Disclaimer: todos los personajes son propiedad de Rumiko Takahashi, hago esto sin fin de lucro por ello no incurro en ningún delito.


Capítulo anterior:

-Itsumi, la guerrera encargada de acabar con los seres malignos que se han liberado en este mundo, te presento a tu prometido, Ranma Saotome- concluyó la anciana.

-¿Ranma?- susurró Akane totalmente impresionada.

-¿Akane y yo…?- decía el oji azul mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.


Sobreviviendo después de ti

Capítulo 8

-Pero sensei…- trató de alegar la guerrera.

-Juraste obedecernos por el bien de la humanidad- volvió a repetir la anciana.

-Eso no implicaba…- trataba de defenderse nuevamente, no se imaginaba nuevamente al lado del chico que fue el amor de su vida y que este, la había despreciado miles de veces en el pasado.

-Yo no tengo ningún problema- intervino el chico sacando del asombro a los familiares de la peli-azul.

-Tú cállate y no te metas- le dijo la chica furiosa.

-¡Oye! También estoy involucrado- le reclama el oji-azul.

-Sensei, no quiero- le dijo la chica ignorando al muchacho.

-Lo siento, es lo mejor, más adelante sabrás los motivos- dijo mientras se retiraba.

-Bien- le contestó arrastrando sus palabras.

-Mañana hablaremos de los horarios de entrenamiento prometido- y desapareció.

-Sí señora-.

-Ni te lo tomes en serio, solo eres una herramienta- le dijo la chica mientras pasaba a su lado.

-Akane…-.

-Itsumi, no me hagas repetirlo otra vez-.

-Y tú no me hagas repetirte que no me importa, eres Akane y punto- la chica se enfureció aun más tomándolo del cuello de la camisa y pegándolo contra la pared.

-Mira baka, que te quede bien claro, entre tú y yo no hay nada, solo eres una herramienta para entrenar, no más-.

-Lo siento querida Akane- le dijo el chico soltándose de su agarre y tomándola por una de sus manos para acercarla más a su cuerpo –eres mi novia de ahora en adelante, con todo lo que conlleva-.

-Sí eso quieres, tendrás que ganártelo y no soy fácil de conquistar- le dijo soltándose de su agarre y retirándose del lugar.

-Akane, hija- le gritaba Soun –regresa, debemos celebrar- pero la chica hizo caso omiso a las palabras de su progenitor y se retiró a su habitación a descansar, el oji-azul trató de seguirla.

-Ranma- le llamó su cuñada –no la presiones- ante esas palabras el muchacho se contuvo y dejó que la chica se marchara.

-¿Alguien quiere té?- dijo Kasumi con una amable sonrisa.


El día pasó sin mucha novedad, por la noche Yuka se hizo presente en la residencia Tendo. Debía informarle a su amiga de su hallazgo pero antes, quería una opinión.

-Buenas noches, con permiso- saludó a Naoko mientras entraba en la residencia.

-¿Cómo has estado Yuca? Hace mucho que no te vemos por aquí-.

-Así es señora Naoko, quería hablar con Ranma y me preguntaba si estaba por aquí-.

-Está en el dojo entrenando- le dijo con una sonrisa –Akane también está aquí- le informó mientras la sonrisa de la chica se desvanecía.

-¿En serio?- preguntó con asombro.

-Así es, al parecer este seré su nuevo lugar de concentración-.

-Ya veo-.

-Está un poco molesta, si quieres vas con Ranma y yo le aviso que estás aquí-.

-Gracias señora Naoko- así se dirigió con rapidez hacia el chico, primero quería comentarle a este lo que había descubierto, no sabía si debía contárselo todo a la chica, tenía miedo.

Entró en el dojo y sin siquiera saludarle le relató a Ranma el hallazgo.

Zhong Kui fue un demonio capaz de dominar a los de su especie, se convirtió en una deidad, todos le temían por su gran poder, poder que, con el tiempo, empezó a liberar la oscuridad en su corazón. Quiso convertirse en el amo y señor de la Tierra hasta que Itsumi se opuso a sus deseos y una batalla de varios días comenzó.

Zhong Kui utilizaba a demonios y técnicas prohibidas para atacar a su rival. Itsumi, dominaba la situación sin mucha dificultad más sin embargo, ambos comenzaron a perder sus fuerzas, al verse Zhong Kui sin más cartas bajo sus mangas, hizo un hechizo para regresar a este mundo cien años después por lo que Itsumi selló su conjuro para detenerlo más tiempo condicionándose a regresar con el regreso de la guerrera. La chica le dio la estocada final y ambos desaparecieron de este mundo, una serie de dioses se hicieron cargo de cuidar el sello.

-Así que se enfrentaron y… ninguno sobrevivió- concluyó el chico, ambos estaban absortos en esta historia, si eso era cierto, la chica corrí el peligro de volver a desaparecer de este mundo.

-No quiero que Akane desaparezca, ¡no!, no quiero perderla otra vez- decía Yuka casi al borde de las lágrimas –me pidió que investigara esto y no sé qué decirle- el chico comprendía la situación, él mismo no sabía qué era lo correcto por hacer.

-No es necesario que digas nada- la voz que ambos chicos escucharon les heló la piel –es suficiente, esto me aclara muchas cosas, hiciste un buen trabajo muchacha-.

-¿Akane? ¿Estabas… escuchando?- preguntó Ranma al percatarse de que, no se había dado cuenta de la presencia de su ahora, nuevamente, novia.

-Sentí la pobre presencia de esta chica desde la esquina- explicó desde la puerta del dojo –no debes interferir más si no quieres resultar herida-.

-Pero… Akane, yo…- trataba de decir la peli-café.

-Akane, escucha a Yuca, es peligroso-.

-Mira Saotome, hazme un favor y no intervengas más- dijo con tono apagado y cansado.

-Recuerda que ahora eres mi prometida y…- el chico no pudo terminar de hablar ya que, con una rapidez no vista por los simples ojos de Yuca y Ranma, el chico fue a dar contra la pared del dojo de un solo movimiento, la chica estaba frente a él, tomándolo del cuello.

-Te lo dije Saotome, esto no significa nada, solo eres una herramienta-.

-Eres mi novia ahora, eso me permite estar a tu lado el tiempo que yo quiera- le dijo, aparentada seguridad y poco de prepotencia.

-Mira baka, deja de entrometerte o…-.

-El prometido está en lo cierto- habló la anciana mientras salía de las sombras y se reía lentamente –puede estar a tu lado el tiempo que desea y cuando lo desee, es tu prometido y… sensei- dijo la vieja.

-Un momento… ¿Desde cuándo? ¿Cómo… prometidos?- dijo Yuka cuando pudo articular palabra alguna.

-Ah sí- dijo el chico –lo olvidaba, la anciana nos comprometió por alguna extraña razón pero Akane no está de acuerdo- dijo con burla el peli-negro.

-Es obvio que no estoy de acuerdo, si tú…- trató de defenderse la guerrera.

-Aprendiz- esa palabra pareció resonar por todo el lugar –Que yo recuerde, no te enseñé a perder la calma con cualquier altercado sin importancia- los ojos de la chica se abrieron de par en par, dejó de moverse y su mirada se opacó, la anciana tenía razón, le estaba dando mucha importancia al chico, importancia que ella no quería que nadie supiera que sentía o consideraba.

-Lo siento sensei, tiene usted razón- dijo sin más retirándose del lugar, Ranma solo se limitó a observar cómo desaparecía.

-Así que, ¿Has informado a mi aprendiz sobre su pasado?- dijo la vieja una vez la presencia de la chica había desaparecido.

-Así es, ella me lo pidió- dijo Yuka.

-Ya veo, bueno, supongo que en algún momento tenía que saberlo- concluyó mientras empezaba a retirarse del dojo –espero que comprendan a la perfección que, la vida de Itsumi no vale nada comparada con el bienestar del mundo entero- los dos chicos observaban a la anciana más ninguna palabra pudo salir de sus bocas, analizando la oración, era lógico lo que la diosa decía, una vida comparada con las almas del mundo entero, no había ni que ponerlo en duda pero, se trataba de la vida de un ser querido, una amiga, una hermana, una prima, una hija, la persona más importante para alguien.


-Bien aprendiz, a partir de hoy, entrenarás cuerpo a cuerpo en el arte de pelea libre con tu prometido al amanecer, quedó claro para ambos- les preguntó la anciana.

-No hay problema para mí- dijo Itsumi.

-Para mí tampoco- dijo el oji-azul.

-La batalla final se aproxima y ambos ya saben lo que le espera a mi guerrera, no tituben en ningún detalle, el destino de la humanidad está en sus manos, los dioses ya le hemos enseñado todo lo que sabemos a Itsumi.

Así dio inicio un nuevo entrenamiento para la guerrera, al amanecer ambos chicos estaban en el dojo, entrenaban día a día gran parte de la mañana y por varios días la rutina fue la misma, Akane, ahora Itsumi, siempre fue muy hábil y su prometido ya había recuperado el tiempo perdido desde que terminaron.

Aunque se vieran a diario, su relación no cambiaba, ella seguía tan fría como siempre no obstante, parecían comunicarse mejor mientras entrenaban, al finalizar cada entrenamiento, ella se retiraba a su habitación y él, se marchaba a su casa, al finalizar las tardes regresaba, después de trabajar con su padre y observaba como su prometida entrenaba con la anciana. En algunas ocasiones, llegaba y la chica no estaba, había salido a combatir y como buen novio, la esperaba hasta que regresara sana y salva.

La familia Tendo observaba todos los días los avances de ambos guerreros, el número de incidentes provocados por demonios estaba disminuyendo, la anciana sabía que esto iba a suceder en determinado momento, Zhong Kui estaba absorbiendo los demonios y ya casi no quedaban, de alguna u otra forma, la extraña presencia de este ser ya se estaba sintiendo en los alrededores. La batalla final sería pronto, y solo había una pregunta ¿Quién ganaría? Sería capaz Akane de ganar sin dejarse poseer por Itsumi quien, no logró apoderarse completamente del cuerpo y del alma de Akane… Porque esa era la verdad oculta por la chica, les hizo creer a todos sus conocidos que había sido absorbida por la guerrera para dejar los sentimientos de su pasado atrás y evitar que estos influyeran en sus decisiones futuras.


-Eres lento Saotome- le decía la chica mientras esquivaba uno de los ataques de su prometido.

-No me subestimes querida- le dijo el oji-azul con una sonrisa autosuficiente. De un pronto a otro, los movimientos del chico aumentaron su rapidez provocando que a la guerrera le costara seguirle el ritmo –truco de las castañas- dijo de pronto, los puños del muchacho parecían desaparecer a simple vista y solo lograba sentir el movimiento de los mismos, apenas podía bloquearlos. Un golpe, un solo golpe no pudo esquivar y fue a dar al suelo.

-Eres rápido- susurró la chica sin esperar que Ranma prosiguiera su ataque, lo vio venírsele encima.

-No bajes la guardia- logró escuchar mientras rodaba por el suelo del dojo y el puño del chico pasó rozando sus cabellos.

-Esto se pone interesante- murmuró Akane con una sonrisa un tanto, satisfactoria.

-¿Creíste que no me lo tomaría en serio?- le dijo el chico mientras los recuerdos de hace dos noches volvían a su mente.

-Prometido- le dijo la anciana que estaba sentada en el jardín mirando la luna en espera de su aprendiz –ven- el chico se acercó.

-Sí anciana-.

De ahora en adelante te pido que, la entrenes como si fuera una batalla verdadera, en la que se juegue la vida ya que, es la única forma en que puede mejorar en tan poco tiempo-.

-Bien- le dijo mientras observaba la hermosa luna llena que había en el firmamento para luego, quedarse los dos callados.

-¿Esperas a Itsumi?-.

-Sí, ¿está… peleando?- preguntó con un poco de temor.

-Así es, un ser de piedra apareció en las afueras de la ciudad-.

-Ya veo… ella, ¿estará bien?- preguntó mostrando un poco de sus miedos.

-Sí, este ser es raro en su especie, único, con grandes poderes y una sola debilidad- le explicó la anciana.

-Y… ¿Akane sabe cuál es su debilidad?-.

-No- declaró con suma seguridad.

-Entonces, es peligroso, debemos advertir…-.

-Es algo que ella debe descubrir por si sola- le interrumpió –confío en que lo hará, confío plenamente en ella, volverá-.

-Usted… confía plenamente en ella pero ella en usted…- pero el chico se calló de inmediato al realizar lo que iba a decir, había recordado el incidente con Ayumi pero no sabía si lo que iba a decir era correcto.

-Lo sé, no soy alguien confiable para ella y ella, no confía en nadie, todos los que la rodean la han decepcionado-.

-¿Todos?- pregunta un poco incrédulo.

-La mayoría, es lo de menos, la cuestión es que, los dioses le hemos ocultado muchas cosas pensando en su bien, puede que sea correcto, puede que no pero, aun si, si logra sobrevivir, hay cosas que el ser humano no debe saber- declaró.

-¿Ser humano? Lo sabía, Itsumi no ha dejado de ser Akane y…-.

-No mal interpretes mis palabras, las dos son una misma, no sabremos si sobreviva o no y lo más probable es que, si gana la batalla contra Zhong Kui y su cuerpo lo soporta, es posible que Itsumi abandone el cuerpo de la chica Tendo pero, no sabremos si este lo soporte- Ranma quedó impresionado ante esas palabras.

-¿Entonces cuál es la idea de que estemos prometidos?- le dijo con tono molesto el chico.

-A su debido tiempo lo sabrás, por ahora, confórmate con saber que tienes un papel importante para que Itsumi desarrolle sus poderes aun más- el quedó algo pensativo ante esas palabras pero sus pensamientos se desvanecieron al ver aparecer a la chica bastante mal herida frente a sus ojos.

-Ja, esperaba menos de ti, para ser honestos- le dijo la chica mientras trataba de patearlo mientras aun seguía recostada contra el suelo, él solo dio un brinco y cayó sobre una de sus manos girándose con gran facilidad.

-Luchas contra el gran Ranma Saotome, o es que lo has olvidado-.

-¿Olvidado?-.

-Sí, has olvidado que nadie nunca me había derrotado- la chica solo rió mientras trataba de levantarse del suelo viéndose imposibilitada por una zancadilla de su oponente.

-No me digas- susurró al ver que el muchacho le había aprisionado. Las piernas de la muchacha estaban capturadas por las piernas del oji-azul y sus brazos eran sujetados por las varoniles manos del chico. El torso de él caía pesadamente sobre ella y sus respiraciones se mezclaban y fue en ese momento en que ella recordó esa noche, noche en que llegó nuevamente mal herida por el demonio de piedra.

Apareció en el jardín de la residencia Tendo, solo había detectado levemente la presencia de su prometido y con las pocas fuerzas que le quedaban, se tele transportó hasta donde él estaba, con él, se sentía segura, siempre había sido así. Su cuerpo apareció en el aire y pudo verlo, sus ojos apenas y lograban abrirse y cerrarse, solo se cercioró de verlo y en ese momento empezó a sentirse aun más débil, cerró sus ojos y empezó a caer, solo esperaba un golpe más pero no fue así. El chico la tomó en sus brazos y evitó su caída.

-Akane, Akane ¿estás bien?- le dijo con desesperación.

-¿Lo venciste?- fueron las palabras de la vieja.

-Sí- respondió la guerrera con dificultad.

-Puedes descansar-.

-Bien- dijo cerrando los ojos.

-Prometido, llévala a su habitación, yo me encargaré de sus heridas- él hizo caso. Esa noche ella pudo sentir como el chico no abandonó el lugar ni un solo instante. También sentía la presencia de su madre y Nabiki. En ocasiones escuchaba la voz de su padre y de Kasumi. La noche pasó y al amanecer ya había recobrado gran parte de su energía. Abrió los ojos y vio como los rayos del sol se colaban por su ventana. Sintió su vientre pesado, se acomodó un poco en su cama y lo vio, su Ranma estaba ahí, se había quedado dormido y sus brazos estaban sobre su estomago y vientre. No pudo evitar que una sonrisa cruzara por su rostro.

-Has despertado, ¿cómo te sientes?- dijo la anciana.

-Bien- dijo sin mostrar expresión alguna en su rostro.

-Veo que siempre decidió quedarse contigo, tu madre y demás estuvieron hasta tarde pero él los convenció de se fueran a descansar- ella solo suspiró.

-Hoy no entrenaré- le informó a su sensei. Sus heridas estaban sanando, podía entrenar un poco, otra veces lo había hecho y en peores circunstancias pero esta vez era diferente, él debería estar cansado de cuidarla toda la noche.

-Bien-.

-Akane…- susurró Ranma idiotizado ante la sorprendida mirada de la chica.

-Ranma…- fue la acostumbrada respuesta de la chica la cual, fue el único incentivo que él necesito para unir sus labios con los de su novia. Ella, la guerrera, sin pensarlo dos veces, se dejó llevar por sus emociones y correspondió el tan anhelado beso hasta que, una extraña y maligna presencia, se sintió en los alrededores, ambos chicos la sintieron e inmediatamente se separaron.

-¿Qué es…?- dijo Ranma.

-Me haré cargo- le informó desapareciendo del lugar.

-Akane… espera… rayos-.

-Supongo que está feliz cuñadito- le dijo Nabiki quien, estaba recostada contra la pared en la puerta del dojo.

-¿Nabiki? ¿No me digas que estabas observando?- le preguntó con la cara un tanto roja.

-Así es, al parecer están avanzando- dijo con una sonrisa triunfal la peli-café.

-Pero que ¿Qué dices?-.

-¿En dónde está mi aprendiz?- entró la anciana al dojo con cara de preocupación.

-No se preocupe, ya se marchó a derrotar a ese ser maligno que apareció- le dijo Ranma.

-Pero… la presencia maligna se aproxima… a gran velocidad…- declaró la anciana dejando a Nabiki y a Ranma estupefactos.

Continuará…


Notas:

Gracias por los reviews y a todas las personas que leen el fic en especial a:

Tenshi of Madara-Uchiha Hikaru, maring, Nia06 y Zizlila.

Naoko tendo: hola, muchas gracias port us comentarios, me alegra que te guste el fic y pues sí, ahora están comprometidos le guste o no a Akane jeje, espero que este capítulo también haya sido de tu agrado, nos estamos leyendo.