Pasado sin Futuro 8
Robbie ya había tenido suficiente, estaba harto de tener que vivir escondiéndose de esos demonios inútiles. Salió de la sala de entrenamientos, evitando ser visto por Grenda. Mientras avanzaba sin rumbo aparente, su mente trabajaba a toda velocidad, forzándose a recordar dónde estaba la única salida sin seguridad del cuartel. Todos sabían que dejar un cabo suelto les pondría en peligro pero debían dejar una abierta para poder escapar si sucedía algo más grave. Una enorme sonrisa curvo sus labios, finalmente había recordado hacia dónde debía dirigirse.
Cuando llegó, quitó el pedazo de pergamino que había puesto el duende azul hermano de Bill para evitar que alguien desconocido entrara. Se escabulló por el hueco en la pared, encorvándose un poco hacia delante para poder pasar con mayor facilidad; era una especie de túnel que aparentaba no tener final pero cuando divisó la luz de la luna, supo que sí tenía final.
Después de salir de ese lugar volvió a colocar el pergamino para no poner en peligro a sus camaradas, porque podía ser un idiota impulsivo pero no era tan estúpido como para dejar arriesgar a los otros. Corrió un par de kilómetros hacia el norte y observó cómo las sombras rondaban una de las cámaras de vigilancia que tenían.
-¡Oigan, basuras negras!- gritó para llamar su atención. Las sombras en seguida se giraron en su dirección, alargándose unos centímetros como si lo estuvieran acechando.
Dentro del cuartel el rostro de Candy se había vuelto una mueca confundida y enfadada.
-¿Qué demonios hace ese imbécil?- gruño Mabel sin apartar la mirada de Robbie que había comenzado a desviar a las sombras lejos de la cabaña.
Robbie, por su parte, corría en dirección al pueblo en un intento por mantener la cabaña a salvo, cuando divisó la estatua del Alcalde se detuvo en seco, usó sus poderes para saltar más alto de lo que sus piernas le permitían normalmente. Calculo unos tres metros y luego comenzó a caer, las sombras habían hecho un círculo a su alrededor, esperando a que cayera para poder llevárselo. No fue tan fácil. Robbie cayó de rodillas, golpeando el suelo con el puño envuelto en una flama verde. La onda expansiva que causó al golpear el suelo destruyó a las sombras, quienes después de emitir un chillido horrible se volvieron humo negro y desaparecieron. Robbie sonrió mientras se levantaba lentamente, quería darse unos segundos como el héroe de la historia, intentando, según él, lucir épico.
-Candy, llama a Gideon y que traiga de regreso a ese tonto- pidió Mabel con furia contenida. Robbie se había pasado de tonto esta ocasión. A los pocos minutos Gideon ya se encontraba haciendo un portal para poder traer a Robbie de regreso.
Robbie seguía tan enfrascado en su pose de superhéroe que no se percató del momento en que un circulo de luz se había formado detrás de él, cubriéndolo por completo, llevándoselo de regreso al cuartel sin dejar rastro alguno. Mabel ya se había puesto de pie para ese momento.
-¿Qué sucede contigo, Robbie?- le reprochó Candy con mala cara -¿te das cuenta de que pudiste haber sido capturado?- la chica parecía a punto de tener un colapso nervioso, y es que la pequeña Candy era de las que más se preocupaba por todos sus camaradas, a pesar de todo, su alma seguía siendo muy noble.
-Oigan deberían agradecerme- Robbie se sintió indignado- acabe con esas cosas antes de que nos descubrieran- el chico se cruzó de brazos con molestia.
-Le diste a Dylan lo que tanto quería, tarado- la voz de Mabel resonó por la habitación, fría y fuerte, como un cuchillo.
-Pero…
-¡No!- gritó Mabel- ahora Dylan sabe dónde estamos ¿no se te ocurrió que esas sombras eran para presionarnos a atacar?- Robbie no comprendía lo que la castaña decía.
-Piénsalo, Robbie- hablo Bill con total calma- Saliste de la nada, alejaste a las sombras de la zona y las destruiste muchísima distancia después ¿no te parecería extraño?- el rostro de Robbie se tornó blanco- Dylan no es idiota y no tardará en relacionar los puntos, nos encontrará- sentenció Bill, cruzándose de brazos..
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-¿Podrías repetir lo que dijiste?- Will no daba crédito a las palabras dichas por el castaño.
-Vas a mostrarme mi vida completa como si de una película se tratase- el castaño se había cruzado de brazos con una mirada retadora.
-Pero… no estoy seguro de poder hacer eso… o sea, tendría que enviarte al mindscape para poder hacerlo sin alterar nada- el Cipher menor sopeso rápidamente los pros y contras para luego mirar a Dipper.
-Ya me escuchaste- presionó Dipper.
-De acuerdo- ciertamente no estaba seguro de que esa fuera la mejor opción pero no tenía tiempo.
-Entonces tenemos un trato, Will- Dipper extendió su mano y Will la tomó con la mano envuelta en llamas amarillas.
-Tenemos un trato- repitió Will jalando el alma de Dipper fuera de su cuerpo, como aquella en que su hermano había hecho lo mismo.
