CAPÍTULO DEDICADO A KONANANGEL13 y ROSE
Capítulo VIII… ENFRENTAMIENTOS.
Después de sus entretenidas actividades, las cuales continuaron en la habitación y después en la regadera, Claire se tomó su tiempo para su arreglo personal. Eran las ocho de la noche cuando salió del baño usando un hermoso vestido rosa mexicano de tela vaporosa, largo hasta arriba de las rodillas y con un ligero vuelo. En la cintura lucía una cinta del mismo tono que estrechaba aún más su talle. El escote era generoso, pero se disimulaba con las capas del vestido a la altura del busto, y el cuello era tipo halter. El cabello lo dejó suelto, pero en las puntas formó unos bucles dándole un aspecto bastante dulce. Unas sandalias plateadas de tacón medianamente alto le añadían 8 centímetros de estatura.
Leon quedó más que encantado con la imagen de Claire. Nunca la había tan adorable y sexy a la vez. Incluso casi se arrepintió de tener que salir de la habitación, pues en definitiva, quería mucho tiempo a solas con ella.
-¡Vaya! Eres hermosa, pero con ese vestido… me quedo sin palabras.
La situación de Claire no era muy diferente. Leon se veía sumamente atractivo con ese traje de tela ligera en tono gris. Su camisa era blanca y de hecho, prefería no usar el saco, pues el calor era bastante fuerte aun en las noches, lo cual ella aplaudía, pues esa camisa de seda se ceñía a cada músculo de sus hombros, brazos y pecho. Lo mismo sucedía con el pantalón gris, el cual caía con una gracia hipnotizadora por sus fuertes piernas, ajustándose particularmente en su perfecto trasero. Pudo oler su loción, y el aroma sencillamente la embriagaba. ¡Se podía comer a Leon en ese preciso momento! También a ella le resultó difícil tomar la decisión de cruzar el umbral y no lanzarse sobre él cual fiera en celo.
-Estoy en las mismas –respondió mordiendo su labio, intentando contener el deseo-, y ambos sabemos que cuando no tenemos mucho qué decir, pasamos a otros asuntos, así que será mejor salir de aquí ahora que aun podemos.
-Sabia decisión, preciosa. Después de ti.
Dejaron el hotel en medio de miradas apreciativas de propios y extraños. Al llegar al restaurante, Claire comprobó que en verdad era un sitio exclusivo. Una banda de cuerdas tocaba prácticamente todo el tiempo, y los meseros, elegantemente vestidos, los atendían con una cortesía casi abrumadora.
La cena estuvo deliciosa, eso no lo discutía, pero Claire no acababa de sentirse cómoda en ese tipo de lugares, donde la gente miraba a las demás de arriba hacia abajo con obvio desdén. A los ojos de Leon no había nadie con mayor distinción o belleza en ese lugar que Claire, y las miradas apreciativas que le dirigían a su pelirroja, a veces sin el menor disimulo, lo podían constatar.
Al terminar la cena, él ya había detectado su incomodidad, aunque ella no había dicho una sola palabra y le sonreía todo el tiempo. Él no lo pensó más y decidió sacarla de allí, pues a él también le habían fastidiado las miradas que les dirigían.
Tan pronto como él liquidó la cuenta, Claire le propuso salir a caminar por el centro de la pequeña ciudad, quizá hasta podrían ir al cine y comer palomitas o algo similar. Él, si bien prefería estar a solas con ella, no podía negarle nada, y además le gustaba de sobremanera que ella fuera así: sencilla y alegre.
Claire sonreía como una pequeña niña tras comprar unos caramelos en una tienda de dulces. En algún punto, ella le pidió detenerse en una tienda de discos para ver si hallaba algo decente. Leon deseaba complacerla cuanto pudiera, así que entraron. Él se distrajo en la sección de música clásica, pero pronto escuchó a su pareja resollar y de inmediato dirigió su vista hacia la pelirroja.
-¿Qué sucede?
-¡Oh, por Dios! Había olvidado que salía este mes…
Él la miró con asombro sin entender a qué se refería, pero pronto siguió la línea de visión de ella y halló un cartel donde anunciaban la próxima salida de un disco de acetato de Queen, a causa del aniversario de la formación del grupo con la compilación de las mejores canciones. Leon sonrió comprendiendo perfectamente la emoción de Claire.
-Según el letrero, hoy inició la venta... –musitó el ojiazul, pero en menos de tres segundos, Claire ya estaba preguntándole al dependiente por dicho disco. Su hermosa pelirroja era fanática a morir de Freddy Mercury y Queen. ¿Cómo pudo olvidarlo, si cuando la conoció, lo primero que observó fue ese ajustado chaleco con la leyenda "Made in Heaven"?
Cuando se disponía a alcanzar a su chica, entró un oficial de Policía al establecimiento preguntando por el dueño del llamativo convertible aparcado en un sitio donde impedía la salida de otro automovilista. Claire aprovechó que el vendedor se había ido a la trastienda a buscar la lista de pedidos para acercarse a Leon.
-Ese es tu auto, ¿no? –comentó la pelirroja frunciendo el entrecejo.
-Sí, pero no estorbaba la salida de nadie. Será mejor que vea cuál es el problema. Preciosa, ¿puedes esperarme aquí? No tardaré.
-Claro, de cualquier forma el chico va a revisar las existencias del disco. Parece que había ya lista de espera y compradores online, pero dice que él le dará prioridad a la venta en físico.
¡La venta en físico! Pensó Leon. ¡Sí claro! Le dará prioridad a Claire y su belleza. Pero si ella obtenía lo que le causaba tanta emoción, él no tenía problema con eso.
-Bien, y ya que no tenemos un reproductor de discos, pídele al "amable" vendedor que te muestre algunos. Supongo que no querrás esperar para poder cantar "Bohemian Rhapsody" –ambos sonrieron antes de que él diera un ligero beso en los labios-. Vuelvo enseguida.
Una vez que Leon salió, y en vista de que el vendedor ya se había demorado, Claire se movió por la tienda buscando alguna buena película en Blue-Ray para su colección personal. Amaba los clásicos del cine y desde hace tiempo había empezado una colección de Audrey Hepburn, aún le faltaban algunos títulos.
Al pasar por uno de los cristales que daban a la calle vio algo que la dejó en shock. ¡No podía ser cierto! Él no podía estar ahí… Debía ser un error. Debía ser una de esas personas que se parecen a otras de forma sorprendente. Pero… No. Era él, estaba segura. Ese cabello castaño y su característica barba en forma de candado. ¡Dios! Era Neil… ¿Qué demonios estaba haciendo en México?
Sin pensarlo dos veces, salió de la tienda y por un momento lo perdió de vista, pero después lo vio detenido mirando su celular a punto de cruzar la calle. Echó a correr para darle alcance, pues el semáforo marcaba el alto para el paso de los peatones.
-¿Neil? –Interrogó dubitativa. Una parte de su ser realmente esperaba estar en un error.
Sin embargo, el aludido volteó, respondiendo al escuchar su nombre.
-¡Claire! Empezaba a creer que no iba a poder encontrarte.
La sonrisa de su compañero de trabajo era enorme y sus ojos mostraban alivio. Neil le dio un rápido escaneo a la preciosa pelirroja y la halló aun más bella que la última vez que se miraron. A pesar de haber compartido un montón de eventos, no recordaba una sola vez en la que la hubiera visto tan linda y dulce. Pero sobre todas las cosas, sus ojos parecían irradiar algo nuevo, algo que él desconocía en esa inteligente mujer y que él no supo nombrar en ese momento.
-Yo… ¿Q-Qué estás haciendo aquí? ¿Sucede algo con TerraSave?
-Cielos, en verdad luces hermosa –sin esperar un instante la estrechó entre sus brazos tomándola por la cintura hasta levantarla del piso varios centímetros. Claire no podía sentirse más incómoda.
-N-Neil, yo… Bájame por favor, la gente está mirando... –fue la única excusa que encontró para separarse de él, aunque la realidad es que en la plaza ya casi no había transeúntes.
-Oh, lo siento. Discúlpame –respondió un poco avergonzado mientras la regresaba al piso, pero no hizo amago por soltar la cintura de la joven. Ella dio un paso hacia atrás, tratando de poner distancia, pero él no se lo permitía, mientras decía con entusiasmo-, es solo que en verdad me alegra verte. Te ves tan hermosa… Y no, no estoy aquí por trabajo. Vine a buscarte y a traerte algo
Claire lo miró dubitativa mientras él rebuscaba algo en su mochila, lo cual le dio la escusa para alejarse un poco más de él, fuera del alcance de sus manos.
-¿Algún documento de TerraSave?
-Te dije que no es nada relacionado con el trabajo –respondió con una sonrisa. Cuando al fin encontró lo que buscaba cerró su mochila, la colocó nuevamente sobre sus hombros y le extendió una caja blanca a Claire-. He tratado de comunicarme contigo desde hace una semana, pero no tuve éxito en tu celular...
-Te envié un correo informándote lo que pasó… -musitó Claire…
-¿A mi cuenta privada o la de Terra Save?
-A la privada, por supuesto…
-Claire, ese correo es casi de adorno. Lo reviso casi cada medio año… De cualquier forma llamé a tu casa y me atendió Sherry. Dijo que habías descompuesto tu teléfono, que se había caído al mar y que prácticamente estabas incomunicada. No me sorprende; después de todo, en los países tercermundistas es normal que haya una pésima recepción. Solo están exentos los teléfonos satelitales… En fin, tengo un par de días libres así que decidí aventurarme y poner a prueba al destino para ver si te encontraba. Parece que hoy es mi día de suerte. O que el destino nos quiere juntos…
Claire por un momento no supo qué decir. Se sentía abrumada. ¡Él la había ido a buscar a otro país, por el amor de Dios! ¿Por qué justo ahora demostraba tanto interés, si durante meses era ella quien había buscado alguna oportunidad para pasar tiempo juntos y conocerse mientras él parecía no estar interesado?
-Neil, hay cientos de hoteles aquí, ¿cómo ibas a encontrarme?
El castaño levantó los hombros y sonrió mientras respondía con un dejo de arrogancia.
-Tengo mis medios, Redfield. Encontré una reservación a tu nombre en un hotel y pensé que allí estarías, pero me dijeron que pagaste tu cuenta hace una semana y te fuiste. ¿Sucedió algo malo? ¿Alguien te faltó al respeto en ese lugar? Porque si es así, sabes que podemos…
-¡No, no! –Replicó ella.- No fue nada de eso.
-Pero, ¿estás bien? ¿Dónde te estás quedando? Yo aún no he rentado ninguna habitación, de hecho no empaqué más que una muda de ropa en la mochila que traigo conmigo y mi cepillo de dientes, así que podríamos estar juntos…
-Neil –interrumpió ella de golpe, antes de que él siguiera por esa línea-. Necesito hablar contigo.
El hombre frunció el entrecejo. Algo no anda bien…
-Bien, vamos por una copa.
Ella negó con la cabeza mientras comentaba con toda la firmeza que pudo reunir.
-No puedo. Lo siento. Yo… No estoy sola.
-¿A qué te refieres? ¿Te estás quedando con alguien? –Preguntó Fisher con una sonrisa mientras su mano se acercaba al rostro de la pelirroja para acariciar su mejilla. Al tocarla pudo percibir la tersa piel y la cálida temperatura de la joven y eso le agradó.- ¿Alguna amiga tuya?
-No, no es eso –volvió a negar con la cabeza, dando un corto paso hacia atrás para apartarse, pero no lo logró, pues él se apoderó esta vez de su cabellera rojiza, la cual jugueteó entre sus dedos-. Estoy… Yo estoy saliendo con alguien ahora mismo.
Eso descolocó al hombre. Ellos habían hablado poco antes de que ella viajara, y ella no había mencionado a nadie en plan sentimental involucrado en su vida. ¿Qué estaba sucediendo?
-Me temo que no te estoy siguiendo, Claire. Nosotros… Pensé que habían quedado las cosas claras. Sabes lo que siento por ti y creo entender que es mutuo, únicamente estoy esperando que tú lo admitas.
-Neil, lo siento. De verdad, lo siento. Nada de esto fue planeado… Yo…
Él la interrumpió cerrando el espacio entre ellos y colocando ambas manos sobre los hombros de la pelirroja. Quizás esta era una de las estrategias que la chica usaba para asustar a sus pretendientes, pero con él no funcionaría. Haría todo lo que estuviera en sus manos para que Claire lo aceptara. Estaba seguro de lo que ella sentía por él, movería todas sus cartas.
Intentó acortar el espacio entre ellos. De una u otra forma, Claire entendería que él no era un chiquillo ni estaba jugando. Se acercó cuanto pudo tratando de robarle un beso a la pelirroja...
Lo que Fisher no sabía, es que un ojiazul miraba la escena a la distancia desde hacía algunos minutos, y ya estaba furioso...
Leon había salido de la tienda de discos con el policía, totalmente convencido de que debía existir un error respecto a su auto. Si bien se había ganado una terrible fama de mal conductor por aquellos accidentes durante las misiones que tuvo, lo cierto es que era un ciudadano precavido y fiel seguidor del reglamento de tránsito. Nunca sería tan descuidado como para obstruir una entrada de autos o estacionarse en un lugar para personas con discapacidad.
-¿Ese es tu auto? –Preguntó el policía con admiración.- Es bellísimo. Me costaría tres vidas poder pagar algo así.
Leon no quería socializar, sólo quería regresar con Claire, así que subió los hombros y hablando el mismo idioma que el oficial de tránsito, preguntó qué sucedía mientras caminaba en dirección al convertible, el cual había dejado en la otra calle.
-¡Oh, claro! Sígueme, por favor. En realidad no te estacionaste mal, pero atrás de ti está un patán que no sabe conducir, así que no puede sacar su enorme y costosa camioneta. Alguien te vio entrar a la tienda de discos y me lo dijeron, así que quise prevenirte. El sujeto dice ser un alto funcionario del gobierno, y trae escolta, así que cree que está encima de todos, incluyendo la ley. Te pido por favor que muevas tu auto para que no tengas problemas. Hazlo por tu novia, no creo que quieras hacerla pasar un mal rato. Ese tipo de gente es impredecible.
Leon pudo haberse negado, y que el asqueroso hombre, grotescamente obeso, que vociferaba acerca de lo mal que Leon se había estacionado, arreglara la situación como le pareciera; pero conociendo el fuerte temperamento de Claire cuando se trataba de protestar contra las injusticias, lo mejor era evitar involucrarla en una situación bochornosa.
Tristemente, si de algo tenía fama ese país, además de las joyas turísticas con las que contaba, era de la impunidad y corrupción de los empleados del gobierno. Fingió que no entendía el español y simplemente movió su auto un par de metros para librarse de ese sujeto.
No pasaron ni diez minutos desde que abandonó la tienda. Tan pronto como hizo la maniobra y el pedante hombre se alejó con su séquito, se volvió a estacionar. Finalmente, se despidió del oficial, el cual había sido bastante amable, y se encaminó hacia la tienda de discos.
Al ingresar, se alarmó al no ver a Claire por ningún lado. El dependiente parecía buscarla también, con el acetato entre sus manos, pero la pelirroja brillaba por su ausencia. Salió confundido buscándola con la vista. Pronto la halló a algunos metros de distancia. Desde donde estaba podía ver que hablaba con alguien, un tipo algo mayor que ellos y tan alto como él… Le parecía extrañamente familiar, no estaba muy seguro de dónde lo había visto. Quizá era un amigo de ella.
Cuando decidió avanzar para involucrarse en la conversación, el sujeto la abrazo de una forma que no parecía ser de amigos. Claire se alejó un poco, y él espero que su pelirroja lo pusiera en su sitio a la brevedad, pero no lo hizo, sino que siguieron hablando. Luego, el de la barba puso su mano sobre la mejilla de Claire. Su estómago entonces pareció entrar en ebullición, al igual que su sangre. Dio un par de pasos, dispuesto a separarlo de ella, pues entendió que ese idiota pretendía besarla.
Cuando Leon lo empujó con fuerza para alejarlo, sus labios ya habían hecho contacto, aunque breve y superficialmente. Claire parecía pasmada, pero Leon sólo la observó un momento antes de cubrir su cuerpo con el suyo, colocándola a espaldas de él.
-¿Qué diablos te pasa, imbécil? –Dijo en su idioma natal, con voz firme, la misma que solía usar en misiones, en cuanto estuvo frente a frente con ese hombre. Claire lo volteó a ver, totalmente sorprendida y alarmada.- Ni se te ocurra volver a acercarte a mi mujer.
El castaño lo encaró con prepotencia.
-¿Tu mujer? ¡No sé ni quién rayos eres!
Claire quiso moverse para intervenir antes de que las cosas se salieran de control, pero Leon no se lo permitió colocando su mano en la cadera de la pelirroja, manteniéndola tras él, protegiéndola.
-Ya te lo dije, ella es mía y es todo lo que necesitas saber. Ahora lárgate.
Claire se sobrepuso lo mejor que pudo y se desmarcó de Leon, logrando colocarse a su lado. Puso sus manos en los fuertes antebrazos del agente intentando apaciguarlo.
-Hey, tranquilo. No pasa nada que no pueda arreglar. Él es un amigo; su nombre es Neil Fisher, es el líder de operaciones de TerraSave y hemos trabajado en colaboración desde hace algunos meses.
Leon no apartó su mirada del sujeto mientras abrazaba a su chica, acercándola todo lo posible a su cuerpo, por lo que ni siquiera hizo un intento por estirar su mano.
-Normalmente, diría que es un gusto conocer a los amigos de Claire. Comprenderás que en estas circunstancias no lo haré –replicó de forma tan cortante como grosera.
Neil, evidentemente, no era más amable que él.
-Te juro que no sé de dónde demonios saliste, o quién eres. Ella nunca me habló de ti, niñito.
-Mi nombre es Leon S. Kennedy, trabajo en la Oficina del Presidente Graham y Claire y yo estamos involucrados desde hace años, ¿contento o necesitas también mi Currículum Vitae o alguna carta de recomendación?
-Kennedy –murmuró el castaño intentando pasar por alto el sarcasmo del tal Leon-. Me parece haber escuchado tu nombre en algún lado.
-He estado en más de uno. Y si no tienes nada más que hablar con mi mujer, ya te puedes largar.
Claire estaba sorprendida. Jamás había visto a Leon actuar de esa forma, así que presionó el brazo de su amigo para ganar su atención y lo logró. Esperaba poder calmar a la fiera con una mirada de reproche, pero el ojiazul sólo hizo contacto visual unos segundos, pues pronto reparó en la caja blanca que Claire sostenía distraídamente con su mano izquierda. Sin preguntar nada, se la retiró y la entregó a Neil, quien la recibió como acto reflejo y con el entrecejo fruncido.
-Esto es de ella –dijo con firmeza.
-Supongo que tuviste la amabilidad de traerle un teléfono. ¡Qué considerado! Pero no lo necesitamos. Y si fuera el caso, no lo recibiría de ti.
Leon intentó caminar para alejarse de ese tipo con la pelirroja entre sus brazos, pero de pronto, sin ser ruda, pero sí firme, ella se apartó de él. El ojiazul de inmediato buscó la mirada de ella para cuestionar su acción sin mejorar su aspecto de malhumor, pero ella le devolvió el gesto.
-Leon, por favor, adelántate al hotel. Necesito hablar con Neil y en seguida lo haré contigo.
-No pienso dejarte con él –dijo con una seriedad que en otro momento hubiera causado escalofríos en Claire, pero ella, enojada como estaba, ya era inmune.
-No te estoy pidiendo permiso, y lo sabes –dijo ella casi con un murmullo-. Te veo allá en unos minutos.
Leon vio la firmeza que siempre había admirado en ella. Claro, jamás imaginó que esa energía demoledora que tenía la usara contra él. Lo que menos quería era dejarla al alcance de ese imbécil. Si ya una vez había sido capaz de besarla no quería pensar qué podría hacer si la dejaba sola…
Pero la vivacidad de esos ojos azules indicaba claramente quién era Claire Redfield. Bien, ella tenía razón. Era una mujer independiente y fuerte. Así fue como la conoció y seguía siéndolo. Lo peor que podía hacer con ella sería marcarla como su hembra ante otro macho. Él era antes que cualquier otra cosa su amigo y no sería quien cuestionara sus decisiones. Confiaba en ella.
Tocó el puente de su nariz con frustración. Asintió una vez y después enfocó su mirada helada en los ojos azules de Claire.
-Sé que puedes cuidarte y créeme que confío en ti, siempre lo haré, pero no en él –dijo mientras colocaba un pequeño aparato en la mano derecha de la pelirroja-. Si algo sucede, presiona el botón de la alarma del auto, ahí te esperaré. Tiene un alcance de cien metros y no estás ni a la mitad de la distancia, pero por favor, no te alejes más.
Ella miró la alarma en su mano y enseguida a Leon. ¿Qué rayos estaba haciendo? Leon era lo que siempre deseo en lo más profundo de su corazón y jamás pensó alcanzar. Le sonrió y asintió en agradecimiento.
Leon había intentado contar hasta mil para no comportarse como un patán, pero bastó la sonrisa que ella le dio para serenarlo. Esa era la Claire que él conocía y por supuesto, la que amaba. Sujetó las mejillas de ella y la besó en los labios con dulzura, ella respondió de buena gana a la caricia. Al abandonar esos labios con sabor a fresa, la abrazó y le dirigió una mirada de advertencia a Fisher. No quería, en verdad no quería irse, pero debía hacerlo, así que soltó con renuencia a su chica y dio la media vuelta, alejándose con paso firme, repitiéndose varias veces que ese asunto lo tenía que resolver ella.
Claire agradeció mentalmente que él le permitiera enfrentarse a sus problemas por su cuenta. Ella se había encargado de resolver sola su propia vida la mayor parte del tiempo. Si bien le gustaba sentirse arropada y quizá protegida por Leon, no necesitaba una niñera que intentara arreglar los desperfectos que ella había causado. La pelirroja suspiró y giró su cuerpo para en seguida dar unos pasos y acercarse a Neil.
-Lamento todo esto –comentó con total honestidad sin despegar la mirada de líder de TerraSave-. Pensaba hablar contigo y explicártelo todo en cuanto volviese al país.
-Pues eso ya no hace falta. Comprendo perfectamente. ¿Planearon verse aquí? ¿Una escapada romántica para desestresarse? –preguntó en tono mordaz.
-No, no fue así –respondió Claire intentando no ofenderse por la insinuación perversa que Neil había hecho-. Desde hacía meses no sabía nada de Leon. Encontrarnos aquí, lo creas o no, fue una enorme casualidad. Él ha sido mi amigo desde que ambos entramos en el mundo del bioterrorismo, nos enviamos correos eventualmente, pero no nos habíamos visto desde hacía mucho tiempo. Cuando tú y yo hablamos, antes de mi viaje, jamás pensé que todo esto pasaría.
-Espera. Respóndeme algo: ¿Exactamente qué relación tienen ustedes dos?
Claire miró el piso tratando de responderse a sí misma esa pregunta.
-Somos buenos amigos. Pero… sucedieron cosas. Yo… Neil, Leon forma parte de mi vida como no podría explicarte. No sabría por dónde empezar.
-Ya veo… ¿Y tienes más amigos como él, con los mismos derechos? Por lo menos dime si son varios para saber de cuántos me debo cuidar.
Ella frunció el entrecejo. Esa conversación ya estaba deformándose bastante.
-A pesar de lo que pasó, no te voy a permitir que me insultes. Te debía una explicación y ahí la tienes. Me da igual lo que pienses…
Dándose la media vuelta y dispuesta a alejarse lo más que pudiera de él, Claire avanzó varios pasos antes de que un brazo se enrollara en su cintura.
-Hey, Claire –la interrumpió sujetándola con firmeza-, lo siento. No era mi intención ofenderte…
-¡Vaya! Gracias.
-Si alguien debe estar molesto, soy yo. Viajé a este maldito país por ti. ¿Y qué me encuentro? Que decidiste revivir un amorío adolescente revolcándote con un imbécil como una pu…
La sonora bofetada que Claire le plantó frenó el discurso, mientras ella se zafaba del brazo que Neil había puesto en su cintura. No sabía si estaba más ofendida porque la tratara como mujerzuela, o porque estaba insultando a Leon.
-Te lo advertí. No tienes ningún derecho…
Esta vez él la interrumpió al sujetar su rostro de una forma abominablemente similar a como lo hizo Wesker en la Antártida muchos años atrás.
-Si te ibas a poner salvaje, le hubieras pedido a tu amante en turno que se quedara a protegerte… No me conoces enojado, Claire.
-Puedo defenderme sola –dijo al empujarlo con fuerza, logrando apartarlo-. No es la primera vez que me equivoco juzgando gente. Y créeme Neil, sé tratar con idiotas.
-¡Claro! ¿Cómo olvidar que eres la hermanita guerrera de Chris Redfield? Pero temo, mi amor, que tus habilidades están sobrevaloradas. No tendrías ninguna posibilidad de defenderte si quisiera hacerte daño...
-¿Ahora me amenazas? Maldita sea, Neil. En serio me equivoqué contigo.
-No, no lo hiciste. Tú y yo pudimos ser grandes, Claire. Eres la mujer que quería a mi lado cuando… Bah… Ya ni siquiera tiene caso. Pero mantén algo en tu memoria: te arrepentirás de esto.
-Ya lo hago. Ya me arrepiento por pensar si quiera en darte una oportunidad. No cabe duda que soy pésima juzgando gente.
-¿Sabes cuál es la mejor parte, linda Claire? Si lo que dijo Kennedy es cierto, entiendo que él trabaja en Washington. Así que, en cuanto regreses a tu vida, a New York, él se irá y seguirá como si nada hubiera pasado. Habrás perdido todo por nada...
-Pues incluso si eso pasa, te juro que un acostón con ese hombre vale mucho la pena –respondió poniendo sus manos en su cintura en total confianza-. Quizá de ti no se pueda decir ni eso.
-¡Me lo hubieras dicho antes! Así nos ahorrábamos todo este jueguito del romance. Si quieres salir de dudas y saber quién es más hombre, basta con que me pidas que me meta entre tus piernas, eso puedes tenerlo. No sería la primera vez que me lío con una vulgar ramera…
Claire iba a volver a abofetearlo, pero Neil le detuvo la mano presionado su muñeca con bastante fuerza.
-No te dejaré darme ni un golpe más, fierecita. Se acabó el juego. Tú y yo arreglaremos cuentas en otro momento y en un contexto más adecuado. Te vas a arrepentir de la decisión que hoy tomaste. Conmigo pudiste tenerlo todo, Claire. Créeme, no tienes ni idea de lo idiota que has sido…
La muñeca de Claire le dolía, pero no iba a demostrárselo. Si jaloneaba su brazo era probable que él la lastimara de verdad. La mejor defensa es la ofensiva, así que ella golpeó con su mano libre, en un movimiento rápido y certero, la tráquea de Neil bloqueando el paso del aire, surtió efecto de inmediato, porque él la soltó para llevarse las manos a su garganta.
-En lo que a mí respecta, estás muerto Neil Fisher. No te vuelvas a acercar a Leon o a mí, o me obligarás a tomar medidas legales...
Con dificultad, el castaño musitó un "púdrete, zorra", mientras Claire lo barría con la mirada y luego de dar media vuelta se alejó sin voltear atrás. Caminó lentamente, pero por primera vez en su vida, lo que en realidad deseaba era echarse a correr y buscar a Leon para abrazarlo y no soltarlo más… ¿Qué pasaba con ella?
¿Qué diablos acaba de suceder?
Continuará…
Amigos queridos, voilá… He aquí la aparición del tercero en discordia. Confesaré que en el primer borrador la confrontación de Neil y Leon no terminaba así, pero si en RER2 (AVISO DE SPOILER) al final Neil es un bastardo y Claire lucha con la culpa de haber confiado en él, quise hacer algo similar aquí. Yo sé que en el fondo de nuestros corazones CLEONS deseábamos que el súper agente le partiera la cara a Fisher, pero hablamos de Claire. No es una damisela en peligro.
Ahora, vamos con los reviews:
Kill Jill: Discúlpame la demora en actualizar. Se me atravesaron muchas cosas, entre todo, inicié con unas clases y ahora estoy de ñoña estudiando. Espero que el capítulo te haya gustado. Saludos.
AnlDmn21: Please, si ya me habías dejado algún review con otro nickname, avísame para poder darte las gracias como corresponde. Muchísimas gracias por esas hermosas palabras sobre esta historia. No puedo negarlo, soy una romántica empedernida y AMO EL CLEON CON TODO MI CORAZÓN. Leon tiene que dar batalla y estuvo más que dispuesto a defender a su mujer, pero el momento de enfrentarse con Neil con todo vendrá después. Respecto a Chris, siendo honestos, creo que todo el fandom lo ama. Es como ese bigbro que todas deseamos. De todo corazón, te mando bendiciones para ti y los tuyos.
Shinobu Echizen: Muchísimas gracias. Tus palabras me llegan al corazón particularmente, porque yo he leído muchos fics del fandom y he hallado maravillosas historias perfectamente redactadas. Que coloques el fic como preferido sobre ellos en serio me honra y me dan la responsabilidad de cerrar el fanfic como ustedes, mis lectores, lo merecen. Espero que este enfrentamiento te haya parecido decente, pero las cosas no terminan aquí. Decidí añadir una pequeña narración de Leon sobre cómo terminarán los días de Neil. Te mando un abrazotototote y aquí nos leemos pronto.
Aleera Nicole Redfield: Te juro que a mí también me pareció bastante atractivo Neil. Y los sentimientos de Claire por él fueron bastante evidentes en el desarrollo del juego. Tenía esperanzas… Pero cuando hizo lo que hizo el muy bastardo. Arg, me enojé. Pobre Claire, tiene una maldición con los hombres. Y creo que describo a Leon como el hombre perfecto, pero en El último enemigo, él también tiene dudas, miedo y cae con quien no debería. Aquí, para mí, sólo es un hombre enamorado dispuesto a todo por la mujer que quiere. Discúlpame la demora en actualizar, pero voilá aquí tienes. ¡Nos estamos viendo! Besitos.
Dartz Seta: Aquí tienes el capítulo. Muchas gracias por seguir apoyando este proyecto. Espero que el capítulo te guste y prometo más drama para el que viene. Besos.
KonanAngel13: Este capítulo ha sido dedicado a ti por una poderosa razón. De no haber sido por tu review, creo que hubiera cometido varias injusticias con Leon. El tipo de crítica que me das es lo que me ayuda a conectarme más con la historia. Sí, me he pasado con la soberbia de Claire, pero no desesperes, en el próximo capítulo las cosas van a cambiar bastante. Creo que ella está en esa etapa en la una siente seguro a su hombre, pero… Ya veremos cuánto le dura la seguridad. Créeme mi amiga, estoy enamorada de Leon S Kennedy, pero particularmente del Leon que aquí describo; prácticamente se ha escrito él solo. Y Neil… maldito bastardo, malnacido, traidor… Aquí lo tienes, sufriendo y aún le falta... (Inserte aquí risa malévola). Yo también te quiero mucho, en serio, gracias por seguir este fic y apoyarme en cada capítulo. Nos leemos, espero, la próxima semana para que te cumpla lo prometido. Te mando muchos besos y abrazos.
Rose: Querida, es que te mereces que este capítulo vaya dedicado a ti porque con todo y no tener internet ni datos, me dejas una crítica maravillosa. No te disculpes, suficiente es para mí que saques tiempo de tu vida para leer el fic y encima me hagas saber lo que piensas. Te juro, y no exagero, que cuando leí tu review se me llenaron los ojos de lágrimas. Los reyes magos fueron muy fashionistas este año y me trajeron una hermosa bolsa de la que estuve enamorada desde hace mucho… Soy tan feliz. Combina con todo. Amo mi bolsa. Jajajaja. Gracias por tus hermosas palabras… Te haré una confidencia: En este momento tengo un plan para poder estar con quien quiero con todo mi corazón. Él lo sabe. No sé qué vaya a pasar en el futuro, pero estoy encaminando mis pasos para poder estar juntos. Quiero que él esté de forma permanente. Por eso me estoy esforzando para tener una vida mejor y espero que él quiera formar parte de eso… Por eso a veces ando con altibajos en ese tema. Pero hay que sacar lo bueno, cuando ando melancólica me da por escribir. Y como siempre, gracias por continuar aquí, echándome porras y dándome tus puntos de vista. Eso es algo invaluable. Te envío muchísisisimos besos y abrazos. Si pudiera, te regalaba un Leon con un moño rojo. Bueno, te regalo al del fic, ¿va? Yo me porto bien, así que tú ve y pórtate requetemal para que el mundo siga teniendo balance. See you!
Los quiero con el corazón. Nos leemos pronto.
Pily~chan.
