Capítulo 8: Cordis Vitrea

Link y Samus se encontraban a tan solo unos pasos de la puerta de la mansión Smash, traían los encargos y pensando en voz baja lo que haría Peach con las frutas. Pues, no importaba lo que hiciera, todas sus preparaciones eran deliciosas.
Samus notó algo muy interesante para ella, no pudo evitar preguntárselo a Link:

- ¿Emm, a toda la gente de Hyrulle le gustan las moras?
- Ah, pues no. En mi pueblo aman las manzanas y las zanahorias, a mí en particular me gustaron las moras desde el momento en que empezé a pasear y velar por la Princesa Zelda.

Esto intrigó aun más a la Chozo ¿ellos… tenían algo? ¿O aun lo tienen?

- ¿Tú y Zelda son novios?- Trató de sonar casual, pero los nervios y los celos se leían fácilmente en su voz.
- ¡Ja!... eres graciosa Samus.
- ¿Por qué dices eso? Cualquiera en esta mansión se preguntaría lo mismo.
- Parece que olvidaste que yo estoy enamorado de Pit.

En ese momento la rubia se dio cuenta de lo estúpida que fue.

- Aunque para ser sincero, cuando la conocí, caí locamente enamorado de ella...

¿O no?

- … pero es obvio que era un amor platónico, yo soy solo su protector. Ella tiene deberes y su cabeza está centrada solo en su reino y gobernarlo como corresponde… creo que ya sabes su situación actual.
- Si… ella al fin es la reina de Hyrulle. Disculpa por lo tonta que fue mi pregunta.

- No te preocupes, tenías razón al decir que cualquiera podría haber sospechado lo mismo que tú. Pero hasta que entre al torneo de Smash creí que se habían desmentido esos pensamientos, pues era muy notorio el cariño y las muestras de afecto que compartíamos con Pit.
- Pues no, ustedes se ocultan mucho, sospecho que principalmente por Palutena. Solo unos cuantos en la mansión lo sabemos, entre ellos yo, Zelda, Peach, Marth y Ike. Me avergüenza aún más haberte preguntado, fue un arranque de celos…lo siento.
- Ya no te preocupes. Te entiendo, pero estoy confundido.
- ¿Sobre qué?
- ¿Por qué no te has confesado? Tal vez sea mutuo.
- ¿Y… que tal si no?
- No pierdes nada con intentar.
- Pero, puede ser homofóbica, podría odiarme… no quiero perderla.

El Hyllian soltó la canasta y abrazó a la rubia, ella sorprendida no esperaba ello.

- Se fuerte, habla con ella. Si te valora como persona no vas a perderla, pero si dejas pasar más tiempo puede pasar algo peor. Con lo de Fallen ya no se sabe quién será su próxima víctima en mente ni cuando vendrá. Si le dispara a Zelda con una Affectus Odium y no logras revertirlo, ella te odiara por siempre.

Esto último dejó muy mal a la Chozo. Le hizo tomar decisiones desesperadas.

- Link, debo decírselo ya, antes de que sea tarde.
- ¡Samus espera! - El Hyllian solo pudo atinar a agarrar la canasta y perseguir a la Chozo.

En la mansión se encontraban Ike y Marth en la habitación que compartían con Link, el mercenario aún confundido esperaba a ver que ocurriría.
Para aclarar, Marth lo vio en la sala de camino al patio principal para ir a entrenar un poco más, pero él lo detuvo, le dijo que necesitaba que le ayudara a guardar algo en su cuarto.
Desde entonces el pelimorado ha estado esperándolo en la habitación. Luego de casi 20 Minutos la puerta se abrió.

- Por fin llegas, dime de una vez para que me…

Ike, que no había mirado a Marth cuando entró, quedó sin aire, anonadado, sonrojado. El príncipe de Altea estaba con su tiara, pero también estaba usando un vestido con mangas delgadas, un corset de color azul brillante y su caída era de una tela delgada con contrastes purpúreos. Sin olvidar su calzado, era un taco bajo de color azulado con leves tonos jade.

- Marth… estas… por qué estas…
- Solo dilo, por favor.
- … Estas muy lindo.
- ¿En serio? – El príncipe entró de lleno en la habitación al voltearse para cerrar la puerta, el mercenario notó que traía puesta una peluca de mismo color de su cabello, solo que esta peluca era lisa y larga, llegaba hasta su cintura. – Me alegra que te guste.
- ¿Por qué estas vestido así? ¿Qué es todo esto?
- Escucha, quiero hablar contigo sobre lo que estoy sintiendo por ti.
- No entiendo.
- Tú me gustas, Ike.
- … Je… jejeje estas bromeando. Tú me detestas, es esa flecha. La flecha está ocasionando esto
- No es así. El arrebato de hace rato fue-
- La flecha, la flecha está haciendo esto.
- Ike escucha, yo estoy enamorado de ti.
- ¡Mientes! Solo escúchate. Marth, el poderoso Príncipe de Altea, enamorado de un mercenario de Crimea. ¿Dónde está tu orgullo? Deberías estarme hablando de forma presuntuosa, mirándome desde arriba, restregando en mi cara tus victorias y futuros logros cuando logres suceder a tu padre.
- Así que, eso piensas de mí. Es muy triste… Lo siento Ike.
- Solo vuelve a ser normal. Para ser sincero ya hasta es raro verte así, pareces travesti.
- ¡Solo lo hice por ti JODIDO HIJO DE PUTA!

Sin aguantar Marth tiró sus zapatos directo a la cara del mercenario y salió corriendo.

- ¡MARTH! ¡Vuelve que esta si te la cobro! – Sin esperar nada, ike persiguió a Marth, hasta que entró en la habitación de Peach. No le quedo otra que golpear he insistir para agarrar a la "Princesita".

Ya en la habitación, el peliazul se quitó el vestido, lo arrojó por ahí. Se puso su ropa y antes de quitarse la peluca, rompió en llanto.

- Maldito, antes de todo esto… ya te amaba.

Ike decidió ir abajo por algo de alcohol para pasar todo esto. El príncipe se había vuelto loco por esa flecha. O tal vez él no quería aceptar que… ¡No! Era por esas flechas. Juró que curaría a Marth con la "converterent sagitta" y así todo volvería a la normalidad.

En otro lado de la mansión, estaba la princesa con Rosalina, tomando té de limón con una tarta de durazno.

- ¿Por qué viniste? Creí que te vería solo cuando el torneo hubiera acabado.
- Sentí un desequilibrio muy grave aquí, quería saber si estabas bien y a advertirte.
- Advertirme… no es sobre Fallen ¿O si?
- Veo que lo conoces, pues si, sobre eso es. Es aún más peligroso de lo que crees. Todos en la mansión deberían estarse preparando para una batalla.
- ¿En serio Rosalina? De ser así, hay algo que no entiendo. ¿Por qué Palutena no nos puso sobre aviso?
- Espera ¿Palutena estuvo aquí?
- Claro, apareció en la mansión luego que vimos una visión en la fuente, Pit fue herido gravemente en una batalla que tuvimos con Fallen.
- Peach eso es imposible. Palutena está en el castillo de nubes. Nunca salió de ahí.
- ¿Qué? Entonces como…
- Palutena fue gravemente herida por la "Mortem Sagittis" curiosamente, a pesar de ser una diosa y por ende, inmortal… la flecha puede dañar a quien sea de igual forma.
- Oh no, los chicos deben saber esto. Debemos recuperar las flechas y ayudar a revertirlo.