¡Hola! Aquí les traigo un capitulo mucho mas largo, que contiene emoción, y muchas cosas mas para que disfruten 7u7 También quería agradecerles por todo sus reviews :'3 Realmente me sacan una sonrisa jeje Y perdonen por no responderlos, se me fue el tiempo :'v
Y como podrán ver, eh cambiado la imagen de portada del ffc, para que vean como sera el aspecto de cierto chico rubio 7u7
¡Espero que les guste!
Declaimer:
Nota: Miraculous Ladybug no me pertenece al igual que sus personajes.
Capitulo VIII
"Gato negro"
Felix observo fijamente al pequeño demonio, al mismo tiempo que se ponía lentamente de pie. Tratando de asimilar sus palabras.
—¿Un trato?—pregunto con cautela.
Plagg asintió—A mi parecer es la única manera de salvar a tu chica.
—¿Tendría que intercambiar mi vida o algo para poder ayudarla?
El Kwami bufo colocando sus patas en las pequeñas caderas—¿Eres idiota verdad?
El rubio gruño por lo bajo—Tal vez este idiota necesite que le expliques mejor las cosas y sin rodeos—murmuro cruzándose los brazos. Estaba ansioso por poner a Bridgette a salvo, pero todo esto era muy nuevo para él, no quería ir metiendo mas la pata a la primera oportunidad.
Ella podía confiar en este demonio, pero sinceramente tenia ciertas dudas…
—Bien—dijo de mala gana—Nosotros los Kwamis podemos hacer pactos sorprendentes y lograr lo que un demonio normal no puede hacer ni en sueños—dijo haciendo un gesto de fabulosidad hacia sí mismo ignorando como el rubio rodaba los ojos—Digamos… que podría brindarte unos grandiosos poderes.
Felix parpadeo incrédulo antes de mirarlo con enojo—¿Por qué no lo había sugerido antes? Nos hubiéramos ahorrado todo esto, y ella no estuviera en graves problemas en este instante—comento molesto.
El pequeño demonio lo observo como si estuviera loco—¿Estas chiflado? Bridgette me hubiera arrancado los bigotes sin piedad alguna—dijo con el ceño fruncido—Además no estaba seguro de hacerlo hasta que vi lo patético que eres y me dieras lastima.
El joven Agreste resoplo intentando alejar ese sentimiento asesino hacia el Kwami, se vio obligado a calmarse antes de volver hablar—¿Y cuál sería el coste?—dijo secamente. En realidad estaba dispuesto a dar absolutamente cualquier cosa por salvar a la chica, pero quería ver bien las cartas sobre la mesa antes de decidir.
Aunque mientras los segundos pasaban, más se sentía impaciente y preocupado.
Plagg se encogió ligeramente de hombros restándole importancia al asunto—Nada fuera de lo común.
—¿Mi alma?—dijo entornando los ojos.
—Iug…—repuso el Kwami con asco—Las almas no son sustanciosas y para nada sabrosas—dijo haciendo una mueca de desagrado—Además yo ya tengo cinco mil años, y aún me queda varios miles que vivir y sin necesidad de almas—murmuro en un tono burlón y engreído.
Felix arqueo una ceja—¿Entonces?—dijo empezando a irritarse. Comenzó a mover el pie ligeramente con impaciencia.
Aun podía invocar con mucha claridad el hermoso rostro de Bridgette iluminado por la luna, y esos ojos entre rojizos y azules; observarlo con absoluto amor… sentía que se quemaba por dentro. Y de solo pensar que ella ahora podría estar sufriendo en las garras de aquellos demonios corruptos; lo dejaba con el estómago fuertemente apretado con horror.
El felino abrió la boca para hablar, pero el joven alzo una mano para que guardara silencio.
—¿Sabes qué? No me importa, vamos hacerlo, ya que mientras estamos aquí charlando como tontos; Bridgette podría estar pasándolo realmente mal—dijo con los labios fruncidos.
Plagg sonrió ampliamente demostrando sus colmillos—Bien, supongo que te haré saber cuál será mi condición, o tú mismo te darás cuenta de ello cuando nos unamos—ronroneo suavemente.
El rubio frunció el ceño. Estuvo a punto de preguntar a qué se refería; cuando el pequeño demonio coloco sus patas en frente y comenzó a concentrarse.
De entre sus patas comenzó a formarse una bola de energía oscura y electrizante, que lanzaba pequeñas descargas al aire mientras crecía lentamente.
El bello de su nuca se erizo al percibir tal poder, su propio corazón se aceleró mientras contenía la respiración. La cola de Plagg se meció suavemente y sus bigotes se ondulaban, sus ojos verdes sin pupilas parecían brillar al igual que su cuerpo, pero con un aura tan negra como la criatura en sí.
Poco a poco aquella bola de energía disminuyo su tamaño hasta desaparecer, y dejo en su lugar un anillo negro que giraba y flotaba suspendido en el aire por una fuerza magnética misteriosa.
No pudo apartar los ojos de ese objeto, brillaba en la penumbra de aquella habitación.
El anillo tenía la forma de la cabeza de un gato, con gemas verdes incrustadas como ojos y una en la frente tan roja como la sangre.
Plagg no pudo evitar ensanchar más su sonrisa al ver el interés del humano por el Miraculous.
Felix alzo lentamente su mano hacia el anillo, como si estuviera hipnotizado. Pero cuando estuvo a punto de tocarlo; el demonio le dio un pequeño manotazo.
—¡No toques!—repuso el felino con seriedad—No sin antes saber lo que es.
El rubio lo fulmino con la mirada, pero agradeció internamente que lo haya sacado de aquel raro trance. Era como si estuviera atraído por aquel poder.
—Entonces habla de una vez.
Plagg le echo una mirada de advertencia mientras retrocedía levemente para dejarle espacio al anillo—Esto es un Miraculous, por medio de él los humanos pueden invocarme o cualquier otro ente—dijo cruzándose de patas—Pero cuando se utiliza de la forma correcta puede ser increíblemente poderoso… yo lo tenía escondido al igual que Tikki con el suyo, porque digamos que estos son "especiales"… aparte que no quería que un humano tocara mi precioso anillo—divago un poco haciendo una ligera mueca.
Felix respiro hondo para no ceder a sus impulsos y no estrangular a la criatura para que se diera prisa.
—Ahora mi pequeño chico…—comenzó a decir el Kwami posando sus ojos en los de azul y gris—Si te lo pones y aceptas el trato, te podre prestar mi esencia y poder sin límites, fusionando nuestras almas.
—¿Para siempre?—pregunto entornado los ojos.
El pequeño demonio negó con entusiasmo—Oh rayos no, tendrás un tiempo limitado…—dijo algo espantando—Que alguien me salve de quedar atrapado en el cuerpo de un humano por toda la eternidad—murmuro para sí mismo y dramatizando un intenso escalofrío.
—¿Cuáles serán mis poderes?—pregunto ignorando las últimas palabras del felino.
—Hmmm… supongo que tendrán mucho más alcance que los demonios normales y los Akumas.
—¿Supones?—murmuro Felix con un tic nervioso formándose en su cien.
Plagg resoplo enojado—¿Y yo que sé? Te había dicho que jamás había hecho esto con un humano, y ningún otro Kwami es lo bastante tonto como para ceder a algo así.
El rubio intento invocar más de esa sagrada paciencia que tanto necesitaba en ese momento—¿Y cómo se supone que voy a saber manipular tales poderes?
—Pues puedo decirte que será como un instinto muy arraigado a ti, sabrás que hacer—dijo con confianza y despreocupado—O eso creo…—dijo muy bajito esperando que el humano no lo oyera.
—Muy bien, esto será horriblemente catastrófico pero hay que darnos prisa—dijo con determinación.
—Querrás decir gatastrofico—ronroneo el Kwami ganándose una nueva mirada asesina del rubio—Pero estoy de acuerdo contigo, aunque en el mundo demoniaco el tiempo parezca más lento puede ser bastante engañoso, y Bridgette con apenas unos minutos allí ya puede condenarse—dijo viendo como el humano se tensaba ante sus palabras—Muy bien chico presta atención, una vez que tomes el anillo y te lo colones será un símbolo de que aceptas el trato—murmuro optando por una expresión realmente seria—Cuando estés preparado para que nos enlacemos solo concéntrate y piensa "Plagg, transfórmame", suena bastante ridículo, pero así son las cosas—comento con una ligera sonrisa—Yo seré absorbido por el anillo, el mantendrá enlazadas nuestras esencias por así decirlo. Así que si te lo quitas antes de que la transformación se acabe; nos separaremos inmediatamente ¿Entendido?
Felix asintió despacio respirando profundamente al mismo tiempo que se hacia la idea de lo que estaba a punto de hacer.
—Creo que después te contare lo demás—dijo tranquilo—Ahora hay una damisela en peligro que salvar, galán—dijo en tono burlón—¿Listo?—dijo con una sonrisa algo maliciosa mientras daba un pequeño giro alrededor del anillo que aún permanecía suspendido en el aire.
El rubio volvió asentir. Su vista completamente enfocada en el anillo… apretó los labios sin darse cuenta y llevo lentamente sus dedos al hipnótico objeto. Su corazón comenzó a bombear con anticipación, porque sinceramente no sabía que esperarse.
Cuando las yemas de sus dedos rozaron el frió material; sintió una leve descarga eléctrica, pero estaba muy lejos de ser dolorosa. Por fin tomo el anillo y respiro profundamente para calmar sus ansias que amenazaban con hacer todo demasiado rápido. No quería cometer ningún error y que por culpa de eso la vida de Bridgette estuviera aún más en peligro.
—Ya sabes que hacer—murmuro el demonio por lo bajo. Con sus brillantes ojos fijos en él.
Felix abrió la palma de la mano y vio el llamado Miraculous. Y muy despacio se lo coloco en el dedo medio de su mano derecha. Ya podía sentir el material caliente al punto de ser ligeramente incomodo, al mismo tiempo que aquel familiar escalofrió le erizaba el bello de su cuerpo como si una leve energía barriera su cuerpo.
Pardeo un par de veces, sin notar nada más extraordinario.
—Cierra los ojos y concéntrate—volvió hablar el Kwami con su cola moviéndose algo ansiosa—Sera interesante todo esto—ronroneo con una media sonrisa.
El joven Agreste no dijo nada, solo obedeció cerrando sus ojos y respiro hondo nuevamente. Invoco una imagen de Bridgette y su encantadora sonrisa. Ella lo era todo para él, y ya era hora de que esta vez fuera líder en su propio destino.
Plagg… transfórmame.
No paso ni medio segundo, cuando sintió como el anillo se calentaba aún más al mismo tiempo que temblaba ligeramente, seguramente al ser la criatura absorbida por el Miraculous. Instantáneamente sintió un increíble poder que lo golpeo con tanta fuerza; que pensó que iba a dividirse en dos. Sus músculos se tensaron y un potente dolor de cabeza casi lo hacía caer de rodillas. Llevo su mano a su cien, tratando de controlar aquellos pensamientos que obviamente no le pertenecían, era como un torrente de conocimientos que jamás en su vida pensó que existían. Su respiración se volvió forzada. Un nudo en el estómago amenazó con hacerle vomitar al mismo tiempo que su cuerpo dolía como los mil horrores intentando contener toda esa increíble fuerza que no era suya.
Un tremendo ardor en su espalda ocasiono que se arqueara. Siseo mientras cerraba los ojos y comenzaba a sentir como un sudor frió pasaba por su frente.
Pero tan rápido como todo ese mar de sensaciones llego… termino.
Dejándolo con su corazón latiendo apresuradamente en su peso y sintiendo extrañamente su cabeza tan ligera como una pluma.
En realidad se sentía como nuevo. Como si algo desde adentro lo impulsara hacer cosas que normalmente no haría.
Alzo sus manos para verlas y se sorprendió ligeramente cuando vio que sus uñas parecían unas filosas garras. Miro hacia abajo para ver si su vestimenta había cambiado en algo.
Y vaya que si…
Un ligero sonrojo se apodero de sus mejillas cuando vio una parte de su piel desnuda y algo tintineando en su cuello cuando se movió para evaluarse superficialmente. Gruño por lo bajo pensando que mataría al estúpido gato por darle semejante vestimenta.
Pero ahora no era el momento.
Cuando se disponía a dar un paso; sintió como un poco de peso en su espalda. Giro su rostro hacia atrás y lo primero que vio fue una larga y ancha extremidad oscura que se alzaban por encima de su cabeza.
Frunció el ceño; ¿Eran alas?
Probo estirando una muy despacio viendo que no era completamente negras como las de Bridgette. Era como si fuera una extensión más de su cuerpo, como un brazo, era algo extraño pero que tenía mucho sentido en ese instante. Después de eso llevo instintivamente una de sus manos a lo alto de su cabeza para comprobar algo, y se quedó completamente quieto al tocar algo suave y extremadamente sensible… cerro los ojos e invoco toda la paciencia y la serenidad que podía.
¿Era enserio todo eso?
Pero debió imaginárselo, ya que el Kwami tenía apariencia felina…
Gruñendo nuevamente cuadro los hombros y fijo su vista ahora mucha más clara hacia la ventana abierta.
Era hora de irse…
Giro sobre sus talones para dirigirse a la salida, pero no estaba aun completamente consciente de aquellas inmensas alas, y sin querer una de ellas derribo y echo al piso todo lo que había en su escritorio.
Hizo una ligera mueca cuando vio sus cosas desparramadas por el suelo. Bien, esperaba tener más control sobre ellas muy pronto.
Negó suavemente para volver a enfocarse, y camino con paso seguro hacia la ventana. Y mientras lo hacía y el sonido de sus botas causaban un leve eco en la habitación; una sensación de poder y fuerza lo invadió, brindándole más confianza en sí mismo. Como una electrizante energía que activaba todos sus sentidos manteniéndolos más agudos.
Una media sonrisa se formó en sus labios sintiendo los colmillos pincharle levemente. Se montó de un salto al muro de la ventana y observo el jardín donde momentos antes la joven demonio había desaparecido.
Abrió sus alas y cerró los ojos por un segundo para respirar los múltiples aromas que le brindaban la noche.
Se sentía un alma libre después de tanto tiempo.
No sabía si esas fogosas emociones eran suyas o pertenecían quizás al demonio encerrando dentro de él, pero debía admitir que no le molestaban…
Al contrario.
Podría ser algo bastante adictivo si no tenía cuidado.
Con ese pensamiento se impulsó hacia delante.
Sus grandes alas hicieron su trabajo, manteniendo su peso mientras volaba, alejándose un poco de la mansión Agreste. Dándole una gratificante sensación de adrenalina pasar rápidamente por sus venas.
Su cabello se agito y en un parpadeo invoco un portal al mundo demoniaco.
Plagg tenía razón, todo era como un fuerte instinto.
Él ya sabía lo que tenía que hacer.
Aquel espeso humo gris le dio la bienvenida abrazando su cuerpo, dándole paso a una calidez bastante curiosa al ingresar finalmente al mundo demoniaco.
—Voy por ti, princesa…
'
'
No sabía cuánto tiempo había transcurrido, quizás haya pasado unos minutos, unas horas, o tal vez un día.
Ya no estaba segura de nada.
Apenas podía permanecer consciente. Su cuerpo latía dolorosamente entre el cansancio y por las pequeñas heridas desperdigadas por su piel pálida y magullada. Sentía escocer aún más la piel de sus muñecas por aquellos pesados grilletes que le limitaban aún más sus movimientos. Hasta respirar con normalidad se había vuelto un completo esfuerzo, sus energías eran casi nulas y sinceramente no se creía capaz de mover un solo dedo.
Observo el suelo sucio y húmedo de su recinto. A pesar de la oscuridad podía ver un poco el lugar donde la habían encarcelado. Era tan deprimente y deplorable que deseo no haberlo visto, porque solo era una pequeña muestra del tormentoso e incómodo momento que tendría que pasar a allí de ahora en adelante.
Si es que no acababan con su vida primero.
Ciertamente los Akumas se habían vueltos locos de rabia cuando ella misma se les presento en su territorio jactándose que les había arruinado la fiesta con una resplandeciente sonrisa y movimientos descarados de altanería, cuando de verdad su organismo estaba sufriendo las consecuencias de haber regresado al mundo demoniaco. Pero se mantuvo firme ante ellos.
No habían tardado en rodearla, y a pesar que intento luchar y defenderse; termino cayendo entre sus garras mientras siseaban su odio hacia ella. Pero posteriormente la miraron con malicia al darse cuenta que podían hacerle pagar por lo que había hecho…
Y allí estaba ella. En una asquerosa prisión… la habían llevado casi arrastrada y sin nada de delicadeza. La habían herido con sus garras para dejarle leciones poco profundas pero sangrantes para que sufriera un poco más. Y ahora cada cierto tiempo cuando estaba a punto de caer inconsciente del cansancio; un demonio se encargada de ir y espabilarla de cualquier manera que se les ocurriera, ya sea tirando de sus sensibles alas o produciéndoles más heridas a su cuerpo debilitado.
Pero a pesar de todo el sufrimiento que estaba pasando, no pudo evitar que una diminuta sonrisa se formara en sus labios. Por lo menos sus pensamientos estaban tranquilos porque Felix estaría a salvo finalmente.
Plagg se contactaría con Tikki, y como ya ella no estaba en el mundo humano; no sería problema para la Kwami viajar hasta este y formar una mejor protección para el joven Agreste.
Suspiro suavemente mientras parpadeaba para no caer de nuevo en la oscuridad, y por lo tanto, ser nuevamente la fuente de diversión de algún Akuma.
Se encontraba en el frió suelo con sus piernas flexionadas de medio lado. Sus manos tenían que permanecer a la altura de su cabeza por los grilletes, ya que al intentar bajar y colocarla en una posición más cómoda; ocasionaban que las cadenas se tensaran y el gélido metal lastimara aún más su piel. Sus alas estaban desplegadas y apoyadas desgarbadamente en el suelo como el resto de su cuerpo sin fuerzas, tan heridas como todo su ser.
Además que el frío se colocaba hasta sus huesos. Era algo entraño porque normalmente en su mundo era sumamente cálido, pero aquel territorio algo alejado de los Akumas permitía que el gélido viento y la humedad penetrara en las paredes hasta ese remoto lugar donde la mantenían prisionera.
Intento mover una de sus manos a su rostro para retirar una lágrima traicionera. Pero fue inútil, porque esa simple acción hacia doler cada molécula de su cuerpo como una agonía constante. Apretó los labios con fuerza y cerró los ojos para invocar una imagen de él… su corazón se hundió un poco más, y esa opresión en el pecho estaba de vuelta nuevamente. Estaba feliz de que él estuviera a salvo, pero irremediablemente no podía dejar de añorar un futuro distinto, uno donde pudiera permanecer a su lado, simplemente como habían estado antes. No le importara que no correspondiera sus sentimientos, solo estar a su lado bastaba.
Quizás era demasiado conformista, pero si eso la llenaba de felicidad ¿Qué tan malo era?
Le venía sin cuidado el hecho de que siempre iba anhelar en lo profundo de su corazón; que el sintiera lo mismo. Pero podía vivir con ello sin problemas.
Simple y llanamente los demonios se enamoraban una vez en la vida.
Y en su caso, no sería distinto.
Un lento escalofrió sacudió su cuerpo hasta terminar en su columna en una sensación bastante desagradable. Abrió los ojos y mantuvo la cabeza gacha mientras se encogía levemente, pegando su espalda a la pared.
La celda se abrió con un bajo chirrido que a sus sensibles oídos fue como si unas agujas traspasaran sus tímpanos. Estaba sumamente susceptible y hasta el más mínimo rose podía lastimarla.
Odiaba estar en esa condición, ademas que no sabia cual era su limite. Recordaba en el pasado los rumores, si permanecías demasiado tiempo en el mundo demoniaco después de la expulsión... podrías morir, ya que tu cuerpo se marchitaba lenta y dolorosamente.
Pero aun así debía mantenerse firme en su lugar.
Los pasos no se hicieron esperar, haciendo algo de eco en aquel reducido espacio.
—Vaya, vaya, ¿Te has dormido, pequeña demonio?
Bridgette se mordió el labio inferior para controlar un gruñido de furia. Su instinto demoniaco le gritaba desde adentro que se defendiera aunque no tenía ni una pizca de fuerza. Rápidamente a sus fosas nasales llego aquel hedor del Akuma que le hablaba con ese tono de voz burlón y lleno de superioridad.
El demonio se acercó aún más hasta que solo unos centímetros lo separaban de su víctima—Quiero verte a los ojos, niña—dijo antes de pisar una de sus alas.
Un quejido se escapó de sus labios mientras intentaba desesperadamente tirar de su extremidad. Pero el Akuma no se lo permitió, disfrutaba mucho de su dolor sonriendo con diversión. Bridgette con un jadeo alzo la mirada lentamente mientras apretaba las manos en puños para tratar de soportar el intenso sufrimiento y las ganas que tenia de darle su merecido a aquella criatura de alma pútrida.
—Aun tienes esa mirada—murmuro el demonio con una sonrisa cínica—Pero presiento que no dudara mucho cuando acabemos contigo por interponerte en nuestros planes—dijo afincando más el talón en la parte blanda de su ala.
Bridgette apretó con fuerza los dientes y los ojos mientras intentaba respirar hondo y que un grito traicionero no escapara de su garganta. El dolor era tal que tuvo que esforzarse para no desmayarse cuando un fuerte mareo la domino.
—Estas aquí para salvar a tu humano ¿Verdad?—indago con un sonrisa malvada cuando la joven abrió los ojos con sorpresa empalideciendo a un más. El quito su pie del ala de la chica y retrocedió un poco mientras su cola se mecía tras de el—Que desagradable estar enlazada a un asqueroso humano, y lo peor es que esas emociones te hace tomar decisiones estúpidas—dijo con una mueca de desagrado.
Ella simplemente no contesto, ¿Con que fin? Si ellos no comprenderían ningún sentimiento que no sea vil y repulsivo.
Trago hondo con la boca completamente seca y sintiendo el sudor frió bajar por su cien. Su cuerpo temblaba aun por el dolor de su ala, la retrajo levemente contra su cuerpo para que no sufriera más daño. Jadeaba del esfuerzo que le suponía mantenerse controlada y alerta.
—Hubiera sido más satisfactorio haber tomado su alma cuando tuviste la oportunidad ¿No crees?—comento con una nueva sonrisa—Los humanos caen con bastante facilidad, engañarlo para hacer un trato no supone un gran reto—dijo con un leve encogimiento de hombros.
Ella estrecho la mirada queriendo realmente acabar con él.
Pero el Akuma no se dejó intimidar, y se inclinó aún más hacia ella, tomándola bruscamente del cuello. Pero Bridgette no se inmuto, lo miraba fijamente, viendo con asco esos ojos oscuros codiciosos y esa sonrisa malvada.
El apretó el agarre enterrando un poco sus garras en su piel.
—Lástima que aquel humano no quiso hacer el trato a pesar que ya estabas fuera de su camino—dijo casual.
Bridgette contuvo el aliento con sorpresa, olvidándose por un segundo el ardor que le producía aquellas garras en su carne.
—El alma del padre del chico hubiera servido muy bien—comento falsamente afligido.
Ella lo miro incrédula.
¿El padre de Felix era el culpable que fuera arrastrada al mundo demoniaco, y por lo tanto expulsada?
No, no, debía ser una mentira. Nunca lo conoció en persona, pero sabía de ante mano que era una persona aún más fría y reservada que su propio hijo, y el no poseía el don de Felix… Esto seguro era un engaño más, pero el Akuma la miro sonriente, como si disfrutaba ver su confusión y sufrimiento.
—Entonces… ¿Valió la pena todo este sufrimiento?—pregunto en un tono burlón.
La chica se estremeció por el nuevo dolor, le estaba quitando el aliento, pero aun así le respondió a duras penas con todo el veneno del mundo—Cada maldito segundo…—susurro con una sonrisa que sabía que solo lo haría cabrear, dejando de lado aquellos pensamientos aterradores del progenitor del joven Agreste.
El Akuma gruño por lo bajo mientras estrechaba la mirada—Entonces esto te va a gustar mucho—alzo su mano libre mostrándole sus filosas garras, antes de bajarlas lenta y peligrosamente cerca de una de su alas, con la clara intención de desgarrársela sin piedad alguna.
Bridgette cerró los ojos y jalo con demasiada fuerza los grilletes preparada para la agonía.
En momentos como este preferiría estar muerta y no sufrir más…
Sin embargo, no iba a flaquear, se mantendría hasta su último aliento.
Primero comenzó a sentir como las filosas garras lamían su piel lenta y superficialmente. Pero era lo suficientemente doloroso como para que su garganta se apretara de dolor por el esfuerzo que le suponía tratar de respirar con aquellas zarpas clavándose también en su cuello apretándola con demasiada fuerza, faltándole también el aire. Tembló ante el ardor de su ala, y se mordió el labio inferior sin importar que sus colmillos le hicieran más daño.
Lloro por dentro, porque esto solo había empezado.
Pero de repente el Akuma se detuvo. Bridgette parpadeo para enfocarse y no caer inconsciente. A lo lejos escucho un fuerte aleteo, como si unas grandes alas cortaran el aire a su paso.
Y al parecer el demonio también se percató de aquel sonido, porque giro su rostro con desconcierto hacia la entrada de la celda.
El aleteo cada vez se escuchaba más próximo, y el demonio la soltó con demasiada brusquedad, ocasionando que ella chocara con rudeza contra la pared. Un ligero gemido broto de sus labios mientras tomaba profundas bocanadas de aire para tratar de recuperar el aliento perdido. Estaba de más decir que se sentía entumecida por el dolor.
Sintió como el Akuma se precipitaba al exterior de su prisión, seguramente alertado por algo. Pero realmente no estaba prestando atención, lo único que intentaba era en no entrar en el foso oscuro que quería caer su conciencia.
El silencio se estableció rápidamente, pero ella simplemente estaba agradecida de que el desagradable demonio se allá marchado.
Pero una nueva presencia invadió el recinto ocasionando que su cuerpo se estremeciera por un intenso escalofrió.
Bridgette alzo la mirada hacia la entrada a duras penas. Entreabrió los labios con sorpresa cuando se encontró con un muchacho, más específicamente un demonio de lacia cabellera rubia hasta los hombros, ligeramente alborotada dándole un aspecto salvaje. Sus inmensas alas estaban extendidas a cada lado ocupando casi todo el reducido espacio, el interior de ellas era de un color verde oscuro mientras que por fuera era tan negras como las suyas.
Su vestimenta consistía en una larga gabardina negra sin abrochar con algunos detalles en plateado. No tenía camisa de bajo de esta, mostrando así unos pectorales y abdominales bien definidos con una piel blanca y cremosa que la dejo ligeramente con las mejillas arreboladas a pesar de que debía de estar mortalmente pálida. Tenía curiosamente una collar grueso con un cascabel dorado colgando de el. Luego un cinturón con un emblema de un gato en plateado con brillantes ojos verdes, pantalones oscuros y finalmente unas botas por debajo de las rodillas.
Volvió a subir lentamente la mirada para ver en lo alto de su cabeza parecían tener dos protuberancias que se movían ligeramente con los sonidos que captaban, parecían ser orejas gatunas.
Y su rostro… la dejo sin aliento, una penetrante mirada azulina con la pupila alargada como la de un felino y tres marcas negras a cada lado de su rostro como si fueres rastro de garras, le daban un aspecto salvaje y peligroso que la hizo temblar por dentro.
Le parecía tan familiar, al igual que su aroma.
Su corazón bombeo con fuerza al tener una posibilidad.
Pero sencillamente no podía ser…
Aquellos ojos barrieron el lugar lentamente antes de enfocarse en ella. Bridgette no pudo evitar retraerse en sí misma, sumamente nerviosa. Podría percibir su gran poder, y a pesar de que un aura familiar lo rodeaba; no podía evitar sentirse ansiosa. Quizás esta era una mala pasada que le estaba haciendo los demonios de algún modo.
Lo peor es que su aroma se parecía tanto… al igual que ese tono increíble de sus ojos. Se mordió el labio inferior para tratar de contener ese nuevo nudo que se formó en su garganta.
Esto era demasiado cruel.
Habían encontraron la forma de doblegar su voluntad...
Pero a pesar de todo no podía apartar su mirada de aquellos orbes felinos mientras este se iba acercando con pasos lentos. Es como si la hipnotizara con un extraño poder.
Cuando estuvo lo suficientemente cerca; él se inclinó hasta acuclillarse a su altura. Bridgette trago hondo sin saber que esperarse.
El extendió lentamente su mano con garras y ella no pudo hacer más que cerrar los ojos con fuerza para prepararse para lo peor con su corazón a punto de salir de su cuerpo. Jalando nuevamente los grilletes inconscientemente presa de la ansiedad lastimándose en el proceso.
Pero en contra a lo que esperaba, solo sintió un suave roce en su mejilla que al principio la sobresalto un poco. Pero quedo muy quieta al darse cuenta que era un toque casi… tierno.
—Bridgette…
Se estremeció de pies a cabeza al escuchar esa voz enronquecida, y sin aliento volvió abrir los ojos para ver aquel demonio que la miraba con un brillo extraño. Entonces sus ojos se ampliaron más con sorpresa al fijarse en ese tono de azul y gris tan único.
—N-No, no puede… ser—dijo ella con un hilo de voz negándose y alejándose un poco de su tacto. Simplemente era imposible que Felix estuviera justo enfrente de ella con apariencia demoniaca.
Quería gritar de frustración.
¿Hasta cuándo pensaban torturarla de aquella manera?
¿No podían simplemente acabar ya con su vida?
Sus ojos comenzaron a anegarse de lágrimas. Estaba en un punto de quiebre y no quería que aquel poderoso demonio la mirara cuando eso pasara.
Felix observaba con impotencia e ira el estado en que se encontraba la chica. Su vestido estaba sucio y rasgado en ciertas parte. Su piel de porcelana con innumerables cortes de garras y moretones. Sucabello estaba suelto, algo enredado y le caía por los hombros sin cuidado. Sus bonitas alas ahora permanecían en el suelo ya sin fuerza para retraerlas. El vendaje que tenía en su brazo por su vieja lesión estaba manchado de sangre como si su herida se hubiese reabierto.
Pero lo que le dio más rabia fue ver esos grilletes aprisionando sus muñecas.
El enmarco su rostro frágil con las manos. Ella se encogió con el toque aun negándose a mirarlo nuevamente a los ojos. Tenía pequeñas heridas esparcidas por su nívea piel como el resto de su cuerpo.
Reprimió un gruñido salvaje, sentía que aquellos demonios debían pagar el doble por hacerle esto a ella. No importara que los haya dejado fuera de combate rápidamente cuando llego al lugar, ninguno de ellos podía enfrentar a su poder.
Increíblemente podía luchar con facilidad y sabía que hacer exactamente en cada situación.
Pero ahora le hubiera gustado haberlos hecho pedazos…
—Bridgette…—llamo suavemente pero ella no respondió—Bridgette, por favor mírame—suplico por lo bajo acariciando con ternura su mejilla con su pulgar, teniendo cuidado de las garras.
Esta vez ella negó lentamente—Solo has lo que tengas que hacer.
El tenso la mandíbula al escucharla así, parecía derrotada y sumamente exhausta. Era un milagro que permaneciera consciente. Su corazón tembló ante las fuertes emociones. Bridgette se enfrentaba a todo sin temor y no suplicaba por piedad o su vida.
No sabía si era muy valiente o muy tonta por dejarse llevar por el amor que sentía por él y llegar a estas condiciones.
Pero él estaba en las mismas así que no podía opinar demasiado.
Con un bajo suspiro soltó su rostro y ella parecía solo tensarse más. Era natural que no lo reconociera, en realidad el no se había visto en un espejo, pero estaba muy consciente de que su apariencia había cambiado mucho.
Poso su vista en aquellos grilletes, y sin dudar convoco un poco de aquel peligroso poder oscuro en las yema de sus dedos y en sus garras. Y de un solo zarpazo los rompió como si fueran papel. Ella se sobresaltó un poco al verse repentinamente libre y al escuchar el metálico sonido que hicieron las caderas al caer al suelo. Parpadeo confusa mirándolo con sorpresa al mismo tiempo que bajaba muy despacio sus manos, donde la piel alrededor de sus muñecas estaba rojiza y casi en carne viva.
Pero antes de que alguno de los dos volviera hablar; una de sus orejas gatunas capto un sonido a sus espaldas. Giro lentamente el rostro mientras entornaba los ojos. Sin pensarlo se puso de pie sin apartar la vista de la entrada, extendió sus alas en frente de ella para protegerla en dado caso.
Bridgette jadeo con sorpresa cuando el Akuma que anteriormente la había dado una desagradable visita; salió rápidamente de entre las sombrosas hacia el rubio con claras intenciones de embestirlo. Pero Felix no se inmuto, simplemente se inclinó hacia delante para impulsarse y tomar el demonio del cuello en un ágil y rápido movimiento. Levantando al chico sin ningún problema hasta que sus pies ya no tocaban el suelo.
Ella se quedó estática y muda de la impresión, incapaz de moverse aunque le fuera la vida en ello. Desde ese ángulo podía ver como su cola era larga y con un pelaje denso y oscuro, como la de un gato.
Los bordes filosos de sus alas estaban peligrosamente cerca de la piel del Akuma que se movía histérico intentando liberarse.
Pero él no lo dejaría ir tan fácilmente.
—¿Quien eres tu…?—siseo el demonio corrupto mientras apoyaba sus manos en el brazo de el para intentar apartarlo.
—Mi nombre no es importante—dijo con voz serena antes de apretar más el agarre de sus dedos en su cuello, ocasionando que el demonio se revuelva más intentando respirar—Pero que quede claro que tú y tus amiguitos piensen muy bien antes de meterse con un humano y su chica—murmuro estrechando la mirada—O me sentiré tan curioso como un gatito de saber qué pasaría si uso esto en ustedes—agrego con una sonrisa algo maliciosa mientras alzaba su mano libre y de ella comenzó a desprender una aura oscura de energía.
El Akuma abrió los ojos desmesuradamente al ver tal poder—T-Tu estas unido a… un Kwami—dijo con dificultad para hablar mientras su rostro se volvía rojo y perdía las energías para luchar.
—Que inteligente—dijo Felix con expresión aburrida—Por lo menos ya sabes que ninguno de ustedes engendros se meterá en mi camino de nuevo—dijo con un brillo malvado en sus ojos. Satisfecho por el terror que desprendía la mirada del demonio entre sus garras.
Y de un rudo movimiento lanzo al Akuma fuera de la celda, viendo como este salía huyendo a duras penas mientras tosía con desesperación para intentar recuperar el oxígeno faltante. Él se quedó quieto por un momento, moviendo ligeramente sus orejas para detectar cualquier sonido de otro posible intruso, pero al parecer el resto de los Akumas habían captado el mensaje y ninguno de ellos se atrevería a enfrentarlo nuevamente.
Después de cerciorarse de que nadie más vendría; se giró lentamente hacia la chica para encararla. Bridgette no se había movido de su sitio. Seguía teniendo una expresión totalmente incrédula, mirándolo sin parpadear, como si esperase que fuera una ilusión o un vil truco para engañarla.
El volvió a reducir las distancias, se inco hasta posar una rodilla en el suelo mientras sus alas la rodeaban en un gesto protector.
Ella no volvió a encogerse como si ya no sintiera miedo, solo intriga.
—Creas o no aquí estoy, y vine para rescatarte—dijo apartando un mechón de cabello rebelde y colocarlo tras de su oreja en un gesto delicado—Me uní a ese gato glotón para venir; fue lo mínimo que podía hacer comparado con todo lo que has hecho por mí, Bridgette—murmuro con voz suave, no queriendo asustarla a pesar que le urgía sacarla de allí lo más pronto posible antes de que colapsara.
Ella se quedó sin aliento por unos instantes, sintiendo de repente como su labio inferior comenzó a temblar mientras detallaba su atractivo rostro.
¿De verdad eso le estaba pasando?
No podría creer que el haya hecho un trato con el Kwami para venir a este mundo peligroso para un humano, solo por ella…
Su pecho ardió de amor, y sus ojos empezaron a derramar lágrimas sin cesar. E ignorando el dolor y cansancio extremo de su cuerpo; se lanzó abrazarlo del cuello dejándolo levemente sorprendido por ese arrebato.
—¡Felix…!—exclamo ahogando un lloroso y escondiendo su rostro en su lacia cabellera de oro.
Él sonrió y rodeo su estrecha cintura con los brazos teniendo cuidado de sus alas lastimadas al igual que el resto de su cuerpo. La sentía temblar como una hoja mientras lloraba seguramente del alivio.
Soporto mucho por él.
—N-No tenías por qué hacerlo—dijo ella sin poder contener el torrente de lágrimas—Y menos haber hecho un pacto con un demonio para ayudarme.
—No creías que después de besarme y huir de esa manera te dejaría escapar ¿Verdad?—comento con una media sonrisa.
Ella negó suavemente incrédula mientras reía por lo bajo demasiado conmovida. Entonces sin previo aviso; él la sujeto más firmemente pasando uno de sus brazos por debajo de sus rodillas y la levantó sin mucho esfuerzo.
Bridgette parpadeo sorprendida mientras se separaba un poco para observarlo.
—Vine a rescatarte, así que eres como mi princesa—dijo guiñándole un ojo.
Ella se sonrojo, ese lado coqueto de el jamás lo había visto, y añadiendo de que una de sus manos enguantadas estaba apoyada en su pecho desnudo; daba mucho que decir sobre su presión arterial. Se quedó observando su rostro atractivo y aquellos hipnóticos ojos felinos. Se veía tan distinto, como si algo dentro de él se hubiese liberado al igual que su personalidad un poco más relajada. Ya no tenía ese ceño fruncido, poseía una sonrisa ladina que dejaba ver sus colmillos más alargados.
Quizás fuera la influencia de Plagg que lo hacía cambiar su personalidad, o simplemente lo tenía muy oculto en su interior, estando bajo llave por su difícil vida.
Sea como sea, lo amaba no importarse como se viera.
Bridgette sonrió ampliamente y recostó su cabeza aliviada en su hombro. Sentía que estaba respirando por primera vez.
—¿Lista para volver?—murmuro Felix, sabiendo que ella necesitaba un descanso muy urgente además de atender sus heridas.
Ella solo asintió cerrando los ojos y aspiraba su aroma masculino.
Entonces Felix se concentró nuevamente y en frente de ellos se formó un portal de espesa niebla. Lo cruzo sin dudar aun con la chica firmemente en sus brazos, se negaba a soltarla aunque estuviera a salvo por fin. Habían pasado por mucho y no quería volver a arriesgarse.
No después de saber lo que sentía por ella.
Bridgette aprecio claramente el cambio cuando regresaron nuevamente al mundo humano, como si un terrible peso se hubiera desvanecido de su ser. No supo porque, pero respiro profundamente a pesar que le dolía a horrores esa mera acción, pero valía la pena. Abrió lentamente los ojos para encontrarse en la habitación del rubio, y a juzgar por la claridad que entraba por la ventana; ya había amanecido. Observo todo aun un poco esceptica. Tenía un diminuto temor de que fuera un bello sueño que se fuera a esfumar cruelmente y dejarla de nuevo con aquellos Akumas que gozaban de su sufrimiento, pero los fuertes brazos de Felix aun la sostenían como si fuera un precioso tesoro.
El cedió un poco sus brazos para que la joven demonio tocara el suelo lentamente con los pies. Ella apenas podía sostenerse, pero no le importaba. Su corazón estaba saltando de alegría y alivio al verse rodeaba por esas paredes tan familiares, y el rico olor de su fragancia solo era una afirmación de que verdaderamente estaba por fin en el mundo humano. Podía llorar y desmayarse de la alegría, porque ya no sentiría más esa angustia latente y asfixiante.
Miro cada detalle de la habitación como si fuera la primera vez que se encontraba allí, había estado tanto tiempo encerrada que esto le parecía irreal. Quizás fueron nada más un par de horas en el mundo demoniaco… pero con los Akumas le pareció toda una eternidad.
Poso sus ojos en la cama, y su cuerpo tembló de anticipación por un merecido descanso, estaba a punto de dejarse caer allí mismo en el suelo. Pero el la mantenía firmemente sujeta de la cintura, dándole su tiempo para que asimilara todo lo que estaba pasando.
Felix no podía apartar sus ojos de ella, sus expresiones de alivio le hacían querer sonreír por siempre. Quería que descansara, pero también era importante que ella sola viera por sus propios ojos que estaba finalmente a salvo. Pero no era fácil, estaba demasiada lastimaba y sumamente pálida. Simplemente quería acunarla entre sus brazos y nunca dejarla ir.
Esos fogosos sentimientos lo quemaban más que nunca, empujándolo para que cayera por fin en el borde del precipicio.
Eran los instintos demoniacos que no podía controlar aun.
Pero... tampoco quería controlarlos.
Bridgette parpadeo con sorpresa cuando sintió un leve toque en su barbilla. Los dedos masculinos tocaban ligeramente su piel para instarla a que girara su rostro. Y cuando lo hizo; ella se encontró con esos ojos tan inusuales. Trago hondo por la intensidad con que la miraba. Su corazón se aceleró casi de inmediato. Ese nuevo aspecto salvaje le sentaba muy bien, y esa vestimenta hacia delirar sus sentidos. Entonces el bajo lentamente la mirada a sus labios y ella no pudo evitar que un sonrojo aflorara en sus pálidas mejillas ante el deseo que surcaba sus pensamientos.
Estaba sumamente nerviosa y ansiosa, el parecía estar devorando cada una de sus facciones, tomándose su tiempo apropósito.
—¿Felix?—murmuro por lo bajo sintiendo que si seguía mirándola de aquella forma; terminaría como un charco viscoso en el suelo.
Aquellas pupilas felinas se dilataron ligeramente al escuchar su nombre, y una sonrisa sensual se formó en los labios masculinos causando estragos en ella. Y antes de que si quiera pudiera reaccionar; levanto aún más su barbilla, bajando al mismo tiempo su rostro para poder besarla por fin.
Ella abrió aún más los ojos con verdadera sorpresa. Sintiendo como la mano de Felix se deslizada desde su barbilla hasta su nuca para enredar los dedos en su cabello, al mismo tiempo que la aprisionaba aún más de la cintura para apegarla a su cuerpo bien torneado.
Los pensamientos de Bridgette volaron fuera de su cuerpo cuando los sentimientos parecieron explotar en su interior, haciendo que su pequeña figura temblara, pero decidió no pensar más. Así que se entregó con anhelo al beso, apoyando tímidamente sus manos en su pecho desnudo, mientras el parecía querer beber de la dulzura de sus labios en un baile lento pero apasionado. Sus colmillos rosaban su piel en una caricia que le producía agradables escalofríos . Y no tardó mucho en invadir el interior de su boca con hambre, siendo ambos inexpertos, pero que juntos iban aprendiendo la necesidad del otro.
El paraíso se había abierto ante ambos mientras se exploraban. Embriagados mutuamente del otro.
Pero la necesidad de respirar se hizo prescindible, y él se separó solo a unos escasos centímetros de sus labios con la respiración agitada al igual que ella. Su cálido aliento chocaba con sus propios labios en una sensación agradable. Abrió los ojos, y observo ese tierno rubor en sus mejillas y su boca tentadora más rojiza por ese abrazador beso; hizo que sonriera como todo un depredador hambriento de más. Y sin poderse contener nuevamente, enmarco delicadamente su rostro entre sus manos sorprendiéndola una vez más, y capturo sus labios con amor y deseo desbordando de cada molécula de su cuerpo. Y ella correspondió tímidamente pero con la misma avives, presa del momento.
Felix mordisqueo sus labios levemente antojándoselos perfectos y exquisitos como la más fina droga, o la más jugosas de las frutas.
Cuando se separaron nuevamente; Bridgette tenía las rodillas flojas y su cuerpo temblando al igual que su corazón. Creía que en cualquier momento iba a desmayarse realmente por la intensidad de aquello.
Él estaba completamente satisfecho de causar ese efecto en ella. Juraba que podía sentir un ligero ronroneo en su pecho.
Se inclinó ligeramente para acercarse a su oídio—Que esto te sirva de lección, quiero que sepas que donde quieras que vayas te perseguiré, y te besare hasta que te quedes sin aliento y no puedas escapar de mi—dijo con la clara tentación de morder su cremoso cuello, marcarla… pero eso sería demasiado.
Esos locos impulsos iban acabar con él.
Pero con esto sería suficiente para dejarle claro una cosa.
Que era suya.
Bridgette parpadeo aturdida con los labios entreabiertos sintiendo como su corazón bombeaba como loco en su pecho por esas palabras dichas con una voz ronca. Un escalofrió recorrió su cuerpo cuando la cola gatuna de él se enrosco en la suya en una gesto intimo que solo las parejas demoniacas hacían. Eso la dejo fuera de base y al borde del desmayo una vez más.
El rubio adoraba las múltiples emociones que pasaban por esos ojos azules, pero el tono oscuro debajo de sus parpados le indica que ella debía descansar urgentemente, pero en cambio se había dejado llevar por esa hambre de saborear sus labios nuevamente.
Abrió la boca para decirle que era hora de que durmiera, pero su oreja izquierda se movió al captar un sonido en el exterior. Su semblante se volvió serio mientras se separaba de ella y se dirigía a la ventana. Bridgette tuvo que apoyar una mano en el respaldar de la silla del escritorio porque temía caer al suelo en cualquier momento por el cansancio y por tantas emociones.
Felix deslizo la ventana y se asomó un poco, frunció los labios en una mueca al ver el auto que se estacionaba en la entrada de la mansión, y de él salía la persona que menos quería ver en aquel momento.
La chica observo como el rubio giro su rostro para mirarla inexpresivo pero con la mandíbula ligeramente tensa, produciéndole un nuevo escalofrió, ya que eso no indicaba nada bueno.
—Es mi padre.
Una mano voló a sus labios para ahogar una exclamación, recordando aquello que el Akuma le había mencionado con tanto desagrado. Sintió verdaderamente pánico porque no tenía la forma de ocultar su forma demoniaca. Ya no le quedaba ni una pizca de energía.
—F-Felix el…—trato de advertirle, pero las ansias y el terror abrazaron sus sentidos. Eran demasiadas emociones por un día para su cuerpo debilitado—El…—volvió a intentar, pero se vio obligada a parpadear cuando la vista comenzó a verse reducida por una oscuridad que poco a poco la tragaba. Una fea sensación se estableció en su estómago, y se inclinó hacia delante cuando un mareo la golpeo con fuerza.
Felix gruño por lo bajo al ver el estado de Bridgette, redujo las distancias en unas pocas zancadas, rodeando su cintura con un brazo mientras tomaba delicadamente su barbilla con la otra en el momento en que ella comenzaba a caer en la inconciencia. Sus ojos se pasaron ansioso por su rostro aún más pálido con preocupación.
—Tu… padre…—susurro la joven segundos antes de que quedara completamente laxa en sus brazos y su cabeza se apoyara en su hombro.
Se maldijo a si mismo por ser tan imprudente, ella no estaba en condiciones para ceder primero a sus impulsos amorosos. Era todo un logro que no se hubiera desmayado antes.
La cargo de nuevo y la condujo hasta la cama, donde la recostó suavemente y la arropo mientras acariciaba su mejilla con ternura. Ella debía de descansar para que sus heridas se sanaran con más facilidad, y cuando estuviera despierta podría curar las más graves.
Suspiro pesadamente mientras la observaba dormir. Poso su vista hacia la ventana preguntándose el raro comportamiento de la joven con la mención de su padre, se había puesto instantáneamente nerviosa, además que era extraño que Gabriel haya vuelto tan pronto de viaje.
Allí había gato encerrado.
Hablando de gatos…
Observo el anillo. La gema roja en la frente del felino estaba parpadeando. Seguramente una indicación de que su transformación se acabaría en breve.
Esos poderes habían sido sorprendentes, escapaban totalmente a su imaginación. El precio que tenía que pagar por ellos no era nada, aunque le disgustaba un poco sinceramente. Pero hubiera hecho todo por salvarla, aun acosté de su propia vida.
Aspiro profundamente y dejo escapar el aire de sus pulmones muy despacio. Cerró los ojos relajando su cuerpo y sus sentidos.
Casi al instante sintió como una honda de energía le recorría de la cabeza a los pies para finalmente esfumarse. Dejándolo levemente mareado y algo cansado. Como si ese vibrante instinto se apagara, quedándose en silencio…
Abrió lentamente los ojos para tratar de acostumbrarse nuevamente a sus vagos sentidos, al mismo tiempo que observaba como el Kwami había aterrizado encima de su escritorio claramente exhausto con una pose realmente dramática.
—Uff quede completamente drenado—comento el felino colocando una de sus patas en la frente.
Felix se acercó al pequeño demonio con los brazos cruzados, ladeando ligeramente la cabeza algo pensativo mientras lo observaba. Al decir verdad el no sentía tal grado de agotamiento como el aclamaba, solo cansancio mental por todo lo que tuvo que asimilar en tan poco tiempo.
Plagg se percató de que era observado y le lanzo una mirada malhumorada—¿Qué?
—Solo pienso que es raro que no me sienta tan exhausto como tú después de todo lo que hicimos.
El Kwami resoplo mientras se dejaba caer de espaldas nuevamente—Es normal, tu solo eres un recipiente para canalizar el mayor potencial de mis poderes—dijo de mala gana colocando sus patitas en su estómago rugiente—Esto solo me abre el apetito—levanto un poco la cabeza para mirarlo nuevamente—Y ya sabes cuál es mi parte del trato ¿No?—dijo con una pequeña sonrisa.
Felix hizo una mueca con los labios asqueado mientras asentía.
Cuando ambos se habían fusionado; presintió también los fuertes deseo del Kwami como si fueran suyos… no fue difícil deducir el resto.
—Te salió barato, chico, no te quejes—dijo el felino bastante satisfecho—Tu recataste a tu dama y yo obtendré lo que quiero todas las veces que desee—Giro su carita hacia la cama donde la joven dormía, luego miro a Felix con una ceja arqueada—Y déjame adivinar, la "princesa" te dio tu beso de recompensa, ¿No es así?—dijo en un tono burlón mientras lanzaba besos al aire y pestañeaba exageradamente.
El rubio aparto la mirada con las mejillas algo ruborizadas, ocasionando que el Kwami lanzara una carcajada por lo bajo cubriendo su boca con las patas para sofocar los sonidos al mismo tiempo que rodaba en la superficie del escritorio sumamente divertido.
Felix le lanzo una mirada asesina claramente avergonzado, pero después en sus labios se formó una lenta sonrisa perversa—Eso es como si tú la hubieras besado también ¿No?—comento imitando el mismo tono burlo.
De repente Plagg se paralizo por completo aguándole toda la diversión, y lo miro con pánico mientras que sus bigotes se erizaban—No, no, no—exclamo sacudiendo la cabeza para quitarse esa imagen—Gracias a que entro en un letargo cuando estoy fusionado contigo o estaría vomitando por toda la eternidad—dijo el Kwami haciendo un gesto de asco.
Eso solo hizo que la sonrisa del rubio se ampliara un poco más, al decir verdad sería bastante… incomodo que el pequeño demonio sintiera y viera lo que él, agradecía tener su espacio personal dentro de su mente.
Además que el simple hecho de solo imaginar que el Kwami hubiera sentido y saboreado aquellos dulces labios lo hacían encenderse de celos.
Poso sus ojos nuevamente en Bridgette, aún le costaba creer que la hubiera rescatado exitosamente. Lucho contra muchos demonios, pero gracias al increíble poder de Plagg; pudo enfrentarse a ellos con bastante facilidad. Claro que nada de esto pudo lograrlo sin la ayuda del Kwami, si no ahora la chica aun estuviera confinada en su cruel recinto y quizás sin vida. Era un destino que no quería ni imaginarse.
Pero ahora los Akumas ya tenían presentes que podía unirse al Kwami y convertirse en un demonio poderoso, y eso le daba ventaja. Quizás volvieran atacar sedientos de venganza, o puede que no, eran bastante impredecibles.
Pero lo único que importaba en ese momento; es que finalmente ella estaba a salvo, y se encargaría de que no volviera a marcharse de su lado.
Un suave toque en la puerta lo alerto sacándolo de sus pensamientos quedándose paralizado en el proceso.
—¿Felix?
Reconoció al instante la voz de Nathalie y suspiro por lo bajo un poco más relajado. Sabía que la mujer no entraría a menos que él lo permitiera. Y con Bridgette inconsciente de agotamiento en su cama… no sería una buena idea.
Felix le lanzo una mirada de advertencia al Kwami para que no abriera la boca.
—Aquí estoy, Nathalie—respondió con voz neutral, aunque por dentro estaba un poco nervioso de que descubrieran a la chica, ella no podía ocultar su apariencia demoniaca, así que cualquier humano normal con dos dedos de frente podría ver que es un ser sobrenatural.
—Bien, quiero informarte que tu padre quiere verte urgentemente—dijo la mujer.
Él se tensó terriblemente ante el mero pensamiento de ver a su progenitor. La última vez que se vieron no termino demasiado bien, y agregando la carta de su madre no sabía que esperarse sinceramente. Frunció los labios mientras veía como el Kwami estaba también claramente curioso con esa nueva situación.
Quizás tardo demasiado en darle una respuesta, pero se le hacía difícil hacerse la idea de ver a Gabriel justo en ese instante donde su mundo estaba patas arriba.
—Está bien, dame unos minutos—murmuro suavemente queriendo en realidad mandarlo al diablo y ocuparse únicamente de vigilar el sueño de la chica y cuidar de ella.
—Muy bien, te estará esperando en su despacho—comento antes de retirarse.
Felix escucho como sus pasos se fueron alejando por el largo pasillo. No pudo evitar suspirar mientras se pasaba una mano por el rostro realmente preocupado. Ver a su padre en el estado que se encontraba no era muy recomendable, podría decirle cualquier cosa y jamás arrepentirse…
Sintió como el Kwami escalaba sobre su brazo hasta llegar a su hombro donde se hecho como un saquito de papa—Vaya esto será interesante si me preguntas.
El rubio lo miro de reojo—Solo espero que nadie la descubra—murmuro frunciendo los labios.
El pequeño demonio chasqueo la lengua—No lo creo, algunos humanos suelen ser bastante tarados—comento restándole importancia—Y dejando eso de lado… aliméntame que me muero de hambre.
Felix volvió a suspirar pesadamente mientras invocaba nuevamente su paciencia.
—Lo único que lamento de todo esto es que tú y yo estemos enlazados por el resto de mi vida—dijo sin emoción, tocando ligeramente el anillo con la yema de sus dedos, un claro recordatorio de su pacto.
Plagg sonrió ampliamente con malicia—Un trato es un trato, chico.
El joven Agreste negó suavemente con resignación antes de encaminarse a la puerta y abrirla ligeramente. Giro su rostro para echarle un último vistazo a la persona más importante para el en ese instante.
Y con determinación, termino de salir para enfrentarse de una vez por todas a su padre.
continuara...
Un capitulo bastante largo y que paso de todo xD Pero... ¿Sera la ultima vez que veremos a nuestro querido Felix transformado? 7u7 Quien sabe :v
Si quieren ver la imagen completa de el versión demoníaca de el; pueden ir a mi pagina de tumblr (Mabami) o la otra pagina de facebook donde subo mis creaciones. Porque cuando suba el próximo capitulo posiblemente quite la imagen para no seguir haciendo spoilers a los demás que recién empiezan a leer la historia xD
En fin, espero de todo corazón que les haya gustado, y como ultimo aviso creo que ahora en vez de ser solo diez capitulos se extenderá a uno o dos mas porque no puedo dejar de escribir :v debería dejar de afirmar cuantos cap tendrá un ffc xD
¡Nos veremos en el próximo capitulo! ¡Dejen sus opiniones!
Próxima actualización: 19/06/2017
Pagina de Facebook: MariChat Hasta La Muerte ¬w¬
Pagina de Facebook con mis ilustraciones: Mabami
¡Únanse, las esperamos!
