Acto VII.

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Elena miró de reojo el reloj. ¿Dónde estaba Stefan cuando se le necesitaba? ¿Es qué no iba a venir a casa? Menos mal que eran una familia donde todos podían contar con todos.

Pero, ¿cómo iba a contar con Stefan cuando seguramente este estaría con Caroline? y aunque no fuese así, seguro que el idiota los había dejado a ambos a solas. Se mordió la lengua, si salía con vida de esta mataría a Stefan por darles ese espacio a su hermano y a ella.

Si es que salían de allí.

Dejó que Kai continuara con su discurso, no iba a servir de nada, no recordaba a Damon y lo único que recordaba era malo, su cabeza no dejaba de decírcelo, pero algo tenía claro, y es que ese amor que Damon y ella tenían eran tan grande que superaba cualquier barrera, ella lo sabía, ¿por qué? porque aunque la compulsión le obligaba a cada segundo a retroceder, ella misma sentía en su corazón ese amor, un atisbo de él y por eso sabía cuan poderoso podía ser.

Sonrió con malicia.

- ¿Crees... ? -le interrumpió, varias lágrimas corrían por sus mejillas.- ¿Bonnie y Damon?

Kai permaneció en silencio. Elena tragó saliva ruidosamente, el corazón le iba a mil por hora pero se mantuvo firme con su plan, se dejó caer en el suelo, pegándose a la pared, con cuidado intentó sacar su teléfono mientras sacaba a la Caroline Forbes que llevaba dentro.

- ¿Sabes lo que creo, Elena? -la chica se tensó pero continúo, tenía que salvar a Damon pasase lo que pasara.- Que eres demasiado egoísta, Bonnie si merece a Damon.

Adiós actuación. Un sentimiento muy similar a la rabia se apoderó de su cuerpo, soltó el teléfono y miró con lágrimas, ya no tan falsas a Kai.