Capítulo VIII

Cada vez que convocaban una reunión con todo el personal del departamento de Aurores, se trataba de malas noticias. Cualquiera pensaría que llamarían a una reunión para anunciar un bono, un día libre por sorpresa, o incluso para celebrar cualquier cosa. Pero si pensabas eso, te encontrarías muchas veces decepcionado, incluso ofendido, por la impresionante cantidad de malas noticias que se decían en una reunión de este tipo.

Este fue el pensamiento que se reflejó en el resoplido de Draco, mientras caminaba hacia el pasillo para dirigirse hacia la oficina principal de Aurores, en la cual estaban casi todos los Aurores, esperando cualquier bomba que el Ministerio estuviese a punto de arrojarles. Capaz se trataba de un asesino serial en fuga quien, por cierto, era también invisible, tenía la habilidad de viajar a través del tiempo y cuya captura sería premiada con pociones gratuitas para recuperar las extremidades perdidas en el proceso de aprehenderlo. O quizá, gracias a recortes presupuestarios, se verían limitados a una sola defensa por cada pareja de Aurores, y cada uno tendría que decidir quién usaría la defensa. Podría ser que traían de nuevo los uniformes viejos, los cuales incluían túnicas con cuellos de corte (muy) alto.

Mientras Draco seleccionaba una columna al fondo en la cual se recostaría sin pensarlo, su entrenamiento lo obligó a observar y catalogar sus alrededores. Rápidamente ubicó el cabello rojo desaliñado que pertenecía a Ron Weasley, y sintió que su mirada se enfriaba. Por supuesto, la pequeña cicatriz que cruzaba su mejilla por el hechizo de Draco ya no estaba, pero Draco pensaba que tendrían que pasar muchas lunas antes de que la ira que provocó ese hechizo pudiera tenerse por ida.

No escapó de su atención que Weasley no llevaba el uniforme de Auror. Aunque no siempre estaban obligados a llevar todo el traje completo, defensa incluida, solían llevar su uniforme cuando estaban de turno, sin saltarlo, aunque no tuviesen asignaciones especiales. Había muchos Aurores dedicados que llevaban su uniforme todo el tiempo, en conocimiento de que podían ser llamados en cualquier momento al campo de batalla. Incluso sin el uniforme, muchos Aurores tendían a usar ropa discreta, con estilo sencillo, de colores oscuros y, ocasionalmente, los colores de su casa en Hogwarts.

Por supuesto, Draco siempre usaba negro. Sus labios temblaron levemente al recordar la conversación que tuvo con Hermione en el pergamino, donde le reveló que el negro no era su color preferido. Sabía que ella bromeaba, pero él disfrutó el sorprenderla.

Era un malentendido común entender que vestía negro porque le gustaba (o, de acuerdo con algunas teorías, porque su alma era igual de negra). En honor a la verdad, era una lección que había aprendido de su padre; el negro intimidaba. Era poderoso, por no mencionar que siempre favorecía todo tipo de cuerpo. El negro podía implicar secretos y lujo, y como característica, podía infundir miedo en el corazón de tus adversarios. Para un Malfoy, un adversario podía ser cualquier persona que no tenía tus mismos objetivos - allí entraba todo el mundo, en un momento en particular o en otro. Los colores eran una herramienta, tal como había demostrado Hermione con su vestido verde de infarto.

La elección de ropa que hacías, fuera de solamente el color, también eran una herramienta, para ganar influencia o una respuesta de aquellos quienes te interesan. Y hoy, la elección de vestimenta de Ron Weasley probaba que, de hecho, era una herramienta. Vestía un jersey de los Chudley Cannons, el naranja del equipo contrastando con su cabello y con las pecas de su rostro, lo que lo hacía resaltar de manera ofensiva. El resoplido de Draco fue más burlón (sí, era posible).

La mueca de auto satisfacción plasmada en el rostro de Ron aseguraba que, independientemente de las noticias que lo hacían tan feliz, éstas sería desagradable para Draco. Ron no había regresado del sabático que le habían dado después de su experiencia cercana a la muerte (que no pudo ser más cercana que la de Draco, y obviamente él no había necesitado retirarse, probablemente porque no era un imbécil como Weasley, como bien se lo recordaba, aun cuando no tenía la culpa técnicamente de ser quien era). Draco también sospechaba que Potter había alentado a la comadreja a quedarse al margen después de la disolución pública de su compromiso con Hermione Granger. Y era posible que no estuviese preparado mentalmente para regresar a sus labores. Francamente, Draco sospechaba que Weasley no estaba calificado, desde un principio, y que había pasado las pruebas porque él y Potter eran un dúo efectivo.

Hablando de Potter, él tenía su rostro "formal", así que definitivamente haría un anuncio. Aunque su comportamiento era más ligero al que tenía la noche del debacle en el baile del Ministerio, Draco estaba intrigado con la posibilidad de que existiera un lado positivo ante la nube negra que veía.

"Gracias a todos por venir", inició Potter, como si no fuese obligatorio para todos el estar allí. "A través de los años hemos perdido a muchos Aurores de calidad, frecuentemente ante circunstancias adversas. Así que me complace anunciarles el retiro de mi buen amigo y compañero, Ron Weasley, gracias a unas circunstancias inmejorables".

Inseguro de que Ron quería hacer el anuncio por sí mismo, Potter lo miró por un segundo. La comadreja, con su mueca de autosuficiencia de oreja a oreja, saltó, señalando a su jersey, y gritó, triunfante, "Voy a jugar con los Chudley Cannons, ¡compañeros! Como su nuevo guardián!".

Hubo una ovación a medias y uno que otro aplauso, seguido por risas incontrolables. No era un secreto que los Chudley Cannons eran de los peores equipos de la Liga. Tampoco era un secreto que Ron Weasley era ferozmente leal a ellos. Jugar para los Chudley Cannons era un sueño hecho realidad para la Comadreja. Draco podría incluso envidiar su felicidad, salvo porque ello sería consentir en que había algo significativo en ser un Cannon, y Draco no estaba dispuesto a hacer una declaración de ese tamaño.

Aun así, eran buenas noticias. Por lo menos no tendría que ver el rostro de la Comadreja todos los días, y no tendría que arriesgar su vida para salvar su cuello, de nuevo.

Más importante todavía... el pensamiento pendía en su cerebro: Hermione tampoco tendría que verlo todos los días. Lo había más que superado, por supuesto, pero se sentía mejor de que hubiese un mínimo de posibilidades de que se encontrara con su rostro pecoso cuando menos lo esperaba, y él no era capaz de paralizar la vida de Hermione; no más de lo que ya lo había hecho.

De hecho, el pensamiento de que Hermione estuviese virtualmente libre de Ron casi le provocó una sonrisa, antes de que se recordara a sí mismo dónde estaba.

Potter expresaba el pesar del Departamento por perder a tan dedicado (exagerado), y experimentado (exagerado), y excepcional (inmensamente exagerado) Auror, y que él mismo estaría triste por perder a su mejor amigo como su compañero.

En lo que las palabras salieron de su boca, Draco notó que Potter lo miró de reojo, plenamente consciente de sus sentimientos, mientras Draco se mantenía lejos de todos. Potter intentaba ignorar el hecho de que la presencia de Weasley no sería añorada por todo el mundo. No todos se habían dado cuenta del roce existente entre Weasley Potter como resultado del rompimiento de Ron con Hermione, pero Draco veía claramente que su relación no era la misma, si no lastimada por completo. El no tener que trabajar con Ron era una bendición oculta, probablemente.

"Pero", continuó Potter, "Hasta que decida un nuevo compañero permanente, estaré trabajando temporalmente con el único Auror que no tiene uno". Oh, perfecto. "Draco Malfoy".

Mientras las cabezas se dirigían hacia él, Draco estaba consciente de que había mucho resentimiento en ellas, desde que el sentimiento popular era que Draco Mafoy no era confiable -ni como Auror, y especialmente no como el compañero responsable de la salud y seguridad del increíble Harry Potter. Esto iba a ser un sacrilegio en las mentes de muchas personas.

Potter lo estaba señalando directamente. Era una señal de confianza, y mientras una parte de Draco se sentía halagado por el reconocimiento de sus habilidades, otra se sentía irritada por la constante necesidad de Potter de mediar. Un Malfoy no necesitaba la aceptación de otros, y Draco no necesitaba el respeto del resto de los Aurores. Era posible que alguno señalara el honor que era trabajar con el héroe del mundo mágico, y él lo decepcionaría con su arrogancia. No podía evitarlo.

El resto de Aurores rodeaban a Ron para felicitarlo (y chismear, también). Draco estimaba que ya podía retirarse, y se volteó para ir a su oficina. El jodido Potter probablemente querría revisar los detalles de sus casos cerrados, y todos los que estaban abiertos. Solo había dado un par de pasos en el pasillo cuando sintió que alguien lo seguía. Esperando que no fuese desde ya el momento para confrontar a un Auror obtuso deseoso de resaltar cómo era una desgracia para esa noble profesión, se giró para encarar a la persona que lo seguía.

Suspiró internamente cuando se encontró con el rostro afable de Potter.

Harry puso una mano en su hombro y lo felicitó con un forzado "Hola, compañero". El rostro mudo de Draco como respuesta lo hizo reír.

En honor a la verdad, Harry estaba lejos de ser el peor compañero que le podía tocar. No solo era el segundo mejor Auror, también tenía la cabeza sobre los hombros, buenos instintos, y por más que le doliera admitirlo, también tenía sentido común. Era confiable en una batalla. No tanto para la estrategia, pero en tanto Draco era un excelente estratega, habían buenas posibilidades de que pudiesen trabajar juntos bien. Si no se mataban primero, por supuesto.

Con el pasar de los años, Draco había desarrollado, de mala gana, respeto por el héroe más grande el Mundo Mágico. Y no porque se abstenía, como pocos, de molestarlo por unirse al departamento de Aurores. Sino porque parecía apreciar, de buena gana, el contar con la varita de Draco y sus ganas de combatir los magos y brujas oscuras.

Así que cuando Harry se rió frente a él, Draco respondió con el resoplido de turno. "Compañero. ¿No se te ocurrió preguntarme primero antes de anunciarlo a todo el mundo?"

Mientras caminaban por el pasillo, Harry le dijo, "Por supuesto que no. Te habrías negado". Ante la mirada de Draco, Harry se volvió a reír. "¿Tienes ganas de salir temprano? Me provoca un helado"

Draco se burló de él. "¿No se supone que eres el jefe de este sitio?"

"Sí. Y me voy a comer un helado. Como mi compañero, te puedes unir, o también puedes regresar a tu papeleo".

"Nuestro papeleo", lo corrigió Draco. "Compañero".

"Es cierto". Harry sonrió. Y Draco tuvo el presentimiento de que alguna manera, igual tendría que hacer el papeleo él solo. Se le ocurrió que incluso en el colegio no hacía sus tareas. Hmm. Capaz traería a la mesa el contratar a una secretaria para ello, si el tema salía a colación de nuevo. Capaz podían llamarla (¿lo?) un Auror Asistente.

"De todos modos, me encontraré con Hermione en Forever Fortescue en diez minutos" continuó Harry, revisando su reloj de muñeca. "Vienes o no?"

Draco no tenía salida. Estuvo a punto de decirle a Potter que prefería enterrar su cabeza en pergaminos interminables contentivos del análisis del campo de batalla que jugar a ser el bueno sentado en una mesa comiendo helado con él, pretendiendo que eran buenos amigos. Pero Hermione estaría allí. No la había visto en unos días, y como la conversación vía pergamino había concluido, no tenía ninguna razón adicional para retomar el contacto. Si iba con Potter, su nuevo compañero, reconectaría casualmente de nuevo con ella, sin lucir desesperado.

Había un destello de diversión en los ojos esmeralda de Potter mientras esperaba una respuesta de Draco. Eso le hizo sospechar que Potter sabía exactamente qué tenía en mente. De algún modo, eso hizo que la decisión fuese más sencilla. Iría - Potter claramente esperaba esto, y si declinaba ahora, parecería que estaba intentando evitar a Hermione. Además, y más importante, de verdad quería ir.

"Bien, te veo allá". Concedió Draco. "Necesito cerrar un par de archivos en mi oficina. Estaré allí en unos minutos". Los archivos eran una mentira, toda vez sería un Auror descuidado si dejaba archivos regados por allí, disponibles al acceso de cualquiera; pero era la mejor excusa para Draco de momento. No tenía intenciones de llegar a la heladería al lado del grandioso Harry Potter. Y quizá esta era la manera de no lucir tan patético como se sentía de ir a comer helado solo para pasar un poco de tiempo con Hermione Granger.