Mi Juventud: La Diferencia Entre Tú y Yo

Episodio 6: Invasiones

- Catherine – respondo, la sonrisa aún en mi rostro – Que... – fastidio – sorpresa tenerte aquí de forma tan inesperada.
- ¿En donde esta Trowa? – demanda sin andarse por las ramas.
- ¿Aún de niñera? – pregunto sin dejar de sonreír ni por un segundo.
Ella me ve con desprecio. Nada nuevo en ese frente.
- ¿Sabes o no sabes en donde esta mi hermano? – ladra con impaciencia.
- ¿Tu hermano? Ni idea. Pero Tro esta en clases, sus descansos y los míos no son los mismos.
Catherine me ve con recelo por unos instantes, pero finalmente acepta mi explicación y vuelve el rostro, algo molesta.
- Dile que lo estaré esperando a la salida, quiero platicar con él.
- ¿Por fin tienes tiempo en tu ocupadísima agenda? – cuestiono con tono ligero, pero con suficiente sarcasmo como para que mis dos amigos me vean con algo de duda.
Esta vez su mirada no es de desprecio, sino de furia.
- Solamente dale mi mensaje – sisea, apenas controlándose. – Eso, si es que puedes recordar algo tan simple – agrega con una sonrisa burlona.
- Claro – le digo complacientemente.
Catherine me estudia unos segundos más antes de asentir rígidamente e irse.
Quatre y Wufei la ven marcharse con ojos suspicaces.
- ¿Quién es ella, Duo? – pregunta con ojos curiosos mi rubio amigo.
Yo suelto un pesado suspiro.
- Esa – hablo yo – es la presidenta de la sede Lagrange 3, aquí en la ciudad, la señorita Catherine Bloom – les contesto neutralmente.
Wufei alza ambas cejas, algo sorprendido.
- ¿Y la conoces porque...? – urge mi amigo.
Me encojo de hombros
- Ella se considera la 'hermana' de Trowa, le tiene mucho cariño.
- Ah – murmura en comprensión Quatre – Tu compañero.
- Sip – confirmo de inmediato – Pero en realidad no me llevo nada bien con ella.
- Ni lo note – comenta secamente Wufei.
Se que ambos tienen mucha curiosidad por preguntar mas, pero gracias al cielo los dos son demasiado educados como para investigar mas sin parecer metiches.
En realidad no es que Catherine sea una mala persona... hasta donde yo se. Pero es súper-requete-extra-sobre-protectora de Trowa y me ve como una mala influencia.
Porque será...
No se como es que ambos se conocieron, aunque tengo una fuerte sospecha de que fue hace ocho años con esa familia que adopto a mi amigo. No se porque tengo esa impresión, pero así es. Catherine quiere mucho a Trowa y él también a ella, aunque no se como soporta a tan neurótica chica. Aunque puede ser muy dulce alrededor de su hermano. Y la verdad es que cuando esta con ella Tro también actúa muy diferente... je, casi parece humano.
Ejem, comentarios como ese son por lo que tampoco le agrado a Catherine. Siente que ofendo a su hermanito. Pero... ¡por favor! Somos chicos... los hombres no somos tan sensibles sobre esas cosas como las mujeres. Y Tro sabe que no lo digo en serio...
Pero en fin, eso es lo que piensa Catherine y yo no me voy a matar por caerle bien a una vieja ricachona que cuando se le antoja viene a ver a Trowa y cuando no, se queda en su lujosa suit trabajando en sus 'importantes' negocios.
"Vieja bruja..."pienso con el ceño fruncido.
Pero si es importante para Tro, supongo que en el fondo no debe de ser TAN mala...

-- § --

Nos encontrábamos platicando amenamente en nuestro salón, cuando la maestra entra abruptamente, callando así a casi todos los alumnos.
- A sus asientos – nos dice con irritación apenas entra al salón y todos la obedecen con miedo, temerosos de que los reprenda por respirar siquiera.
Yo ruedo los ojos.
Esta vieja amargada e histérica es la señorita Gleiber Keller. Es de esas maestras que les encanta escribir capítulos enteros de los libros en el pizarrón para que los copiemos, todo porque la arpía es demasiado floja como para poder crear un buen plan de estudio.
Camina frente a la clase, lanzando soberbiamente su cabello hacia atrás, probablemente pensando 'Estoy tan orgullosa porque tengo esta autoridad sobre chicos de 15 años'. Maldita perra.
Por si no lo han notado, odio a esta maestra. Y por supuesto que, como Dios me tiene en el tiro al blanco en su juego de dardos...
- Siéntese correctamente, joven Maxwell. – me ordena fríamente
... el odio es mutuo.
Obedezco con un gesto fastidiado y la maestra entorna los ojos. Yo levanto una ceja como diciéndole '¿Que?' a sabiendas de que no me puede decir nada pues hice lo que me pidió. Con un bufido despectivo vuelve el rostro y comienza con su disque 'clase'.
"Gee, que suerte tengo hoy con el género femenino"pienso con amargura, pero pronto lo olvido y me pongo a apuntar las idioteces que escribe la maestra.
La maestra me odia porque, a diferencia de los demás alumnos, yo no le tengo miedo. Claro que quizás para ellos tener la antipatía de alguna maestra les resultaría algo muy peligroso... a mí me da igual, yo conozco el verdadero miedo. Un miedo mucho mas significativo que recibir un sermón o sacar una mala nota en la boleta escolar.
Al terminar la clase, Heero se me acerca y les hago una seña a los chicos para que se vayan sin mí a las otras clases.
- Esa clase de actitudes te meterán en problemas – me dice e inmediatamente sonrió, ocultando así mi sorpresa.
Pese a que hablamos y Heero es en la mayoría de los casos quien inicia las conversaciones, casi siempre esta relacionado de alguna manera a la escuela. Y siempre que él me busca para hablar es para el proyecto. Decir que me sorprendió su comentario es poco.
- Nah, la maestra no puede hacer nada. Voy bien en su materia, pese a los muchos peros que le pone a mis trabajos y aunque me pesa la obedezco. En verdad nada puede hacer.
Heero ladea la cabeza con curiosidad.
- ¿Por qué siempre traes ese arete?
Esta vez no puedo evitar que la sorpresa se apodere de mi rostro.
Eso salio de la nada.
- Okaaaay, ¿quién eres y que has hecho con el verdadero Heero Yuy? – le pregunto con el ceño fruncido.
- No lo había notado – murmura él, viendo fijamente el arete morado en forma de cruz que esta en mi oído derecho. – Pero todos los días lo traes.
Me encojo de hombros, un tanto incómodo.
- Me lo regalo un buen amigo. – respondo.
- Hn. – es todo lo que replica él. – Será mejor que nos demos prisa o llegaremos tarde.
Yo cabeceo y comenzamos a caminar.
Me lo regalo un buen amigo. me digo a mi mismo, con algo de melancolía. Es una promesa... de que siempre estaremos juntos.

-- § --

- Estoy aburridoooo – me quejo con Hilde.
- Esa no es mi culpa... antes di que Sally te quito el castigo después de la visita que le hizo esta mañana Dorothy.
- Me conformo con no haber visto a la albina – le digo, estremeciéndome, por primera vez agradeciendo haberme quedado tarde en la escuela.
Me cae bien Dorothy, pero como ya he dicho antes... me intimida.
- El único día que no tengo que ir con Heero y me tengo que quedar aquí porque Erwin esta enfermo. – murmuro. Y es que, no es como si Hilde fuera a dejar a su hermanito solo por salir conmigo...
Ante el nombre de Heero, ella suspira soñadoramente.
- Podrías decirle a Trowa que te acompañe. – sugiere Sally, con las manos en las caderas. – Rara vez salen juntos.
- No me dignare a comentar sobre esa loca sugerencia – respondo con sequedad. – Pero si mencionare que Trowa esta con su 'hermanita'.
- O quizás, - sonríe Sally, ignorando mi comentario y tendiéndome el teléfono – podrías contestarle a esta encantadora jovencita.
Con extrañeza tomo el teléfono
- ¿Bueno?
- Hey, Duito – se escucha al otro lado y yo hago un gesto de asco ante la manera en que me llaman.
- ¿Quién es? – pregunto con fastidio. Solo las chicas que más odio me llaman así.
- La chica que te acosa y toma fotos de ti – responde con una risita.
Ante esto casi me atraganto.
- Estaba aburrida y como todas mis amigas estan fuera de sus casas y ya que por fin te hable decidí que deberíamos ser amigos. Así que te llame por teléfono – tan sincera respuesta me dejo sin habla (bueno, eso y aún no me había recuperado de su anterior comentario) – ¿Qué haces Duito?
- Ergh, veo la tele – contesto - ¿Y tú?
- Como semillas de sandía.
- ¡¿Ah! – le suelto, completamente extrañado.
Ella dejo escapar una risita divertida por el teléfono.
- Ay, Duito... son como semillas de girasol, pero mas condimentadas. No a todo el mundo le gustan, de hecho ni a mi me gustan.
Esta chica me parecía cada vez mas extraña.
- ¿Entonces por que las comes? – le pregunto, no pudiendo evitar mi curiosidad.
- Porque son de China – declara sin ahondar más en el asunto.
- Me quede como al principio... – le informo.
- ¿Por qué te gusta "Black Thunder"? – pregunta esta vez ella.
- Pues claro que porque tocan bien. – le digo, preguntándome como sabe que me gusta ese grupo.
- ¿No será porque te recuerdan tu hogar – cuestiono.
Parpadee.

- ¡Estos chicos la harán en grande! – escuche la voz excitada de Dardo.
- Claro que no, tienen entusiasmo, pero no dejan de ser unos novatos. – dijo con burla Tommy.
- Déjalo Tom, no le mates la ilusión – regaño con una sonrisa Solo.
- ¡Ya verán que tengo razón! ¡Esos chicos serán internacionales!

- Tal vez... – murmuro, pensativo.
Extraña... pero no por ello deja de ser interesante me digo con una sonrisa.
- A veces nos aferramos a algo que quizás debamos dejar ir... yo ya no estoy en China y tu ya no estas en EUA... y sin embargo nos aferramos a cosas que nos recuerdan esos lugares. Así que aunque estas cosas me den asco... también me hacen sentir como si estuviera de nuevo bajo el jardín del dojo del Maestro O...
Había estado escuchando en silencio, hasta que ese último dato se registro en mi cerebro.
- Maestro O... ¡¿acaso tu también sabes artes marciales? – le pregunto, la sorpresa evidente en mi voz.
- ¡Claro! Yo no estoy en pro de ser la supuesta dama indefensa que el chauvinista género masculino espera que sea – me dice con fervor – ¡Ja! Espera a que alguien trate de ponerme un dedo encima... ese será el último día que esa persona vea la luz del sol.
Con temor alejo la bocina de mí.
- Ergh... compadezco a la ingenua alma que crea por un instante siquiera que eres una chiquilla indefensa.
Ella ríe un poco más antes de calmarse.
- Oye Duo... ¿tienes algo que hacer:
- No, no realmente. – respondo con curiosidad.
- ¿Te importaría salir conmigo? No temas. – agrega antes de que pueda contestarle, sonando tremendamente divertida - No te violare.
Sopese mis opciones: salir con fanática maníaca... o aburrirme hasta la muerte. Maníaca, muerte, maníaca muerte. Mmm, difícil elección.
- Estas bien loquita – hablo al fin – Pero esta bien, no tengo nada que hacer. Pero primero debo de rogar para que me dejen salir.
- Okay.

-- § --

Aparentemente esta muchachita (Meiran) había hecho una gran impresión en Sally (¿qué tanto habrán estado hablando? Ahora que lo pienso hace mucho que había sonado el teléfono) porque la carcelera casi me patea fuera de la casa en sus ansias porque fuera al parque con la china.
Pese a mis reservas de salir con una... fan (ugh) mía, contrario a la primera impresión que tuve, Meiran no estaba obsesionada conmigo en lo absoluto. En realidad era una chica muy simpática y desinhibida, tenía un carácter muy marcado. Si de verdad era la prometida de Wu, harían muy buena pareja... o se la pasarían discutiendo toda la vida.
Y hablando de eso...
- Entonces tú y Wufei son... ¿prometidos? – cuestiono aún sin creerlo.
Ella suelta una carcajada.
- Sip – me contesta al fin – No creí que Wu Fei te diría eso... aunque de seguro no fue él - me dice con una sonrisa inquisitiva – De seguro fue ese amigo suyo --¿Cuetro?—es el único que sabe todo aparte de nosotros. Estoy segura de que si quieres detalles el rubiecito te los dirá.
Frunzo el ceño.
- Si Wu no quiere que me entere, no voy a andar investigando... pregunte por curiosidad, pero si no me puedes decir, entonces a de ser serio.
- En lo absoluto – replica, encogiéndose desinteresadamente de hombros – Si me preguntas mi opinión te diré que son estúpidas tradiciones con más de mil años de atraso por las que estamos comprometidos. Wu Fei es un chauvinista descerebrado si realmente se lo esta tomando apecho.
Eso me arranca una carcajada sorprendida. Creo que nunca en mi vida había conocido a una persona tan brutalmente honesta.
- Niña, no tienes nada de sentido común – le digo con una sonrisa.
- Tengo mucho sentido común, gracias – replica ella en un fingido (e hilarante) tono imperioso – Lo que pasa es que siempre decido ignorarlo.
Esta vez río por lo bajo y ella también suelta una risita.
- Quiero a Wu Fei – me aclara – Pero no lo amo, no creo que algún día nos casemos. Si tratan de obligarnos, simplemente renunciare a mi derecho familiar.
- No creo entender – le informo, viéndola con confusión.
Ella suspira.
- Aunque no son muchos, aún existen clanes muy importantes a los cuales maneja la cabeza de la familia. El mío es uno de ellos. A la cabeza se le debe obedecer en todo momento, sin excepción. Así te diga cásate con fulano de tal o suicídate para salvaguardar el honor del clan. Desobedecer alguna orden de la cabeza equivale a una expulsión inmediata de la familia, con las repercusiones que esto conlleva–no encontrar trabajo dentro de algún trabajo de la familia, perder tu casa, tu apoyo económico familiar y tu apellido.
- Eso es... – comienzo, no sabiendo que decir.
- ... estúpido. ¡Lo se! – completa ella con un puchero – Pero Wu Fei no lo cree así y aunque lo hace infeliz, esta dispuesto a casarse conmigo. Descerebrado – gruñe.
- Mmm, igual yo no entiendo mucho de esas cosas – me encojo de hombros.
Ella asiente y parece que va a agregar algo más cuando un señor vendiendo paletas pasa.
- ¡Yay, helados! – grita con emoción y corre hacia el carrito.
Yo suspiro y la sigo.
Oh, quien diría que tales eventos tan inocentes me atraerían tantos dolores de cabeza...
- ¡¿Maxwell!
... y tan rápido.
¿De verdad, tomando en cuenta mi suerte, tengo que decir quien era?
- ¿Uh? – murmuro con una paleta colgando de mis labios. ¡Hey! Hace calor y tengo sed.
- ¿Qué haces aquí con esa niña? – pregunta con indignación Wufei.
- ¿Compramos paletas? – contesta mi acompañante con una sonrisita. – Algún día tienes que dejar de preguntar cosas tan obvias, Wu Fei. – lo reprende infantilmente.
- Mujer – masculla Wufei con ira controlada. Meneando la cabeza ignora el comentario y se vuelve hacia a mi. – ¿Te estas citando con mi prometida? – exige saber.
Yo parpadeo. Creo que es la primera vez que veo a Wufei... celoso.
- No, no es eso Wu – le digo con una sonrisa nerviosa. – Déjame explicarte.
¡No me culpen! Uno no ve pelear a Wufei sin aprender que provocarlo cuando esta molesto es una muy, MUY mala idea.
- Nada que explicar – dice como si nada Meiran – El chico que tiene a una pelirroja curvilínea esperándolo ahí no tiene porque quejarse.
Volteo hacia donde señala Meiran y, efectivamente, una muy atractiva chica se encuentra esperando a Wufei con gesto impaciente.
- ¿No es esa Natasha? – murmuro con curiosidad.
- ¡Eso no importa! – exclama Wufei, rojo de coraje – ¡No es lo mismo, mujer!
- Claro que no, hombre – rueda los ojos ella – Duito y yo no salimos con las mismas intenciones que ustedes. – se encoge de hombros – Solo quiero ser su amiga, no su juguete sexual.
Creo que me va a dar un infarto.
- No ayudes Meiran – gimo con un sonrojo – Wu, acabo de conocer a Meiran... tu sabes que, pese a lo que piensan algunos, yo no soy esa clase de muchachos. – De la que tu si eres.
El mensaje es silencioso, pero estoy seguro que Wu lo capto. Su sonrojo (esta vez apenado) me lo confirma.
- E-Esta bien, Maxwell. – dice al fin – Olvídalo, mañana hablaremos.
Oh, si tan solo ese hubiera sido el fin de mis problemas...

-- § --

- Aún no se como le hizo esa chiquilla para que Sally me dejara ir – le digo a mi silencioso compañero de alcoba mientras este esta en su escritorio, ejemplarmente haciendo sus deberes.
Tro había llegado tarde luego de pasar todo el día con la vieja amargada que llama hermana. Apenas le informo a la carcelera de su llegada había subido a hacer tarea.
Juro que mi amigo no es humano...
- No entiendo porque le cayo tan bien... seguro es porque es mujer – sigo parloteando. Y antes de que digan algo, si, estoy consciente de que Trowa no me esta poniendo la mas mínima de las atenciones. Es solo que a veces me gusta ordenar mis pensamientos de esta manera – ¡Si, eso es! ¡Es porque es mujer! La vez pasada que salí con Hilde fue lo mismo... de seguro me quito el castigo esa vez porque fue ella quien se lo pidió. ¡Y Dorothy es igual! – afirmo, asintiendo para mi mismo y revolviéndome en mi cama. – ¡Es un matriarcado, lo juro! – me quejo con Trowa – Entre Dorothy, Sally y Hilde, los hombres no tenemos ni voz ni voto en esta cárcel.
- Parece que le agradas a Heero.
No se si soy yo o que, pero todos a mi alrededor parecen estar sacando comentarios de la nada.
- ¿Uh?
Y yo sigo teniendo tan inteligentes reacciones...
- Desde que fuiste a su casa por primera vez las cosas parecen haber mejorado. – me dice y yo casi me desmayo al verlo participar tan activamente en una conversación.
Parpadeo varias veces antes de hablar.
- Si... llegamos a una especie de tregua. – le digo con una sonrisa – Además, tratándolo un poco más no es tan antipático.
- Parece que le agradas. Es raro en él que se junte con alguien más de lo necesario, pero me da gusto que ya no te moleste. – me informa – No quería golpearlo. – agrega casualmente
Lo vi con extrañeza, antes de acordarme de algo.
- Es verdad... tú lo conoces porque ambos estaban en el equipo de básquetbol.
Él levanta una ceja, como preguntando '¿Y tú como demonios sabes eso?'.
Eso o quizás decía 'Calla y muere', pero entonces bien, con Trowa nunca se sabe.
- Hilde – respondo a su silenciosa pregunta.
- Ah. – asiente. ¡Hey, mi primera suposición fue la correcta! ¡Bien por mí! – Si, pero no nos relacionábamos realmente. Y al igual que su manera de ser, su juego era demasiado individualista... aunque ganábamos con él como capitán, su actitud causo muchos conflictos en el equipo.
- No lo sabía... – comento con curiosidad.
- Por supuesto que no, aún no habías entrado a la escuela. Todo esto fue el año pasado. – replica él.
- Oh... ya veo.
Él cierra sus libros y se queda callado por unos instantes. Yo lo veo con curiosidad, debatiéndome entre si continuar hablando o no. Apenas iba hablar cuando él me gana.
- Tú también actúas diferente alrededor de él. – murmura meditabundamente.
- ¿En serio? – le pregunto, frunciendo el ceño – Según yo actuó igual que con todo el mundo.
Trowa parpadea, saliendo de sus cavilaciones y voltea a verme. Lentamente esboza una de sus sonrisitas. Ya saben, esas que si no tuvieran una visión tipo superman como yo, no las notarían en lo absoluto.
- Quizás, Duo. – me dice, la sonrisa aún en su rostro. – Quizás.

-- § --

Apenas meto un pie en el salón y ya me arrepiento de haber dejado que Trowa me convenciera de llegar temprano.
Todos me miran disimuladamente... lo que en realidad significa que me ven, voltean a verse uno al otro y murmuran entre si Dios sabrá que.
Con algo de cautela me acerco a mi lugar y me vuelvo hacia Quatre.
- ¿Tengo algo en la cara o que? ¿Por qué demonios me están viendo así? – le susurro a mi rubio amigo.
- Duo. – me dice con preocupación – Todos dicen que desde ayer eres el novio de una estudiante del grupo 1-C. ¿No es Meiran, cierto? Te recuerdo que es la prometida de Wufei...
- ¿Que? No, claro que no. Yo no ando con nadie. – le aclaro rápidamente. – ¿Quién ha estado divulgando semejantes idioteces?
- Creo que Natasha, del grupo 3-C. – me responde, su rostro aún algo ansioso.
Natasha, Natasha... por supuesto, la bimbo que andaba ayer con Wufei.
- Ayer salí con Meiran, pero solo como amigos – le digo a Quatre, casi gruñendo. ¡Estúpida muchacha! – Nos encontramos a Wu y esa imbécil era quien lo acompañaba. Debió de creer que Meiran y yo nos citamos o algo y claro, siendo una chismosa decidió difundir la noticia a nivel nacional. La escuela entera debe saberlo ya a estas horas y aún ni hemos tomado la primera clase. – le explico, imaginándome la muerte lenta y dolorosa de cierta pelirroja. ¡Lo que necesitaba! ¡Más atención!
- Eso no importa – me calla Quatre y lo volteo a ver con extrañeza, pensamientos de desmembrar cada parte del cuerpo de Natasha evaporándose de momento. – Si Wufei se entera, le va a dar un ataque cardíaco… y te va a dar una golpiza. – agrega, algo temeroso.
- Pero yo ya le dije ayer que no andaba con Meiran...
- Tal vez, pero con Wufei nunca se sabe. Por lo que me ha contado es muy sobre protector de su prometida. Algo de que es su deber protegerla...
No puedo evitar rodar los ojos. Típico de Wu.
- Una manera velada de decir que la aprecia. – le informo secamente.
Quatre se encoge de hombros.
- A la mejor, pero no quiero que se peleen por un malentendido.
- No te preocupes por eso Q, ya le explicare yo todo a Wu.
Quatre abre la boca (para protestar, supongo) pero calla de pronto, luciendo sorprendido. Volteo para ver que a causado tal reacción (sospechaba que era Wufei...) pero yo mismo me sorprendo al ver frente a mi a Heero, cruzado de brazos y frunciendo el ceño.
- Ah, Heero... – hablo, un tanto inseguro ante la postura del otro – Buenos días. – saludo finalmente.
- No paso ni un día que no te veo y ya tienes novia. – es lo primero que sale de su boca.
- ¡¿Qué! – exclame con sorpresa. ¿Heero también? – No, yo no ando con nadie. – le aseguro con rapidez.
- Escuche de Relena que andas con una chiquilla de primero. – me dice con reprobación, molesto de que, a su ver, no le diga la verdad.
- Pero Heero, yo no... – intento decirle, pero él niega con la cabeza.
- No puedo creer que tengas tiempo para novias.
- Es que realmente no--
- Novias, "amigas con derecho", es lo mismo. No importa que como las llames, el punto es que estas perdiendo el tiempo.
- No me estas oyendo yo--
- No es el mejor momento para que tengas novia. – me informa con frialdad. – Tienes que estar 100 comprometido con el proyecto. Se que en la adolescencia es difícil controlar las hormonas, pero... – me dice como si él no tuviera mi edad y ya fuera un viejito de 80 años.
Es cuando finalmente exploto.
- ¡¡Que no ando con Meiran! – grito a todo pulmón y por fin Heero se calla... junto con el resto del salón.
Ergh... ¿ups?

Invasiones – Fin.

Notas de Arkady Nekozukii:
Corto... sorry. He estado muy ocupada. Ya ni digo en que, porque sonaran a excusas.
Meiran estaba pensada salir hasta mucho mas adelante, ya cuando a Duo le gustara Heero. Pero iba a verse muy apresurado y es mejor sacarla ahorita. De momento no creo que tenga mucho peso en la historia, pero es bueno que se vayan familiarizando con su personaje.
"Religiones" era un Interludio, es por esa razón por la que estuvo contado desde la perspectiva de Trowa. De cuando en cuando habrá esos capítulos, ya lo había mencionado antes.

Próximo Episodio:
"Me estaba midiendo."
Próximo en LDETYY, Episodio 7: Conversaciones.