Disclaimer: Los personajes y el universo de Panem le pertenecen a Suzanne Collins.
CAPÍTULO 5: ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE
POV PEETA
"Siento como mis palabras llegan
a milímetro de ti y se esfuman
Como te me escapas así como espuma a la orilla del mar
Y me quedo en la bruma confundido.
Y siento cuando me sonríes
Que nos ha invadido el alma la tristeza
Extiendo mi vida para acariciarte
Y siento que tu piel ya no acepta promesas y miras la nada
Algún otro sueño te tiene alejada
Y estas en un mundo en el que no estoy yo.
Siento que estamos al límite del mundo
Siento que puedo perderte en un segundo
Que puedo decirte para hacerte regresar
No puedo encontrar un puente hasta tus manos
Donde esta lo nuestro donde lo dejamos
No puedo encontrarlo entre tanta oscuridad
Dime donde estas.
No he intentado ni una vez
imaginarme sin tu amor en el futuro
He sido tan feliz estando aquí a tu lado
Que voy a luchar para tirar el muro y volver a empezar
Voy hacer que me escuches hasta donde estas
Sigamos caminando sin mirar atrás.
Siento que estamos al límite del mundo
Siento que puedo perderte en un segundo
Que puedo decirte para hacerte regresar
No puedo encontrar un puente hasta tus manos
Donde esta lo nuestro donde lo dejamos
No puedo encontrarlo entre tanta oscuridad
Dime donde estas.
No puedo verte y no puedo perderte ahora ni nunca y jamás
Sé que debo caminar hasta tu lado pero no sé donde estas.
Siento que estamos al límite del mundo
Siento que puedo perderte en un segundo
Que puedo decirte para hacerte regresar
No puedo encontrar un puente hasta tus manos
Donde esta lo nuestro donde lo dejamos
No puedo encontrarlo entre tanta oscuridad
Dime donde estas."
"SIENTO"
De
CHAYANNE
Pasan los minutos, la adrenalina del momento va desapareciendo y yo me empiezo a sentir mal. Por los altavoces escuchamos los gritos y vítores de la multitud del Capitolio.
-Peeta, estarás bien. Te lo prometo. –Me dice preocupada.
Debe notar el cambio en mí. La miro unos segundo y asiento. Atrayéndola tanto a mí como puedo, dejo caer mi cabeza en su hombro. La necesito, para convencerme que todo saldrá bien. Siento sus manos pasear mi cabello, mi cuello, mis hombros y mis brazos. Me siento a salvo entre sus brazos.
El aerodeslizador llega y de él caen dos escaleras. Sin embargo ocupamos una, aún sosteniéndonos ambos, subimos un pie al primer travesaño y de inmediato la corriente eléctrica nos paraliza tomándonos por sorpresa. Me empiezo a desvanecer, todo mi mundo se vuelve oscuro en segundos.
No sé donde estoy, ni donde voy. Apenas soy consciente de lo que pasa a mi alrededor. Pero escucho su voz. Su voz lejana llamándome una y otra vez con desesperación y yo deseo alcanzarla, decirle que todo estará bien, que no me deje solo sumido en esta oscuridad, pero me resulta imposible. A la voz de Katniss se le suman otras voces, y forcejean con mi cuerpo, como si alguien tironeara de mi cuerpo para no dejarme ir y otras personas se ocuparán de alejarme de allí. Me siento como un maniquí, siendo llevado de un lado para el otro, contra mi propia voluntad. Siento cosas, pero no puedo hacer nada. Como si mi mente quisiera algo y mi cuerpo no respondiera a la orden. Ahora estoy apoyado contra algo duro y frío.
-¡Suéltenlo! ¡No permitiré que lo maten! ¡No le hagan daño!
"Katniss…"
-Si no se calma señorita, él se pondrá peor. Déjenos trabajar.
-¡Quiero estar con él! –Insiste ella. Puedo reconocer a la chica fuerte que a pesar del dolor que siente, es capaz de llevarse al mundo por delante para conseguir lo que quiere.
"También yo, Kat… No te imaginas cuanto."
-No puede. Menos si usted actúa tan inestable. Lo intentaremos salvar. –Le promete esa persona.
¿Será un medico? ¿Qué me sucedió? ¿Esa descarga eléctrica es la causante de esto? Pienso que no hacía falta mucho, para que acabara así. Tal vez al estar mal herido y débil, con una infección grave en mi pierna y heridas recientes, la descarga eléctrica que nos dio al subir a la escalera hizo que el proceso se acelerara. Siento voces forcejeos, ruidos extraños, puertas abriéndose y cerrándose, gente trabajando sobre mi cuerpo.
Hasta que llega un momento en el que no siento nada. Me dejo arrastrar hacia esa oscuridad que llama desde hace días. Esa que promete que el sufrimiento acabará si cierro los ojos y me entrego a ella.
Ahora no me resisto, no veo nada. Estoy solo en algún lugar en medio de la oscuridad.
Cuando abro los ojos, me encuentro en una cama, y una habitación que no es la que comparto con mi hermano Arán, de hecho es muy precaria. Me doy cuenta que es una cama matrimonial ubicada en el medio de la habitación.
La ventana está abierta, y entra una agradable brisa fresca. Todavía sigue de noche, pero esta por amanecer. Prendo la luz y la habitación se ilumina permitiéndome ver todo con más detalle.
No sé como llegué aquí, pero de alguna forma me siento en casa, en paz. Salgo de la habitación y camino por los pasillos, hasta que el llanto de un bebé me detiene.
¿Un bebé?
Entro a la habitación de donde proviene el sonido y veo a un pequeño niño en una cuna. Dando algunos pasos, llego hasta él.
Un bebé de no más de un año está llorando allí, con los ojos cerrados. Sonrío. Siempre me gustaron los niños. Pero, siento algo especial al verlo, bajo la barandilla y lo alzo con cuidado acomodándolo entre mis brazos. El niño sigue llorando, pero luego de unos minutos consigo calmarlo. Cuando eso sucede veo al niño con más detalle. Tiene la piel blanca casi idéntica a la mía, cabello rubio claro, pero más oscuro en las puntas. Mi corazón se acelera al ver lo mucho que se parece a mí, de bebé.
¿Qué significa esto?
Cuando fijo mi mirada en su rostro. Veo que tiene sus ojos cerrados. Necesito verlos. Esto me resulta muy extraño.
-Pequeño ¿puedes mirarme?
El bebé en mis brazos de a poco abre sus ojos y saca sus manitas de allí, dejándome ver unos hermosos e hipnotizantes ojos grises. Me pierdo en ellos, del mismo modo que me pierdo mirando los ojos de la chica que amo. El niño parece una perfecta combinación de ambos.
Siento una inmensa felicidad por algún motivo que no entiendo, porque sé que esto no puede ser real ¿o sí?
Justo mientras pienso en lo extraño y perfecto que resulta todo, entra una niña.
No cualquier niña.
Es Katniss con un vestido rojo a cuadros. Pero, entra un segundo, me sonríe y se va.
-¡Espera! –Grito.
La niña se ríe y se aleja. Aún con el bebé en brazos, la sigo. Él está tranquilo entre mis brazos y se adormece.
La sigo por los pasillos de la casa y bajo a la planta baja, hasta que veo que ella sale por la puerta de entrada.
Casi choco contra una pared, pero me hago un paso atrás y doblo por el pasillo. En un costado una pintura llama mi atención. Cuando la miro en detalle me doy cuenta que es Katniss con unos dieciséis años o un poco más, luce exactamente como la recuerdo, pero con la cara más redondeada y un vientre que luce como el de una embarazada de ocho meses. Su piel olivácea, presenta un adorable rubor en sus mejillas y hay un brillo especial en su mirada, mientras sonríe de frente sentada sobre una manta en la pradera. Mi corazón da un salto y contemplo fascinado la figura del amor de mi vida.
En el fondo de mi mente, puedo reconocer que ese cuadro lo he hecho yo.
Miro la criatura en mis brazos, que abre y cierra los ojos por momento dejándome ver sus grisáceos ojos, y veo el lugar por donde desapareció la niña.
Comprendo que no es Katniss, sin embargo es muy parecida. Son nuestros hijos. Hijos míos y de Katniss. Y dada la precariedad de la casa en comparación con las que están en las zonas comerciantes, comprendo que estoy en La Veta. En mi casa y con mi familia.
Sonrío y miro al bebé con más cariño.
No sé qué pasó, ni como llegué aquí. Lo único que sé es que en este efímero y casi irreal universo, soy feliz.
A/N: Hola. Han pasado semanas sin actualizar esta historia. La verdad no la tenía avanzada mas allá de ese punto. Pero ahora estoy escribiendo. Es corto porque es un adelanto. No está completo.
¿Qué creen que sea esto? ¿Un sueño? ¿Un visión del futuro? ¿Cómo continuará?
Como dije antes, he visto vídeos donde contaban cosas extrañas de personas que han estado entre la vida y la muerte y han sobrevivido. No son anécdotas aterradoras, pero si hermosas y extrañas al mismo tiempo. Digamos que lo que Peeta está experimentando sería algo como eso.
No sé cuando publicaré el capítulo completo, depende de que tan largo me quede, será el tiempo que demore en escribir y publicar.
Saludos,
Lucy.
