Época de parciales y trabajos, sorrry por la inactividad en general :p

Mientras zircón yacía de rodillas en el suelo, intentando asimilar lo que acababa de suceder, Iolita se acercó a uno de los cuarzos de más rango y le ordenó que despertara a las ingenieras que quedaban entre los supervivientes. Su rostro intentaba mostrarse sereno pero inevitables trazas de rabia e impotencia desbordaban de las micro expresiones de desprecio de sus labios. El cuarzo, sabiendo lo que iba a pasar a continuación, asintió con firmeza mientras esgrimía la misma mirada de rabia contenida.

Zircón levantó la cabeza y miró a la escuadra. Todas estaban igual, llenas de furia, miedo e impotencia… una mezcla peligrosa. Y es que acaban de perder no solo a miles de hermanas, sino que además a su líder, su diamante había muerto frente a ellas, sin que estas pudieran siquiera mover un dedo para salvarla. Sería hipócrita criticarlas cuando el sentía exactamente lo mismo, pero a diferencia de la mayoría, sabía que lo que estaba a punto de hacer Iolita estaba fuera de lugar. Cuando una amatista extendía el desestabilizador para despertar a la jefa científica de Dah'gro, Zircón alzó débilmente la mano pidiendo que se detuviera un instante. Dejó escapar un breve resoplido, asintió y se detuvo por un instante mientras Zircón se dirigía a Iolita con un hilo de voz.

- … Piensa un instante si esto es lo más indicado ahora mismo-.

Iolita lo miró en silencio con una expresión fría por unos segundos y entonces tocó algo en su holopantalla , reflejando unos datos alrededor suya.

- ¿Ves esto?-

Zircón agachó la cabeza y suspiró agotado. – Señora…-

Iolita lo interrumpió a voces mientras el resto de la escuadra observaba serena. Era evidente que deseaban que alguien pagara por lo que había sucedido allí arriba.

- La máquina estaba perfecta en la última revisión, ¡yo estaba allí cuando se aprobó de manera definitiva el proceso! , las simulaciones eran funcionales y no se observaba fallo alguno en los sistemas de contención…. Pero sin embargo, dos segundos antes de desmayarnos llegó esto a mi holopantalla, datos que indican que el mecanismo de contención se detuvo, ¡sabes perfectamente lo que eso significa!-

Zircón se levantó con dificultad y acercó los datos. Se mordió el labio inferior al darse cuenta de que realmente no había duda de ello, habían manipulado la máquina un instante antes de que todo se volviera un infierno. Incluso con todo aquello, quedaba la duda de porque habían perdido el conocimiento todas a la vez. No lo iba a mencionar, la idea era calmar los ánimos de sus compañeras para que no lincharan a nadie. Con esto en mente intentó serenarse y se dirigió todas:

- Para que mentir, como todas vosotras ahora mismo hiervo de rabia, frustración y sed de venganza, sabéis que es así, que como cada una de las presentes, mi mayor deseo es descubrir la verdad sobre lo que ha pasado en Dah'gro… sin embargo no creo que este sea el momento ni el lugar de interrogar o ajusticiar a nadie, aquí, perdidas en un planeta prohibido y con el tiempo en nuestra contra-.

Iolita se quedó pensativa unos segundos y finalmente cedió, ligeramente más calmada, ligeramente…contrariada pero consciente de lo que era la auténtica prioridad en ese momento respondió a Zircón:

- Me he dejado llevar por un instante, lo prioritario ahora mismo es buscar la manera para informar a homeworld de que el monstruo está suelto-

El breve discurso de zircón pareció relajar ligeramente también al resto de los cuarzos, con la promesa añadida de que aquellas posibles implicadas serían investigadas una vez se informara a homeworld, lo cual no sería fácil…

Mientras, a millones de kilómetros de distancia, la nave de diamante azul se acercaba a la atmósfera de Dah'gro , inconsciente del horror que había sucedido en la superficie.

-Aquí el diamante-0004 , matiz azul , clase militar, solicito permiso para el aterrizaje en el puerto espacial-. La ausencia de respuesta empezó a inquietar a Diamante azul. Intentó contactar de nuevo con el idioma nativo, pero tampoco obtuvo respuesta.

Decidida ya a aterrizar, avistó una nave en la distancia y se aproximó a ella. Se trataba de una nave minera normal y corriente, probablemente de regreso de las explotaciones ubicadas en los satélites cercanos… sin embargo cuanto más se acercaba , más notaba que algo extraño pasaba con ella. Los faros frontales estaban apagados y sus propulsores estaban desconectados, dando la impresión de que estaba ante un barco abandonado a la deriva. Las naves gema tenían una IA para realizar un trabajo autónomo pero siempre había al menos una gema que supervisara la maquinaria. Diamante azul intentó contactar con la nave, pero tampoco obtuvo respuesta alguna, así que decidió abordarla para averiguar que narices estaba pasando.

Lo que encontró fue… nada, literalmente, la nave estaba en perfecto estado, pero no había rastro de su ingeniera. La respiración agitada de la poderosa guerrera indicaba que aquello le inquietaba bastante más que el no haber encontrado restos de un asalto. Accedió al ordenador de a bordo para comprobar las últimas grabaciones y entonces su expresión cambió por completo. Nada al principio, tareas de mantenimiento rutinarias desde la cabina de mando, pero entonces algo la dejó sin aliento, en la grabación observó como una la peridoto era emboscada por una gema enorme que aparecía de la nada, y con un solo roce de sus dedos la peridoto la abrazaba y se fundía en su interior. Antes de que esta desapareciera como hubo aparecido, esgrimiendo una sonrisa maternal, dijo unas últimas palabras.

–"ya estas con nosotras hermana"-.

Diamante azul fue corriendo a su nave y puso rumbo directo a la superficie, temiendo que sus peores pesadillas se hubieran vuelto realidad. Con su mente sumida en un mar de posibilidades infernales aceleró, envolviendo el casco de la nave en llamas, mientras repetía unas palabras sin ser consciente.

–ya estoy aquí, no te mueras-

Desde los cielos la ciudad parecía tranquila, demasiado tranquila. Como un rayo, aterrizó en un puerto espacial plagado de naves aparentemente intactas y salió corriendo en busca de quien fuera. Aquello era un escenario terrorífico, una ciudad fantasma, un páramo desolado en el que sus habitantes parecían haber desaparecido en un solo instante. Capsulas detenidas sobre las sendas de cristal, templos vacíos, como testigos silenciosos del horror que había arrasado el planeta en un instante, callejuelas frías, tenuemente iluminadas por el resplandor de los materiales que conformaban los rascacielos... Corría, cada vez más rápido, y habiendo perdido la señal de su Diamante blanco hace semanas, aullaba su nombre original con la cada vez más débil esperanza de encontrarla.

Llegó a la plaza y por primera vez percibió señal de actividad, de un violento enfrentamiento más concretamente. Y en el centro de la escena estaba la máquina que se suponía les iba a salvar a todas, hecha pedazos. No había señales de Cinabrita , ni de diamante blanco, ni de ninguna de las gemas del planeta, a su alrededor solo había silencio y oscuridad.

Caminó confundida, observando cada detalle, intentando encontrar una pista que le indicara que las suyas estaban vivas, cuando se topó con algo tirado en el suelo. Era un cuaderno ligeramente desgastado, probablemente de una gema muy joven de las colonias, las únicas que se podían permitir algo parecido a una infancia.

Era una historia sobre un jasper, que con fuerza y valentía defendía a capa y espada su planeta de unos entes oscuros. Entre las páginas había algo brillante, una… esquirla transparente. Cuando la agarró para examinarla esta empezó a brillar y se convirtió en algo horrendo que intentó atacarla. Y entonces se dio cuenta de que era aquello… Diamante azul , con la mirada perdida en el vacío, tiró el cuaderno al suelo y abrazó a aquel ser contra su pecho.

-Lo siento… tanto-

Cuarzo blanco estaba a punto de mandar exploradoras a Dah'gro cuando recibió la transmisión. Las palabras de diamante azul desgarraron a aquellas presentes en la sala y pronto desgarrarían al planeta entero. Cuarzo blanco cayó de rodillas, demasiado impactada para soltar una sola lágrima. No solo las gemas que se habían perdido, no solo el diamante que les prometía la paz, sino también ella. Su egoísmo la invadió por un instante haciendo que lo que desatara finalmente sus lágrimas no fueran las miles de vidas perdidas, sino recordar el rostro de su amante, su maestra, su consejera y su amiga durante más de mil años, perdida para siempre.

A su lado, heliotropo permanecía temblorosa, con los ojos en blanco. Algo ardiente oprimiéndole el pecho, ¿habría sido su máquina la causante de tal desastre?. Unas lágrimas silenciosas recorrieron las mejillas de su rostro inalterado.

Tras aquellas espantosas revelaciones, el consejo se dio un tiempo para meditar el paso que dar a continuación. Heliotropo se dirigió mareada hacia el templo de Zircón con un nudo en la garganta. Allí, se encontró con lapislázuli, que jugueteaba como una niña con el agua de una fuente decorativa, justo frente al lugar. Esta se percató de su presencia y la miró curiosa.

-¿Qué sucede?-.

Con la respiración entrecortada Heliotropo le contestó.

-Zircón ha muerto-.

Lapis agachó un poco la mirada y respondió sin dejar de jugar con el agua. – Oh,vaya... es una pena-. La fría respuesta de Lapis hizo que heliotropo se quedara mirándola estupefacta.

Enfurecida, la agarró de los hombros y la miró a los ojos mientras apretaba los dientes. – ¿eso es lo que tienes que decir?- . Sabía que estaba siendo irracional, que estaba hablando con una gema sin recuerdos, pero aun así no podía evitar sentirse dolida, ofendida por más de un motivo. Lapis respondió con parsimonia. – ¿Y qué quieres que diga? era mi instructor, pero más allá de eso era un extraño…-. Heliotropo iba a abofetearla cuando se percató de que dos lágrimas se escurrían del rostro inexpresivo de Lapislázuli.

-Estás…-. Y sin darle tiempo a responder, Heliotropo abrazó a Lapis y se puso a llorar sin cesar.

En la tierra, las gemas supervivientes cargaban con las gemas inconscientes a través de las oscuras galerías de aquella antigua instalación militar. Zircón miraba a su alrededor, asqueado por todo lo asociado a aquel lugar. De repente Iolita se detuvo y todas la miraron fijamente, algo se movía entre los escombros de aquel templo ruinoso. Le hizo una señal a sus gemas para que todas se pusieran en guardia y ella apuntó con el cañón al techo y disparó de improviso.

- Salid de inmediato o vais a acabar muy mal-. Una pequeña muchacha salió de entre los escombros con la mirada perdida y entonces Iolita bajó la guardia por un instante, momento más que suficiente para que al menos una veintena de guerreras gema las rodearan con las armas en ristre. La tensión no duró demasiado, ya que Zircón reconoció a aquella niña en un instante. Sin poder evitarlo esbozó una sonrisa y se dirigió a ella:

-La única niña de más de 1000 años que conozco es una Amatista-.