Mi Juventud: La Diferencia Entre Tú y Yo
Episodio 6: Invasiones
-
Catherine – respondo, la sonrisa aún en mi rostro – Que...
– fastidio – sorpresa tenerte aquí de forma tan
inesperada.
- ¿En donde esta Trowa? – demanda sin andarse
por las ramas.
- ¿Aún de niñera? – pregunto
sin dejar de sonreír ni por un segundo.
Ella me ve con
desprecio. Nada nuevo en ese frente.
- ¿Sabes o no sabes en
donde esta mi hermano? – ladra con impaciencia.
- ¿Tu
hermano? Ni idea. Pero Tro esta en clases, sus descansos y los míos
no son los mismos.
Catherine me ve con recelo por unos instantes,
pero finalmente acepta mi explicación y vuelve el rostro, algo
molesta.
- Dile que lo estaré esperando a la salida, quiero
platicar con él.
- ¿Por fin tienes tiempo en tu
ocupadísima agenda? – cuestiono con tono ligero,
pero con suficiente sarcasmo como para que mis dos amigos me vean con
algo de duda.
Esta vez su mirada no es de desprecio, sino de
furia.
- Solamente dale mi mensaje – sisea, apenas
controlándose. – Eso, si es que puedes recordar algo tan
simple – agrega con una sonrisa burlona.
- Claro – le digo
complacientemente.
Catherine me estudia unos segundos más
antes de asentir rígidamente e irse.
Quatre y Wufei la ven
marcharse con ojos suspicaces.
- ¿Quién es ella,
Duo? – pregunta con ojos curiosos mi rubio amigo.
Yo suelto un
pesado suspiro.
- Esa – hablo yo – es la presidenta
de la sede Lagrange 3, aquí en la ciudad, la señorita
Catherine Bloom – les contesto neutralmente.
Wufei alza ambas
cejas, algo sorprendido.
- ¿Y la conoces porque...? –
urge mi amigo.
Me encojo de hombros
- Ella se considera la
'hermana' de Trowa, le tiene mucho cariño.
- Ah – murmura
en comprensión Quatre – Tu compañero.
- Sip –
confirmo de inmediato – Pero en realidad no me llevo nada bien con
ella.
- Ni lo note – comenta secamente Wufei.
Se que ambos
tienen mucha curiosidad por preguntar mas, pero gracias al cielo los
dos son demasiado educados como para investigar mas sin parecer
metiches.
En realidad no es que Catherine sea una mala persona...
hasta donde yo se. Pero es súper-requete-extra-sobre-protectora
de Trowa y me ve como una mala influencia.
Porque será...
No
se como es que ambos se conocieron, aunque tengo una fuerte
sospecha de que fue hace ocho años con esa familia que adopto
a mi amigo. No se porque tengo esa impresión, pero así
es. Catherine quiere mucho a Trowa y él también a ella,
aunque no se como soporta a tan neurótica chica. Aunque puede
ser muy dulce alrededor de su hermano. Y la verdad es que cuando esta
con ella Tro también actúa muy diferente... je, casi
parece humano.
Ejem, comentarios como ese son por lo que tampoco
le agrado a Catherine. Siente que ofendo a su hermanito. Pero... ¡por
favor! Somos chicos... los hombres no somos tan sensibles sobre esas
cosas como las mujeres. Y Tro sabe que no lo digo en serio...
Pero
en fin, eso es lo que piensa Catherine y yo no me voy a matar por
caerle bien a una vieja ricachona que cuando se le antoja viene a ver
a Trowa y cuando no, se queda en su lujosa suit trabajando en sus
'importantes' negocios.
"Vieja bruja..."pienso con el
ceño fruncido.
Pero si es importante para Tro, supongo que
en el fondo no debe de ser TAN mala...
-- § --
Nos
encontrábamos platicando amenamente en nuestro salón,
cuando la maestra entra abruptamente, callando así a casi
todos los alumnos.
- A sus asientos – nos dice con irritación
apenas entra al salón y todos la obedecen con miedo, temerosos
de que los reprenda por respirar siquiera.
Yo ruedo los
ojos.
Esta vieja amargada e histérica es la señorita
Gleiber Keller. Es de esas maestras que les encanta escribir
capítulos enteros de los libros en el pizarrón para que
los copiemos, todo porque la arpía es demasiado floja como
para poder crear un buen plan de estudio.
Camina frente a la
clase, lanzando soberbiamente su cabello hacia atrás,
probablemente pensando 'Estoy tan orgullosa porque tengo esta
autoridad sobre chicos de 15 años'. Maldita perra.
Por si
no lo han notado, odio a esta maestra. Y por supuesto que,
como Dios me tiene en el tiro al blanco en su juego de dardos...
-
Siéntese correctamente, joven Maxwell. – me ordena
fríamente
... el odio es mutuo.
Obedezco con un gesto
fastidiado y la maestra entorna los ojos. Yo levanto una ceja como
diciéndole '¿Que?' a sabiendas de que no me puede decir
nada pues hice lo que me pidió. Con un bufido despectivo
vuelve el rostro y comienza con su disque 'clase'.
"Gee, que
suerte tengo hoy con el género femenino"pienso con
amargura, pero pronto lo olvido y me pongo a apuntar las idioteces
que escribe la maestra.
La maestra me odia porque, a diferencia de
los demás alumnos, yo no le tengo miedo. Claro que quizás
para ellos tener la antipatía de alguna maestra les resultaría
algo muy peligroso... a mí me da igual, yo conozco el
verdadero miedo. Un miedo mucho mas significativo que recibir un
sermón o sacar una mala nota en la boleta escolar.
Al
terminar la clase, Heero se me acerca y les hago una seña a
los chicos para que se vayan sin mí a las otras clases.
-
Esa clase de actitudes te meterán en problemas – me dice e
inmediatamente sonrió, ocultando así mi sorpresa.
Pese
a que hablamos y Heero es en la mayoría de los casos quien
inicia las conversaciones, casi siempre esta relacionado de alguna
manera a la escuela. Y siempre que él me busca para hablar es
para el proyecto. Decir que me sorprendió su comentario es
poco.
- Nah, la maestra no puede hacer nada. Voy bien en su
materia, pese a los muchos peros que le pone a mis trabajos y aunque
me pesa la obedezco. En verdad nada puede hacer.
Heero ladea la
cabeza con curiosidad.
- ¿Por qué siempre traes ese
arete?
Esta vez no puedo evitar que la sorpresa se apodere de mi
rostro.
Eso salio de la nada.
- Okaaaay, ¿quién
eres y que has hecho con el verdadero Heero Yuy? – le pregunto con
el ceño fruncido.
- No lo había notado – murmura
él, viendo fijamente el arete morado en forma de cruz que esta
en mi oído derecho. – Pero todos los días lo
traes.
Me encojo de hombros, un tanto incómodo.
- Me lo
regalo un buen amigo. – respondo.
- Hn. – es todo lo que
replica él. – Será mejor que nos demos prisa o
llegaremos tarde.
Yo cabeceo y comenzamos a caminar.
Me lo
regalo un buen amigo. me digo a mi mismo, con algo de
melancolía. Es una promesa... de que siempre estaremos
juntos.
-- § --
-
Estoy aburridoooo – me quejo con Hilde.
- Esa no es mi culpa...
antes di que Sally te quito el castigo después de la visita
que le hizo esta mañana Dorothy.
- Me conformo con no haber
visto a la albina – le digo, estremeciéndome, por primera
vez agradeciendo haberme quedado tarde en la escuela.
Me cae bien
Dorothy, pero como ya he dicho antes... me intimida.
- El único
día que no tengo que ir con Heero y me tengo que quedar aquí
porque Erwin esta enfermo. – murmuro. Y es que, no es como si Hilde
fuera a dejar a su hermanito solo por salir conmigo...
Ante el
nombre de Heero, ella suspira soñadoramente.
- Podrías
decirle a Trowa que te acompañe. – sugiere Sally, con las
manos en las caderas. – Rara vez salen juntos.
- No me dignare a
comentar sobre esa loca sugerencia – respondo con sequedad. –
Pero si mencionare que Trowa esta con su 'hermanita'.
- O
quizás, - sonríe Sally, ignorando mi comentario y
tendiéndome el teléfono – podrías contestarle
a esta encantadora jovencita.
Con extrañeza tomo el
teléfono
- ¿Bueno?
- Hey, Duito – se
escucha al otro lado y yo hago un gesto de asco ante la manera en que
me llaman.
- ¿Quién es? – pregunto con fastidio.
Solo las chicas que más odio me llaman así.
- La
chica que te acosa y toma fotos de ti – responde con una
risita.
Ante esto casi me atraganto.
- Estaba aburrida y
como todas mis amigas estan fuera de sus casas y ya que por fin te
hable decidí que deberíamos ser amigos. Así que
te llame por teléfono – tan sincera respuesta me dejo
sin habla (bueno, eso y aún no me había recuperado de
su anterior comentario) – ¿Qué haces Duito?
-
Ergh, veo la tele – contesto - ¿Y tú?
- Como
semillas de sandía.
- ¡¿Ah! – le
suelto, completamente extrañado.
Ella dejo escapar una
risita divertida por el teléfono.
- Ay, Duito... son
como semillas de girasol, pero mas condimentadas. No a todo el mundo
le gustan, de hecho ni a mi me gustan.
Esta chica me parecía
cada vez mas extraña.
- ¿Entonces por que las comes?
– le pregunto, no pudiendo evitar mi curiosidad.
- Porque
son de China – declara sin ahondar más en el asunto.
-
Me quede como al principio... – le informo.
- ¿Por
qué te gusta "Black Thunder"? – pregunta esta vez
ella.
- Pues claro que porque tocan bien. – le digo,
preguntándome como sabe que me gusta ese grupo.
- ¿No
será porque te recuerdan tu hogar –
cuestiono.
Parpadee.
- ¡Estos chicos la harán
en grande! – escuche la voz excitada de Dardo.
- Claro
que no, tienen entusiasmo, pero no dejan de ser unos novatos. –
dijo con burla Tommy.
- Déjalo Tom, no le mates
la ilusión – regaño con una sonrisa Solo.
-
¡Ya verán que tengo razón! ¡Esos chicos
serán internacionales!
- Tal vez... – murmuro,
pensativo.
Extraña... pero no por ello deja de ser
interesante me digo con una sonrisa.
- A veces nos
aferramos a algo que quizás debamos dejar ir... yo ya no estoy
en China y tu ya no estas en EUA... y sin embargo nos aferramos a
cosas que nos recuerdan esos lugares. Así que aunque estas
cosas me den asco... también me hacen sentir como si estuviera
de nuevo bajo el jardín del dojo del Maestro O...
Había
estado escuchando en silencio, hasta que ese último dato se
registro en mi cerebro.
- Maestro O... ¡¿acaso tu
también sabes artes marciales? – le pregunto, la sorpresa
evidente en mi voz.
- ¡Claro! Yo no estoy en pro de ser
la supuesta dama indefensa que el chauvinista género masculino
espera que sea – me dice con fervor – ¡Ja! Espera
a que alguien trate de ponerme un dedo encima... ese será el
último día que esa persona vea la luz del sol.
Con
temor alejo la bocina de mí.
- Ergh... compadezco a la
ingenua alma que crea por un instante siquiera que eres una chiquilla
indefensa.
Ella ríe un poco más antes de calmarse.
-
Oye Duo... ¿tienes algo que hacer:
- No, no realmente.
– respondo con curiosidad.
- ¿Te importaría
salir conmigo? No temas. – agrega antes de que pueda
contestarle, sonando tremendamente divertida - No te
violare.
Sopese mis opciones: salir con fanática
maníaca... o aburrirme hasta la muerte. Maníaca,
muerte, maníaca muerte. Mmm, difícil elección.
-
Estas bien loquita – hablo al fin – Pero esta bien, no tengo nada
que hacer. Pero primero debo de rogar para que me dejen salir.
-
Okay.
-- § --
Aparentemente esta muchachita
(Meiran) había hecho una gran impresión en Sally (¿qué
tanto habrán estado hablando? Ahora que lo pienso hace mucho
que había sonado el teléfono) porque la carcelera casi
me patea fuera de la casa en sus ansias porque fuera al parque con la
china.
Pese a mis reservas de salir con una... fan (ugh) mía,
contrario a la primera impresión que tuve, Meiran no estaba
obsesionada conmigo en lo absoluto. En realidad era una chica muy
simpática y desinhibida, tenía un carácter muy
marcado. Si de verdad era la prometida de Wu, harían muy buena
pareja... o se la pasarían discutiendo toda la vida.
Y
hablando de eso...
- Entonces tú y Wufei son...
¿prometidos? – cuestiono aún sin creerlo.
Ella
suelta una carcajada.
- Sip – me contesta al fin – No creí
que Wu Fei te diría eso... aunque de seguro no fue él -
me dice con una sonrisa inquisitiva – De seguro fue ese amigo suyo
--¿Cuetro?—es el único que sabe todo aparte de
nosotros. Estoy segura de que si quieres detalles el rubiecito te los
dirá.
Frunzo el ceño.
- Si Wu no quiere que me
entere, no voy a andar investigando... pregunte por curiosidad, pero
si no me puedes decir, entonces a de ser serio.
- En lo absoluto –
replica, encogiéndose desinteresadamente de hombros – Si me
preguntas mi opinión te diré que son estúpidas
tradiciones con más de mil años de atraso por las que
estamos comprometidos. Wu Fei es un chauvinista descerebrado si
realmente se lo esta tomando apecho.
Eso me arranca una carcajada
sorprendida. Creo que nunca en mi vida había conocido a una
persona tan brutalmente honesta.
- Niña, no tienes nada de
sentido común – le digo con una sonrisa.
- Tengo mucho
sentido común, gracias – replica ella en un fingido (e
hilarante) tono imperioso – Lo que pasa es que siempre decido
ignorarlo.
Esta vez río por lo bajo y ella también
suelta una risita.
- Quiero a Wu Fei – me aclara – Pero no lo
amo, no creo que algún día nos casemos. Si tratan de
obligarnos, simplemente renunciare a mi derecho familiar.
- No
creo entender – le informo, viéndola con confusión.
Ella
suspira.
- Aunque no son muchos, aún existen clanes muy
importantes a los cuales maneja la cabeza de la familia. El mío
es uno de ellos. A la cabeza se le debe obedecer en todo momento, sin
excepción. Así te diga cásate con fulano de tal
o suicídate para salvaguardar el honor del clan. Desobedecer
alguna orden de la cabeza equivale a una expulsión inmediata
de la familia, con las repercusiones que esto conlleva–no encontrar
trabajo dentro de algún trabajo de la familia, perder tu casa,
tu apoyo económico familiar y tu apellido.
- Eso es... –
comienzo, no sabiendo que decir.
- ... estúpido. ¡Lo
se! – completa ella con un puchero – Pero Wu Fei no lo cree así
y aunque lo hace infeliz, esta dispuesto a casarse conmigo.
Descerebrado – gruñe.
- Mmm, igual yo no entiendo mucho
de esas cosas – me encojo de hombros.
Ella asiente y parece que
va a agregar algo más cuando un señor vendiendo paletas
pasa.
- ¡Yay, helados! – grita con emoción y corre
hacia el carrito.
Yo suspiro y la sigo.
Oh, quien diría
que tales eventos tan inocentes me atraerían tantos dolores de
cabeza...
- ¡¿Maxwell!
... y tan rápido.
¿De
verdad, tomando en cuenta mi suerte, tengo que decir quien era?
-
¿Uh? – murmuro con una paleta colgando de mis labios. ¡Hey!
Hace calor y tengo sed.
- ¿Qué haces aquí con
esa niña? – pregunta con indignación Wufei.
-
¿Compramos paletas? – contesta mi acompañante con una
sonrisita. – Algún día tienes que dejar de preguntar
cosas tan obvias, Wu Fei. – lo reprende infantilmente.
- Mujer –
masculla Wufei con ira controlada. Meneando la cabeza ignora el
comentario y se vuelve hacia a mi. – ¿Te estas citando con
mi prometida? – exige saber.
Yo parpadeo. Creo que es la primera
vez que veo a Wufei... celoso.
- No, no es eso Wu – le digo con
una sonrisa nerviosa. – Déjame explicarte.
¡No me
culpen! Uno no ve pelear a Wufei sin aprender que provocarlo cuando
esta molesto es una muy, MUY mala idea.
- Nada que explicar –
dice como si nada Meiran – El chico que tiene a una pelirroja
curvilínea esperándolo ahí no tiene porque
quejarse.
Volteo hacia donde señala Meiran y,
efectivamente, una muy atractiva chica se encuentra esperando a Wufei
con gesto impaciente.
- ¿No es esa Natasha? – murmuro con
curiosidad.
- ¡Eso no importa! – exclama Wufei, rojo de
coraje – ¡No es lo mismo, mujer!
- Claro que no, hombre
– rueda los ojos ella – Duito y yo no salimos con las mismas
intenciones que ustedes. – se encoge de hombros – Solo quiero ser
su amiga, no su juguete sexual.
Creo que me va a dar un infarto.
-
No ayudes Meiran – gimo con un sonrojo – Wu, acabo de conocer a
Meiran... tu sabes que, pese a lo que piensan algunos, yo no soy esa
clase de muchachos. – De la que tu si eres.
El mensaje
es silencioso, pero estoy seguro que Wu lo capto. Su sonrojo (esta
vez apenado) me lo confirma.
- E-Esta bien, Maxwell. – dice al
fin – Olvídalo, mañana hablaremos.
Oh, si tan solo
ese hubiera sido el fin de mis problemas...
-- § --
- Aún no se como le hizo esa
chiquilla para que Sally me dejara ir – le digo a mi silencioso
compañero de alcoba mientras este esta en su escritorio,
ejemplarmente haciendo sus deberes.
Tro había llegado tarde
luego de pasar todo el día con la vieja amargada que llama
hermana. Apenas le informo a la carcelera de su llegada había
subido a hacer tarea.
Juro que mi amigo no es humano...
- No
entiendo porque le cayo tan bien... seguro es porque es mujer –
sigo parloteando. Y antes de que digan algo, si, estoy consciente de
que Trowa no me esta poniendo la mas mínima de las atenciones.
Es solo que a veces me gusta ordenar mis pensamientos de esta manera
– ¡Si, eso es! ¡Es porque es mujer! La vez pasada que
salí con Hilde fue lo mismo... de seguro me quito el castigo
esa vez porque fue ella quien se lo pidió. ¡Y Dorothy es
igual! – afirmo, asintiendo para mi mismo y revolviéndome en
mi cama. – ¡Es un matriarcado, lo juro! – me quejo con
Trowa – Entre Dorothy, Sally y Hilde, los hombres no tenemos ni voz
ni voto en esta cárcel.
- Parece que le agradas a Heero.
No
se si soy yo o que, pero todos a mi alrededor parecen estar sacando
comentarios de la nada.
- ¿Uh?
Y yo sigo teniendo tan
inteligentes reacciones...
- Desde que fuiste a su casa por
primera vez las cosas parecen haber mejorado. – me dice y yo casi
me desmayo al verlo participar tan activamente en una
conversación.
Parpadeo varias veces antes de hablar.
-
Si... llegamos a una especie de tregua. – le digo con una sonrisa –
Además, tratándolo un poco más no es tan
antipático.
- Parece que le agradas. Es raro en él
que se junte con alguien más de lo necesario, pero me da gusto
que ya no te moleste. – me informa – No quería golpearlo.
– agrega casualmente
Lo vi con extrañeza, antes de
acordarme de algo.
- Es verdad... tú lo conoces porque
ambos estaban en el equipo de básquetbol.
Él levanta
una ceja, como preguntando '¿Y tú como demonios sabes
eso?'.
Eso o quizás decía 'Calla y muere', pero
entonces bien, con Trowa nunca se sabe.
- Hilde – respondo a su
silenciosa pregunta.
- Ah. – asiente. ¡Hey, mi primera
suposición fue la correcta! ¡Bien por mí! – Si,
pero no nos relacionábamos realmente. Y al igual que su manera
de ser, su juego era demasiado individualista... aunque ganábamos
con él como capitán, su actitud causo muchos conflictos
en el equipo.
- No lo sabía... – comento con
curiosidad.
- Por supuesto que no, aún no habías
entrado a la escuela. Todo esto fue el año pasado. – replica
él.
- Oh... ya veo.
Él cierra sus libros y se
queda callado por unos instantes. Yo lo veo con curiosidad,
debatiéndome entre si continuar hablando o no. Apenas iba
hablar cuando él me gana.
- Tú también actúas
diferente alrededor de él. – murmura meditabundamente.
-
¿En serio? – le pregunto, frunciendo el ceño –
Según yo actuó igual que con todo el mundo.
Trowa
parpadea, saliendo de sus cavilaciones y voltea a verme. Lentamente
esboza una de sus sonrisitas. Ya saben, esas que si no tuvieran una
visión tipo superman como yo, no las notarían en lo
absoluto.
- Quizás, Duo. – me dice, la sonrisa aún
en su rostro. – Quizás.
-- § --
Apenas meto un pie en el salón
y ya me arrepiento de haber dejado que Trowa me convenciera de llegar
temprano.
Todos me miran disimuladamente... lo que en
realidad significa que me ven, voltean a verse uno al otro y murmuran
entre si Dios sabrá que.
Con algo de cautela me acerco a mi
lugar y me vuelvo hacia Quatre.
- ¿Tengo algo en la cara o
que? ¿Por qué demonios me están viendo así?
– le susurro a mi rubio amigo.
- Duo. – me dice con
preocupación – Todos dicen que desde ayer eres el novio de
una estudiante del grupo 1-C. ¿No es Meiran, cierto? Te
recuerdo que es la prometida de Wufei...
- ¿Que? No, claro
que no. Yo no ando con nadie. – le aclaro rápidamente. –
¿Quién ha estado divulgando semejantes idioteces?
-
Creo que Natasha, del grupo 3-C. – me responde, su rostro aún
algo ansioso.
Natasha, Natasha... por supuesto, la bimbo que
andaba ayer con Wufei.
- Ayer salí con Meiran, pero solo
como amigos – le digo a Quatre, casi gruñendo. ¡Estúpida
muchacha! – Nos encontramos a Wu y esa imbécil era quien lo
acompañaba. Debió de creer que Meiran y yo nos citamos
o algo y claro, siendo una chismosa decidió difundir la
noticia a nivel nacional. La escuela entera debe saberlo ya a estas
horas y aún ni hemos tomado la primera clase. – le explico,
imaginándome la muerte lenta y dolorosa de cierta pelirroja.
¡Lo que necesitaba! ¡Más atención!
- Eso
no importa – me calla Quatre y lo volteo a ver con extrañeza,
pensamientos de desmembrar cada parte del cuerpo de Natasha
evaporándose de momento. – Si Wufei se entera, le va a dar
un ataque cardíaco… y te va a dar una golpiza. – agrega,
algo temeroso.
- Pero yo ya le dije ayer que no andaba con
Meiran...
- Tal vez, pero con Wufei nunca se sabe. Por lo que me
ha contado es muy sobre protector de su prometida. Algo de que es su
deber protegerla...
No puedo evitar rodar los ojos. Típico
de Wu.
- Una manera velada de decir que la aprecia. – le informo
secamente.
Quatre se encoge de hombros.
- A la mejor, pero no
quiero que se peleen por un malentendido.
- No te preocupes por
eso Q, ya le explicare yo todo a Wu.
Quatre abre la boca (para
protestar, supongo) pero calla de pronto, luciendo sorprendido.
Volteo para ver que a causado tal reacción (sospechaba que era
Wufei...) pero yo mismo me sorprendo al ver frente a mi a Heero,
cruzado de brazos y frunciendo el ceño.
- Ah, Heero... –
hablo, un tanto inseguro ante la postura del otro – Buenos días.
– saludo finalmente.
- No paso ni un día que no te veo y
ya tienes novia. – es lo primero que sale de su boca.
- ¡¿Qué!
– exclame con sorpresa. ¿Heero también? – No, yo no
ando con nadie. – le aseguro con rapidez.
- Escuche de Relena
que andas con una chiquilla de primero. – me dice con reprobación,
molesto de que, a su ver, no le diga la verdad.
- Pero Heero, yo
no... – intento decirle, pero él niega con la cabeza.
-
No puedo creer que tengas tiempo para novias.
- Es que realmente
no--
- Novias, "amigas con derecho", es lo mismo. No importa
que como las llames, el punto es que estas perdiendo el tiempo.
-
No me estas oyendo yo--
- No es el mejor momento para que tengas
novia. – me informa con frialdad. – Tienes que estar 100
comprometido con el proyecto. Se que en la adolescencia es difícil
controlar las hormonas, pero... – me dice como si él no
tuviera mi edad y ya fuera un viejito de 80 años.
Es cuando
finalmente exploto.
- ¡¡Que no ando con Meiran! –
grito a todo pulmón y por fin Heero se calla... junto con el
resto del salón.
Ergh... ¿ups?
Invasiones – Fin.
Notas de Arkady Nekozukii:
Corto... sorry. He estado muy ocupada. Ya ni digo en que, porque
sonaran a excusas.
Meiran estaba pensada salir hasta mucho mas
adelante, ya cuando a Duo le gustara Heero. Pero iba a verse muy
apresurado y es mejor sacarla ahorita. De momento no creo que tenga
mucho peso en la historia, pero es bueno que se vayan familiarizando
con su personaje.
"Religiones" era un Interludio, es por esa
razón por la que estuvo contado desde la perspectiva de Trowa.
De cuando en cuando habrá esos capítulos, ya lo había
mencionado antes.
Próximo Episodio:
"Me estaba midiendo."
Próximo en
LDETYY, Episodio 7: Conversaciones.
