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Capítulo 08: Un poco de Diversión


Habían llegado a Rusia. El viaje en el Quinjet se había hecho largo para Natasha, ya que aún sufría de puntadas, no tan frecuentes pero las que tenía eran fuertes. Lo único que quería, era terminar con esta misión, llegar al hotel donde la estaba pasando bien con sus amigos y tomarse alguno que otro trago fuerte.

Se puso nuevamente el traje de espía, subiéndose el cierre hasta un poco más arriba de sus pechos. Las sintió un poco pesadas. "Lo que me faltaba, ahora se me hincharon…", pensó. Nunca había sentido los verdaderos síntomas de Andrés, no llevaba ni 5 días y ya estaba harta. Hinchazón en el vientre, pechos sensibles, puntadas, dolor de cabeza y esta jodida misión de Coulson.

Alguien estaba tocando su puerta, lo más probable para saber si estaba lista para salir ya a encubrir.

− ¿Estás lista?

Era Steve. No esperaba su visita. No después del golpe en la cara que le dio. Se sentía avergonzada, no quería verlo. Además recordó que lo había besado y en frente de todos. Tomó aire y lo miró a los ojos.

− Si, por qué no –Se giró sobre sus talones, dejando a Steve Rogers en el marco de la puerta. El rubio sintió la brisa fría que transmitía Natasha, así que decidió que debía ser paciente con ella en ese estado

− No es necesario que te esfuerces tanto el día de hoy Nat, entiendo que te puedas sentir…incómoda con esto, te ayudaré…

Mala elección de palabras. La pelirroja se detuvo en la mitad de la habitación escuchando lo que Rogers le decía. Sintió hervir sus mejillas. Ojalá fueran por algo lindo que le haya dicho pero no, la había herido nuevamente en su orgullo de mujer en esos días y que más encima, la tome como una damisela en apuros. Medio sonrió para sí, maléficamente, se volteó para verlo y se acercó a él, quedando lo más cerca posible sobre su rostro.

− Escucha un momento Rogers. Esta misión era para , tú eres un adorno más en esto. Tampoco te pedí ayuda y menos que vinieras conmigo, lo que me pasa no es un impedimento para realizar mi trabajo y lo más importante: No necesito ser salvada ¿me oyes? Puedo cuidarme sola, como siempre lo he hecho durante toda mi vida.

Steve sintió como le había escupido aquellas palabras sobre su rostro. Lo dejó solo en aquella habitación. Él ni siquiera se había volteado a ver como se iba de ahí. Por primera vez, se sentía herido y a la vez idiota. Claro que Natasha no era la damisela en apuros, pero el muy caballero se preocupaba por ella y tal vez demasiado. Sacudió su cabeza tratando de olvidar el mal rato y salió de ahí para ir con Coulson y los demás.

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− Bien equipo, la localización de la base de los "rebeldes", porque no sabemos si es HYDRA u otra organización, se encuentra subterránea. Tendrán que tener cuidado, ya que estos tipos utilizan scanner de calor y los detectarán con facilidad, estamos en Rusia.

Natasha se veía complicada. No con el tema de su ciclo ni nada por el estilo. Pero estaba muy enfadada con Steve. No quería verlo, tampoco tenía ganas de compartir esta misión con él. Odiaba sentirse débil. Se cruzó de brazos escuchando atentamente.

Como la base se encontraba de manera subterránea y la albergaban una docena de soldados, debían primero desactivar los sensores de calor para pelear con más tranquilidad.

− Fitz desactivará el sistema de sensor de calor para que ustedes puedan entrar al perímetro de la base, así los soldados que estén custodiando no los podrán ver- −Jemma fue interrumpida−

− …y atacaremos…se ve sencillo –Se encogió de hombros la pelirroja−

− No es llegar y patear traseros Romanoff, hay que idear un plan de ataque.

− Tú y tus planes… −Natasha estaba atareada. Además se dio cuenta que Steve la llamó por su apellido. Al parecer no será un buen día para ambos agentes de S.H.I.E.L.D.−

− ¿Fitz, desactivaste el sensor? –Pregunta Coulson al muchacho. Este se gira con una laptop−

− Ehh, Está todo listo, pero no puedo desactivarlo ahora si no estamos en el perímetro, pero el algoritmo está funcionando al cien por ciento señor –

− Perfecto. Capitán, ud guiará la misión, quién más que ud se ha dedicado por completo a este tipo de asaltos a bases escondidas –Terminó de decir Coulson−

− Entendido, no hay problema con eso. –Dijo Rogers. La pelirroja dio un largo suspiro. Ahora que no quería ver a Steve más encima debía obedecer sus órdenes, y digamos que a ella le gusta salirse de las reglas en misiones− Nos dividiremos en dos grupos, Romanoff, irás con Daisy y Morse. Hunter, Fitz y May irán conmigo. Traten de proteger a Fitz cuando haya desactivado el sensor de calor. Atacaremos mientras el grupo de Romanoff se infiltrará. Luego de eso, las seguimos ¿Alguna duda?

− Yo te sigo Cap –Le contestó Hunter, tan relajado como siempre hasta que vio la mirada de Bobbi algo seria como se refería a Steve. Escuchó un "compórtate" de sus labios− Ehm, ninguna duda Señor, por mi parte.

− Por mi está bien –May como de costumbre y su rostro tan inexpresivo−

− Yo las sigo muchachas, ya saben –Morse daba el sí también al igual que Daisy que asentía−

− Bien, a prepararse. Salimos en 5 minutos.

Dicho esto, todos se retiraron de la oficina de Coulson. Se dirigieron a la cabina de entrada donde estaba estacionada "lola", sin ningún rasguño como es de costumbre. Steve observó el auto. Tan antiguo y bien conservado.

− No creerás lo que puede hacer ese auto Cap –Le susurró Hunter−

− Ya me lo imagino, que buen gusto tiene Coulson –Lo miró y luego sonrió−

− Hey caballeros, necesitarán esto por si las moscas –Bobbi se acercó a ellos, entregándoles unas armas en caso de− Intenta no distraerte tanto con Hunter, Steve…

− Yo no distraigo a nadie, que tenga buen humor en la misiones es cuestión de cada uno.

− Si, lo que tú digas. Bien, los seguimos a ustedes.

Por otra parte, Natasha se colocaba sus armas propias de la Viuda Negra en sus muñecas. Daisy se acercó a ella.

− Hola, disculpa…

− Si, dime.

Daisy se sintió incómoda, notaba a Natasha algo seria, más de lo normal. No quería molestar ni tampoco ser un estorbo en la misión.

– Quiero que sepas que te seguiré por completo en la misión, para que no te preocupes por nada.

– No hay problema, so agentes de Coulson, por ende su trabajo es el mejor, confío en ti…

– Gracias. Será un honor ir a la misión codo a codo contigo –Sonrió tímidamente la castaña. Natasha la observó, se veía emocionada. Ella le devolvió la sonrisa igualmente, después de todo, ella no tenía la culpa de su situación actual–

– Cómo estás… –Llegó Bárbara donde las muchachas. La pelirroja entendió la pregunta de su compañera–

– Bien, es sólo desmantelar una base y ya. Después podré descansar todo lo que quiera.

– Nat, si te sientes mal…

– Bobbi, en serio. Estoy bien, sabes que no me gusta que me estés protegiendo demasiado…estaré bien, lo prometo.

– Está bien, ya sabes cómo darme tu señal de auxilio.

Daisy no entendía bien a qué se refería Morse. ¿Natasha estaba enferma? No lo sabía y tampoco le preguntaría. Además a simple vista se le veía muy bien. Omitió comentarios y siguió a Bobbi.

Ambos equipos se juntaron, listos para entrar en acción. Mack abrió la compuerta del Quinjet y todos empezaron a caminar hacia la salida. Fitz los seguía atrás mientras sostenía una tablet para verificar a los soldados que resguardaban el perímetro de la base rebelde, además estaba pronto a desactivar los sensores de calor. Hacía un frío que calaba la ropa hasta los huesos. Natasha estaba acostumbrada al intenso frío de Rusia. Veía a los demás, estaban temblando mientras caminaban por la nieve. Pero ya entrando en calor combatiendo se les olvidaría.

Steve, quien se sentía aún dolido por las palabras de la espía, seguía preocupado por ella pero no por su salud. No quería estar en esta misión peleado con ella. Así que sugirió un cambio de planes antes de continuar a la base.

– Natasha –Llamó a la muchacha. Ella dirigió su mirada hacia la del capitán quien estaba adelante del grupo– Vendrás conmigo, haré un cambio.

Todos se quedaron perplejos. Los equipos ya estaban consolidados, pero ya saben, los planes siempre pueden sufrir un cambio a última hora. La pelirroja se sorprendió y no hizo nada más que ir donde Steve y quería escuchar aquel cambio.

– Todos ustedes estarán fuera de la base, Romanoff y yo entraremos y acabaremos con esto de una vez. Si necesitamos refuerzos se los comunicaré.

Steve no solía hacer ese tipo de cosas ni cambios. Natasha estaba sorprendida. Cada palabra que pronunciaba el rubio era como no escucharlo a él realmente. La pelirroja lo detuvo tomando su brazo.

– Espera… no entiendo ¿por qué el cambio? Era un buen plan para entrar Steve…

Todos esperaban una respuesta de Steve, a lo que el joven capitán sólo se limitó a decir unas cuantas palabras.

– Fitz, nos avisas cuando estén desactivados los sensores para poder entrar. May, estarás al mando aquí a fuera. Sígueme Nat.

– Cla-ro, les daré aviso –Fitz aún no entendía, pero órdenes eran órdenes–

– Bien, ya escucharon al Capitán. Síganme y Fitz, cuando estemos en el perímetro da la señal –Le dijo May a todos–

– ¡Ya te sigo jefa! –Daisy y Hunter chocaron los cinco–

– Chicos…

– Lo siento Bobbi… Diablos, ¡quería ir con Romanoff!

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Natasha iba caminando detrás de Rogers. Estaban llegando a la base. Se escondieron cerca de unos arbustos, donde pudieron ver una puerta y a un par de soldados resguardándola. Estaba oscuro y hacía frío. A la pelirroja le dio una leve puntada. Steve pudo notar su mueca de dolor, pero no le dijo nada.

– Aquí tienes un poco de diversión…

– De qué carajos hablas Steve… –Natasha se tomó con ambas manos un extremo de su cadera, frunciendo el ceño donde estaba el dolor–

– Pues estoy siendo comprensivo contigo, querías esta misión pues adelante. Te sigo.

Jamás esperó que Steve le diera el mando de la misión. Él siempre era el encargado de decir que es lo que tenían que hacer los demás. Entendió que Natasha estaba furiosa con él, que con una simple disculpa no se le iba a quitar porque era demasiada testaruda y orgullosa. Y qué mejor que darle el mando a ella en estos momentos, donde estaba con toda la furia del universo. De igual manera no la iba a dejar sola, ella sigue siendo su debilidad y la protegerá hasta el final de los días.

– ¿Estás loco?, Coulson dijo que tú guiarías todo. No lo haré.

– Es una orden, te cedo el mando. Ahora las desiciones las tomarás de aquí en adelante. Avisa al equipo por el canal cinco, estoy esperando.

Estaba entre la espada y la pared. Entre más pasan los minutos, más imposible se vuelve esta misión para la espía. De pronto un sentimiento de culpa la invadió y recordó aquellas palabras que le había dicho a Steve antes. Tal vez había sido muy dura. Él sólo se preocupa por sus compañeros. Y por ella.

– ¿Sabes? Cuando estás enojado te vuelves más atractivo. –Le guiñe un ojo–

– No empieces Nat… estamos en una misión –Le respondió nervioso, pero manteniendo su dura postura. La pelirroja se acercó a él, quedando frente a frente. Steve no se movió ni un centímetro. Podía sentir la fría respiración de ella en su rostro–

– Qué te parece, ¿hacer algo divertido cuando acabemos con esto? –Subió la mirada hasta sus celestes ojos–

– ¿Algo…como?

– Ya te diré que haremos… ahora, terminemos con esto tal y como lo dijiste. Ok canal cinco, seguiré al mando de la misión por órdenes del Capitán Rogers. Fitz, ¿Situación?

A Steve le encantaba ver a Natasha empoderada, hasta le parecía atractiva en ese aspecto. Pero ya era tarde, porque se había enamorado de la Viuda Negra, había caído en sus redes. Y le encantaba.

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Y hasta aquí llega! ¿Qué les pareció? Bueno ultimamente ando de muy bajos ánimos, asi que no tengo mucho que contar. Salvo que terminé de ver Daredevil y es una excelente serie :)! y ansiosa por ver Civil War, queda poco!

Nos estamos leyendo y disculpen la demora, el trabajo me consume mucho. Espero comprendan.

Saludos!