Perdonen la terrible demora
Aquí les dejo un nuevo capitulo.
Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen.
Capturado.
-Cuando llegue a cinco, abrirás lentamente los ojos -Informo Defteros en tono sereno- 1, 2, 3,4... -Hizo una breve pausa- 5 -Aioria abrió los ojos, había tenido una crisis "magistral" estando internado. El médico y Regulus también estaban presentes, solo para garantizar la seguridad del menor por causa protocolar. No porque creyeran que Defteros le fuera a hacer algo deshonesto al chico mientras estuviera bajo hipnosis.- Aioria ¿Sabes quién soy?
-El doctor Defteros. -Respondió el chico en tono ausente, aun acostado en la cama del hospital al que se habían visto obligado a amarrarlo por medidas de seguridad. Debido que durante la crisis se había llegado a rasguñar y generar laceraciones diversas.
-Muy bien, soy el doctor Defteros. -Replico el hombre tranquilo- ¿Como se llaman tus amigos?
-Camus y Milo. -Volvió a responder en tono monocorde.
-¿Y Mu? ¿Acaso no es tu amigo? -Pregunto el psicólogo, mientras tomaba cuidadosamente notas y acomodaba la grabadora para que se escuchara bien la voz del chico.
-El está muerto...
-La policía dice que solo está perdido. -Le replico el psicólogo, no creía que llegarían tan rápido a ese tema.
-Está muerto, él me lo dijo.
-¿Quién es él?
-El chico rubio. -Informo sin dar señal alguna emoción- Todos los que el monstruo de la galera se lleva, mueren.
-¿Quien es el monstruo de la galera?
-El que hombre que vive en la casona...
-¿La que está escondida en las sierras?
-Sí.
-Aioria, eso es una leyenda urbana.
-No lo es.
-¿Como lo sabes? -Pregunto el hombre, mientras se ajustaba los lentes. Aioira no era el primer paciente que tocaba el tema de la leyenda urbana. Muchos de sus pequeños pacientes hablaban de un hombre con dientes afilados y galera. Uno que les decía que fueran a jugar con él.
-Porque está parado junto a papá. -Regulus sintió que la espalda se le poblaba de un sudor helado, fuera la luna dominaba el firmamento. Habían optado que la sesión comenzara de noche, porque era cuando menos movimiento había en el hospital... Menos estímulos que distrajeran al menor.
-Aioria, junto a tu padre no hay nadie... -Informo Defteros tranquilo, llamando a todo su entrenamiento y cordura para no salir corriendo de esa habitación.
-Está ahí, quiere que vaya con él.
-¿Por qué quiere que vayas con él?
-Quiere un nuevo sirviente. -Susurro el chico, en un timbre de voz que lentamente desaparecía.
-¿Un nuevo sirviente? -Defteros se sorprendió por esas palabras- Aioria, en la historia urbana nunca mencionan que él tuviera un sirviente ¿Entiendes lo que digo?
-Sí.
-Muy bien... ¿Recuerdas que paso hace unas horas?
-No.
-Te despertaste y te lastimaste. -Silencio por parte del chico- ¿Por qué lo hiciste?
-Quiero que deje de fijarse en mí. -El hombre observo los rasguños en el rostro del chico.
-¿Que quiere que hagas?
-Quiere que le sirva.
-¿Servirle en qué sentido?
-Quiere que haga lo que él no puede hacer...
-¿Que no puede hacer?
-Retener a los chicos, no quiere que escapen... Quiere que se queden en la mansión. -Al oír esto, los adultos se miraron "Quiere que se queden en la mansión"- No quiere que escapen, como escaparon los otros...
-¿Que otros Aioria?
-Los que rapto antes, cuando aún estaba vivo. -Defteros apretó los labios.
-Aioria ¿Sabes el nombre de esta persona?
-No.
-¿Y de su anterior sirviente?
-Shaka. -Hizo una pausa- Shaka quiere que lo ayude, no quiere que él mate más niños...
-¿Como es Shaka?
-Rubio. -Defteros observo el cabello castaño dorado de Aioria- ojos claros... -Apretó los labios de nuevo cuando observo las transparentes esmeraldas del chico.- Piel morena.
-¿Como tú?
-Sí -Informo el muchacho.
Despacho del médico, media hora después.
-Ve al grano Def, por favor nada de rodeos.
-En una de las sesiones, Regulus, Aioria menciono que su madre les dejo. -El otro apretó los dientes, sabía que su hijo contaría eso... Pero no le gustaba la razón por la que seguramente venia el comentario.- Aioria es muy cerrado, cuenta de a poco... Admitió que no quiere que Aioros se vaya a la universidad.
-Def... por favor, ahórrate el prologo.
-Creo que sería bueno que hiciera una consulta con un psiquiatra -Informo al fin el mayor- Puede que la combinación de todos los hechos presentes, han generado algún tipo de psicosis en Aioria. Psicosis que se ve manifestada temáticamente con la leyenda local.
-Temía que dijeras eso... -Se cayó al escuchar pasos apresurados en el pasillo. -¿Que sucede?
Habitación.
-¿Con que se corto? -Pregunto el médico, mientras intentaban detener la hemorragia que se había presentado en el brazo del chico.
-¿Tres líneas hechas con una navaja? -Aioria estaba callado, mientras escuchaba como su padre se contenía de insultar al médico.- ¡No había nada de eso cerca de él! -Defteros cerró la puerta para amortiguar un poco la voz de Regulus.
-Con las manos sujetas con restricción -Miro los brazales y listones que evitaban que Aioria se auto flagelara- Dudo que hayas sido tu ¿Algo que decir? -El chico negó con la cabeza.- Aioria, alguien tuvo que haberte lastimado.
-Quiere enviarme con un psiquiatra, no importa que le responda -Defteros se quedo callado ante la acusación, era imposible que Aioria supiera eso porque no lo habían dialogado frente a él en ningún momento- ¿Que es lo que pasa?
-Dímelo, Aioria, porque yo no lo sé. -Defteros se sentó en la cama- ¿Que te dijo Shaka? Eso nunca te lo pregunte -El chico apretó los labios antes la mención de ese nombre.- ¿Es un gran secreto? -Aioria miro hacia un costado, Shaka se había puesto el índice sobre los labios indicándole que guardara la información que había compartido con él.
-No lo recuerdo... -Informo en un tono suave- Ni siquiera sé quién es Shaka.
-Estas mintiendo, Aioria.
-Lo se...
-¿Por qué no quieres decirme? -Miro hacia el mismo lugar que había mirado Aioira- ¿Que hay ahí? ¿Está el monstruo o Shaka? -El menor aferro la cobija, cerrando con fuerza el puño.- ¿Quien nos acompaña en esta habitación?
-Shaka.
-¿Por qué Shaka le servía?
-Lo secuestro y lo obligo a ser su esclavo... -Defteros le miro atentamente, mientras que en su bolsillo el pequeño MP4 seguía grabando- Shaka y yo tenemos algo en común... no sé que es, por eso me quiere.
-¿Quien te quiere? ¿Shaka o él?
-Él.
Mansión en las Sierras, Mañana siguiente.
La reja estaba cerrada con candado, alguien del cuerpo policial había puesto cadena y candado nuevo. Aunque no fue mucho trabajo para él saltar las rejas laterales.
Observo la funesta mansión con parte de su techo caído y sus ventanas que parecían albergar miles de ojos. Había informado a Aspros, por mensaje, que iría a ese lugar a inspeccionar. Le intrigaba saber por qué tantos de sus pacientes le temían a ese lugar y padecían severos trastornos por causa de la leyenda.
Interior de la mansión.
El olor a moho, yeso y tierra invadieron su nariz... Aunque sintió otro aroma, uno que le hizo que el estomago se le revolviera.
El olor de la sangre y la carne podrida. El aroma provenía de cada grieta en la pared, cada rajadura en el suelo y cada pequeño agujero en el techo. Algo se descomponía lentamente en ese lugar.
Subsuelo, un tiempo después.
Frente a una puerta, yacían dos esqueletos. Los huesos se habían mezclado por los años, pero ahí estaban... Tomo un par de fotos, eso se lo tendría que mostrar a su hermano y continúo caminando por el lugar. Horrorizándose a cada paso y lamentando no haberle pedido a su hermano que fuera con él... En vez de mandarle un cobarde mensaje de "tal vez vaya a la mansión", podría haberle dicho a Aspros que le acompañara. En ese caso por lo menos tendría la seguridad que el arma en la cintura de su hermano le otorgaría. Una falsa seguridad, pero era seguridad al fin.
Luego encontraría una razón definitiva por la cual debía de haber ido acompañado.
Entro a una habitación, donde del techo pendían centenares de cadenas... En algunas de estas había grilletes, los cuales aún conservaban partes óseas aferradas. Aunque no fue eso lo que hizo que soltara la linterna, no, lo que hizo que la soltara fue otra cosa.
Los cuerpos, todos los niños y jóvenes desparecidos del pueblo estaban ahí. Se dio vuela y se encontró con un sujeto vestido de traje y con galera. En una de sus manos llevaba un cuchillo.
-Jamás creí que fueras a ser tan idiota, Def -Informo con una burlona voz, mientras una sonrisa se presentaba en su boca, dejando a la vista sus puntiagudos dientes. -Te me escapaste de niño, no te me escaparas ahora. -Dijo mientras subía su galera con la punta del cuchillo y dejaba a la vista su desquiciada mirada.- Encontraste mi bóveda, por lo que veo... -La expresión desquiciada aumento en el rostro del sujeto, mientras el psicologo retrocedía buscando con la mirada alguna salida de ese lugar que el hombre llamo "mi bóveda"- Ahora jugaras conmigo, jugaras... Y no escaparas -Agrego tras un siniestro silencio.
Continuara.
