Tú no eres Ese que Alguna vez Amé
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LaYdI tOmOe (Tomoe-chan)
Disclaimer: Todos los personajes de Inuyasha que aparecen en este fanfic pertenecen a Rumiko Takahashi; asi como los personajes de Yuu Yuu Hakusho pertenecen a Yoshiro Togashi. Yo sólo los utilizo para darle vida a este fic que vino a mi inspiración. Y lo único que gano es un par de comentarios.
Notas de Autora:
Hola wapas y wapos!
Pues si... nuvamente de regreso. No los atormentare con excusas esta vez. La verdad es que este capitulo esta terminado desde hace una semana o por alli. Pero sentia yo que le hacia falta algo. Y cuando descubrí que era ese algo, y me puse a escribirlo, y las ideas seguian viniendo a mi mente, me di cuenta de que definitivamente eso ya iba dentro de otro capitulo, o la cosa aqui se iba a alargar. Además me gustaria dejarle su pedacito correspondiente a lo que tenemos en este capitulo. La verdad me ha gustado mucho como ha resultado. Perdonen el atraso, pero ya casi tengo completo todo el otro capitulo... por lo menos en mi mente. Asi que les prometo una semana o menos para poder subir el siguiente capitulo.
Aclaraciones:
En este fic va a haber shonen-ai (es lo más que puedo escribir), y parejas hetero (Canons y fanons).
Significados:
-Blabla- diálogo.
"Blabla" pensamientos, recuerdos, personas del otro lado de un teléfono, etc.
Ya no los molesto mas... y vamos con el capitulo!
Capitulo 7
Inspiró el aire fuertemente, y secó el sudor de su frente. Exhaló. Inspiró nuevamente, tratando de retener lo más que pudiera en sus pulmones. Por más que tratara, no podía respirar normalmente. De hecho estaba jadeando, más que respirando de verdad.
Tomó su botellón de agua, bebió a grandes tragos de esta, y después derramó un poco del contenido sobre su cara y su cabello. Estaba semi-desplomada en el suelo, sentada con sus piernas estiradas, pero con un tobillo cruzado sobre el otro, y recostada sobre un brazo, con la cabeza hacia atrás. Sesshomaru la observó, pensando por una parte que era una débil humana, y por otra pensaba que era sorprendente que hubiera sido capaz de seguirles el paso.
Tiempo atrás no hubiera podido haber durado más de 10 o 15 minutos. Pero habían estado entrenando por parejas por más de dos horas o algo así.
Ni él, ni Shippo, o los otros dos demonios que trabajaban para el Reikai, ni el mazoukai(1) se encontraban ligeramente agitados. Los únicos en ese estado eran Kagome y el joven alto y pelirrojo. Kawabara, un joven admirablemente leal, que había tratado de salvar a su compañero de turno de uno que otro ataque sorpresa.
Perdido en sus pensamientos, algo sutilmente lo distrajo de sus cavilaciones. Del agua y sudor que había en el cuello de Kagome, una gota se había deslizado traviesamente a través de la mitad de su cuello y por entre…
Un sonido de bombardeo, que para su fino sentido auditivo se había escuchado mucho más fuerte, lo distrajo de lo que observaba.
Kagome, quien estaba sentada en el suelo sintió las vibraciones a través de éste, se paró rápidamente, y tomó una posición de defensa. Automáticamente, sus otros compañeros de entreno y de batallas, se situaron rápidamente alrededor suyo, con Sesshomaru frente a ella.
Shippo olfateó el aire y después sentenció:
-No es dentro de nuestro territorio. Están a unos cuantos kilómetros de donde termina el campo de protección.
La tensión entre el grupo se aligeró un poco, pero no así sus posiciones de defensa. Un rugido se escuchó por encima de sus cabezas, detrás de ellos, que provenía del castillo, y en muy poco tiempo, uno de los gatos mágicos descendía llevando consigo a Rin.
La muchacha se bajo con gracia pero apresuradamente del animal, y corriendo hacia el grupo, de manera alarmada se dirigió a Sesshomaru.
-¡¡Padre!! Mukuro-san se ha contactado hace poco. Son ellos los que están siendo atacados. Dijo que estaba con un pequeño grupo de soldados haciendo una búsqueda con respecto a la ubicación de nuestro enemigo, y que casi lo descubre, pero que los descubrieron a ellos primero, y tuvieron que huir, y los alcanzaron cerca de aquí. Necesitan refuerzos. ¡Padre, debes ir a ayudarlos inmediatamente!
Sesshomaru que siempre había odiado que le ordenaran que hacer, la miró fríamente. Rin entonces se dio cuenta de su error, pero ella, al igual que Kagome, tenía muy fuertemente arraigado en su personalidad el ayudar a los demás sin importarle su propia vida. Sin embargo, si actuaban impulsivamente, no solamente se arriesgarían, sino que además delatarían la ubicación de la fortaleza.
Se mordió el labio inferior, sin saber qué hacer o qué decir, esperando su castigo por tal atrevimiento. Sesshomaru frunció los labios, pero no le reprimió, sabiendo que la chica estaba más que enterada de su falta. En cambio, se dirigió a Shippo.
-Lleva un pequeño escuadrón de kitsunes. Los más confiables bajo tu mando. No más de cinco. Llévalos a ayudar un poco con la batalla, pero que se enfoquen en distraer al enemigo. Con esa distracción trae a los heridos a la fortaleza.
Rin, aunque sentía unas ganas enormes de protestar, se calló, y simplemente miró hacia otro lado. Kagome, que estaba a la par suya, la vio derramar una lágrima, y poner las manos en puños, los cuales le temblaban. Sesshomaru sabía que el peor castigo que podía imponerle a la joven no era el físico, sino el hecho de ver a su prometido ir a alguna peligrosa misión.
Shippo, entendiendo ambos propósitos de dicha decisión, se inclinó respetuosamente ante su señor, y partió rápidamente en dirección al castillo, sin ni siquiera atreverse a dirigirle una mirada de despedida a la joven miko que temblaba de tristeza y preocupación anticipada.
Lo que si podía hacer era apurarse en cumplir la misión que tenía a su cargo, para no preocupar a la joven demasiado. Y para que Kagome tampoco se alterará demasiado por su ausencia, como recordaba que le ocurría cuando Inuyasha cometía la imprudencia de querer pelear solo.
Porque al fin y al cabo, ella seguía siendo como su madre, y no quería que estuviera mal por su culpa. Él siempre trataría de no hacer lo mismo que Inuyasha hizo con ella. Kagome siempre se mereció algo mejor que eso.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
El joven koorime caminaba de un lado al otro de su habitación, como una fiera enjaulada. Recostado en un sillón leyendo un libro de botánica, se encontraba su mejor amigo, Kurama.
-Puedes dejar de hacer eso,- le pidió el kitsune.- Me estás crispando los nervios. Y vas a dejar un hoyo si sigues así.
El koorime le dirigió una fría mirada, pero dejo de moverse de un lado a otro. Aun así, seguía impaciente. Hacia unas horas que el grupo de kistunes habían marchado a auxiliar a Mukuro, y aun no había noticias de ellos.
-¿Tanto te preocupa ella?- le preguntó el kitsune con un tono resentido, cerrando de golpe su libro. Seguía sin poder encontrarle una razón lógica a sus celos, pero simplemente no podía dejar de sentirlos cada vez que se daba cuenta que Hiei tenía algún tipo de reacción cuando se mencionaba a la mujer. Le preocupaba y le ponía celoso, pues a pesar de que le había dicho la verdad de lo que sentía al joven koorime, y a veces entre ellos se daban pequeños roces y caricias y demostraciones privadas… el joven koorime seguía sin decidir qué era lo que verdaderamente sentía.
-Hn- fue la gran respuesta que obtuvo del koorime. Kurama sabía que más de eso no iba a lograr sacarle. Con un resoplido volvió a su lectura. Hiei lo observó un momento, antes de dirigirse a la ventana y quedarse observando a través de ella. Por una parte le preocupaba la joven guerrera. Era una mujer admirable, y una que se había ganado su respeto a pulso. Y una amiga, si así podía considerarla.
Pero no sabía qué hacer con respecto al kitsune que fingía leer. Conocía muy bien al joven como para saber que no estaba realmente concentrado en el texto. Sabía que estaba demasiado enojado y celoso como para realmente prestarle atención a la lectura.
Hiei sabía que no estaba atraído por Mukuro. Era una persona muy bella, completa, capaz e independiente. Pero a él no lo completaba. Más de una vez cuando estaba bajo el servicio de Mukuro se dio cuenta de la atracción que la joven sentía hacia él. Y ya que ninguno de ellos jamás había conocido el verdadero significado del amor, habían tenido un par de deslices.
Pero Hiei, que no era una persona romántica por naturaleza, aún tenía una ligera esperanza de probar por sí mismo aquellas ridiculeces, a su pensar, de las que tanto hablaban los humanos. Yusuke o Kazuma por ejemplo, le habían contado de sus experiencias con las mujeres, y como es que al final habían encontrado a esa persona que les llenaba. Le habían relatado de cómo era que parecían sentirse más fuertes cuando pensaban en ellas y en su deseo de protegerlas. Hiei deseaba comprobar por sí mismo si aquello era cierto. Si en verdad el "poder del amor" podía volverlo más fuerte. Pero no había encontrado eso con Mukuro.
Sin embargo, Kurama… No estaba seguro respecto a Kurama. Eran grandes amigos, y podían entenderse sin necesidad de palabras. Y la atracción que sentían era un poco más allá de lo físico. Pero aún así, tenía miedo. Miedo de perder la amistad por el deseo. De qué pensarían de él sus amigos, y en especial su hermana. El resto de mundo se podía ir al demonio por él. Pero sus amigos y su hermana al final también se habían hecho un espacio en su ser. Suspiró.
-No sé que tanto alegas baka kitsune, si tu ayer andabas muy feliz de ayudar a Kagome-san- le regresó como respuesta Hiei, una que por cierto era bastante ácida. Él no le andaba celando nada al pelirrojo, y eso que el susodicho había tenido muchísimas más parejas de una noche que él, cuando Kurama aún era Youko. Y tenía más experiencia que él aún solamente contando su vida como humano. Él era por naturaleza un mentiroso, un embustero y un seductor, después de todo. Era ese tipo de personas que atraían la mirada de cualquier mujer, e incluso de algunos hombres, sin siquiera proponérselo.
Tan sumido estaba Hiei en sus pensamientos, que ni cuenta se dio de cuando el joven pelirrojo se paró ágil, silenciosa y rápidamente, y lo acorraló contra la ventana, dándole la vuelta en el proceso. La respuesta instintiva de Hiei fue interponer su brazo doblado, entre él y Kurama. Pero el pelirrojo con un movimiento sensual y rudo a la vez lo movió. Lo empujó ligeramente contra el ventanal, usando en su ventaja su altura con respecto a la del koorime. Lo presionó ligeramente con las caderas, y agachó cabeza para estar a su altura.
-Tú eres el único para mí, y lo sabes muy bien. No confundas cortesía con amor,- le dijo en una voz ronca y desafiante, observándolo con unos ojos turbados por el enojo y otro sentimiento que el pelinegro no supo descifrar. Después de eso, Kurama movió su cabeza para susurrale al oído:- Nunca lo olvides.-
Y después de eso, se atrevió a morderle el lóbulo más cercano. Hiei, en shock, y con los ojos como platos, no puedo reaccionar. Aquello era más de lo que el joven pelinegro se había permitido con él. Y sin embargo, lo había disfrutado, aunque hubiera durado muy poco. Tardó unos segundos en reaccionar, pero fueron los suficientes como para darle tiempo al kitsune de salir de la habitación sin decir una palabra más. Definitivamente, aquello lo había dejado con más dudas… y con mucho en qué pensar.
Se dio la vuelta para observar nuevamente por la ventana, con los ojos turbados, y un calor ligero formándose en sus mejillas. Pegó la frente al cristal frío, tratando así de enfriar sus pensamientos, y cerró los ojos, frunciendo el ceño.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Kagome miro a la joven trabajando cerca de ella. Rin seguía sorprendiéndole conforme los días pasaban. Llevaban allí unos cuantos meses, y en todo ese tiempo se había dado cuenta de los vastos conocimientos de la joven en medicina, plantas curativas, primeros auxilios, y todo ese tipo de conocimientos curativos.
Seguía sintiendo curiosidad, de cómo era que Rin seguía viva y joven, luego de más de un milenio, si sus cálculos no fallaban, según la información que había recolectado de sus charlas con Shippo y Rin a la hora de comer, y de los esporádicos lapsos de conversación, en donde ella hacia la mayor parte, con Sesshomaru. Después de aquella noche cuando recién había llegado, se había convertido en un hábito el encontrarse en aquel balcón, y observar la luna, conversando a veces, o discutiendo la mejor manera de mantener a los refugiados, o cosas por el estilo. Era un hábito del que ninguno de los dos se había quejado o al cual había renunciado.
Le parecía un poco raro, que nunca habían sido molestados o interrumpidos por guardias o soldados. Una pequeñísima parte de Kagome se preguntaba si no había sido en inuyoukai el que había prohibido a sus sirvientes molestarlo durante aquel tiempo a solas con ella. La última frase de sus pensamientos la hicieron sonrojar ligeramente. Con un suspiro, terminó de vendar al soldado que estaba atendiendo. Solo un par de días antes había sido atacado uno de los regimientos a cargo de Mukuro, y el lugar más cercano de la batalla era el castillo-fortaleza de Lord Sesshomaru.
Habían estado haciendo rondas junto con otros de los curanderos del lugar, y con la ayuda de la chica albina, Yukina. "La hermana de Hiei-sensei", le susurro su inconsciencia, mientras se recostaba en una silla, tratando de descansar por lo menos unos cinco minutos. Seguía sin saber mucho de la historia detrás de aquel enredo, pues solo había hablado con los Detectives Espirituales unas cuantas veces, y más que todo de asuntos de seguridad y de provisiones durante las reuniones que eran una vez a la semana. Cuando practicaba defensa, no podía hablar siquiera; y las jóvenes que habían llegado con ella y el grupo del Reikai, una de ellas no sabía mucho de la historia, y la otra prefería callarlo. Se preguntó si el joven les había prohibido hablar del asunto. Después de considerarlo un momento, lo creyó algo muy probable viniendo de él.
-Kagome-san,- le llamó la voz de Rin.- Nuestro turno se ha terminado-, le informo, acercándose a ella.- Creo que quizá le apetecería tomar un baño antes de ir a descansar. El verano de está dejando sentir bastante por las noches, y quizá le ayude a refrescarse un poco.
Kagome frunció su nariz un poco al darse cuenta de los efectos que dicha estación tenía en ella. Acepto con una media sonrisa, y tomando nota mentalmente de los beneficios de aquella acción. Si iba a ver a Sesshomaru después, sería mejor no combinar los olores de sangre y muerte que había en la enfermería junto con el olor a cansancio y sudor, siendo que él tenía el olfato sensible.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Rin y Kagome estaban relajándose en las aguas termales después de tomar un baño. Hablaban de cualquier tipo de anécdotas, en especial de batallas, chicos y, por parte de Kagome, locuras que había hecho con sus amigas en la secundaria y en la universidad. Rin se reía bastante de una historia particularmente graciosa.
-¿En serio le tiraste toda el agua encima?- preguntó Rin, entre risas, tratando de recomponerse.
Kagome se sonrojó, y no a causa del calor que emanaba del agua.
-Pues, si, lo hice. Pero fue un accidente. Aunque la verdad se lo merecía. Era una persona de lo peor. De ese tipo de gente que se cree mejor que los demás por tener dinero o poder,- fue su respuesta, ligeramente a la defensiva.
Rin suspiró.
-Sí, se a que te refieres. Me toco enfrentarme a muchos de ellos antes de que aceptaran mi condición como hija y heredera de los dominios de Lord Sesshomaru,- le contó con un deje de tristeza en su voz.- Fue bastante difícil convencerlos. Y aunque tuve la ayuda de Shippo-kun, tarde más de un siglo para poder convencerles. Creo que aun tienen sus dudas acerca de mí, pero prefieren callárselas a enfrentarse a la furia de mi padre.
-Oye Rin…- empezó a decir Kagome, como quien no quiere la cosa.- ¿Puedo preguntarte algo?- le habló tímidamente, no queriendo ser imprudente.
-Sí, claro. ¿Qué es lo que quieres saber?- le animó la otra con una sonrisa. Kagome inspiró aire antes de soltar la pregunta que venía formándose en sus entrañas desde hacía mucho.
-Rin-chan… ¿Cómo es que has vivido tanto tiempo y aun te sigues viendo de apenas diecisiete años?- soltó de golpe. Rin se sorprendió por la pregunta, pero en vez de evadirla, se quedó meditando un momento su respuesta. Al fin y al cabo, ella tendría que enterarse, y era mejor que fuera por su boca y no por algún rumor que no tendría completa toda la información.
-Cuando yo era más pequeña y los mundos no se habían dividido aun, creo que todavía era la época de Naraku, encontramos en el camino por donde íbamos unos pequeños montículos con piedras sobre ellos. Eran tumbas, lo sabía porque mis padres habían sido puestos bajo unos parecidos, poco antes de morir yo la primera vez. Así que me acerqué a observarlos, pensando en mis padres, y con aquella inocencia de cuando uno es niño, le pregunté a Lord Sesshomaru si él se acordaría de mí cuando yo muriera,- dijo mientras sonreía con la memoria de aquel suceso.
-Obviamente, él se sorprendió por la pregunta. Me dijo que dejara de hablar tonterías, pero creo que era su manera de decirme que él lo prometía. Una de las razones que desencadenó la separación de los mundos fue una gran batalla que hubo entre humanos y demonios de toda clase. Yo, que me había entrenado como sacerdotisa por decisión propia, para poderme defender de los youkais en caso de que mi padre no pudiera, fui de esas personas que quedaron en medio de la batalla.
-No en el medio, literalmente, sino de una forma psicológica. Por una parte había convivido mucho tiempo con youkais para saber que no todos eran malos, y por otra parte estaba mi instinto de protegerme y de proteger a los de mi propia raza de aquellos que no eran como milord.
-Él tampoco tomo partido en ninguno de los bandos, pero era considerado una amenaza entre los humanos, y una traición entre los youkais. Así que nos tendieron una trampa. Nos atacaron por ambos lados. Yo…- Rin se atragantó con las palabras, antes de seguir con su relato.
-Ellos me torturaron, e hicieron… cosas, conmigo antes de matarme enfrente de él y de Shippo-kun. Los inmovilizaron de alguna manera, y ellos sólo podían observar. Hasta que la furia de milord fue tan grande que su instinto animal gobernó sobre él, y acabo con todos. Pero para el momento en que había acabado con sus almas… ya era muy tarde. Mi cuerpo y mi alma habían quedado tan destruidos que no pudo usar a Tenseiga para revivirme. Shippo-kun me contó que fue la primera y única vez que lo vio derramar alguna lágrima.
-Después de eso los recuerdos que tengo son muy difusos. Yo... no, mi alma, viajó al Reikai, y como a muchas otras almas que han sufrido un destino o una muerte parecida, se me fue ofrecido le benefició de convertirme en una Guía Espiritual. Koenma-sama me ofreció el puesto a cambió de vivir, de alguna manera, eternamente, sin los recuerdos de mi muerte, que de otra manera, me atormentarían para toda la eternidad, y no alcanzaría el descanso eterno.
-Así que acepté, y trabajé para el Reikai por más de mil años de Makai. De alguna manera, mis recuerdos nunca desaparecieron, como lo hacen con la mayoría de las Guías, pero tampoco podía acceder a ellos. Es como cuando una persona sufre de amnesia. Uno sabe que están allí, pero por más que trata, uno no puede recordar. Es… frustrante, pero a la vez tranquilizante no recordarlo. Si lo hago, es por lo que milord y Shippo-kun me lo contaron, aun que no es algo que yo recuerde realmente, sino más bien un recuerdo implantado por el relato que escuché de sus bocas.
-Y después… cuando ellos "despertaron"- dijo finalmente.- No sé… simplemente, me encontraron. Yo… estaba en una misión y mi padre, siendo que tiene la capacidad de ver a los espíritus gracias a Tenseiga, me vio y me reconoció. Yo, al no recordarlo, pero tener ese sentimiento de conocerlo… no sé, me descontrolé, y escapé, dejando mi misión incompleta. Obviamente, no contaba con que mi padre fuera tan persistente. Así que me siguió, y a pesar de que salió muy lastimado, entró a Reikai exigiéndole a Koenma-sama que me dejara libre, que me dejara regresar con él… Sigo sin estar muy segura de cuál fue el acuerdo entre mi padre y Koenma-sama para que me dejara libre, y se me permitiera, por así decirlo, vivir de nuevo. Pero creo que parte de este acuerdo es el que mi padre esté de alguna manera bajo las órdenes del Reikai. No es como los detectives que enviaron del ningenkai, pero es algo parecido.
-Claro que puedo "vivir" otra vez con algunas restricciones. Hay ciertos recuerdos, como los de mi muerte, a los cuales no puedo acceder. No puedo morir, pero tampoco puedo envejecer. El cuerpo que tengo no es exactamente mío, simplemente se me ha sido "prestado"… y algún día tendré que regresarlo. No puedo concebir. Es lo mismo para todas las Guías Espirituales cuando toman una forma tangible en cualquiera de los dos mundos. Soy, por así decirlo, una muñeca de barro… algo muy parecido a lo que era Kikyo-sama. Un alma con un cuerpo prestado tratando de revivir su vida pasada.
Rin estaba llorando silenciosamente al llegar a este punto. Kagome, que no sabía qué hacer, la abrazó torpemente. Salieron de las aguas termales y se vistieron en silencio, uno un poco incomodo según lo percibía Kagome.
Cuando salieron del lugar Rin ya estaba mejor, y había dejado de llorar. Se encaminaron a sus dormitorios sin dirigirse palabra alguna. Rin, cuyo dormitorio se encontraba a unos cuantos del de Kagome, pero antes que el de la miko más grande, se detuvo frente a la puerta de este e hizo una pequeña reverencia. Kagome la imitó, viendo como la jovencita abría la puerta, pero aún así no entraba en él.
-Sabe… a pesar de todo lo que pasó, estoy muy agradecida el tener una segunda oportunidad de vivir. Aunque no sea de la manera que siempre quise, teniendo hijos y todo eso… pero son recuerdos que llevaré conmigo siempre, y que me ayudarán a superar el tormento eterno de esos horribles recuerdos cuando el momento llegue,- y diciendo esto, le regaló una sonrisa enorme, demostrándole cuan parecidas podían llegar a ser, viéndole siempre el lado bueno a las cosas. Y después la abrazó, como una hermana menor lo hace con la hermana mayor que le ha ayudado con un consejo o que la ha escuchado.- Gracias por dejarme compartir esto,- susurro la miko más joven, soltándola y haciendo nuevamente una reverencia.
Kagome le respondió el gesto, y agregó:
-No te preocupes, Rin-chan. Aquí voy a estar siempre para escucharte.
Terminado el 03 de Julio de 2009 a las 09:40 P.M.
Notas de Autora: Bien... Y seguimos con las explicaciones. Es una lastima la verdad que ninguna se haya acercado lo suficiente a la verdadera razó de porque Rin está como está. Me a encantado como pinte la relación entre ellas. Siempre me ha parecido que Rin es bastante madura para su edad dentro de la serie, y que más que llegar a ver a Kagome como una madre, la ve como una hermana mayor. Y pues para aquellas fans del KxH... Pues alli tienen su primera dosis de shonen-ai, algo muy sencillo la verdad y sin ni siquiera llegar a ser un lime. Muy pobre la verdad. Y para aquellas lectoras que no conocen el KxH, pues al final de esto, creo que las voy a volver unas grandez fanaticas de esta pareja, espero.
No se que más decirles. Ah, si! Nos acercamos cada vez más a las sopresas y a la acción. Y a las situaciones que haran que la relacion entre Sesshito y Kagome se fortalezca mas. En el siguiente capitulo una aparición que será de lo más inesperada. ESPERENLO!
Y para las que se quieran informar un poquito mas con el KxH (Kurama-Hiei), les dejo el link de un one-shot muy bueno que las traumara un poquito más con la pareja esta, y asi me escriben que piensan de como voy a desarrollar la historia de estos dos. Bien, el link es:
+Solo una melodía: http : / / www . fanfiction . net / s / 4962601 / 1 / Solo (guionbajo) una (guionbajo) melodia
Pronto les dejaré más links. Para verlo copien y pegen en la barra navegadora de la pagina, quiten los espacios y sustituyan el (guionbajo) por el simbolo.
Y nuevamente les pido que me escriban en sus reviews que parte fue la que más les gusto del capitulo, de lo que va de la historia, y si ya tienen idea de cuales van a ser todas las parejas. No tengan pena de extenderse con esos reviews, que les aseguro que yo no me enojo si los hacen largos. Ah! Y pido opiniones en cuanto al desarrollo de la trama, por favor!
Diccionario del capítulo:
(1) Mazoukai: Es la raza de youkai a la que pertenecen Yusuke y Raizen, el padre de Yusuke (no tengan pena, yo tampoco terminé de entender bien esa parte). Es gracias a esta ascendencia demoniaca que Yusuke tiene sus poderes espirituales y el Reigan y todo eso. (Y razon por la cual no muere una... segunda? o tercera vez? Bueno... de eso tampoco me acuerdo! xD).
No hay más que esa. Si tienen alguna duda, preguntenmelo en un review y les respondo.
Dudas, quejas, comentarios, reclamos, tomatazos, alabaciones, animos, ideas, etc., en un review se les agradecera muchísimo!
Y a ti, si tú, del otro lado de la pantalla. Si, a ti te hablo, lector que por pura casualidad encontraste este fic, y que te pusiste a leerlo. Dejame un review! No te quita mucho tiempo, son solo unas cuantas palabras, pero no sabes lo feliz que me harán! Y asi actualizaré más rapido.
Atte,
LaYdI tOmOe (Tomoe-chan)
P.S: Es mi último día de vacaciones de medio año! xD A nadie le interesa, lo se. Pero de todas maneras queria poner algo tan trivial como eso, jejejeje.
