Capitulo 8

Esa mujer, ¡esa maldita mujer!, realmente empezaban a fastidiarle los aires de grandeza y la arrogancia de esa niñata. Si no fuera porque era la alumna estrella de la Hokage, y tenía mucho prestigio dentro de la aldea, hacia un buen rato que se hubiese desecho de ella.

Era idéntica a su padre, ese hombre estúpido; definitivamente los Haruno parecían estar determinados a amargarle la existencia – Kaito maldijo nuevamente mientras daba vueltas alrededor de su despacho como si de una jaula se tratase. Llevaba así desde su altercado con la chica en el despacho de la Hokage. Desde entonces, había estado de muy mal humor, y la botella de sake se había convertido en un medio para desahogarse cada vez que recordaba aquel episodio, es decir, cada dos por tres.

Tomo un trago de sake y coloco la copa sobre la mesa nuevamente, realmente ahora no era cuestión de orgullo, había otras cosas en juego, y si se descuidaba, el trabajo que llevaba haciendo desde hacía años se perdería para siempre, y las consecuencias de eso serian catastróficas. No quería ni imaginárselo, pero de lo que estaba seguro era que no sería algo agradable.

Destruir a Haruno Sakura seria en adelante su prioridad número uno, el problema radicaba en que era muy difícil alcanzarla; inteligente como era, Sakura siempre procuraba estar un paso adelante, y una prueba era lo sucedido con la misión de la víspera. Ciertamente la había tomado a la ligera, pero después de su evidente provocación delante de la Hokage, Kaito estaba decidido a acabarla. ¿Pero cómo?

Tras dedicarle un tiempo de reflexión, llego a la conclusión de que no podía hacer aquello solo, debía encontrar a alguien, próximo al círculo de Sakura que estuviera dispuesto a ayudarlo, lo cual le llevaba a un segundo problema, su círculo de amigos de confianza era extraordinariamente reducido; ella era una mujer muy recelosa, y por eso le sería difícil acercarse.

Más tranquilo Kaito decidió pensar un poco más su estrategia, y considerar más detenidamente el perfil de las personas, que de alguna u otra forma pudieran servirle a su propósito. Una sonrisa arrogante curvo sus labios, y con toda calma levanto la copa que aun contenía algo de licor y lo alzo haciendo un brindis hacia la pálida luna que se veía desde su ventana. El juego acababa de comenzar.

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Apoyada contra el tronco de un árbol, Sakura respiraba con dificultad. Llevaba horas entrenando sin parar, practicando su manejo de la katana, una destreza que llevaba puliendo desde la muerte de su padre.

El duro entrenamiento le satisfacía, no solo porque le ayudaba a mejorar como ninja, sino también porque en aquel estado de agotamiento, podía alcanzar el estado de paz mental que en ese momento anhelaba. Últimamente parecía que su trabajo con el escuadrón se había multiplicad por dos, y tampoco le ayudaba que de repente estuvieran asignándole misiones ordinarias de las que perfectamente podría hacerse cargo otra persona; no obstante estaba al tanto de la razón, aquello era una revancha, Kaito se cobraba de esa manera el desaire que le había hecho anteriormente.

Por desgracia no podía quejarse, aquello formaba parte de la máscara que debía portar ante la aldea; su identidad como miembro de los Anbu era completamente secreta, no obstante, dada su posición como alumna de la Hokage, y como ninja de alto nivel, se esperaba que cumpliera con misiones importantes que aportaran beneficios a la aldea.

Era el problema de ser una figura reconocida – pensó Sakura con amargura, secándose el sudor del rostro con una pequeña toalla – generalmente los ninjas pertenecientes al escuadrón debían mantener un bajo perfil, pero, al ser ella quien era, estaba en una difícil posición. Al igual que lo estaban Kakashi, Neji, Naruto y más recientemente, Sasuke.

Aunque claro, ninguno de ellos tenía que librar una batalla no declarada con el representante del consejo de ancianos encargado de repartir las misiones. Y aquello le hacía cuestionarse, ¿Por qué el interés de Kaito por mal ponerla? Aquello iba más allá que una simple disputa entre voluntades, había algo que lo motivaba, un interés oculto en todo aquello, y por ese motivo se había vuelto mucho más peligroso.

Sakura suspiro frustrada, iba siendo hora de regresar a casa; y a decir verdad, aquello era lo último que le apetecía hacer. El ambiente allí se había vuelto tan pesado que últimamente había hecho todo lo que estaba en su mano para pasar allí el menor tiempo posible. El solo pensar que podría tropezarse con Sasuke en cualquier momento le hacía estremecer, y aquello no le gustaba para nada. Ya bastante había sufrido por él en el pasado, y no estaba dispuesta, ni por asomo, a permitir que su presencia perturbara su ordenado mundo. La verdad, rogaba a los cielos porque el consejo emitiera de una vez la autorización para darle acceso a todos sus bienes, y que el Uchiha se largara de una buena vez.

Se incorporo suavemente y dio un último vistazo alrededor para verificar que no se dejaba nada olvidado. Tras un momento asintió satisfecha y salto hasta el árbol más cercano para emprender la marcha a casa. Si tenía suerte, el Uchiha habría salido con Naruto y ella no tendría que topárselo; pero por las dudas, prefirió entrar sigilosamente, una costumbre que había adoptado desde la llegada de su "queridísimo" compañero de equipo.

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Silencio, soledad, tranquilidad, y de alguna manera, paz. Aquellos instantes eran en verdad preciados para él. No era habitual, y hasta cierto punto encontraba extraño el hecho de disfrutar de la tranquila y sosegada belleza de aquel jardín. Para él, acostumbrado a los ambientes más oscuros y negativos era una completa novedad saborear aquellos nuevos estímulos. El día que se marchara de aquel lugar extrañaría los momentos que pasaba allí cada día después de entrenar, solo. Aquello se le había hecho ya de uso habitual. Repentinamente Sasuke bufo ante sus propios pensamientos, tan poco apropiados para él. Quizás aquello era parte de la magia que aquel sitio estaba ejerciendo en el. En el futuro tendría que limitar el tiempo que pasaba allí.

Estiro los brazos hacia atrás para apoyarse mejor, y al hacerlo, logro captar de refilón una sombra ingresando sigilosamente en los terrenos. Solo había sido un instante, pero Sasuke estaba seguro de lo que había visto. Se incorporo de un salto y se dirigió desde el exterior, hasta el sitio por el que había visto desaparecer la sombra anteriormente; sonrió con arrogancia, aquella persona solo podía ser Sakura. Sabía que siempre regresaba muy tarde y era la primera en salir de la casa, por esa razón podía contar con los dedos de una mano el número de veces que se habían encontrado en la casa. Era una maniobra de evasión bastante obvia, pero hasta entonces no había tenido oportunidad de echárselo en cara. Ahora era el momento, se divertiría un rato a su costa.

Se le acerco cautelosamente por la espalda, teniendo buen cuidado de ocultar su chakra, y ocultando su presencia tanto como le era posible. Avanzando muy pegado de la pared, Sasuke llego hasta una esquina de la casa. En ese momento le era completamente imposible saber donde se encontraba Sakura, sin embargo tuvo el presentimiento de que ella le esperaba. Una sonrisa arrogante estiro sus labios, y empuñando el kunai salió de su escondite de una vez, solo para encontrarse a Sakura de frente, amenazando su cuello con un kunai, del mismo modo que él lo hacía con ella.

-¿Se puede saber que haces aquí, Uchiha? – pregunto con Sakura con voz monocorde

-Lo mismo te iba a preguntar yo a ti – respondió el hombre simplemente sin ceder ni un ápice

-Hasta donde tengo entendido, vivo aquí – afirmo la joven

-Puede que no sea por gusto, pero resulta que yo también vivo aquí.

Se miraron a los ojos durante unos momentos más, preguntándose quién sería el primero en ceder.

Sakura bufo y Sasuke frunció el ceño, pero ambos retiraron sus kunais al mismo tiempo.

-Por la manera en que te escabulles, cualquiera diría que estas evitando algo – comento Sasuke casi de modo casual, como si aquello le importara poco.

Sakura le miro arqueando las cejas.

-¿Y porque tendría que importarte eso a ti?

-No me preocupa en lo más mínimo – afirmo Sasuke mientras guardaba el kunai en su estuche – solo constato un hecho ¿De qué huyes? – pregunto él mirándola resueltamente

-¿De los invitados impertinentes que no saben cómo contener su lengua? – sugirió ácidamente la pelirosa

-Ah, entonces afirmas que huyes de mí. Interesante.

-Lo que te parezca a ti me importa poco – respondió Sakura levantando la barbilla en actitud retadora – ahora si me disculpas tengo cosas que hacer – añadió pasando por su lado para abrir la puerta corrediza que daba acceso al ala de la casa ocupada por ella.

Sasuke la dejo hacer, se volvió tranquilamente y observo las estrellas, que brillaban intensamente aquella noche.

-No puedes huir para siempre, Sakura. No sería inteligente – murmuro Sasuke con indiferencia, logrando que Sakura detuviera sus pasos y de espaldas a él, girara la cabeza levemente en su dirección.

-No, pero puedo intentarlo. – murmuro antes de perderse en la oscuridad del pasillo que llevaba hasta su habitación.

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-Objetivo localizado – murmuro un hombre a través del comunicador

-De acuerdo, ejecuten el plan, los daños deben ser mínimos, el objetivo debe ser eliminado. ¿Preparados?

La afirmación, repetida por seis voces al unísono resonó a través del comunicador.

-En marcha – dijo Sakura, con lo que dio inicio a la misión: el asesinato de un conocido jefe de la mafia, que controlaba desde hacia unas semanas una de las más importantes rutas de comercio del país.

Tras la breve refriega que se formo al termino de la misión, los siete ninjas de la hoja se apresuraron a marcharse, cubriendo su rastro y borrando toda evidencia que pudiera implicar la intervención de Konoha en el atentado, en vez de ello, se encargaron de aparentar que el asesinato del mafioso se había gestado dentro de sus mismas filas.

La misión se había llevado a cabo con éxito, el Señor feudal estaría satisfecho, y su grupo recibiría el merito por aquella misión. Tras una misión como aquella, que implicaba la movilización hasta un punto lejano del país, los miembros de dicho escuadrón tendrían derecho a, como mínimo, tres días de descanso, lo que no era el caso. Por lo menos para uno de ellos.

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De pie, en aquel despacho, aun portando el uniforme Anbu, Sakura escuchaba con gesto inexpresivo los detalles de la misión de rango A que debería llevar a cabo. Una misión de rescate, que no justificaba la presencia de una ninja medico en lo absoluto. Aunque claro, no era como si Kaito hubiera tenido aquello en consideración, por no mencionar que el ninja asignado con ella no era más que un Chunin nombrado recientemente, de aspecto pálido y perdido según pudo comprobar por la fotografía de su expediente.

-¿Cuándo se tiene previsto dar inicio a la misión? – pregunto Sakura observando inexpresivamente al hombre frente a ella

-Esta noche, como comprenderá, hay muchos intereses en juego y se espera que la misión se lleve a término a la brevedad posible – añadió Kaito arrogante.

Sakura torció el gesto, y salió de la oficina haciendo una levísima inclinación de cabeza. Por lo pronto tendría que hablar con sus compañeros de escuadrón y finiquitar los detalles de una misión muy importante que tenían prevista para esa semana, sin olvidar que debía prepararse para la misión de Kaito. Sin duda el hombre había escogido bien su momento – pensó la muchacha amargamente mientras avanzaba saltando entre los árboles.

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-Debes estar bromeando – murmuro Takato negando con la cabeza lentamente.

-Me gustaría que así fuera – comento Sakura seriamente mientras le pasaba algunas carpetas con anotaciones – aquí tienes todos los detalles y los planes que tengo hechos hasta los momentos para la misión de la próxima semana. Intentare volver lo antes posible, pero mientras tanto me gustaría que vayas adelantando algo de esto.

-Si el itinerario que me has mostrado es cierto, apenas si llegaras a tiempo para la misión, tal vez sería más prudente aplazarla unos días – sugirió el hombre cautelosamente

-No, llevamos meses preparando esa misión, no pienso echar por tierra todo el trabajo que hemos hecho solo porque ese hombre este poniéndome trabas.

Takato maldijo en silencio, Sakura podía ser realmente testaruda. Estaba claro que no pensaba recapitular, por lo que lo único que le quedaba a el por hacer era asumir una actitud profesional y apoyarla en cuanto pudiera.

-De acuerdo, tendré todo preparado para cuando vuelvas – dijo el hombre levantándose pesadamente, siendo imitado casi al mismo tiempo por Sakura – Tu solo asegúrate de volver – añadió en un susurro.

Sakura sonrió con desconsuelo y asintió con la cabeza antes de pasar por su lado y salir de la oficina.

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-¡Es un honor conocerla, Sakura-sama! – saludo el joven ninja nerviosamente

Sakura le dedico las palabras pertinentes y le comento todo lo previsto para la misión, asegurándose de que el jovencito comprendía bien todo aquello antes de partir esa noche de la aldea.

El chico era muy inmaduro todavía y tenía que darle indicaciones cada dos por tres, pero al menos tenía buena disposición, y eso ya era algo para un joven e inexperto ninja.

A decir verdad, el chico no podía creer la suerte que tenia al poder trabajar al lado de una ninja tan reconocida como Sakura Haruno, sobre todo teniendo en cuenta que había aprobado el examen Chunin por los pelos, y que era su primera misión de rango A.

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Sasuke Uchiha estaba molesto, muy molesto, finalmente, después de más de tres meses de estar realizando difíciles misiones con los Anbu, consideraba que ya había hecho más que suficiente para demostrarle al concejo que lo que más deseaba era permanecer en la aldea, y que no tenía intención de traicionarles; bueno, tal vez ellos estuvieran de acuerdo con eso, pero aparentemente aun no creían que fuera el momento para darle acceso y plenos poderes sobre los considerables bienes del clan Uchiha.

Sasuke arrugo el pergamino una vez más y lo arrojo a la basura sin más miramientos. Aquellos ancianos inútiles le estaban fastidiando la vida, así que por el momento tendría que permanecer donde estaba, lo que había ganado en las recientes misiones aun no le alcanzaba para pagar las enormes reparaciones que tendría que llevar a cabo para hacer de la mansión Uchiha un lugar habitable nuevamente.

-Tsk… esto es muy molesto – murmuro el hombre mientras entraba en la cocina en busca de algo de comer. Se entretuvo registrando el refrigerador que había tenido buen cuidado de llenar el día anterior, cuando escuchó un suave maullido a su espalda.

Giro la cabeza con cuidado para observar a Yue encaramada sobre el marco de la ventana observándole con curiosidad, puede que fueran imaginaciones suyas, pero a veces tenía la impresión que esa gata le vigilaba. Frunció el entrecejo y arrugo los labios en una mueca de superioridad, no dudaba que Sakura fuera capaz de mantenerle vigilado a través de la gata, pero aunque así fuera, se estaría tomando muchas molestias para hacerlo.

Y hablando de Sakura, llevaba casi cinco días sin verla, y por lo que Takato le había comentado, había tenido que salir de misión y esperaba que pudiera regresar a tiempo para terminar los detalles de una importante misión de espionaje en el país del arroz.

Aburrido, decidió salir a dar una vuelta para ver si conseguía encontrar a Naruto y entrenar un poco con él; más, al abrir la puerta se sorprendió de encontrar a Sakura delante con la mano suspendida en el aire a medio camino de la misma.

Sasuke se hizo a un lado, dispuesto a cederle el paso, y al hacerlo pudo echarle una ojeada a su aspecto, lo que vio le sorprendió. Sakura llevaba la mochila en la mano, apenas sujeta entre sus dedos, el cabello que se le había salido de la coleta le caía descuidadamente sobre el rostro, y sus ojos, lucían apagados y cansados. Su falda se veía arrugada, sucia y llevaba el chaleco de Jounin abierto sobre sus hombros.

Sakura giro apenas la cabeza en su dirección y paso a su lado sin decir una palabra. Se descalzo de sus botas con cuidado y se dispuso avanzar por el pasillo, de pronto su vista se torno negra y sacudió la cabeza para despejarse, de nada le sirvió; antes de perder el conocimiento sintió hundirse en la oscuridad, sin tener tiempo siquiera de emitir el gemido de frustración que tenia atorado en la garganta.

Se precipito hasta el suelo, y hubiera podido llevarse un buen golpe en la cara de no ser porque Sasuke había logrado sujetar su cuerpo a tiempo y la sostenía con firmeza apretándola contra sí mismo.

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Se removió dolorida sobre su futon y abrió los ojos despacio, pequeños rayos de luz se colaban por el resquicio de la ventana entreabierta, estaba amaneciendo y su cuarto estaba en penumbras. Sakura intento incorporarse, pero el punzante dolor en sus costillas se lo impidió, maldijo interiormente; hasta que no se repusiera su reserva de chakra no podría curarse a sí misma. Cerró los ojos nuevamente pero los abrió de inmediato, se sentía observada.

Sasuke sonrió con arrogancia cuando sus ojos negros se cruzaron con los verdes de Sakura. Apoyado contra la pared, y con los brazos cruzados sobre su pecho, le miro arqueando una ceja, ella parecía confundida, y con razón. La verdad era que después de haberla ayudado la tarde anterior, la había llevado a su habitación con intención de dejarla acostada y marcharse; sin embargo noto que ella tenía una herida abierta en el costado, y aunque estaba vendada, comenzaba a sangrar nuevamente.

El no era medico, pero al menos podía brindarle los primeros auxilios con una herida como aquella, lo que le extrañaba era que Sakura no se la hubiera curado ella misma, sin duda su reserva de chakra tendría haber sido muy poca como para que ella dejara pasar una herida así. Con cuidado la desprendió del chaleco y de la camisa dejándola solo con el sujetador, le quito el vendaje, y advirtió además la presencia de múltiples contusiones que habían adoptado un color morado sobre su blanca piel. Sasuke apretó los labios en una fina línea y observo el rostro cansado de la mujer. Tendió la mano para acariciar su mejilla, pero se detuvo abruptamente y siguió con su tarea.

-Buenas días, Sakura – comento Sasuke con ironía

-¿Qué haces aquí?- inquirió ella sin apartar la vista de su rostro

Sasuke la miro arrogantemente, y Sakura estuvo segura de que se burlaba de ella. Le maldijo en silencio y se incorporo sin importarle el dolor intenso en su costado.

-Te he hecho una pregunta

-Hmp… simplemente comprobaba que llegaras viva hasta la mañana – Sakura hizo una mueca

-Nadie pidió tu ayuda.

-No, es cierto – admitió Sasuke con calma – pero aun así te la he brindado, lo que significa que estas en deuda conmigo.

La Haruno cerró los ojos un momento y se mordió la mejilla por dentro, todo ese tiempo tratando de evitar la cercanía de Sasuke, y ahora estaba allí, en su habitación.

Maldita la hora en que se había decidido regresar a la villa, desde entonces toda su vida estaba patas arriba.

-Haz lo que quieras, no me interesa – replico la muchacha girando la cabeza hasta la ventana – solo sal de mi habitación en este momento.

Sasuke la miro fruncir el ceño, enfadada, y sonrió divertido.

-El día empieza a enfriar, será mejor que te cubras – murmuro Sasuke lanzándole una mirada cargada de intención, justo antes de abandonar la habitación.

Sakura lo siguió con la mirada hasta que la puerta se cerró a sus espaldas, y solo entonces se atrevió a echarse un vistazo. Sintió como el rubor invadía sus mejillas, y nuevamente maldijo a Sasuke y a todo su clan en silencio.

Aparte del cortísimo short negro, solo llevaba encima un fino sujetador y las vendas un poco manchadas de sangre alrededor de su abdomen.

-Voy a matarlo, en definitiva voy a matar a ese bastardo – mascullo la pelirosa apretando los puños y lanzando una mirada asesina en dirección a su puerta.