Dissclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, le pertenece a CLAMP.

La historia si me pertenece así que por favor, NO COPIAR.

Lágrimas de esperanza

Emiko hime-sama

Eriol Hiraguizawa

-¡Tomoyo! -había gritado desesperadamente cuando cayó al suelo.

Una doctora no especialista, pero aun así una persona capaz de atender a Tomoyo apareció corriendo ordenando una habitación especial lo más alejada posible, tarde unos minutos en darme cuenta de que era Kaho.

Segundos después Kaho atendía a Tomoyo y la situación estaba controlada.

Antes de que pudiera decir palabra, Syaoran habló.

-Mi madre dijo que transportaría a Sakura, Meilling y Nakuru en unas horas.

Yo me sorprendí pero no dije nada, mi vista estaba fijamente en Kaho que había saliendo de la habitación.

-Estaba bien, Eriol. –dijo al verme. –No encontré herida. Ya no sangra pero… -vi que dudaba en continuar. Suspiró. –No para de decir que "duele" en sueños. Al parecer está soñando. Y no es un sueño muy normal….

-¿Ahora está bien?

-Está bien.

Levanté la vista un momento al sentir una prescencia mágica increíblemente alta. Una luz y segundos después Nakuru, Sakura y Meilling se encontraban de pie frente a nosotros pálidas. Inmediatamente Kaho se apresuró a tranquilizarlas.

Todos guardaron silencio. Un silencio muy incomodo.

Yo siempre había sido quien controlaba la situación y el que sorprendía a los demás. Comprendía que me había descuidado bastante pero no lo podía evitar. Odiaba la magia, la había odiado desde el primer momento que supe que era la reencarnación de Clow. La magia no era más que una maldición. Cuando termino mi deber como reencarnación quise vivir una vida normal, olvidarme de todos los libros que había leído sobre la magia, olvidarme de que mi reencarnación pasada había sido el mago más poderoso de todos los tiempos y también ignorar todo lo que estaba pasando. Porque yo sabía desde la primera vez que vi a Tomoyo la débil prescencia mágica que emitía, me dedique solo a cuidarla, a engañarme a mí mismo pensando que era mi imaginación. Me dedique a engañarme a mí mismo pensando que en el mundo no existía la magia y tratar de pensar que las pocas veces que usaba la magia o veía cosas que otros no, era un sueño.

Tal vez muy dentro de mí, ya sabía lo que estaba pasando y solo quería culpar a alguien. A quien lo dijera, de quien lo escuchara.

-Eriol. Eres la reencarnación de Clow, no trates de huir. Tienes magia. –dijo Kaho mirándome.

Ella siempre había sabido lo que sentía pero…

Pero yo no aceptaría que me había equivocado. Nunca aceptaría la horrorosa visión que había visto. Nunca aceptaría el dichoso "don" de la magia que yo consideraba más bien, una maldición.

-Syaoran. –dijo Meilling quien hasta entonces no había hablado.

En las mejillas de la joven corrían gruesas lágrimas y su rostro reflejaba una angustia tremenda, me pregunte si mi rostro también luciría así.

-Syaoran, ¿Qué está pasando? –preguntó Meilling jalando del brazo. Syaoran no respondía y al parecer nadie quería responderle. La chica no tenía magia y le envidiaba bastante, pero al parecer ella no lo consideraba así. En esa situación, aquellos que no tenían magia, no sabían nada. –¡Syaoran! –le gritó, causándome un escalofrió por la forma en que lo hizo. Rota y dolorosa. Furiosa. –Hay 3 especialistas atendiendo a Kaname cuando solo recibió un disparo. ¡El disparo dio en el brazo y si bien hubiera dado en alguna vena o arteria tampoco tardaría tanto! Mandaron a Yue desde Hong Kong para volver a Japón sin razón aparente. Tu madre dice que lo único que puedo hacer es esperar, pero… -dijo cayendo al suelo y ahogando un sollozo. -¡¡¡Como puedo esperar si ni siquiera sé lo que está pasando!!!

-Yo… -esta vez fue Sakura quien hablo. Esa era la mujer con la que Tomoyo se había estado comparando todos esos años, con la que no podía competir. La mujer con quien Syaoran se casaría y la futura líder del clan Li y esposa del jefe de la organización de magos de oriente. –La señorita Mitsuki y yo… -trató de decir Sakura.

Kaho al verla comprendió que tal vez le era difícil hablar, no la culpaba… la visión la había visto y había sido horrible. Cerré los ojos para apartar la imagen de mi mente y pensar en otra cosa. También en parte para no escuchar las palabras de Kaho, lo cual fue en vano.

-Una visión, señorita Li. –dijo Kaho mirando hacia el horizonte. –Confió en que Eriol y la señorita Sakura vieron lo mismo. Así como la señora Li. –dijo mirándome a mí , a Sakura y luego Syaoran. Luego volvió la vista a Meilling se acercó y la levantó del suelo. Meilling se sentó en una silla a mi lado. Pero no la miré, me dedique a escuchar sus sollozos que trataba de reprimir en vano. –La visión no era muy precisa… pero… lo cierto es que… -dijo incapaz de pronunciar la palabra. Si era un don terrible. Kaho desvió la vista.

-Daidouji… en la visión… -trató Syaoran con los ojos cerrados.

Era difícil, muy difícil.

-Tomoyo moría. –dijo por fin Sakura lanzando un sollozo junto con el de la joven Li.

Syaoran cerraba los ojos y apretaba sus puños. Kaho desviaba la vista. Y yo abría los ojos de golpe y apretaba fuertemente los puños.

-Sakura. –escuché decir a Syaoran y note que esta se mordía sus labios fuertemente para reprimir sus ganas de llorar. –Deberías buscar a la señora Daidouji. No ha venido… tampoco creo que sepa la situación de Tomoyo.

-Meilling… ¿puedes buscar información del padre de Daidouji? –preguntó.

Sentí que la joven asintió y minutos después escuche la puerta cerrarse.

-Informaré a mi madre y a la organización sobre la situación.

Yo no respondí y Syaoran dejo la habitación.

-Deberías ir a verla, Eriol. –dijo Kaho.

Yo la mire sin comprender.

-La señorita Tomoyo… tal vez necesite algo de compañía.

-¿ya ha despertado?

-Despertara en el mismo momento en que deje esta habitación.

Yo asentí sabiendo que era un presentimiento.

-Iré a preguntar por la situación de Kaname.

No respondí.

Mire la puerta debatiéndome entre abrirla o no por un tiempo bastante largo.

Cerré los ojos y abrí la puerta encontrándome con un ángel.

Tomoyo había abierto la ventana y el viento jugaba con sus cabellos. Ella estaba sentada en el marco mirando hacia la ciudad. Con los ojos perdidos. No sonreía.

Cuando Tomoyo se dio cuenta de mi prescencia me volteó a ver.

Tenía unas ojeras bastante marcadas y los ojos hinchados, lágrimas aun bajaban por sus mejillas.

Cuando salí de mi ensoñación me apresure a acercarme y hablarle, cerrando la puerta detrás de mí.

-Deberías bajar de allí. –le dije señalando la ventana al no encontrar nada que decir. –Te lastimaras, Tomoyo. –dije después de que había negado con la cabeza.

Suspire. Tomoyo era bastante necia en ocasiones. Me senté a su lado.

Me miró y yo le limpie sus lágrimas con una mano.

Deje mi mano en su mejilla por unos minutos.

-¿Qué pasa? –le pregunte casi en un susurro.

Tomoyo Daidouji

-No llores mi bella princesa que tus lágrimas son más preciadas que el oro. –me estremecí por sus palabras y me abrazo.

-Tuve un sueño. –dije en un susurro.

-¿Qué soñaste?

-Vi…

¿Debería decirle?

Después de todo…

Solo era un sueño.

Pero parecía tan real…….

-Era…

-¿Qué era Tomoyo –me pregunto. -¿Qué viste?

-El mar. Yo… estaba parada sobre el mar… -dije cerrando los ojos para recordar mejor.

No supe cuando pero cuando me di cuenta estaba acostada y Eriol lo estaba a mi lado.

Vi sus ojos azules dándome confianza.

-Vi… a una joven… tenía alas… lloraba.

-¿Quién era la joven? –me pregunto con aparente curiosidad.

No me había dado cuenta que hablábamos en susurros.

-No lo sé… -dije sintiendo que poco a poco mis parpados se cerraban. –Eriol…

Susurré cerrando los ojos para luego abrirlos débilmente.

-El mar… -dije débilmente. –Quiero ir al mar…

-Te llevare algún día. –dijo Eriol abrazándome a su pecho. –Por eso… tienes que estar sana…

-¿Kaname nii-sama está bien? -pregunte débilmente. Ya no tenía fuerzas para abrir los ojos.

Eriol no me respondió.

-Tengo sueño… estoy cansada…

-Duerme, Tomoyo. Duerme…

-Eriol…

Notas de autora:

Pues no tengo mucho que decir…

Muchas gracias por leer.

Agradecimiento especial a:

Nunally-chan.

Natsuki-chan95.

Ziitha-TxE-

Dianazul.

Que han seguido leyendo esta historia.

Muchas gracias:

Emiko-chan.