Cuán Profundo es tu Amor
¡REALMENTE LO SIENTO! perdón, perdón, me enfermé la semana pasada y no pude escribir nada de nada, yo sé que querían saber que seguía...
En fin, les recuerdo la historia se sitúa a mediados del S. XVIII, ocupamos personajes de LC, el clásico, y uno que otro OC, y cualquier idea loca que se le ocurra a la autora...
Este capi va para Patzylin–Donno y Marde State, que son mis lectoras constantes, no me olvido de las demás pero es que les estoy haciendo un capi con lo que me piden y por ello llevará su dedicatoria xD!
Disfruten...
–8–
Tan pronto como llegó a la Cámara del Patriarca se sorprendió al ver a la Amazona del Pavo Real y a Sasha esperándole.
–Disculpe la demora Señora Atenea –se presentó Serinsa haciendo una reverencia respetuosa –sin embargo me he quedado con Doña Agasha asegurándome del bienestar de las jóvenes Promesas –
–No tienes de qué preocuparte Serinsa, estoy consciente de que Shion ha estado ocupado con los Dorados y por ello no te ha enviado un remplazo hasta el atardecer –le disculpó la deidad
–¡Ja! –balbuceó Mayura
–Ahora creo que debemos de tratar un asunto delicado que se suscitó el día de ayer –dijo Sasha sin prestar atención al comentario de Mayura
–Es lo que he oído mi Señora –
Pronto la diosa explicó lo acontecido a 3 de las Doncellas Guerreras y las condiciones en las que fueron encontradas, Serinsa sonrió debajo de su máscara, había escuchado la conversación de las Promesas y por tanto la explicación al incidente.
–Tenemos que buscar al culpable –exigió Mayura, pues se sentía ofendida porque 3 de sus mejores subordinadas habían sido humilladas
–Entiendo tu enojo Mayura, sin embargo en todo el Santuario no hay nadie que posea una técnica así –argumentó Serinsa
–Serinsa tiene razón, además de que las chicas se han negado a decir quién fue su agresor –recordó Atenea
Mayura calló por unos instantes, Kyoko le había explicado el incidente y quien era la culpable, sin embargo era consciente de que el castigo recaería en sus alumnas, en primera las Promesas eran intocables, cualquier Caballero, Amazona, Doncella Guerrera o Soldado que les agrediera, agredía directamente a la deidad que le había enviado. Serinsa esperó la respuesta de la Amazona del Pavo Real, en los últimos años la joven se había dejado llevar por la soberbia y el orgullo contagiando a su grupo, por ello le parecía justo que Thetis les hubiera puesto en su lugar.
–Además de eso, Kyoko se encontraba portando su armadura, cuando tienen expresamente prohibido usarla en el Coliseo, a menos de que sea una competencia o nos encontremos en un ataque –agregó Atenea
–De acuerdo, dejaré pasar el incidente por esta vez, pero si vuelve a repetirse mis chicas podrán atacar a muerte a su agresor –respondió Mayura
–Te lo prohíbo Mayura, tú no tienes la jerarquía para dar una orden de ese tipo –rebatió Serinsa con un tono de molestia
–Se equivoca maestra Serinsa, mis Doncellas Guerreras solo siguen órdenes directas de la Señora Atenea o mías, sin la necesidad de reportarle a nadie más –respondió altanera la Amazona del Pavo Real
–Mayura, te recuerdo que a pesar de ser la líder de las Doncellas Guerreras, sigues siendo una Amazona y por tanto me rindes cuentas a mí –expresó Serinsa con voz severa
–Discúlpeme maestra Serinsa –respondió sarcástica –sin embargo me es difícil mantener la "jerarquía" –
–¡Mayura! Aún si tú portas una armadura de plata, Serinsa ostenta el Rango Dorado, además de su cargo como jefa de las Amazonas –intervino Sasha
–Es injusto, yo sí entrené para obtener mi rango y armadura, así como lo hicieron todas mis Doncellas Guerreras –argumentó la Amazona –no tuve que acostarme con ninguno de los aprendices de Caballero para ganar mi jerarquía –
–¡Silencio! –exclamó la deidad invocando a Nike –cuando le faltas al respeto a Serinsa, me lo faltas a mí Mayura; Serinsa combatió durante la última Guerra Santa a mi lado así como lo hicieron Shion y Dohko, así que no voy a permitir que le trates de esa manera –advirtió la pelilila –por esta ocasión lo dejaré pasar, sin embargo si vuelve a repetirse esta actitud serás encarcelada como lo dicta la ley –sentenció Atenea
–Como ordene Señora Atenea –la joven hizo una reverencia antes de partir del recinto
Serinsa dio un suspiro y pasó la mano por sus cabellos
–Mayura es buena chica, pero creo que le dimos una responsabilidad muy grande a tan corta edad –comentó
–Así parece, pero no podía obligar a Yuzuriha volver al Santuario en sus condiciones –suspiró la deidad
–Tiene razón Señora, ya hizo demasiado entregando a su primogénito, lo menos que merece es disfrutar de su familia en Jamir, después de combatir tanto en la Guerra Santa –afirmó Serinsa
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Se dejó caer en la silla, trató de contener el aliento, aquel texto no era tan fácil de comprender pero presentía que se avecinaba algo muy grande, más grande incluso que la Guerra Santa.
–Señora Atenea –le llamó el Patriarca
Sus ojos verdes se encontraron con la figura del antiguo Caballero de Aries, pudo ver en su rostro la palidez y la expresión de temor, asintió no muy convencida.
–¿Qué es lo que puedes interpretar de esto Shion? –interrogó la deidad
–Mi Señora, que en primera instancia Hades y Poseidón, tendrán una alianza –explicó el lemuriano en un tono de preocupación
–Así parece, pero no es solo eso, el símbolo del rayo y el cielo parecen hacer referencia a mi padre, Zeus –murmuró alarmada la pelilila
–También habla de la caída Urano y Cronos, por lo tanto… –
–De la caída de Zeus –Atenea se mordió los labios –pero habla de uno de sus hijos, es decir de cualquiera de los demás dioses –
–Ares, Hermes, Apolo, Hefesto, Afrodita, Artemisa, Perséfone –enumeró
–Incluso yo –agregó Atenea poniéndose de pie
–Ese es mi mayor temor Señora Atenea, la lechuza parece representarla a usted –comentó Shion con seriedad
–Te equivocas Shion, mi símbolo no es el de la lechuza como presumen, sino el Mochuelo, por lo tanto no es a mí a quién hace referencia la profecía –argumentó la deidad
–¿Alguna de las armaduras? ¿La armadura del búho? –inquirió el lemuriano
–Se encuentra vacía desde hace un par de siglos, sin ningún candidato o ¿sí? –respondió Sasha
Shion negó con la cabeza
–Además volvemos al caso anterior, un mochuelo y un búho no son iguales –la pelilila dio un suspiro de resignación
–Tenemos que investigar más a fondo esta profecía Señora Atenea, no creo que sea algo que podamos ni divulgar o tomar a la ligera –concluyó el Patriarca cruzándose de brazos
–Tienes razón Shion, de momento necesito que Shaka y June sean discretos respecto a este tema –pidió la ojiverde
–Hablaré con ellos Señora, sin embargo… –
–¿Sucedió algo más? –
–Parece que las pruebas del Oráculo les han dejado de cierta forma confundidos mi Señora –
–Entiendo, yo hablaré con ellos por la mañana para despejar sus dudas y pesares –sonrió la deidad antes de retirarse a sus aposentos
Shion suspiró guardando aquel pergamino en un pequeño cofre, lo cerró para luego colocar un sello de Atenea, sin embargo se detuvo al contemplar el brazalete que June le había entregado a escondidas. Una pieza de oro puro y 42 diamantes, el objeto parecía poseer una barrera protectora que le impedía ver a quién le había pertenecido. Guardó entonces la alhaja junto a la profecía colocando un sello de su diosa.
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Bostezó agotada, pero ya faltaba poco para terminar su recorrido por las 12 casas y poder regresar a los dormitorios de las Amazonas.
–Serinsa –le llamó una voz familiar a sus espaldas
–Teneo –le reconoció –¿me permites pasar por la Casa de Tauro? –pidió con voz lánguida
El Caballero de Tauro rió ante la petición y se acercó a la mujer para cargarla entre sus brazos.
–¡Teneo! –exclamó
–Serinsa, eres la Señora de esta Casa y no necesitas mi permiso para pasearte por ella a tu antojo –murmuró divertido al llevarla hasta la parte privada de Templo
–¿A dónde me llevas? –
–¿A dónde crees? –respondió juguetón –te ves cansada y necesitas dormir bien –
–Eso no lo voy a negar –suspiró Serinsa
–Además de que ha pasado tiempo desde la última vez que te quedaste conmigo Serinsa –dijo depositándola en la cama
–¿Ah? –
–Vamos querida no finjas demencia, tu también lo deseas tanto como yo –murmuró despojandose de su armadura
–Teneo –suspiró Serinsa contemplando a su atractivo compañero
–Serinsa –dijo al quitarle la máscara de Amazona –quédate esta noche –la besó suavemente
–pero ¿y Aldebarán? –gimió entre besos y caricias
–Está en Aries con Mu, no sé qué asunto se traen que han estado conversando todo el día, así que no regresará hasta mañana por la mañana –rió descendiendo por su esternón hasta trazar aquella marca de Tauro en su corazón
–Teneo –gimió acariciando su larga cabellera –realmente me haces perder la cordura –
–Y tú a mí querida –susurró descendiendo aún más
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Suspiró al llegar acompañada de su amiga al Coliseo, notó de inmediato la presencia del resto de los aspirantes, hoy era un día especial en el Santuario, era el Torneo Mensual para comprobar el progreso de los aprendices de Amazonas y Caballeros.
–Es una lástima que Shun no esté –se quejó la rubia
Geist rió discretamente, si bien al principio le preocupaba la relación que su amiga June llevara con aquel aprendiz de nombre Shun, ya que le conocía, tenía que admitir que el niño era agradable y amable, algo difícil de encontrar entre los aspirantes varones, quienes trataban siempre de molestarlas.
–Pero regresará en unos días ¿no? Y ya con su armadura –comentó la pelinegra
–Sí, me alegra mucho por él, pero ya no entrenará conmigo –suspiró June entristecida
–Entonces ¿preferirías que fracasara? –interrogó Geist cruzándose de brazos
–No, jamás podría desearle eso a él –afirmó abrazándola –o a alguno de ustedes, son mis seres más preciados –confesó
Geist negó con la cabeza y antes de que pudiera decir algo más, una voz masculina llamó:
–¡Aprendiza! –
Apretó inconscientemente su puño al reconocerle, sin embargo no pudo hacer otra cosa más que reverenciar a aquel soberbio Caballero de Capricornio
–Maestro –mascó la joven dedicándole una mirada desdeñosa debajo de su máscara
–Aún si ganas un par de peleas debes de saber que no te permitiré competir por tu armadura –le dijo de una forma seca y directa
–¡Vaya! Shura, ¿tan mal maestro eres que no le vas a permitir competir? –dijo un muchacho de la edad del dorado de cabellera y corta azul
–Máscara de Muerte, no deberías de poner en duda la capacidad de tu camarada –se cruzó de brazos otro peliceleste de hermosa apariencia
–No seas aguafiestas Afrodita, además creo que la pequeña vampiresa fue la que le dejó el rasguño hace unas semanas a nuestro Cabrito Dorado –sonrió Máscara escudriñando de pies a cabeza a la Amazona
Geist no dijo nada y sintió un escalofrío al recordar aquel día, notó la mirada de Shura ensombrecerse, pero antes de que sucediese algo más llegaron varios varones.
–Buenos días muchachos –sonrió un castaño con una banda roja en su cabello rizado
–Buenos días chicos… –saludó otro castaño más joven –y chicas –agregó mirando a las Amazonas
–Aioria, Aioros, ¿Por qué están aquí? –saludó Afrodita
–Aioros y yo elegiremos a nuestros aprendices de estos candidatos –sonrió el menor
–Cierto, el gatito y el caballito alado van a tener discípulos –se cruzó de brazos Máscara
–¿Ustedes no lo considerarán? –
–No creo poder, estoy ocupado con el tema de las Promesas –se encogió de hombros el peliceleste
–Naah, no me agradan los mocosos –suspiró el Caballero de cáncer –aunque si me reasignan a la vampiresa no me molestaría –agregó abrazando de la cintura a la joven Amazona pelinegra quien se quedó helada en el acto
–¡Suéltala! –exclamó Shura apartándola de su compañero –muévete Geist –le ordenó a la chica
–¿Qué le pasa a Shura? –interrogó el sagitario
–Supongo que no confía en Máscara –negó Afrodita
–No es para menos, Máscara y los gemelos tienen una mala fama con las jóvenes inocentes –sonrió Aioria –así que June, ya sabes de quién cuidarte –le guiñó el ojo a la joven Amazona
–June –llamó Shaka a la distancia a su joven aprendiz
–Con permiso –hizo una reverencia la rubia
–Mira gato, no estoy tan de buen humor como para que me estén acusando de corruptor de menores –torció la boca el Caballero de cáncer
–¡Buen día muchachos! –saludó el Caballero de libra acompañado de un niño de cabellera negra que le llegaba a los hombros
–Maestro Dohko –saludaron los jóvenes
–Escuché que algunos de ustedes se animarán a tener aprendices –comentó el dorado colocando su mano sobre la cabeza del pelinegro
Pero antes de que los Santos pudiera continuar con su conversación pudieron divisar al Patriarca.
–Ya es hora Shiryu, baja y demuestra cuánto has progresado –le dijo a su pequeño
El niño sonrió y corrió al encuentro de los demás aprendices
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–Camus… –balbuceó Milo desganado observando el combate del discípulo de su amigo
–¿Qué? –respondió con desgano el acuariano tratando de concentrarse en la batalla de Hyoga
–¿Cuántos días van desde la apuesta? –murmuró con pesadumbre el escorpión
Por un momento la mirada fría de Camus se concentró en el rostro desanimado del octavo Caballero y empezó a contar.
–Ya pasaron 2 semanas –respondió sin dar crédito a sus palabras
–Y no ha habido ni un solo rumor o detalle de que Kanon se haya echado a la sirenita al plato –se quejó Milo
–¡Estúpido bicho! –bramó una voz femenina a sus espaldas
Y a una velocidad impresionante cierta Amazona peliverde sostenía de la oreja al dorado de escorpio
–¡Ah! Shaina, ¡auch!, suéltame, me duele –pidió el peliazul tratando de separarse de ella solo consiguiendo hacerse más daño
–Eres un maldito pervertido, ¿cómo te atreves a hablar así de una de las Promesas? Debiste ser tú el de la idea de la apuesta, aún si Kanon es un maldito perverso tú le sigues en esos pasos –mascó la Amazona sacudiendo al muchacho
–¡Ah! Te equivocas, no fue mi idea, fue de Máscara Mortal y no fui el único, nuestra generación apostó por el juramento de Kanon –murmuró Milo intentando liberarse
–¿Apuesta? –llegó Marín –¡Ah!, Aioria mencionó algo al respecto –se cruzó de brazos y fijó su rostro en Camus, quien le había dado la espalda para volver al combate de Hyoga
–¿Tú sabías de esto Marín? ¿Cómo les has permitido eso? Estamos hablando del honor de una doncella, no de una mercancía ni competencia, se merecen ser azotados en el Coliseo –mascó la peliverde zarandeando un poco más al Dorado de Escorpio
–Shaina por lo que más quieras, ¡suéltame! Me vas a arrancar la oreja –se quejó Milo
Una risa resonó a sus espaldas
–Vamos linda Shaina, deja a Milo ir –aconsejó el Caballero de libra
–Maestro Dohko, pero… este bicho es un irrespetuoso –argumentó la peliverde –su apuesta… –
–No tienes de qué preocuparte, fue el furor del momento y parece que Máscara, Milo, Camus y Mu, ya perdieron la apuesta, porque Kanon se ha comportado en estas 2 semanas –señaló al gemininano que estaba sentado del otro lado junto a Saga
–¿Tú también Camus? –murmuró irritada la Amazona de Ofiuco y sin soltar a Milo apresó la oreja de Camus
–¡Ah! Shaina por el amor de Atenea, es un asunto entre Dorados, no puedes… –sin embargo el acuariano calló cuando la fémina jaló con fuerza su pobre oreja
Dohko rió un poco más
–Marín ¿por qué no castigaste a Aioros y Aioria? –
–Ellos apostaron que Kanon respetaría su juramento –afirmó –es decir confían en esa pareja –
–Mmm, por lo menos ellos son sensatos, no como otros –
–¡Shaina! –
–Por Atenea, ya suéltame que me quedaré sin oreja –se quejó Milo
–¿Y los demás? –interrogó la peliverde sin dejarlos
–Afrodita, Aldebarán y Shura dieron el plazo de 3 semanas, lo que quiere decir que si pasan estos 7 días ellos también perderán –rió Dohko
–¿Saga no apostó? –preguntó Marín
–Se lavó las manos dándole el beneficio de la duda –se quejó Milo –¡Shaina ya! –
–Bueno, me alegra que vayan perdiendo par de perversos –comentó la chica dejándolos ir
De inmediato Camus llevó su mano hasta su oreja y con un poco de su cosmos enfrió la zona
–Hielito, ayúdame –exigió
–¡No! Es tu culpa que Shaina también me reprendiera a mí –hizo una mueca
–No seas maldit… –sin embargo el Dorado no pudo continuar con sus palabras cuando un estruendo los hizo mirar al Coliseo
–¡Hyoga! –exclamó Camus y se lanzó a la Arena
–Eso sí me dolió –se quejó el rubio chico levantándose entre los escombros de la pared
–Eres muy buen oponente Hyoga –sonrió un chico peliblanco extendiéndole la mano al niño
–Tú también Crystal –admitió el discípulo de Camus aceptando el gesto
–Aún te falta más entrenamiento Hyoga –dijo el Dorado detrás de ellos
–Lo siento maestro –se disculpó el menor agachando su rostro
–No seas duro con él, que si no se hubiera distraído el que terminaba entre los escombros era yo –confesó Crystal
–No importa, ahora has comprobado que siempre debes concentrarte en tu oponente –le aconsejó Camus revolviéndole el cabello
Crystal observó curioso al par y se llevó la mano a la barbilla
–Oye Camus, en serio ¿Hyoga no es tu hermano menor? –
Camus negó y rió levemente, al tiempo que un sonrojo cruzó las mejillas de Hyoga y sonrió avergonzado
–No, solo discípulo y maestro –contestó el acuariano
–Bueno, es solo que realmente se parecen, creo que deberías de averiguar si tu padre no tuvo alguna aventura por ahí –bromeó Crystal
Milo se adelantó y sostuvo el brazo de su amigo, mientras los fríos orbes de Camus le lanzaban dagas al peliblanco, sin embargo una brisa helada se hizo presente
–Camus, es una broma –repuso el escorpión
El acuariano respiró profundo y negó
Desde las gradas Marín y Shaina habían observado la pequeña conversación
–¿Qué fue eso maestro Dohko? –interrogó curiosa la pelirroja
–No están ustedes para saberlo, ni yo para contarlo, pero… –el chino se llevó la mano a la barbilla –digamos que Camus nunca estuvo en los mejores términos con su padre Degel y con la Guerra Santa no tuvieron tiempo de limar ciertas asperezas –
–Entiendo –asintió Marín
–La Guerra Santa… –murmuró Shaina recordando que a ella la habían encontrado entre los escombros de la villa de Rodorio durante uno de los primeros ataques
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Del otro lado del Coliseo…
–¡Vamos Dócrates! –gritó uno de los aprendices
–Demuéstrale a la niña que esto no es un juego –agregó uno más
Geist había esquivado con tremenda gracia los golpes que el chico de nombre Dóctrates, aún si él le superaba en fuerza y estatura.
–Comparado con mi maestro Shura, este idiota es solo fuerza bruta –sonrió debajo de su máscara y miró de reojo al cabrito dorado
–Deja de jugar niña y dame tu mejor golpe, ¿o tienes miedo? –
–¿Miedo? ¿De ti gigantón? ¡Por favor! –murmuró Geist apresurando su velocidad y lanzándose en ataque directo contra él
–Te tengo –gritó el muchacho apresando el brazo de la Amazona
Sin embargo la figura de la pelinegra se desvaneció en el aire y luego a sus espaldas apareció la joven propinándole una patada en la nuca que le dejó inconsciente al instante.
–Parece que tu discípula ha aprendido bien Shura –dijo una voz femenina a espaldas del cabrito dorado
–Mayura –reconoció a la Amazona líder de las Doncellas Guerreras
–Aunque no recuerdo que tu especialidad fueran las ilusiones, tenía entendido que eso lo sabían hacer Kanon y Saga –murmuró colocándose a un lado del Caballero
Shura apretó la mandíbula y de inmediato llamó a Geist
–Aprendiza tu tiempo se acabó, regresa aquí –le gritó
La pelinegra Amazona volteó en dirección a su maestro y dio un pisotón en el suelo en señal de protesta
–¡He dicho que regreses! –ordenó inamovible
Geist apretó los puños antes de ir a las gradas, pero su camino se vio interrumpido por otra Amazona, una rubia
–Disculpe maestro Shura, pero la maestra Serinsa me pidió que fuéramos a verla –gritó la joven
A lo lejos observó a aquella mujer y como alzaba su brazo apresurando a las féminas, el cabrito dorado solo asintió, seguramente Serinsa le haría un par de observaciones con respecto a su combate, pero él seguía teniendo la última palabra.
–Tan buena maestra es que tiene que pedirle a los demás que entrenen a las Amazonas –se quejó con desdén Mayura
–¿Qué? –inquirió Shura ante el comentario
–Hablo de Serinsa, la única Amazona sin armadura que ostenta un rango dorado –rió debajo de su máscara
–¿Qué tiene eso de malo? –se cruzó de brazos
–Vamos Shura, no me vas a decir que estás de acuerdo con esas estúpidas reglas que se impusieron acerca de que una cualquiera que se revolcara con un Caballero Dorado obtuviera su rango, sin siquiera ostentar una armadura o un entrenamiento –escupió la Amazona del Pavo Real
–¿Te refieres al derecho que nos concedió la Señora Atenea a los Caballeros de poder casarnos con una Amazona o una mujer común y procrear? –inquirió el décimo Caballero
–Lo considero una ridiculez, las mujeres no nacimos para engendrar solamente, podemos luchar, tampoco necesitamos la estúpida Ley de la Máscara –argumentó Mayura
–Tal vez, pero pareces desconocer la soledad que implica ser parte de la Orden Dorada –los ojos de Shura se fijaron en el resto de sus compañeros
Recordó como era que su madre lo llevaba a los entrenamientos, donde se encontraban no solo sus compañeros, sino también algunas de sus madres, la maestra Serinsa, Doña Agasha, la Señora Gioca, Lady Connor, algunas veces estaba Yi Lin niang niang o la dama Devika. Todas ellas se encargaban de cuidarlos a ellos entre los entrenamientos, cuando sus padres estaban preparándose para la Guerra Santa. Tal vez solo la maestra Serinsa poseía un adiestramiento de Caballero pero todas ellas se habían encargado de procurarles alguna lección.
–Shura hablas como si desearas casarte –murmuró divertida la Amazona
El muchacho sonrió por lo bajo
–Piensa lo que quieras –respondió
–¡Maestra! –gritaron a la distancia un grupo de jovencitas sin máscara
–Parece que todas han ganado –se cruzó de brazos –nosotras sí somos dignas de ser la élite de Atenea –
–Hablas como si realmente fueras una Doncella Guerrera –
–¿Qué te hace pensar que no lo soy? –se quejó
–Mayura podrás ser su líder, pero tú y yo sabemos que hace tiempo que no eres más una doncella –respondió divertido Shura –es tu ventaja, al ser Amazona no te pueden despojar del rango por eso –
–Solo debo de amar o matar al primer hombre que vea mi rostro sin máscara –sonrió por lo bajo
–Aún si dices que no crees en esa Ley, nunca me has dejado ver tu rostro –se encogió de hombros y fijó su mirada en su aprendiza quien acompañada de June iba de camino a las fuentes
Seguidas a la distancia de Dócrates y su grupo
–¿Quieres que te mate Shura? –preguntó juguetonamente la fémina
–Haz lo que quieras, ahora tengo asuntos que resolver –se despidió
–Nos vemos donde siempre al anochecer –le dijo a modo de despedida Mayura
Shura sonrió ladino al desaparecer del lugar.
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–No cabe duda que Shiryu heredó la naturaleza impulsiva de Yi Lin –comentó Dohko acariciando el cabello de su hijo después de aquel incidente que hubiera protagonizado con el futuro discípulo de Aioria
–¿Mamá es impulsiva? –preguntó el pelinegro quitándose el flequillo de los ojos
–No mientas Dohko, que Yi Lin es una de las mujeres más nobles y prudentes que existan en este mundo –le llamó la atención el Patriarca –lo impulsivo lo sacó de ti –repuso el lemuriano cruzándose de brazos
–¡Ja! Eso es lo que tú crees Shion, cuando Yi Lin y yo nos conocimos, a ella se le ocurrió la brillante idea de enfrentarse con los rebeldes de los Taonia –afirmó el maestro de libra
–¡¿Qué?! –exclamó Shion
–Oh, sí amigo, mi mujer es toda una guerrera –rió el chino
–¿Cuándo va a volver mamá? –interrumpió Shiryu
–En un par de semanas, se ha quedado con Yuzuriha y Yato, ayudándoles a cuidar de Tokusa –rió Dohko y le guiñó un ojo a Shion –así Kiki ya no se sentirá solo, y hablando de eso Shion, ¿no sería buena idea que tú también le dieras un hermanito a Mu? –
–¡Dohko! –exclamó el Patriarca tratando de ocultar su sonrojo debajo del casco
Cerca de ahí se encontraba el resto de los Dorados con sus futuros aprendices
–Ikki, debes de disculparte con Shiryu, esa no es la forma de comportarse de un Caballero –trataba de convencerlo el Santo de Leo
–¿Por qué voy a disculparme si él fue quien inició el altercado? –argumentó el chico peliazul cruzándose de brazos
–Vamos Ikki, todo fue un accidente –dijo el ojiverde
–Lo pensaré –fue la única respuesta que el joven aprendiz pudo darle a su maestro
–Jajaja, vaya que este chico tiene su carácter –rió Aioros revolviendo el cabello de Seiya –aunque en impulsivo creo que tú les ganas ¿no es verdad Seiya? –
–No sé por qué dice eso maestro –esbozó una sonrisa inocente en su travieso rostro el pequeño castaño
–Es solo que he escuchado algunos rumores de los soldados… –el Caballero de Sagitario murmuró
–Pero no tendrá queja de mí maestro, se lo prometo –afirmó Seiya algo nervioso por la idea de perder su oportunidad de ser entrenado por un Caballero Dorado
–Eso espero mi pequeño aprendiz –sonrió Aioros
Sentados en una de las bardas estaban Máscara Mortal, Milo y Shaina
–Aioros tiene un aura nata para aplacar hasta a los mas rebeldes –comentó Shaina con los brazos cruzados a un lado de Milo
–Supongo –se encogió de hombros el escorpión sin darle mucha importancia
–Solo significa que ahora no solo será un caballito con alas, sino un burrito con alas –ironizó Máscara
Milo no pudo evitar soltar una carcajada, mientras Shaina le propinaba un codazo
–¡Hey! –se quejó el canceriano
Sin embargo cuando la peliverde estuvo a punto de golpear en la cabeza al Escorpión Dorado, una figura femenina le atrapó en sus brazos
–¡Joven Milo! –suspiró una chica de cabellos naranja amarrados en una coleta y mirada castaña rojiza
El peliazul perdió el color en el rostro y miró a la Amazona de Ofiuco a su lado quien a pesar de la máscara despedía un aura siniestra.
–Oye… ¿qué haces? –murmuró el bicho tratando de separarse de la fémina
–¿Ya te olvidaste de mí joven Milo? –la chica hizo un puchero –soy yo Shoko –murmuró trazando círculos en el pecho del muchacho
Una sonrisa incómoda se formó en los labios del ojiverde y empezó a recordar.
–¡Ah sí! La pequeña Shoko, la maestra Serinsa me pidió que fuera por ti y tu hermana al oriente –trató de separarse discretamente del férreo agarre de la pelinaranja
–¡Sí! Pero ya no soy pequeña, este año cumplí 14 –sonrió con cierta coquetería
–Quien diría que el tiempo pasa demasiado rápido –afirmó Milo –pero aún no has recibido tu armadura para convertirte en Doncella Guerrera, por lo que puedo notar –comentó
–Pero eso pasará muy pronto… –se mordió los labios –y podrás cumplir con tu promesa –le dijo ilusionada
–¿Promesa? –Milo se sorprendió por las palabras de la chica
–¿No te acuerdas? –la pelinaranja hizo un puchero
–Pues yo… –
–Prometiste cumplirme un deseo cuando obtuviera mi armadura y ya sé lo que es lo que quiero –sonrió colgándose del cuello del peliazul
–Entiendo Shoko, pero sabes hay cosas que no puedo cumplir porque yo… –
–La palabra de un Caballero es su honor, y si no puede cumplir cabalmente Santo de Escorpio no tiene ningún valor –murmuró Shaina de forma hostil
Mientras Máscara Mortal observaba entretenido la reacción del bicho, Milo apretó la mandíbula y esbozó una sonrisa al colocar las manos sobre los hombros de la fémina.
–Entonces cuando la obtengas hablaremos de esto –
–¿Eso quiere decir…? –
–¡Que sueltes a mi maestro! –interrumpió un niño de no más de 11 años con cabellera miel
El cual sin previo aviso aventó un par de pasos a la chica y luego abrazó a Milo
–¿Jabu? –interrogó el peliazul confundido
–Ya es oficial, mi maestro es Milo y no voy a dejar que ninguna niña loca lo esté abrazando –exclamó el niño sacándole la lengua a Shoko
–¡Mocoso maleducado! –se quejó –Alguien debería de enseñarte modales, no puedes interrumpir a tus mayores –
–Y alguien debería enseñarte a no abrazar a los maestros ajenos –repuso el
La chica iba a responder pero se vio interrumpida por el llamado de una pelivioleta a la distancia
–¡Shoko ya es hora! –
–Me tengo que ir, pero joven Milo no te olvides de tu promesa –se despidió la pelinaranja
–Quien lo diría bichito… –murmuró Máscara
–¡Cállate! –replicó el escorpión –Shaina yo… –
–Ni intentes darme explicaciones, que no las necesito –dijo antes de marcharse
–¡Maldita sea! –se quejó Milo pasando la mano por su cabello –Jabu, hubieras llegado 5 minutos antes –
–Lo siento maestro, pero Erda no me dejó –señaló a la pelinegra que acompañaba a Shoko –por cierto me estuvo preguntando por Máscara Mortal, que si Shaina estaba interesada en él –
El canceriano que estaba bebiendo un poco de agua escupió el líquido al escuchar el interés de aquella Doncella Guerrera.
–¡Oh! Con que una joven de la élite de Atenea tiene la mira en ti Máscara, deberías de acicalarte y presentarte con ella –
–¿Qué? Si el viejo me dejó algún consejo fue que no me involucrara con las Doncellas Guerreras, porque aún si conservan su femineidad, su belleza es engañosa, traen más problemas que beneficios –negó con la cabeza –sí llegara a involucrarme con alguna de ellas, primero me azotarían en el Coliseo, segundo me encarcelarían en el Calabozo privado de mi cosmos y por último me obligarían a casarme con ella para "reparar su honor", así que yo paso –alzó sus manos en señal de rendición
Tanto Milo como Jabu asintieron
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Se escabulló entre las paredes y llegó hasta aquel balcón, le observó recargarse sobre el barandal, esperó unos segundos y luego susurró
–¡psst Saori! –
La pequeña alzó su mirada y buscó en todas direcciones, se encontraba sola, el día de hoy la maestra Serinsa no vendría a visitarla y la cena aún no iba a ser servida. Así que enarcó una ceja al escuchar nuevamente su nombre.
–Saori –murmuró antes de salir de su escondite
–¿Seiya? –le reconoció y no pudo evitar esbozar una sonrisa –¿Por qué has venido a visitarme hasta ahora? –interrogó la niña haciendo un leve puchero
–Disculpa, pero he tenido que entrenar más arduo que nunca –respondió el castaño rascándose la punta de la nariz
–Se nota, hoy tienes más rasguños y raspones que las veces anteriores –acotó Saori señalando algunas marcas –pero creo que no es eso lo que te tiene así de contento –
–Pensé que no lo notarias, generalmente las niñas son algo estúpidas para darse cuenta de lo que pensamos –
–Seiya ¿me estás diciendo estúpida? –preguntó Saori entrecerrando sus ojos y cruzándose de brazos
–¡Ah! No, tal vez las demás niñas, pero tú eres la excepción… –afirmó al instante –y mis hermanas –agregó al recordarlas
–¿Hermanas? ¿Tienes hermanas? –dijo con interés la pelilila
–Sí, 2 hermanas mayores, las dos son muy fuertes y lindas –afirmó
–Me encantaría conocerlas –suspiró Saori –pero tú sabes… no puedo salir de aquí –
–Lo sé, pero tal vez podamos hacer algo para sacarte –dijo el castaño sentándose a un lado de la niña
–Supongo que sí –
–¡Ah! Cierto, quería que lo supieras, hoy me asignaron a mi maestro, Aioros de Sagitario me entrenará como aprendiz –presumió el castaño
–Felicidades –sonrió la ojiverde –¿Cuál será la armadura por la que compitas? –
–Me gustaría portar la armadura de Sagitario, pero la constelación que más me gusta es la de Pegaso –confesó Seiya observando el cielo
–¿Pegaso? ¿Por qué la de Pegaso? –susurró Saori ilusionada
–Por lo que he escuchado, el anterior Caballero de Pegaso fue el que acompañó a la Señora Atenea y le ayudó a terminar con la Guerra Santa, es el más admirado y respetado de todos los Caballeros, aún si su armadura es de bronce, su valentía es lo más admirable –explicó Seiya
Un sonrojo cubrió las mejillas de la niña y en un impulso abrazó al castaño provocando que este cayera al suelo
–¿Saori? –
–Seiya, prométeme que entrenarás arduamente para convertirte en el Caballero de Pegaso y que cuando vistas esa armadura me dejarás verla –rogó la ojiverde con un par de lagrimillas corriendo por su rostro
–¡Ah…! Sí, te lo prometo, pero no llores –juró el castaño nervioso y como en ocasiones anteriores empezó a hacer muecas con su rostro hasta que por fin la fémina dejó de llorar
–Gracias Seiya –suspiró Saori recargando su cabeza en el hombro del castaño
Seiya se rascó la mejilla y solo asintió
Tadá!
Otra preocupación para Sasha y Shion ufff, ¡ah! claro no sería una buena historia si no le ponemos una problema más grande que los amores y desamores de mis personajes.
Pues Mayura, no la odio, perdónenme si así parece, pero en la historia las circunstancias hacen que su personalidad sea de esa forma.
XD como dice Teneo, Serinsa es su esposa y a ella también le pertenece la Casa de Tauro por decirlo de algún modo, pero casi siempre duerme con las Amazonas, porque ella es su tutora
Del torneo mensual, fue una idea amm random como para que todos midieran su progreso y así se fueran conociendo poco a poco, sip xD ya hay algunos que van perdiendo la apuesta, nop Marín no es tan regañona, Shaina sí...
Sip Dohko es papá de Shiryu y su mami es Yi Lin la chiquilla q sale en su Gaiden jajaj xD, pero obvio tiene más años, también los Dorados empezaron a elegir a sus aprendices.
Me tomé la libertad de poner a Jabu como aprendiz de Milo, eso lo leí en un par de fics, no recuerdo a la autora, pero me pareció adecuado, él como Seiya, Shiryu, Hyoga, Ikki, Shun, tienen como 11 años más o menos.
Saori y Seiya tuvieron su momento, ah nop, Saori no es la clásica, aquí es una niña educada y dulce, nada malcriada (más al estilo de Leyenda del Santuario)
¡Ah! los borreguitos parecen negarse a salir, desde hace un par de capis que quiero incluirlos pero no sé porque no llega la escena, pero no me olvido de ellos.
Por fa no duden en dejar su comentario con sus dudas o preguntas, yo trato de incluirlas en los capis
¡Nos leemos!
PD. xD el siguiente tal vez no sea apto para todo público, no lo sé...
PD2. Amm como lo dije al principio "muerto" no significa que no se mencione, un personaje verdaderamente muere cuando no se habla más de él...
PD3. xD sip, se sabrá quién es la Señora madre de todos los Caballeros jóvenes, solo que cada uno será en su momento jojojo (o a menos que me lo pregunten x mp XD)
