Gui: Hola a todos! Ya, me parece que he tardado demasiado en subir, pero más vale tarde que nunca. Además, lo bueno se hace esperar (risas). En fin, que muchas muchas pero muchísimas gracias a NatWizard, Assie Greengrass, Nagi w y Miky por los reviews. Un beso especial a Miky por haber vuelto, re-bienvenida seas a mi mente maquiavélica.
Puede que sea rubia, puede que sepa (algo de) inglés. Puede que escriba... Pero no soy Rowling, ni de lejos, ni de cerca, ni parecido alguno.
Dominó
Ocho de abril.
Oí a Russel diciéndole a Lisa Hammond "no se lo cuentes, por favor, por favor, le va a sentar como una patada en el culo que lo sepa ella" y la otra contestando "se la va a cargar. Weasley no sabe lo que ha hecho".
Y con ese mal sentimiento entré en mi compartimiento. Ahora estoy en casa... Intentando no pensarlo demasiado. No quiero saber qué pasará si me cruzo con Nott en Hogwarts a la vuelta de vacaciones...
Pascua
Intentando no pensar en lo de Nott, hemos ido a la Madriguera el viernes catorce, donde me han dado adelantados mis regalos de cumpleaños, que es en nueve día, pero ya estaré en Hogwarts.
Fred y yo fuimos al pueblo y adivina a quién nos encontramos... A nuestros súper amigos Anna, Luke y Stan. Mi ya-no-lío. O como se diga. Creo que si se ha buscado una chica en estos cuatro meses, ya no está con ella porque nos los encontramos en una placita del pueblo y mientras todos iban delante me paró en una callecita y me preguntó qué tal me iba (con una clara indirecta que venía a preguntarme si tenía novio o algo por el estilo).
-Estoy bien, las clases un poco... Agobiantes. Intentado no matar al primero que se me cruce.
Clara respuesta negativa a su indirecta. Bueno, él lo entendió, y antes yo había entendido lo que me decía. Y sin más, se puso a besarme como si le fuera la vida en ello. Creo que la primera vez fue mejor. No era desagradable pero le besaba por inercia, y no porque quisiese.
Al tercer beso me separé de él (difícil, me había acorralado entre su cuerpo y la pared de la callecita.
-Stan...
-¿Qué pasa?
-Que... Los otros...
-¿Qué más da?
-Stan... No, para. En serio.
-¿Ya no te gusto?
¿Por qué este chico es tan directo? Además siempre me pone nerviosa con sus preguntas que van muy encaminadas a la verdad. La respuesta correcta sería "nunca me has gustado lo suficiente" pero me parece demasiado cruel para él. Puede que sea Gryffindor y todo lo que quieras, pero soy muy reacia a herir los sentimientos de los demás (menos si se trata de Neil Lewis, a ese le heriría de todo).
-No... No es eso. Me preocupa Fred.
-Ya. Oye, ¿no dijo que tu cumpleaños era pronto?
-El veintitrés.
-Déjame regalarte algo.
-¿Qué?
-Otro beso...
Y bueno, como se adivina, volvió a la andadas. No le paré porque era "mi regalo de cumpleaños". Aunque no se si es el mejor regalo que me dieron... Entre un beso que no me apetece demasiado y una nueva escoba (Barredora 1500, no llega al nivel Nimbus, pero casi), mi preferido es la escoba. Y no quiero ser demasiado mala.
¿Qué día es hoy?
Ya, ni que me hubiese quedado encerrada en algún lugar donde el tiempo no corre ni nada de eso. Es que las vacaciones me acaban dejando sin saber el día y beuno, como llevo un rato sin escribir, esto... ¿Qué me pasa? Estoy nerviosa, y no sé por qué. Es decir me tiemble la mano derecha y digo –escribo- incoherencias. ¿Qué me pasa?
Vuelta a Hogwarts
Sigo sin tener muy claro el tiempo que pasa a mi alrededor pero creo haber encontrado el origen de mis problemas: Stanley. Ya, no es su culpa, pobrecillo, Niní, le has dejado. ¿Qué? Yo no le he dejado. No tenía nada con él. Ni siquiera me gustaba. ¡Nunca me gustó! ¿Por qué dicen que es un amor roto y no sé qué más? Yo sólo le he dicho que parase, que la cosa estuvo bien en su día pero que ya se acabó. Me dejé, me dejé, pero ya no. No me van a pisotear y no me voy a enamorar de ningún don nadie que ni siquiera conozco bien. No señor.
Ahora me preocupan otras cosas que son sinceramente mucho más interesantes. Como el próximo partido de Quidditch. O cómo evitar a Nott, a Russel y a Lisa Hammond. Porque de momento no los he visto a ninguno de los tres pero... No quiero saber qué le contaron esas dos víboras a Nott.
Hablando de Slytherins – y de quidditch – la cosa riñe. Hasta donde estamos, quedan dos partidos por jugar. Ravenclaw-Slytherin y Gryffindor-Hufflepuff (no veía la hora de hablar de Jack...). El primero será Ravenclaw Slytherin, porque sí.
Ahora, querido diario, voy a hacer un gran estudio de nuestras posibilidades de ganar a Slytherin, siento aburrirte o usarte como cuaderno de papel de perro, pero esto es lo que hay.
Ravenclaw va perdiendo, con 240 puntos. En el hipotético caso en el que ganase a Slytherin, que va con 350, en segundo puesto; sólo sería efectivo si lo aventajase por... (350-240=110) por ciento diez puntos. Vamos, que servirá si Slytherin tiene 10 y Ravenclaw 120, y así subiendo diez puntos en cada lado... No quiero ser pesimista con Jared Johanson pero no creo que su equipo gane este año. Seguro que él ya ha hecho estos cálculos. El primer partido, lo perdieron estrepitosamente contra Hufflepuff y no han mejorado demasiado.
Bien, pongamos que Slytherin gana a Ravenclaw, no nos preocupa la casa de las águilas. Mucho estudio y poco deporte, amigos míos. Pongamos que gana con (450-350=100) cien puntos. Así, alcanzaría a Gryffindor. Pero nos quedaría el partido contra Hufflepuff, por lo que ellos no estarían en primer puesto. Estupendo. Podemos afirmar que si Slytherin gana con menos de cien puntos, no es ningún problema. El problema viene en que no puede ganar con 100 puntos, porque si ganan, cogen la snitch, que son 150. Y si no la cogen, y tienen cien puntos, no ganan, porque los 150 puntos los tendrá Ravenclaw. Resultado de cuentas del próximo partido de Quidditch: Si Ravenclaw coge la snitch, sin tantos marcados, no es un problema para nosotros, en cambio sí para Hufflepuff. Si la coge Slytherin, nos alcanza y supera.
Veamos, Hufflepuff tiene 300 puntos a día de hoy. Le superamos por una snitch. O sea, por ciento cincuenta puntos. Menuda racha que hemos tenido... Vamos, que sólo tenemos que coger la snitch en su partido para no perder la oportunidad de ganar. ES decir, que si la cogen ellos, perdemos.
Esto se está volviendo demasiado hipotético. Las mejores condiciones para que seamos los ases del año son las siguientes:
Ravenclaw coge la snitch en el partido y gana. Slytherin tiene menos de 150 puntos añadidos, o sea que un máximo de 140 si Ravenclaw no marca tantos. S: 490 puntos. R: 390 puntos.
En nuestro partido, nosotros cogemos la snitch. Y Hufflepuff tiene como máximo los 140 puntos (si nosotros no marcamos tantos). H: 440 puntos. G: 600 puntos. Y ganamos estrepitosamente.
Ahora bien, si Ravenclaw pierde, tenemos un problema. Y como seguramente pasará eso... Lo pensaré después del susodicho partido. Voy a descansar la mente observando el paisaje y oyendo roncar a Fred.
Segundo día – y estrés de los exámenes.
Sigo sin saber la fecha exacta pero dudo poder escribir aquí demasiado. Entre deberes para los TIMOS, entrenamientos de Quidditch y demás, no tengo tiempo para esto. Escribiré un resumen de cada día todas las noches, una o dos líneas, y cuando llegue un fin de semana, lo releeré para saber qué tengo que contar.
21 de abril – miré la fecha en el calendario.
Viernes. En dos días es mi cumple. Ayer era 20, y anteayer 19 y fue el dieciocho cuando volvimos de casa. Estoy por hacerme un calendario. Tengo más deberes que horas de sueño. Y de momento – ya sé que quieres saber del tema – solo he visto a Nott una vez y él no me ha visto a mi. Bueno, y en clase, también, pero eso no cuenta.
22.
Sábado. Entrenamiento de Quidditch: Abie reemplazará a Charles Legton de guardiana. Jenna mejora cada vez más, no sé como lo hace. Kim Keply tiene un estrés encima que no se lo quita nadie (los EXTASIS) y Craig Reed ha hecho un llamamiento a tres o cuatro de los que hicieron las pruebas a principio de curso para buscar al mejor cazador por si acaso hay que reemplazarla. Aaron, el anterior capitán, también está con los EXTASIS (de hecho, es por eso que ya no es capitán, lo dejó en cuanto probó un año a favor de nuestro buscador favorito –dame una C, una R, una A, una I, y una G... – Craig Reed...) y no sé cómo le va, pero parece que puede compaginar. Y yo estoy como una rosa, nueva temporada, más quidditch y menos trabajo, por favor.
23.
Lo he contado, he acumulado cinco regalos y diez felicitaciones. No está mal para alguien tan poco querido, tan huraño y arisco como yo.
Mamá, Papá y Nom me han enviado un regalo estupendo que consiste en una nueva escoba de la que ya he hablado. Ya van tres felicitaciones y un regalo. Tío George me ha mandado una caja llena de Sortilegios Weasley de parte de toda la familia Weasley. Si queréis los cuento como 9 primosy 9 tíos, pero lo he contado como uno. Molly, James y Roxanne también me han felicitado, ya llevo siete felicitaciones y dos regalos. Abie y Maika, aunque ya no sean novias en secreto, me han hecho un regalo conjunto. Un libro que acumula novelas clásicas según las vas leyendo, muggles o mágicas. De momento tiene El fantasma de Canterville y el Retrato de Dorian Gray, por hacer honor al escritor mago Oscar Wilde; Romeo y Julieta, de Sakespeare; Les Miserables, de Victor Hugo (¡está en francés! Se lo han currado) y tres policíacos de Agatha Christie. He añadido Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos, de Newt Scamander, Los Secretos más recientes de Hogwarts, de mi tía Hermione, Una historia de la Magia, de Bathilda Bagsot, La saga entera de Les Rois Maudits, de Maurice Druon, porque es historia, aunque sea largo; y teatro de Molière, Corneille y Sakespeare. Además, Janie me lo ha robado para inculcarme libros estupendos, según ella misma. A saber qué meterá dentro.
Esto me deja en tres regalos y ocho felicitaciones, porque aunque sean dos, el regalo me lo ha dado Abie (Maika está de nuevo en la enfermería, porque se ha dislocado algún hueso haciendo lo que sea que hace esta chica para acabar siempre con una pierna rota), así que cuenta como una.
Adivina adivinanza, ¿qué dos felicitaciones quedan? Janie y Fred, por supuesto. Fred me ha regalado una chorrada divertida, una especie de kit de disfraz y camuflaje, para que no me acosen por los pasillos por ser tan borde con la gente (palabras textuales. Le he asesinado y luego le he dado las gracias). Janie me ha regalado más trapos de dicoteca (por que no sé qué demonios haces con los que te he dado antes) y otro kit (¿cuántos llevo ya?) de maquillaje.
Y ahora me preguntaréis por qué he dicho cinco regalos. Pues bien, esa es la cuestión. Y es que no sé quién me ha regalado una pulsera QUE VA A JUEGO CON EL COLLAR ANÓNIMO DEL AÑO PASADO. ¿No lo he dejado claro? No sé si me da miedo o tengo curiosidad por saber quién demonios me regala estas cosas, porque si van a juego, sólo puede ser una persona. La cosa es averiguar qué persona es.
24
Es oficial, tengo dieciséis años. No em gusta este número... No me gusta nada de nada. Es demasiado par. Siempre he querido tener dieciséis años. Y cuando fui creciendo adquirí sensatez y decidí que mejor si tenía quince para cumplir dieciséis, porque así lo disfrutaba más tiempo. Pues bien, he cumplido mi sueño. ¿Qué me deja? Pues no lo sé. Si estuviese en Estados Unidos, me habrían regalado un coche y un permiso de conducir. Pero no quiero coches muggles ni americanadas. No me gusta tener dieciséis años. No me preguntes por qué. Por cierto, es lunes. Primera hora de Historia de la Magia desde antes de las vacaciones. Creo que los duendes siguen en sus fechas. Me pregunto como celebran sus cumpleaños.
25
Martes y todo sereno.
26
Miércoles. Deberes a rebosar. Es la una de la mañana, ¿Quién lo diría?
27
Por ende, jueves.
28
Amanece viernes con un café que refuerza los ánimos en el desayuno.
...
¡Merlín! Estaba yo comiendo con Abie, Janie, Fred, Axel y Jack – para disgusto de todos, que se había infiltrado en la mesa de Gryffindor – cuando ha ocurrido la desgracia. Jack, como su condición de chico de dieciocho años de aspecto y dos de mente lo requiere, estaba jugando con mi cartera, esa en la que no guardo más que el libro que me regalaron Abie y Maika, que se dobla hasta hacerse pequeñito, y fotos mágicas de Vic, Nom, papá y mamá por separado, juntos o por parejas conmigo. Yo estaba tomando el chocolate caliente que habían puesto en el postre diciéndole que me devolviese la cartera de una vez, o pasando de él, porque sabía que me la devolvería cuando se cansara. Y eso hizo. Y qué manera de devolvérmela. Deslizándola por la mesa. Y qué manera de llegar hasta mi. A través del vasito de chocolate que había delante de mi y que ha acabado vacío en el suelo, mientras yo era quemada por el chocolate en túnica, camiseta, bufanda y chaqueta. Para dejarlo claro.
He acabado en el baño de chicas del primer piso con Janie y Abie, lavando con agua la ropa manchada antes de que se secase. Como tenía que ir a clase sí o sí, me lo he llevado todo empapado las tres horas – eres maga, ¿no lo secas? Pues bien, te lo admitiré, no sé como se hace el encantamiento ese que lo seca todo y no quería prenderle fuego a mi ropa, ¿satisfecho?. He vuelto helada a mi cuarto y me he cambiado de ropa para el entrenamiento. He metido la mojada en la bolsa de Quidditch y he pasado por las cocinas antes de ir al campo. Bueno, al lado de las cocinas está la lavandería donde le lavan la ropa a lo inútiles magos como yo que no saben hacerlo con magia. Normalmente hay un cesto en cada cuarto pero yo quería asegurarme de que lo lavaban ya, porque no tengo túnica para mañana. Así que lo dejé en el cesto a mi nombre, que estaba algo lleno, y lo puse como urgente.
Y luego me fui a entrenar despotricando contra Jack y sus idioteces.
29
Sábado. Al fin. Vaya semanita. No, espera, vaya viernes. Descansemos y seamos felices, Dominó que la vida solo dura un rato.
30
No sé a ti, pero a mi este diario me empieza a aburrir. ¿Por qué no le pasará nada interesante a mi vida? Es que ni siquiera me he cruzado con Nott para que se meta conmigo, ni con las dos víboras de Russel y Lisa Hammond. Ni siquiera con Jack para patearle el trasero. Y no voy a recrear las paridas que llegamos a soltar Janie, Abie y yo. Ni las diferentes maneras que tenemos de ignorar a ya-no-le-hablo-a-la-gente-cuyo-nombre-odie-Brooke y disimulo-mis-constantes-crisi-nerviosas-por-los-TIMOS-sin-éxito-Elora.
01 de mayo – Lunes
Y yo me quejaba de vida aburrido cuando no tenía nada que hacer y ahora que solo puedo hacer deberes y entrenar, me pasan cosas interesantes (o inquietantes, pero todo por animar este cuadernito). Pero TENDRÁN que esperar al domingo, porque el sábado hay partido Ravenclaw-Slytherin, de ese del que he hablado tanto, y no podré sino volver a hablar de Quidditch. A menos que haya un hueco de deberes esta semana.
02.
En serio, no puedo contarlo ahora.
04.
Ayer ni pude escribir una nota en plan "miércoles". No, en serio, tengo que contarlo, ¡ya! ¿Dónde ha ido el tiempo? Tengo sueño...
05.
Mañana es el partido, la expectación crece y he vuelto a encontrarme... Oh, no espera, lo tengo que contar desde el principio. Mierda.
06.
Partido.
...
Empieza en una hora. Cruza los dedos y toca madera, que gane Ravenclaw.
...
No he podido evitar traer el diario a marcarlo todo en el descanso. De momento la cosa va así: Slytherin: 50 puntos. Ravenclaw: 30. Parece bien, ¿verdad? Slytherin no está haciendo trampas, cosa rara. Y Ravenclaw intenta más bien que mal meter tantos. Pero solo llevamos media hora de partido y siguen sin coger la snitch y Jared Johanson ha pedido tiempo muerto y ¡vuelven!...
...
Mierda, mierda, mierda, mierda. ¿Por qué Johanson no para de pedir tiempo muerto? Ya, la cosa empeora. 100 a 40. Y no han cogido la snitch aún. Si la cogen ahora todavía ganan. ¡Venga Ravenclaw! Moved el maldito culo.
...
Maldita expectación.
...
Ha ganado Slytherin con 250 puntos contra 50. ¿Tú te lo crees? ¡YO NO!
Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda. Maldito Nott y sus malditos parones. Malditos Yaxley, Bulstrode y Thake y sus malditos tantos. Maldito Karley y su maldita snitch. ¡Maldito Slytherin y su maldita casa! Como me los cruce, me los cargo. Lo juro. Vamos a ver. Slytherin encabeza los puntos con 600 puntos. Gryffindo y sus pobres 450 quedan en la mierda. Ravenclaw tiene ahora 290 y Hufflepuff 300. Seguro que Jared Johanson ha maldecido a estos más que yo.
Malditos sean con sus malditos 600 puntos.
10.
Vale, quién lo diría. Con el tumulto después del partido, los entrenamientos a saco para ganarle a Hufflepuff con como mínimo 160 puntos, y los deberes de los TIMOS y las clases, al final no encuentro tiempo para contar lo de Nott. Sí, tiene que ver con Nott, lo que oí en el baño de chicas y con Russel y Hammond, obviamente.
Empiezo: la cosa estaba así. Lunes 1 de mayo, no tiene el sol mejor rayo, ni luz más cegadora, que el rayo aquél que colora, la primera alba de mayo. (eso era un poema de no sé quién), yo, corriendo hacia Historia de la Magia, porque no hay clase que odie más perderme que no sea esa – no, no me choqué contra nadie, eso no ocurre más que en los libros – cuando apareció a mi lado y corriendo también, Nott. El susodicho.
11.
¿En qué me quedé? Apareció Nott corriendo a mi lado. Lo vi, de hecho, nos miramos, pero no dijimos nada. Llegábamos tarde a la misma clase. Si yo corría por no perderme palabra, él lo hacía por su espléndido expediente académico, porque dudo que le interese la clase. Cuando giramos en la esquina que estaba a dos aulas, repito, a dos aulas, de la sala en la que entraban todos – habíamos conseguido llegar a tiempo – el asqueroso y viejo podrido del celador cuyo nombre no quiero acordarme (vale, eso es de Cervantes, un escritor mago español cuyo gran libro es "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha", cuya primera frase es conocido por todo español que se precie y que yo conozco porque está en mi libro de bolsillo que los encierra a todos y porque cuando nos fuimos de vacaciones a España, allá por 2010, el dueño del hotel no paraba de decirla y estaba escrita por todos lados; tanto que nunca la olvidaré. Sé lo que significa, que "no quiere acordarse del nombre del lugar de la Mancha", pero siempre la tendré grabada en español en mi cerebro)... el viejo podrido del celador – de cuyo nombre no quiero acordarme – nos cogió a los dos por el cuello de la túnica con una rapidez y agilidad asombrosa para su edad y nos caímos los dos al suelo.
-¡NO SE CORRE POR LOS PASILLOS! Castigados, venid conmigo. SIN RECHISTAR, Weasley. Ya me sé yo tus antepasados así que, que sepas que me conozco vuestros truquitos asquerosos.
Y nos llevó a su maldito despacho podrido. Y escribió una super ficha en la que ponía nuestros nombres (tuvo que preguntarle el suyo a Nott, lo que indicaba que nunca había tenido que vérselas con él, y me preguntó mi nombre, porque tener fama de Weasley es una cosa, pero el nombre, esa es otra. Además es francés y aunque haya limpiado inodoros más frecuentemente de lo que me gustaría, nunca se acuerda de mi nombre – ni yo del suyo) y nuestro castigo, el cual cumpliríamos el día cinco de mayo, viernes.
Volvimos a clase algo alicaídos los dos y Binns no nos dejó entrar, porque es de moda antigua y quiso castigarme para demostrar que yo no era nada especial para él y su larga vida de profesor fantasma que todo lo ha visto y nada le sorprende. La cosa quedó en que teníamos hora y media libre por delante y nos fuimos a la biblioteca juntos, por inercia. Porque cuando estás solo y tienes opción de estar con alguien, no lo sueles menospreciar, por muy Slytherin que sea. El pobre está alicaído por su reciente pérdida, así que no se metió conmigo. Aunque últimamente nunca se mete conmigo.
12.
Viernes de nuevo. Nada nuevo, si quitamos que Maika vuelve a estar en la enfermería y ya sé por qué: se ha subido al sauce boxeador. ¿Es idiota o se lo hace? Según su amiga Charlotte Brian es que está experimentando no sé qué sobre el sauce boxeador y otra plantas agresivas y creía haber puesto a punto su nuevo descubrimiento pero le ha fallado en el último momento. Si es que ser Ravenclaw y tan inteligente es peligroso. Parece que Maika tiene potencial si quiere convertirse en inventora conocida. Algo así como los doce usos de la sangre de dragón, o la poción de matalobos, o cosas así... Promete, la chica.
Pero yo estaba aquí para hablar de cómo fue la cosa en la biblioteca, si hablamos de deberes y TIMOS o si tocamos el tema de lo que escuché una vez en cierto baño de chicas de las mazmorras...
Pues la cosa siguió las dos líneas. Empezó todo muy cordial, no toquemos el tema que nos mosquea. Pero luego de un silencio, Nott me dijo:
-Weasley...
-¿Hmm?
-Tú... ¿sabes por qué falté un mes?
-Er...
-Dime la verdad.
-Sí.
-Te dije explícitamente que NO LO BUSCARAS, Weasley.
-Lo sé. Y no lo buscaba. Tan sólo me encontró.
-Sé más clara.
Estaba enfadado, a todas luces.
-Oí una conversación en un baño de chicas y como las voces retumbaban, no pude evitar oírlo. Al principio, no sabía que se trataba de ti de quién hablaban y después...
-Dime la verdad, Weasley.
-¡Es la verdad! ¿Qué te han contado Russel y Hammond? ¿Eh? Porque fue a ellas a quienes oí hablar de ti, ¿me oyes? Y no sé qué te habrán dicho, pero esto es verdad.
-Niños-se oyó una voz susurrante-no chilléis en la biblioteca.
-Perdón, señora Pince, ya nos callamos-y susurré a Nott:-te digo que las escuché en un baño y me enteré de casualidad. En el tren en las vacaciones de Pascua, cuando saliste del compartimiento, les dije a Russel y a Hammond que sí que sabía algo, porque se lo había oído a ellas. Si quieres saberlo, Russel se quedó pálida como la cera y Hammond enrojeció hasta la raíz del pelo y cuando me iba las oí discutir sobre si decírtelo o no. Russel era partidarla de callarlo, pero Hammond dijo explícitamente que me perjudicaría más que tú lo supieras. Y como veo que me lo has preguntado, supongo que te lo contaron tergiversado, cosa que me temía.
-¿Temías?
-Bueno, me pediste que no buscara la respuesta.
-¿Me vas a decir que cumplías una promesa?
-No te prometí nada, pero no quería que se te metiese en la cabeza que no te había hecho ni caso.
-¿Qué más te daba?
-Bueno, ya estabas los suficiente mal, creo yo, para además sentirte ignorado.
-¿Qué más da como me sintiera yo?
-Tengo compasión, Nott, aunque no lo creas.
-No quiero de tu compasión.
-Pues llámalo amabilidad o amor a las personas.
-¿Amor?
-¡Ay! Nott, deja de hacerte preguntas. No quería que te sintieras mal por mi culpa y llámalo como quieras, pero yo no quería sentirme culpable. Y deja de intentar encontrar la palabra que falla en mi razonamiento, ¿quieres?
-¿Te molesta?
-Mucho.
Silencio. Miré mi reloj de pulsera y para mi pesar, todavía quedaba media hora. Media hora de guerras de duendes, revueltas de gigantes, Estatutos del Secreto y brujas quemadas. Mala suerte para mí. No volvimos a hablar en lo que quedaba y cuando quedaban cinco minutos me levanté y dije que no pensaba volver a llegar tarde y tener que correr y que me castiguen.
13 – sábado.
Bueno, acabo de volver del entrenamiento de Quidditch y puedo contar lo que pasó el viernes 5 de mayo, cómo Nott faltó al último entrenamiento antes del partido de Quidditch – aunque no le afectase para parar quaffles – y cómo yo no hice los deberes adelantados para el lunes, aunque de haber podido, seguro que tampoco los habría hecho.
La cosa fue así: fuimos al despacho del celador podrido viejo y asquerosamente "castigador" y él nos llevó a la Sala de Trofeos, que para mi pesar, llevaba demasiado tiempo sin tener una buena mano de frotar. O que quizás se había ensuciado para la ocasión. El castigo empezó a las cinco y no acabaríamos hasta que limpiásemos toda la sala o en su defecto, el castigo se alargase a más de las once de la noche. Nott y yo llegamos al silencioso acuerdo de acabar antes de las once con toda la sala, que se va agrandando poco a poco con los años. Seguro que cuando tío Ron limpió la Sala él solo (nos lo ha contado mil y una veces) vomitando babosas de vez en cuando, había menos trofeos.
Empezamos cada uno por un lado, bajo la eterna vigilancia del celador, con nuestras varitas en la mano. Frotando se encuentran cosas extrañas. Y en un trofeo que estaba tan sucio que el nombre estaba tapado, leí "Premio a Servicios Especiales a la Escuela – Tom Marvolo Riddle".
-¡Merlín!
-¿Qué pasa?-preguntó Nott – el otro ser, el más que despreciable, que había en la sala, se había dormido.
-Este premio... Servicios Especiales a la Escuela. Adivina de quién...-me callé, porque a lo mejor era delicado para alguien como él. O quizás él no sabía quién era Tom Marvolo Riddle. No ha vivido leyendo pasajes de Los más recientes secretos de Hogwarts...
-¿Quién?
-Tom Marvolo Riddle-suplicando por que lo sepa, o si lo sabe, que no se lo tome a mal. O que no lo sepa.
-¿Y quién es?
-Esto... Lord Voldemort.
Silencio. Pero no de odio, o algo así, sino de asombro. O de "tema delicado – no tocar".
-¿De Servicios Especiales a la Escuela? Pues vaya...-parecía normal.
Seguimos limpiando pero hablábamos de los premios.
-James Potter, ¡ja! Buscador, como tío Harry. Si es que lo tienen en las venas, mira que James podía intentar ser buscador, en vez de darle a la bludger...
-¿De qué hablas, Weasley?
-Nada...
Corto silencio. Leía un montón de nombres conocidos. Tía Hermione, Premio Anual. Servicios Especiales a la Escuela, los tíos Harry, Ron y Hermione. A saber por qué.
-Oye Weasley...
-¿Sí?
-Este es familiar tuyo.
-¿Ah sí?
-William Weasley, premio Anual.
-Es mi padre-dije yo, asombrada.
-Pues mira que está sucio-comentó, incomodo.
El silencio que lo siguió se volvió demasiado tenso.
-Tu familia tiene muchos premios...
-Ya... Supongo que seré la oveja negra. No soy ni prefecta... Así no se llega a estar en un estante donde mis sobrinos leerán mi nombre en sus castigos.
Nott se rió. Se RIÓ. Risa, sabes, de "ja, ja, ja, ja". Yo sonreí. Se estaba volviendo demasiado extraño. Con todo, nos íbamos acercando poco a poco, aunque yo (y seguramente él también) tenía los brazos hechos un asco. Como manejo igual de bien la derecha que la izquierda, los iba turnando. Puede parece extraño, pero es que de pequeña mi brazo sufrió una especie de muerte temporal y tuve que aprender a escribir con la zurda. Así que me volví ambidietsra.
Al final, estabamos a menos de tres trofeos y yo estaba exhausta.
-No puedo más.
-Sólo quedan tres.
-Pido hacer sólo uno.
-No, hacemos uno y medio cada uno.
-Vale, haré este a medias y tú le acabas de quitar la porquería.
-No me dejes la mierda más pegada Weasley, que poco amable eres.
-Tú eres chico, tienes más fuerza.
-Eres tú la que lanza quaffles de un lado para otro.
-Y tú el que las para.
-Sí, de hecho, no conseguiste meterme muchos tantos la última vez.
-Tenía el brazo dolido. En buenas condiciones te machaco, Nott.
-Que excusa más pobre.
-Sí, intenta parar ahora una quaffle, ¿o tienes el brazo en forma?
-¿No era la primera vez que limpiabas esta Sala?
-También he limpiado inodoros, Nott.
-Que asco.
-No más que esto. Si los ensucian a posta.
-Seguro que había mierda, sangre y otras asquerosidades.
-La sangre no se quita muy bien, ¿sabes? La sangre es todo menos limpia.
-No me apetece contradecirte, Weasley.
-¿De qué me hablas? No he dicho nada.
-Intentabas provocar una discusión sobre sangre limpia. Intentabas crear polémica.
-Ándate con tus registros literarios a otro lado, Nott.
-Dame ese trofeo.
-Todo tuyo. Con la mierda bien pegada.
-Aún te queda uno.
-Y a ti uno y medio.
-Vete por ahí.
-Si me limpias este trofeo, vale.
-No, mejor, me voy a ir yo.
-Tú no vas a ninguna parte.
La cosa se estaba convirtiendo en un diálogo de besugos. Du charabia tout craché. Uy, perdón. No espera, no puedo traducir eso. Charabia es algo así como "ruidos inconexos y sin sentido" y tout craché es una expresión, que en francés, literalmente, significa "todo escupido". Bueno, qué más dará.
La conversación siguió por ese camino y al final acabamos medio a gritos y en insultos otra vez. Nott sacó a colocación que yo escuchaba a las puertas de los baños y que intentaba hacerle la vida imposible y le dije que ya habíamos hablado de eso. Y mientras, cada vez frotábamos más fuerte los malditos trofeos. Incluso seguimos peleando cuando acabamos, todos sucios de verde oscuro, ese color que deja la plata sucia en el trapo.
-Me parece muy bien que no me tengas en cuenta algo que te pido. Nunca te he pedido nada. Podías dejar de meterte en mi vida.
-Para que te enteres, Nott, no me interesa tu maldita vida. Por mi, que se vaya a pique...
-¿Qué?
-Vaya... Lo siento, no quería decir eso – los dos sabíamos que eso parecía tener mucho que ver con la reciénte muerte de su padre.
-Ya, pero lo has dicho. Que poca fuerza de voluntad tienes, Weasley.
-Oye, lo siento.
-Me da igual. Espero que no te consideres "amante de las personas", porque sinceramente, lo único que haces es meterte más y más y más al fondo de toda la mierda de los demás, a ver si duele.
-Eso es un juicio muy duro. No pretendo hacer daño.
-¿No? Con tu maldita actitud arisca, como si todo te resbalase. La señorita Weasley es de lo mejorcito y nada le importuna. Nada hace mella en ella. Y nada ni nadie es lo suficientemente importante para estar en su vida más que bajo sus pies. La reina Weasley considera a todo su alrededor escoria.
-¡No es verdad!
-Ah, no, no es verdad. No te metes con todos y cada uno de nosotros por...
-Mira, si tú eres idiota no es mi problema.
-Mira antes de juzgar.
-Yo no tengo prejuicios. Eres tú el que se burló de mí nada más conocerme.
-¿Y de donde sacas eso?
-Me da igual tu apellido, ¿entiendes? Te ignoré como al resto de la gente, porque soy arisca, como bien has dicho. Tú vinieste explícitamente a arruinarme la vida con tus malditos "Weasley, porque eres una sangre sucia traidora a la sangre, ¿verdad?".
-¿Cómo... cómo te acuerdas de eso?
-Créeme que te odié desde ese momento.
-¿Me odias?
-... Sí.
-¿En serio?
-No-no podía mentir. No odio a nadie. Para mí es una palabra demasiado fuerte. Aunque en ese momento quería ser capaz de decirle que lo odiaba, no era verdad.
-Bueno... Esto ya se ha acabado, ¿no? Pues nada, a despertar a Filch.-dijo Nott. Cambio radical de tema. –Eh, eh... Señor... ¡Ya hemos acabado!
-Anda, alumnos, no grites. Toma tu varita-le dio la mía.-Y anda esta para ti. Espero que os limpiés y no vayáis ensuciando el castigo a menos que queráis otra limpieza a fondo. Si pudiese colgaros...
Salimos de allí y Nott me dio mi varita.
-Toma. Gracias-me dijo cuando le di la suya.-El verde no te qudea mal. Va a juego con la pulsera.
Se fue por el pasillo y yo me quedé ahía quieta. ¿La pulsera? Yo no llevaba ninguna pulsera. Por lo cual, debía de referirse a la pulsera del regalo anónimo. ¿No? ¿Me la había envíado él? Estamos a trece de mayo, han pasado exactamente ocho días y no le he vuelto a ver. Y sigo sin saber a qué pulsera se refería, aunque una parte en lo hondo de mi ser sufre vértigo con sólo imaginar que sea el regalo anónimo. Me quedo seca y horrorizada. ¿No será él quién me ha manadado esos regalos?
Como lo he escrito casi de un tirón, hoy, ahora... Y mi imaginación desbordante no desborda tanto.. Pues nos quedamos aquí. Además, hace intriguita para que me dejéis reviews, o lo sigáis leyendo.
Gui
SdlN
