C a p í t u l o 8:
Me tapé mis ojos con mis manos, llorando. El me miraba, apunto de hacer lo mismo, estaba furioso, triste y confundido, se sentó al borde de la cama, dándome la espalda.
- Yo... te amo... no sé porqué jodidos tuvo que pasar esto...- Susurró, se puso una mano en la frente y comenzó a llorar.- Si no te hubieras aparecido... tan solo si te hubiera ignorado la primera vez que te ví... no estaríamos en esto.
- No se trata del hubiera Frankie...- Dije, dulcemente acercándome a el.- Sino del presente, yo también te amo, pero no quiero que mi despedida derrumbe la vida de ambos... o más bien... la tuya.
Agaché la cabeza y el me volteó a ver.
- Siento hacerte la vida una mierda... ¿sabes?- Pregunté, sonriendo.- Gracias por aguantarme... por quererme, cuidarme, protegerme... y por amarme.
- Solo quiero lo mejor para ti, mi cielo.- Contestó, abrazándome.- No sé en donde estaría metido ahora si no estuvieras aquí, a mi lado.
Lo abrazé fuertemente y me mordí el labio para evitar llorar, pero fue en vano. Y ahora, me daba cuenta que lo que había pasado con Frank era lo mejor que podía haberme pasado en todo mi tiempo sobre la tierra, abrazarlo, besarlo, tocarlo... todo eso y más, que estaría eternamente agradecida.
- ¿Que te parece si hoy... vamos con Alicia?- Pregunté, separándome de él y sonriendo.
- Me parece buena idea, pero primero...- Dijo, a mi oído y besándome.
- Vamos... ¿O no te quieres bañar conmigo?
- Mmm...- Pensó unos segundos y nos metimos a bañar.
Desayunamos platicando de cosas triviales y luego nos marchamos al departamento de Alicia, donde supusimos que estaban. Tocamos la puerta y nos abrieron, era Mikey.
- Hola chicos, pasen.- Saludó Mikey, con su típica sonrisa.
- Hola.- Saludé yo, pasando dificultosamente, ya que Frank me tenía abrazada de la cintura y no podíamos dar ni dos pasos.- ¿Y Alicia?
- ¡Ana!- Gritó, saliendo del cuarto, pero se detuvo.- Espera... ¿Recuerdas?
- Claro que recuerdo... así me saludaste el día en que... conocí a Frank.- Musité, sonriendo.
- Sí, demonios.- Soltó, abrazándome, y luego se dirigió hacia Frank.- Oye tu, suéltala, es mía.
- ¿Qué?- Preguntó Frank, alzando ambas cejas.- Por si no lo sabías, esta señorita es una Iero y no una Simmons.
Todos reímos y asentí con la cabeza.
- No lo dudo, claro que lo es.- Afirmó Mikey.
- Te van a doler los brazos si me sigues abrazando así, no me voy a ir Frank.- Comenté y todos borraron sus sonrisas.- Oh mierda, no debí haber dicho eso... lo siento.
- No, está bien.- Susurró Frank, soltándome.
- ¿Quieren café?- Preguntó Alicia, cambiando de tema rápidamente.
Todos asentimos y Alicia y yo fuimos a la cocina para prepararlos.
- No sabes cuanta tristeza me da...- Susurré, mientras estaba sentada en una sillita de ahí.- Tener que dejarlo... aún así amándolo... nunca podré olvidarlo Alicia.
- Deja ya de hablar de eso, harás que llore.
- Es algo... tan raro.- Continué, sin prestarle atención.- Míralo, mira lo que he provocado... ya no es el mismo Ali...
Ambas miramos a Frank, que conversaba con Mikey, pero no estaba al 100 en la plática.
- No has provocado nada, es solo que...
- ¿Crees que deba dejarlo?- Pregunté, ida.
- ¿Qué?- Preguntó, con los muy ojos abiertos.
- Eso... dejarlo... sé que sufrirá más pero... demonios debes de ayudarme, mi vida se va a la mierda.
- No Ana, estás loca... ¿Como vas a dejarlo?- Preguntó.
- Eso mismo me pregunto... Alicia... no puedo dejar que me vea morir... no así. Yo no podría verlo y supongo que el tampoco a mí... esto me duele... me duele demasiado.- Murmuré, ella se sentó a mi lado.
- No vas a dejarlo, no puedes Ana, eso sería ser muy egoísta.
- Tienes... tienes razón.- Dije, con la voz ahogada.- No lo haré, demonios.
- ¿Vamos con el café?
- Vamos.
Lo llevamos a la sala y nos sentamos a platicar un rato, riendo de cosas sin sentido hasta que se hizo de tarde y decidimos salir a dar una vuelta.
Alicia y Mikey se acostaron en el pasto y nosotros nos recargamos en el pie de un árbol.
- Mikey... ¿Vamos por unos helados?- Preguntó Alicia, después de un rato.
- Si, vamos.- Contestó Mikey, sonriente.
Nos quedamos en silencio, entonces vimos a dos chicas que se aproximaban a nosotros, que parecían ser fans de MCR.
- Oh dios... es el...- Tartamudeó una, totalmente emocionada.
- Hola...- Saludó otra, totalmente nerviosa.
- Hola chicas.- Saludó Frank, con una sonrisa.
- Queríamos... pedirte... si nos puedes dar un autógrafo...- Balbuceó la primera, yo reí.
- Claro.
Se paró y se quedó con ellas, se sacaron fotos y luego las dos me observaron.
- ¿Ella es tu novia?- Preguntó una de esas chicas.
- Sí.- contestó Frank, sonriendo.
- ¿Y Jamia?- preguntó la otra, pero la primera la codeó.
- Cállate, vámonos.- La reprendió y se dirigió hacia Frank.- Nos vemos…
- Cuídense, adiós.- Se despidió Frank y se sentó conmigo.
Reí y me volteé a otro lado, viendo el cielo.
- ¿No vas a preguntarlo?- Me preguntó Frank, acomodándose en mi hombro.
- ¿Que cosa?
- Quien es Jamia y... eso.
- No, no me importa. Solo me importa que estas aquí conmigo ahora.- Susurré dulcemente, recargando mi cabeza en su cabeza.
- Eres muy linda.- Dijo el, dándome un beso en la mejilla.
- Te amo Frankie... no sabes cuanto...
Lo miré a los ojos y nos besamos, entonces llegaron Ali y Mikey con los helados, los cuales tomamos y comimos mientras platicábamos. En ese momento me puse a ver el cielo y a pensar en cosas diversas, que me sacaban de la plática. Suspiré y miré a Alicia, que me miraba, junto con los demás.
- ¿Que pasó?- Pregunté.
- Te quedaste ida... pensando.- Explicó Mikey.- Si no te sientes bien... podemos ir a casa.
- Corrección.- Dijo Frank.- Si no se siente bien, podemos ir ella y yo a casa.
Reí y le besé la mejilla.
- No, si me siento bien, no es para tanto.
- Bueno, nosotros nos vamos.- Dijo Alicia, levantándose, seguida por Mikey.
- Adiós.- Nos despedimos Frank y yo a coro y ellos dos se fueron.
Seguimos ahí abrazados sin hacer nada, hasta que decidimos caminar un rato por el parque, por suerte, ya no había tanta gente y el parque estaba desértico.
- Frank...- Susurré, mientras caminábamos, el me volteó a ver.- Yo... estaba pensando en lo que hablamos en la mañana...
Se detuvo y me vió.
- ¿Que quieres decir con eso?- Preguntó, totalmente sacado del tema.
- Frank... creo que... ¿Porqué no nos damos un... tiempo?
- Un tiempo... ¿Dices?- Preguntó irónicamente, después de un gran silencio, viéndome fijamente a los ojos.- ¿Cuanto¿Un mes?
Algo dentro de mí se quebró y el enseguida lo notó, trató de detenerme pero yo ya me había ido de ahí corriendo.
- Espera... ¡Yo no quise decir eso!- Gritó, persiguiéndome, pero yo no lo escuchaba, solo quería morirme, desaparecer de ahí al instante. Abrí la puerta de mi departamento y pasé rápidamente, traté de cerrar la puerta pero una mano la detuvo.
- Por favor Ana... perdóname.- Suplicaba, del otro lado de la puerta, yo solo le gritaba que se fuera, que no quería volverlo a ver nunca jamás.
Finalmente, dejé de hacer fuerza y caminé rápidamente hacia mi cuarto y, para mi fortuna, me tomó del brazo y me puso frente a el.
- Perdóname, por favor...- Sollozó.
- ¡¿Como pudiste?!- Grité, tratando de zafarme, pero era imposible, me tenía bien agarrada del brazo.- ¡Suéltame!
- Escúchame, por favor... yo no sé porqué dije eso pero es que tu... ¡Tú sales con tus cosas de terminar y me pongo mal! No podría soportar perderte... no así.
- Entonces déjame ir, déjame irme lejos de aquí, lejos de ti... donde no pueda dañarte.
Me vió y sus ojos se llenaron de lágrimas.
- No quiero hacerte daño Frank... tu tienes que seguir tu vida...- Sollocé, volteando a otro lado.- Solo déjame aquí, si te vas quiere decir que me amas... si te quedas... todo se va a complicar.
No atinó a decir nada, sus ojos se cerraron y caminó hacia otro lado, tratando de que esa rabia y tristeza dentro de el se esparcieran... pero no podía hacerlo, necesitaba gritar, maldecir... aunque no sirviera de nada.
- Tu no entiendes. ¿Verdad?- Preguntó, desesperado.- Mi vida esta contigo, y estará por siempre.
- No. No estará por siempre.
- Al menos podemos creer eso.- Dijo con una gran ternura, acercándose a mí, tomando mi mentón con esos suaves dedos que me volvían loca.- Vamos a vivir lo que queda... luego nos marcharemos juntos. ¿Quieres?
Me helé. ¿Juntos?. ¿Iba a renunciar a lo que le deparaba el futuro por estar conmigo?. ¿Acaso me amaba tanto?
- No... no...- Negué con la cabeza, el me detuvo, tomando mi mentón de nuevo.
- Solo... solo déjame irme contigo.
- Frank... no digas esas cosas tu no puedes...
- Por favor... por favor.- Suplicó, abrazándome, sentí que me abrazaba fuertemente, como para nunca dejarme ir, los dos rompimos en llanto de nuevo sin poder contenernos.- Solo así podríamos irnos juntos... para siempre.
- Las cosas no son tan fáciles Frankie...- Susurré, con dulzura mientras acariciaba su cabello. Ambos nos habíamos tumbado en el sofá abrazados, haciendo absolutamente nada, viendo que el tiempo se escurría de nuestras manos.- Yo no podría dejar que tu murieras.
- Yo menos.- Repuso el, abrazándome con más fuerza.- Pero es el destino... hay veces en las que pienso que... si hacemos lo que te dije podríamos... estar juntos, sin que el otro se lamente por la perdida de quien ama y...
- Cállate.
- Pero...
- Calla... solo... solo hazme el amor¿quieres?- Pedí, mirándolo a los ojos, el sonrió.
