de la ciudad que casi nadie de aquí conocía a no ser que tuvieras una reputación dudosa. Podría decirse que casi parecía un barrio. Yacía justamente adyacente a un muelle viejo. Casi siempre que asistía era muy concurrido pues que era el único existente en el mundo donde podía conseguir cosas en una buena ganga. Afortunadamente pude cambiar esta baratija al trabar negocios con un ciego, que era uno de "mis clientes". Algunos decían que era un viejo tostado porque únicamente él contaba con un perro guía debido a su ceguera y a veces hablaba cosas sin sentido. Logré conseguir a cambio de buen efectivo. Quizás si lo canjeara con unas de estas panaderías por aquí cerca tendría una hogaza caliente de pan y eso hice. Apenas salí con el pan quemando mis dedos, me lo llevé cerca de la nariz aspirando la fragancia. Recién salido del honor. A punto de darle una mordidita. Una bala sale disparada hacia mí derecha.

-¡¿KNICKS, CUÁL ES TU PROBLEMA MENTAL?!... –Su nombre real es Jermaine Marsden, pero lo había llamado tantas veces por su sobrenombre que me acostumbré.

-Ay, Ovni no te me pongas feo que ya te saco los cosméticos, mano... Estaba probando tus reflejos, ¿Qué traes ahí para compartir?

En realidad me llamo Omi, pero para bromear conmigo me dice Ovni. Odiaba ese apodo. Él no había cambiado en nada, parece mentira cuando ayer era el niño que me hastiaba y hoy es mi mejor amigo y soy su protector por una promesa de chiquitos. Knicks se me acercó rodando en una patineta. Knicks era cojo. No porque nació así. Sino a causa de alguien se lo hizo de chamaquito. Nos saludamos con uno de esos "saludos secretos". Con una sonrisita estúpida él sacó un frasco de mermelada.

-Que suerte, tengo aquí pan, pero para comprarte eso debió haberte costado... ¿Qué fue lo que cambiaste? –Inquirí dándole mí pan. Nos arrinconamos en una callejuela sin salida para evitar a los puretos uniformados. Knicks saca su navaja suiza para separar en dos mitades perfectas y untar la mermelada en el pan. Ulteriormente pudimos darle una mordida al pan. Casi ni sentí la mermelada. El calor debió haberla absorbido.

-Nah mano, no te preocupes por esas vainas... La comida es estupenda –Sonrió él jovialmente tras otra mordida; yo comí de pasito y receso ya que debía engañar el hambre o sino el estómago me seguiría gruñendo- Ya llegó otro cargamento para el jefe, él siempre manda a su futre empleado rubiecito para recoger la mercancía, pero creo que hoy será algo diferente... La última vez que lo vimos, nos dio órdenes individuales y prometió darnos explicaciones justamente el día de hoy: A mí me dijo que consiguiera muchas amiguitas de esta –Knicks sacó de su bolsillo trasero un desintegrador de mano- Y a ti que mataras al Conde Drácula -La mirada sombría del Conde Drácula revolvió mis tripas. Tuve que hacer el intento de no vomitar lo poco que he comido y es que su sola mirada... Un escalofrío me entró por la espina dorsal. Iba a darle una mordida a mí pan, pero fue cuando me di cuenta de dos niños hurgando al destapar unos cubos de basura. Evité seguir comiendo. Sabía que esos niños se morían de hambre como yo alguna vez pude haber sentido. Ustedes no tienen idea de lo feo qué es pasar hambre. Me levanté hacia ellos y les ofrecí mi pan.

-Tengan... -El niño pequeño de piel tostada se abrazó a su hermanita- No les haré nada, solo ténganlo es en serio –La niña extendió el brazo mientras tomaba mí pan. Entre los dos, ellos compartieron. Me dirigí de nuevo hacia Knicks. Éste me reprendió con la mirada.

-No, no, ¡No, no, no, no! ¡Quita esa cara de atarantado que tienes, mano! Usted me dijo que quería ser el bandido más rudo y temido y esta es la quinta vez que robas para darles a otros, con eso vas a conseguir un puesto de regalar biblias.

-Ay, qué pena con usted, mí llave –No quise dar muchas explicaciones. Knicks es mi mejor amigo pero no es él más comprensivo. "Bueno, entonces me acompañarás a vaciar el último cargamento", era una pregunta pero no sonó como tal.


El sonido de la lluvia sobre el tejado de la cárcel de los curas me devuelve el conocimiento rápidamente. Estaba tumbado sobre mí cama tratando de dormir. Apenas llegué la Madre Superiora me echó un ungüento sobre mis heridas, pero la forma cómo me abrazó. Como si sintiera vergüenza, no me gustó. Bajo de la cama, con la cabeza vagamente inconsciente y me encamino a la oficina para escuchar la voz grave y turbulenta de ese horrible señor al amenazar otra vez a la Madre Superiora de desalojar el lugar velozmente o los echarían a patadas. Salí a su defensa rogando por un poco de su misericordia, explicando la situación pero acabó por darme un golpe y seguir avanzando. La ira me poseyó de repente y de mi boca salieron vulgaridades de las que apena podía reconocer que salían de mí boca.

En el momento conciso, el Sr. Fung me mira a los ojos y me reprende de manera sutil. Obligando a prometerle que jamás nunca saldría una mala palabra ya que eran síntomas de que era una persona rencorosa y él antes preferiría que le metieran un tiro a la cabeza justamente que oírme decir otra grosería. No quería que sintiera odio, era el peor sentimiento capaz de sentir un ser humano. Yo solo pude asentir la cabeza. Poco después me enteré que solo contamos con solo unos pocos días para pagar nuestra deuda.

Así que desesperadamente me vi forzado a huir de la cárcel de los curitas para buscar un empleo. Ponerme a cantar en los autobuses no me sirvió en nada. Y con una demostración de uno de mis increíbles talentos apenas alcanzó para comprarme una hogaza de pan. Entonces recurrí a la última de mis opciones y me acerqué a los otros chicos para "hablar de negocios". Al principio solo se rieron de mí creyendo que bromeaba ya que me había comprometido con los curas en convertirme en una persona honrada y sabía que allí no encontraría lo prometido. Pero los sometí a tomarme en serio cuando mis puños hablaron por mí al tercer intento.

Knicks (o Jermaine, más adelante) para cuando se presentó por primera vez. Me dijo que para ejercer "ese oficio" debía tener una igual a "esta". Él sacó un revólver. Yo nunca he visto nada parecido, de niño no tenía intenciones matar a nadie. Tan solo quería "robar" para tener dinero a cambio. Aparte que no sabía ni manejar una de esas. Knicks se rió, prometió enseñarme. Pero su primera prueba era tratar de dispararle a unos muñecos de práctica. El corazón era el centro de la diana. Y para mí suerte, mi puntería consiguió darle de un solo tiro perfecto a cada uno por muy lejitos que estaban. Knicks alabó mí talento, no paró de seguirme animando y saltar lleno de emoción. Afirmó que tenía un don especial para este negocio sucio ya que tenía dos alternativas: O era certero o perdía todo.

Pero con mí precisión, eso haría muy feliz a PandaBubba, quien era su "jefe". Me comentó que era un señor muy bueno ya que de sus ganancias, él se quedaba con la mitad y la otra mitad se la repartía entre sus demás trabajadores. Lo respetaba a uno. No quedé muy convencido y añadí que no quería conocerlo, pero si no lo hacía. Debía olvidar mi dinero. Entonces acepté a seguirlo a esta misma callejuela casualmente. En el muelle viejo. Nunca había llegado tan lejos así que no me separé de él en ningún momento.


Los amigotes grandototes de Knicks aparcaron la camioneta en una calle solitaria a la deriva del mercado negro. Yo los ayudé a montar el último cargamento en la cajuela y luego me monté en el copiloto.

-Espero que hayas dormido bien ya que a veces el rubio se trasnocha, parece mariquita...

-Pues claro que dormí bien: Soñé conmigo mismo.

-Ja, tú nunca cambias, Ovni.

La velocidad me robó el aliento apenas pisó el pedal. A veces la vieja carcacha saltaba pues que las autopistas se encontraba más de un hueco. Knicks no perdió el tiempo en preguntar cómo me había ido en mí cita. Knicks sabía que Megan y yo nos encontramos a escondidas en una discoteca, donde nos conocimos por primera vez. Aunque ya la había visto antes en la universidad. No sabía qué era lo que sentía por Megan pues que nunca antes lo sentí por ninguna otra persona, pero era muy especial. Entre tantas desgracias que he vivido, ella es un soplo de aire fresco. Me conectaba con la felicidad. Sonreí, la quería. Apenas recordé la imagen de El Rojo y su rifle. La sonrisa en mí rostro se borró. Siguió a Megan hasta nuestro escondite, y apenas nos encontró... Muy juntos, El Rojo saltó cómo una leona defendiendo cachorros. Armó un número de los que nunca se olvidan. Pero cuando nos vimos a los ojos, pudimos reconocernos. Fue cuando tuve que huir. ¡Coño a la madre, lo que menos quiero es un corte de patas instantáneo! ¡De todos los primos del mundo el suyo era El Rojo de mí misión!

-¿Y ya te la chingaste a tu jeva?

-¿Ah? ¡No, mano, ¿Cómo se le ocurre decir esas barbaridades?! A Megan yo la quiero, pero no todas las demostraciones de afectos se deben desviar por ahí, además no me creo listo...

-Ay sí no te crees listo -Me remedó con voz mingona- A este paso serás Virgen a los 40; la caballerosidad es para los futres no para nosotros...

A Knicks le preocupaba en cierto modo mí... mí... Virtud. Ya son varias veces que Knicks ha intentado sacarme de ese paquete y la tentación ha estado presente casi siempre, empero nunca ha triunfado. Pero a eso último se refería a que moderaba mis groserías. Desde que mudé a trabajar con ellos nuevas son las palabras que he aprendido, pero le había prometido a Fung no decir groserías. Pero no a pensarlas. Perdóneme Sr. Fung pero es la pura verdad. ¿Cuántas veces he dicho "pero"? Muchas creo.

Llegamos al muelle viejo. Las compuertas automáticamente se abrieron. El Caimán (la mano derecha y la pierna perdida de Knicks, era un tipo muy callado desde que le cortaron la lengua), él pisó el freno y luego arrancó suavemente. Aparcamos. Yo abrí la portezuela de una patada y la cerré bruscamente para advertir mi presencia. Oí el ladrido de un perro. Me volteé. El pastor alemán se abalanzó sobre mí y tirándome al piso, relamiendo mi cara. Solté unas risas. Su lengua restregarme por mí cara, me daba unas cosquillas. He estado con él desde que era un cachorrito. Al principio nuestras muestras de cariño eran resoplidos, no obstante, llegó a encariñarse conmigo. El Caimán y el resto del séquito de Knicks se ríen entre dientes, desvalijando la mercancía. Intenté apartar al animal con dulzura para ayudar a Jermaine a bajar. Casi nunca tenía buena relación con los animales. Éste era la excepción. Quizá era porque se llamaba como yo.

-Omi, ven acá –Reconocí la voz del patrón y me levanté reclinándome. Omi salió corriendo hacia el jefe. El jefe le había puesto mí nombre ya que cada vez que hablaba conmigo por el teléfono o me encontraba con él frente a frente, creyeran que le hablaba al perrote. Era una especie de código. El jefe como siempre vestido con trajes elegantes y nuevecitas, estaba en forma pues que llegué una vez haberlo visto vestido informalmente en una esquina devuelta en el gimnasio, el cabello color chocolate y la dentadura centelleaba. A su lado estaba su empleado futre rubio de ojos azules, era un gringo, claro está. Cuando tratábamos con él, le decíamos Mr. Bailey. En cuanto al jefe, siempre nos referíamos a él como es "el jefe" ó lo llamábamos a veces Sr. Pedrosa. Sin embargo yo soy hasta ahora el único más descarado en atreverme a llamarlo por su nombre de pila cuando estamos los dos: Raimundo.

-Aquí está el último cargamento tal como lo recetó el Dr., ahora sí se puede preguntar ¿Qué hará con tantas armas? –Inquirió con estilo Knicks mientras con un grueso palo de metal él abría una de las cajas al apoyar un pie sobre ella. El jefe sacó un cañón de plasma, lo tanteó con gusto y apuntó hacia una olla encima de un mástil a no sé cuantos metros... Disparó.

-¿A qué no es linda mí puntería, muchachos? –Sonrió, volviendo arrojar el arma al montón- Estas armas son parte de una transición hacia una nueva consolidada República que derrocará al viejo y bastardo régimen; las sombras de mis antepasados no pudieron concretar el plan por solo una persona, la única capaz de frustrar todo el plan: Chase Young –Se dirigió hacia mí- Estoy seguro que el retrógrado que esconde Spicer es él; pero eso ya es pasado y yo soy el único que puede asumir riendas y terminar con lo que una vez fue un sueño... Cometí el error de haber dejado vivo a Chase la última vez que trató de frustrar nuestros planes, pero eso no pasará otra vez, urdí una trampa en la que el muy tonto cayó y eso le costó cadena perpetua...

-Entonces, ¡¿Usted es el culpable que hizo aparentar que Chase era el Escritor Fantasma?! –Grité sin poder creerlo. El jefe me miró a los ojos y sonrió de medio lado, sus ojos brillaban en aquel entonces. No podía negarlo. Justamente escuché el crujir del primer escalón de las escaleras de hierro oxidadas. Alcé la vista. Unas sombras oscuras se ocultaron con las sombras tenebrosas de los sacos de harina que cuelgan arriba. Decidí acercarme lentamente. Agudicé la vista, no alcancé a ver nada.

-Chase se pudrió ocho meros años de su vida en la cárcel cuando la intención era para toda la vida, sin embargo, la suerte continúa de mí favor porque no me reconoció si es que Jack trajo al verdadero Chase Young –Ladeó la cabeza- Pero no podemos arriesgarnos y por eso, Omi... ¡Mr. Bailey! –Exclamó; el futre rubio portaba una maleta de cuero que al abrirla nos mostró a Jermaine y a mí pura lanita empaquetada; Knicks quiso verificar si eran billetes auténticos pero Mr. Bailey cerró la maleta- Quince millones Wus es lo que contiene ese maletín y todo ese dinero será de ustedes logran traer el cadáver de Chase Young delante de mis ojos; fallaron en su primera misión, pero les voy a dar otra oportunidad porque quiero pedirles otro trabajo... –El jefe llevó las manos tras su espalda mientras se daba la vuelta- Si hay una persona que puede ocasionar un apagón de luz con solo flexionar sus músculos, es Jack Spicer y él ahora mismo que está con Young, averiguando muchas cosas...

-¿Y quiere que lo matemos también, cierto jefe? –Inquirió Knicks.

-Así es, y por su piel blanca les ofreceré otra cosa, ¿Qué les gustaría? ¿Una casita adorable? ¿Un trabajo? ¿Más dinero? ¿Una piedra preciosa? Ustedes digan y yo los recompensaré… –Knicks se llevó una mano a la barbilla. Pero yo hablé.

-Eso es demasiado Sr. Raimundo, su oferta es muy generosa, creo que nos quedamos mejor con el dinero y nos desapareceremos del mapa... –Cogí de la muñeca a Knicks, jalándolo.

-O quizá les puedo traer a una persona en bandeja de plata –La voz del jefe me sonó cerca y supe que estaba detrás de mí, las brasas cálidas de su aliento erizaron los vellos de mí nuca- ¿PandaBubba, eh? ¿Te gusta el cambio, mí Omi?


El viejo muelle es un stock abandonado donde antes se dejaba la mercancía importada de los barcos mercantes al bordear las costas marfileñas. Sin embargo, cerró y el espacio fue ocupado como escondite. Fue amueblado con unos viejos muebles desgastados. Varios de los que trabajaban para PandaBubba continuaban siendo menores de edad y, aún así los dejaban beber y fumar libremente. La mercancía estaba amontonada en cajas de madera, en pilas escalonadas. PandaBubba me recibió con voz melosa y examinó por si fuera poco cada centímetro del cuerpo con la mirada. Una vez explicada que mis intenciones es lograr dinero fácil y cuáles eran mis razones. PandaBubba preguntó alarmado si alguien más sabía de su ubicación o si tenía familiares. Yo respondí que me había ido clandestinamente del orfanato. PandaBubba dijo que siempre habría un espacio para otro más. Knicks contó sobre mí perfecta puntería. PandaBubba me corroboró si aquello era cierto. Asentí solo acordamos en la relación patrón/trabajador estrechando las manos.

Le gustaba mi actitud, me dijo él. Era un macho y necesitaba personas decididas, esa noche no solo fue la más incómoda de toda mi vida sino la primera vez que amanecí tronado. Al principio yo no quería consumir el polvillo blanco embolsado que tenía a la mano, empero me dijo que si quería trabajar ahí debía agradecerle "a la madre que me daba de comer". Knicks y toda su cuadrilla estaba tronada al rape. PandaBubba jaló a Knicks del cuello de la camisa, lo obligó a darme de eso pues que PandaBubba me había echado como si fuera desperdicio a uno de sus muebles. Sentí como mí caja de pensamientos era estrujada por un taladro, las partes de mi cuerpo vibraban como si fueran electrocutada y mi visión perdió total nitidez.

Los síntomas al salir de mí tronada eran horribles. Me sometieron a un entrenamiento en que debía desplazarme cómo ellos moviéndome por las callejuelas del barrio. Pero según Knicks y PandaBubba lo que más me serviría era mí puntería ya que en el servicio del sicario las ofertas se venden como pan caliente. Yo fruncí el ceño. "¿Sicariato? ¿Qué es eso?". Knicks y PandaBubba intercambiaron miradas, tanto el primero como su cuadrilla me llamaban "el quedado" porque apenas entendía su mundo de falta de oportunidades.

Fue complicado al principio, el primer robo, luchar contra la adicción de estar tronado, y aún así creo que pude manejarlo. Naturalmente. Pero lo más difícil que uno debía acatarse era nunca rebelarse contra PandaBubba porque sus castigos implicaban torturas muy feas. Que implicaban unos moretones dolorosos alrededor de extremidades y pechos, o la mutilación de una parte del cuerpo (como a El Caimán que le cortaron la lengua por ser un sapo de nacimiento y casi meterlos en un lío feo), pero lo peor que temíamos eran los perrotes que acompañaban a PandaBubba. Que yo sepa todavía no lo han soltado.

Y en apenas unos meses pude conseguir lo necesario para pagar parcialmente las deudas o eso creí, apenas me escapé, fui a la cárcel de los curitas... Pero cuando volví ya no había nadie. Habían cerrado. Llegué demasiado tarde ya las monjitas se habían ido y los niños seguramente encontraron un basurero en donde vivir. Y mí Guanti... Fue despedazado por completo.

Al regresar descubrí que a Knicks lo habían castigado por mí, al haberme perdido de vista. PandaBubba había soltado los perrotes sobre él y definitivamente había perdido la pierna. A mí también me reprendió diferente, me obligó a acostarme en una mesa fría de metal mientras me amordazaba y echaba sobre mí cabeza agua recién hervida hasta ahogarme, sometiéndome a un interrogatorio para saber en dónde y con quién había hablado. No consiguieron sacarme ninguna palabra y para callar mis gritos de dolor, tuvieron que inyectarme morfina.

Cuando recuperé la consciencia, traté de ayudar con mí vida a Knicks pues que me sentía culpable. Esta fue la razón por la que me aferré a él como chicle al zapato. Yo fui quién le dio la patineta, era uno de los juguetes que originalmente me dio Fung. Cómo siempre nos dejaban juntos para que aprendiera de Knicks todo lo que debería saber en este negocio, nuestros lazos se estrecharon fuertemente y él me confesó algo que no sabía: Poco después de haberme unido a su banda, PandaBubba le dio una visita al orfanato en donde a sangre fría destrozó sus vidas con tal de no recordar mi nombre. No quería que nuestro trato profesional sucumbiera una vez que tuviera el dinero sino que quería que siguiera trabajando para él. También tuvo el coraje de buscar a mí madre en la prisión donde ella estaba presa y le contaron que había muerto hace unos días. Su estadía en la prisión la había debilitado por completo. ¡Ah pues hora, también me habían ocultado algo que era tan importante para mí!... Eso me enfureció y si él rompió el tratado no le daba ningún derecho a castigarme por nuestro acuerdo.

Decidí denunciarlos y salirme para siempre de ese negocio, pero estaba involucrado. Si los hundía a ellos, también a mí mismo. Así que decidí finalmente irme con Knicks hacia la casa del Sr. Fung, él era una autoridad muy importante y además muy sabio, aguardaba la esperanza de que estuviera bien. Él seguía ahí gracias a la virgencita, pero fue muy duro para mí presentarme ante él y decirle: Sr. Fung... Soy un criminal. Pero estaba en medidas desesperadas y necesitaba su sabio concejo. No necesité palabras para que él entendiera mi situación actual y solamente me abrazó llorando y temblando. Me susurró al oído que él temía que algo malo me había pasado, pero ahora que me veía a salvo... Me contó que ya habían cerrado el orfanato, no había visto a las monjas desde hace un tiempo, lo único que sabía es que estaban bien preocupadas por mí. Yo ni tuve el pudor de decirle la verdad. Y a punto de decirle mí problema, mordí el interior de la mejilla cuando supe que antes de huir sus intenciones eran salvar el hogar de un pequeño niño calvo amarillo y por consiguiente adoptarlo.

Si no me sentía mal antes. Ya lo estaba ahora.

Sinceramente yo no nací para ser feliz y lo digo pues que lo siguiente que ocurrió fue cuando se abalanzaron sobre nosotros PandaBubba y sus puretos. Primero abofetearon al buen Sr. Fung desde el primer piso hacia abajo contra la mesa, puesto que las casas lujosas casi siempre vienen de dos pisos hechas. Luego él quiso intentar matarme por haberlo desobedecido, sin embargo, Knicks pudo huir de sus garras para pedir ayuda al rodar la patineta por las escaleras. No lo persiguieron pues que no creyeron, que por ser cojo, llegaría tan lejos. Yo luché con todo lo que pude contra él. Que balurda es mi suerte. Empero cuando todo parecía perdido, los puretos uniformados llegaron y se llevaron a PandaBubba como a sus puretos secuaces. Sin embargo nunca pude olvidar todas las que me hizo pasar ese hombre, arrebatándome a los seres que más quería y peor aún... La única persona que no me veía como un monstruo lleno de odio y rencor, Sr. Fung, está ahora con el cuerpo agarrotado por culpa de ese golpe que le dio precisamente el jefe.

La única persona que puede atestiguar a mí defensa (y adoptarme) está paralítica como me informó Knicks. Y pienso pagarle la misma moneda a PandaBubba, no me importa cuánto duró en el psiquiátrico o en la cárcel... Y se haya reformado. No señor. Él va a pagarme lo que me hizo con su vida misma. Va a pagarme por haberme ocultado lo de mi mamá, va a pagarme por haberme apartado de mis seres queridos, va a pagarme por haber destruido a mí vida. Con su sangre, así ese podrío me lo va a pagar porque si estoy así... Es por él...


-¿Cómo así que me va a entregar al tal PandaBubba? ¿O usted sabe dónde vive? ¿Por qué no me lo dijo? -El jefe se quedó callado- Está bien pues -Oscilé y alcé la cabeza, nuestras miradas se cruzaron- No se me preocupe por el tal Conde Drácula ni por El Rojo hasta aquí se me alcanza el olor a formol, patrón –Puede que el patrón pudiera tener esa pistola y hasta nos contrató a nosotros para hacer el trabajo sucio por él, pero mis instintos me decían que él no era tan débil como lo parecía. Pero me hacía el quedado.

-Así me gusta, usted es un hombre de negocios... Y apresúrate que esa bala llegue rápido al cerebro de Young y Spicer porque dos van a caer y si no son ellos, son ustedes dos, escojan –Dijo él apuntando su arma de fuego con mí cabeza- Saben demasiado –Sonrió fríamente.

Un crujido metálico extraño sonó. El jefe señaló hacia donde provenía ese ruido. Luego él y su futre empleado montaron rápidamente en un coche usado, empero en buenas condiciones para echarlo a andar. Quizá no trajeron sus propios bonitos autos porque querían ser menos visibles para alguien. Nosotros seguimos disparando hacia las sombras. Las balas iban en el vaivén intercambiando tiros. Reconocí las habilidades del Conde Drácula engancharse en el foco de luz encima de nuestras cabeza, se abalanzó hacia nosotros. Arremetiéndonos de un puntapié en el pecho. No sé cómo lo hizo, pero ninguna de nuestras balas le consiguió darle ni cerquita. Se bajó apoyando su pie en el dorso de uno de los nuestros y abalanzarse.

El Rojo usaba en los dedos de ambas manos unos desintegrados que se adaptaban a las yemas de los dedos, estaban hechas de acero y se ajustaban perfectamente a las falanges. El Conde Drácula aprendió la muñeca de El Caimán la giró y le metió un zape en el hombro, lo envió al camión derechito. Otro se acercó. El conde arremetió en sus puntos de presión y lo pateó. Yo me persigné y recé apretando los dientes por mí primer tiro (del día de hoy, les aclaro). Besé el mango de mí pistola y, lo amenacé en dispararlo. Él y yo intercambiamos miradas, llevé el dedo al gatillo y... El podrío de su amigo me atacó. Afortunadamente pude escapar al dar una voltereta en el aire.

El Rojo no tuvo necesidad de pelear cuerpo a cuerpo solamente tocaba a los hombres con sus dedos láseres para enviarles una corriente eléctrica por todo el cuerpo. De la boquilla de sus dedos emanó unos rayos que rebanaron una tubería completa. El gas se liberó. Tuve que escudriñar varias veces para saber en donde rayos me hallaba. Parpadeé y llevé mis manos a la boca y nariz para evitar respirar ese humo. Jermaine ordenó la retirada inmediata. Pues El Rojo y el Conde Drácula nos tendieron una emboscada, tenían las de ganar. Los tocados por los dedos de El Rojo se arrastraron hacia la camioneta. Los que fueron derribados por el Conde Drácula retrocedieron en dirección contraria.

Yo me centré en buscar a Knicks. Pero el humo se había filtrado por mis pulmones quemándome la garganta y la nariz. Me pican los ojos. Y el humo se libera en una enorme potencia. Mis músculos reaccionan para evitar ser aporreados por el furor de la calentura. Repentinamente El Rojo vuelve atacar. El gas se cae sobre mí. Uno de los tubos alcanzó a golpearme. Salí disparado chocando contra un panel de control. Me retuerzo y contengo mis alaridos del horror presionando la quemadura y es que tiemblo tanto, soy incapaz de moverme. Me tiro al piso. Desorientado. Me hago un ombligo... ¿O era un ovillo? Con las rodillas bajo la barbilla. Entonces el humo se me mete en los ojos y me quedo dormido.


A/N: ¡Feliz año nuevo, mis amores! Aquí les tengo su regalo de mí parte para festejar el año nuevo, junto con una sorpresa. Este es un capi especial podría decirse, tenemos a otro narrador: ¡Al querido Omi! No sé si habrá otros capis con él de narrador, pero en el capi que viene, nuevamente Chase vuelve a ser nuestro narrador. Personalmente yo lo felicito, su interpretación es incomparable.

-Pues claro.

Estoy pensando en escoger otro capítulo con Omi de narrador (parecido a este, el pasado se mezcla con el presente), pero será la historia de amor entre Omi Crudo y Megan Spicer. Desde como se conocieron hasta su primer beso :D

Antes de seguir, quiero decirles algo seriamente. En este martes mis vacaciones se terminan :'( y como saben mi tiempo se acorta muchísimo. Hace poco subí un fic de Duelo Xiaolin: Mi Adorado Árbol de Bonsái quien compartirá horario con El Escritor Fantasma. A veces tener dos fics refresca mi mente porque actualmente estoy atravesando un lapsus de tiempo (es decir tengo una idea pero no sé como desarrollarla) y en cambio tengo otro fic del cual si tengo ideas y mientras escribo algo para ese fic, me da tiempo para pensar como puedo escribir.

Estoy pensando en una semana actualizo El Escritor Fantasma, y en la otra semana actualizo para Mi Adorado Árbol de Bonsái, y así sucesivamente. Pero si llega un momento en que actualizo dos semanas el mismo fic o no actualizo nada: O mis estudios me tienen secuestrada o en serio tengo la mente en blanco. Rueguen por que no, recuérdenme siempre lo que en verdad me importa... :(

Primero nos abstuvimos a mirar las condiciones de vida: Muy pobres. Omi se abstiene a sobrevivir como un criminal, vendiendo armas para obtener dinero. Irónicamente es devoto a Dios, la virgen y los santos... Y se encomienda a ellos antes de cometer sus fechorías. ¿No les da risa? Su mejor amigo es Jermaine Marsden o Knicks, y quien es cojo en el fic. (Omi será el único narrador que le dirá así, a todo el mundo le tiene un apodo excepto a Megan). Él y sus demás compatriotas se dirigen al ver al jefe, quién no es nada más ni nada menos que Raimundo Pedrosa. Y por esto podemos proclamar que:

¡Raimundo es el antagonista principal del fic!

Él fue quien mandó a matar a Chase, contratando a Omi Crudo, en nuestro primer panorama. Supuestamente Chase parece ser que sabía sobre un "tal plan maestro" y él con ayuda de "las sombras de sus antepasados" se las arreglaron para incriminarlo del Escritor Fantasma antes que dijera algo, pero Chase ignora este hecho. Qué trágico.

-¿Cuál será ese plan maestro?

No pueden decir que yo no cumplí lo prometido porque les dije que aquí se revelaría QUIÉN mandó a matar a Chase y QUIÉN lo metió en la prisión. Pero no dije que les iba a develar el por qué.

-Demonios.

Hasta ahora Raimundo se muestra inofensivo, pero yo que ustedes haría como Omi: No fiarme que es tan débil como parece. Sin embargo, El Rojo y el Conde Drácula, llegan a oír parcialmente la conversación...

-El que no adivinó cuáles son sus nombres reales lo patearé hasta que me pida perdón.

Se produce una batalla en la que Omi pierda la consciencia. Mientras esto ocurre se mezcla con algunos flashback de la vida de Omi: Él nació en la cárcel, sin madre y sin padre que pudiera ocuparse de él. ¿No le das tristeza? Nació en un orfanato y creció con el cariño y amor de las monjas y Fung. Omi desde pequeño había recolectado dinero para liberar a su madre, ¿No es tierno? Pero desde que se entera que el orfanato va a ser clausurado, busca dinero para salvarlo. En vista de la desesperación se ve empujado al mundo del crimen, por PandaBubba. Es muy triste la historia trágica de Omi, pero al menos ya sabemos porque es un sicario: Porque quiere matar al desgraciado que lo convirtió en tal. Y como habrán notado hay muchas palabras de significado grotesco, yo les traduciré algunas aunque debió haber quedado claro a qué se referían:

Chingar... Yo creo que todos saben por el contexto que se dio a entender :)

Jeva = Mujer

¡Mí llave! = ¡Mí vale!

La caja de pensamientos o la caja pensadora = Cráneo o cerebro

Balurda o valurda = Señala lo que está mal

Podrío = Ser despreciable

Corte de patas = Terminar una relación

Estar en el estereque = No tener dinero

Puretos o puretas = A la gente no joven

Leones = Pantalones

Pisos = Zapatos

Tronado = Bajo efectos de la droga, esta quedó muy claro en los flashback de Omi

Tostado = Loco

Quedado = Tonto

Creo que eso es todo. En cualquier caso que les haya parecido algo curioso o lo que sea ya saben cómo hacer magia. En todo caso, ¿Podría ver en mí correo un mensaje diciendo: New Review? :3 Con mucho cariños esperando que hayan pasado finísimo el año nuevo. ¡Hasta un próximo capítulo! ¡Ciao!


Mensaje para Lupita: ¡Holis! Resaca... Veo que no pierdes ni un segundo en disfrutar un buen bonche. Yo gracias al cielo no me gusta el licor.

Pues sí, creo que ese fue el mejor momento en que pude hacer que Chase y Kimiko se conocieran, ¿Ese niño del subterráneo es su hijo?

-Quizá. Tal vez. A lo mejor. Es posible...

No puedes resistirte a un misterio jugoso, pero decide si vas a resolverlo o no. Y quiero una respuesta concreta. Y lo del "sama" y "kun" lo sacaste de un review que te dejó Shadow-Dyris para ser exactos. No mates a Edward, ¿Sabes lo mucho que me costó crear esta perfección de hombre?

Pues claro que está genial esa sospecha. Se me ocurrió a mí nada más n_n Dos cosas que te mataron, no sé, a menudo consigo esa reacción de mucha gente. ¡Otra vez te leí la mente o tú me leíste la mente! Tú eres la única culpable, porque a mí se me ocurrió poner a Xiaolin de perfil villano y a ti también. ¡Pero solo porque la publicaste primero tenga algo que ver! ¡Demonios! ¿Será que una de nosotra es telepática? Pues serás tú mija, es la primera vez que me pasa tan constantemente.

Pues lo de la pelea, déjame decirte que en mis historias originales a cada cinco minutos hay peleas y para hacerlas tan perfectas me inspiro a través de una escena de película china y me dejo llevar luego (esa estuvo inspirada en El Tigre y el Dragón, me vi las peleas pero no la peli, ¡Rayos!)

"Crudo", eso lo vi en un fic por primera vez y mi cara fue algo como O.o Luego en foroswebsgratis en unas preguntas dijeron que ese era su apellido falso, seguramente es de la tercera temporada Ciudad Omi. Después quise retratarlo aquí.

OmixMegan... Por favor no desista tu idea de hacer un cameo de esta pareja, hasta ahora yo soy la única estúpida que ha escrito fics con esta singular pareja. O no he visto más nada. Me gustaría ver como lo retrata otra autora. Y sí estoy completamente segura que no leo tu mente. ¿No será que nos conocimos en una vida pasada? Quién sabe...

Bueno, espero saber tu opinión prontamente. ¡Nos leemos en otro capi! ¡Sayonara!

Mensaje para mí Lord de la Oscuridad: Saludos. ¿Te sientes incómodo al conocerte a ti mismo? Bueno fue lo mismo que sentí cuando Mia tocó por primera vez mi puerta (la de mí cuarto), pero ya te acostumbrarás.

-Entiéndelo mano, Edward es tu parte sexy y sin esa parte sexy no existiría lo que ahora llamamos "Club de Fangirls de Chase Young". Tú personaje no tendría chiste sin ella.

Ignora a Mia por favor. Veo que has pasado un feliz año. El cambio debió haber sido agradable. Me es agradable. ¡Ah sí, el zodiaco chino este es el año de la serpiente! Y lo de mujeres enojadas. Tienes toda la razón y te lo digo como mujer. Espero saber más de ti pronto. Me despido.