Silencio, por unos segundos que parecieron una eternidad la habitación quedó en el silencio absoluto, tenso. Ninguno de los dos dijo nada. Marinette se mordía nerviosamente el labio inferior, esperando escuchar alguna réplica del pequeño. Pero no obtuvo más que una muda respuesta.
Chat quería hablar, Adrien quería gritar a todo pulmón. Pero de su boca no salía sonido alguno ¿Era cierto lo que habían visto sus ojos? Es decir ¿Acababa de ver a Marinette convertiste en Ladybug?
-¡Marinette! ¿Están bien?- la voz de Sabine sacó a ambos de su estupefacción. La chica había dejado la puerta de su cuarto abierta y el grito que lanzó cuando le dijo a Tikki que la transformara había llegado a los oídos de su madre. Con seguridad, solo alcanzó a escuchar el sonido, sin distinguir las palabras.
Rápidamente, deshizo la transformación y fue hacia la puerta, mientras se escuchaban los pasos en la escalera. Bajo unos cuantos peldaños, desapareciendo levemente de la vista de Chat mientras iba a hablar con su madre. El chico bajó las piernas de la cama y se paró, algo inseguro.
-estamos bien mamá, ahora bajamos- alcanzó a escuchar, pero el sonido le parecía distante, lejano, ni siquiera estaba seguro de que eso era lo que dijo.
Si no fuera por la pequeña kwami de color rojo con un gran punto rojo en la frente que le miraba con sus increíbles ojos violetas, se convencería de que todavía estaba soñando. Probablemente era cierto. Si, de seguro seguía durmiendo y su inconsciente estaba haciendo de las suyas.
Para probar el punto, se pellizcó fuertemente el dorso de la mano y de inmediato el pinchazo de dolor se extendió por toda la zona. Estaba bien despierto lo que había visto era completamente verdadero… la identidad de ladybug…. La identidad de ladybug...
-Hey ¿Por qué haces eso?- Tikki voló hasta estar cerca de la zona donde se había metido el pellizco, un cardenal morado comenzaba a formarse en la zona. Las piernas le temblaban, pero no estaba seguro de porque ¿Desconcierto? ¿Impacto? ¿Emoción?
Tenía sentimientos encontrados y no estaba seguro de que hacer o decir. De todos los escenarios posibles para saber la identidad de su lady, nunca, ni en sus más locos sueños, pudo haber concebido idea semejante a esta.
De inmediato, su mente comenzó a correr a toda velocidad, haciendo comparaciones entre Marinette y Ladybug, ciertamente, sus personalidades eran ligeramente diferentes, sin embargo, las similitudes eran tan sorprendentes que se sentía el peor tonto por no haberlo sospechado antes.
Las sonrisas sinceras, los brillantes ojos azul celeste, como se enfrentaba ante las injusticias, el cómo reaccionaba ante los conflictos. Buscaba el dialogo antes que la pelea. Quizás la única diferencia era la timidez que Marinette siempre presentaba, que era de alguna forma adorable y la valentía que Ladybug poseía en el porte, como parte de su ser.
Cuando volvió a subir Marinette, tuvo cuidado en esta ocasión y cerró con seguro antes de enfrentarse a la Chat. Esperaba que el chico se desilusionara de ella, que la viera como la chica patosa que siempre era. Porque la realidad era que a pesar de que Tikki siempre le hacía ver que ladybug era parte de ella, la verdad tenía que ser dicha, estaba a años luz de ser tal chica.
-¿chat?- la pregunta le sobresaltó. Inmerso tanto en sus pensamientos, chat no notó cuando Marinette regresó a la habitación ni cuando se arrodilló a un metro enfrente de él. Tikki se había quedado a su lado, pero miraba alternativamente entre uno y otro.
La pequeña kwami no estuvo del todo convencida acerca de confesarse de esa manera, pero apoyaba a su amiga. Solo deseaba que Plagg estuviera con ella para que la apoyara en lo siguiente. Extrañaba a su gatuno.
Chat trató de mover los labios, pero lo único que pudo hacer fue una O con la boca. Trato una y otra vez, sin suerte alguna ¿A dónde había ido su voz?
-Chat, tranquilo- Marinette no estaba segura si era correcto a acercarse, o siquiera estirar la mano, para tomar la del pequeño entre las suyas. – sé que no soy…. Bueno…. Seguramente tu idea de ladybug distaba de como soy… pero….- el nerviosismo comenzaba a atrofiar su lengua.
-¿Por qué?- el sonido fue débil, apenas audible, la entonación indescifrable.
-es extraño, a mí todavía me cuesta entender porque Tikki llegó a mí, pero al final terminamos haciendo un equipo, y bueno, supongo que es una pregunta completamente valida, y supongo que tendrás toda la razón si crees que no soy competente para esta tare…- súbitamente, los labios de Marinette fueron sellados por las manitas de Tikki. Chat había querido hablar, pero la palabrería descontrolada de la chica no le había permitido decir ni pío.
-Marinette, alguien quiere hablar- señaló con los ojos a Chat, que miraba al suelo mientras jugaba con los pies, como si fuera lo más interesante del mundo en ese momento.
-esa no era mi pregunta- dijo con las manos un poco inquietas ante los nervios- quiero saber, ¿Por qué no me querías decir tu verdadera identidad?
-es obvio, no se puede creer que una persona con la peor suerte del mundo es la misma que salva a París cuando puede, es decir, es completamente ridículo.
-¿Por qué crees eso?- en la mente de Chat, la idea se reproducía una y otra vez para arraigarse en ella Marinette es ladybug, Marinette es ladybug… estás enamorado de Ladybug, Estas enamorado de Ladybug.
De repente una idea sofocó las demás palabras que emergían en su mente.
Suerte. Era un golpe de suerte y probablemente una jugarreta de lo más irónica del destino que precisamente su compañera de clases y su primera amiga fueran la persona que el más quería, por la que estaba dispuesto a cualquier cosa.
Como ella. Ella también debía de quererle, porque de lo contrario, no se preocuparía por él. No trataría de ayudarlo…. No lo dejaría vivir en su casa, no dormiría con ella….
Dormir… así como juntos… los dos…. En la misma cama.
-Chat, por favor, te pedí que no me juzgaras- las siguientes palabras de su lady le sacaron del hilo de ideas que estaba tomando su mente.
-¿juzgar?- ¿Quién era él para juzgarle? Él también ocultaba su identidad, pero ahora que sabía la verdad, una creciente urgencia por decirle su nombre real comenzaba a crecer en su interior.
Movió su cabeza enérgicamente de un lado a otro. Él nunca podría juzgarla.
-te equivocas, te equivocas, te equivocas- le repitió hasta el cansancio- yo nunca, jamás, podría juzgarte- en el tono de su voz iba impreso el tono más sincero que la chica pudo haber escuchado. Sin poder evitarlo, sonrió de alivio.
Chat solamente estaba impactado. Era normal.
-¿puedo…?- Marinette abrió ligeramente los brazos, una invitación a un abrazo de reconciliación que el gatito no pudo negar. Corrió a sus brazos, se reconfortó con su calidez, con su aroma. Dulce, muy dulce. La chica envolvió sus brazos sobre el pequeño cuerpo de su compañero, miro por encima de su hombro a Tikki que sonreía de manera afectuosa y alegre.
-perdóname por mentirte- dijo en un susurro- no quería dejarte solo, pero hasta hace poco no planeaba decirte nada, esperaba encontrar una forma para ayudarte.
Chat ocultó su rostro en el hueco del cuello de Marinette mientras escuchaba las palabras de la chica. ¿Perdonarla? ¿Qué, exactamente tenía que perdonar? Ella había cumplido su palabra, nunca le dejo solo, como Marinette y como ladybug, supo aminorar el miedo que se ancló en su corazón ante su condición actual.
Ninguno supo en que momento las lágrimas comenzaron a resbalar, pero no eran de tristeza, sino que la intensidad del alivio era tal que parecía ser la única forma de liberarlo.
Chat no le dijo nada, simplemente se separó un poco, tomó el rostro de la chica entre sus manitas y armándose de valor, le plantó un beso en la punta de la nariz. La imagen que recibió a cambio fue una que decidió guardar por el resto de sus días en el corazón. Una preciosa sonrisa que mitigaba las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas.
-Marinette…- el niño notó un nudo en la garganta que le impedía seguir hablando, pero aun así se obligó a seguir- quiero que sepas que yo soy….- un dedo le acalló los labios mientras ella negaba ligeramente con la cabeza.
-no, Chat, no te dije mi identidad para que tú me dijeras la tuya, que supieras mi identidad es necesario para lo que sigue, pero debes saber que no necesito saber tu identidad, seas quien seas, eres mi compañero, mi amigo. No voy a dejar que nada malo te pase y hasta que vuelvas a la normalidad, hasta que salgamos de esta situación, necesito que confíes en mí, Chat, no importa tu identidad, para mí siempre serás mi minino. – le acarició la cabeza afectuosamente, despeinando su cabello rebelde.
-ahora, vamos a comer antes de que mi madre suba a revisarnos, y después te platicó qu….- la tos totalmente fingida de Tikki recordó a los dos que no estaban solos. Marinette se sonrojo por la escena que seguramente acababa de protagonizar mientras los verdes ojos de Chat observaban con gran curiosidad a la Kwami.
-lo siento, Chat, ella es Tikki, mi kwami. Es decir, la kwami de ladybug.
La pequeña criatura voló hasta posarse casi en la nariz de chat y sonreírle.
-mucho gusto- dijeron los dos al mismo tiempo, y la coincidencia fue tan graciosa que ninguno de los tres pudo evitar reírse.
Mientras Marinette abría la puerta de su cuarto, Chat se hizo una promesa. Deseaba conocer a Marinette, saber si lo que le decía su corazón era cierto. Así que se prometió que, algún día, cuando saliera de la trasformación de niño, Marinette conocería la identidad de Chat como persona, y cuando ese momento pasará, él se encargaría de enamorarla.
Bajaron a la cocina y, pese a que unos instantes atrás la tensión estuvo en el aire, ahora se veía una increíble complicidad entre los dos. Tanto así que Sabine y Tom se lo señalaron en diferentes ocasiones.
La comida de aquel día consistía en una sopa, carne y verduras. Chat comió vorazmente, y cuando se ensució la cara, su niñera se encargó de limpiarle el rostro con la servilleta, ya fuera en las mejillas o sobre el antifaz.
-Felix, cariño ¿Por qué no te quitas el antifaz?- cuando Sabine dijo aquellas palabras, ambos jóvenes se tensaron un poco ¿Cómo explicaban eso?
-este…. Bueno… veras mamá- piensa Marinette, piensa. Fue lo que se dijo mentalmente una y otra vez, pero por más que intento, su mente no llegó a ningún lado.
-es que es mi disfraz- dijo el niño, salvando un poco a la chica- ¿adivina quién soy?
-mmmmm- la madre de Marinette vio algo divertida al niño y luego a su esposo, que le sonrió, entendiendo la situación- déjame pensar… unas orejas de gato… un antifaz…. ¿serás acaso Chat noir?
-exacto- dijo con una emoción en la voz, una actuación completamente convincente, a tal grado que se levantó en su asiento y adoptó una pose propia del héroe de Paris- soy el inigualable compañero de aventuras de Ladybug, ¡el increíble Chat noir!
Tanto Tom como Sabine rompieron en risas antes las ocurrencias que presenciaban mientras Marinette rodaba los ojos si supieran que tan cierto era aquello.
-está bien, lo pilló.- dijo entre risas la mujer- así que si el gran Chat está en mi casa, debería agradecerle las veces que ha salvado la ciudad ¿no crees?- le guiño un ojo mientras se levantaba de su asiento y caminaba hacia el refrigerador, para extraer del mismo una gran tarta de fresas.
Los ojos de Chat le brillaron ante la idea de degustar tal postre. Cuando se fuera, extrañaría tanto esos deliciosos dulces y golosinas, pero esperaba volver algún día y seguir comiendo y compartiendo la experiencia de una familia unida y llena de amor.
En cuanto la mitad de aquella deliciosa tarta desapareció, Marinette le informó a su mamá que llevaría a Felix a un paseo por el parque, y que estarían ahí buena parte de la tarde. En cuanto tomó su bolsita, con Tikki adentró, salieron a la calle cogidos de la mano.
-¿A dónde vamos?- preguntó Chat, curioseando con la mirada por todas direcciones.
-Chat, existe alguien además de ti que sabe mi identidad- la información fue más que inesperada ¿Quién más podría saberlo? La chica continuo hablando- vamos a ver a una persona que quizás pueda ayudarnos a saber qué pasa exactamente con tu trasformación, pero antes de que lo veas, quiero que sepas que él es algo… bien…diferente- la chica no supo exactamente como describir al personaje que acababa de conocer hasta hace poco.
"él", ella había dicho claramente un él. ¿Un chico? ¿Otro hombre sabía el secreto de su lady? No pudo evitarlo, un sentimiento de celos creció dentro de sí. Ahora mismo como que la idea de conocer a esa otra persona no le parecía del todo agradable. Pero lo dejo estar, no debía de precipitarse, quien quiera que fuera, estaba lejos de poder alcanzar el corazón de Marinette.
Ni hablar, él se encargaría de que nadie entrara en el corazón de la chica.
-¿Confías en él?- preguntó dubitativamente el pequeño, mientras aferraba más la mano de la chica.
-si- aunque fue una respuesta simple y algo seca, era lo mejor que ella podía ofrecer en aquellos momentos- necesito confiar en él. La información que posee nos puede ayudar, puede devolverte a tu estado normal.
-mmmm- fue todo lo que dijo.
Siguieron caminando tranquilamente, adentrándose en las calles y después en el edificio donde el consultorio de medicina alternativa del Maestro Fu estaba.
Que extraño pensó chat al ver la fachada del lugar. Porque era tan… simple y común el sitio.
-¿listo?
Él simplemente asintió mientras entraban y subían los pisos necesarios para llegar a la habitación. Como no había nadie, Tikki salió sin ningún problema y comenzó a revolotear. Al llegar a la puerta, Marinette ni siquiera tocó, solo entró con Chat y cerró sigilosamente detrás de él.
La habitación carecía de muebles y tal parecía que estaba vacía. ¿Dónde estaba ese él que Marinette había mencionado?
Miro para uno y otro lado, pero no visualizó a nadie, salvó que estuviera en la habitación continua, más allá de su vista. Tikki voló hacia el sitio mientras la chica y el niño permanecían de pie cerca de la puerta principal.
-Marinette, ¿Estas segura?
-Si, confía en mí.
-lo hago, sin importar que- confiaría en Marinette hasta el final.
De repente, en vez de que Tikki saliera de la habitación a donde había ido, un kwami de color verde voló en su dirección.
-¡woah!- dijo sorprendido de ver al chico alto que recordaba convertido en un pequeñito. Chat lo observó de vuelta, ladeando la cabeza como un gatito curioso. Antes de dirigirse a la chica, el kwami rodeo varias veces a Chat, examinando y buscando algún indicio de Plagg. Sin éxito.
-mi maestro te estaba esperando, en unos momentos saldrá- Marinette asintió y se sentó sobre sus tobillos, al estilo oriental, mientras esperaba al maestro Fu. Chat le imitó, solo que el cruzó las piernas, formando una posición parecida a la flor de loto.
El pequeño jaló la manga de Marinette para llamar su atención- ¿Quién es el maestro?
Esa era la misma pregunta que ella se hacía ¿Quién era?
-bueno, creo que esa pregunta te la puedo responder yo- la voz de un adulto hizo que ambos voltearan en su dirección. Chat no pudo contener el alivio al ver al personaje que tan solo minutos antes le había provocado un pinchazo de celos.
Aquel anciano era diminuto, apenas si llegaba a la altura de Marinette, pero Chat vio en sus ojos algo que lo dejo sorprendido. Esos ojos eran los de una persona vieja, pero no en el sentido de edad, sino por lo largo de su vida terrenal. Aquel abuelito de camisa hawainana roja era sin duda un hombre que había tenido una vida por demás interesante y llena de lecciones.
-bienvenida de vuelta- su voz era calmada, serena y aun así tenia cierto toque de autoridad.- así que has tomado la decisión de decir tu identidad.
Marinette solo asintió.
-has sido sabia- dijo el viejo- ahora, Chat Noir, déjame presentarme adecuadamente. Puedes llamarme Maestro Fu, soy el guardián de los miraculous.
-¿existe un guardián?¿para qué?
-como cualquier gran poder, necesita ser cuidado de no caer en las manos equivocadas- dijo simplemente. Le miro de arriba abajo y el Maestro Fu no podía creer el drástico cambio que aquel muchacho rubio había hecho.
-Chat, el conoce mejor que nadie los miraculous, probablemente el pueda ayudarte a volver a como eras antes-
-¿en serio?- preguntó el minino, con los ojos llenos de luz y esperanza.
-tranquilos, por favor- dijo Wayzz- mi maestro necesita concentrarse antes de empezar la lectura de energía.
Fu le dio un asentimiento de agradecimiento a su kwami, mientras se acomodaba en el suelo, con la colchoneta de terapia enfrente suyo. Wayzz por su parte explicó que necesitaban hacer. Con algo de precaución, Chat se acomodó enfrente del abuelito y cerró los ojos, respirando de manera profunda y pausada.
Tikki se sentó en el hombro de Marinette mientras juntas contemplaban una escena de lo más fascinante. Las puntas de los dedos del maestro Fu comenzaron a emitir un destello leve, apenas perceptible, y con ellas recorrió el cuerpo del pequeño, subiendo por la planta de los pies hasta la cabeza y de regreso. No lo tocaba, sino que pasaba su mano por encima, lo suficientemente cerca para que percibiera el calor corporal, pero sin hacer un contacto.
Con los ojos cerrados, Fu trataba de entablar una conexión con Plagg, saber que pasaba exactamente y por qué no había un regreso de su trasformación.
Chat sintió la energía a través de él, el inquietante hormigueo se extendió por todo su cuerpo y decidió quedarse un rato vagando por todos lados. No lastimaba en absoluto, sino que causaba cosquillas.
10 minutos. Ese fue el tiempo que tardaron. Cuando el maestro bajo las manos, su frente mostraba perlas de sudor. Parecía agotado, como si hubiera corrido el maratón de su vida. Chat por su parte sentía la energía de todo su cuerpo, como si pudiera percibir la sangre corriendo por sus venas. Era algo extraño.
-¿maestro?- Tikki se aventuró a ser la primera en hablar. -¿sabe qué ocurre?
El maestro Fu se tomó un momento para recomponerse antes de hablar.
-lo sé- ayudó a levantar a chat de la colchoneta y le instó a que volviera al lado de su niñera.- y es peor de lo que suponía.
-maestro, ¿Qué quiere decir con eso?- Wayzz sabía que su maestro no era del tipo que hacia bromas, esto era algo serio.
-Chat, Plagg no está despierto, al pegarte el rayo en medio de la trasformación han modificado a tu kwami, ahora mismo, él está dormido en una apariencia más joven de lo que es. Ha regresado a su edad más joven, y por lo tanto ha adoptado un comportamiento diferente. Prácticamente ha regresado a ser un bebé, y como tal, su estado le obliga a dormir para poder crecer.
-¿es decir que todo esto es porque Plagg duerme dentro de mí? – chat no entendía del todo la idea.
-técnicamente sí, pero duerme porque necesita acumular la energía suficiente para liberarse. No sé cuánto tardará, pero esto también te afecta, ladybug- miro detenidamente a la chica.- ¿saben porque son compañeros?
Ambos héroes se quedaron viendo, sin saber cómo responder. Tikki intervino por ellos.
-Los miraculous se crearon por una razón: proteger a la humanidad de cualquier cosa que les amenazara. Y de todos los miraculous, los más poderosos son los aretes de ladybug y el anillo de Chat noir. Juntos simbolizan la creación y la destrucción. Un principio básico del mundo. El equilibro, un ying y yang que se complementan. Uno no puede existir sin el otro.
-exactamente- corroboró el maestro- uno solo no es suficiente. Por eso los miraculous se activan juntos. De lo contrario…
Antes de que continuara, chat le interrumpió.
-¿eso qué significa? ¿Qué pasa con uno si el otro no está?
-pasa que tus poderes se ven afectados- dijo de repente Marinette, al darse cuenta de la revelación que tenía- por eso no pude sanar rápidamente después de ataque. Sin Chat a mi lado, soy vulnerable.
El maestro Fu asintió. Mientras chat recordaba las escenas de ladybug luchando ¿así que por eso tardó tanto en llegar a casa? Pero, sus heridas.
Volteo para tratar de ver que tal estaba, pero Marinette le regresó una mirada tranquilizadora.
-ya me han curado, tranquilo.
-así es, sin embargo, este golpe a sido leve- musitó el Maestro Fu de modo reflexivo- has tenido la suerte de que el golpe haya sido en una área no vital para ti. Pero no estoy tan seguro de que pase más adelante.
La idea de volver a experimentar los sentimientos que tuvo Chat mientras veía la pelea lo hicieron reaccionar casi por instinto.
-¡ENTONCES CUREME! ¡HAGA QUE VUELVA A LA NORMALIDAD!- no dejaría que ella se quedará solo ni un minuto más, ni una batalla.
-me temo que no está en mis manos que eso pase. La energía que necesitas solo la puede proporcionar Plagg, o algo muy fuerte debe de despertarlo.
-¿y que es eso fuerte que necesito?- el grito del niño fue desgarrador, con las lágrimas contenidas.
- es difícil de describirlo- si el grito lo había impresionado, no lo demostró en absoluto- pero Plagg deberá de despertar cuando más sea necesario.
-¡pero el es necesario ahora! ¿Qué pasara si ladybug tiene que volver a pelear sola contra un akuma y no puede vencer? ¿Entonces qué?
-Marinette sabe las consecuencias y yo también soy consciente de las cosas, por tanto, le he pedido que en la medida de lo posible, se abstenga de luchar.
- y yo he aceptado, pero solamente en las que pueden ser indispensables, no puedo dejar akumas sin purificar- Marinette acercó a Chat hacia ella- así que solo necesitamos ganar tiempo para que ese pequeño despierte.
Chat asintió, recibiendo consuelo y cobijo de su lady y princesa.
El maestro Fu no dijo mucho más después, y les despidió, acordando que volverían para checar el proceso de energía acumulado que estaba en el cuerpo de Chat.
El camino de regresó a casa fue sumamente silencioso, cada uno de ellos estaba inmerso en sus pensamientos, y la verdad que no tenían muchas ganas de regresar a casa rápido. Así que decidió ir al parque que había cerca y sentare en la banca con Chat al lado.
-¿crees de verdad en todo lo que dijo el viejo?- la pregunta fue sorpresiva tras todo el silencio.
-es lo mejor que tenemos chat- contestó Marinette mientras le miraba directamente- no podemos desconfiar, ¿de acuerdo? Debemos de ser positivos antes las cosas.
-¡Marinette!- tanto chat como la chica se giraron para ver quien le hablaba. Bien, la discusión sobre la trasformación podía esperar para después.
Alya llegó corriendo, con celular en la mano. – Que bueno que te veo, tu mamá me dijo que estarías aquí, necesito hablar contigo.- con su respiración toda agitada, aun podía hablar rápido y alto.- es sobre ladybug y chat noir. Fue entonces que Alya bajo la vista para ver al niño que acompañaba a Marinette. se quedó observándole un momento antes de pronunciar palabra alguna.
-¿Chat noir?
Tanto Marinette como chat abrieron los ojos como platos. No era posible, Alya no pudo adivinar que Chat era aquel niño pequeño ¿o si?
