Nada me pertenece, los personajes son de Stephanie Meyer y la historia es de Drotuno, yo solo la traduzco.
Y, ¿quién más podría ser mi Beta? Solo ella me soporta :P Gracias a Erica Castelo por seguir conmigo.
CAPÍTULO 8
EDWARD
"Será mejor que te pongas en marcha. Escucharás de mí en veinticuatro horas. Buena suerte, Edward."
La llamada terminó, y sentí que me quitaron del camino. Un vistazo a Maslov, y tuve el presentimiento que no iba a lograrlo. El teléfono en mi mano sonó. Una pasada de mi pulgar mostró una foto, pero tuve que usar mis pantalones para limpiar la sangre de la pantalla para ver.
"Tenemos que irnos, Ed," Kurt me insistió con un siseo, agarrando mi brazo, pero se congeló al ver la foto. "Oh, mierda."
Era mi papá atado a una puñetera silla de metal. Su boca cubierta con una tira de cinta adhesiva, y estaba sucio, pálido y cabreado, pero por lo demás, se veía bien. En el sentido de que estaba con vida. Si tenía que confiar en la fecha y hora indicada, entonces la foto habría sido tomada menos de diez minutos antes de la puta llamada.
"¡Edward!" La voz de Bella me trajo abruptamente de vuelta aquí y ahora, mi cabeza se giró en su dirección. "¡Cariño, tenemos que irnos! ¡Ahora! Emmett y Alec están…" Se detuvo, sus ojos moviéndose rápidamente entre la gente alrededor de ella.
"Están rastreando al francotirador," murmuró Kurt justo a mi lado, dando golpecitos a su auricular para recordarme que debería estar escuchando. "Es lo que ella estaba tratando de decirte."
Asentí y le eché otro vistazo a Maslov, que ahora estaba arriba de una camilla. Sin pensarlo, quité del camino a uno de los paramédicos, solo para inclinarme encima del pendejo.
"¿Quién lo tiene, Sergei?" Prácticamente le gruñí en el rostro. Estaba sudoroso, débil, y perdiendo toneladas de sangre. "¡Dime!"
"¡No lo sé! Podría ser cualquiera. Stahl tiene muchos contactos, muchos partidarios," susurró, sus ojos cerrándose con fuerza mientras temblaba por el dolor.
"¿Quién más está buscando esa mierda?" Le pregunté con brusquedad, porque en ese momento, podía decirse que tenía una idea en lo que me había metido, y no se veía bien.
Sacudió su cabeza profusamente, sus ojos cerrándose. Me apartaron, los paramédicos gritándose el uno al otro mientras sacaban a Maslov del cuarto de interrogación.
"¡Edward, vámonos!" Bella gruñó, dándome mi chaqueta.
El ver su determinación me devolvió un poco el sentido. Agarré mi chaqueta y me la puse, solo para guardar el teléfono de Maslov en el bolsillo interior. Maldición, mi chica no necesitaba ver a mi papá viéndose así. Al menos, no por el momento. Teníamos otra mierda que hacer.
Toqué mi auricular que había apagado cuando estaba hablando con el hijo de puta que tenía a mi padre, diciendo, "Mi equipo, atención. Quiero a ese puto francotirador. ¡Y lo quiero con vida, maldita sea! ¡Repórtense!"
"Lo estamos siguiendo," jadeó Emmett.
"Voy a recogerlos. Me verás cuando salgan a la esquina," declaró Felix. "El está siguiendo a los chicos."
Kurt y Bella tomaron la delantera en la estación de policía, guiándonos por los sinuosos corredores que habíamos tomado con Petrovich, que había desaparecido cuando el disparo atravesó la ventana. Supuse que estaba en busca del mismo tirador de mierda.
Llegamos casi corriendo a la acera, metiéndonos a la SUV que nos estaba esperando Jasper y Mickey ya estaban dentro, y se movieron para dejarnos entrar rápidamente. Felix pisó el acelerador antes de que Kurt siquiera cerrara la puerta.
"Alec, ¿cuál es su ubicación?" Ordené, solo para que Mickey me entregara una tableta.
"Aquí tienes, niño bonito," declaró. "Hice que Igor pusiera en pantalla sus rastreadores GPS. Em y Alec van a pie. Lo han seguido por un par de cuadras. Los está haciendo dar vueltas, pero hasta ahora, no parece tener un vehículo."
"O si lo tiene, entonces los chicos no le están permitiendo llegar a él," supuso Bella, tomando la tableta de mis manos. "Felix, da vuelta a la izquierda en la siguiente calle y luego a la derecha."
"Señora," respondió al instante, siguiendo sus instrucciones.
Por encima de su hombro, podía ver dos puntos—uno amarillo, que era Emmett, y uno rojo, que era Alec—viajando lentamente por las calles. Estaban a unas cuantas cuadras por delante de nosotros, y hasta ahora, también aventajaban a la policía. Ninguna sirena se escuchaba cerca de nosotros.
"Ed, toma esta," Jasper declaró, revisando una nueve milímetros y entregándomela, junto con un par de cartuchos. "Tú también, Bellsy," le dijo, haciendo lo mismo con ella. "Las suyas están en el otro coche. No podemos dejarlos desarmados."
"Gracias," los dos declaramos.
Bella puso la suya en su regazo, pero yo metí la mía en la cintura de mis pantalones, en mi espalda baja.
La voz de El se escuchó por los auriculares. "Tenemos un problema," advirtió. "Este pendejo se metió en un edificio. Se ven como viejos departamentos o alguna mierda de esas."
El dedo de Bella tocó delicadamente la pantalla, acercando el mapa GPS. "Felix, están justo adelante. ¡Ahí!" Dijo, señalando un edificio bastante deteriorado.
"¡Por las escaleras, por las escaleras!" Alec ordenó, y sonó como si le faltara mucho el maldito aire, lo que no era sorprendente, considerando cuánto habían corrido.
Antes de que Felix pudiera detenerse, había salido del coche, gritando direcciones. "J, Kurt, entren en el edificio de a un lado hasta a la azotea y crúcenla. Lleguen primero que ese hijo de puta a la cima, si es ahí a dónde va. Bella, Mickey, vayan por la entrada trasera, si hay una. Felix, tú vas conmigo… por la puerta principal. ¡Vamos, vamos, vamos!"
Felix patinó hasta detenerse en la acerca, pero yo ya estaba afuera. Las chicas se bajaron, saliendo disparadas por el callejón. No me gustaba separarme de Bella, pero era bien sabido que esas dos chicas hacían un equipo letal. Eran rápidas a pie, listas, y se cuidaban las espaldas con fiereza. Además, juntas, no se veían como lo que realmente eran; simplemente se veían como dos chicas hermosas, no como armas completamente entrenadas que podían patear el trasero de un hombre. Y eso era sin un arma en sus manos. No estaba seguro de que hubiera emparejado a Bella con alguien más, además de mí.
Felix me cubrió cuando abrimos de golpe la puerta de apariencia desvencijada. Podía escuchar pasos arriba y en las escaleras, pero hablé en voz baja por la línea de comunicación.
"Em, Alec… háblenme," murmuré.
"En el tercer piso," Emmett jadeó. "Lo perdí de vista."
"El pendejo está en el cuarto piso," notificó Alec. "Dio una vuelta de ciento ochenta cuando llegó a la azotea."
"No hay nadie en el edificio," añadió Emmett. "Tal vez está buscando un escape… o un lugar dónde refugiarse."
"El, vigila las ventanas del lado este del edificio," Felix habló.
"Ya estoy en ello." La voz de Eleazar era calmada, pero centrada.
"Mickey, Bella, cubran la planta baja. Jasper, no te muevas de esa azotea. Em, quédate donde estás, y Alec, cubre ese cuarto piso en el que estás. Su trasero está atrapado en el edificio," declaré con voz baja, señalando las escaleras y mirando a Felix a los ojos.
Felix y yo avanzamos hacia el segundo piso, eché una mirada detrás de mí para ver a Bella en posición en la puerta de entrada. El edificio se quedó en silencio. Ni siquiera mi equipo hizo un sonido por la línea de comunicación. Subimos en silencio las escaleras. Alcancé a ver a Emmett en el tercer piso, pero Alec estaba buscando despacio y con cuidado en el cuarto piso. Con señas silenciosas desde el final del pasillo, me dijo que había rastreado al tipo a la última puerta.
Tan velozmente y sin hacer ruido como pudimos, Felix y yo nos acercamos a él frente a la puerta. Íbamos a patearla para entrar. Esperaba que acorraláramos al bastardo. A mí señal, la bota de Alec encontró la puerta podrida, enviándola dentro de la habitación, arrancándola por completo de sus bisagras. Apuntamos nuestras armas hacia dentro justo a tiempo para ver al pendejo lanzarse por lo que parecía un conducto de lavandería o un elevador para comida. No estaba muy seguro.
Alec y yo corrimos hacia el puñetero agujero en la pared, sin alcanzarlo por solo unos centímetros.
"¡Joder! ¡Está bajando! ¡El sótano! Alguien cúbralo," ordené, tratando de ver dónde aterrizaba el tipo. Si mis cálculos eran correctos, entonces eso haría que Mickey y Bella fueran las primeras en llegar al sótano. Señalando hacia la puerta, encaré a Alec. "¡Ve! Cuida las espaldas de las chicas. Felix, cubre las escaleras."
Metiendo mi arma en la parte de enfrente de mis pantalones, me agarré del borde del conducto, metiéndome en él. No iba a caer a ciegas como el francotirador, por si acaso se detenía en otro piso. Usando los ladrillos, los siguientes pisos de abajo y unos cuantos agujeros viejos, pude bajar al tercer piso y al segundo, pero había una rampa del segundo piso al sótano, que estaba oscura debajo de mí.
"Mierda," siseé, al soltarme y prepararme para el fuerte impacto.
Tuve cuidado de aterrizar en mi pierna fuerte, sabiendo que si me rasgaba los ligamentos de mi rodilla mala, estaría jodido. Saqué mi arma tan pronto como aterricé, sonriendo al ver que el hombre al que habíamos estado siguiendo no había pensado muy bien las cosas. Había aterrizado bruscamente y apenas ahora se estaba poniendo de pie. Lo que tampoco sabía era que dos morenas ya tenían sus armas apuntando a su trasero.
Asintiendo una vez hacia las chicas, me acerqué en silencio al tipo por detrás, rodeando su cuello con mi mano para cubrir su jodida boca. Usando todo mi control para no romperle el cuello. Forcejeó en mis brazos hasta que mi otro brazo rodeó su pecho para agarrar su hombro.
"Voy a romperte el maldito cuello, cabrón. Te lo juro por Dios," le advertí, pero él continuó resistiéndose.
Las chicas corrieron, y Mickey apuntó su arma justo entre sus ojos, tirando del percutor con un ruidoso y deliberado clic. Él se paralizó.
"No habla inglés," murmuró Bella. "Kurt o Eleazar, necesito a uno de ustedes en el sótano."
"Diez-cuatro," declaró Eleazar.
"De hecho, todos ustedes vengan aquí," ordené, echándole un vistazo rápido al sótano. "Mickey, asegura su arma. Bella, cúbrela. Vamos a tener que hacerle unas preguntas a este cabrón."
"Aquí no lo harás," declaró Felix, apuntando hacia la pequeña ventana, pero lo que en realidad estaba diciendo era que el sonido de sirenas se estaba acercando. Se volvió hacia Eleazar. "¿Tenemos una casa de seguridad por aquí?"
"Sí," respondió El, agarrando un pedazo de alambre del suelo y atando las manos del francotirador detrás de su espalda. "Está como a unos quince minutos de aquí." Me miró a los ojos. "Te dará la… um, privacidad que vas a necesitar para preguntarle lo que necesitas saber."
Sonreí sin humor, asintiendo una vez. "Excelente. Entonces, dile que se mantenga jodidamente callado y coopere, y sobrevivirá esta mierda," le dije a Eleazar, lo que hizo con una puta sonrisa en el rostro.
"Tenemos que irnos," Felix advirtió cuando Emmett, Kurt y Jasper aparecieron en la cima de las escaleras del sótano.
Agarré la parte delantera de la camiseta del tipo, tirando de él hacia el frente y empujándolo hacia las escaleras. Las fuerzas lo habían abandonado, más ahora que lo superábamos en número y armas. Cuando subimos al primer descanso, Emmett tomó el control del tipo, lo que fue muy gracioso de ver, sobre todo cuando sonrió, agarró el hombro del tipo y lo golpeó con la pistola tan fuerte que su cara se giró con fuerza a la izquierda. Nuestro francotirador cayó al suelo con un ruido sordo.
"¿En el maletero del coche?" Em gruñó al arrojarlo por encima de su hombro como si apenas pesara algo.
"Sí," Eleazar estuvo de acuerdo, señalando la salida trasera del edificio.
El BMW estaba estacionado en el callejón, y el maletero se abrió cuando El presionó el mando. Emmett puso al francotirador dentro, y Jasper apareció con otro poco de alambre, envolviéndolo con firmeza alrededor de los tobillos del hombre, junto con una tira de tela para amordazarlo. El cabrón no iba a ir ninguna parte.
"Bien. Eso debería mantenerlo callado hasta que lleguemos a dónde vamos," declaró Jasper, volviéndose hacia Eleazar. "Te seguiremos."
"Diez-cuatro," le respondí. "Sin excesos de velocidad. Solo salgamos de una puta vez de aquí. Quédense en la radio en caso de que tengamos que separarnos."
"Hooah," Jasper y Emmett gruñeron.
Bella, Alec y yo nos metimos de nuevo al coche, donde Alec nos devolvió a Bella y a mí nuestras armas personales. "¿Cuál es el plan, Ed?"
"Este tipo va a responder algunas preguntas, y luego… vamos a llamar a Alice. Necesitamos ponerle las putas manos encima a todo lo que podamos referente a Alexander Gunter," declaré, mirando furioso por la ventana a medida que Eleazar salía a la calle. "Tengo el jodido presentimiento de que no nos va a gustar lo que encuentre."
~oOo~
BELLA
Ignorando el sonido de gritos, borboteo y maldiciones, caminé rápidamente hacia el fondo de la bodega a la que Eleazar nos había traído. Era vieja, algo apartada y destartalada, sin mencionar un poco espeluznante cuando el sol empezó a ponerse. Dijo que desde hace tiempo había provisto un punto seguro de extracción en caso de que los agentes de la CIA necesitaran salir rápidamente de Moscú.
Ahora, lo usaban como una parada para salvar a las chicas secuestradas para tráfico humano—un tipo de ruta de escape para esclavos. Y ese hecho nos había dado escalofríos a Mickey y a mí, sobre todo porque sabíamos que ese tipo de secuestros ocurrían por todas partes, incluso en casa, en los Estados Unidos.
En una esquina había ropa donada, principalmente para mujer, pero al menos Edward había podido tirar la camisa que había usado en la estación de policía, que se había manchado con la sangre de Maslov. Sin embargo, todavía no se había puesto la térmica gris que le había encontrado. Estaba ocupado al otro extremo de la bodega, tratando de conseguir que el francotirador que hablaba ruso nos diera información… cualquier información.
Aunque entendía por qué Edward, Eleazar y el resto de los chicos estaban usando esos métodos en el hombre, no podía quedarme a presenciarlo. Era, en esencia, tortura. Funcionaba, y no estaba sintiendo precisamente lástima por el hombre, al haber visto a Maslov caer por un disparo a sangre fría, pero mi pasado, mi historia, hacía que se me revolviera el estómago.
Le eché un vistazo al reloj, e hice una mueca por lo que estaba a punto de hacer. Cogiendo el teléfono satelital, mi dedo pasó por el botón mientras estaba de pie en una cocina con apenas lo necesario. Era tarde en Alaska, pero ahora estábamos desesperados.
"Espera, Bellsy," dijo Mickey, sosteniendo el teléfono de Maslov mientras Kurt venía detrás de ella. "Eddie me dio esto, dijo que estuviéramos contigo cuando te lo mostrara."
"En realidad, sus palabras fueron: '¡Si esa mierda la asusta, entonces joder, vienen por mí!" Kurt sonrió cuando solté una risita.
"Sí, eso suena como él," le dije guiñándole un ojo, pero extendí mi mano para agarrar el teléfono. "¿Es tan malo?" Le pregunté a Mickey.
Hizo una mueca. "He visto peores," murmuró, encogiendo un hombro. "¿Estás bien para verlo? Puedo traer al niño bonito."
"No, no lo molestes." Suspiré y me senté a la mesa, preparándome para la foto de la "prueba de vida" que todos habían visto menos yo. Edward simplemente me estaba protegiendo, y honestamente no había estado preparada para verla hasta ahora.
Mi pulgar pasó por la pantalla, y las lágrimas se acumularon en mis ojos al ver a Carlisle. Él era, para todos los efectos, mi padre. Me amaba, amaba a mis hijos, y me había estado protegiendo mucho antes de que mi padre le confiara mi seguridad. La foto en la pantalla en mis manos no me hacía sentir náuseas; me hacía sentir triste… y jodidamente enojada. Nadie debería estar atado a nada, mucho menos a una vieja silla oxidada. Sin embargo, mi parte lógica podía ver que estaba con vida, que sus intensos ojos azules brillaban con odio y determinación, y que a pesar de su piel pálida y algunos cortes leves y moretones, no estaba muy lastimado. No lo estaban golpeando o torturándolo. Y por el momento, me sentí ligeramente mejor al haberlo visto.
Tomé una respiración profunda y la dejé salir, regresándole el teléfono a Mickey.
"¿Estás bien?" Me preguntó, sentada junto a mí, y asentí. "Puedo ir por Edward. No hay problema."
"No, estoy bien," declaré honestamente. "Lo que tenemos que hacer—y odio que sea muy temprano allá—es poner a las chicas en línea. Necesitamos información pero ya."
"¿Tenemos que despertarlas?" Preguntó Kurt, instalando un par de tabletas con teclados. "Igor, activar."
"Sí, señor Kurt…"
Mickey sonrió, palmeando mi hombro. "¡Maldición! Vamos a hacer lo que podamos, ¿sí?"
Asintiendo, dije, "Igor, necesito todo lo que puedas encontrar de Alexander Gunter." Señalando el móvil de Maslov, añadí, "Y tenemos que escanear ese teléfono, en especial esa foto, para que Alice la tenga una vez que al fin se levante, ¿está bien?"
Kurt asintió, metiendo su mano en la bolsa a sus pies, y sacando una laptop, sincronizándola con el móvil. Levantó nuevamente la vista, diciendo, "Bien. Hecho."
"Excelente. Ahora, volvamos con Igor," suspiré, haciendo una mueca al escuchar el sonido de piel chocando con piel haciendo eco desde el otro extremo del edificio. Afortunadamente, no podía escuchar lo que las voces bajas estaban diciendo.
"Sí, señorita Bella, Alexander Gunter."
Igor dijo de un tirón la fecha y lugar de nacimiento del hombre, y dónde fue a la escuela—todo en Moscú. Ganó varios premios en ciencia y física nuclear y había hablado en conferencias por todo el mundo. Sin embargo, fue su genialidad lo que lo puso en el ojo del huracán durante la Guerra Fría. Tomó todo lo que los demás habían estado haciendo y lo cambió. Había sido el primero en reestructurar la bomba atónica, convirtiéndola en algo que podía adjuntar no solo a submarinos, sino también aviones, helicópteros y tanques. Le dio a los rusos una ventaja, al menos por algo de tiempo… hasta que todos los demás se pusieron al corriente.
Y esa era la clave, al parecer. La carrera armamentista había sido ruin, llena de traiciones y ventas de secretos. Gunter había sido contratado para quedarse a cargo de todo el proyecto de Chernobyl. Bajo todo eso, continuó investigando. Para cuando las cosas habían empezado a calmarse entre Rusia y Estados Unidos, fue entonces que el hombre en cuestión decidió echar todo por tierra. Pero no podía encontrar nada escrito al respecto, además de que fue un accidente—una prueba de corte de energía y no algo deliberado.
"Huh," bufé, releyendo lo que Igor había puesto en la pantalla de mi tableta. "¿Igor?"
"Sí, señorita Bella…"
"Dame… déjame ver, ¿cómo lo digo?" Me pregunté, frotando mis sienes, pero le eché un vistazo a Mickey a Kurt, que me miraban con curiosidad. "Dame la versión de las teorías conspiratorias de Chernobyl." Me volví hacia Mickey. "Todo lo que estoy recibiendo es la versión de un libro de texto de lo que se nos dijo a todos. Al parecer, fue cubierto totalmente, así que necesitamos pensar de forma no convencional."
Unos cuantos artículos aparecieron en mi tableta. Desplazándome entre ellos, sacudí mi cabeza. Había algunos que suponían que la fusión se había hecho a propósito, había otros que pensaban que alienígenas— seres de otro planeta—lo habían hecho, y también estaban los creyentes en "el fin del mundo" que aseguraron que todos moriríamos en un infierno ardiente.
Solté un resoplido, suspiré y empujé la tableta hacia atrás.
"De acuerdo, sígueme la corriente," habló Mickey, sonriendo al mirar por encima de mi hombro la foto de un alíen con cabeza protuberante en mi pantalla. "Sabemos que E.T. no lo hizo, y de verdad, podemos confiar en la palabra de El que este tipo lo hizo a propósito. Los hijos de puta que tienen a Carlisle pidieron que se les devolviera el trabajo de este cabrón. Partamos de ahí." Hizo una pausa cuando asentí. "Igor, ¿qué le pasó a Alexander Gunter… después de Chernobyl?"
"Alexander Gunter fue relevado de su cargo poco después de la fusión del reactor. Se le internó en un centro médico, junto con otros varios residentes y empleados de Chernobyl, a la espera de ser examinados. Chernobyl fue abandonado con el tiempo, vendido, y sigue vacío hasta este día. Gunter fue encontrado justo a las afueras de St. Petersburg, muerto en su casa. Su laboratorio y su casa habían sido quemados hasta los cimientos siete años después."
"Igor, ¿qué pasó con la investigación en la que Gunter estaba trabajando en Chernobyl?" Le pregunté, inclinándome hacia adelante.
"El uranio fue distribuido a varias locaciones, una de ellas fue MFQ."
"Oh, demonios. Está bien, Igor, ¿en qué estaba trabajando exactamente?" Kurt preguntó, acercándose de manera que los tres estábamos lado a lado.
"Un misil más pequeño y compacto, señor Kurt. Las carcasas nunca fueron localizadas."
Nos quedamos callados por un momento, los tres recargándonos en nuestras sillas.
"Eso es," dije con un suspiro, mirando fijamente la pantalla sin verla. "Eso es lo que Edward tiene que darles—los misiles y el uranio—para recuperar a su papá."
"El uranio está en MFQ, o podría encontrarse en un centro médico de conversión en Canadá. Ya sabes, donde convierten el uranio para crear armas en radiación médica," Kurt señaló. "Son los misiles los que tenemos que rastrear. Ese cabrón en la estación de policía dijo que volviéramos al principio, ¿pero eso significa dónde el cabrón comenzó? ¿Chernobyl? ¿O dónde encontraron su trasero achicharrado?"
Soltando un resoplido, me encogí de hombros. Todos nos sobresaltamos un poco cuando la tableta pitó.
Sonriendo, toqué la pantalla, apareciendo una pantalla pequeña llena con el rostro cansado de Alice. "Duendecillo, ¿por qué estás despierta?"
"No podía dormir. Además, hice que Igor me alertara cuando accedieran a él," declaró con un bostezo. "¿Cómo está todo?" Cuando los tres nos burlamos, lo que provocó que sonriera, dijo, "Veo la foto. Dame unos minutos, y verificaré si es auténtica. Y mientras hago eso, por qué no me ponen al tanto."
Kurt le dio el resumen, incluyendo lo que pasó en la estación de policía, el tiro a Maslov, y el francotirador, que en ese momento se había quedado callado al otro extremo del edificio. Hicimos lo que pudimos por explicarle la conversación entre Edward y los secuestradores.
"Tal vez cuando tenga la oportunidad, Edward pueda contarte exactamente lo que dijo," sugerí, "pero no será en este momento. Está interrogando al francotirador."
Alice soltó un resoplido, dándome una mirada divertida, antes de volver a trabajar. "Bueno, la foto es real. La tomaron unos… diez minutos antes de la llamada, pero la enviaron justo después de que terminó la llamada." Hizo una pausa, frunciendo un poco el ceño. "Él se ve… bien. No estupendo, pero está aguantado."
"Sí," Mickey y yo murmuramos en respuesta.
"Bien, bien, bien," repitió en voz baja, al parecer desechando la tristeza que se siente al ver a Carlisle atado. Tecleó furiosamente por un momento, solo para volverse una vez más hacia la cámara. "Ahora… de verdad me gustaría analizar lo que encontré en la laptop de Carlisle." Su nariz se arrugó. "Sin embargo, creo que todos deberían estar en la habitación."
"¿Así de malo?" Le pregunté, haciendo una mueca al ver su mirada temerosa. Volviéndome hacia Kurt, le dije, "Ve si al menos Edward y Eleazar pueden apartarse."
"Entendido," respondió, levantándose de la mesa.
Mirando otra vez a Alice, le pregunté, "Entonces, ¿no hay nada en el móvil?"
"No, en realidad no. Son las mismas llamadas que supuse haría: a Maslov, el banco de Moscú, Norilsk. Nada me parece fuera de lo ordinario. Pero el teléfono de Maslov es interesante. Gracias por sincronizarlo. Tal parece que la mayor parte de sus llamadas fueron hacia y desde el área de Norilsk, unos cuantos números de Moscú y, por supuesto, su familia. La llamada de los secuestradores, ¿esa última llamada? Fue de un teléfono desechable con un número de Norilsk."
Suspiré y asentí. "Bueno, eso no me sorprende. Maslov dijo que había suficientes hombres en Norilsk para amenazar a todo el pueblo y la mina."
Alice gruñó que me había escuchado, pero continuó tecleando. Cuando pasos se acercaron, todos levantamos la vista para ver a Edward, Alec, y Eleazar caminando con Kurt. Edward seguía sin camisa, usando solo sus cargos, y estaba sudoroso, fiero, un poco sucio y joder, bastante concentrado. Aunque, su mirada se suavizó un poco cuando encontró mis ojos.
Agarró una silla, le dio la vuelta, y se sentó a horcajadas con la silla al revés, dándole a Alice una pequeña sonrisa y un suave beso a mi sien. "Duendecillo, es de madrugada allá."
Sonrió. "Sí, sí, sí, bueno… ¡mi trabajo nunca termina con ustedes, gente!" Respondió.
Eleazar sonrió con suficiencia y sacudió su cabeza despacio. "¿Qué tienes, Alice?"
"La laptop de Carlisle," declaró, y las dos tabletas y la laptop en la que Kurt había estado trabajando se llenaron en seguida de información. "Acabo de enviarte los archivos que encontré en su disco duro. Tienen que haber sido plantados, como el que alguien metió una memoria USB, o venían adjuntos en unos cuantos correos electrónicos que recibió antes de su viaje. Mi conjetura es lo segundo, pero échenle un vistazo a lo que les envié primero, y luego les diré por qué creo eso."
Cogí una de las tabletas, repasando lo que había enviado. El calor de Edward me rodeó cuando se inclinó para mirar por encima de mi hombro. Olía a su habitual aroma a madera, aunque también había un toque de un olor a humedad, como el edificio a nuestro alrededor.
"Oh, demonios," murmuró en voz baja, estirando su mano para tocar la pantalla. "Planos, incluso esquemas… no, esto no puede ser cierto. Alice, ¿esto estaba en su laptop?" Le preguntó.
"Sí. Ahora, la razón por la que creo que venía adjunto a un correo es porque el último archivo descargado en esa computadora venía en un correo electrónico de… ¿adivinen quién? Maslov. Creo que el tipo estaba tratando de pedir ayuda a Carlisle. ¿Reconocen qué son esas?"
"Sí," le respondí. "Es todo lo que necesitaríamos para no solo entrar a MFQ, sino también para encontrar el uranio. Son claves de acceso, un inventario y locaciones dentro de esa fusión."
"¡Exactamente!" Dijo entusiasmada, tecleando un poco más. "Ahora, ¡miren esto!"
Otra ventana se abrió en la tableta, pero lo que mostraba era lo que parecían ser páginas escaneadas de un diario o registro de algún tipo.
"No me digas," gimió Kurt, sacudiendo su cabeza. "Estas son las notas de Gunter. ¿Quién demonios tiene estas?"
"¿Maslov? Es lo que supongo," respondió Alice, encogiendo un hombro. "Dónde las consiguió él, no hay forma de saberlo. Pero quiero que de verdad vean esas notas." Miró alrededor, pero su mirada pareció detenerse en Edward. "Edward, ¿qué exactamente te dijeron los secuestradores?"
Deslizó su mirada de la tableta en mis manos hacia ella, tragando grueso. "Que querían que se les devolviera el trabajo de Alexander Gunter. Que tenía que volver al principio."
Ella asintió. "Si ese es el caso, entonces, están lejos de haber terminado. De acuerdo con esas últimas notas de Gunter, estaba trabajando de forma discreta en Chernobyl. Continuó durante su terminación, a partir de ahí después de la fusión, hasta su investigación personal a las afueras de St. Petesburg. En la última mención de esas carcasas de misil… dice que las guardó en Chernobyl, pensando que eventualmente podría volver por ellas, pero el lugar estuvo resguardado por años."
"De acuerdo, de acuerdo… ¡Espera!" Mickey habló. "¿Cómo podemos confiar en ese diario? Quiero decir, ¿no fue quemada la casa de Gunter? Me refiero a que… ¿el equipo de Carlisle no destruyó el lugar? Y por lo tanto, todas sus notas no existirían, ¿cierto?"
La cabeza de Eleazar se levantó de golpe para mirar en su dirección. "El equipo de Carlisle simplemente dio el golpe. No destruyeron el lugar. No habrían incendiado el lugar, y no habrían tomado nada… al menos, no que yo sepa."
"Además de Garrett y Sam, ¿quién más fue en esa misión con Carlisle?" Pregunté, luchando contra la extraña sensación en mi interior de que ya sabía la respuesta.
"Boris Zukov." La voz de Eleazar hizo eco en la diminuta cocina.
Me volví para mirar a Edward. "Dime de nuevo lo que Garrett te contó, Edward. Dijiste que apenas lograron salir del laboratorio cuando eliminaron a Gunter."
"Fue todo lo que me contó, dulzura. Algo sobre que el laboratorio estaba equipado para explotar, pero Sam desarmó el temporizador. Si lo que El dice es verdad, entonces no, mi papá no quemó el lugar. De hecho, evitaron que sucediera," respondió, mirando de Alice en la computadora a Eleazar. "De modo que… están pidiendo el trabajo original de Gunter. Que son esos misiles y el uranio. Y si Maslov estaba tratando de ayudar, entonces…"
"Entonces le dio a Carlisle todo para hacer el trabajo. Todo está ahí," Alice terminó de decir por él. "Lo que tienes que preguntarte es, ¿quién se lo dio a Maslov? Porque, por lo que puedo decir, el hombre sigue limpio."
"Sí, está limpio," Edward estuvo de acuerdo. "Simplemente se metió en serios problemas."
"Me pregunto si el hombre logró llegar al hospital," murmuró Kurt, haciendo una mueca al mirarme.
"Lo averiguaré, pero más tarde," nos prometió Alice.
"Alice, también me dijeron que no seríamos los únicos buscando eso," Edward añadió, pasando una mano por su cabello y frotando su rostro con sus manos. "¿Quién más lo querría?"
Sus cejas se dispararon hacia arriba. "¿Si tomas el uranio y lo unes con esos misiles? Todo el mundo. Fundamentalmente, podrías apoderarte de un país con todo ese poder. Cualquier país en guerra es sospechoso— Corea del Norte, el Medio Oriente…- todos buscan una ventaja."
Edward asintió como si ya lo sospechara. "Esto es…" Dio un suspiro profundo, levantándose y empezando a pasearse de un lado al otro. "¡Esta es una jodida mierda! Digamos que encontramos lo que estos cabrones quieren a fin de intercambiarlo por mi papá, pero luego… ¡tendremos esas putas bombas allá afuera!"
"Muy bien, un problema a la vez," Eleazar declaró con calma. "Justo ahora, Carlisle es la misión. Céntrate en eso, y luego podemos lidiar con los que sea después. ¿Entendido, chico?"
Alice sonrió con malicia, asintiendo despacio. "Bien, bien, bien… me doy cuenta lo que estás pidiendo. Veamos. Están usando el teléfono de Maslov para hablar contigo, ¿verdad?"
"Sí," todos le respondimos.
"Kurt, sincroniza el teléfono una vez más con la laptop," ordenó.
Kurt hizo lo que le pidió, y todos esperamos mientras la veíamos revisar los archivos del teléfono. Los movió, los ordenó y añadió unos cuantos archivos propios, sonriendo cuando terminó.
"¡Ahora puedo rastrear a los bastardos!" Canturreó, portando una pequeña sonrisa engreída. "Saber que usan teléfonos desechables es el único inconveniente, pero…" recalcó, levantando un dedo. "Ahora, puedo rastrear las torres o satélites que están usando."
"Excelente," murmuró Kurt, desconectando el teléfono de la laptop y entregándoselo a Edward, que lo guardó en seguida. "Reduce el número de torres, entonces tal vez podamos al menos reducir el área."
"Lo llevaré un paso más allá." Eleazar sonrió, sacando su teléfono. Sonrió cuando alguien respondió. "Shelly, es Platt." Hizo una pausa, riéndose suavemente. "Necesito que añadas unas cuantas palabras clave a la lista de vigilancia, por favor. Necesito saber tan pronto como crucen el aire… en cualquier lenguaje. ¿Está bien?" Asintió cuando escuchó cualquiera que fuera la respuesta que quería escuchar. "Perfecto, gracias. Son como siguen: Carlisle, Cullen, Alexander Gunter, Vladamir Gunter, Stahl, uranio-235, Norilsk, Krasnoyarsk, Minería y Fusión Química, y Chernobyl." Se detuvo por un momento. "Gracias, Shelly."
Colgó el teléfono, pero se volvió hacia nosotros. "Escuchen, lo que estoy por decirles no puede salir de esta habitación, pero… la CIA tiene un sistema de monitoreo telefónico. Cuando ciertas palabras se pronuncian, activan un programa de rastreo. La llamada se graba de inmediato, se rastrea, y se nos alerta. Un agente puede solicitar qué palabras específicas sean añadidas temporalmente a dicha lista." Se volvió hacia Alice. "¿Eso ayudaría?"
"¡Oh demonios, sí, sí, sí!" Repitió, sus dedos un borrón. "¡Y ya sabía que el maldito Big Brother nos estaba vigilando!"
Todos nos reímos al escucharla y nos volvimos hacia Edward, pero fui yo la que preguntó, "Edward, ¿qué quieres que hagamos? ¿Consiguieron algo del francotirador?"
Sacudió su cabeza. "No, pero no creo que sepa nada más que el trabajo para el que fue contratado. E incluso eso fue hecho de forma anónima. Felix, Jasper, y Emmett se encargaron de él." Cuando hice una mueca, resopló una risita, apoyándose en mi silla para besarme. "Relájate, amor. Simplemente lo están colocando en un lugar dónde Petrovich lo encuentre, con su rifle incluido. No lo matamos."
Sonriendo, encogí un hombro. "Está bien, entonces, nada de él. Estos tipos van a hablarte mañana por la tarde. ¿Vamos a asumir ciegamente que si reunimos toda esta mierda, solo nos entregarán a Carlisle? ¿Nos arriesgamos?"
"No lo sé," respondió en voz baja. "¿Y dónde comenzamos?"
"Chernobyl," Mickey, Kurt, Alice y yo le respondimos.
"¿En serio?" El vozarrón de Emmett retumbó detrás de nosotros. "¿Ese lugar no es el infierno de la radiación?"
"No, Emmett," dijo Alice con un suspiro, pero luego sonrió al ver a Jasper. "¡Hola, guapo!"
Él le dio una sonrisa torcida y dulce, colocando bolsas de comida sobre la mesa. "Querida… te echo de menos."
"Yo también a ti," le dijo. "Pero no, ahora hay giras guiadas a Chernobyl. Puedo ponerlos en una, pero los guardias los vigilan de cerca, y solo se les permite entrar a ciertas secciones." Sus ojos danzaron sobre todos nosotros. "Si van, los niveles de radiación no son más de lo que reciben al meter su comida al microondas, ¿está bien? Pero hay una razón por las que ciertas secciones están todavía restringidas. Todos los vehículos de emergencia y rescate están guardados ahí, porque todavía emiten demasiada. El concreto ha absorbido una gran cantidad, pero al parecer, la tierra, el pasto, y las fuentes de agua subterránea todavía tienen remanentes. Así que… ¿no caminen en el pasto?" Sugirió, sonando sarcástica, pero era una clara advertencia.
Edward suspiró con cansancio, agarrando su cabello. Señaló con su barbilla hacia la computadora, pero miró a los ojos a Jasper. "Hazme el favor de revisar lo que Alice encontró. Hay algunos esquemas y un diario. Ve si puedes encontrar algo, pero tengo el presentimiento que estos tipos tienen razón, que Chernobyl es donde tenemos que ir ahora. Y nos quedan…" Le echó un vistazo a su reloj, frunciendo el ceño. "Nos quedan menos de veinticuatro horas antes de que esos cabrones llamen de nuevo. Maldición, me gustaría estar más avanzado de lo que estamos en este momento."
"Entendido, Ed," declaró, y me puse de pie, dándole mi silla. "Trajimos la cena, por cierto," declaró, haciendo un gesto hacia las bolsas.
"Gracias, Jazz," le dije, volviéndome hacia Edward. "Come algo, cariño. Dale a Jasper la oportunidad de echarle un vistazo a eso, y entonces hablaremos del plan."
"Está bien," aceptó, tomando uno de los sándwiches que Mickey estaba pasando. Se acercó a un viejo sofá roto y se dejó caer con fuerza en él.
Tomé un sándwich para mí, agarrando un par de refrescos para los dos, y me uní a él. No dije nada por unos minutos. Estaba tratando de darle calma y espacio, pero nuestro equipo charlaba en voz baja a la mesa. Solo unas cuantas declaraciones llegaron a mis oídos.
"Si vamos, entonces creo que una incursión nocturna…"
"Primero deberíamos sobrevolarlo, usar la cámara…"
"Ese Maslov arriesgó su puta vida. Me siento mal por él. Apuesto a que podríamos conseguir algunas respuestas de los cabrones que están en Norilsk."
"¿Saben? Con toda la seguridad que Carlisle dijo que tuvo que pasar, entrar y salir de esa MFQ será pan comido… ¡Bueno, para nosotros!"
Sacudí mi cabeza y dejé de escucharlos una vez que terminé mi sándwich. Me incliné hacia Edward, suspirando cuando me rodeó con su brazo.
"¿Estás bien?" Me preguntó en voz baja. "¿Viste a papá?"
Levantando la vista hacia él, asentí. "Sí. Se ve… mejor de lo que esperaba."
Besó mi frente. "Espero que permanezca así."
"Yo también." Froté una mancha de tierra de su pecho desnudo sin prestar atención.
"Esto no se siente nada bien, dulzura," suspiró con tristeza, sacudiendo su cabeza. Cuando coloqué mi barbilla en su hombro para mirarlo, pude ver que sus ojos se pusieron vidriosos al pensarlo. "Se siente demasiado grande," continuó, hablando solo conmigo mientras el equipo barboteaba a la mesa. "No lo sé… no quiero joderla. No puedo fallarle, Bella. É-Él n-no… É-Él j-jamás n-nos hu-hubiera f-fallado, ¿s-sabes?"
Mis ojos se llenaron de lágrimas, pero parpadeé para alejarlas. "Sí, lo sé. Estamos haciendo lo mejor que podemos, cariño."
"Lo sé," murmuró. "Me quedo escuchado esa mierda… ¿bombas nucleares?" Preguntó, su voz elevándose solo un poco. "Joder, Bella… Mi papá no querría que lo intercambiáramos por esa mierda. ¡Para nada!" Siseó, tratando de mantenerlo entre nosotros. "Pero se lo prometí a Esme… le juré que lo recuperaría, ¿pero darle a esos tipos armas nucleares en completo funcionamiento? Oh maldita sea, me patearía el trasero por tan solo considerarlo."
No pude evitar sonreír un poco al solo pensar en la opinión de Carlisle sobre todo lo que estamos pasando. "Es cierto, Edward. No lo querría. Aunque… estoy bastante segura que seguiría el puto juego hasta cierto punto. ¿No crees?"
Los ojos de Edward se entrecerraron. "¿Atraerlos y darles otra cosa?"
"Tal vez. Todo lo que sé es que… él siempre me dijo que valíamos todo lo que soportó—lo mío con Miller, el secuestro de Bethy, tú en China, incluso todo el asunto con Kyra. Estoy segura que él también lo vale, Edward."
Frunció el ceño y asintió. "Sí," dijo despacio, escuchándose muy parecido a Sammy. Besó mi frente. "Necesito asearme, amor."
"Está bien. Hay un cuarto de duchas, cariño. Te llevaré la camisa que encontré," le dije, y luego me quedé viendo cuando tiró su basura y salió de la cocina.
Pues esto se complica cada vez más, es cierto lo que dijo Edward, a Carlisle no le gustaría que lo intercambiaran por unas bombas nucleares que de usarse matarían a muchos. ¿Qué decidirán hacer entonces? ¿Qué creen ustedes que hagan? Espero que hayan disfrutado del capi y me cuenten qué les pareció. Recuerden que su respuesta es lo que me incita a hacer esto.
Gracias a quienes dejaron su review en el capi anterior: ameli2703, Solange Cullen, Jimena, Antonia, Lunita Black27, Kabum, ValenNSwan, lauritacullenswan, Xiomara, Paola, Ana, beakis, Anastacia T. Crawford, Ali-Lu Kuran Hale, cary, Dani, LesliieMariia, catabeauvoir, pera l.t, paosierra, Rossmery, tulgarita, Gissy Cullen Swan, YessyVL13, debynoe, Shikara, Yoliki, niyus1205, Adriu, ValeWhitlockGrey, lizdayanna, lagie, Pili, Maligrez, mercchu, Koral Hernandez, Sully YM, Kath Morgenstern, Tecupi, Ericastelo, Sei, glow0718, Pam Malfoy Black, bbluelilas, Mafer y algunos anónimos. Gracias por compartir sus palabras conmigo, y a las lectoras silenciosas, un gracias no cuesta nada chicas, o al menos un saludo ;)
