Vegeta permaneció mirando como ella se alejaba, mientras en su interior una lucha interna se desataba… quería detenerla, probar nuevamente sus labios, sentir su cuerpo casi fusionado con el suyo, pero…su orgullo… ¿admitir que se había equivocado? ¿Que se había apresurado al juzgarla sin siquiera estar seguro de los hechos? Él, tan terco y obstinado la había llamado mujerzuela, junto a otros insultos que bien sabia, no se los merecía. Pero la furia, el enojo de imaginarla nuevamente con ese gusano lo volvía ciego de los celos, desatando sus peores resentimientos y con ellos, esas ofensivas palabras que le dedicó. Palabras que al ser pronunciadas hacían presión en su pecho, como si se las dedicase a el mismo y de algo estaba seguro, le había dolido más a el decirlas que a ella escucharlas.

No podía dejar que se fuera sola, caminando por las calles desoladas y en la oscuridad de la noche, quien sabe que le podría suceder. No lo permitiría, sin embargo…sabía que ella despreciaría su compañía, y ¿Cómo no hacerlo después de lo que él le había dicho?

Una vez que ella se alejo más, lo suficiente al parecer del muchacho, decidió seguirla. Iría tras ella hasta verla entrar sana y salva en su casa. Por ningún motivo permitiría que algo le ocurriera. Metió una mano en el bolsillo de su pantalón y saco la llave de su moto. Se montó en ella y emprendió su lenta marcha. Mientras manejaba tras Bulma, recordó las últimas palabras que ésta le dijo… "yo no volvería con alguien que me ha hecho daño…sin excepción". Aquella oración quedó grabada en su mente, él la había lastimado en lo mas profundo, hiriendo su orgullo, poniendo en el suelo su dignidad…comparándola con otras, sabiendo muy bien que aquella chiquilla, como la llamaba, era única.

¿La había perdido sin siquiera tenerla? No se resignaría, había probado ya sus labios, sentido su fragilidad y aceptaba la idea de no volver a hacerlo, pero ¿que haría? ¿Su orgullo se lo permitiría? Ese orgullo que tantas veces fue un impedimento para sincerarse con él mismo y ahora, con alguien más.

Por su parte la guapa muchachita seguía sollozando, se sentía ridícula. Por primera vez se dejó llevar por sus impulsos, sus deseos…se arriesgó y terminó siendo catalogada como una de esas mujeres con las que te puedes acostar y luego desechar.

Lo había aceptado, estaba enamorada de Vegeta, ese chico que en repetidas ocasiones la había defendido, siendo una de esas oportunidades aquella misma noche, cuando, como un ángel de la guarda, se apareció en el momento justo para evitar que Yamcha la lastimara. Sin embargo el mismo la había humillado y ofendido… "¿Cómo pude yo, la fabulosa Bulma Briefs permitir que ese estúpido me hable de esa forma? ¡¿Qué rayos se habrá creído?!" pensaba mientras secaba con sus manos las lagrimas en sus ojos.

En ese instante un grupo de muchachos que bebía cerca, al verla sola a esa hora de la noche, empezaron a molestarla, diciendo vulgares frases en alusión a ella.

La joven asustada cruzó a la otra acera, tratando de mantenerse lo mas alejada posible de aquellos insolentes pero sin alargar el camino a su casa. Un par de estos jóvenes, cruzaron la pista lentamente, con la intención de acorralar a la muchacha que al percatarse lo que estos tramaban aceleró el paso…

-¿Por qué el apuro muñeca?-voceó uno de ellos –solo queremos invitarte a pasar un buen rato con nosotros –dijo malicioso

-si preciosa – prosiguió el otro- no corras que…-interrumpió su hablar, sorprendido por la abrupta aparición de una motocicleta frente a él y su amigo- ¡que rayos! –exclamó asustado mientras retrocedía

-¡ten mas cuidado imbécil! ¡¿Qué no ves que por poco nos atropellas?!-vociferaba el otro que del susto había caído al piso

Vegeta bajó de la moto e ignorando por completo a los tipos que se dirigían a él, tomó firmemente por el brazo a Bulma y la haló sin decir palabra alguna

-¡suéltame! ¡¿Qué te haz creído?!-exclamaba molesta mientras forcejeaba por liberarse del agarre

-¡¿acaso quieres quedarte acá con estos alcohólicos?!-gritó enfadado acercando su rostro al de ella, a tal punto que el aire que exhalaban al respirar se entrelazaba entre si. Este grito dejó en silencio a la joven, con las mejillas ruborizadas y la mirada perdida en los azabaches ojos del muchacho - ¡no lo creo! –Prosiguió él – ¡y si así fuera, no lo permitiría igual! – concluyó, tomándola por la cintura y montándola sobre la moto. Acto seguido subió él y encendiéndola, se marchó de ahí con ella.

-que pareja tan rara – dijo anonadado y con cara de tonto uno de los muchachos

-si- dijeron al unísono el resto de ellos con varias gotitas formadas en la frente de cada uno

Bulma se había acomodado mejor y sentada atrás del moreno se sostenía tomándolo por el pecho. Era orgullosa pero también inteligente y Vegeta tenía razón, no podía seguir arriesgándose, caminando sola a esas horas. Y si bien era cierto que su orgullo era importante, aun más lo era su bienestar.

-¿Dónde queda tu casa? – cuestionó tajante

-Corporación Capsule – respondió de la misma forma

En cuanto escuchó la respuesta de la joven, aumentó la velocidad, causando que la ella se aferrara con mayor fuerza a él, presionando el pecho del muchacho con sus manos y apoyando su cabeza en la espalda del mismo.

Que calida se sentía su espalda, que reconfortante era estar así…juntos y en silencio pensaba la joven, mientras que él, solo dibujó en su rostro una placentera sonrisa.

Llegaron a C.C. y se detuvo, aun con la moto encendida esperó que la muchacha culminara de descender de ella. La ojiazul se paró al lado y tras tomar una dura expresión se dirigió a él…

-no creas que por esto voy a olvidar lo que me dijiste

-no lo pensé – respondió sin inmutarse y con el ceño fruncido

-¡que bueno! ¡Porque jamás te perdonaré! – espetó dándose la vuelta y encaminándose a la entrada de su hogar

-grr…mocosa…-gruñía apretando los dientes

Bulma abrió la puerta de su casa y en ese preciso instante escuchó como Vegeta haciendo rugir el motor de la moto emprendió su marcha nuevamente.

Permaneció quieta, quería voltear a observar, pero se contuvo y tras unos segundos así, entró en su hogar, cerrando la puerta tras de sí y apoyando su espalda en ésta después…

-detesto amarte… - susurró, mientras sus ojos se tornaban vidrioso nuevamente por las lagrimas que querían escapara de ellos.

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Dos días pasaron, Vegeta y Bulma se dedicaban a evadirse en la universidad y si por alguna razón coincidían, se ignoraban mutuamente fingiendo ambos la inexistencia del otro.

Yamcha por su parte se disculpó con Bulma y prometió que se mantendría alejado de ella si le concedía el perdón. Estaba sumamente apenado, ni el mismo podía asimilar aun lo que estuvo a punto de hacer aquella noche. Por fin había renunciado a la idea de reconquistarla, no la merecía y le había quedado claro. Lloró amargamente su atrevimiento e imploró su disculpa, consiguiéndolo como ya lo había mencionado antes, sólo con la condición de que se mantuviera alejado de ella.

La ojiazul lo había disculpado nuevamente, con tal de quitárselo de encima definitivamente.

Así llegó el fin de semana, el tan esperado viernes iniciaba con la aparición de un radiante sol. Ese día era el examen físico para ingresar al equipo de fútbol americano de la universidad, y también el cumpleaños de la heredera de la corporación

-Ahhhh…mmm…-la ojiazul estiró sus brazos recibiendo la mañana –llegó el día, al fin cumplo los 18 años – decía sonriente arqueando hacia arriba ambas cejas - me pregunto que sorpresas me tendrán preparadas esta vez. Siempre he recibido los mejores y más costosos regalos, el año pasado fue mi exclusivo coche convertible, único para mí…y ahora… ¿Qué será? Uh! ¡Ya no puedo esperar a ver!-exclamó eufórica levantándose con un salto de la cama. Se puso sus pantuflas y bajó presurosa las escaleras rumbo a la cocina donde seguro encontraría a su mamá sirviendo el desayuno como cada mañana…

-¡buenos días! – clamó haciendo su ingreso a la cocina, encontrándola completamente vacía -¿Cómo? ¿Dónde están mis padres? – Se preguntaba mientras se acercaba a paso lento a la mesa donde desayunaban – aquí hay una nota –dijo tomándola entre sus manos para leerla…

"Mi querida Bulma, tu padre y yo decidimos hacer un pequeño viaje como segunda luna de miel. En la nevera hay comida para ti, si no te alcanza puedes comprarte unos pastelillos en la pastelería usando tu tarjeta. Lamentamos no avisarte personalmente pero fue una decisión de última hora. ¡Estábamos tan emocionados por la idea! Pórtate bien, si tenemos tiempo quizás podamos comprarte algún pequeño souvenir. Besos tu bella mamá."

La nota cayó lentamente al suelo... -¿Qué? Esto debe ser una broma ¿Cómo es posible que hayan olvidado mi cumpleaños? – cuestionaba desconcertada –bueno, no importa…cálmate Bulma, aun te quedan tus amigos – se decía así misma-¡si es cierto! Seguro que haremos algo juntos. Será mejor que me apresure si no quiero llegar tarde a la universidad…-miró a su alrededor y contempló la mesa vacía – ni siquiera el desayuno, ni un miserable vaso con jugo… ¡nada!..-suspiró. Dio la vuelta y retorno a su alcoba.

Mientras se acicalaba revisaba constantemente su móvil, por si no se hubiera dado cuenta de alguna llamada perdida -¿Qué raro? ¿Estará dañado mi celular?-se preguntaba mientras examinaba cuidadosamente el aparato – en años pasados no hubiese parado de sonar desde que las agujas del reloj hubieran marcado las 12 de la noche…y ahora…ni una sola llamada – lo guardó de mala gana en su bolso y una vez que culminó de arreglarse salió en busca de su coche el que el día anterior había dejado estacionado frente a su residencia…

-¡¿pero que?!-exclamó al encontrar en donde debía estar aparcado su automóvil, una notificación…

"Al propietario(a) del coche, le informamos que por estacionarse en un lugar prohibido, nos hemos visto obligados a remolcar su vehiculo al deposito de carros. La multa a pagar es de $100 si desea sacarlo del lugar. Tiene como plazo una semana sino será convertido en chatarra."

-¡¿Qué?! – clamó observando a su alrededor - ¿pero que lugar prohibido si… ¿desde cuando ésto está acá? –Dijo estupefacta al percatarse de la presencia de una toma de agua en el lugar - ¡demonios! ¡Lo único que me faltaba! –Renegaba – tendré que ir en taxi- dicho eso, detuvo con una seña de su mano a uno, se subió en él y se enrrumbó a su centro de estudios.

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En el campus universitario, Gokú conversaba con su novia…

-no te preocupes Milk, estoy seguro que entrare al equipo

-eso es lo que me preocupa – contestó fastidiada –vas a pertenecer a ese grupo de holgazanes y lo peor es que no tendrás más tiempo para mi

-pero Milk, ¿Cuántas veces hemos hablado de eso? – dijo con cierta pena

-lo sé Gokú, pero tú siempre estas preocupado por entrar a ese equipo de patanes sudorosos, por dormir, hasta por comer…pero nunca por mi BUAAAA!!!

-pero Milk…

-¡no me digas nada! BUAAAA!!! –lloraba exagerada ensordeciendo al de alborotada melena, quien solo atinó a cubrir con sus manos sus oídos

-¡hola chicos!-voceó la ojiazul acercándose a ellos

-hola Bulma - contestó el muchacho mientras la morena seguía dando sus "alaridos de dolor"

-Milk… Milk!... ¡¡MILK!!

-ah?... ¡Bulma!-respondió – no te oí

-claro como la vas a escuchar si chillabas como loca ¬¬ - susurró el novio

-¿Cómo dices Gokú?-preguntó la morena

-ah? No…jeje no dije nada… -contestó nervioso posando una mano tras su nuca

-me pareció escuchar que decías algo… ¡pero bueno!, ¿Cómo estas amiga?

-yo…bien... – "en que momento piensan felicitarme por mi onomástico"

-que bueno

-si, Bulma… ¿tienes clases?-cuestionó Gokú

-no…solo vine a entregar una monografía-contestó un tanto decaída al notar que también sus mejores amigos parecían haber olvidado su cumpleaños

-¿pasa algo? Te noto decaída…

-eh? No, no es nada Gokú

-ah que bueno, porque hoy es un día importante para mi y me gustaría que tú al igual que Milk estuvieran presentes

-¿día importante?

-si – contestó la joven de negros ojos – hoy Gokú hace su DICHOSA prueba para ingresar al DICHOSO equipo ese

-ah…me disculparán pero no podré

-¿tienes algo más que hacer?

-eh...si, discúlpenme chicos, debo irme – concluyó alejándose rápidamente de ellos. -¡como es posible que Milk, mi mejor amiga, lo haya olvidado! ¡Ja! ¿Y Gokú? ¡Día importante dijo! ¡Y todo por la estúpida prueba esa, como si fuera tan difícil entra a ese equipo! ¡Basta un poco de fuerza, nada de cerebro y listo! ¡Adentro!-vociferaba mientras caminaba furiosa rumbo a la sala de profesores donde debía aguardarla el tutor del curso para recibir su trabajo.

-hola Bulma, buen día – saludó Krilin que estaba acompañado por 18

-¡que tienen de buenos! – respondió sin detener su andar

-¿es amiga tuya? – preguntó la de celestes ojos

-ah?...si…

-pues si que tienes amistades raras

-la verdad no se que le pasa, creo que estaba molesta…

-igual no me interesa - dijo indiferente encogiéndose de hombros mientras continuaba su caminar – ¡muévete Krilin!

-si, si ¡ya voy! – respondió corriendo tras ella

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Vegeta se encontraba con su equipo revisando los últimos pormenores para el tan esperado examen al que someterían a los aspirantes, cuando vio pasar furiosa a la ojiazul…

-¡profesor!- espetó la joven al encontrar al tutor que buscaba en medio del evento deportivo y no donde habían acordado – aquí tiene la monografía – prosiguió, dándole entrega toscamente de la misma – al menos UD si recibe algo hoy

-¡¿disculpe alumna?! –Dijo el mayor en tono autoritario -¡¿tiene algún problema?!

-¡si! Me dijo que estaría esperando en la sala de profesores y no fue así. Lo tuve que buscar prácticamente por toda la universidad - respondió sin contener su enfado

-¡recuerde que está tratando con su profesor, no con uno de sus compañeros srta.!

-lo…lo siento – contestó apenada

-espero que no se repita. Puede retirarse, en cuanto tenga la nota se lo informaré

La joven asintió con la cabeza y girándose se marchó del lugar. En su cara se notaba cierta tristeza, su expresión era vacía…como si hubiera sufrido una decepción, o al menos, eso era lo que a Vegeta le parecía.

En realidad le disgustaba verla así, y sin poder resistirse, se decidió a averiguar que le sucedía…

-eh! ¡¿Vegeta a donde vas?! – clamo el maestro Roshi que como entrenador del equipo también debía estar presente

-¡a ud. que le importa anciano!

-pero la prueba es…

-¡hágala ud! – Interrumpió - ¡para eso le pagan!

-que muchacho grosero…

-¡y más le vale escoger alguien que valga la pena! – concluyó mientras se alejaba

En las afueras de la ciudad universitaria vio a la peliazul subiendo a un taxi, lo que se le hizo extraño ya que sabía bien que ella se movilizaba siempre en su coche. Subió a su moto y en ella emprendió la persecución al vehículo que transportaba a la joven.

Se detuvo en el parque principal de la ciudad donde ella había descendido. Estacionó su moto y se adentró al mismo… "¿a que demonios habrá venido acá esta chiquilla loca?"…pensaba… "¡¿a darle de comer a los patos?!"

Siguió a la muchacha sigilosamente y la vio sentarse sola en una banca frente a un estanque rodeado de bellas flores y todo tipo de animalito curioso. Luego sacó un cigarro y lo prendió, al que dio profundas caladas mientras su mirada se perdía en el horizonte…

-esto es un desastre – dijo la joven – nada me sale bien últimamente, ¿Por qué el destino se empeña en jugármelas mal? ¿Qué he hecho yo para merecer todo lo que me ha pasado?

-si que estas loca – dijo el de negros cabellos interrumpiendo su platica consigo misma- hasta hablas sola…

-¡¿Qué haces tú acá?! – Cuestionó fastidiada levantándose inmediatamente de su asiento

-tranquilízate pareces una vieja histérica

-puedes decir todo lo que quieras, no me interesa…

-hmp? ¿Qué es lo que te pasa?

-como si te importara. Si lo que buscas es molestarme déjame decirte que pierdes tu tiempo, nada puede hacerme sentir peor de lo que estoy…

-¿molestarte? ¿De que diablos hablas?

-¡hablo de que estoy harta! Mi ex novio me engaño, luego intentó abusar de mi, mi familia y mis amigos se olvidaron de mi cumpleaños, remolcaron mi coche, tú me calificaste como una cualquiera…

-me equivoque – interrumpió

-¿Cómo?

-que me equivoque mujer, ¿acaso estas sorda? – repitió cruzándose de brazos y dándole la espalda a la jovencita para que no notara el rubor en sus mejillas – no pienso que seas una cualquiera… jamás lo pensé, esa noche…hablé por celos

-¿celos?

-grr… ¿es acaso vas a repetir todo lo que diga?-clamó- ¡Si celos!, porque me enfermaba verte con ese gusano. ¡No se porque pero desde que te cruzaste en mi camino esa vez que chocamos no pude sacarte de mi cabeza!

-Vegeta… yo… la verdad no esperaba ahhhhhhhh!!

Este grito llamo la atención del joven, volteando en cuanto lo escucho, visualizando únicamente a unos pequeños niños que miraban asustados el estanque

-¡¿Qué demonios paso?! – exclamó con los ojos abiertos de par en par y sin entender nada

-es que…la señorita se cayó al agua – respondió uno de ellos muy asustado

-¡¿queeeeee?!

-no fue nuestra culpa, solo jugábamos y sin querer la empujamos

-¡¡mocosos!! Grrr – se disponía a estrangularlos cuando se vio interrumpido por Bulma que salía totalmente empapada del estanque…- ¿Te encuentras bien? – pregunto el muchacho acercándose a ella

-ushhh solo esto me faltaba, estoy toda mojada… ¿Por qué a mi? – se lamentaba

-vamos mujer deja el teatro, te cambias de ropa y ya

-no quiero ir a mi casa, prefiero quedarme acá mojada, que ir a encerrarme en esa casota totalmente vacía que solo me recuerda lo poco que le interesó a mi familia mi cumpleaños…

-¿hoy es tu cumpleaños? – "pensé que ya había pasado"

-si a esto se le puede decir cumpleaños… si

-pues no dejare que te quedes totalmente mojada, sentada en una banca del parque como una loca – repuso – si no quieres ir a tu casa bien, pero vendrás conmigo – aseveró

-¿contigo? ¿A dónde?

-no hagas preguntas mujer, y vámonos, te vas a resfriar – concluyó el muchacho, tomándola del brazo y dirigiéndola a donde había dejado estacionada la moto.

-Vegeta no me parece buena idea…

-deja de protestar y sube – dijo haciéndole una seña para que se montara atrás de él.

La muchacha lo dudó por unos segundos y tras ver que el de ojos azabaches no desistiría, decidió acceder, subiendo a la moto, en la que partieron rumbo al departamento del joven.

Una vez que llegaron, le sacó una camisa suya y se la entregó…

-Ponte eso si no quieres resfriarte – la joven tomó la prenda de vestir sin objetar y tras esperar unos segundo se decidió a hablar…

-¿piensas quedarte a ver como me cambio acaso?

-hmp? Grrr… ahí está mi cuarto, ve y cámbiate allá mientras te sirvo algo caliente

-esta bien- se cambió las prendas que llevaba y se puso la camisa del moreno, la cual le llegaba hasta la mitad de los muslos, se miro en el espejo y al verse vestida así, sonrió divertida – vaya a mi todo me queda bien…

-¿sigues hablando sola? – Cuestionó el joven entrando con una taza de café en su mano -tomate eso

-¿que es?

-café

-ohh que rico, el café me hace recordar a una buena amiga mía que vive en Argentina, es adicta a él

-hmp? Amiga tuya tenía que ser – dijo mientras se sentaba en la cama, acto que fue imitado por la jovencita, quien decidió esperar a que se enfriara un poco su bebida puesto que de tomarla así seguro se quemaría la lengua…

-que linda vista tienes – comentó la ojiazul mirando a través de la ventana.

-Pues es la única compañía que tengo – respondió él. La muchacha lo observo unos segundos y luego agacho la mirada, un incomodo silencio se había apoderado del lugar.

Ambos callados y en la soledad de la habitación trataban de no verse el uno al otro, pero al mismo tiempo comenzaban a sentir un intenso deseo compartido. Tan cerca estaban el uno del otro que podían percibir con facilidad el tibio calor vecino.

Bulma miraba por el rabillo del ojo a Vegeta. Se sentía extraña de estar en su dormitorio, y más extraña aún por estar sentada en su cama. Inmediatamente al darse cuenta de su posición, se levantó y se alejó un poco.

-¿A dónde vas? – Dijo inquisitivo el muchacho de cabello azabache.

-Este…yo… - No podía formular una frase completa debido al calor que en su pecho se sentía, casi ahogándola.

Vegeta se levantó y se aproximo a ella. Ya había aceptado la atracción que sentía por la joven, y a pesar del parecido físico que compartía con Marron, las diferencias que encontraba las hacían incomparables. Había algo en ella que la hacia diferente no solo a Marron, sino también a todas las demás que había conocido, algo que lo atrapaba, era dueña de un hermoso cuerpo e inteligencia excepcional, sin olvidar esos ojos azules profundos como el mar, donde cualquiera fácilmente podría perderse. Una mezcla de niña y mujer, de timidez y osadía, un conjunto de defectos y virtudes que la hacían única, exquisita e incomparable…así era esa jovencita que causaba tantos cambios en él al sentirla cerca.

Ambos se miraron fijamente en silencio, como si hubieran perdido la capacidad del habla en ese instante. La tez blanca de ella lo llamaba, desde la distancia en la que se encontraban se podía percibir la suavidad de la piel sin impurezas de la peliazul.

El joven se acercó un paso a ella, y en acto contrario, con un movimiento involuntario, ella se alejó. Después de darse cuenta de su reacción bajó la mirada, se sentía avergonzada, actuaba como si le temiera, cuando ese día se había dado cuenta que él no era lo que aparentaba, había alguien más que no se daba a conocer, pero se mostró ante ella que ahora parecía estar rechazando cualquier tipo de acercamiento.

- ¿Me tienes miedo? – Preguntó extrañado tomándola del hombro con una sola mano y atrayéndola hacia su cuerpo con cierta suavidad.

- Ah?… yo… Vegeta…yo nunca... - Bulma desvió su mirada desde los ojos negros a la boca del muchacho, tentada. Con un solo acercamiento se alimentaría de su boca, pero sabía que si llegase a hacerlo no podría contenerse y acabaría pasando a mayores, hecho que le causaba cierto temor debido a su virginidad. De suceder esto ¿Qué haría él? A pesar de sentir que lo conocía mejor que cualquiera, no podía darse el lujo de dejarse llevar por sus deseos, entregarse por primera vez y después terminar siendo despreciada.

Vegeta captó el lugar en él que llamaba la mirada de la peliazul. Le era obvio lo que ella quería en ese momento, sabía que no sería desaireado, ya que claramente tenían el mismo interés el uno por el otro.

Con su mano libre acarició su mejilla, haciendo que ella regresara su mirada a encontrarse con la de él. Sin poder contenerse tomó posesión de los labios rosas que lo cautivaban siendo correspondido por la joven que lo tomó por el rostro.

Ante todo ella deseaba avanzar lentamente, dándoselo a entender con los suaves besos que le estaba otorgando en ese momento, besos que lo embriagaban y lo dejaban con ganas de más.

Cuidadosamente cambio la posición de sus manos, ahora a su cintura, acariciando la estilizada figura. Bulma se sentía cómoda con el contacto de las manos de él sobre ella, una sensación de protección la invadió y decidió hacer caso a sus instintos, se entregaría a él para demostrarle su amor si fuese necesario. Con seguridad se aferró a su cuello e introdujo su lengua dentro de la boca de Vegeta, rozándose con la de él. No quería mostrarse como una miedosa inexperta, sino mas bien, que estaba decidida a dar ese gran paso, el de la conversión de adolescente a mujer, conversión que llevaría acabo invadida por sus deseos y en brazos del joven que le había robado el corazón. Vegeta se divirtió con la acción, y continuó la danza que ella comenzó. Lentamente, paso tras paso apoyó el frágil cuerpo contra la pared. Bulma emitió un leve sonido al sentirse acorralada, más, ese carácter rudo y osado encendía algo en su interior, algo nunca antes experimentado. En ese momento lo supo, el sería el primero, y ella pretendía darle lo mejor de sí.

La peliazul comenzó a sentir su cuerpo palpitar de deseo, ahora aventurándose a su cuello lo besaba saboreándolo con curiosidad.

Vegeta sentía los dientes de ella mordiéndolo, impetuosa, dejándose llevar. Entre sus piernas su virilidad crecía, lo estaba llevando a un grado de éxtasis al que no solía llegar tan rápido. El joven acarició su cintura por debajo de la camisa que él mismo le había prestado sintiendo la piel de la joven suave y tersa, igual o mejor a lo que imaginaba.

A Bulma la embargaba una sensación en el cuerpo, sin dejar de besar al muchacho que la mantenía acorralada de una manera muy seductora, comenzó a desabrochar los botones de su pantalón. Vegeta abrió un poco los ojos al sentir que los brazos de ella yo no lo rodeaban, con delicadeza la ayudo en su acción, haciendo que ella regresara su abrazo a su cuello.

Después de deshacerse su vestimenta, Vegeta la apoyó con mayor firmeza contra la pared, dejándole sentir su masculinidad despierta. Bulma gimió al sentir su dureza, aferrándose al cuello de su compañero, sintiendo como él acariciaba sus piernas, alzándolas un poco dejándola casi suspendida, sostenida por la pared y su cuerpo. Vegeta comenzó a moverse, rozando su hombría contra la femineidad de Bulma, robándole sonidos roncos entrecortados.

Sus respiraciones se agitaban más y más, y con ellas, la necesidad del joven de ver más de ella, rápidamente le arrebató la camisa, rompiendo los botones sin vacilar para arrojarla con ansias al suelo.

Contempló los senos cubiertos por su sostén, del mismo color que las bragas. Se cobijó entre ellos, apretándolos con suavidad, mientras Bulma perdía sus manos en el crespo cabello.

Mojando los pezones duros por el roce de sus manos en ellos, con su lengua sobre la húmeda tela recorría los perfectos pechos blancos.

Bulma se sentía morir entre sus brazos, desenfrenada, jamás se había sentido así. Jaló un poco de sus cabellos haciendo que se alejara de sus senos por un momento y alimentarse nuevamente de sus labios, bebiendo de ellos, saciando su sed. Se despegó de sus hambrientos labios por un momento y la miró a los ojos, su rostro reflejaba su estado, suspirando aire caliente sobre su rostro, sus mejillas rosadas por la excitación, sus labios rojos de tanto besar, pero aún con la urgente necesidad de continuar.

-Vamos a la cama… –Dijo ella tomando posesión de sus preciados labios.

Vegeta la cargó hasta la cama sosteniendo el roce que llevaban manteniendo mientras se apoyaban en la pared.

La acostó sobre la cama, estaba a punto de colocarse sobre ella y continuar la danza de caricias. Se abalanzó sobre su cuerpo, ella abrió las piernas para darle paso, mientras que Vegeta lamía el lóbulo de su oreja.

Bulma sintió claramente sus dedos acariciando los labios vaginales, bañándose en sus jugos, gimió mientras Vegeta acariciaba con suavidad su sexo paseando por entre sus bragas.

Se abrazaban mientras el joven introducía sus curiosos dedos en la muchacha con cuidado para no romper el himen de ésta, no de esa forma, sabia que dolería pero buscaría el momento exacto para hacerlo, un momento en el que el placer sea tanto que el dolor se haría minúsculo. Seguidamente el joven bajó hasta sus senos sin descuidar la actividad traviesa de sus dedos, marcando los contornos, acariciando la aureola de sus pezones con la lengua, bajó más y más por el cuerpo de Bulma, recorriendo cada inhóspito centímetro de ella.

Continuó su recorrido por el cuerpo femenino y se detuvo sobre un área en especial, imaginando lo placentero que sería probar su femineidad, sintiendo ese aroma afrodisíaco colocó su rostro sobre el sexo de la fémina. Bulma quedó atónita, pero a la vez no podía esperar que comenzara con el trabajo oral.

Vegeta acarició su sexo por sobre las bragas, viendo la reacción de la joven que se retorció con el simple tacto. Esbozó media sonrisa al verla en ese estado. Casi rogándole movió su pelvis, a lo que el muchacho contestó con una mirada lujuriosa. Corrió a un lado las bragas apenas rozando con sus labios el sexo de Bulma. La muchacha emitió un fuerte gemido, a la expectativa de lo que venía. El joven rió para sus adentros, extasiado por los dimidos de la mujer.

Con sus dedos separó los labios femeninos, y acarició de arriba a abajó con la calidez de su lengua, desde su clítoris hasta su vagina, sintiendo como esta se estremecía por el calor de su boca. Se introdujo en la cavidad vaginal de la mujer, que se aferraba a las sabanas de la cama con firmeza, como si su cuerpo fuese incapaz de soportar tal grado de placer. La suavidad de su lengua se acompañó con el agarre de Vegeta a los bien formados muslos de la peliazul, para así asegurarse de tener una comodidad durante su labor.

Marcando movimientos circulares alrededor de su clítoris, logró que Bulma sintiese espasmos alrededor del su cuerpo, llegando a su primer orgasmo, arqueó la espalda mientras sus músculos se contraían dejando libre un gemido de placer, que para Vegeta fue música, no importaba la magnitud de sus gemidos, Vegeta vivía solo, no había problema, podía liberar su excitación de esa forma.

Se dejó caer, agitada tratando de recuperar el aliento. Vegeta medio sonrió complacido por el estado en el que la había dejado. Puso su cuerpo sobre el de ella con cuidado de no molestarla con su peso retomando los apasionados besos de los amantes.

Bulma se encargó de hacerlo girar en la cama, quedando ella sobre él. Sentada sobre su pelvis comenzó un sugestivo movimiento para incitar al joven que la había llevado a éxtasis, sintió que debía devolverle de la misma forma la grata experiencia que este le había brindado. Recorrió con sus manos el firme pecho del muchacho, hasta sus abdominales bien definidos. Gimió sintiendo la mano de Bulma sobre su sexo, vestido solo con unos bóxers negros, se deleitó viendo como ella mojaba sus labios con su lengua. Ahora retirándole los bóxers, dejó al descubierto la masculinidad de Vegeta.

Con su mano lo tomó haciendo que él se estremezca con el tacto, formando un anillo con sus dedos tomó su miembro, y rítmicamente llegaba de la base a la cabeza, mientras Vegeta gemía de placer. Bulma decidió ir por mas, palpando con su lengua la cabeza, introduciendo el pene de Vegeta en su boca, acompañada por su mano, mojándolo con su saliva.

Vegeta puso su mano en la nuca de Bulma, mientras ella se acomodaba el cabello detrás de la oreja para que no le molestase.

Bulma se sentía en control, quería mostrarle que placer sería estar con ella a pesar de ser primeriza en el tema, a fin de cuentas él había sacado en ella la parte más desinhibida.

El joven de cabello crespo la alejó de sí mientras sentía que estaba a punto de llegar al clímax. Bulma desabrochó su sostén por su espalda, viendo la expresión de satisfacción de Vegeta se desnudó completamente. Con ansias la acostó en la cama, para comenzar su tan esperado coito.

Poniéndose en posición, introdujo su miembro sutilmente siendo albergado por la vagina de Bulma quien prefería obviar el dolor que le causaba la ruptura del hasta ese entonces intacto himen. Aferrándose de su espalda durante las primeras embestidas suspiraba aire caliente, mientras él mantenía lentos sus movimientos en consideración del dolor que debía estar sintiendo la peliazul.

Las sensaciones que recorrían a la mujer comenzaron a serle más placenteras, mientras que Vegeta se mantenía cuidadoso cada vez que ingresaba en ella.

Bulma se acercó a su oído para susurrarle:

-Sigue… - Clamando por movimientos un poco más bruscos.

El de ojos azabache rió de lado, entendiendo así que ya se había acostumbrado a él.

El joven tomó las muñecas de ella entre sus manos, colocándolas por sobre su cabeza. Aumentó el ritmo que mantenían oyéndose solo los gemidos de la pareja en la habitación.

Ahora sosteniendo sus muñecas con una sola mano se introducía en Bulma mientras sostenía su cadera con su mano libre.

Bulma se agitaba de puro placer mientras que con cada embestida el placer se intensificaba. Vegeta la liberó de su agarre y puso sus brazos firmes a los costados del cuerpo de Bulma. Acariciando su espalda llegó hasta su trasero, moviendo sus caderas cada vez que la penetraba, apretando su trasero en cada embiste para llegar más profundo dentro de ella. Desenfrenados, se agotaban como creyeron que no pasaría, continuaba saliendo y entrando en ella mientras la escuchaba pedirle, más fuerza, más rapidez, o solo "más".

Llegando al puntó culminante, Vegeta aceleró su ritmo dejándose llevar totalmente por su libido, su lujuria, aumentando a la vez la potencia que ponía en cada impacto. Bulma comenzó a arquear la espalda nuevamente, el efecto de las palabras pícaras con esa voz masculina que su compañero le dedicaba al oído la volvía loca, y junto con él llegaron al orgasmo. Entre gemidos y contracciones musculares, sumidos en el sudor de sus cuerpos se dejaron caer en la cama, exhaustos, agitados, tratando de recuperar el aliento…