Hola, gracias por leer. Dobles a quienes dejan comentarios, jojojojo.
Estoy tiste (triste) xD porque murió mi disco duro donde tenía parte de esta historia y otros trabajos y ni pude respaldar. Espero ser más constante ahora, porque ya no estaré esperando a la reparación de mi disco duro T_T
Este capítulo se me fue algo rápido, no me convenció del todo, pero bueno, espero les agrade.
Hasta luego ^^
GreenEyesSpn: Gracias por tu comentario :D disculpa la tardanza, me prestaron una compu y estoy aprovechando xD ejejejejee Espero te agrade este capítulo.
Avión
Max sigue caminando por los pasillos está maravillada por tantos productos diferentes, cajas de colores, empaques diferentes para el mismo producto, la pasta dental. Sólo en sueños podía imaginar algo así. Alec le dice:
— Esta tienda es pequeña, hay otras MUCHO MÁS GRANDES. — Ella dice con emoción:
— Tenemos que ir, tengo que ir. Debo ver eso. — Alec sonríe al asentir.
Sam los observa de lejos, la manera tan familiar en la que se comportan, aunque más de una vez Max golpea en la nuca a Alec o le amenaza con matarlo. Al salir de la tienda Alec lleva un gran número de bolsas, Max carga otras más a Sam, ella parece tan feliz que se va corriendo sin esperarlos. Sam está por decir algo, pero Alec le comenta:
— Ella puede cuidarse sola. —
Sam camina junto a Alec, lo mira por momentos, él parece tan despreocupado, pero sabe que es una fachada. Pasan unos minutos sin que digan nada, toman lugar en una banca de la plaza, entonces escucha al transgénico preguntar:
— ¿Cómo era tu hermano? — Sam mira a Alec detenidamente, su rostro igual al de Dean, maldice por dentro, es Dean, sin embargo la inexpresividad de su cara y el tono plano de su voz le hacen dudar. Finalmente dice:
— ES, él es. — Alec indaga de nuevo:
— ¿Cómo es él? — Sam le da una sonrisa triste, piensa decir tanto, pero sólo atina a decir antes de que el nudo en su garganta casi lo ahogue:
— Un buen hermano mayor. — Nuevamente silencio, Sam finalmente cuestiona. — ¿Cómo es tu hermano? — El rostro de Alec se ilumina con una sonrisa, toma su celular entre sus manos, observa la pantalla al decir con suavidad y orgullo:
— Es el chico más inteligente que hay, curioso, queriendo descubrir el mundo, saberlo todo. Tiene una sonrisa con hoyuelos. Me vuelve loco en ocasiones, pero no lo cambiaría por nada. Estoy muy orgulloso de él y sé que lo encontraré. —
Sam mira a Alec, quiere decirle que él es Sammy, que es su hermano y no necesita seguir buscando, pero no sabe cómo reaccionará. Alec dice con una sonrisa:
— Tiene seis años, casi siete. — Sam pregunta:
— ¿Quieres que te ayude a buscarlo? — Alec responde:
— Me gustaría, pero tal vez no lo vuelva a ver. — Mira al cielo. — Me pregunto si él se acuerda de mí, él tenía tres casi cuatro cuando escapó de Manticore con aquel guardia. No puedo recordar mucho, pero sé que voy a protegerlo y haré cualquier cosa para hacerlo. — Sam pregunta con miedo:
— ¿Cómo? — Alec se inclina hacia delante:
— El chico de la tele. — Mira a Sam con esperanza. — Él me dijo, que juntos podemos cuidar de este mundo, así no importa donde mi hermano esté podrá estar a Salvo de los monstruos. Sam sé que no me queda mucho tiempo, me justaría volver a ver a mi hermanito, pero tal vez sea imposible. Sin embargo, sin importar que muera, quiero seguir cuidándolo y saber que es feliz. — Sam pregunta:
— ¿Qué te ha dicho el chico de la tele? — Alec mira al cielo al responder:
— Me pidió que hablara contigo de esto. — Sam cuestiona:
— ¿Por qué? — Alec comenta:
— Puede ser porque soy muy parecido a tu hermano. Tal vez porque tu hermano, si escapó, puede estar en algún lugar buscándote. Puede ser porque él insiste en decirme que TÚ eres mi hermanito, pero tú ya me dijiste que no eres mi hermanito, además eres un gigante y mi hermanito es un enanito. — Sam ve la sonrisa suave formarse en los labios de Alec. — Él me pidió que te dijera que la última conversación que tuviste con tu hermano, ese fue el día, el mismo día que Bobby hizo su incursión a la base Manticore. —
Sam se queda estupefacto, ahora sabe el cuándo y el dónde, pero sigue sin saber el por qué. Alec se levanta, se dirige hacia Max, quien no puede quitar la sonrisa de su rostro. Sam los mira hablar y bromear, sin embargo sigue pensando en lo que Alec le acaba de revelar, el chico de la tele, le dijo a Alec que eran hermanos pero el transgénico no lo cree.
Max sigue caminando, da vueltas, sonríe, pone sus manos sobre los vidrios de los aparadores, entra a cada tienda dónde ve algo lindo, su mirada llena de asombro como la de una niña en una juguetería. Alec la observa divertido, le regala algunos comentarios listillos que disparan un golpe a su brazo o cabeza.
Sam no sabe qué pensar, si hay más de una criatura sobrenatural en pos de su hermano, qué significa eso de JUNTOS. Se pregunta si sus palabras, de aquella noche, tienen qué ver con lo que pasa ahora. Los sigue, entran al videoclub.
Los transgénicos caminan por los pasillos, ven las películas. Max no sabe que elegir, pero Alec es rápido, La Guerra de las Galaxias, películas de Chuck Norris, unas de monstruos, Los Intocables, El bueno, el malo y el feo, finalmente Terminator.
Sam decide quedarse un poco a parte, tiene tanto que pensar. Llegan al punto de encuentro, Bobby los está esperando. Los transgénicos van atrás de nuevo, el viaje es tranquilo. Bobby puede ver a los chicos de atrás riendo y conviviendo, ambos de pie como si estuvieran en una superficie inmóvil, mientras Sam está silencioso, perdido en sus pensamientos.
La llegada a la casa de Bobby está llena de silencio de parte de Sam, mientras los transgénicos tienen una alegre discusión sobre quién es mejor, qué película ver primero y sobre lo que vieron.
Bobby se siente feliz, porque hacia un tiempo que si casa no se llenaba de esa vitalidad, las vibraciones vivas de las risas y las bromas. Esa tarde nadie habla sobre la enfermedad de Alec, sin embargo está al fondo de la mente de todos.
Sam decidió irse a dormir temprano, Bobby se quedó hasta noche, sin embargo los transgénicos deciden quedarse ahí hasta el amanecer. Max jamás reconocerá que le ha gustado esa tarde de cine, tampoco que Alec no parece tan insoportable como de costumbre, ni tampoco que tiene esperanza de poder tocar a Logan. Mira una vez a Alec, su rostro, luce tan joven, sus ojos verdes, las pecas roseando su nariz, su sonrisa que pocas veces no parecer autosuficiente, algo que le dice a todos que está bien aunque no lo esté.
Max mira Alec, porque algo le dice que él está más roto que ella, más cerca de la locura, con un pie en el abismo infinito. Le ha salvado tantas veces, él es un imán de problemas; pero al recordar al vampiro que perdió su cabeza de una patada, se pregunta qué tan real es el Alec que conoce, cuánta mentira hay, cuánto le ha manipulado. Sin importar cuántas veces lo salve, Alec no parece alejarse de la frontera entre el día y la oscuridad. Se pregunta si es porque ella no estuvo en Manticore todo el tiempo, si es porque salió al mundo, si es por ese escape y por aferrarse a la idea que es humana. Sin embargo todos los transgénicos son diferentes, pero hay algo que hace ser más diferente a Alec, incluso de Biggs.
Ellos eran amigos, Biggs también tenía carisma, podía atraer a las féminas, pero su sonrisa era más genuina, era menos áspero más tratable, más dócil, menos problemático. En el fondo Biggs estaba asustado del mundo, intentaba ser agradable para estar a salvo, pero no lo salvó. Alec no parece estar asustado del mundo, sino de que el mundo vea quién o qué es realmente, se esconde del mundo no porque sea desconocido y enorme como los demás, se esconde porque no quiere que el mundo lo vea.
Recuerda al Gossamer, Josh le advirtió de él, ella fue a buscar a Alec. Josh no sabía qué era, sin embargo Alec sí lo supo. Josh salvó el día, de lo cual se alegra, recuerda que tuvo que bañarse tres ocasiones antes de quitar la sensación pegajosa de la piel. Se detiene a pensarlo, Josh estuvo vagando por Manticore, él alimentaba en ocasiones a los que estaban en celdas, así que conocía a muchas clases de transgénicos en la base, sin embargo Alec sabía qué era. Sabe que deberá hacer algo que no quiere hacer, pero es necesario.
El motor del vehículo de John Winchester entra al patio, ellos no se inmutan, deciden ignorarlo, cuando el hombre comienza a golpear la puerta como si quisiera tirarla, Alec se levanta perezosamente, abre al dejar entrar al sujeto.
Max los mira, busca parecido, pero no lo encuentra. Sam Winchester tiene parecido a su padre, pero no encuentra dicho parecido entre Alec y John Winchester, nada en su olor o en su manera de caminar al menos, nada. Acepta que el tono del color de ojos entre Sam y Alec es parecido, pero tampoco hay mucho parecido. Sabe que hay una gran posibilidad que no sea familia. Además no le convence la actitud de John, Sam sí, intenta acercarse a Alec, aunque el listillo de Alec se esfuerza en alejarlo; sin embargo este hombre cansado de mirada oscura, no la convence, no es lo que esperaba, no se comporta como un padre que posiblemente ha encontrado a su hijo, después de cuatro años, un padre que intente pasar tiempo con esa posibilidad, alguien que intente que Alec recuerde. A Max no le gusta como John le mira, su mirada es como la de la gente en Manticore, alguien que ve a un soldado, a una máquina asesina, una herramienta.
Alec se sienta, le dice a Max:
— Debemos dormir un poco, hoy es el día. —
Max no dice nada, sólo sigue con la mirada a John. John le regresa la mirada de manera retadora, es como si ambos se estuvieran disputando un premio. Ella escucha la respiración de Alec acompasarse, él se ha quedado dormido.
Escucha el rechinido de los escalones, las bisagras viejas de la puerta y después toda la paz desaparece. Los gritos de Sam Winchester llenan la casa:
— ¡Maldición papá! ¿Dónde diablos estabas?
— ¡No me hables así Sammy!
— ¡No soy Sammy! ¡Soy Sam maldición! ¡Prometiste llevar a Max! — John lo corta:
— ¡No soy una maldita niñera!
— ¡Si hubieras estado ahí Dean no se hubiera casi muerto de no ser por Cass! — Max escucha a Alec quejarse:
— No soy Dean… — Ella sonríe. Sigue escuchando los gritos:
— ¡No hay una seguridad total que él sea Dean! — Sam grita:
— ¡ÉL ES DEAN! —
Max mira hacia atrás, pero ya no está Alec, escucha su voz arriba:
— ¡Basta! —
Sam y John se sorprenden, cuando el puñetazo que tiró uno al otro es detenido por Alec, quien apareció de pronto entre ellos. Exige:
— Dejen de pelear, estoy tratando de dormir. — John le grita:
— ¡No te metas! — Alec le responde con una tranquilidad mortal:
— Van a dejar de pelear. Alguien como usted jamás cumple con su palabra, no me sorprende señor. — La puerta se cierra en la cara de Max a la vez que la ventana se bloquea. John siente una sanción gélida recorrer su espalda, luego ve la media sonrisa en el rostro de Alec la cual es amenazante, la cual vio más de una ocasión en el rostro de su hijo dirigida a algo que iba a morir. — No puedo hablar porque sólo soy un soldadito perfecto que no piensa. —
Sam siente su corazón dar un vuelco, eso es parte de lo que se dijeron cuando se fue a Stanford. John siente una mano fuerte y firme tomarlo del cuello, azotarlo contra la pared y levantarlo. La habitación deja de estar en penumbras cuando el fuego estalla en el techo y se extiende por las paredes. Escucha la voz de Alec:
— Señor, ¿crees que no puedo matarte porque crees controlarme? — Sam le grita:
— ¡Dean no! — Alec le dice:
— Tú no eres Sammy, no tienes poder sobre mí. Mi deber es proteger a Sammy. —
John siente el agarre aflojarse dejándolo respirar, Cass ha aparecido, le dice a Alec:
— Despierta Dean Winchester. —
El fuego desaparece, la puerta y la ventana de abren. Alec suelta a John, mira alrededor confundido. Se tambalea un poco. Cass le pregunta:
— ¿Qué estabas soñando? — Alec responde al intentar aclarar sus ideas:
— Un monstruo estacaba a mi hermano, así que lo agarré del cuello. Una mujer en el techo quemándose. Es tan confuso. —
Alec sale de la habitación aún murmurando incoherencias. Max lo sigue, está preocupada por él. Cass le advierte a los Winchester:
— No peleen cuando él duerme, porque ustedes son las personas más importantes en el mundo para Dean Winchester. —
Max llega a la cocina, donde Alec se está lavando la cara en el grifo. Ella pregunta:
— ¿Qué pasó Alec? — Él responde sinceramente:
— No lo sé, eran muchas imágenes. Muchas voces, demasiado confuso. — Ella cuestiona:
— ¿Cuánto tienes sin dormir? — Alec asegura al forzar una sonrisa:
— Estoy bien Maxie. — Max niega:
— No Alec, puedo ver que estás muy cansado. ¿Por qué no estás durmiendo bien? Después de que dormiste por tres días no pareces dormir mucho. — Alec le grita:
— ¡Estoy bien! ¡Siempre estoy bien! —
Max lo ve pasar la puerta de la cocina, él se ha ido. Mira hacia arriba, obtendrá respuestas. Camina decidida hacia la habitación de los Winchester, entra, los encuentra aún de pie aturdidos, da un golpe en la puerta al exigir:
— ¡No más tacto! Quiero saber ahora porqué mi segundo al mando se comportó así. Esto está relacionado con Dean Winchester, puedo verlo en sus caras. — John le dice:
— No te importa niña. — Max lo encara al contradecir:
— Me importa, porque es mi segundo al mando y mi hermano. — Sam dice:
— No es tu hermano, es MI hermano. — Max dice de manera burlona:
— ¿Así? Pues ahora es mi hermano, al menos me soporta más a mí que a ti. — Se arrepiente de decirlo cuando ve la mirada herida de Sam, es como si hubiera perdido a alguien muy importante. Quiere disculparse pero John lo impide:
— Si es tu hermano deberías conocerlo. — Ella contraataca:
— Al menos conozco más a Alec de lo que ustedes parecen conocer a Dean. — Sabe que ha herido a ambos, por sus ritmos cardiacos. — ¿Qué significa lo del monstruo y la mujer del techo? — John no está dispuesto a decirlo, pero es Cass quien lo dice:
— Mary Winchester, la mató un demonio en la habitación de Samuel Winchester. Fue clavada al techo, con una herida en el vientre, inició un incendió alrededor de ella. John Winchester y Dean Winchester fueron testigos oculares. John Winchester desde entonces se dedicó a combatir las amenazas sobrenaturales llevando a sus hijos con él. Siempre le dijo a Dean Winchester que su deber era cuidar de Samuel Winchester. — Max pregunta:
— ¿Ambos eran niños?, ¿quién cuidaba de ellos?
— Dean Winchester fue entrenado para proteger a su hermano. — Max insiste:
— ¿Quién cuidaba de Dean? — No hay respuesta. — ¿Por qué lo del monstruo?
— Dean Winchester tuvo pesadillas recurrentes después del incidente de Shtriga, en las cuales no podía salvar a su hermano del ataque del monstruo. — Max cuestiona:
— ¿Él soñaba con eso? — Cass responde:
— Ha tenido pesadillas regulares con Mary Winchester, las criaturas sobrenaturales y Rachel Berrisford, principalmente. — Max le dice:
— Tenemos mucho de qué hablas tú y yo mi amigo, sígueme. —
Max se aleja de la habitación, Sam pasa junto a su padre al seguir a Max y Cass. Max se sienta en la cocina, mira a Cass quien sigue de pie, le indica que tome asiento. Cuando Cass se sienta ella pregunta:
— ¿Qué puedes decirme de lo que pasó?
— Dean Winchester tiene como principal meta proteger a Samuel Winchester. El problema es que no puede encontrarlo. — Sam cuestiona:
— ¿Por qué? — Cass responde:
— En su mente Samuel Winchester es un niño. Él pensó qué tú eras su hermano, pero al decirle que no eres Sammy él descartó la idea, fijándose de nuevo encontrar a su hermano. No tiene recuerdos conexos, está muy confundido. — Sam pregunta con angustia:
— ¿Cómo lo convencemos de qué me ha encontrado? — Cass niega:
— No lo sé, he hecho todo lo que podía, le dije que tú eres Samuel Winchester. — Max pregunta:
— ¿Por qué no evitaste que le pusieran la maldición?, ¿por qué no lo sacaste de Manticore? — Cass responde:
— Cuando nos encontramos la primera vez él ya tenía la maldición. — Max dice:
— No, él me dijo que fue después cuando se separaron, cuando iba a regresar a Manticore, en el aeropuerto alguien lo secuestró y lo maldijeron. — Cass refuta:
— Negativo, cuando nos encontramos ya tenía la maldición. Cuando estábamos a salvo, le dije que lo regresaría con los Winchester pero él escapó. Cada ocasión que intente regresarlo escapó de mí, hasta que hace año y medio no pude encontrarlo más. —
Max se queda pensando, Alec le mintió de nuevo. Sam pregunta casi con miedo de saber la respuesta:
— ¿Por qué no quería regresar? — Cass responde:
— No lo sé. — Max le pregunta:
— ¿Cuánto tiempo después de que Dean Winchester desapareció conociste a Alec?
— Un año, seis meses, doce días, tres horas, quince minutos… — Max interrumpe:
— Capto la idea. ¿Él es peligroso cuando duerme? — Cass la mira largamente antes de responder:
— Su cuerpo y mente están bajo gran estrés. Si no tiene descanso pronto podría ser peligroso, por no poder discernir entre lo real y lo irreal. Debo investigarlo. —
Cass desaparece al dejar un leve sonido de aleteo tras él. Sam se sienta donde estaba Cass, se queda mirando a Max. Está enojado con ella, se siente triste, consternado, quiere romper algo; pero romper cosas ha conducido a su hermano al borde de la muerte, aprieta sus puños hasta que sus nudillos están blancos, se esfuerza y pregunta:
— ¿Cómo es su vida en ese lugar?, ¿es feliz? — Max quisiera disculparse pero no lo hará, así que responde con sinceridad:
— Nuestra vida no es fácil, los ordinarios nos persiguen. No sé si sea feliz, pero parece disfrutar meterse en problemas. — Hay un incómodo silencio. Sam se fuerza de nuevo:
— ¿Tiene amigos? — Max responde:
— La mayoría parece querer a Alec, él conoce a todos, todos lo conocen. Sí, tiene amigos. — Sam dice al sentir el picor de las lágrimas:
— Aquí no pudo tener amigos, sólo a mí y lo abandoné. —
Max no sabe qué decir, cómo confortar a la personas desecha frente a ella, pero sabe que si el chico se ve tan mal no puede ser tan malo. Se atreve a decirle:
— Si tu hermano era como Alec, te aseguro que él no te culpa sino se culpa a si mismo por lo que pasó. — Una traicionera lágrima corre por la mejilla derecha de Sam. Max se siente mal, le gustaría decir algo alentador como lo haría Cindy. — No sé nada de tu hermano Sam… — Alec dice desde la puerta:
— Tú hermano se sintió aliviado de que no estuvieras ahí esa noche, porque Manticore no te capturó y estabas seguro. Saber que estabas a salvo era su único consuelo en Manticore. —
Max y Sam se sorprenden con tal afirmación tan sería. Alec pasa junto a ellos ignorándolos, camina hacia la estancia mientras da un bostezo sonoro. Le dice a Max:
— Saldremos en una hora, debemos seguir al objetivo la mayor parte del día. — Max pregunta maliciosamente:
— ¿Subirás al avión? — Alec pregunta:
— ¿Puedo quedarme? — Ella dice con satisfacción:
— No. — Alec le dice:
— Bruja.
— Idiota. —
Alec va a tomar una ducha, necesita despejar su cabeza. Max comienza sus preparativos, va a la ducha cuando Alec ha salido. Sam sigue sentado en el mismo lugar, se pregunta qué hubiera pasado si no se hubiera ido, si se hubiera quedado, Manticore se hubiera llevado a ambos, lo hubieran matado, Dean estaría ahí sin que aquello pasara.
Sam se levanta, ve al transgénico frente al computador, se acerca, quiere obligarlo a que recuerde, que lo reconozca, quiere disculparse, necesita disculparse. Se estremece al recordar como Alec pudo matar a su padre. Da un paso atrás, no sabe cómo hablar con él, como hacer que lo recuerde, cómo hacerle entender que Sammy y él son el mismo.
Alec deja de teclear, voltea a ver a Sam quien parece una estatua inmóvil. Se levanta para irse, pero Sam lo detiene al decirle:
— Tú eres Dean, sólo Dean sabría lo que dijiste en la cocina. — Alec toma un puñado de carpetas, se las da a Sam al decirle:
— En realidad todo Manticore lo sabía. — Sam se sorprende. — Este es su expediente, me hice con él después de pasar seis meses en Psy-Opspor Ben. —
Sam se queda de pie, ve a Alec alejarse, comienza a hojear los expedientes, todos son evaluaciones psicológicas, transcripciones de sesiones. Catalogan a su hermano con delirios religiosos, baja autoestima, tener una relación de co-dependencia con su hermano menor, enumera trastornos y traumas.
Sam toma asiento, vuelve a hojear el expediente, intenta entenderlo, pronto se da cuenta que no está completo, hay hojas faltantes, otras son sueltas de alguna otra cosa. Pistas que lo llevan a un lugar predestinado. Sam decide dejarlos donde estaban, no va a caer en esa trampa tan tentadora.
Sam busca a los transgénicos pero se han marchado, lo sabe porque escucha la motocicleta de Max marcharse. Ve a su padre bajar, luce cansado demasiado envejecido. Ninguno de los dos habla, hay un acuerdo tácito de no hablar de lo ocurrido.
John se sirve una taza de café, pues la cafetera tiene la jarra llena y apetecible. Se dirige a dónde está Sam, le dice:
— Hay una cacería. — Espera más gritos y negativas, pero Sam parece no haberlo escuchado. Aclara su garganta. Sam lo mira. — Una cacería. — Sam lo suelta:
— Te interesa más cazar que Dean. — John continúa al ignorar el comentario:
— Un demonio que ataca aviones comerciales. — Sam se levanta al gritar:
— ¡Sólo esto te importa! ¡Sólo te importa matar a ese desgraciado! — John lo mira al decir:
— Tú también quieres su cabeza, él mató a Jessica igual que mató a tu madre. — Sam dice:
— Sí… pero Dean papá. Él no nos reconoce. Cass dice que su cabeza está llena de recuerdos inconexos… — John grita:
— ¡Ese tal Cass puede ser quien le hizo esto! — Sam responde:
— ¡NOSOTROS LO HICIMOS! — Bobby sale del estudio al gritarles:
— ¡Es suficiente par de Idjit! — Los Winchester se separan. — Peleando no solucionarán nada. Manticore lo hizo esto. —
John Winchester casi puede jurar que la vida se burla de él, se preocupó tanto de las amenazas sobrenaturales, pero fue una amenaza humana la que le arrebató a su hijo. Una pregunta nace en su cabeza: ¿Por qué en estos cuatro años no sintió la urgencia de buscar a Dean?, ¿pudo estar implicada una fuerza sobrenatural en el secuestro de su hijo? Dice:
— Hay una cacería, en la cual gente inocente muere. — Sam le advierte:
— A mí no me manipularás con el cuento de los inocentes. — John sigue:
— Sigue un patrón. —
John muestra el patrón, pero parece compartirlo más con Bobby que con Sam, llega a la conclusión de que posiblemente ataque ese día. Sam ve el número de vuelo, es en el que irá el científico Manticore, en el que se subirán su hermano y Max. Dice:
— Debemos detenerlo. — Su padre lo ignora, es algo que odia. — Alec y Max tomarán ese vuelo. — Finalmente John lo mira.
— Pongámonos en camino. — Bobby se queja:
— ¡Balls! Nada es fácil cuando los Winchester están implicados. — Sam sonríe al decirle con afecto al chatarrero:
— Gracias por el apoyo Bobby. — Los dos comparten una sonrisa cordial.
John al ver el intercambio entre Bobby y Sam se siente celoso, su hijo jamás se ha portado así con él, siempre están peleando. Sabe que el viaje será muy largo.
Los Winchester se ponen en camino, tienen el tiempo justo para llegar e intentar abordar el avión. John mira a Sam, quien se esfuerza en investigar aquellas cosas que no le dijo. Maldice por dentro, porque romper el silencio, puede conducir a una terrible pelea. En ese momento agradecería que Dean estuviera, así las cosas serían menos densas entre ambos, sin embargo él ya no está.
Sam odia ese silencio incómodo, quiere pelear con su padre, quiere reclamarle por ser el peor padre del mundo, por preocuparse más por cazar que por salvar a Dean, quiere gritarle tantas cosas; sin embargo las palabras de Cass siguen en su mente, intentar no pelear por Dean. Desea que Dean estuviera ahí, entre ellos, interponiéndose, haciendo las cosas menos peores.
Llegan al aeropuerto aún sin hablar entre ellos, compran los boletos, ven a Max, ella está junto a Alec, pero él tiene el cabello negro y ojos cafés, además de vestir un traje sastre gris, ella va vestida formalmente también con un traje negro y una severa coleta recogiendo su cabello, ambos llevan maletines.
Sam ve a los transgénicos dirigirse hacia el área de abordaje. Los Winchester van al avión también. Sam al abordar busca con la mirada a los transgénicos pero no puede verlos, hasta que finalmente los vislumbra en el área de primera clase, cada uno sentado al lado de un hombre calvo que luce nervioso, con traje negro.
Sam toma asiento junto a su padre. Mientras tanto Max le dice al hombre Manticore:
— No haremos presentaciones amistosas. Ambos somos mercenarios y vamos a matarte si no cooperas. — El hombre tiembla ante la declaración, pero lo que dice el joven transgénico es peor:
— Mejor aún, vamos a tomar a Emily, ella es una hermosa niña. Podríamos hacerle muchas cosas de las que nos hicieron. — Él hombre suplica:
— No, ella es inocente. — Alec pregunta con crueldad:
— ¿Todos los transgénicos nacieron siendo culpables? — El hombre dice derrotado:
— ¿Qué quieren? — Alec le advierte:
— Por el bien de Emily di la verdad o ella y Natasha van a sufrir una muerte terrible.
— Sí… sí… — Tartamudea. — Lo sé. — Max pregunta:
— ¿Dónde está el X5-493? — Él hombre responde:
— No lo sabemos, desapareció. — Alec saca unos papeles, se lo entrega al sujeto:
— Revísalo y dinos cómo repararlo. —
El hombre toma los papeles temblando, comienza a hojearlos, mira a ambos, está por decir algo pero guarda silencio. Los minutos angustiosos pasan, finalmente dice:
— No se puede curar. — Alec cuestiona:
— ¿Por qué? — El hombre suda:
— Protocolo. Para evitar que los transgénicos se negaran a cumplir su misión, se adhiere este virus a la parte del genoma que se encarga del cerebro. — Alec cuestiona:
— ¿Qué parte?
— La parte del cerebro que da la personalidad e individualidad. Curarlo significa dejar al sujeto como un muñeco que necesita que cada acto sea ordenado, en el mejor de los casos. — Max exige:
— ¿Cuál es el peor?
— Se vuelven irracionales, violentos, incontrolables subyugados a la idea de matar todo a su alrededor. —
Alec siente que algo no está bien en el avión. Se levanta para ir a ver. Max puede encargarse del sujeto. Ve a Sam correr hacia la puerta de acceso, ahí está un hombre. Alec lo noquea con facilidad. John y Sam se acercan, ven al hombre en el piso. John comienza a decir unas palabras extrañas, entonces humo negro sale de la boca del sujeto, pero aquella cosa corre hacia la cabina. John les grita:
— ¡Rápido! —
Los tres van a la cabina, una azafata intenta detenerlos, pero el piloto sale de la cabina con los ojos negros. Golpea a la azafata al decir:
— No podrán salvar este avión Winchesters. Sam tu novia se está quemando en el infierno. — Alec le tira un puñetazo, pero el sujeto lo detiene esta vez. — El revivido Dean Winchester, no sé ¿cómo lo haces? Seguir junto a este par cuando te abandonaron en el infierno. Ellos jamás te han necesitado, por eso se deshicieron de ti tan pronto como pudieron. — John le lanza agua bendita al sujeto, al comenzar a recitar el exorcismo.
Sam le da un puñetazo al piloto al tirarlo al piso, Alec lo detiene, mientras el avión comienza a girar caer, las máscaras de gas caen, las alertas se encienden. El humo negro se marcha. Ellos entran a la cabina, ven al copiloto en el piso, inconciente, tal vez muerto. Ven el avión dirigirse peligrosamente a tierra firme.
Alec toma lugar frente a los controles, comienza a poner los instrumentos en orden y estabilizar el avión. Le dice a los Winchester:
— ¡Cinturones ahora! — Habla por el altavoz. — Pasajeros les habla su capitán interino, tuvimos un pequeño problema humano. Permanezcan en sus asientos, pongan sus cinturones y acaten las instrucciones de las azafatas. — Termina la comunicación, ha estabilizado el avión, habla a la torre de control. — Torre de control, torre de control… aquí el vuelo… — Alec nota que la comunicación se ha interrumpido. — Torre de control… — Nada. Alec usa otra frecuencia — Mandy esta no es una línea segura. Necesito una salida en el aeropuerto. —
El doble de Alec se materializa en el otro asiento, ambos controlan lo mejor posible el avión, el cual sufrió algunas averías. Alec intenta de nuevo la comunicación, esta ocasión con éxito. Le asignan una pista e instrucciones, les habla a los pasajeros:
— Aterrizaremos de emergencia en cinco minutos, permanezcan en sus asientos. —
El avión comienza a disminuir su velocidad, baja con suavidad mientras Alec maldice en todas las lenguas, idiomas y dialectos que conoce. Aterriza el avión, da un fuerte suspiro de alivio. Su doble desaparece. Él se levanta de inmediato, pone al piloto y copiloto en su lugar, sale a prisa sin despedirse de los Winchester, no le importa que ellos vayan tras él.
Alec toma su asiento, los Winchester van a sus asientos también. Las puertas se abren, la seguridad del aeropuerto ya está ahí. Toman declaraciones a todos. Cada uno da su versión. Los Winchester escuchan atentos las otras versiones a su alrededor, dicen casi lo mismo. Los transgénicos dan unas pocas palabras, se muestran asustados.
Los policías intentan detener a los transgénicos pero ya no están. Sam los ve mezclarse con un grupo de jóvenes que hablan ruso, visten trajes con la insignia de alguna escuela. Intenta ir con ellos pero no puede, demasiadas personas pasando de un lado al otro, los pierde finalmente igual que los de seguridad.
Sam se siente decepcionado, hay tanto que quiere preguntarle a Dean, hay tantas cosas, pero no preguntaría si el se acordara, si volviera a ser Dean. Vuelve a sentirse tan culpable, como si fuera su culpa lo que le pasó a Dean, siente la ira llenarlo porque no es su trabajo cuidar de Dean, tiende derecho a una vida a ser feliz y normal. Sabe que el camino de regreso a la casa de Bobby será largo y desgastante, suspira con cansancio.
