Bueno aclaraciones para empezar!
yo se que esta historia la estaba traduciendo Ingma pero al ver que ella lo habia abandonado
decidi pedirle a A. E. Giggle permiso para seguir
asi que bueno yo solo me adjudico la traduccion los personajes son de J.K. Rowling y de Sthepanie Meyer.
La reunion
No pueden estar hablando en serio!" grite, ojos abiertos de par en par, mientras miraba llena de aprensión a los vampiros. "Han perdido la cabeza? Están hablando de enfrentarse al más oscuro y peligroso mago de todos los tiempos! Es una locura! Nunca he escuchado nada mas ridículo que esto!"
"Tu misma lo dijiste Bella," Alice dijo con desprecio. "Nuestra piel es impenetrable ante ataques mágicos—"
"Con varitas regulares! Si Voldemort verdaderamente tiene la Varita de la Muerte no hay manera de saber que no será lo suficientemente poderosa como para lastimarlos a ustedes también?"
"No lo sabemos," Edward contesto, rehusándose a aceptar mis protestas, "pero quien mas aquí es los suficientemente rápido o fuerte para quitársela? Puede ser muy poderoso Bella, pero sigue siendo solo un hombre. Aunque sea inmortal hasta que su Horcrux sea destruido, me vas a decir que crees que será capaz de aferrarse a su varita cuando tenga a siente vampiros tratando de quitársela?"
Edward tiene razón; no podía negar eso.
"Odio la idea de cualquiera de ustedes yendo contra el." Lagrimas se formaron en las esquinas de mis ojos. Parpadee para deshacerme de ellas pero el temblor de mi voz ya había alertado a Edward.
Tomo de mi mano izquierda la varita caoba remplazándola con su propia mano, apreté sus dedos con todas mis fuerzas, entrelazando mis dedos a los suyos. Se detuvo, indicándole a su familia que se reunieran con los otros.
"Estaremos ahí en un momento," les dijo, sus ojos nunca se despegaron de los míos.
Se fueron sin decir palabra alguna, entendiendo nuestra necesidad de privacidad. En el momento en que se fueron, Edward presiono mi cuerpo contra el suyo, enrollando mis brazos fuertemente alrededor de su cuello y colocando mis piernas alrededor de su cintura.
Luego sus labios de granito estaban contra los mío, los cuales se moldearon alrededor de los suyos. No fue como nuestros usuales besos—sin cuidado o vacilación, para prevenir daño alguno al cuerpo de la pequeña y frágil humana—pero lleno con un gran sentido de urgencia, una necesidad desesperada, por parte de ambos, de comunicar cada gramo de deseo y amor que sentimos por el otro.
Cuando el beso finalmente acabo, sostuve mi cabeza contra la de Edward, enfriando mis ardientes mejillas contra su perfecta y fría piel. Trazo suaves patrones de arriba hacia abajo de mi espina dorsal, mientras yo me concentraba en retornar mi pulso a su ritmo normal.
"Por favor no hagas nada tonto cuando la pelea comience de nuevo," dijo finalmente. "Siempre va haber uno de nosotros ahí para protegerte, pero prométeme que vas a hacer todo lo que puedas para mantenerte a salvo."
Al mirar a sus ojos me di cuenta de que nadaban en una intensa desesperación y miedo. Con lo único que pude compárarla fue con el momento en que me dejo atrás para ir a cazar a James, pero incluso esa emociones palidecían en comparación.
Estaba combatiendo contra un enemigo con el cual no estaba familiarizado, el cual, a pesar de todo, ha evadido la muerte una y otra vez. Si hubiese sido un vampiro contra quien los Cullen se estuvieran enfrentando, estoy segura que Edward estaría exudando una confianza absoluta en su habilidad de protegerme, pero no lo estaban, y sin importar que tan fuerte o ágil fuera cada miembro de su familia, sabíamos que esta era completamente una muy diferente clase de monstruo.
"Lo prometo," dije, respondiendo a su demanda, "pero debes de hacer lo mismo. Tienes que mantenerte a salvo también."
"Lo haré."
Y me beso una última vez antes de dirigirnos nuevamente en busca de los otros. Tropecé en un par de ocasiones mientras nos hacíamos camino hacia el Gran Salón, era de esperarse por supuesto, con las constantes obstrucciones de piedra y madera en el piso, pero tampoco podía decir que estaba prestando atención a mis pasos.
Estaba determina a no retirar mis ojos del rostro de Edward, recorriendo el puente de su nariz y sobre sus pálidos y llenos labio, a pesar de estar segura de que conocía de memoria cada sombra y ángulo de su angelical rostro; dado que , cuando estamos juntos y en situaciones menos estresantes, nunca dejo de admirarlo.
Acabábamos de llegar al gran Salón cuando note una emoción desconocida brillar en sus ojos. Por un breve momento, su cuerpo se volvio rigido.
"Que sucede?" pregunte inmediatamente.
Sus ojos encontraron los míos, parpadeo rápidamente, como si estuviera regresando de algún tipo de sueño . "No es nada."
Estaba a punto de protestar, pero a lo largo capte a Angelina y Katie. Estaba cargando el cuerpo de una estudiante de Ravenclaw; era pequeña y tenía unos gruesos y hermosos rizos rojos. Su piel estaba dotada de pecas en muchos lugares, y sus ojos de un maravillo azul zafiro. Sentí como me enfermaba al darme cuenta de que estaban muertos. Miraban ciegamente, como los de Fred, completamente vacantes de vida.
Edward apretó mi mano con la suya, mientras trataba de suprimir el creciente nudo en mi garganta, junto con la masiva urgencia de caerme a pedazos. Sabia que eso vendría después, pero si empezaba ahora, había una buena posibilidad de que no podría detenerme a tiempo para la batalla. Cuando finalmente me permita ahogarme en pena quisiera poder hacerlo sin interrupciones. Seria más facil de esa manera.
"Aquí, déjenme," Edward dijo acercándose a mis amigas "Porqué no se unen a los otros? Deben descansar."
No tomo mucho convencer a Angelina y Katie. Son lo suficientemente fuertes para continuar sin sucumbir a la fatiga física, pero la tarea de tener que velar por los muertos las estaba dejando mental y físicamente drenadas.
Katie cerró los ojos de la chica antes de agradecer a Edward e irse con Angelina. Camine junto a el conforme hacíamos camino después de ellas.
En nuestro viaje, pasamos a Neville y Wood. Compartían el peso de un estudiante de Hufflepuff . En esta ocasión era un varón, fuerte y con una gruesa capa de cabello negro.
Rápidamente mire en otra dirección, no lo suficientemente fuerte para manejar la situación y camine a través de las grandes y abiertas puertas del Gran Salón.
Madam Pomfrey se encontraba al frente de la elevada plataforma, su atención completa en los pacientes heridos. Carlisle estaba con ella, aunque sus habilidades no eran de mucha ayuda en la situación actual, sobre todo cuando no tenia las herramientas para tratar a tantos individuos, parecía haberse resignado a tratar de confortar a aquellos con dolor, ofreciendo pequeños gestos, como sostener sus manos.
En el medio del salón había una larga fila de cuerpos. Se veía en paz, y podían ser confundidos por gente durmiendo, dado que solo algunos pocos tenían sus rasgos marcados por feas heridas. Supongo que esto era un el único consuelo de la Avada Kedavra—no había sufrimiento prolongado; los efectos eran instantáneos.
Mis ojos volaron a los Weasleys reunidos junto al cuerpo Fred. Solo pude soportar mirarlos por un segundo. No pude soportar ver como George se agachaba sobre la cabeza sin vida de su gemelo. Su rostro rebozada de pena y desgracia, rojo por las interminables lágrimas que caían en cascada sobre su pecosa piel. Esto seria mas difícil para el, había perdido la mitad de si mismo.
"Ven, Bella," Edward susurro, una mano sobre mi espada, la otra entrelazando nuestro dedos, mientras me llevaba en dirección de Esme y Rosalie.
Estaban con la espalda contra la pared, consolándose la una a la otra.
"Bella," Esme dijo cuando las alcanzamos, tomándome de su hijo y envolviéndome en un amoroso y maternal abrazo.
Permite una solitaria lágrima escapar de mis ojos mientras me encontraba ahí, con mi rostro presionado a su cuello. Soltó una de sus manos, y la utilizo para el acariciar mi cabello. Finalmente me soltó y devolvió a Edward, y a pesar de que su cuerpo vampirito no le permitían sus propias lágrimas, pude ver, cuando sus ojos barrieron la creciente línea de eternos durmientes, que estaba dejando que la pena de nuestra colectiva pérdida la tomara. Estaba escrito en su frente, nadaba en sus ojos y se escuchaba en su rápida y elaborada respiración. Naturalmente, alguien tan apasionado y amoroso como Esme sufriría en estas circunstancias, a pesar de que los muertos fueran extraños para ella.
"Tan jóvenes," Rosalie susurro. "Tanto que vivir."
Asenti.
A pesar de que su rostro se mantuvo igual, sus ojos repentinamente se llenaron de un odio feroz. Mis instintos me dijeron que mirara a otro lado, pero luche contra ellos, determinada a encontrar su mirada. "No te preocupes Bella," continuo, "no aseguraremos que sus muertes no sean en vano."
Y entonces, mi mano estaba en la suya, la apretó ligeramente.
Después de mi vuelo a Volterra y la conversación sobre la transformación de Rosalie, nuestra relación ha mejorado un poco. Pero se que esta ofendida por mi decisión de convertirme en un miembro permanente de la familia Cullen, creyendo que estaba tontamente abandonando mi preciosa mortalidad, nunca me va a apreciar verdaderamente debido a esto. No creo que esto sea algo que sea capaz de cambiar. Puede que algún momento sea capaz de aceptarme, de alguna manera pienso que ya lo esta haciendo, pero siempre va haber ese inevitable resentimiento el cual nunca le va ser posible superar
Esto hizo que su amable y tierno gesto significara más y estaba verdaderamente agradecida de tenerla conmigo en Hogwarts, en la cual podría ser la batalla final contra Voldemort y los Mortífagos.
Le sonrei apreciativamente, y aprete su mano de regreso. Me soltó y si dirigió a los otros dos.
"Voy a ayudar a los demás," dijo antes de dejar el salón en un borrón dorado y blanco.
"Que están haciendo los otros?" pregunte, mirando hacia arriba para poder ver a Edward. Tenía una mirada distante, su frente arrugada frente a sus vacantes ojos.
"Era demasiado para Jasper, así que se fueron a ayudar a recoger a los muertos," dijo ausentemente, provocando una puñalada aguda en mi estomago. Di un tirón repentino, despertando a Edward de su aparente trance.
Mi miro por un largo rato, acariciando mi mejilla con la punta de sus dedos. Moviéndose hacia abajo y paso un minuto acariciando también mi labio inferior, antes de que finalmente hablara.
"Por que no me lo dijiste Bella?" Sus ojos llenos de dolor.
Debía de decir algo, no podía permitirle creer que no confiaba en el. Podía ver que la posibilidad estaba saturando su mente y lastimándolo.
"había demasiados factores externos," explique calladamente, esperando que aceptara mi razonamiento. "Primero, quería conocerte y a tu familia antes de revelar mi secreto. No solo es mío, después de todo—hay un mundo entero de gente como yo."
Ondee mi mano lentamente, indicando los magos y brujas que ocupaban el salón. Edward asintió comprendiendo.
"Pero luego vino James, lo cual retraso las cosas un poquito. Y luego, estaba trabajando para decírtelo… y te fuiste."
Su postura se congelo por un momento y supe que estaba experimentando una nueva ola de culpa y arrepentimiento. Me sentí mal por traer el tema, pero el quería una explicación.
"Hubiera confesado todo tan pronto me di cuenta de que te ibas a quedar conmigo pero Aro me preocupaba… y estaba asustada de que me fuera a querer mas si supiera de lo que era capaz. Además, no quería ser responsable de algún tipo de casería de brujas.
"Lo siento tanto Edward. No puedo ni imaginar lo decepcionado que estas de mí
Sus manos estaban repentinamente debajo de mi barbilla, jalándola hacia arriba, evitándome mirar hacia otro lado.
"Bella, no hay nada de malo con tratar de proteger a tus amigos y a ti misma. Se que me lo hubieras dicho de haber podido y entiendo perfectamente que no podía simplemente decir tu secreto en el primer segundo que nos conocimos, si hay alguien que puede apreciar la importancia del anonimato somos yo y mi familia. Solo lamento que haya tenido que esperar tanto tiempo para conocerte verdaderamente."
"No estas decepcionado," pregunte, "ahora que sabes que no soy tan frágil como pensabas?"
A pesar de todo, sus labios se curvaron hacia arriba. "OH, Yo no iría tan largo como para decir que no eres frágil. Aun eres humana después de todo y yo sigo siendo un vampiro. Pero viendo hasta donde puedes llegar tratando de proteger a tus amigos—como lo has hecho esta noche—bueno, podrías entender, seguramente, lo muy orgulloso que eso me hace de tenerte?"
El alivio fue instantáneo y absoluto; fue como tomar una bocana de aire después de haber sido sumergida bajo el agua demasiado tiempo.
Aplaste mi cara contra el pecho de Edward permitiéndole enrollar sus brazos alrededor de mí. Nos quedamos así por un momento y estaba contenta sabiendo que si habría de morir en las próximas horas, no hubiera querido pasar mis últimas horas antes de la batalla haciendo otra cosa que no sea esto.
El último pensamiento provoco una clase de chispa en mi cabeza, y sentí algo molestándome en mi cerebro, aunque no podía entender exactamente lo que era. Y luego me golpeo y estaba repentinamente furiosa conmigo misma.
Me había olvidado de informar a Edward de lo que había presenciado durante el ataque del Dementor! Debería de estar pasando la hora hablándole sobre su alma—de como, a pesar de su pequeño tamaño, brillaba intensamente como un estrella, en vez de gastar el tiempo discutiéndo sobre mi.
Si moría en un futuro cercado nunca sabría la verdad.
"Edward," dije urgentemente, "Hay algo que—"
"Bella," me interrumpió, su postura rígida nuevamente. Mire hacia arriba y vi que sus ojos eran anchos como platos, su boca colgaba ligeramente formando una pequeña 'o'. "Tengo que irme."
"Que? Que es lo que—"
"Me necesitan. Los otros me necesitan… a que los ayude con los cuerpos. Ten—" me dijo mientras colocaba de nuevo en mi mano mi varita caoba. "Regresare pronto. Quédate con Esme."
Y antes de que tuviera un momento para protestar, Edward se estaba alejando de mí, justo como Rosalie lo había hecho—Una indistinta mancha de piel nívea y brillante cabello bronce.
