Contenido: Universos alternos: Osomatsu rubio y cambio de edades. Angst, tragedia, probable mención de violencia, family, drama, posible OC (no intencional).

Pareja: Este fanfic se queda como un drama familiar. Así que no hay pareja y por ello no tiene publicación en mi perfil de Amor-yaoi.

Disclaimer:

Hikari: ¡Hola! Hoy si que vengo a tiempo para actualizar, no puedo creerlo ni yo misma. Solo me queda aclarar en este espacio que nada me pertenece, que la obra original fue gracias a Akatsuka Fujio, por lo que este fanfic solo fue creado en resultado de inspiración y no tiene fines de lucro. ¡Espero que lo disfruten!

NOTA: A veces hasta yo misma me ando confundiendo con las edades de los hermanos, se las recuerdo una vez más por si acaso (las edades entre paréntesis son las que tenían cuando Osomatsu fue secuestrado): Osomatsu 23 (10), Karamatsu 20 (7), Choromatsu 18 (5), Ichimatsu y Jyushimatsu 13 (su madre estaba embarazada), Todomatsu 5 (ni existía el Totty :v ).

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-.-.-Atsushi-.-.-

Desperté por la mañana en una habitación para mí solo, como de costumbre. La mancha de aquella esquina tenía forma de conejo, y la que estaba justo encima de mi parecía una combinación extraña de una jirafa y un caballo.

No había nada más interesante en aquel departamento que estas manchas en el techo y paredes. Siempre era lo mismo, por lo que estaba acostumbrado. Por el momento, esta era mi casa, siempre viajábamos de ciudad en ciudad por lo que he vivido en muchísimas casas diferentes. Pero no importa en cuántas haya estado siempre había algo en común: todas tenían divertidas manchas en las paredes y techo, sus pisos llenos de polvo y pocos muebles que las decoraran.

Papá jamás se quedaba a dormir con nosotros, cuando nos quedábamos en algún lado pocas veces lo veía y los mayores estaban a cargo de cuidarme. Ellos dormían juntos en alguna habitación, siempre me dejaban una sola para mí. No entiendo porque hacen eso, supongo que es para darme mi propio espacio.

Mi puerta estaba cerrada, pero aun podía escuchar las voces de Reika y de Osomatsu-niisan tras la pared, aunque no entendía de qué estaban hablando.

No me agrada Reika. Siempre es grosera y amargada, no entiendo por qué Osomatsu-niisan es tan amable con ella. Es por eso que esperé un poco para levantarme de mi calientito futón y salir de la habitación.

-Buenos días, Osomatsu-niisan- ignorándola a ella, platiqué de varias cosas con mi hermano. No me importa que me vea con esos ojos entrecerrados fríamente, ya es cosa de todos los días que me mire de esa forma.

Mientras tomaba mi desayuno, Reika se marchó diciendo un débil "Ya me voy". Osomatsu-niisan fue el único que respondió. Poco tiempo después yo también decidí salir de ahí, claro después de escuchar los consejos del mayor y sugerencias para que tuviera cuidado.

Salté las escaleras de metal haciendo que estas hicieran sonidos graciosos. Sin pensarlo, me dirigí a aquel lugar que tanta curiosidad me daba, una pequeña y humilde "escuela" que estaba a bastantes calles de ahí, pero durante el camino me divertía corriendo y saltando, por lo que no se me hizo largo el trayecto.

Cuando llegué a donde quería, me sentí decepcionado al ver que no estaban los habituales niños, ni tampoco las señoritas que los saludaban como todas las mañanas. Las rejas estaban cerradas e impedían el paso a cualquiera que quisiera entrar.

"Vaya…" desilusionado, empecé a caminar únicamente con el ruido de una piedra que iba pateando cada que daba un paso. Me detuve muy cerca de ahí, en un parque donde no había niños jugando. Descansé en el asiento de uno de los columpios.

Ahora que lo pienso, Osomatsu-niisan se enojó cuando me encontró cerca de esa escuela. ¿Por qué se había enojado? Era claro que tenia curiosidad por ese lugar, ya que yo nunca he ido a una escuela. Papá dice que es porque viajamos mucho y que no es necesario ir a una para poder aprender. ¿Si no son necesarias, entonces porque casi todos los niños van a una?

-Hola- una aguda voz me sacó de mis pensamientos, un niño mucho menor que yo estaba parado justo enfrente de mí. Cuando alcé la vista pude notar sus grandes ojos y una graciosa sonrisa "Se parece a la mancha de conejo que está en el techo…"

-¿Que quieres?- ese niño era el que siempre me saludaba en las mañanas cuando iba a ver la escuela.

-¿Hoy también viniste? Hoy no hay clases- sin contestarme, el niño se sentó en el columpio de al lado.

-¿No se supone que vas todos los días a la escuela?- el chirrido del columpio de aquel niño comenzó a sonar a la par que se columpiaba.

-¿Todos los días? Claro que no- me dedicó una sonrisa burlona mientras me contestaba, eso me hizo molestar, por lo que desvié el rostro como si nunca hubiera hecho la pregunta.

Pasamos varios minutos en silencio. Yo viendo hacia un lado y él aun columpiándose como si pudiera hacerlo todo el día. No había nadie más cerca.

-Mis hermanos comenzaron a limpiar la casa y me aburrí, por eso salí a jugar un rato- cortó el silencio aquel niño. No supe que contestar, era la primera vez que hablaba con alguien más pequeño que yo. Supongo que al notar que no sabía cómo continuar la repentina conversación, el niño detuvo su balanceo y me miró fijamente- Me llamo Todomatsu, puedes llamarme Totty si quieres ¿Cómo te llamas?

-A…Atsushi- me sentía nervioso cuando aquellos ojos grandes me miraban tan fijamente. Al escuchar mi nombre el niño rió como si fuera divertido haberlo descubierto.

-Atsushi-kun- me llamó tras varios minutos de otro silencio- ¿Por qué siempre vienes a ver mi escuela?- Sus grandes y curiosos ojos me veían con ingenuidad, tanta que comenzaba a incomodarme.

-Eso no te importa- El niño simplemente soltó un largo "mmmm" ante mi respuesta antes de comenzarse a columpiar nuevamente.

-Nunca he ido a una- dije en un casi susurro que alcanzó a oír, se detuvo dedicándome de nueva aquella mirada extraña-Nunca he ido a la escuela…- no me atrevía a mirarle al rostro por lo que fingí tener gran interés en mis manos mientras tronaba mis dedos nerviosamente.

-¿Nunca? –al ver como asentía, Todomatsu soltó un suspiro de asombro- ¿Por qué?

-Bueno…- no estaba tan cómodo explicándole los detalles así que decidí dar solo una corta respuesta- Mi familia viaja mucho, por eso es molesto ir a la escuela.- Un nuevo silencio se formó entre nosotros, como si se estuviera volviendo costumbre callarnos después de un par de preguntas.

-¿Viajes? ¿¡Atsushi-kun, no me digas que tu familia eres rica?!- el niño saltó de su columpio y se paró frente mío con gran expectación en sus ojos, esperando mi respuesta.

-S-si, lo es…- contesté con una voz temblorosa. Ciertamente no mentía del todo, papá siempre estaba en lujosos hoteles y conocía a gente importante, tal vez no vivía en una gran mansión con Osomatsu-niisan o Reika, pero supongo que esos lujos vendrán con el tiempo, cuando papá decida que ya han sido demasiados viajes y que por fin podemos quedarnos en un solo sitio. Eso es lo que alguna vez me había explicado Osomatsu-niisan.

Los ya de por si grandes ojos del niño aumentaron su brillo y tamaño después de escuchar mi respuesta. Con estrellitas saliendo de sí, se acercaba peligrosamente a mí mientras soltaba expresiones de emoción, como si le costara creerme.

-Seamos amigos, Atsushi-kun- alejándose un poco y parándose derecho, Todomatsu me estiró la mano, esperando impaciente que yo se la estrechara.

"Amigo", era la primera vez que alguien me pedía algo así. No conocía a muchos niños de mi edad, y con estos viajes no tenía oportunidad de siquiera hacer un amigo, la simple palabra hizo que un extraño latido comenzara a resonar desde mi interior.

Temeroso, acerqué mi mano y finalmente la estreché con la del niño. Era un par de años menor que yo, pero para ser mi primer amigo ciertamente no parecía mal chico.

Esta fue una tarde bastante inusual, después de aquel acto de manos, Todomatsu y yo pasamos casi toda la tarde en aquellos columpios platicando acerca de mi supuesta riqueza. Hubo momentos del día en que otros niños llegaban y jugaban en la caja de arena o en el tobogán, las madres que los acompañaban nos observaban con curiosidad pero ninguna tenía el suficiente valor de acercarse para saber si estábamos perdidos o alguna situación similar.

El sol comenzaba a ocultarse, pintaba de naranjas y amarillos las nubes y parte del cielo, pronto se haría de noche.

-¿Quieres venir a mi casa?- me preguntó después de haber oído mis quejas acerca de tener que regresar a casa, no por Osomatsu-niisan, sino por la molesta de Reika y su peculiar (y extraña) personalidad.- Somos muchos hermanos pero seguro que no les importa que te quedes a dormir.

Lo pensé en silencio durante un tiempo. A pesar de que siempre era así, sería la primera vez que podría pasar la noche lejos de casa. Papá jamás me prohibió hacerlo (por lo que posiblemente estaba permitido) pero Osomatsu-niisan seguro se preocuparía.

-Anda- una similar escena a la de esa tarde se repitió una vez más. Ahí estaba Todomatsu, extendiéndome su mano con la palma hacia arriba, invitándome a su casa y yo temeroso por tomarla.

Yo ya no quería seguir siendo el niño mimado por su familia. Me armé de valor y tomé su mano, ambos comenzamos a caminar, no pasó mucho rato antes de salir hacia una gran avenida que atravesamos antes de girar en una calle y llegar finalmente a su casa.

Esta casa era tan diferente a los departamentos donde solíamos quedarnos nosotros tres. Desde el exterior podía ver la entrada limpia y, por dentro, varios muebles un poco viejos pero bien cuidados, sin motas de polvo ni tampoco manchas graciosas en las paredes.

-¡Ya llegue!- el grito de Todomatsu me asustó, no me esperaba que lo dijera tan fuerte. Después de eso se oyeron varios pasos detrás de las puertas corredizas.

"¿Osomatsu-niisan…?" pensé cuando un chico mucho mayor que nosotros salió a recibirnos. "No, no es él" sorprendido por el gran parecido que tenía con mi hermano mayor, prácticamente podría decir que era su clon con un par de años menos.

-¿Un amigo?- su voz, siendo más gruesa que la de mi hermano me confirmó que no se trataba de él.

-Sí, él es Atsushi. ¿Se puede quedar a dormir, Karamatsu-niisan?- Todomatsu juntó sus manos a modo de ruego, intentando convencer con su adorable expresión a su hermano, quien visiblemente se vio afectado y le sonrió con ternura.

-Solamente si avisa primero a sus padres- enternecido por su hermano, el mayor se agachó para revolverle el cabello.- ¿De acuerdo?- me miró mientras sonreía, esperando obviamente que aceptara sus condiciones.

-Ok…-murmuré mientras desviaba la mirada. "Rayos…" a pesar de oírse simple, en realidad eso era algo bastante difícil de cumplir, aclarando que no tengo manera de comunicarme con papá (por seguridad dice que no debemos comunicarnos si no es algo urgente), ni tampoco con Osomatsu-niisan (ya que él siempre ha dejado claro su odio hacia los teléfonos celulares), el único contacto con el que podría contar en este caso era…Reika.

-Eso lo hará luego- Todomatsu se alejó para detener los mimos de su hermano, después tomó mi mano para dirigirme a un cuartito de la izquierda. Solo bastó jalar una caja de juguetes para que comenzara a sacar diversos tipos de robots y hombres de acción. Me hablaba de cada uno como si se tratara de una legendaria reliquia, desde qué hacía cada botón y accesorio hasta la historia de cómo había logrado que sus padres y hermanos mayores se los compraran.

No pasó demasiado tiempo antes de que varias voces se escucharan desde la entrada. Los recién llegados deslizaron la puerta y se quedaron observándome, desconcertados por tener a un niño desconocido dentro de su casa.

-Ah…buenas tardes- saludé, en un intento patético de sonar firme.

-Él es un amigo mío- Todomatsu se levantó y con pequeños golpecitos hizo que yo hiciera lo mismo. Todos me observaban fijamente.

-M-me llamo Atsushi…- desvié la mirada, intentando no toparme con ninguno de los tres pares de ojos que me veían. Hablar con Todomatsu, siendo más joven, era relativamente fácil, pero tener toda la atención sobre mí me estaba incomodando bastante.

-Se quedará a dormir esta noche- él sonrió mientras daba la noticia. Ninguno de sus hermanos parecía estar alegre por eso pero nadie expresó sus quejas en voz alta.

Aun faltaba un rato antes de que el mayor de sus hermanos terminara la cena, el segundo lo siguió a la cocina para ayudarlo, mientras que el par de gemelos optó por subir a la segunda planta para descansar tranquilamente, yo me quedé con Todomatsu en la sala de estar viendo un rato más sus juguetes.

-¿Tu nombre y el de tus hermanos son comunes?- pregunté fingiendo interés por el robot que estaba entre mis manos, movía simultáneamente sus brazos viendo las diferentes poses que podía adaptar.

-Creo que no, jamás he oído que alguien más se llame como nosotros- contestó desinteresadamente Todomatsu- Mamá tuvo muchos hijos, y aun así todos terminan de la misma forma- esto último sonaba a una especie de queja, refiriéndose al kanji en común que tenían los cinco nombres.

-El nombre de mi hermano mayor también tiene "matsu", de hecho hasta juraría que se parece a ti y a tus hermanos- dejé finalmente el robot con una graciosa pose de baile en el suelo.

-¿En serio? ¿Cómo se llama tu hermano?- curioso me miró fijamente a los ojos.

-Osomatsu-niisan.-

-.-.-Todomatsu-.-.-

Cuando escuché el nombre de su hermano mayor sentí un malestar en mi estomago. Ese nombre ya lo había escuchado antes.

Automáticamente mi cabeza giró hacia la esquina de la habitación, aquella en donde estaba el extraño altar con el incienso desprendiendo un particular olor y una foto en el centro. Mi silencio hizo que Atsushi también volteara para verlo, creo que no se había dado cuenta que eso había estado ahí desde el principio.

-¿Quién es?- se refería al niño de la fotografía.

-Mis hermanos dicen que es "Osomatsu-niisan"- dejamos de ver el altar para vernos entre nosotros.- ¡Qué casualidad! ¡Tal vez conozca algún día otro Todomatsu!- de un salto me puse de pie mientras celebraba. ¡La noticia me hacia feliz! En la escuela siempre decían que mi nombre era difícil de escribir y pronunciar, además de que no era normal que mis hermanos y yo nos llamáramos tan parecido. Si había más de un "Osomatsu-niisan" tendría que haber otro "Todomatsu".

-Él… ¿qué le paso?- Atsushi-kun no pareció compartir la felicidad del descubrimiento, volteó nuevamente hacia el altar.

-Murió- dije un tanto decepcionado por su poca alegría.- No sé muy bien cómo o cuándo, pero él murió- levanté mis hombros desinteresadamente, quitándole importancia al asunto, ¡lo de mi nombre era mucho mas importante y emocionante!

-Ya está lista la cena- Karamatsu-niisan recorrió la puerta- ¿Ya avisaste a tu casa, Atsushi-kun?

-No…- mi amigo bajó la mirada apenado, tal vez esa hermana odiosa de la que me habló no le daba permiso de permanecer fuera, será por eso que no querrá avisarle.

-Con un mensaje bastará, ¿no?- intenté darle una solución rápida- Karamatsu-niisan préstame tu teléfono- no fue necesario esperar a que me lo diera, yo mismo me acerqué y saqué de entre sus bolsas el aparato, desbloqueándolo y ofreciéndoselo a Atsushi-kun. Dudó en aceptarlo pero finalmente lo hizo.

-Gracias…-escuché un suspiro de Karamatsu-niisan pero no dijo nada más. Atsushi tecleó pocas letras antes de decirnos que ya había mandado el mensaje.

-Bueno, al menos ya avisaste, pero asegúrate de llamarlos después de…- el maullido de un gato y ruidos extraños impidió que Karamatsu-niisan terminara uno de sus cansados y dolorosos sermones. Deslizó la puerta que daba hacia el jardín, no había nada.

-Vamos- tomé de la mano a Atsushi-kun aprovechando que Karamatsu-niisan estaba distraído para salir de la sala.

-.-.-Osomatsu-.-.-

-Qué extraño….me pareció ver algo- alcancé a escuchar el monólogo de Karamatsu a pesar de la distancia. Contuve mi respiración hasta que el ruido de la puerta se repitió, él se había ido.

Solté al felino que aun rasguñaba mis brazos para intentar escapar. Me dedicó un maullido furioso antes de perderse entre los botes de basura.

Aun me sentía confundido por los acontecimientos de aquella tarde, el haberme encontrado con Ichimatsu y Jyushimatsu me había alterado más de lo que en un principio había creído.

Después de haber jugado con el par hasta el atardecer, me dediqué a buscar al pequeño Atsushi y durante mi proceso de búsqueda mis pies inconscientemente me llevaron a la casa Matsuno. ¿Cómo es que siempre terminaba en aquel lugar? ¿Por qué sentía que me estaba involucrando más de lo necesario? Yo solamente quería regresar con mi familia, con Tougo-san, Reika y Atsushi, deseaba con demasía que la estadía en esta ciudad por fin terminara.

Pero el bastardo destino gustaba de hacerme malas jugadas y unas cuantas travesuras. De alguna forma terminé afuera de esta casa a pesar de saber que Atsushi no se encontraría cerca, probablemente estaría ya en el departamento junto a Reika, estarían peleando por alguna estupidez justo en estos momentos. Así que por un descuido (el haber pateado una lata de refresco vacía y asustar a un gato agresivo) por poco Karamatsu me habría descubierto.

Enojado conmigo mismo, pateé una vez más la lata antes de salir caminando por la larga calle. ¿Cuándo le quedaría claro a mi maldito cerebro que este lugar no es donde pertenezco?

-.-.-Karamatsu-.-.-

La cena había resultado bien. Con nosotros seis en una sola mesa resultó un poco más apretado que de costumbre pero de alguna manera eso me resultó bastante emocionante, lo mismo ocurrió cuando todos dormimos juntos en el futón.

A la mañana siguiente, cuando desperté, Atsushi-kun ya no estaba junto a nosotros, al parecer le había dicho a Todomatsu que se tenía que ir temprano, por lo que antes de que el sol saliera el Little child había tomado sus cosas y se había marchado.

Mientras preparaba el desayuno de todos y Todomatsu terminaba de alistarse para ir a la escuela, pensaba en aquel niño. La próxima vez que viniera le pediría más datos acerca de sus padres, no era bueno que un niño pequeño rondara solo por las calles de la peligrosa ciudad. No parecía ser mal chico pero seguramente su familia estaría preocupada por él.

Aunque…ahora que lo pienso ¿Cómo es que es un amigo de Todomatsu? No es común que los niños de cinco años sean amigos de niños tres años mayor, tal vez el hermano mayor de un compañero de clase o algo así. Eso también se lo preguntaría la siguiente ocasión.

Todomatsu comía gustoso sus hot cakes antes de tomar sus cosas y acompañarlo a la escuela. La rutina siempre era la misma: despertar, hacer el desayuno, acompañar a la escuela a Todomatsu, regresar y ver a los gemelos ya desayunando (vistiendo sus uniformes escolares), Choromatsu bajaría un par de minutos después listo para ir también a la escuela, subiría el desayuno a la habitación de mamá, los tres se irían juntos hasta la parada de autobús y yo me quedaba solo para lavar los platos y hacer un poco de limpieza. Ciertamente, de niño yo no me imaginaba que mi juventud pasaría de esta forma, no al menos antes de mis siete años.

Solté un suspiro cansado mientras terminaba de enrollar el futón listo para ser guardado en el armario. Cuando abrí la puerta de éste me detuve cuando vi una pequeña caja color gris volteada en una de las esquinas.

-Esto es…- agachándome, logré que la mitad de mi cuerpo entrara para ver las cosas que se supone debían ir dentro de la caja- Vaya…todo esto es de Ichimatsu y Jyushimatsu- recordaba aquella cajita que era una especie de "tesoro" para ese par, se supone que nadie que no fueran ellos podía abrir la caja.

-Pero no puedo dejarla ahí tirada…- un poco temeroso e indeciso, me puse my sunglasses intentando ver lo menos posible las cosas de my Little brothers, aunque inevitablemente alcancé a ver calcomanías de béisbol, bellotas, juguetes para gato, canicas, dulces y otras curiosidades que solo toman valor cuando son vistas por los ojos de un par de niños.

-Creo que son todas- me quité mis lentes cuando tapé finalmente la cajita. Intenté meter nuevamente el futón cuando, más allá, en el otro extremo, reconocí un trozo de papel doblado- ¿Y esto…?- me estiré un poco más para alcanzar dicho papel, seguramente se trataba de otra estampa de beisbol que había volado hasta la otra esquina…o eso es lo que yo había imaginado.

Una fotografía a blanco y negro de una persona que no era yo, no era Choromatsu, no eran los gemelos ni mucho menos era Todomatsu. Alguien mayor que nosotros pero con el mismo rostro. Alguien desconocido en el presente pero inolvidable en los recuerdos del pasado. La persona de aquella foto era sin dudar a dudas…

-Osomatsu…-

¿Continuará?

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Hikari: Hasta aquí este capítulo 8. ¿Les ha gustado? Pueden dejar sus comentarios y críticas constructivas en la cajita de reviews. Mil gracias a quienes me escriben y me dan ánimos para seguir mi fic, sin ustedes yo no encontraría las fuerzas de seguir escribiendo esto, los loveo uwu.

Algo antes de despedirme, espero que no se hayan hecho mala idea hacia Totty, me da trabajo hablar desde su perspectiva ya que es un crío de solo 5 años, es por esto mismo que él no puede unir los cabos ni tampoco dudar con respecto al hecho de que Atsushi tiene un hermano llamado "Osomatsu-niisan" para él, quien ha vivido en un entorno familiar algo depresivo, eso no es algo demasiado relevante.

Muchos me habían dicho que querían saber más de Karamatsu, ¡pronto vendrá su momento! Espero leerlos pronto (sea cuando sea la próxima actualización jajaja). ¡Cuídense, bye bye-perowna!