Bien, es el último capi del año, y ya que estamos en eso, díganme una canción que les vaya a B&B. Una que se pueda bailar así pegados, jeje. Gracias por hacer de este año uno maravilloso con todos sus reviews y buenos deseos.
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Disclaimer: Bones no me pertenece, es de FOX, Hart Hanson, Stephen Nathan y todos sus productores que nos dieron la serie más maravillosa que puede existir
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Quédate
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-¡Vaya! Así que está es la oficina de un subdirector del FBI.- comentó Brennan mientras veía la habitación el doble de grande que la oficina anterior. Booth sonrió engreído. Ella volteó hacía el estante de libros, se sorprendió al ver una hilera con cada ejemplar que había publicado.
Incluso los que hizo después de su partida. Apartó la mirada, fingiendo así no haber visto nada.
Booth por su parte cerró la puerta de cristal y dejó caer las persianas para que todo mundo entendiera que no debían molestarlo.
-¿Qué le dijiste a tu amigo cuando salimos?- no pudo evitar preguntar.
-Ah… Le dije que cuidara a Josephine mientras no estaba, volvía en un instante.
-Ah…- fue lo único que pudo salir de la boca de Booth. Luego se dio cuenta de que ese hombre se juntaba mucho con Brennan y su hija, por lo tanto, debía investigarlo, pero se había olvidado de su apellido. Genial Seeley, eres un gran padre. Pensó sarcásticamente.
-Y este Greg… ¿Cuál es su apellido?
-Booth.- le reprendió.
-¿Qué?
-Sé que lo vas a investigar, te lo aseguro, es un buen hombre y lo menos que quiero crearle son problemas.
-No puedes culparme por querer proteger a mi hija.- Y a ti. Pensó.
-Créeme. Si nos hubiera querido herir ya lo hubiera hecho hace ocho años.- Él sintió como el aire salía de sus pulmones. ¿Ocho años?
-¿Y qué… han estado juntos por ocho años?- le preguntó indiferentemente, pero por dentro estaba ardiendo en celos.
-Sí, hemos sido amigos por casi ocho años, por ello te digo que es un buen hombre. Además, Josephine lo quiere mucho.
-Bien, confiaré en tu palabra- dijo más aliviado de lo que le hubiera gustado al escuchar la palabra. Amigos. ¿Celoso? No estoy celoso, digo, la ame, pero eso fue ya hace mucho tiempo.
Luego, se dio cuenta de que el silencio incómodo había llegado, así que era hora de poner las cartas en la mesa. Se dirigió al sofá y le ofreció asiento.
-¿Por qué te fuiste?- preguntó.
-Yo… me vas a odiar pero, tenía miedo. Además, merecías ser feliz con Hannah. Necesitabas mover página y no lo harías a menos que te alejaras de mí.- dijo mientras se sentaba junto a él.
-No, no te odio. Sólo quería entender porque me separaste de mi hija por diez años.- dijo con un tono acusatorio en su voz.
-Lo siento, sé que eso no repara el hecho de haberte alejado, de haberme ido, pero es lo mejor que puedo decir o hacer.
-No, lo mejor que puedes hacer es quedarte en D. C. así pueda ver a mi hija más seguido.
Brennan apretó la mandíbula. ¿Acaso la estaba manipulando?
-No me quedaré en D. C. Josephine tiene una vida ahí…- pero Booth la cortó.
-Por lo que me contó, no tiene amigos ahí, todos creen que es un bicho raro, primero, porque es muy inteligente.- dijo con una nota de orgullo.
-Y segundo, porque la llaman experimento.- Brennan bajó la mirada avergonzada. Sabía que eso era su culpa, pero los padres no los vendían exactamente empaquetados.
-¿Terminaste?- le preguntó con frialdad.
-No. ¿Te vas a quedar en D. C.?- Seeley Booth estaba consiente de que ella no se iba a dar por vencido tan fácilmente, también sabía que estaba mal manipularla de esa forma, pero estaba desesperado, ahora que ya sabía de su hija no iba a dejar que se fuera de su lado así como así.
-No.- le espetó.
-Bien, entonces ya no tenemos nada de que hablar.- dijo levantándose del sofá.
-Booth, por favor.- le suplicó. –No puedo dejar mi vida así como así…- Él la vio incrédulo, se hubiera reído de no estar tan tenso.
-No… yo me refiero a que… no puedo tomar una decisión a base de un chantaje emocional.
-¿Quién te está chantajeando?
-Aparentemente tú.
Booth entornó los ojos. –Al menos piénsalo, por favor.- ella lo pensó un momento, estaba pensando si lo iba a pensar, irónico.
-Bien, lo pensaré.- Booth sonrió triunfante. –Pero mientras tanto tenemos que regresar a Montreal.
-¡Qué! ¡No!- exclamó. Brennan lo vio como si hubiera enloquecido. –Digo… quédate unos días más. Al menos…
-Booth, tengo un trabajo, y Jo tiene que ir a la escuela a estudiar, no puedo dejar que evada sus responsabilidades así como así.
-¿Cómo la llamaste?- preguntó inquisitivo.
-Jo.- dijo como si fuera lo más normal del mundo, pero Booth seguía sonriendo como tonto.
-¿Qué?
-Nada, me gusta el diminutivo.- dijo como si fuera lo más normal de mundo.
Brennan le dedicó una sonrisa, ambos pensaron lo mucho que habían extrañado esos momentos.
-Y bien. ¿Qué ha sido de tu vida?- le preguntó con una media sonrisa muy encantadora.
-Ahora trabajo en la…- pero el escándalo que provenía fuera de la oficina los distrajo, Brennan volteó, no se veían nada por la persianas pero claramente se escuchaba a la mujer que venía gritando.
-¡No me importa si está con la Reina Isabel II! ¡Voy a entrar!
-Oh por Dios.- fue lo único que pudo susurrar Booth antes de que la mujer entrara por la puerta.
-Subdirector, lo siento, traté de detenerla pero… - dijo el agente de unos veinte años que miraba con una expresión asustada a su jefe. El ex agente se levantó de su asiento.
-Está bien Connor, siga en lo que estaba.
Brennan por su parte se concentró en la mujer que había entrado, un metro sesenta, cinco cincuenta y siete pies en sistema inglés, cabellos rubios, ojos azules, complexión mediana, caucásica. Otra cosa que notó fue la cirugía plástica de nariz que se había hecho.
-¡Vaya! ¡Vaya! Veo que no pierdes el tiempo Seeley, apenas estamos en proceso de divorcio y ya tienes una nueva.
Temperance sintió como el aire se fue de sus pulmones al oír eso. Seeley Booth ¿En proceso de divorcio? ¿Se casó con ella? Pensó con desdén. Era obvio que la mujer no daba buenas primeras impresiones, y a simple vista podía ver lo materialista que era, no podía creer que Booth se hubiera enamorado de ella.
-Annette. Por favor.- le dijo con fastidio.
-Hola, yo soy Annette Nicolae, esposa del hombre aquí presente.- dijo con malicia.
-Oh… yo soy Temperance Brennan, antropóloga forense. Mucho gusto.- Ella le tendió la mano pero Annette no la tomó. Luego enarcó una ceja en sorpresa, primero, porque ese nombre lo había oído en algún lado, segundo, cualquier mujer con intenciones de una relación hubiera huido al escuchar la palabra esposa. Se preguntó si ella era una descarada o no tenía ninguna intención con Seeley. Fue en ese momento que recordó donde había oído ese nombre.
-¿Temperance Brennan? ¿Dónde he oído ese nombre?
-¡Annette!- exclamó Booth.
-¿Qué?- preguntó con una falsa inocencia. –Sólo le iba a decir que eres un gran fan de ella, pero parece que eso ya lo sabía. Gracias por venir hasta aquí sólo para hablar con él.
Brennan iba a protestar pero Booth le ganó. –No puedes venir así y meterte a mi oficina como si fueras el presidente de los Estados Unidos.
-Seeley, soy tu esposa, creo que merezco algo de respeto.
-Claro que mereces respeto, pero ya no eres mi esposa, estamos en proceso de divorcio. ¿Recuerdas?- le dijo con sorna.
-Eso es cierto, pero ya sabes, no estás completamente divorciado hasta que ambos firmemos los papeles, y yo no lo he hecho. Por lo tanto, si te acostaras con alguien me estarías engañando.- le dijo. –Y tú no eres así.
-¿Qué quieres ahora?
-¡Quiero la mitad de tu sueldo!- gritó.
-Imposible.
-Yo creo que mejor me voy.- dijo Brennan mientras se levantaba del sofá.
-¡Tú te quedas ahí!- gritaron al unísono, y por primera vez en mucho tiempo ella no fue capaz de discutir, porque sinceramente, sentía miedo ante la escena.
-Entonces estarás casado conmigo para toda la vida.- le espetó.
-Irónicamente, esa era la idea.
-Tú fuiste quien pidió el divorcio.- le reclamó.
-¡Por qué tú me engañaste!- gritó hastiado.
-Pudiste haberlo dejado pasar.
-¿Estás loca? Si yo fui fiel. ¿Por qué tú no?
-¡Porque tú no me amabas!- Y así, la verdad salió de su boca de una vez por todas. Toda la oficina se sumió en un silencio sepulcral.
-Nunca lo hiciste. No me fuiste fiel, te mantuviste fiel porque era lo correcto, pero no porque me amarás realmente, siempre estuvo ella en tu mente. No sé quién, pero era a ella a quien amabas.- dijo en un hilo de voz, su expresión desolada cambió en ese instante a una indiferente.
-Quiero la mitad.- fue lo último que dijo antes de marcharse.
Temperance se quedó estática, esas palabras resonaban en su cabeza una y otra vez. ¿Podría ser ella? ¿Podrías referirse a ella o alguna otra amante de Booth? Luego recordó que a Hannah, sí, quizás se refería a ella.
Booth por su parte, se quedó parado a media oficina mirando al suelo.
-¿Estás bien?- le preguntó en un susurro. Booth negó con la cabeza. Ella se acercó lentamente, tomó su hombro y este volteó a verla, Brennan deslizó su mano por su hombro para posarla en su nuca, él al sentirla tan cerca no pudo más y la abrazó.
¡Dios! ¡Cómo extrañaba esto! Pensó.
-¡Demonios Bones! ¡Cómo te extrañé!- Eso estaba destinado a quedarse en su mente pero no pudo evitar pronunciarlo.
Brennan sonrió con cariño y comprensión a la vez. -Y yo a ti Booth.
Ambos se sentían bien en los brazos del otro, pero el móvil de Brennan sonó. Los dos lo ignoraron, ninguno quería deshacer ese momento mágico, anhelado por ambos, extrañado a mares. Pero cuando sonó una segunda vez supieron que podía ser alguno de sus amigos.
-Brennan.- contestó.
-¿Dónde estás? Josephine no se siente muy bien.- dijo Greg al otro lado de la línea. Y ese solo comentario hizo que Brennan, muy a su pesar, tuviera que separarse completamente de Booth.
-Bien, voy para allá.- y colgó.
-¿Qué pasa?- preguntó asustado.
-Josephine no se siente muy bien.- dijo apenada. Como disculpándose por tener que irse, y Booth lo captó.
-Ah no, eso sí que no, iré contigo.- protestó.
-Booth, no es necesario...
-Es mi hija, iré, quieras a no.- Entonces Temperance se dio cuenta de que dijera lo que dijera, él no iba a retractarse.
-Bien, vamos.
Justo cuando salían de la oficina, Brennan se topó con un hombre y todos sus papeles cayeron al suelo.
-¡Oh! ¡Lo siento! Déjeme ayudarle.
-No, está bien, fue mi culpa, no vi por donde iba.- El no tan joven muchacho levantó la mirada para ver con quien se había topado, sonrió con incredulidad al ver a la persona que tenía enfrente.
-¿Doctora Brennan?- dijo sorprendido.
-Sí.- Y por primera vez vio con quien se había topado. -¿Sweets?
El aludido asintió.
Ella soltó los papeles que estaba recogiendo y se colgó en un abrazo al psicólogo.
-No puedo creerlo.- susurró sorprendido. -¿Hace cuánto ya? ¿Siete u ocho años?
-Diez años.
Ambos se separaron con una sonrisa inmensa en sus rostros, recogieron todo del suelo, y se levantaron.
¿Qué la trae por aquí?- preguntó mientras Brennan le pasaba los documentos.
-Yo… um, vine a traer a mi hija que se escapó de casa para ver a su padre.- le dijo. Sweets la vio en shock, pero luego lanzó una ligera risa.
-Si claro, no, ya enserio. ¿Qué la trae por aquí?
La antropóloga vio a Booth de reojo, este sólo sonreía ante la escena.
-Eso.- respondió. La sonrisa del psicólogo se desvaneció para convertirse en una mueca de sorpresa, entonces la pila de documentos cayó al suelo por segunda vez.
-Um… Bones, tenemos que irnos.
-No, esperen, eso significa que, ustedes dos… o quizás fue… pero como supo… y además como es que, es… peren.- Ambos rieron ante la confusión de Sweets, Booth tomó de la mano a Brennan y la jaló a la salida.
-Siento no quedarme más tiempo pero mi hija no se siente muy bien.- Él aún seguía en shock, y más por el gesto poco común entre ellos que presenció. Booth sonrió maliciosamente.
Sweets se la había pasado años jugando con su mente y metiéndose en esta. Bueno, ahora era su turno.
-¡Ella quiere decir nuestra hija!- vociferó. Y desapareció, dejando al pobre psicólogo más confundido si es que era posible.
Salieron del Hoover riendo como dos adolescentes, luego caminaron a la SUV, con sus manos entrelazadas, Brennan no estaba muy segura de lo que significaba aquello, pero tampoco estaba dispuesta a soltar su mano.
Para Booth las cosas tampoco estaban claras, que significaba ese gesto, él lo sabía muy bien, pero no estaba seguro de lo que significaba para Bones, cuando llegaron a la SUV, él abrió la puerta con un ademán caballeroso la invitó a subir, Temperance le sonrió, cerró la puerta y subió por el lado del conductor.
El viaje fue silencioso, pero no era uno incómodo, era como si todo lo que tenía que decirse estaba dicho, y ese último gesto les había dado paz y tranquilidad. En una luz roja, Booth volteó a ver a su ex compañera, ella lo veía fijamente, a los ojos del ex agente, los ojos de ella parecía que brillaban de manera especial, lo miraban con adoración, de eso no tenía duda, también parecía que su piel resplandecía bajó las luces que se colaban por la ventana. Es hermosa. Pensó.
De no ser porque los pitidos de los demás autos se hicieron insistentes, nunca hubiera quitado la vista de esos hermosos ojos.
Ese único instante le recordó lo que pudo haber tenido de haber sido más valiente hacia diez años.
-Booth.- respondió.
-Me debes un favor bien grande amigo.- dijo el agente Brandon al otro lado de la línea. Booth rió entre dientes.
-¿Por qué?
-La hemos encontrado.- Booth dejó de llenar los informes.
-¿En serio? ¿En dónde?
-En una excavación de Dinamarca, al parecer identifica las famosas momias de los pantanos. Los lugares de excavación están repartidos en Irlanda, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Dinamarca, nuestra querida doctora se encuentra en el último.
-Vaya, yo no sé qué decir… gracias.- le dijo a su amigo.
-De nada. Ahora, ven rápido antes de que mi jefe me atrape.- Booth colgó.
Brennan estaba en una excavación reciente sobre esas momias, dos días después de esa llamada se encontró a él mismo haciendo sus maletas para ir a esa región de Europa, Cam, Ángela y Hodgins trataron de disuadirlo para que no se fuera. Ángela, su principal motivo era el resentimiento, Hodgins no quería que su esposa se sintiera más estresada, en su octavo mes de embarazo podía provocar que los bebés nacieran antes de tiempo. Y Cam sólo quería que su amigo no sufriera otra rechazo por parte de ella.
Pero él no escuchó motivos, cerró la maleta y vio a su alrededor, su apartamento estaba vacío, Hannah lo había dejado hacía meses porque según ella, se sentía atrapada ahí, además él ya no era el mismo se la pasaba buscando a su compañera en su tiempo libre. Su relación se fue al caño. Así que un día la encontró con sus maletas en la puerta, y así salió otra mujer que había amado de su vida.
Viajó al país en cuestión, llegó a las excavaciones, y preguntó por la Doctora Brennan. Fue al lugar que le indicaron, se hizo pasar por su hermano. Entró al museo Silkeborg, habían miles de personas dentro, pero aún así la reconoció entre la multitud. Cuando la vio, notó que se miraba más radiante, más feliz, más bella.
Se acercó poco a poco, pero se quedó parado a pocos metros. Un hombre bien parecido con ojos verdes, cabellos castaños y bien parecido se acercó a ella, sonriéndole, ella volteó en su dirección, y por primera vez, Booth vio su vientre abultado.
El hombre acarició su vientre mientras ella le sonreía.
-Hvordan vagnet op i dag?
-Lidt svimmel. Me det gar over.
Él se inclinó a la altura de su vientre y habló. -Du giver din mor problemer?
-Hvorfor gørdualtidgøre det?- le preguntó riendo.
En ese momento Booth agradeció no saber nada de dánes, sabía que si entendía la conversación le iba a doler más, porque podía no saber el idioma, pero las expresiones de ambos le decían todo. Él miraba a Brennan con total adoración, y lo más probable es que ella estuviera esperando su bebé, ya que él, bueno, estaba con ella.
Y era feliz. Totalmente feliz.
La vio por última vez, y silenciosamente se despidió de ella. E hizo un pacto, prometiéndose a sí mismo que pasaría página, ésta vez definitivamente. Cuando volvió, trató de no parecer abatido, le dijo a sus amigos que no la había encontrado, que a lo mejor estuvo ahí pero ya se había mudado. Y cuando le preguntaron si la iba a seguir buscando, respondió que no.
Dijo que no podía seguir malgastando su vida buscando a una persona que seguramente ya lo había olvidado, así que él debería hacer lo mismo.
Qué equivocado estuve. Pensó mientras aparcaba frente al Jeffersonian y le daba un vistazo a Brennan pensando en que no había pasado página porque el capítulo de amor en su libro tenía impreso Temperance Brennan. Y jamás lo había podido borrar.
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Continuará...
Por cierto, la conversación decía algo así.
-¿Cómo estás el día de hoy?
-Un poco mareada. Ya me pasará.
-¿Le estás dando a tu mamá problemas?
-¿Por qué siempre haces eso?
Que quede claro que la saque del traductor
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Bien, ahora fue este él que quedó largo. Sé que prometí a Parker, pero será en el siguiente.
¿Y bien? ¿Qué les pareció? La mayoría ya se imaginaba lo de Dinamarca así que espero no haberlos decepcionado.
Y por lo de la canción, ya verán porque lo digo, en fin,
¡Feliz Año Nuevo a Todos!
¡Qué se la pasen bien! ¡Les deseo lo mejor!
