Por fin luego de sabe cuanto tiempo pude escribir algo -me siento realizada (?)- no la verdad es que tenía ganas de actualizar y por fin se me hizo *-* creo que no los voy a aburrir con más palabrería y dejaré que lean el capítulo de hoy.
En fin. Ya saben notas al final.
¡A leer!
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Discraimer: Los personajes no me pertenecen son de Hiro Mashima
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Aclaraciones y/o advertencias
• UA (Universo Alterno)
• OoC
• Lenguaje fuerte/soez
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No es mi culpa
Capítulo 8
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No recordaba cuando es que se había quedado dormida, lo último que se le venía a la cabeza era haber hablado con Lyon, aunque más bien tenía que decir que había llorado en su hombro. Apartó las sábanas como si estas le fueran sofocantes, se sentó un momento en el borde de la cama, con las piernas colgando sin llegar a tocar el piso.
La cabeza ya no le daba vueltas, por lo que ya estaba mejor. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que estaba sola, cosa que no le fue agradable, había creído que el Vastia se quedaría con ella hasta que volviera a despertar.
Suspiro, pues no debería esperar tanto de él, no con el historial que tenían. Solo porque la hubiera abrazado y consolado no significaba que las cosas hubieran cambiado, o quizá sí pero no hasta el punto en que el albino se quedará cuidándola todo el día.
Negó con la cabeza, ella misma le había pedido que se fuera y la dejase, ahora no podía recriminárselo. Además era mejor así, pues no quería hablar de Juvia con él, no sería correcto ni cómodo, para ninguno de los dos.
Debía agregar el hecho de que no sería capaz de contarle todo lo sucedido durante los dos años que Ur, Gray y ella habían vivido juntos; aun era algo que no podía decir en voz alta.
La puerta se abrió y la luz del pasillo le hizo cubrirse los ojos con su brazo derecho.
— Lo siento no sabía que ya habías despertado — reconoció la voz de su madre inmediatamente, ella cerró la puerta y caminó hasta poder sentarse a su lado.
— Acabo de levantarme.
— Ya veo — la Mikovich llevó su mano derecha hasta su cabeza y acarició su cabello desde la coronilla hasta su nuca, con movimientos pausados que la hicieron relajarse — ¿ya estas mejor?
— Si.
Su relación con Ur no era mala, le tenía apreció y cariño, solo que aun le pesaban los años en que no la había podido ver como una madre, claro que todo había cambiado con su convivencia.
— ¿Quieres contarme qué paso? — preguntó ahora con su mirada fija en sus ojos.
Viéndola así supo de donde había sacado Ultear su capacidad para hacerle hablar; solo era cuestión de mirar los ojos color café que ambas poseían. Era como si al mirarlos pudiera saber que estaban enteradas de todo, aun cuando no hubiera dicho ni una palabra.
Apartó su mirada, porque aquella situación le hacía pensar en Ul y los momentos que habían pasado juntas pero sobretodo en el dolor de saber que aquellos días no iba a regresar jamás.
— Yo... hable con Juvia — dijo despacio, intentando que las palabras salieran claras de su boca — me dijo que estaba con Gray y que él planea contarle lo de Ultear.
Su garganta se cerró ante la amarga sensación de los recuerdos, del llanto de Juvia y de sus palabras. Quiso pararse y caminar por la habitación, solo que Ur no se lo permitió; ella la aferro a su pecho mientras seguía acariciando su cabeza.
Meredy la había visto hacer aquel gesto con Ultear, Gray y Lyon pero nunca lo había tenido con ella; era reconfortante escuchar los tranquilos latidos de su corazón, los cuales contrastaban con los arrítmicos latidos del suyo.
— Me dijo que tenía dudas — habló sin moverse ni un centímetro — y yo le dije que tenía que escuchar a Gray — ahora no sabía si había hecho bien en decírselo — ella no quería así que termine diciéndole parte de la historia.
Llevó sus manos hasta la chamarra marrón que Ur vestía y la abrazó.
— Le dije que yo había llamado a Gray y que por eso la había dejado — ya no lloraba, no sabía si era porque sus lágrimas se habían terminado o simplemente se había cansado de hacerlo — ella se puso molesta pero también estaba dolida, comenzó a llorar y yo también... — respiró tan hondo como pudo pues sentía que sus pulmones no se llenaban del aire suficiente — quería explicarle, decirle que no había sido mi intención pero... no pude.
Porque era una cobarde que no podía hacerle cara a los errores de su pasado, aun cuando se había vuelto una mejor versión de sí misma. El silencio permaneció a pesar de que la mujer mayor no había dejado de mimarle y ella no se sintió con el valor de decir algo tampoco.
— No debiste decírselo.
Aquello le hizo separarse de su lado casi al instante, la miró, intentado encontrar algo que le dijera que no hablaba enserio.
— Fue Gray quien tomo la decisión de dejar a Juvia sin decirle nada — a pesar de la expresión tranquila de su rostro, su voz sonaba seria — nadie lo obligó.
— ¡Yo le llame y yo fui la que le pidió que fuera! — alzó la voz, no podía creer que fuera precisamente Ur quien hablara tan severamente de lo ocurrido.
— Gray pudo negarse, Meredy — contrario a ella, la morena no cambió el nivel de su voz — pudo llamar a Juvia luego de encontrarse contigo o durante los primeros días en que estuvimos en el hospital.
— Pero...
— No es tu culpa Meredy — interrumpió con el ceño fruncido y voz de regaño — Gray también cometió errores y él mismo debe arreglarlos.
— Lo sé — admitió — pero no podía quedarme callada.
Moría por contárselo a su amiga para que perdonará a Gray y porque así se quitaría un peso de encima. Sin embargo, había complicado las cosas al no hablar en aquel momento.
— Debes dejar que Gray intente arreglar su relación con Juvia — por su postura supo que no era un consejo — si ella llega a perdonarlo debe ser porque así lo siente — la vio suspirar y entonces sus ojos cafés volvieron a mirarla con suavidad — sé que quieres que sea feliz pero debes entender que con tanta insistencia solo estas presionando a Juvia.
Eso mismo era lo que había temido pero al ver como su amor renacía de las cenizas durante los preparativos de la boda, no se resistió al impulso de avivar el fuego. Pero debía admitir que no había tomado en cuenta los sentimientos de Juvia, o al menos no los que tenía actualmente.
— ¿Crees que debamos dejar las cosas así? — no se sentía segura de hacerlo, algo debía de poder hacer, quizá hablar con Juvia y disculparse.
— La culpa que sientes no va a desaparecer si Gray y Juvia vuelven — su expresión se tornó triste — el pasado ya no puede cambiarse Meredy pero si dejas que ellos resuelvan su situación por si mismos verás que todo terminará bien.
La sonrisa tranquilizadora que esbozo al final le dio ganas de creer en sus palabras. Entonces recordó las palabras de Gray, él no iba a dejar ir a Juvia tan fácilmente, iba a luchar por ella. Debía tener fé.
— Podrás disculparte con Juvia cuando sea el momento.
Los brazos de Ur la rodearon, formando un nuevo abrazo y esta vez lo correspondió de inmediato.
— Aun así... me preocupó — confesó la joven de ojos claros.
— Yo igual.
Eso si lo podía ver.
A pesar de su forma de ser, Ur siempre se preocuparía por ellos, no solo porque eran familia sino porque su manera de amar era así. Y estaba agradecida por tener a una mujer como ella ocupando el lugar de la madre que nunca conoció.
— Te amo Ur.
— Yo también te amo Merie.
El mote cariñoso le hubiera sabido mal en otro tiempo, el mismo en que Ultear había salido de su vida, pero ahora, le hizo sonreír como cuando su hermana lo decía.
Quizá ya no la tenía a ella para apoyarse, empero, empezaba a recobrar los lazos que no había podido terminar de forjar cuando niña. Y con eso se sintió satisfecha puesto que estaba cumpliendo con su promesa.
La última que le había hecho a su Ul.
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Notas de autora:
Y hasta aquí el cap de hoy, fue más o menos de la misma extensión de los demás -palabras más palabras menos (?)- igual quería dedicar este capítulo a la relación entre Ur y Meredy, puesto que son madre e hija igual que Lyon y Ur. Habrá un capítulo más de Lyredy y entonces veremos el Gruvia. Aviso de una vez que habrá un cap -largo- o en su defecto dos capítulos como la vez pasada.
Bueno eso es todo, solo me resta decir...
¿Me regalan un review?
