Comentarios:

Primero que nada, MUCHAS gracias por tomarse el tiempo para leer este intento de fic...Así como una disculpa anticipada por los errores que encuentren en la lectura. Además, está página no sé porque me cuesta mucho trabajo encuanto a formato ¬¬ necesito ayuda jajajaja

Quiero agradecer especialmente a Lady Seijuro por todo tu apoyo! MUCHAS GRACIAS por seguir mis fics y siempre tomarte el tiempo para dejar un comentario que me motiva a seguir subiéndolos en está página. Significa mucho para mi :D Te mando un abrazo y espero que esté nuevo capítulo te guste

También para ti feriyen ! te agradezco mucho tu apoyo, fuiste la primera en dejar review y gracias a eso me animé a continuarlo (terca que soy jajaja). Espero que te guste el nuevo capítulo. Ahora te consentiré con algo del gato ;)

Nota: Lo de Saga, bueno, se me ocurrio o al menos YO percibí un sentir de Saga de mucho sentimiento contra Camus( hablando de SOG )cuando no le importó mucho si mataba o no al onceavo guardian jajaja...Siempre he creído que Saga y Milo tienen una conexión especial, Saga se muestra muy condecendiente con él e imagino que Milo también tuvo mucha interacción con Kanon por consiguiente... Al menos en Hades, se le pudo ver a Milo sumamente descajado y sorprendido de saber que Kanon seguía vivo ;) . Pero bueno, ahora veamos como le va al gatito en esté capítulo.

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CONFESIONES

CAPITULO VIII

A la mañana siguiente Milo se despertó con un mal sabor de boca, no había pasado una buena noche como le hubiese gustado. Frunció el ceño al recordar lo sucedido el día anterior. Esperaba que el nuevo día fuera diferente y sobretodo no tener que toparse con ninguno de sus i- nsistentes - compatriotas. Se levantó de la cama con parmosidad y se dirigió a su baño para darse una ducha caliente cuanto antes. Su cuerpo seguía tenso.

Lo único que le daba alegría era saber que en tres días más estaría fuera del santuario, claro, solo si era autorizado por Shion. Rezaría a todos los Dioses del Olimpo para que eso sucediera. De tal modo que solo tendría que mantenerse alejado de ese "par dinámico", al menos hasta la órden del Patriarca, por lo que el aislamiento no sonaba nada mal. Permanecería enclaustrado en su Templo de ser necesario. Ya se las apañaria después para los entrenamientos.

Se miró en el espejo y observó su labio mucho mejor que antes, al menos solo conservaba una pequeña costra. Maldijo a Kanon en silencio. Sobretodo porque aun le costaba creer la acción que tuvo contra él. Definitivamente tendría que hablar con el gemelo menor, aun cuando realmente era algo que no le apetecía hacer, al menos no de momento.

La ducha matutina le resultó placentera y le ayudó para tranquilizar su inquieta mente. Luego de eso, se dirigió hasta su cuarto para vestir prendas más ligeras y cómodas puesto que era Domingo y sería libre de entrenamientos. Una vez listo se dirigió a su comedor, moría de hambre.

No obstante, tan pronto estuvo cerca de su cocina el olor a mantequilla y café recien hecho llegarón hasta sus fosas nasales

-¿Pero qué?-Se apresuró hasta llegar a su comedor. Para su sorpresa, Aioria se encontraba "preparándole" el desayuno.

-¡Buenos días! ¿Listo para un delicioso desayuno?-

Aún cuando el castaño se econtraba de espaldas al escorpión, pudo sentir su presencia mientras esté permanecía pasmado en la puerta de la cocina. Pudo sentir un ligero brinco en el cosmo ajeno. Lo entendió rápidamente. Milo estaba molesto.

Milo solo le observaba sin hacer nada ¿Pero cómo es que Aioria se tomaba esas libertades?

-¿Pero qué rayos Aioria? ¿Qué haces aquí?...Me refiero...¿Por qué?¿Por qué estás en mi cocina? No recuerdo haberte permitido entrar a mi Templo. Es más, ni siquiera te anunciaste - Aioria volteó algo desconcertado ante los cuestionamientos de su compatriota

-¿Disculpa? Pensé que podía entrar a tu templo sin ningúna restricción. Además siempre lo hemos hecho así, no entiendo porque ahora es diferente.-Aioria pintó un mohin, se sentía confundido por la reacción de Milo-Además, !Tu también entras al mío sin mi permiso!.¿Qué te sorpende ahora?-

Milo parpadeó un par de veces antes de contestar. El castaño tenía razón, ambos podían entrar a sus templos sin restriccion alguna, entonces ¿Por qué ahora le molestaba que lo hiciera?

-Aioria...Es diferente...Estás...aghh...¡Olvídalo!...-

Milo ya no pudo argumentar puesto que no veía el motivo de su molestia. Ni él mismo entendia porque se sentía ofendido. Además se había prometido que tendría un día tranquilo y lo cumpliria. Aunque la presencia de Aioria en su templo no era buen augurio. Resignado, se sentó a la mesa. Aioria le miró pensativo. Él seguia sin entender la reacción de Milo hacia él.

-Y bien ¿Qué "intentaste" preparar para desayunar? Te recuerdo que no me quiero intoxicar-

La voz de Milo sonó gruñona, a lo que Aioria solo le miró divertido y soltó una pequeña risa. ¿Qué más podía pedir esa mañana?Milo siempre se veía divertido cuando estaba "gruñon". Sin contar que lucia espectacular a sus ojos. Aún cuando Milo solo vestia un pans negro con una ligera remera resacada de color azúl lo hacía lucir abrumador.

Le encantaba mirarlo usando ese tono de azúl porque resaltaba el hermoso color de sus turquesas, así como de su abundante cabellera azulada. Sin duda alguna, lucia como un Dios griego sentado a la mesa. Milo era - en definitiva - un hombre por demás perfecto. Podría vestir hasta un costal de patatas y aun así luciria jodidamente sensual. Su mente viajo a otro universo donde solo existían él y Milo. Pinto una mueca divertida en su rostro y su mirada se perdió en esa apabullante figura sentada frente a él.

Milo estaba enfrascado en sus propios problemas por lo que no se percataba de las miradas que le dedicaba el castaño. Tomó un vaso para poder service un poco de leche.

Aioria aprovechó la distracción del escorpión para admirarle mejor. Milo aun tenia su cabellera mojada por lo que se le pegaba a la espalda. Observó a detalle esas varoniles, pero muy definidas facciones de ese espectacular rostro. Respiró profundo para inhalar mejor el fresco aroma que desprendia de su piel. Era manzana ¡Rayos , Milo era todo un Adonis!-'¿Como sería tenerlo desnudo y gimiendo debajo de él mientras lo tomaba apasionadamente?

-¿Aioria? ..!AIORIA!-

La voz de Milo lo sacó de su ensoñación, a la par que le chaqueaba los dedos frente a su cara

-!Despierta tonto!-Milo le miró jocoso

-¡Ah si! ¡Perdón!...Disculpa -Sintió sus mejillas arder pero intentó disimular su sonrojo-Te preparé yogurth con manzana. Es tú favorito. También unos hot cakes y café , espera, ya lo sirvo-Presuroso Aioria comenzó a emplatar todo ante la curiosa mirada de Milo .

"Vaya que ese gato estaba lleno de sorpresas". Pensó para sí.

-¡He aquí! Espero que te guste-

Aioria lo dijo con mucho orgullo y una sonrisa pintada en sus labios. Pero esta se ensanchó más cuando Milo hubo probado el hot cake y esté lo estaba disfrutando. Milo habia cerrando sus ojos para poder saboriarlo mejor. Debía aceptar que el castaño tenía buen sazón.

Aioria lo miraba complacido, no obstante su rostro se hizó sombrió al darse cuenta del labio reventado de Milo. ¿Cómo no lo había notado antes?

-¿Qué te paso en el labio?-

Su voz sonó lúgrube, sacando a Milo de su pequeño deliró de azúcar en su boca. Abrió sus turquesas para mirar al castaño pero pronto desvió la mirada como para restarle importancia. No quería escuchar más sermones ni más réplicas.

-Nada importante. Fue durante el entrenamiento.-Mintió, no quería habler del tema y mucho menos con el castaño. Sin darle más importancia llevó otro bocado hasta su boca pero en su interior sabia que Aioria no lo dejaría pasar tan fácilmente. Y no se equivocó

-¿Entrenamiento dices?-Ironizó -Ayer no tuvimos entrenamiento. ¿Por qué mientes? -Se inclinó para estar más cerca del rostro ajeno -¿Qué te paso realmente? No lo repetiré de nuevo. No, mejor dicho, ¿QUIEN lo hizo?-

Milo se incomodó por la cercania del castaño ya que estaba invadiendo su espacio personal más prefirió no contestarle. Ante el mutismo del heleno menor, Aioria sacudió su cabeza con fastidio.

-¡Vaya!, ¿Por qué te hago preguntas estúpidas cuando sé perfectamente bien quien es el responsable?... Kanon.-

Milo rodó los ojos con fastidio, definitivamente se estaba cansando de ese par de locos. Sin querer estar más tiempo en el mismo lugar que el castaño, Milo se puso de pie para irse a su cuarto, pero antes de que pudiera hacerlo sintió el agarre de Aioria sobre su brazo para girarlo bruscamente hasta chocar con su cuerpo y de ese modo quedar frente a frente del rostro ajeno. El castaño entonces pudo mirar mejor esos labios lastimados con detenimiento.

- Eso es una mordida Milo, no me puedes engañar-

Aiora le apretó la mándibula con su mano libre y buscó en la mirada turquesa más respuestas pero estas no llegaron.

-¡Basta! !No te importa!-Milo se safó de su agarre y le dedicó una mirada poco amigable.

En realidad sabia que no tenía muchas opciones de mentir, después de todo, era verdad, no habían tenido entrenamientos el día anterior y lo último que hizo durante su día fue irse junto con Kanon hacia el Recinto.

Para Aioria no había más dudas, Kanon se había aprovechado del heleno mejor. Después de un corto mutismo, el castaño se dió la vuelta para salir del octavo templo. Iria personalmente a partirle la cara a ese malidto gemelo de una vez por todas.

Milo leyó el coraje y frustración en las esmeraldas del león y rápido comprendió hacia donde se dirigía.

-¿A dónde vas? ¡Rayos Aioria! ¡Detente!-

Milo corrió detrás de él puesto que el castaño habia encendido su cosmo y salia a toda prisa de su templo. Milo le dió alcance y también lo sujetío del brazo antes de que esté hubiera salido totalmente del templo

-¿Pero que rayos te pasa Aioria? Escucha, NO quiero problemas, ¡¿Entiendes!?...-

Aioria le miró lacónicamente y antes de que Milo pudiera hablar para tranquilizarlo, ya lo tenia sobre él tomándolo por los hombros para empotrarlo contra la pared. Milo se sorprendió por tal acción y no pudo evitar recordar lo sucedido con Kanon.

-A-Aioria...-

-Escucha Milo...-Aioria acercó a su rostro amenazadoramente a milímetros del sorpendido escorpión -He sido un estúpido por no hablar de esto contigo desde hace mucho tiempo. -Hizo una pausa y le sonrió irónicamente -Aunque honestamente, no estoy seguro si realidad yo he sido un idiota que no sabe expresarse claramente ó eres TÚ el que pretende no darse cuenta de lo que realmente pasa entre nosotros. Pero yo ya no puedo más-Se tomó unos segundos para mirarle los labios antes de continuar. Milo paso saliba, sabia lo que vendría después y no estaba seguro de querer escucharlo-Milo...Yo...!YO TE AMO!¡¿Escuchas?! TE AMO...Si...Siempre lo he sabido y creeme Milo, ya no estoy dispuesto guardarlo más...-

Listo, lo había dicho y no había vuelta atrás. Ahora que estaba fuera de su sistema sintió un peso menos sobre su pecho. Hubiese preferido seguir con el plan que tanto se había esmerado en las últimas semanas pero no tuvo otra opción más que decirselo así. Según "su plan" consistia en invitarlo a cenar durante el desayuno. Él queria confesarle su amor durante la romantica velada que previamente había reservado. Tenia un regalo perfecto para Milo pero ahora ya no sería así. Y todo debido a sus celos provocados por el maldito gemelo.

Gracias a eso, ahora tenia a Milo empotrado contra la pared, confesandole sus sentimientos. Un acto poco menos que romántico.

Por su parte Milo estaba en shock, observaba a Aioria con los ojos muy abiertos intentando articular palabras que no salian de su boca. Si bien ya lo esperaba no por eso dejaba de sorprenderlo

Durante varios segundos, ninguno de los dos decia o hacia algo. Ambos parados frente a frente, mirándose. Varias ideas cruzaron los pensamietos de Milo ¿Qué hacer?.

Por su parte Aioria si tenia claro lo que quería hacer. Ahora que habia hecho la parte más difícil sus demás acciones no eran más que consecuencias de sus palabras. Antes de que el escorpión pudiera decir algo, el castaño estampó sus labios contra los del escorpió y lo besó de una manera decidida y apasionada.

Milo volvió abrir los ojos como platos al sentir los labios ajenos sobre los suyos. Todo era confuso en su mente.

Puesto que aún no reaccionaba, el castaño se aprovechó para disfrutar a placer esos carnosos labios que tanto le enloquecian. Comenzó entonces a jugar con ellos, empezando con un beso profundo pero suave para no lastimarlos más. Lo único que atinó hacer Milo fue intentar apartarlo de él pero el agarre del león se lo impidió. Sus fuertez brazos aprisionaron el cuerpo del escorpión y un juego de caricias se llevó a cabo. Con el paso de los segundos, las caricas así como los besos se intensificaron, logrando a tener un efecto agradable para el escorpión que poco a poco comenzaba a relajarse.

Sin poder evitarlo más, Milo se dejó hacer y terminó correspondiendo los besos apasionados del león. Aioria no habia desistido cuando sintió la resistencia del escorpión sobre él y al final dió resultado su determinación. Ahora Milo estaba aceptando sus besos y sus caricias. Borraria cualquier sabor ajeno que Milo conservara en sus deliciosos labios. Quiso tomarse el tiempo necesario para saborearlos. Sin embargo, tuvo que romper el beso por falta de óxigeno. Se miraron en silencio. Ambos con los labios muy hinchados. Aioria sonrió de lado y volvió atrapar esos labios con los suyos, solo que está vez terminó pasando su lengua sensualmente sobre los labios de Milo. Cerro sus ojos como para saborearlos mejor. Le sabian tan bien. Nunca se saciaria de probarlos.

Milo le miró divertido por la reacción Aioria. Era como si hubiese probado un delicioso manjar y lo quisiera saborear para conservar su sabor en sus recuerdos. Antes de que el heleno menor pudier hacer un comentario, sus labios volvieron a ser capturados.

Siguieron así varios segundos hasta que el sabor metálico llegó a la boca del casaño. Se dió cuenta que había lastimado ese labio previamente roto. Milo aun continuaba disfrutando de esos besos y esas caricias por lo que no le importó el sabor de la sangre en su boca asi como tampoco el dolor después que estos hubieran sido lastimados por la fricción de los besos. Tenia que confesar que le sabian bien. Que los labios de Aioria le sabia bien. !Por Zeus! ¿Cuanto tiempo habia estado sin besar o ser besado por alguién?

Sin embargo, el encanto se rompió cuando Aioria se separó de él. Si bien al castaño le hubiera gustado seguir unido a los labios del heleno menor tampoco quería lastimarlo más. ¡Por Athena! ¡¿Cuantas veces no había soñado con ese momento?! ¿Cuantas veces no soñó con probar esos labios? Ahora que por fin los tenia para él ya no podría vivir sin su sabor. Le sabían a ambrosía pura. Aioria se sentía feliz porque Milo habia correspondido el beso. Aunque solo hubiera sido por unos minutos.

-Aio..Aioria...Pero...- A Milo aun le costaba trabajo hablar debido a que sus pulmones intentaba recuperar el óxigeno perdido. Se topo entonces con las esmeraldas del castaño que estaban destellando de alegría.

-Si Milo, te he amado desde siempre. Estoy loco por ti...Yo... -Aioria se apartó de Milo para darle espacio. Caminó hasta uno de los muebles más cercanos y se sentó en él, dejándose caer sobre él. Milo se acercó pero permanecio de pie junto a él.

-Escucha Milo...No sé si lo sabías o simplemente pretendías ignorarlo, pero yo ya no puedo ingorar esté sentimiento. Significas mucho para mi. Disculpa si mi atrevimiento te incomoda. Creeme, no era mi intensión confesártelo de este modo. La verdad es que tenía preparado algo especial para ti esta noche. Algo más digno de ti. Pero al final termine haciendo lo contrario. Lo siento-Sonrió con timidez y sus mejillas se encendieron-¿No odias cuando los planes no salen como se planean?-Bromeó.

Milo se quedó unos segundos parado, meditando lo que acababa de pasar. No tenia respuestas a todas su preguntas, pero reconocia que el castaño se veía adorable. Nunca antes nadie se habia tomado tantas molestias para estar con él. Sin estar muy seguro de lo que hacia se acuclilló junto Aioria para estar a su altura mientras posaba sus manos sobre las rodillas ajenas.

-Aioria...-

Le llamó y esté agachó la mirada. No estaba seguro de lo que el escorpión le diria por lo que preferia no mirarle directamente a los ojos. De ese modo se sentiria menos vulnerable. Sintió como Milo le acariciaba suavemente su cabello para después tomarlo del mento y hacer que sus miradas se toparan.

-Yo...-Hizo una pausa -Sabía que buscabas algo más allá que solo nuestra amistad-Admitió -Más no por eso deja de sorprenderme. Eschucha Aioria, te agradezco realmente todo lo que has hecho por mi, pero...-Aioria sintió una punzada en su corazón. Ahi estaba la palabra más odiada de todas las que pudiera querer escuchar en ese momento "pero"...Milo se tomo unos instantes antes de continuar. Como queriendo preparar lo que diria después y que sonara menos doloroso. Pasó saliba.

-No creo que esté preparado para algo más. En realidad aún no lo sé-Fue ahora Milo el que agachó la mirada -Verás...Yo aún no puedo reponerme de mi última relación y lo menos que quisiera es afectarte por eso. Nunca me perdonaría perder tu a mistad si esto no llegase a funcionar entre no, no podría seguir sin tu aceptación. Eres muy importante para mí...-Milo cerró los ojos y espero en silencio la respuesta del castaño. Sintió entonces como esté lo tomaba suavemente del mentón para mirarle. Sus ojos seguian brillando y le soreía cálidamente.

-Milo-Le nombró suavemente -¿Por qué habría de salir mal? Yo te amo. Haría todo por ti. No tienes porque preocuparte. ó ¿Es que aun amas a...-Le costaba trabajo formular la pregunta pero tenia que hacerlo-¿Es que aun amas a Camus?-

Milo hizo una mueca que no supo desifrar. Buscó entonces la respusta en los ojos turquesas, que no dejaban de mirarlo por igual.

-No...No más...No tengas ese pendiente Aioria-

Su voz se escuchó segura de sus palabras. El castaño supo entonces que no mentia. Milo no mentia. Eso le alegró el corazón. Si bien Milo no estaba seguro sobre comenzar algo más allá con Aioria, si estaba seguro que no podría ver a Camus como lo habia visto años atrás.

-Lo único que me duele es saber que también perdí su amistad-El escorpión hizo un puchero que pronto borro de su rostro al sacudir sus pensamientos -O tal vez no. En realidad no lo sé, pero ahora eso no importa. Lo que me importa en estos momentos es no perder también tu amistad. Me esta costando mucho trabajo manejar mi relación con Camus. Es un sentimiento confuso. Lo aprecio pero a la vez no quiero saber de él. -Milo tomo la mano de Aioria entre la suya a la par que el castaño le acuñaba el rostro -Oidaria que eso pasará también entre nosotros-

Aioria atrajo el rostro del heleno menor hacia él y volvió a depositar un suave beso en sus labios.

-Eso no pasará entre nosotros Milo. Te lo prometo. Por la oportunidad. Yo no soy Camus, yo nunca te lastimaría...NUNCA ..¿Me escuchas?-Milo sintió sus ojos llenos de lagrimas, no sabia si era por las palabras dichas por el castaño o por el recuedo de Camus y del como le hizo sufrir en los últimos meses.

-Aioria. Dame tiempo...Por favor. Te prometo que lo pensaré-Milo se pusó de pie y Aioria también.-Es solo que ahora no te puedo dar una respuesta-

No era lo que le hubiera gustado escuchar pero entendía que Milo tenia razón. A cierto punto lo comprendia. Le daria su espacio. Pero antes tenia que seguir con lo que ya había comenzado.

-Entiendo. -Aioria se volvió acercar a Milo y buscó sus labios. Esta vez el escorpión desvió su rostro. El castaño no intentó más -Está bien, pero por favor ¿Aceptarías ir a cenar conmigo está noche? -Antes de que Milo contestara Aiora se adelantó-Sé que me has pedido tiempo y estoy de acuerdo. Sin embargo, la cena ya la tenia planeada para hoy. En realidad seria una sorpresa. Todo esta reservado y aunque ya no sería una sorpresa puesto que ahora sabes el motivo, si me gustaría que ambos aprovecháramos de la ocasión. Después de todo, ya todo esta pagado y sería comida gratis...-Bromeó con lo último puesto que ambos adoraban la comida -¿Qué dices? Sin compromiso de nada. Sencillamente de disfrutar la cena. -

El heleno lo medito por unos segundos. Aioria no dejaba de sonreirle jugueton. Al final aceptó, después de todo Aioria se estaba esforzando y solo sería una cena para conocerse mejor en otros terrenos no tan "amistosos" sino más profundos

-Está bien, pero no esperes mucho de esa cena. Irémos solo para que no pierdas tu dinero-Milo bromeó y rió jocoso-Aioria volvió abrazar a Milo, esta vez no le dejó escaparse de sus brazos. Ambos se miraron en silencio. Seria la primera vez que se observaban más allá con ojos de hermandad o amistad.

El castaño no se pudo resistir y se inclinó para atrapar una vez más esos deliciosos labios sin liberar el cuerpo del escorpión de entre sus brazos.

-Aioria...Espera...-

Milo se retorcía y le sonria jocoso, intentando evadir más besos, pero antes de que el león volviera a "atacarlo", la voz de su hermano le sorprendió. Esté habia entrado al Octavo templo y estaba en los pasillos del lugar, llamándole.

-¡Hey Aioira!, Sé que estas aquí. No lo niegues. Puedo oler tu apestoso aroma desde mi templo-

Aioros rodó los ojos con hastio mientras Milo rió con picardia. Aprovechando estó, Milo pudo safarse del agarre del León. Esté maldijo a su hermano e hizo un puchero infantil.

-!Aghh idiota Aioros!-

-Vamos, tu hermano te busca- Con algo de renuencia de parte del león, ambos salieron al encuentro de noveno guardian quien ya los esperaba en la entrada del templo.

-¡Aioria! Mi lindo hermanito, !Te encontré!-Aioros estiró los brazos con picardia para intentar abrazar a su escurridizo hermano. Este solo rodó los ojos y se apartó de él toscamente. Milo solo reía mientras veía a ese par de hermanos. Imagino que sería divertido tener un hermano mayor como los tenian Aiora y Kanon. En su opinión, ambos eran muy afortunados por contar con ellos, aun cuando estos eran los que más se quejaban de todos los Dorados.

-¡ Ven a mis brazos Gato!-

-Apartate Aioros...-El castaño mayor soltó la risa. Le encantaba molestar a su hermano con ese tipo de muestras de cariño.

-¡Hola Milo! ¿Cómo estás? Tenia tiempo sin verte. Pero mirate...!Eres un chico muy apuesto! Imagino que debes tener a medio Santuario babiando por ti..-

Milo se sonrojó y Aioria le miró con cara de pocos amigos. Ahora confirmaba que su hermano era una vil molestía cuando se lo proponia.

-Espero no haber interrumpido nada-

-En realidad Si...-

-No...-Milo y Aioria contestaron al unísono, aunque con respuestas diferentes. Aioros solo sonrió y comprendió el mensaje.

-Entiendo...Bueno, yo solo crucé tu templo Milo puesto que vengo del Recinto e iré al templo de Geminis. Saldré con Saga a Rodorio. ¿Gustan acompañarnos? Al parecer Shion nos ha permitido salir del Santuario y casi todos los Santos Dorados estarán allá-

¿Era en serio lo que le proponía su hermano? ¿Llevar a Milo a esa cueva de lobos llamados "Geminis"? Muy probablemente Kanon estaría ahí también¡Ni loco! . Además, Saga tampoco era de su agrado siendo otra molestía para él. Su hermano estaba saliendo con ese maldito gemelo bipolar. Sin contar que era hermano de su rival de amores. Kanon.

-No gracias...Milo y yo nos quedarémos en el Santuario -

¿Nos quedarémos en el Santuario? Milo le miró de reojo. ¿Por qué decidía por él? No obstante, no quiso alegar, después de todo era verdad. Él ya habia planeado quedarse en su templo todo el día y eso iba a ser. Encerrarse y no asomar las narices todo el día. Al menos hasta la cena con Aioria.

-En ese caso, los dejo, !Adios pequeños!- Aioros salió del octavo templo con una amplia sonrisa en su rostro.

Aioria rodó los ojos por el positivismo exagerado de su hermano pero lo dejó pasar. En cambio, miró a Milo picaramente y le giñó el ojo antes de salir de su templo.

-Te veré hoy por la noche. No lo olvides por favor-

-No lo haré. Tranquilo, no me presiones -Aioria sonrió para después ponerse serio

-Milo. Sobre lo que sea que haya pasado con Kanon-Una vez más Aioria traía el tema a la conversación. El castaño noto la molestia en el rostro del escorpion y se apresuró a terminar con su palabrería. Sabia que era estúpido volverlo a retomarlo pero necesitaba hacerlo-Yo no te puedo pedir nada puesto que tu eres libre de hacer lo que quieras. Solo quiero que sepas que si me comporto como un ímbecil es porque no me gusta como te mira ni como te habla ese gemelo. Lo que sea que te haya hecho simplemente no lo puedo ignorar, pero haré lo que tu me has pedido y me mantendré alejado del tema. Claro..a menos que tú... -

-Aioria, Basta. No lo arruines.-Aioria asintió y prefirió callar - Tienes razón . No puedes pedir mucho de mi. Yo soy libre de hacer y tomar mis propias decisiones. Que te quede claro. Así que seré YO el que se encargue y hablé con él. Tú mantente alejado de esto. Lo último que quiero son problemas...¿Entiendes?-

No muy convencido, Aioria aceptó. Por el momento no tenia otra opción. Ya buscaria después la forma de vengarze de ese maldito gemelo.

-Si, Está bien. Paso por ti en la noche-

-No, yo paso por tu templo Aioria, esta de paso. Además no soy una princesa para que me trates como tal...Tonto..- sonrió con sorna a la par que empujaba al castaño fuera de su templo. Necesitaba descansar.

Aioria salió de ahí más feliz que nunca. Si bien las cosas no salieron como habia planado al final resultó favorable para él. Habia sacado de su sistema ese sentimiento que venia guarando desde hacia años. Le habia confesado su amor y si bien Milo no habia dado un "si" definitivo sobre la oportunidad de cruzar la línea de la amistad, tampoco se lo estaba negando . Había esperanza. Pero lo que más le llenaba de alegria era que por FIN había probado esos deliciosos labios que tanto habia soñado besar. Llevo su mano hasta sus labios y volvio a recordar el sabor y la textura de los labios de Milo.

"Milo..."

Sin embargo, pronto el miedo le invadió. Ahora que habia probado tan deliciosa ambrosia temió que estos le fueran negados. Negó con la cabeza. Sacudiendo sus pensamientos negativos. No, eso no podría pasar. Haría lo que estuviera en su poder para que Milo se quedara solo con él. De eso no habia duda.

Rápidamente cruzo los demás templos. Necesitaba preparase para su "gran" noche..haría a Milo enloquecer por él...

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